Disclairmer: Los personajes no me pertenecen, son de la genial Suzanne Collins, sólo los uso para el argumento del fics.

Summary: Katniss Everdeen, una adolescente de diecisiete años, comienza el instituto en donde su vida da un giro de...muchos grados al conocer a sus compañeros: amistosos algunos y a otros que les partiría la cara. Después de la muerte de su padre, Katniss, no creía que volvería a ser feliz pero ¿Se había equivocado? Mal Summary . T por lenguaje adulto


Capítulo 21: Fuera de juego

El fin de semana había pasado demasiado tenso como para poder recordarlo con buen humor. La corta e informativa conversación que había sostenido con Glimmer me había dejado un sabor agrio en la boca durante todos los días que siguieron. Tenía la mente embotellada en una sola cuestión: La zorra de Cashmere. Aunque no era lo único que me preocupaba, más bien había cosas que saltaban a la vista si las pensaba con profundidad, como por ejemplo que Glimmer, tanto como su sucesora, sabían que había algo más que una simple amistad entre Peeta y yo, al menos por mi parte, aquello me hacía retorcer el estomago ¿Era tan obvio? ¿Lo habían notado más personas? ¿Ellas lo sabían por que estaban demasiado cerca de Peeta? ¿Por qué Cashmere estaba cerca de Peeta? Esas preguntas me persiguieron durante todo el fin de semana, estaba un tanto paranoica y no salí de casa en ningún momento, tenía la extraña sensación de que alguien me estaba observando desde un telescopio lejano mientras anotaba en una libreta todos mis movimientos.

Sin embargo me preguntaba por qué Glimme me había contado todo eso ¿Lo haría por qué sabía que yo podría enfrentarme a Cashmere y vengarme por ella? ¿Por qué era la mejor amiga de Peeta, aunque eso no me agradara, y quería protegerlo de las intensiones de Cashmere? ¿Creería que me estaba haciendo un favor, más bien, devolviéndome el favor? No podía saber cuales era sus intensiones y tenía muchas teorías barajando entre mis manos pero tampoco podía enfrentarla y pedirle una explicación, no era necesario hacerla enfadar y que se alejara arrastrando a Peeta con ella al igual que había hecho al separarse de su anterior grupo.

Por otro lado si Glimmer llevaba la razón, cosa que era lo más probable, Cashmere quería tener a Peeta en su lista de chicos con los que había estado y usado a su favor, sólo porque era el mejor amigo de su, por así decirlo, archienemiga, sumado a que el propio Peeta la detestaba y porque quería hacerme la vida imposible. Como había dicho Glimmer era un bueno reto, un reto formidable.

La única cosa que tenía a mi favor era que Peeta nunca la dejaría acercarse, él la aborrecía lo suficiente, mucho más con lo ocurrido en la fiesta de la primavera, como para tenerla muy al margen de su vida. Cada vez que pensaba en aquello un suspiro de alivio salía por entre mis labios. Era bueno pensar que el chico que más me gustaba en todo el instituto odiaba a la chica que me tenía entre ceja y ceja mientras que a mí me tenía como amiga…era algo y estaba a muchos pasos por delante de Cashmere, aunque no por eso hacía que la detestara menos, durante todo el fin de semana deseé tener la oportunidad de arrancarle todos los pelos, nunca había creído que llegaría a abominar tanto a una persona pero, tanto como Gale me había celado durante nuestro corto noviazgo, yo celaba lo que quería y si las intenciones de Cashmere eran engatusar a Peeta Mellark entonces tendría que vérselas conmigo.

