Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer T.T pero la trama es mía

Jasper POV

Sentado en la grupa de mi caballo, miré la imponente casa que se alzaba ante mí, la que había considerado mi prisión por tanto tiempo y a la que ahora volvía esperando tener de mis padres el perdón. Los guardias apostados en la reja me abrieron las puertas y yo fui hasta la puerta doble de madera. Descabalgué y subí los peldaños de mármol respirando profundamente y armándome de valor. Tenía que hacer esto, por Alice, por mi peque hermosa.

Toqué la puerta y esperé con las manos metidas en los bolsillos, ya me imaginaba la reprimenda que mi padre me daría por haberme escapado por nueve años sin dejar nada más que una nota en mi almohada. La puerta se abrió cuando menos lo esperaba, una mujer ya entrada en años me miró con una ceja levantada evaluándome.

- Buenos días, Florentina – saludé sonriendo

- ¡Oh Dios mío! ¡Joven Jasper! ¡qué alegría verlo! ¡pero cómo ha cambiado! Pase, pase – Florencia me dejó pasar y yo le di un cariñoso beso en la mejilla mientras ella me abrazaba

- Como te extrañé, Florentina

- Y yo a usted joven, y yo a usted, pero llega justo a tiempo para desayunar, sus padres se acaban de sentar a la mesa – el ama de llaves me anunció

- ¿Tú crees que se enojen mucho conmigo?

- No, la señora ha estado esperando con ansias a que regrese, claro que le decepcionará ver que no trae una esposa y un hijo con usted, pero le dará mucho gusto verlo sano y salvo – Florentina parloteó mientras caminábamos al comedor – en cuanto a su padre…

- Lo sé, me espera una grande con él, pero espero que no me haya desheredado aún, porque no estás del todo alejada de las cosas, aún no me caso, pero estoy a punto de hacerlo

La mujer me volteó a ver con una sonrisa tierna en el rostro. Florentina me había cuidado desde pequeño y siempre me había dicho que quería verme casado y con hijos, eso me lo había dicho cuando yo estaba aburrido de estar aquí así que no la tomé mucho en cuenta, ahora que pensaba en Alice, no podía concebirla de otra manera más que siendo mi esposa.

Por fin llegamos a las puertas del comedor, Florentina me ordenó esperarla afuera mientras anunciaba que una visita había llegado a la casa.

- Pues vaya horas de llegar – oír la voz de mi padre hizo que mi estómago se contrajera

- Cariño, tranquilo, ya estamos arreglados, no hay ningún inconveniente porque venga alguien a desayunar con nosotros – y al oír la voz suave y conciliadora de mi madre me hizo un nudo en la garganta – Florentina ten la amabilidad de preparar otro lugar en la mesa y puedes decirle a nuestro invitado que puede pasar a desayunar con nosotros

Florentina me abrió la puerta y me dirigió una mirada de valor y de confianza. Necesitaba esto, no sólo por Alice, sino por mí y mis padres, no quería estar más alejado de ellos, hasta ahora comprendía la importancia de una familia, después de oír todo lo que mi pobre Alice había tenido que sufrir por esa madrastra suya, ahora me daba cuenta de lo bendecido que había sido por tener a una madre como la mía y a un padre como el mío, si no era cariñoso conmigo, siempre me había apoyado, incluso en mi época rebelde había sido demasiado paciente.

- Buenos días – saludé y vi como la figura de mi madre se tensó y como mi padre comenzó a ponerse rojo – lamento haber llegado en una hora poco adecuada – los modales que mis padres tanto me habían inculcado, decidí sacarlos a relucir

- Jasper… - mi madre susurró y se levantó de la silla rápidamente para voltear a verme - ¿Hijo eres tú?

- Sí, mamá, soy yo

Entonces ella se dio la vuelta y me sentí terriblemente mal. Mi madre seguía siendo tan bella como siempre, su cabello rubio y rizado seguía siendo igual de luminoso, sus ojos igual de azules y de brillantes y su sonrisa igual de cálida. El verla me hizo darme cuenta de cómo había sufrido por mi ausencia y aunque me sentía terriblemente mal, no me arrepentía. Si nunca hubiera escapado, jamás habría encontrado a Alice.

- Mi amor ¡has vuelto! ¡Dios mío, bendito seas! – mi madre me abrazó fuertemente y yo respondí del mismo modo - ¡Cómo le pedí que te trajera a casa sano y salvo! ¡y aquí estás! – mi madre tomó mi rostro entre sus manos con los ojos llorosos – te has vuelto todo un hombre, guapo y fuerte

- Y tú estás tan resplandeciente como la estrella más brillante del firmamento mamá – respondí y ella rió

- Ay pero no has cambiado nada, mi poeta favorito – mamá me besó en la mejilla y entonces supe que la dulce bienvenida se había terminado.

