Las manos le temblaban un poco. ¿Por qué le estaban temblando, Merlín? ¡Era James Potter! ¡Capitán del equipo de Quidditch por mas de cuatro años! El no conocía los nervios. Simplemente que ahora, su voz había decidido fallarle y estaba pálido viendo a una expectante bruja frente a el.
-¿James? ¿Estas bien?- preguntó cariñosamente la pelirroja.
-S-si Lils…
James inhaló profundamente. Se regañó mentalmente. ¡Siempre había dicho que haría esto la noche de su graduación! Aun así, no pudo y ya había dejado pasar una semana desde eso, y ya tenía que hacerlo… digo, algún día debía de hacerlo, mejor temprano que tarde. Tomó el valor de los leones, de su casa y comenzó a hablar.
-Lily, tu sabes que te empecé a querer desde que éramos chicos, pero no es nada comparado con lo que siento hoy… estos últimos meses que han pasado, han sido de los mas felices en mi vida. Cada día tu me enamorabas aun mas, y no creo que es posible que haya amor mas grande que el que siento por ti, además de que estoy seguro de que crece cada instante que estas a mi lado.
-James- suspiró impactada la pelirroja.
Se encontraban en uno de los hermosos jardines de la mansión Potter. El día era hermoso. El sol estaba en su máximo esplendor, el pasto verde, las hojas de los arboles se agitaban suavemente por la cálida brisa. El sonido del agua cayendo por alguna de las fuentes y muchos pájaros cantando. Estaban sentados en una banquita de mármol bajo un gran árbol, en la parte trasera de la casa del de anteojos. Llevaban ahí sentados casi media hora y eran las primeras palabras que salían del heredero. Lily estaba un poco preocupada.
-¿James, seguro que estas bien?- preguntó mientras colocaba un mechón negro detrás de la oreja de su novio.
-Claro que si Lils, solo… déjame continuar- rogó James tragando saliva y suspirando- Quiero… quiero amanecer el resto de mi vida y verte ahí, siendo mía y de nadie mas… quiero ser el ultimo mago en tu existencia y quiero que seas la bruja que traiga al mundo a los herederos Potter. Quiero tantas cosas en este mundo, pero ninguna es mayor a mi deseo por ti.
-Ja-mes- tartamudeó la pelirroja. Tenía los ojos bien abiertos y sus mejillas estaban ligeramente rosas. Su corazón latía con velocidad y sus manos comenzaban a sudar. Un momento después de darse cuenta de esto, James la tomó de la mano y la pelirroja se arrepintió de no haberlas secado… aunque ahora que sentía bien, James estaba igual a ella.
-Lily… sabes muy bien todas las cosas que he hecho para que me vieras… y funcionaron después de cinco años… unos muy largos cinco años- rieron ligeramente- pero yo solo te pido una cosa a cambio, solo una… nada mas- suplicó el pelinegro.
-Claro que si James, lo que quieras- sonrió con mucha ternura. Su cabello volaba ligeramente a su alrededor y James podía jurar que no había habido otro momento en el que se viera tan hermosa como en ese momento.
-Lily Evans… ¿me harías el favor de dejar de ser "casi Potter" para verdaderamente ser Potter?- preguntó tímidamente sonriente de lado y sacando un pequeño circulo plateado con un cristal verde esmeralda en forma de óvalo- ¿Te casarías conmigo?
Una bomba de emoción explotó dentro de la pelirroja que gritó asintiendo mientras lanzaba sus brazos alrededor del cuello del Gryffindor haciéndolo caer de la banquita, ella sobre el.
-Claro que si, si… si quiero- dijo emocionadísima la futura señora Potter. Y después… lo besó. Lo besó con todo el amor que podía.
-Es oficial Dorea… tienes nuera segura- comentó Sirius mientras atravesaba la puerta de la cocina señalando el camino por donde había venido y se encaminada a la sala, donde se encontraban Hermione y Dorea platicando animadamente acerca de criaturas mágicas.