Para mi suerte, entre tantos deseos de matar a Cashmere, Prim me dio un alivio durante el fin de semana. Su fiesta de cumpleaños, en realidad, la tan esperada fiesta de cumpleaños, sería el próximo sábado y se encontraba muy ansiosa, tanto que creí que Effie la había contagiado con sus fantasiosos e imposibles deseos. La había ayudado a hacer una lista con todos los invitados y me sorprendí al notar que eran muchos, seguramente no conocía ni a la mitad. Prim siempre había sido una chica sociable que dejaba entrar a todo el mundo en su interior, todo lo contrarío de mi, y no debería haberme extrañado que tuviera tantos amigos, aunque aquello me hacía sentir un poco excluida de su vida, estaba creciendo a pasos agigantados y yo sólo podía quedarme viendo desde afuera. Antes de acostarnos el domingo me había pedido que invitara a algunos de mis amigos a la fiesta. Era irónico, Prim se preocupaba de que yo no me aburriera estando solamente en la compañía de Effie, Haymitch y mama.

El lunes había pasado sin sobresaltos, intenté no prestarle atención a Glimmer, Cashmere, ni tampoco a Peeta, simulando que lo nuestro era simplemente una amistad, en el fondo sabía que me duraría menos de un día aquella farsa.

Ya era martes y nos encontrábamos en educación física, dentro de uno de los galpones más húmedos y calurosos de todo el campo de deportes en donde hacíamos clases de volleyball. Solía ir con Mad en autobús hasta el campo y hoy no era la excepción. Había pensado en que podía invitarla a ella y a Thresh para que me hicieran algo de compañía en el cumpleaños de Prim. No estaba segura de querer que Peeta estuviera allí, era demasiada información sobre mí que no quería compartir con él todavía, Glimmer estaba completamente descartada y a Delly todavía no la conocía lo suficiente como para pedírselo, aunque no fuera mala idea.

-Mad ¿Tienes algo que hacer el sábado por la noche?- la llamé mientras dejábamos nuestros bolsos en las bancas de madera que se apoyaban en la pared de chapa.

Había elegido aquel momento para pedírselo puesto que ni Glimmer ni Delly se encontraban cerca, al menos no por ahora, no quería tener que darles explicaciones acerca de por qué no las invitaba a ellas.

-No ¿por qué?- señaló sacando unas zapatillas deportivas de su bolso, solía cambiarlas cuando llegábamos al gimnasio.

-Es la fiesta de cumpleaños de mi hermana…- expliqué animada por la idea de que ella asistiera, no conocía mejor persona que Mad y estaba segura que vendría- ¿Quieres venir?- pregunté sin rodeos.

Madge, quien estaba con un zapato a medio camino del pie descalzo, me miró y me regaló una sonrisa cargada de sinceridad.

-¡Claro! ¿Por qué no?- respondió alegremente- ya sabes, no tengo mucho que hacer los fines de semana, mi vida no es tan emocionante como la de Glimmer- añadió mofándose de sí misma y un poco, también, de nuestra nueva amiga.

Resoplé y me senté a su lado. La madera del banco estaba humedecida y el vapor de aire condensado que había en el ambiente hacía que mi cabello se enroscara por todos partes.

-Yo creo que es mejor, al menos no tienes que lidiar con tantas personas que te odien- comenté buscando a Glimmer por el recinto. Para su suerte había dejado de traer esos conjuntitos sexy y de marcas caras a las clases de educación física, ahora portaba los mismos uniformes insulsos que todas, sin embargo no podía estar segura de si lo hacía porque no quería parecerse a Cashmere o porque realmente quería volver a ser una estudiante mediocre. Sentía que me equivocaba en las ambas cosas.

-Tal vez, aunque ahora debo lidiar con el vestido que me pondré- bromeó y se ató los cordones de sus zapatillas.

-Mmm ¿podrías no contarles a los demás que te invité?- inquirí haciendo una mueca de desagrado, no me gustaba pedirle aquello a Mad- le preguntaré a Thresh al terminar las clases pero no quiero que los demás se enteren-.

-Sí, claro- dijo con un encogimiento de hombros.

Pasaron unos minutos mientras mi amiga terminaba de colocarse la otra zapatilla y el galpón se llenó por completo de nuestras compañeras, tragué en seco al ver a Johanna y Annie del otro lado de las canchas haciendo pases entre sí con las pelotas.

