Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.


Capítulo 21

La preocupación inundaba el rostro del falso doctor, ahora llamado Jasper – Na-nada, papá…

Lo sabía! – Ah, ya entendí – dije levantándome de la silla, señalé al hombre del café – Él es el verdadero doctor Hale, y tú – señalé a Jasper – Eres el imbécil de su hijo, quien quería tener la oportunidad de ver la vagina de una chica y hacer con nosotros una gran historia para contar a sus amigos –imbéciles también- más tarde, ¿no es así?

- Bella… - dijo Charlie apenado por mi excelente vocabulario.

El verdadero doctor avanzó unos pasos hacia mí – Lo siento mucho, señorita, de verdad lo siento. Mi hijo a veces no sabe medir sus actos – si Charlie estaba apenado, el verdadero doctor no tenía donde esconderse de la vergüenza.

- Oh, no se preocupe – dije agitando una mano – Créame, es algo que yo haría si tuviera la oportunidad, pero los uniformes de este señor – señalé a Charlie – No me quedan, y también está el gran inconveniente de que soy una chica así que no me puedo hacer pasar por él. Eso apesta – me senté en mi silla otra vez y señalé a Jasper - Su hijo ha hecho una muy buena actuación. Además, acaba de decir exactamente lo que quería que le explicaran a mi padre.

Jasper fue enviado a casa con una de esas terroríficas frases: "hablaremos en casa". Lo sentí por él, había sido una buena broma.

Luego de eso, el verdadero Dr. Hale me atendió y le dio la razón a Charlie con lo del control y todo eso.

- ¿Qué es eso? - pregunté asustada.

- Es el latido de tu bebé - dijo el Dr. Hale frotando mi estómago con el transductor, o micrófono, como decidí llamarle - Y si miras a la pantalla podrás verlo.

- ¿De verdad? - miré a la pantalla con el estómago lleno de ansiedad, pero después de un minuto completo de mirarlo, volteé a ver al doctor con cara de fastidio - ¿Donde está? - pregunté cortante.

Charlie se echó a reír - Ahí está, Bella.

Entrecerré los ojos hacia la pantalla - Yo no veo nada - solo veía cosas borrosas a blanco y negro en la pantalla.

El doctor Hale pasó los siguientes veinte minutos tratando de hacerme ver a mi bebé, preguntando si no veía la diminuta cabeza y el cuerpecito, pero nunca logré distinguirlo. Cuando se rindió, imprimió las imágenes y dijo con monotonía que lo buscara por mí misma en casa. Charlie se quedó con las imágenes y las miró con una sonrisa mientras caminábamos hacia el estacionamiento para irnos a casa.

- ¿Qué pasa contigo? - pregunté cuando noté que su rostro se estaba volviendo rojo.

Señaló la imagen - Tú eras así de pequeña - evitó mi mirada al decirlo y podía sentir que sus ojos estaban llenos de lágrimas - Ahora tienes algo igual de pequeño dentro de ti.

Gruñí, molesta por haberme vuelto tan dispuesta a la hora de llorar - Eres un sensiblero, Charlie - dije apresurándome para entrar en el coche patrulla - Por cierto, no quiero ser desagradecida, pero... odio estar yendo a todos lados en este coche.

- Ya había estado pensando en eso - dijo Charlie abrochándose el cinturón de seguridad - Así que estuve hablando William Black. Él y su hijo Billy están reparando una camioneta para ti.

Lo miré con incredulidad - ¿Me estás regalando una camioneta?

Asintió - Así es.

- Por Dios, Charlie. ¡No eres ni un poco disciplinario! - dije levantando las manos - Cuando tu hija de dieciséis años queda embarazada le das un sermón épico y la castigas de por vida, ¡no vas y le compras un auto!

Se echó reír - Estoy de acuerdo, pero ya lo había comprado antes de que me dieras las noticias.

- Bueno... - me encogí de hombros - No voy a rechazar una camioneta.

Acabábamos de llegar a casa cuando recibí un mensaje de Esme. Ella me llamaba dos veces a la semana, y después de que los chicos se fueran a la universidad, me mandaba mensajes diciendo que se sentía sola y que extrañaba demasiado a sus hijos. Sonreí mientras lo habría, pero luego tuve que dejar de hacerlo porque sufrí un mini infarto al pie de las escaleras.

- ¿Bella? - preguntó Charlie con preocupación.