-¡Sirius!... no se espía a las personas y ¡menos cuando se proponen!- lo regañó Hermione con las cejas ligeramente fruncidas pero con una sonrisa en el rostro.
-¿Esta no es una de tus terribles bromas, verdad cariño?- preguntó la matriarca Potter con un deje de desconfianza. Hermione rio por lo bajo al ver la cara de sorpresa del pelinegro.
-¿Te…?... ¿!Terribles bromas!?- espetó ofendido-¡Dorea! Esas bromas fueron estupendas…. ¡pero ese no es el tema!
-¡Adivinen que!- entró gritando y corriendo como un niño pequeño Cornamenta, jalando de la mano a una pelirroja que estaba roja de la vergüenza, interrumpiendo la conversación.
-Te vas a casar- dijo Sirius enfurruñado. Ya no había emoción… lo habían ofendido.
-¿Nos espiaste?- preguntó entre molesto y divertido James, soltando la mano de su ahora prometido.
-Si James, los espié.. pero aquí tu madre y tu amiga- señalando a cada una respectivamente- me regañaron.
-Bien hecho Mione- felicitó James a Hermione, que estaba muy sonriente. Le dio una palmada en la espalda mientras Lily y Dorea reían y Sirius dejaba los ojos en blanco.
-¡¿saben que?!- pregunto divertido pero enojado a la vez- esto ya no es interesante… ¡me retiro!- y sin mas, giró sobre sus talones y bajo la mirada de todos los presentes, subió las escaleras hasta perderse en uno de los pasillos del segundo piso.
Los presentes se voltearon a ver divertidos y pegaron un respingo al escuchar el sonido de una fuerte cerrarse fuertemente.
-En serio Mione… ¿cómo lo soportas? ¡es peor que James!- reía la pelirroja mientras se sentaba en el sillón muy pegada a Hermione.
-¡Lily!- gritó ofendido el aludido dejando la boca abierta. Lily se encogió de hombros quitándole importancia- ¡creo que será mejor si acompaño a Canuto, y las ignoro!
Una vez mas, el pelinegro se giró sobre sus talones y salió disparado a alcanzar a su mejor amigo. Hermione y Lily negaron con la cabeza sabiendo que esos dos se pondrían a celebrar de una manera… única.
-¡Oh, Lily!- exclamó con ternura la madre de James viendo con mucho cariño a su nuera. Lily sonrió ligeramente y levantó su mano izquierda para mostrar la hermosa sortija.
-Lily es hermoso- la castaña tomó la mano para apreciar mejor el anillo de compromiso.
-Gracias Mione- dijo con muchísima felicidad contenida en el ligero susurro.
-Me alegra tanto que James haya conseguido a una bruja tan talentosa, tan encantadora como tu, Lily.
-Muchas gracias Dorea… por todo… por las atenciones de esta semana y por aceptarme.
-¡Claro que si mi niña! James creció hablando de cierta pelirroja y me alegra que después de todo… se van a casar. – habló con ternura la madre del futuro esposo.
-Tendrán una hermosa familia, Lily- dijo de repente Hermione causando que las otras dos brujas la voltearan a ver. Alcanzaron a ver algo en los ojos pero no podían decir bien cual era el sentimiento que estos expresaban. Había tristeza pero felicidad… nostalgia y terror, pero también algo de emoción. Los nervios se dejaban ver, al igual que una ligera desesperación.
-E… gracias Mione- comentó Lily agradecida por el comentario pero no sabiendo muy bien a que se refería. Entendía las palabras pero no podía conectarlas con las emociones que expresó la castaña. Lily sabia que algo terrible le había pasado, lo sabia muy bien. Por eso, nunca cuestionaba a su amiga.
Lily estaba feliz de notar que en la casa Potter, Hermione no se ocultaba. Todos lo ahí presentes habían aprendido a no dirigir su mirada al brazo derecho de la castaña, que aunque trataba de ocultar su cicatriz, no podía usar manga larga debido al calor. A veces se ponía unas cintas pero a veces optaba por no usar nada. Lily notaba que le daba vergüenza o le dolía que le vieran su marca, pero gracias al apoyo de sus amigos, lo estaba… superando.