-Gracias, Mad- susurré antes de levantarme.

-Es un placer- afirmó sonriendo.

Y dicho esto me siguió hacía un pequeño grupo en donde se encontraban Delly y Glimmer. Yo sólo pude suspirar de resignación y prepararme mentalmente para lo que se me avecinaba.

Las clases de educación física eran, en mi opinión, las más difíciles de digerir. Desde el principio me habían resultado estrepitosas, siembre empujada por la enemistad de mis compañeras, antes me sentía un tanto culpable porque Mad no hubiera entrado en el equipo como Johanaa y yo. Si en ese entonces me sentía mal ahora era insoportable, hasta desearía que Glimmer estuviera a mi lado en los partidos que jugábamos, sin embargo siquiera ella o Delly habían podido pasar las pruebas y el entrenador les daba tareas básicas sobre como golpear una pelota y hacer pases entre jugadoras. En definitiva me encontraba constantemente sola entre Johanna y Cashmere, ambas personas me detestaban, aunque no fuera por la misma razón. Siquiera podía decir que estaba entre la espada y la pared, la realidad era muchísimo peor, más bien, entre una espada y otra.

Nunca me había importado que Cashmere de odiara, pero las constantes miradas de Johanna siempre estaba allí pinchándome en algún doloroso lugar. Había intentado armarme de valor para encararla y decirle que no había sido mi culpa todo lo que había habido entre ella y Glimmer, ahora que había podido hablar con Mad sobre Gale me sentía un poco más segura de mi misma en cuanto a conversaciones difíciles, pero había una gran diferencia: Johanna no era Madge, era muy diferente, una chica difícil a quien le habían fallado muchas personas, era de esperase que no quisiera dirigirme la palabra, en realidad casi me trataba como a Glimmer y eso me hacía sentir demasiado desdichada.

A veces, en realidad demasiadas, durante las clases de educación física, deseaba ser hombre. Ellos resolvían todos sus problemas a los golpes y nunca perdían las amistades por ningún dilema como el que yo tenía entre manos. No podía dejar de pasar por alto el hecho de que Thresh, a pesar de estar de mi lado, seguía hablando con Gale y con Finnick con la misma camaradería que antes; ni tampoco el mismo Peeta había dejado de entretenerse con Marvel, Brutus o Cato, aunque a este último no le perdonaba lo que le había hecho a Glimmer. Los envidiaba.

El profesor Chaff llegó inusualmente tarde a la clase y apenas terminó de pasar lista nos ordenó que tratáramos diez minutos por el recinto para después dividirnos en grupos de cinco y hacer pases entre nosotras. A pesar de ya haber pasado casi dos meses en el instituto no me había acostumbrado a ver el muñón de su brazo y cada vez que lo veía me daba un horrible escalofrío. Cuando terminamos todas las tareas faltaba menos de veinte minutos para terminar las clases y el entrenador llamó a las integrantes de su equipo para practicar. No pude evitar sentir un espantoso dolor en el estómago. Para mi suerte Chaff nos organizo en dos grupos así que no tuve que lidiar con la idea de en cuál de los dos meterme, ya que de estar en uno o en otro sería tan incomodo y desastroso como siempre. Había intentado hablar con él para salirme del su grupo de supe deportistas pero no me dio la opción, por lo tanto debía seguir con la angustiante realidad.

A pesar de todo el profesor Chaff estaba fascinado con nuestro modo de juego, siempre atacando, no parecía importarle que casi todas sus estudiantes se detestaran entre sí, al menos mientras eso no perjudicara a su genial equipo de volleyball. Y este día no era la excepción.