Ambos nos dimos la vuelta para ver a mi padre, él seguía en su lugar, enrojecido por el coraje. Yo me preparé para lo que fuera, sabía que el carácter de mi padre no daba para una bienvenida como la de mi madre.

- Buenos días, padre – lo saludé inclinando un poco la cabeza.

Mi padre se acercó a mí y entonces sentí como su mano se estampaba en mi mejilla con fuerza.

- ¡¡Eso es por tu insolencia y rebeldía!! – dijo y luego salió del comedor hecho una furia.

Me quedé fijo en aquel lugar, me merecía eso, eso y mucho más por todas las penas que debí de haberles causado a mis padres desde que me escapé. Mi mamá se acercó a mí y me abrazó fuertemente mientras acariciaba mis cabellos.

- No te preocupes, mi amor, tu padre entrará en razón – ella intentó consolarme y yo tomé sus manos entre las mías.

- No intentes defenderme mamá, sé que lo merecía. Ustedes no merecían lo que yo les hice pasar estos años, es lo menos que me merezco.

- Mi amor, no digas eso, eres nuestro hijo y nuestro mayor orgullo, es sólo que tu padre sufrió mucho por tu partida, pero ya verás que luego se le pasará – mi mamá me sonrió cálidamente - ¿por qué no subes a tu habitación y duermes un rato? Te ves cansado

- Gracias, mamá

- Descansa, hijo

Mi mamá me besó en la mejilla antes de volver a abrazarme, se sentó en la mesa y le dio un trago a su jugo. Mientras la veía, me dieron unas ganas irreprimibles de hacerle saber lo importante que era para mí.

- Te amo, mamá

- Yo más, mi amor

Subí las escaleras y me dirigí a la que había sido mi habitación. Al entrar me di cuenta de que todo seguía como lo había dejado, sólo que la habitación estaba limpia, podía imaginarme a mi madre ordenando que la limpiaran, para el día en que regresara.

Y por primera vez en nueve años, volví a dormir en la cama que fue mi refugio para los tediosos días en los que mi padre esperaba que aprendiera a administrar la finca. Me quedé dormido al instante y en mis sueños, sólo aparecía mi bella Alice.

Cuando me desperté, vi a mi mamá sentada junto a mí, acariciando mis cabellos con unas cuantas lágrimas en sus ojos.

- Mamá…

- No es nada, sólo que no puedo contener la emoción de tenerte de nuevo aquí – yo la acerqué hacia mí y la abracé

- Lo lamento mucho mamá, jamás quise hacerte daño, nunca fue mi intención herirte como lo hice

- Estás aquí que es lo importante, estás saludable y bien, que es lo único que me preocupaba – mamá volvió a besarme en la mejilla – hablé con tu padre, ya está más tranquilo y estoy segura que te escuchará

- Está en el estudio ¿verdad?

- ¿Dónde más si no? – mamá rió

Le di un beso en la frente antes de irme a buscar a mi papá. El estudio estaba en el mismo corredor que mi habitación sólo que estaba más al fondo. Recordaba que cuando era niño y no podía dormirme, solía ir al estudio y mi padre me sentaba en sus rodillas y me leía algún libro. Cuando me quedaba dormido, él me llevaba cargando a mi cama, otras veces, los dos nos quedábamos dormidos en el sillón hasta que mamá nos iba a buscar para que nos fuéramos a la cama.

Al estar frente a la puerta, di dos toques e inspiré sonoramente, mi padre a pesar de ser un excelente marido y un mejor padre, también era un hombre estricto, honorable e imponente, ahora mismo no sabía que le diría una vez que lo enfrentara, pero debía hacer lo necesario para tener a Alice a mi lado.

- Adelante – me dijo con su voz fuerte y estridente.

Abrí la puerta y vi a mi padre dándome la espalda mirando por el ventanal con las manos en su espalda. Me estremecí, siempre que estaba así era cuando me regañaba y aún ahora – ya siendo un hombre – mi padre seguía imponiéndome como lo hacía cuando tenía 15.

- Siéntate, Jasper – me dijo sin siquiera mirarme.

Obedecí, me senté en el sillón donde siempre nos sentábamos para que me leyera los cuentos por las noches.

MI padre no me dijo nada por más de tres minutos, yo ya no podía soportar el silencio, normalmente hacía esto para intimidar a la gente y sí que lo lograba. Cuando hacía travesuras de niño, el silencio me carcomía y terminaba delatándome. Ahora esperaría a que mi padre me hablara, y no esperé demasiado.

