Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer, y esta trama a vampiregirl93. Yo solo traduzco con su autorización.
16 de Mayo, 2012
11:14 a.m.
Era algo raro viajar con la madre de Bella.
Ella permanece callada por todo el camino. Con ambas manos en el volante, me echa un vistazo varias veces y se mantiene inexpresiva hasta que gira en mi calle.
No espero que diga mucho, pero estoy sorprendido cuando envuelve sus brazos a mi alrededor.
Sonriendo suavemente, la mujer que le dio a Brightside una vida feliz me abraza como si nada.
Su abrazo es simple. Cariñoso. Y no sé qué hice para merecerlo, pero lo acepto.
Ella me dice que la llame si necesito hablar, como si podíamos ser amigos después de todo lo que pasó. Me pregunta si quiero que entre conmigo y le explique la situación a mi madre, lo cual quizás hubiera sido buena idea si mi madre fuera como Carol Brady.
Con mi mandíbula tensa y mi mano moviéndose hacia la puerta, le agradezco rápidamente y me obligo a devolverle la sonrisa antes de salir del coche.
El sol de media mañana me ciega temporalmente mientras giro hacia la entrada, y Renée se pone en marcha. La máquina de la muerte sigue aún en el lugar dónde la deje, pero no puedo recordar dónde puse mis llaves en medio de mi ataque de pánico por Brightside.
De pie afuera de mi puerta principal, observo el cartel de Bienvenidos colgando de un clavo torcido. Mi corazón late más rápido mientras pienso en lo que me espera del otro lado.
¿Quizás pueda volver a casa después?
Dando un paso hacia atrás, tomo un puñado de mi cabello e intento pensar, pensar, pensar.
No puedo hacer esto.
¿Qué rayos voy a decirle a ella?
¿Le digo ahora?
No.
¿MIENTO?
¿Y si ella ya lo sabe? ¿Y si alguien del hospital ya le dijo que saben sobre Bella? ¿Y si algún idiota se acercó a ella y le dijo ante de poder hacerlo yo?
Mi corazón se acelera.
Mierda…Rayos…MIERDA.
El pánico comienza a inundarme. Con un giro lento, llega a mi pecho y me muestra varios escenarios improbables. Los nervios me hacen temblar, mi respiración se acelera mientras doy otro paso hacia atrás.
Estoy enterrado en mierda profunda.
Soy tan negativo a veces, pero estoy convencido que mis sustos son jodidamente razonables.
Frotando mis manos por mi rostro, tomo respiraciones profundas.
¿Por qué no escribí una carta o algo?
¿Por qué no memoricé un discurso?
Mierda.
Necesito un minuto.
Necesito un día.
Necesito un AÑO para contarle.
Pero para entonces, realmente no tendré razón para hacerlo, ¿no?
Doy dos pasos rápidos hacia delante.
Tomando aire temblorosamente, mis manos tiemblan a mis costados, cierro mis ojos y me digo que todo va a estar bien.
—Por favor no te enojes.
Cerrando mi mano en un puño, doy un golpe en la ventana de vidrio de la puerta y doy un paso hacia atrás es todo lo que necesito para cambiar de parecer, y mi madre llega a la puerta.
Debería haberme metido por la ventana, encontrado mis llaves e irme.
No. No debería haberlo hecho.
Porque ella claramente se encuentra consternada, su rostro enrojecido y lleno de lágrimas. Está de pie frente a mí con una mirada sorprendida en su rostro, vestida en una de las camisetas y unos pantalones cortos viejos de papá.
E incluso aunque estaba listo para huir, no me di cuenta lo mucho que necesitaba a mi madre hasta ahora.
Alivio recorre por todo mi cuerpo, dejando caer mis hombros y mis ojos parpadean una vez, dos, y entonces rápidamente.
—Por Dios, niño.
Tan rápido que no tengo oportunidad para reaccionar, ella da un paso hacia delante y deja cerrarse de un golpe la puerta detrás de ella. Doy un salto cuando unos brazos cálidos me envuelven, abrazándome con fuerza, y el pánico desaparece.
Mamá solloza y me abraza tan fuerte que apenas puedo respirar.
—Sé que soy una madre horrible, Edward, pero no puedes simplemente correr lejos de mí así. —Las palabras se quiebran con llantos, rotos pero aliviados—. No puedes simplemente irte y hacer lo que quieras. Sigues siendo mi bebé. Eres mi mundo, niño. Sé que soy mala demostrándolo, pero te amo y no puedes correr lejos de mí.
Mi rostro está enterrado en la camiseta de papá, y estoy intentando alejarme y devolverle el abrazo al mismo tiempo. Tomando aire rápidamente, mamá solloza, aferrándose a mí como un salvavidas, y soy malo eligiendo el momento oportuno.
¿Solo se lo digo?
Sé que debería decírselo.
Me está matando.
No…debería esperar.
—Mamá, Bella está embarazada.
O no.
Los sollozos paran. Mis ojos se cierran con fuerza. Mordiendo mi labio inferior, siento miedo mientras siento sus brazos aflojarse.