De un lado de la red se encontraba Johanna y para mis nervios yo debía compartir mi espacio nada más ni nada menos que con Cashmere, Clove y Enobaria ¿Podía ocurrirme algo peor que aquello? Todas jugábamos a una velocidad vertiginosa y el tiempo pasaba bastante rápido, aunque hasta que no escuché las voces de los chicos al entrar al gimnasio para su clase no me tranquilicé en ningún momento. El único lado bueno que le veía a formar parte del equipo era poder demostrarle a Peeta que no era una estúpida que no podía hacer nada. Me distraje un segundo buscando su cabello ceniciento entre la multitud de chicos que se amontonaban en las butacas de madera a los coscados del lugar, sin embargo un brusco movimiento me llamó nuevamente la atención al juego.

Johanna, al igual que había hecho conmigo el primer día de educación física, le había gritado a Paylor que rematara la pelota ya que faltaba poco tiempo para terminar el partido y quería salir ganando. Paylor, quien seguía hablándome como si nada hubiera pasado con las otras chicas, discretamente se lo agradecía, hizo lo que su compañera le ordenó y gracias al cielo su pelota fue directo hacia mí. Me preparé par recibir, sabía que me dolerían los brazos después de eso, puesto que la bola venía con tal envión que picaría en mi piel, sin embargo sentí un empujón en mi costado derecho, cosa que me descolocó totalmente ya que no me esperaba que el golpe llegara por allí.

Todo ocurrió demasiado rápido para entenderlo, lo único que sabía era que estaba cayendo al suelo con un cuerpo encima.

Me estrellé contra el piso de cemento, odié que en aquella escuela no escatimaran gastos ni para hacer un suelo de lona o de madera, estaba frío y duro. Había intentado caer con mis manos para amortiguar el golpe pero únicamente una se encontraba lo suficientemente cerca como para hacerlo y para cuando quise acordar todo el peso de mi cuerpo cayó en ella junto con el de la chica que se había abalanzado sobre mí. La fuerza de un solo brazo no fue suficiente y terminé golpeándome la cabeza contra el suelo, sentí unos cuantos raspones sobre mi frente pero no podía compararlos con el horrible dolor que sufría en mi muñeca izquierda. Solté un grito aunque escuché otro a la par. Al parecer la pelota rematada por Paylor había caído de lleno que en los voluminosos senos de Cashmere haciéndola soltar un estridente alarido, quien había sido la que me había empujado para luego caer arriba mío.

-Se lo merece, por puta- pensé en mi fuero interno al comprender la situación.

-¡Katniss!-.

-¡Cashmere!-.

Escuché que llamaban los estudiantes que se encontraban allí, no todos los llamados era de mis compañeras, me sorprendí al notar que algunos chicos también se habían acercado a socorrernos.

Ya completamente desparramada en el suelo me quité de encima el cuerpo de mi compañera a patadas, no quería tenerla cerca mucho menos ahora.

-¡¿Eres idiota?!- le grité apenas pude verle la cara.

Cashmere no respondió ya que en ese momento llegaron casi todas nuestras compañeras y algunos chicos que se encontraban del otro lado del gimnasio. Pude ver como Mad se arrodillaba rápidamente a mi lado para ayudarme a levantarme, pero no dejé que me tocara la mano herida y preferí quedarme en el suelo.

-Estás sangrando- anunció la chica mirándome directamente la frente.

Podía sentir algo pegajoso cayendo por el costado de mi frente y se me cerró la boca del estómago al notarlo, por un segundo recordé el corte de Peeta aquella vez que lo había curado. Seguramente había palidecido.

-Tuviste suerte de no hacerte daño en el ojo- agregó Mad mientras me incorporaba en el suelo, no iba a ponerme de pie pero al menos no quedaría desmadejada en el concreto.

Había demasiadas caras a mí alrededor y me sofocaba que estuvieran tan cerca, tal vez, excepto, la de Mad o la de Peeta… ¡¿Peeta estaba allí?! Tragué en secó al reconocer su rostro en medio del barullo, parecía consternado y preocupado.

-¡Aléjense, déjenlas respirar!- ordenó la potente voz del profesor Chaff quien apareció de repente por entre las cabezas de sus alumnos.

