CAPÍTULO 19: LAS LLAMAS NEGRAS QUE TODO LO CONSUMEN. EL FUEGO OSCURO
Algo extraño pasaba. Por propia experiencia Shiro ya sabía que en cuestión de técnicas de elemento fuego nadie podía igualar a la de los Uchiha, pero, no sabía porque, en ese momento le estaba ganando terreno a Itachi.
La colisión del ataque de ambos había levantado una enorme columna de fuego hacía el cielo, por lo que no podía ver bien lo que pasaba en el lado de Itachi, pero si que sentía que algo no iba bien. Sus llamas se debilitaban, pero a la vez sentía algo mucho más fuerte, y, sobre todo, algo más peligroso.
Entonces lo vio, una parte de la columna de fuego comenzó a rodearse de llamas negras que, poco a poco, fueron consumiendo las llamas de Shiro. Esas llamas se extendieron, hasta llegar casi a tocar la boca de Shiro, sino llega apartarse de un salto, se habría quemado por completo.
Observó bien el espectáculo. Las llamas fueron descendiendo, bailando amenazantes, quemando el aire, y hasta la mismísima superficie del agua parecía desaparecer a su paso. Eran llamas extrañas, del negro como la noche, pero feroces como las llamas más ardientes de color rojo.
Unas llamas desaparecieron, cediendo el camino a Itachi, quien mantenía su ojo izquierdo cerrado, mientras que parecía que hacía grandes esfuerzos por mantener el derecho abierto. Lo raro era, que su ojo derecho parecía llorar sangre.
- Así que este es el famoso Amaterasu del Mangekyo Sharingan, ¿eh?
- ¿Acaso lo conoces? – Le preguntó Itachi, sorprendido por su conocimiento de la técnica.
- Jiraiya-sama me habló de él. Lo usaste para escapar cuando intentaste llevarte a Naruto una vez… es una de esas técnicas extraordinarias que te permite usar ese ojo especial que conseguiste manchando tus manos de sangre, ¿no es así?
- En efecto… para obtener el Mangekyo Sharingan tuve que dar muerte a alguien importante para mí, es decir, a mi mejor amigo. De este modo obtuve este poder, el jutsu supremo de los Uchiha.
- ¿Jutsu supremo? Venga, no me hagas reír.
Ante tal insolencia, Itachi pareció, por primera vez en mucho tiempo, realmente sorprendido. Generalmente, cuando uno de sus enemigos se encontraba ante el Magekyo Sharingan, temían por sus vidas por si realizaba alguna de las tantas conocidas técnicas de dicho ojo especial de los Uchiha. Sin embargo, Shiro no estaba para nada sorprendido. O al menos no lo aparentaba.
- Se dice que esas llamas son capaces de hacer arder hasta el agua, pero, también te producen mucho cansancio, ¿no es así? Producen un gran daño a tus ojos.
Itachi guardó silencio. Shiro le conocía más de lo que pensaba. Aunque no era de sorprenderse. Cualquiera con acceso a los documentos de Konoha podía averiguar algo así, pero, hasta donde el sabía, ese ninja que tenía ante él no había pisado Konoha en años, y mucho menos se hubiese interesado por los documentos secretos referidos al Mangekyo Sharingan.
- ¿Cómo sabes tanto?
- Jiraiya-sama es un gran recaudador de información, y las historias sangrientas sobre vuestros ojos no pasan desapercibidas a los ojos del mundo.
- Entiendo… pero, aún conociendo el alcance del poder del Mangekyo Sharingan, ¿crees de verdad que podrás superar su poder?
- ¿Por qué no lo comprobamos?
Cuando Sakura y Kogo saltaron justo en frente del grupo de Kakashi, estos se pusieron en guardia, por si se trataban de enemigos. Pero al reconocer a la joven de pelo rosa se tranquilizaron.
- Sakura, ¿y…? – Kakashi guardó silencio al ver a que la joven estaba a lomos de Kogo, uno de los lobos de Shiro. Eso solo podía significar una cosa, un mensaje que el podía entender a la perfección.
Al ver que lo estaba mirando, el animal asintió con la cabeza. Eso solo quería decir que Shiro y Sakura se habían topado con alguien, y este se había obligado a quedarse para hacerle frente.
- ¡Kakashi-sensei, mire!
- ¿Mm?
Sakura le entregó el pergamino. Al ver lo que había escrito, Kakashi se llevó una enorme sorpresa.
- ¿Dónde has conseguido esto? – Le preguntó.