Dorea no entendía muy bien nada de lo estaba pasando así que interrumpió a ambas brujas.
-¡Hay tanto que planear! El vestido, la comida, ¡el lugar! Aunque será aquí claro, y la lista de invitados-
-Dorea, ¿puede ser privada?- preguntó Lily algo temerosa ante la obvia exaltación y emoción de sus suegra por la boda.
-Claro cariño, a quienes ustedes quieran, es solo que Charlus y yo tenemos unos compromisos, ¿ya sabes?...- y siguió hablando acerca de colores y flores.
Lily sabia que aunque fuera privada… serian una muy buena cantidad de magos y brujas.
-¿Cuándo planean casarse, cariño?- preguntó poniéndose de pie la madre Potter.
-En dos semanas, si es posible- comentó la futura esposa.
-¿Lo puedo lograr…? ¿!a quien engaño!? Claro que si…
Hermione y Lily rieron viendo a Dorea hacer miles de planes, consultando de vez en cuando a su nuera por la opinión de esta. Obviamente, no le preguntaría nada a su hijo… ¿el que iba a saber de bodas?
-Acepto
-Acepto
Una fina luz blanca salió de la varita del representante del ministerio y se envolvió en las manos entrelazadas de ambos esposos.
La luz se impregnó durante unos segundo sobre las manos, hasta que la piel de estas absorbieron la magia que los unía de por vida. En cuanto la luz desapareció, la carpa estallo en aplausos.
Hermione sonreía de oreja a oreja observando a sus amigos besarse. James llevaba un traje mágico de la mas alta calidad. Cuello alto con corbata. Chaleco color vino y un saco que le llegaba hasta el muslo. Se veía radiante de felicidad.
Lily por el otro lado, estaba simplemente hermosa. Dorea había conseguido el vestido de su madre, la abuela de James, y lo había arreglado para que le quede a la delgada figura de la señora Potter. Era de un color perla con detalles azul marino nacarado. Era de un solo tirante y se ceñía en la cintura de la pelirroja para después caer vaporosamente por las piernas hasta el suelo. Los detalles azules, en forma de hojitas, estaban acomodadas desde el hombro y bajaban en poca cantidad en aumento hasta disminuir de nuevo por la cadera. A Hermione le recordaba bastante al vestido que había usado Fleur. El peinado de Lily era sencillo. Estaba recogido en un nudo en la parte superior de su cabeza y tenía un adorno del mismo color que las hojas de su vestido. Nuevamente, le recordaba al adorno de la cabeza de Fleur.
A decir verdad, todo le recordaba a la boda de Fleur y Billy y no era una sensación por lo que estaba relativamente feliz. Era horrible a decir verdad y se culpaba mentalmente por no estar festejando en grande en la boda de sus amigos.
Pero no podía evitarlo. El vestido que Dorea le había conseguido era muy parecido al que ella había usado, pero este era largo y de un color verde esmeralda. Las mangas no estaban bien puestas sobre sus hombros, sino que se recargaban ligeramente, casi cayéndose de los hombros. La falda tenía menos vuelo pero era aun así hermoso. Cubría sus brazos con unos guantes de satín blancos y llevaba en su mano la bolsita de cuentas que usó en la misma boda. Todo era un constante dejá vù. Tragaba saliva con dificultad sintiendo que en cualquier momento aparecería el patronus de kingsley diciendo que el ministerio de magia había caído… su respiración era entrecortada.
-¿Hermione?- preguntó alguien a su lado en un tono cantado. Ella despertó de sus recuerdos y giró para ver al sonriente Sirius que tenía una ceja levantada.
-¿Mande?- preguntó dudosa la castaña. Giró para ver a su alrededor y se dio cuenta de que nadie estaba a su alrededor. Todos habían pasado a sentarse para comenzar a disfrutar el banquete. Granger se puso ligeramente roja al notar que había estado parada por un rato viendo a la nada.