Me tapé la boca con la mano que tenía libre mientras miraba la imagen de una ecografía en el mensaje. Por un momento pensé que Charlie le había enviado las imágenes de mi ecografía telepáticamente, pero cuando más abajo leí que se trataba de su propia ecografía mi corazón canceló el infarto. Eso no quiere decir que mi impresión se había ido. No podía creer lo que decía el mensaje.

Me giré hacia Charlie y sostuve en alto mi celular - Esme va a tener un bebé.

...

No fue hasta el primer día del instituto que volví vi a ese chico Jasper otra vez. Estaba en casi todas mis clases. Cuando me vio por primera vez ese día, en clase de biología, me sonrió y apartó la maleta del banquillo a su lado para que me sentara.

Acepté su ofrecimiento – Hey, doc. ¿No se supone que debes estar en el hospital? Señor "tengo veintinueve años" - dije sonriendo. Él se echó a reír – Eso fue genial.

- Si, fue genial – suspiró – Pero ahora estoy castigado por el resto de mi vida. Eso sí que no es nada genial.

- Nah… pudo haber sido peor – dije sacando una bolsa de malvaviscos de mi maleta, últimamente siempre tenía ganas de comerlos. Jasper se quedó mirando la bolsa de malvaviscos y luego me miró fijamente hasta que no pude más – Sí. Estoy embarazada.

Él se sobresaltó y miró alrededor para ver si alguien me había oído. Habíamos pocos en el aula y el profesor no había llegado – Yo… solo… ¿Como..? – balbuceó como un idiota.

Rodé los ojos – Solo sácalo de ti. ¿Quieres saber cómo es que la hija adolescente del jefe de policías del pueblo está embarazada? – asintió despacio. Suspiré – Yo también soy nueva aquí. Mis padres se divorciaron hace mil años, así que mi hermano y yo nos quedamos con mi madre en Phoenix... – dudé acerca de lo último – Bueno… técnicamente nos quedamos solos, a ella y a su esposo les gusta estar lejos de casa y tienen un extraño trabajo que los hace viajar sin descanso – en realidad no sabía por qué demonios le estaba diciendo todo eso. Me encogí de hombros y me metí otro malvavisco a la boca – Y pues… se puede decir que esto es el resultado de eso. He estado haciendo lo que quiero cuando quiero estando sola.

Me miró impresionado - Ya veo, así que por eso viniste a vivir con tu padre.

Estaba empezando a hacer mucho ruido con la bolsa de malvaviscos y los otros estudiantes estaban empezando a mirarme raro, pero me no me importó – En parte. El idiota de mi hermano se fue a la universidad y yo me quedé sola. Créeme, después de haber estado siempre con él, ahora que se ha ido, la vida no es tan genial.

Jasper sonrió – Sí, sé de lo que hablas. Mi hermana se ha quedado en Houston con mis abuelos, se niega a vivir en un aburrido y pequeño pueblo como Forks - tomó uno de mis malvaviscos y le di una mirada asesina - Pero vendrá, no resistirá demasiado sin nosotros.

Recordé a la chica rubia de la foto – ¿Esa chica guapa de la foto en el escritorio de tu padre?

Asintió - Se llama Rosalie.

- Se parece mucho a ti – dije recostándome de la mesa, él tomo el resto de los malvaviscos.

- Somos gemelos.

- ¿Gemelos? ¡genial! – dije en medio de un bostezo, ya tenía sueño. El profesor llegó y comenzó su efusivo discurso de inicio de clases, así que como estábamos en la última mesa del aula, me puse cómoda - Despiértame si el profesor se acerca.

A partir de ese día, comenzó nuestra épica amistad. Jasper iba por mí a casa todos los días para llevarme al instituto ya que yo odiaba la camioneta que papá me había regalado y él decía que le daba vergüenza tener una amiga que tenía una chatarra por auto. Yo, como toda una responsable mala influencia que soy, le enseñé que solo los idiotas cumplían los castigos de sus padres, por lo que siempre salíamos a Port Angeles en su auto o íbamos a mi casa después del instituto para que pudiera jugar con su largo cabello mientras veíamos televisión o estudiábamos. En Forks no había nada divertido para hacer.

Pero claro, no todo podía ser de color rosa (en realidad, odio el color rosa), así que los problemas comenzaron. Ustedes ya saben, donde hay Bella, hay problemas.


Hola!

Espero que les haya gustado el cap, hay que ver qué problemas va a causar esta señorita.

Muchas gracias por todos sus comentarios (y amenazas), me encantan.

Les envío un abrazo y un beso, nos leemos en el próximo capítulo.

Bye!