- Institutrices, profesores reconocidos, un techo, comida tres veces al día todos los días, ropa de la mejor calidad, juegos, juguetes, libros, viajes, doctores excelentes, un caballo fuerte, todo lo que la vida puede ofrecer, todo te lo dimos Jasper – mi padre comenzó recitándome el discurso que, desde siempre, me había hecho sentir mal – y no contento con eso, te escapaste, dejando una triste nota en tu cama diciendo que querías libertad. Tu madre lloró hasta que no pudo más, siempre preocupada porque no te pasara nada, mira que la insensatez de irse así sin nada fue una irreverencia, pero dejaré eso a un lado. Tu pobre madre pasó noches en vela, en tu habitación, mirando por la ventana esperando a que regresaras. Nueve años, nueve años esperando a que volvieras Jasper. Nueve años en los que sufrimos pensando que podías estar muerto – miré a mi padre y vi que su expresión se descomponía – nueve años rogándole al cielo que te trajera de vuelta – creí que mi padre comenzaría a llorar – ahora estás de nuevo aquí y si tienes intención de irte otra vez, más vale que te vayas ahora mismo

- Padre, lo lamento mucho, sé que jamás podré hacer nada para remediar lo que hice. Lo que sí puedo hacer es asegurarte que jamás volveré a irme sin decir nada, jamás volveré a comportarme tan irresponsablemente – le prometí a mi padre con toda la sinceridad que era posible.

- Ya no tienes que prometerme nada, ya eres un hombre Jasper, tú sabrás lo que haces o no, pero escúchame bien. Que no se te ocurra volver a romperle el corazón a tu madre de esa manera porque si lo haces, no seré tan condescendiente contigo.

- Lo sé, jamás volveré a dañar a mi madre así, lo juro

Mi padre me miró detenidamente por unos largos instantes en los que yo no supe que debía hacer o decir. Finalmente, él caminó hacia la puerta y antes de salir me dijo algo por encima del hombro.

- Espero que no hayas olvidado que la cena se sirve a las siete – no pude evitar sonreír, eso viniendo de mi padre era como la bienvenida de mi madre

- Estaré puntual

Él asintió y luego salió cerrando la puerta tras de sí. Suspiré sonoramente, no había salido tan mal parado de la entrevista.

Poco después de que saliera de la biblioteca, el timbre sonó, anunciando a unas visitas que tenía mamá, yo seguía en mi habitación leyendo un libro, tranquilamente acostado en mi cama. En eso, tocaron a la puerta.

- Adelante

- Permiso Jazz, pero tu madre está abajo en la sala con una amiga suya y sus hijas y desea que bajes a conocerlas – Florentina me miró sonriendo

- Ahora bajo, gracias Florentina

Me arreglé la camisa y me miré al espejo, no quería causar una mala impresión a las amigas de mamá.

Al entrar a la sala vi a una mujer más o menos de la edad de mi madre y a sus tres hijas. No eran feas, de hecho creía que las hijas no podían pasar por feas, eran bastante lindas, pero no como mi Alice. Yo les dirigí una sonrisa cordial mientras veía a mi mamá y le guiñaba un ojo.

- Buenas tardes – saludé

- Ahí estás hijo, permíteme presentarte a mi amiga, Meredith y a sus hijas, Tanya, Jessica y Lauren

Y nada más oí esos nombres y tuve que poner todo de mi parte para no descomponer mi expresión, ni lanzarme sobre ellas y decirles lo que pensaba de ellas. Ahora que me decía mamá sus nombres, ya no podía decir que esas tres eran bonitas, eran unas arpías.

- Encantado de conocerlas – dije besando las manos de las cuatro, claro que me quedé con un espantoso sabor de boca

- Hola Jasper, tu madre ha hablado mucho de ti – Meredith me dijo sonriendo y yo estaba hirviendo de rabia – me da mucho gusto conocerte

"A mí no" quise responder, pero la cortesía me lo impedía. Sólo pude atinar a sonreír y a sentarme junto a mamá.

- Meredith quedó viuda hace poco Jazz, su esposo Charlie Swan acaba de fallecer y dejó a su familia destrozada – mi mamá me dijo con verdadero pesar.

Charlie Swan, así que no había duda de que éstas cuatro que tenía enfrente eran las que habían arruinado los sueños de mis hermanas y del amor de mi vida.

- Supongo que así es, lo lamento mucho, debió de haber sido un golpe fatal para ustedes – "todo un golpe dejar a las hijas de Charlie en la calle" pensé

- Así es – Meredith se secó unas lágrimas que, podía jurar, eran falsas.