-Lo se, lo se…- se burló el pelinegro mientras la guiaba a la mesa que compartían los amigos de los recién casados.
Cuando se sentaron Hermione quedó paralizada.
A su derecha se encontraban también los recién casados, Alice y Frank Longbottom. Estaban Marlene y Dorcas y otros dos jóvenes que impactaron a la castaña.
-Hermione, te presento a Gideon y Fabian Prewett.
Los chicos saludaron con emoción a la congelada castaña que manejó sonreír una mueca torcida para quedarse callada. Eran igualitos a Fred y George…
Ahora estaba reaccionando… en esta boda, seguramente estarían todas, o al menos casi todas las personas que ella intentaba salvar. Empezando por los novios y prácticamente toda la mesa con la que estaba. Inhaló con dificultad el aire.
Hermione se encontraba ayudando a Lily a ir al baño con semejante vestido. Era muy difícil moverse en este.
La comida había sido extraña, pero no por eso mala. Hermione había tardado unos cuantos minutos en salir de sus pensamientos para darse cuenta de que los chicos ya habían estado entablados en una gran conversación. Levantaban sus copas brindando por tonterías. Sirius fue el que comenzó.
-Gracias por acompañarme- decía con una sonrisa la bruja sentada. Hermione tenía todo el vestido en sus manos con mucho cuidado para no doblarlo de mas. Simplemente sonrió asintiendo y seguía en sus pensamientos.
Había estado tan nerviosa durante la comida que no reparaba de las miradas furtivas que le había estado dando Sirius, el cual se veía muy guapo. Hermione sonreía tontamente recordándolo. Estaba muy similar a James, pero el chaleco era de un color morado muy obscuro, casi negro. A Hermione le costaba no quedársele viendo mucho rato. Por eso, en cuanto Lily llegó diciendo que iría al baño, rápidamente Hermione se puso de pie ofreciendo su ayuda.
-Listo…- Lily se puso de pie y Hermione acomodó su vestido, estirándolo de ciertas partes y esponjándolo en otras. Listo. Volvía a estar perfecta.
Hermione esperó en silencio a que se lavara las manos y cuando terminó, se giró lista para ir.
-Hermione- Lily arrastró las palabras haciendo que la castaña se detuviera y girara lentamente. Los ojos color chocolates estaban abiertos de par en par esperando a que Lily le hablara. Lily estaba parada con los brazos cruzados, la cadera ligeramente descentrada y una ceja levantada.
-¿Si Lily?- preguntó con inocencia y nerviosismo.
-¿Me harías el favor de explicarme que haces?- preguntó.
Ahora si, Hermione no entendió a que se refería. Hermione vio hacia todos lados buscando alguna pista que explicara la pregunta de la novia, por que según ella, lo que hacia era salir del baño.
-¿A que te refieres Lily?- preguntó al no ver respuesta en las cuatro paredes.
-¡A Sirius! ¿qué no ves que babea cada vez que te ve? Te apuesto que muere por lanzarte sobre ti y quitarte el vestido
-¡Lily!- exclamó roja de la vergüenza Hermione. Sin poder evitarlo, sus manos cubrieron sus brazos como tratando de evitar que el vestido se resbalara por su piel.
-Nada de "Lily"… ya deberías de haber hecho algo. Llevas un mes sabiendo tus sentimientos hacia el y ¡No has hecho nada!... son desesperantes.
-¿So- somos desesperantes?- preguntó ligeramente ofendida la castaña.
-Si, desesperantes… a leguas se ve que mueren el uno por el otro y simplemente no hacen nada. ¡Y supuestamente Sirius era le valiente!- resoplaba la pelirroja con una sonrisa- hoy estas muy hermosa… aprovéchalo y conquístalo.
Después de esto, Lily pasó a un lado de Hermione saliendo del baño, dejando a la castaña con los ojos abiertos al igual que sus labios, sin oportunidad de replicar.
Hermione tragó con dificultad la poca saliva. ¿conquistarlo? No sabia muy bien como hacer eso… se avergonzaba de decir que prácticamente nunca había coqueteado con alguien.