Los estudiantes hicieron caso y se me infló el pecho al ver que Annie y Finnick se encontraban entre la multitud de espectadores con rostros de preocupación, sin embargo me dio un vuelco el corazón al divisar a Gale a escasos metros de Peeta mirándome con el ceño fruncido y sinceramente preocupado por mí. Se me hundió el estómago al notar que Mad también lo había visto. Delly, Thresh y Glimmer también estaban allí, esta última muy enfadada mirando con irritación a Cashmere.

El profesor Chaff nos preguntó si habíamos sufrido algún golpe severo y Cashmere no se hizo esperar para quejarse de que el balón podría haberle perforado el pecho mientras que se había raspado levemente las rodillas contra el suelo. Casi nadie le prestó atención ya que yo tenía una muñeca casi fracturada, una contusión en la cabeza y chorreaba sangre de mi frente. A medida que pasaba el tiempo sentía un creciente mareo y muchas ganas de vomitar.

Chaff mandó a todos a sus casas, excepto a los chicos que todavía debían hacer su clase, a pesar de ello Mad no se movió de mi lado y se lo agradecía ya que no quería quedarme sola junto a Gale o Peeta en aquellas condiciones. Mientras mis compañeras se alejaban, Cashmere relatando su historia acerca de los hechos a sus amigas quienes la respaldaban sin peros y exageraba sus golpes, Plylor se disculpó conmigo por el remate aunque le dije que no había sido su culpa el que la rubia fuera una idiota. Annie parecía tener un dilema interno entre irse con Johanna o quedarse a hacerme alguna compañía, de todas formas el hecho de que lo estuviera dudando por un segundo ya me era suficiente.

-Katniss, llamaré a los de la guardia pero tendrás que esperar, suelen tardar una media hora en llegar hasta aquí- me contó el entrenador luego de ayudarme a ponerme en pie y llevarme hasta una de las bancas húmedas del galpón.

A pesar de que los chicos tenían la orden de correr diez minutos por las canchas ni Gale, Thresh, Finnick y Peeta lo hicieron. Me encontraba lo suficientemente sobresaltada por aquello y en mi fuero interno me pregunté si Gale seguía sintiendo algún resquicio de lo que habíamos sido ya que a mi todavía me carcomía la cabeza lo que él pudiera o no pensar acerca de mis acciones. El pensamiento no me agradaba para nada pero no podía evitarlo y el hecho de que Mad se encontrar allí me lo hacía peor.

-Yo puedo llevarla a un hospital ahora, profesor- comunicó de repente Gale y se me calló el alma a los pies, no pude evitar mirar a Peeta quien tenía la vista en el suelo y se le habían cerrado los puños, intenté interpretar sus facciones pero me era imposible con lo mareada y desorientada que me sentía- mi coche está fuera- agregó el chico como si aquello le diera más peso a su comentario anterior.

-Está bien, pero mañana quiero saber sobre tu estado, Katniss- aceptó rudamente el entrenador y dejó que Gale se acercara a mí para ayudarme a levantarme, de todas las personas que podrían haber hecho lo mismo debía ser Gale ¡¿Por qué?!

-Yo iré con ustedes- dije Mad a mi lado tomando su bolso y el mío del banco de madera e intentando darme ánimos.

Estaba demasiado aletargada para negarme ante la ayuda de Gale, así que dejé que colocara su brazo por detrás de mi espalda hasta mi cintura para sostenerme y llevarme lentamente fuera del lugar. Intenté resistir mi deseo de mirar hacia atrás y localizar a Peeta, quien tenía la consternación pintada en su hermoso rostro. Mad cerraba la fila detrás de nosotros pisando nuestros talones para poder salir de allí lo más rápido posible.