Volviendo a abrir mis ojos, ella coloca sus manos en mis hombros y me mira con ojos llorosos y labios temblorosos.
Ella no habla, no reprende o regaña. Su silencio me mata momentáneamente, y me pregunto si esto es todo. Mi mamá me odia. Esta asqueada. No quiere tener nada que ver conmigo.
Llevando su mano a su boca, ni siquiera luce decepcionada. Ojos verdes pálidos brillan y se cierran, y trago la amargura que siento de pánico mientras una lágrima cae por la esquina de su ojo.
Cerrando sus ojos con fuerza, espero. Y espero. Y espero.
—Oh, cariño. —Palabras ahogadas por su mano, intento pensar en algo que decir que haría mejor esto.
Vamos a tener de entregarlo de todas formas, así que no enloquezcas.
No.
Me quedo de pie mirando a mi madre llorar, y realmente no sé qué decir o hacer, así que solo dejo asentar todo por un minuto.
Con una mano sobre mi hombro y otra en su rostro, ella me mira, confundida y en conflicto, pero…
Ella no es una perra fría. Es una alcohólica, no un monstruo. A veces no es ella misma, y es una gran creyente del amor duro, pero nunca ha sido la persona que odio en mi cabeza. Ella nunca fue mala o maliciosa, y nunca hizo algo para hacerme pensar que podría serlo.
Lentamente, tanto que creo que algo está mal, baja su mano hacia su corazón.
—¿Es…es por eso que Bella se fue?
Asiento una vez y su boca se abre sin palabras. Da un paso hacia mí y me estremezco, como un idiota, hasta que envuelve sus brazos a mi alrededor.
—Oh, Edward.
Mis hombros se encorvan, mi corazón se abre un poco, y ya no estoy asustado del todo.
—Estoy tan enojada contigo, Edward Anthony. —Sorbe su nariz y me abraza más fuerte, demasiado fuerte.
Asiento contra su hombro. Entiendo eso.
Sus palabras son tensas.
—Estoy tan furiosa contigo ahora mismo.
Asiento otra vez. También entiendo eso.
—Estás tan castigado que ni siquiera es gracioso.
Asiento. No pensé que lo fuera.
—Lo siento, mamá.
Siento su mejilla rozar contra mi hombro mientras asiente, abrazándome aún más fuerte.
—Vas a entrar a esa sala, sentarte, y explicarme todo de principio a fin. Te escucharé, e intentaré no gritarte cuando acabes. ¿Está claro?
—Sí, señora.
Mamá sí me grita.
Está tan furiosa que creo que veo el diablo en sus ojos algunas veces.
Llora mucho, y hace que mi estómago se haga un nudo cada vez que me mira con esos ojos enrojecidos.
Para cuando termino de contarle sobre la primera noche que conocí a Brightside, está tan enojada que grita entre sus manos. Me pregunta cómo pude ser tan estúpido, y yo simplemente me encojo de hombros, como, no lo sé.
Porque esta es la mujer que me trajo al mundo, no dejo nada afuera. Ni siquiera tengo que pensar en decirle lo mucho que he estado enloqueciendo, simplemente sale solo.
—No sé lo que estoy haciendo. —Este es mi mantra.
Ella toma mi mano, sacudiendo su cabeza.
—Nadie sabe lo que hace. Así es la vida. Estás siendo muy duro contigo mismo, Edward. Tienes dieciséis, mi niño.
Cuando le cuento sobre los padres de Alice, ella se queda en silencio y escucha mientras le explico que no creo que la adopción sea mala idea, y Bella parece estar de acuerdo. Duele un poco, pero creo que puede ser lo mejor. Para todos.
Ella muerde su labio, y no tiene que decir alfo para decirme que concuerda.
Y aunque mamá llama zorra a Bella unas diez veces, para cuando termino de explicarle todo, me alienta a hacerle saber a Brightside que puede venir a ella para cualquier cosa.
Cuando sus lágrimas se secan y su voz está ronca por gritar, me abraza una vez más y sostiene mi cabeza en sus manos.
Sé que ella está de mi lado. No sé por cuánto tiempo estará enojada conmigo, pero no me odia.
Mis hombros se sienten un poco más ligeros cuando ella besa mi cabello y comenta que necesito un corte, y sé que todo va a estar bien.
—Sé que no se siente así. —Ojos cansados y compasivos me miran, pidiéndome que escuche—. Va a salir bien, Edward. Sé que estás asustado, pero esto no es el fin del mundo. Se siente así, pero no lo es. Bella no está sola, y tampoco lo estás tú. El bebé estará bien, también. Ya verás. Dale tiempo, y mantén tu cabeza en alto.
Devolviéndole la mirada a mi madre, sé que no estoy solo.
Tengo dieciséis años, y aún tengo miedo de olvidar respirar a veces. Cometí un gran error con una chica que cambió mi mundo por completo con una sonrisa simple y fácil. Todos la aman, incluso mi madre. No estoy solo, y tampoco lo está mi Brightside.
Tengo que darle tiempo.
Lo haré.