Después de varios segundos, Hermione levantó su vestido y atoró con mucho cuidado la bolsita de cuentas en la correa de su zapato de tacón, se enderezó, giró y salió a la carpa para seguir con la fiesta. En cuanto estuvo en un lugar visible, alcanzaba a ver a Lily platicando muy animada con las chicas. Todas estaban muy bonitas. Al mover su mirada, sonrió con mucha ternura. Sirius, Remus, James y para su disgusto Peter estaban muy felices platicando de alguna tontería que había dicho James. Tenían copas en sus manos y Hermione estaba segura de que no era la primera copa de Whiskey de Fuego. Sirius le daba palmadas en la espalda al novio mientras este lanzaba su cabeza hacia atrás soltando una carcajada. Remus, al contario de James, se encorvaba hacia delante colocando una mano sobre la rodilla, la otra sosteniendo su bebida, y riendo muy animadamente. Peter negaba con la cabeza riendo y su mano libre estaba posada sobre su barriga. Realmente eran los mejores amigos. Al menos esa es la imagen que pintaban ante los demás invitados. Hermione sabia que uno de esos individuos debían de ser borrados de la imagen
-¡Hermione!- una voz a du derecha la hizo girar y por un momento creyó ver a la hija de la joven mujer que apareció.
-¡Pandora!- saludo muy animada la castaña abrazando a la recién llegada.
La mas pequeña de los Rosier llevaba un vestido amarillo hasta la rodilla. Las mangas del vestido eran de seda y formaban unas bolas extrañas. Llevaba un cinturón morado con unos frutos colgando. Realmente se parecían pero Pandora era un poco mas… normal que Luna.
-Felicidades por la graduación, fue muy emotiva- dijo la bruja con voz tranquila.
-¡Gracias Pandora!- expresó la castaña con una sonrisa radiante. Esta boda no podía parecerse mas a la del Weasley con la francesa.
-Hermione Granger, te presento a Xenophilius Lovegood- Pandora señaló al hombre a su lado que vestía de una forma similar, peor el abrigo era verde.
-Señorita Granger- Hermione simplemente asintió. Aquel hombre no era su persona favorita. – discúlpenme, iré a preguntar si tienen infusión de guardirraiz.
Hermione arrugó la nariz al recordar el desagradable sabor.
-Siéntate conmigo un momento, Hermione- Pandora codujo a la castaña a una silla alejada del alboroto. – quería preguntarte por que aun no estas con mi primo…
-¿Qué?- preguntó bastante sorprendida la castaña. No dudaba que la futura señora Lovegood hubiera captado las emociones de ambos Gryffindor, pero no esperaba que mencionara nada… Pandora no dijo nada ante la pregunta de Hermione. Simplemente la veía con curiosidad de los ojos.
-Eh… Lu-Pandora… no se de que hablas- Granger se avergonzó y se puso roja. ¿qué todos notaban que Sirius le gustaba?.
-Claro que lo sabes… también estas nerviosa… veo los Dracles que bailan por tu cabeza.
Hermione insegura levantó ligeramente los ojos tratando de ver algo volando sobre su cabeza.
-Luna, ¿qué son los Dracles?- preguntó nerviosa aun buscando figuras sobre ella.
-Me llamo Pandora, Hermione, pero los Dracles son pequeñas criaturas que nacen en las escamas de los dragones y son atraídos por el nerviosismo de las personas. Son tan pequeños, que casi nadie los ve.- habló con la voz tan calmada que molestaba.
Nadie los ve, por que seguramente no existen pensó Hermione.
-Espero que mi prima no te haya aburrido demasiado- la voz de cierto pelinegro sacó a Hermione de sus pensamientos con un respingo. Pandora simplemente dirigió su mirada a su prima sin ningún cambio de expresión.
-Para nada- aseguró la castaña rápidamente. Pandora y Sirius sonrieron.
-Iré a buscar a Xeno… - sin mas Pandora se levantó para ir prácticamente brincando a buscar a su ¿novio? Hermione no sabia que eran aun.