Gale me dejó en la parte trasera del su coche recostada en sobre el tapiz mientras que Mad se sentaba en el asiento de acompañante y le pedía a Gale, con la ansiedad marcada en la voz, que condujera hasta el hospital Rossi, el cual era el más cercano pero en el que, por esas casualidades del destino, también trabajaba mi madre. Gemí ante la idea de tener que llegar allí con una contusión en la cabeza y una muñeca quebrada y tener que ser la paciente de mi madre, iba contra casi todos mis principios el que Healer me ayudara o se ocupara de mí, en vez de yo hacerlo por ella. Intenté resistirme a que me llevaran allí pero Gale no me hizo ni caso y siguió el camino hacia el hospital.

Nuevamente me pregunté por qué Gale estaba allí, tan preocupado por mí ¿Querría volver conmigo?

Desterré la idea al llegar a la guardia y ver a mi madre con el mono quirúrgico color limón caminando a pasos acelerados hacia donde me encontraba. El lugar tenía un inconfundible olor a desinfectante y no ayudaba para nada a disipar mi mareo. El rostro de Healer era diferente al que habitualmente tenía en casa, parecía mucho más centrada y viva, casi como antes de morir mí padre sólo que lleno de profundas ojeras, una palidez irremediable y mucho más delgada. Me imaginé que así querría que se viera en el cumpleaños de Prim, fuerte, sin rastros de fantasma.

Mad le contó lo que había ocurrido y sin más mi madre me llevó a una sala para chequearme. Media hora después tenía unas venditas en la frente que cubrían las heridas, un tylenol en mi organismo para el dolor de cabeza y un cabestrillo color azul en el brazo izquierdo que me cubría desde la mano hasta el codo, no me había fracturado, simplemente esguinzado pero debía andar con aquella cosa durante tres semanas. No podía hacer otra cosa que no fuera despotricar contra Cashmere y su estupidez, por su culpa ahora tendría que asistir a la fiesta de mi hermana con esa maldita cosa en el brazo, Effie me mataría.

En la recepción, rodeados de un montón de pacientes con heridas mucho peores a las mías que me hacían vomitar con sólo verlas de refilón, se encontraban Mad y Gale esperándome. Ambos suspiraron aliviados al verme ya ilesa y cubierta con todas aquellas cosas que mi madre me había puesto.

-Gracias por traerme- admití mientras miraba a Gale con las mejillas algo enrojecidas, no quería hacer sentir mal a Mad pero tampoco podía ser una hipócrita.

Me pregunte de qué habrían estado hablando en mi ausencia.

-No fue nada- respondió con seriedad él y sin sacarme los ojos grises de encima, sentí que el calor me embargaba- ¿Podemos hablar un minuto?- inquirió luego de un segundo de vacilación.

Me mordí el labio inferior y quise golpearme por eso. Miré a Mad esperando que ella decidiera por mí y esperando que me perdonara por esto.

-Los espero en el coche- masculló mi compañera de banco con la mirada gacha y salió apresurada de allí.

Tomé aire para infundirme un poco de valor, la última vez que había estado a solas con Gale había salido corriendo y le había gritado en la cara, esperaba que aquello no se volviera a repetir, aunque no podía estar segura.

Nos quedamos en silencio, estar rodeada de gente con magulladuras no me reconfortaba para nada, mucho menos sabiendo que la charla que me esperaba con él no sería la mejor, así que sin pedirle permiso me senté en uno de los bancos de plástico duro del hospital. Deseé que mi madre volviera y me dijera que debía revisarme nuevamente.

-Lamente lo que dije- comentó en un susurro Gale, sabía que aceptar que no nos habíamos tratado civilizadamente no era fácil para él, al igual que para mí.

-Gale…- intenté decirle que no quería hablar de aquello, que no era ni el momento ni el lugar, pero me interrumpió.

-No, déjame terminar- se puso en cuclillas a mi lado para quedar a mi altura, su proximidad me rebasó- no tenía derecho a tratarte así, es que estaba tan enojado que te eché la culpa a ti y… fue lo peor que pude haber hecho- explicó con profundidad en los ojos sin dejar de escrutar mi rostro y rozando mi mano sana.