- Y no sólo fue la muerte del que fue un padre para nosotras – añadió la que se llamaba Lauren – sino que fue también la pérdida de nuestras amadas hermanas

- Perdonen señoritas, pero creo que no las entiendo - ¿amadas hermanas? ¿de verdad habían dicho aquello?

- Verás Jasper, es la segunda vez que quedo viuda, la primera vez, me quedé con mis niñas aquí presentes y cuando volví a casarme con Charlie, él tenía dos hijas que yo quise como si fueran mías, mi dulce Bella y mi preciosa Alice, además de la prima de ellas, Rosalie

El que hablara así de las chicas me hizo hervir la sangre ¿Cómo se atrevía a hablar así de ellas después de todo lo que les había hecho?

- Las adopté y las quise como si fueran mis hijas también y mis niñas las amaban mucho – voltee y vi como ese trío de serpientes asentía tristemente – lamentablemente, tras tantas desgracias en su vida, las tres estaban demasiado deprimidas, así que me dijeron que había un excelente psicólogo en Francia que las podría ayudar, conseguí el dinero necesario para su viaje y para su tratamiento, lamentablemente, el barco donde viajaban se hundió y mis niñas murieron

Las cuatro comenzaron a llorar y yo tenía que poner todo mi autocontrol para no asesinarlas ahí mismo. ¿Sus niñas? ¿Locas? Que difundiera la noticia de que ellas tres estaban muertas me enfurecía enormemente, más cuando ella había tratado de asesinarlas contratando a unos despiadados piratas para hacerlo.

Miré a mi madre y aún me dio más coraje el ver como sus ojos se nublaban de tristeza por aquella historia. La abracé y con ella entre mis brazos logré calmarme un poco, dejando que la furia poco a poco desapareciera, tenía que pensar con la cabeza fría.

- ¡Cuánto lo siento! Debió de ser algo terrible para ustedes – fingí lástima en mi voz

- Gracias Jasper, pero hacemos lo que podemos para seguir adelante – Meredith volvió a secarse las lágrimas – mis pobres criaturitas aún tenían mucha vida por delante.

"Claro que la tienen" pensé "y vaya sorpresa que se llevarán usted y su hija cuando las traigamos de regreso, a ver qué opina la corte después de enterarse que intentó matar a sus hijastras". Y un foco se prendió en mi cabeza.

- Sí, pero ustedes deben de vivir por ellas, ser felices y recordarlas con cariño y con amor – dije sonriendo – nunca es fácil despedirse de las personas amadas, pero ellas viven en nuestros corazones

"Y en su caso ellas, no sólo en el corazón"

- Te agradezco mucho tus palabras Jasper, eres muy gentil – Meredith me dijo sonriendo

- No hay de qué, no me gusta ver a ninguna mujer triste, en especial a aquellas a las que han sufrido mucho por vivir experiencias lamentables – respondí con mis palabras cargadas de doble significado y luego me levanté – hablando de gente que padeció vivencias lamentables ¿mamá sabes donde viven Los Cullen?

- Sí, mi amor, viven a no más de seis millas de aquí ¿por qué deseas saber? – mamá me preguntó sorprendida

- Necesito hablar con el conde y la condesa lo más pronto que pueda – le di un beso en la mejilla – volveré antes de la cena

- Bueno, vete con cuidado amor

- Te lo prometo – me dirigí a las otras cuatro mujeres – fue todo un placer conocerlas, espero poder volver a verlas pronto y permítame decirle, Meredith que tiene unas hijas maravillosas, únicas y muy hermosas

- Te lo agradezco Jasper

Mientras me iba pude ver como las tres sonreían triunfantes y yo hice lo mismo. Bella, Rose y Alice tendrían su venganza, de eso me encargaba yo. Ahora necesitaba a mis hermanos porque esta era una tarea que no podía hacer solo.


¡¡¡Hola!!! Chicos heme aquí con otro capi, jaja ahora sí ya conocen a los amados padres de Jasper y no sólo eso, ¿qué pasará por esa rubia cabeza con respecto a la venganza? jajaja se los dejaré para q me dejen sus opiniones y sus teorías.

POr otro lado, quiero agradecerles sus reviews!!! chicos han rebasado los 1000 reviews!!! waaa no saben lo emocionada q estoy, pero ese mérito es suyo, gracias por seguir leyendo, gracias por su incondicional apoyo.

Este capi, como los demás, va dedicado a todos ustedes con todo mi amor y mi cariño.

Besos

Dayan

P.D. a mis lectores de AMOR EN EL LABORATORIO, estoy trabajando en el capi, espero poder subirlo esta semana pero no prometo mucho porque tengo exámenes esta y la próxima semana