-¿Quieres bailar?- el oji gris extendió su mano hacia la castaña. Hermione vio detenidamente su mano y después a los ojos plata del heredero Black. Asintió y la tomo.
Sirius lentamente la ayudó a ponerse de pie y comenzaron a caminar hacia la pista de baile. Hermione podía notar a Lily y James viéndolos con una gran sonrisa.
Antes de llegar a la pista. Hermione se separó ligeramente de su acompañante pero sin romper el contacto de las manos y alcanzó a tomar una copa llena de un liquido rojo. Lo llevó a su boca y lo tragó todo de un jalón. Ardor. Whiskey de fuego. Tal vez no fue una buena idea después de todo.
-No soy tan mal bailarín, ¿sabes?- rió el pelinegro con ambas cejas levemente levantadas.
-Yo se que tu no… lo tomé por mi- dijo bastante asustada la castaña. Sirius negó riendo y la enfrentó para comenzar a bailar una canción lenta que había empezado.
Sirius tensó la quijada mientras daba un paso y levantaba su brazo derecho para abrazar la cintura de Hermione. La castaña sintió la mano rozar su piel lentamente hasta quedarse en un lugar, fija. Las miradas de ambos magos estaban entrelazadas. Con cuidado la jaló hacia ella y juntó sus pechos. El pecho del animago subía y bajaba ligeramente. La respiración de Hermione era entrecortada, unos pequeños suspiros escapando sus labios entre abiertos. Las respiraciones chocaban con la piel del cuello del oji gris causando que su piel se erizara. Hermione sentía también la respiración del animago en su cuello y algunos mechones del cabello negro rozar su mejilla. Una corriente eléctrica subió por su espina dorsal. Lentamente ella levantó una mano y la colocó con mucho cuidado en su hombro para después deslizarla hasta el cuello del pelinegro, rozándole la piel.
Levantaron la mano que ya tenían unida y Sirius trazaba unos pequeños círculos con su pulgar sobre el suave guante de la castaña. Y comenzaron a bailar. Bailaban lentamente de un lado a otro. Hermione no veía a nadie. Sentía la mirada de varios invitados, sus amigos, sobre ellos. Pero se pondría roja de la vergüenza. Simplemente miraba al piso y a los esporádicos pies que pasaban.
Sirius por su lado, registraba en su mente el cuerpo de la castaña. La línea de su cintura. La pequeña voluptuosidad de sus pechos sobre su abdomen. La curva de su cuello. Amaba a la bruja de sus brazos.
Sirius y Hermione veían sonrientes a la fiesta que ya estaba terminando. James y Lily se habían ido hace una hora a Londres muggle, solamente por la noche. La guerra no les dejaba irse de luna de miel. Hermione veía algo ausente a los padres de la pelirroja que bailaban lentamente con la música. Sirius tomaba de su copa mientras veía a las brujas y los magos que se despedían de los padres de James. Las chicas y los chicos se habían retirado en cuanto los novios se fueron. Solamente estaba Sirius y Hermione.
La castaña levantó su copa y tomaba todo el liquido de un trago. Escuchó el resoplido del pelinegro a su lado. Sirius estaba sentando en una silla y había colocado otra frente a el, donde ahora descansaban sus pies.
-No lo entiendo, mujer… con todo lo que haz tomado deberías de estar en el suelo- dijo sonriente de lado el oji gris. Hermione sonrió ante el comentario. Era verdad… con todo lo que debía de haber tomado debería de estar dormida.
-Aunque la boda de Bill y Fleur fue estupenda, no me la pase bien… simplemente me aseguraba de pasármela bien en esta- rió la castaña dejando la copa en la mesa.
Sirius no tenía idea de quienes eran ellos, pero le hizo bastante gracia el comentario, por alguna extraña razón.