No intenté apartarlo, no podía hacerlo, aunque tampoco hice nada para que se acercara más.

-Sí- susurré mirando nuestras manos, sabía que si miraba sus ojos quedaría medio hipnotizada. No era como estar con Peeta, sus ojos era muchísimo más profundos y abismales, pero Gale siempre había tenido lo suyo.

Escuché como mi compañero tomaba aire como si aquello le diera más valor.

-¿Crees que podríamos volver…?-.

-No- entonces tomé las riendas de la conversación, no quería que terminara igual que la otra vez- mira Gale, no puedo fingir que ya no me gustas…pero tampoco quiero estar contigo- expliqué, como le había dicho a Mad yo ya no iba a estar con él y era un no rotundo- lo siento, pero es la verdad- terminé alejando mi mano de la suya y alzando mi mirada para dejar más en claro que no cambiaría de opinión acerca de nosotros.

El rostro de Gale no cambió, su expresión de preocupación seguía allí y por un segundo estuve segura de que él ya lo sabía.

-Lo entiendo- aceptó luego de unos minutos sin decir nada en los cuales nos habíamos mirado profundamente.

Quería decirle que siempre me había gustado Peeta y que quería estar bien con él pero sabía que no era buena idea. Tal vez podríamos volver a ser amigos, aunque con el tiempo.

Nos quedamos unos largos minutos allí, sin decirnos nada, con nuestros ojos clavados en los del otro, hasta que sentí que él ya no debía estar allí, al menos no conmigo.

-Oye, lleva a Mad a su casa- le mandé, me sentía lo suficientemente segura de poder hacerlo- yo puedo esperar a que mi madre termine el turno- añadí para que no me dijera lo contrario.

Gale asintió con la cabeza aceptando mi solicitud.

-Bien…entonces nos vemos- dicho esto se levantó y tomó su mochila del asiento que estaba a mi lado.

-Adiós y….gracias por traerme- respondí con la voz tomada y los ojos brillantes mientras sentía como algo se alejaba de mí y me liberaba un poco la carga de mis hombros.

-Cuando quieras- sonrió y se encaminó hacia la salida.

Aquellas últimas palabras no sólo eran una despedida de aquel lugar, si no de lo que habíamos sido antes, esperaba que él lo sintieran al igual que yo. Era una extraña pero cordial despedida. Y no podía estar más contenta por haber finalizado nuestra historia de una manera civilizada, y a la vez apenada por perder a tan gran chico.


¡Holaaa mis queridos lectores! Lamento mucho la tardanza pero estuve muy ocupada estudiando, rindiendo exámenes, actualizando otras historias y siento persona jajajaja

Espero que le haya gustado el capítulo, tengan en cuenta que lo hice todo escuchado Set fire to the Rain de Adele (muuuuy sentimental para mi) así que los sentimientos de Katniss por Gale medio que están en el aire. Pero por fin pudieron cerras capítulo ¿No?

¡Es impresionante, tengo que tener siempre papel y lápiz a mano, en cualquier lugar en donde me encuentre se me ocurre un retazo de escena para el fics y es imprescindible para mí anotarlo, me vuelvo loca cuando no consigo rápido en donde escribir! ¡Mi pieza está llena de papeles con partes escritas del fics! ¡Es un lio!

Gracias por sus comentarios ya saben que me encantannnnn :D

Besos, nos leemos, Scarlet!

PD: ¡voy a hacer que sigan odiando a Cashmere!

Respuestas a preguntas

LolaSnowWhite: La historia se sitúa en la cuidad de la plata, el colegio existe realmente (no es al que yo iba pero he estado un par de veces por eso lo elegí xD), no recuerdo muy bien la calle pero es muy cerca del centro. La casa de Peeta y la de Mad no están muy alejados de allí pero por ejemplo Katniss vive en las afueras en un barrio llamado City Bell. La mayoría de los lugares en los que están los personajes existen, eso es 100% cierto jajajajaj. Gracias por leer y comentar!