- Alguien nos salió al paso y se lo dio a Shiro-sensei, luego, me ordenó que viniese hacía aquí con Kogo.
- ¿Alguien? ¿Quién?
- No lo sé, Shiro-sensei no me dejó verle. Decía que era un experto en genjutsu y que si lo veía me…
En ese momento se percató de que Naruto estaba tirado en el suelo, al lado de Shizune, quien le estaba curando una pequeña herida del brazo con su chackra.
- ¡Naruto!
Sakura se arrodilló al lado de su compañero. Miro a Shizune preocupada, pero esta asintió con una tranquila sonrisa en su rostro. Eso quería decir que todo iba bien.
Por su parte, Kakashi seguía mirando a Kogo, quien volvió a asentir con la cabeza, como si hubiese leído sus pensamientos. Eso solo confirmaba sus sospechas de con quien se había encontrado Shiro, y eso no era muy buena señal.
- ¡Shizune, tenemos que irnos!
- ¿Eh?
Kakashi le lanzó el pergamino a TenTen, que estaba junto a Neji apoyada en un árbol. Ninguno de los dos entendía bien lo que pasaba.
- Si necesita ayuda Kakashi-sensei yo puedo… - se ofreció Neji, pero Kakashi le cortó con un gesto de su mano.
- No hace falta Neji. Con que cuidéis de Naruto basta. Shizune y yo vamos a ir a ver como esta Shiro.
- Muy bien.
- Decídselo a Hiashi-sama – se iban a poner en marcha, pero antes se giro para decir una última cosa – Si Naruto se despierta, no le permitáis que nos siga, ¿de acuerdo?
- Muy bien.
Siguiendo a Kogo, Kakashi y Shizune se pusieron en marcha. Cuando se habían alejado lo suficiente, Shizune se atrevió a preguntar a su compañero.
- ¿Contra quién está luchando Shiro-san?
- Contra Itachi.
- ¡¿Qué? ¡¿Uchiha Itachi?
Kakashi asintió.
- ¡Pero eso es una locura! ¡Ese hombre es muy peligroso! ¡No se le puede combatir solo!
- Shiro lleva tanto tiempo solo que ya no recordará lo que es pelear en equipo, además, su Onigan es lo único que puede neutralizar el poderoso genjutsu del Sharingan. Sin embargo…
- ¿Sin embargo…?
- Lo que me preocupa son los demás jutsus del Mangekyo Sharingan.
Por más que lo intentaba era inútil. Shiro tenía que reconocer el terrible poder del Mangekyo Sharingan a la hora de usar el Amaterasu. No dejaba ni un hueco libre.
Sin embargo, Shiro creía haber hallado la solución. Las llamas aparecían allá donde mirase el ojo de Itachi y, cuando este flojeaba y se veía en necesidad de cerrarlo, las llamas que lo perseguían se detenían. Ahí residía el secreto para su victoria.
Se detuvo y comenzó a formar sellos con sus manos mientras desactivaba un poco el chackra de sus pies para hundirse un poco en el agua, luego lo volvió a activar para conectarlo con el fondo del agua y se preparó.
Dio una voltereta hacía atrás, levantando con el movimiento una enorme columna de agua a su paso, que detuvo el avance de las llamas de Itachi.
Esa técnica no era nada nueva para Itachi, y conocía bien su uso. Ahora usaría varios clones para intentar atravesar los huecos libres que había dejado el Amaterasu, cuando se había visto obligado a descansar. Lo que Shiro no sabía, es que Itachi ya había previsto esa estrategia.
Usaría el Sharingan para detectar al Shiro auténtico y allí atacaría con el Amaterasu. Hiciera lo que hiciera, iba a hallar su final con este movimiento.
Del muro de agua salieron tres Shiro, Itachi los observó con el Sharingan, pero ninguno de ellos era el original. Entonces oyó movimiento a su espalda.
Shiro saltó, apareciendo de la nada, dispuesto a clavar un kunai en el cuerpo de Itachi, pero este, en respuesta, activó el Mangekyo Sharingan y lo hizo arder en las llamas negras.
- ¡Uaaaaagh! – Gritó, intentando apagar las llamas con el agua del lago, pero era inútil. Esas llamas solo se extinguirían una vez consumiesen todo su cuerpo. Nada podía escapar de sucumbir a su ferocidad.
En poco tiempo, su cuerpo dejo de moverse, y quedó consumiéndose en la superficie. Los clones también desaparecieron de golpe. Eso solo podía significar una cosa.
- Yagami Shiro… ha muerto – murmuró Itachi, viendo el cadáver de su víctima flotando a sus pies.