-Sígueme- ordenó poniéndose de pie. Hermione no dudo ni un segundo antes de seguir al pelinegro. En cuanto estuvo de pie pudo sentir los efectos del alcohol. Todo estaba ligeramente borroso y cualquier detalle se le hacia gracioso. No pensó mucho en eso y siguió a la figura de Sirius rumbo a la mansión Potter. En cuanto entró a la cocina pudo ver a Sirius que buscaba algo en las gabinetes de la cocina.
-¡Aja!- exclamó con felicidad.
Cuando giró, Hermione, que se había quedado en la entrada, pudo ver a Sirius con una botella de Whiskey envejecido de Ogden. Hermione rio. ¿iban a tomar aun mas?. Reconocía perfectamente el liquido. El Sr. Weasley siempre se lo echaba a la madre de los pelirrojos en su té, cuando esta se alteraba. Era mas fuerte incluso que el Whiskey de fuego.
-Lo mejor para hacer una fiesta inolvidable- el pelinegro comenzó a caminar hacia la castaña y esta sonriente se decidió a hacer lo mismo.
Cuando intentó dar el primer paso, sus zapatos se enredaron y comenzó a inclinarse hacia adelante a punto de caer. Sirius notó esto y se acercó rápidamente a la bruja que caía para detenerla. Sus pechos estaba presionados uno contra otro. Sus miradas entrelazadas. Sus labios entreabiertos dejando escapar unos pocos alientos. Y el corazón de ambos latiendo a mil por hora.
Lentamente Sirius agachó su cabeza al mismo tiempo que Hermione estiraba su cuello. Se quedaron paralizados con sus labios casi rozándose. Hermione pasó nerviosamente su lengua sobre el labio inferior dejando un rastro de saliva. Sirius apretaba la quijada. Los ojos grises sobre los labios de Hermione y los ojos chocolates sobre los labios de Sirius. Sus miradas se encontraron. Sin mas que los detuviera, se lanzaron ferozmente a los labios del otro. Sirius envolvió una vez mas su cintura pero ahora de una manera posesiva, mientras ponía la otra mano en la nuca de la castaña, empujándola mas hacia el. Hermione tomaba las solapas del chaleco del pelinegro, jalándolo con todas sus fuerzas hacia ella. Simplemente no había espacio que los separase. Sus labios se movían con deseo, con pasión. Los corazones latían fuertemente y sus respiraciones eran agitadas. Ladeaban la cabeza de vez en cuando para encontrar una mejor posición. Pero no se separaban. Ansiaban la sensación de pertenencia. Deseaban a la persona que besaban. Hermione se puso de puntitas para jalar el cabello del pelinegro. Se alcanzó a escuchar un leve jadeo de pasión escapar por los labios del heredero Black y perderse dentro de la boca de la castaña.
Sus lenguas se conectaban de una forma única, diferente. Pero se sentía bien, era lo correcto. Se separaron ligeramente para dejar que un poco de aire entre a sus pulmones pero en cuanto el aire estuvo en su sistema, retomaron su apasionante actividad. Las manos de Sirius acariciaban la espalda de la bruja, mientras que las de ella acariciaban el cuello, el cabello y los costados del pelinegro. Las rodillas de Hermione estaban ligeramente débiles debido a la emoción y flaquearon. Los fuertes brazos del oji gris la sostuvieron antes de caer. Con fuerza, la levantó y la sentó en la mesa de la cocina. Las manos abandonaron la espalda de Hermione y fueron a acariciar las piernas de esta.
El aire se agotó.
Se separaron con las respiraciones fuertemente audibles, jadeando por el cansancio. Los labios de ambos rosados y ligeramente inflamados por la fricción. Sus frentes juntas.
-Te amo Hermione- confesó Sirius
Hermione simplemente sonrió y lo besó dejando salir en un susurro un "yo también".
AAWW ¡!PORFIN! YA HABIAN TARDADO ESOS DOS! ESPERO LES HAYA GUSTADO, MUCHO AMOR Y MUCHOS BESOS JAJAJ COMENTEN!
Pd. Imagínense la ultima escena con una canción que empiece lenta y después, ya en el momento del beso, que empiece lo fuerte de la canción, ;) es mas emocionante.
