20. Ella
A esas horas de la noche, el castillo estaba completamente desierto, todos estaban en sus habitaciones, algunos durmiendo plácidamente, otros soñando con el amor de su vida y más de algún desvelado. Pero él vivía en una pesadilla constante y era sólo el peso de la culpa la que hacía su vida tan terrible. Se había dirigido antes de la medianoche al salón multipropósitos de los Slytherins y concentradamente le daba los últimos toques a su plan maestro. Todo estaba en el lugar preciso y en la medida justa, lo que provocó que se hinchiera de orgullo por su gran capacidad maléfica y la perfecta forma en que había decidido llevar a cabo el plan.
Salió del salón con una amplia sonrisa en el rostro y pudo ver a una sombra que lo seguía por el pasillo, pero se mostró muy concentrado en revisar los últimos detalles del plan en su mente. Se detuvo bruscamente, provocando que quien lo seguía, chocara con él
– Quítate la capucha – le dijo el chico al encapuchado que desde el suelo lo apuntaba con su varita. Él también lo apuntó y con mucha más seguridad, por lo que la figura bajó su varita con enojo – hazlo
– Tranquilo, Blaise – dijo una voz femenina, descubriéndose en la oscuridad. Se acercó seductoramente a él y cuando estuvo lo bastante cerca la reconoció: Parvati Patil
– Patil – dijo el chico y sonrió - ¿por qué me seguías?
– ¿No es obvio? – la morena comenzó a acariciarlo suavemente y acercó sus labios a su boca, tentándolo a besarla. Blaise, un experto, siguió su juego, y en cuanto la chica comenzaba a quitarle la túnica la apartó
– ¿qué quieres ahora? – el moreno estaba impacientándose, puesto que la aparición de la Gryffindor siempre significaban problemas. Él era uno de los pocos Slytherins que sabían que ciertos Gryffindors estaban en las filas del Lord y siempre los habían enviado para remitirles información
– Tu ayuda – dijo la chica y desató su capucha, dejándola caer al suelo. Blaise no pudo evitar sonreír nuevamente. Esa chica era toda una caja de sorpresas, y estar sólo cubierta por lencería fina era una gran demostración de aquello
– ¿Y qué me darás a cambio si acepto? – le preguntó el chico acariciando la piel suave de la morena, quien lo miraba con una lujuriosa sonrisa
– Lo que tú quieras – dijo la chica, guiando a Blaise a un salón vacío, mientras el chico la seguía, con un brillo de maldad en sus ojos
– Ya lo sabes – dijo el moreno, mientras la chica sonreía felinamente mientras cerraba la puerta del salón "esto será más fácil de lo que pensé" analizó y dándole paso a la lujuria y a la sed de venganza, comenzó a urdir el plan
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No había podido dormir en toda la noche y unas profundas ojeras lo delataron en cuanto todos estaban listos para bajar a desayunar. Su novia fue la primera en verlo y preocupada, le preguntó que le sucedía para que tuviera tan mal semblante. Por una parte, quería contarle todo a la pelirroja, pero por otra, no quería que se preocupara excesivamente por su hermano, por lo que serían, según él, tontas inquietudes. Estaba preocupado, ya que Ron había llegado al punto de máxima desesperación y temía por lo que pudiera hacer. Ginny dejó de interrogarlo y él, en cuanto vio bajar a su amigo desde el dormitorio, salió por el retrato, evitándolo. Bajaron las escaleras hacia el Gran comedor, pero la pelirroja se detuvo
– ¿Por qué no esperamos a Ron? – preguntó la chica y Harry sólo la miró
– Peleaste con él, es eso,¿no? – dijo Ginny y Harry respiró hondo, lanzando un largo suspiro de cansancio, mientras llegaban al Gran comedor y se sentaban en el lugar de siempre en la mesa de Gryffindor
– No, pero estoy preocupado por lo que pueda hacer
– Yo también, ya que Herm terminó con él…
– ¿cómo? – le dijo Harry un tanto sorprendido – él no me dijo nada…
– Pensé que por eso estabas preocupado – le dijo la chica – ahora es cuando más necesita tu apoyo
– Piensa que lo traicioné por ayudar a Herm con Malfoy… y se lo dije abiertamente anoche por el efecto del veritaserum…
– Oh, lo siento – dijo Ginny, lamentándose – pobre Ronnie, ha de estar muy mal…
– Lo está y por lo mismo no quiero ayudarlo – Harry miró hacia el cielo nublado y tormentoso que se proyectaba en el gran salón, y dudó en decir lo que realmente sucedía por la mirada ansiosa de la chica, pero prefirió hacerlo – me dijo que quizás matar a Malfoy solucionaría todos sus problemas
– ¿matarlo? – dijo Ginny impresionada y soltó su jugo de calabaza en el acto, derramándolo por toda la mesa
– Yo lo limpio – se ofreció Lavender interesada al escuchar la exclamación de Ginny, pero la pelirroja ni siquiera la miró
– Creo que tenemos un gran problema entonces – dijo la chica y ambos miraron hacia las puertas, por donde entraba Herm, mientras todos cuchicheaban y la apuntaban groseramente
– Hola chicos – saludó la castaña con una mueca triste y miró su plato como hipnotizada. La pareja tenía una mueca no muy distinta a la de su amiga, y así, cada uno en sus propios pensamientos, no percibieron la llegada de cierto pelirrojo
– Hola Ginny – saludó el chico y se sentó bastante apartado de sus amigos, lo que produjo bastantes más cuchicheos en las demás mesas
Y no era de extrañar. Ya todo Hogwarts se había enterado de que Hermione Granger y Ron Weasley habían terminado. Nadie sabía exactamente cómo, pero se barajaban muchas teorías, desde que Ron había engañado a Herm con su propia prima, hasta que Draco Malfoy había vuelto con la chica y que eso habría producido la separación. Por lo mismo, no les pareció extraña la distancia de la ex-pareja de Gryffindor, que a pesar de estar deprimidos por razones completamente distintas, los demás lo atribuían al quiebre.
– Herm¿estás bien? – dijo Sammy en cuanto llegó junto a su prima, acompañada de Neville
– Creo que si – dijo la castaña – será mejor que vayamos a clases
– ¿Hermione Granger? – preguntó una niña rubia de Ravenclaw que se le había acercado y que por su porte y timidez parecía ser de primero
– Si¿qué necesitas, pequeña? – dijo Herm con toda la amabilidad que pudo reunir
– La profesora McGonagall envía esto para usted – dijo la niña y se alejó
– Perfecto – dijo la castaña con una mueca de disgusto, luego de leer el pergamino – me prohíben lo único que me puede distraer
– ¿el Quidditch? – preguntó Neville, quien no comprendió la frase de la castaña
– No Nev, las clases – dijo Sammy quien había tomado el pergamino que le tendía la castaña
– Si lo necesitas, podemos acompañarte – dijo Harry, quien alejó un poco a su amigo de sus pensamientos y vio la preocupación que invadía a la castaña. Ginny, que también analizaba la situación de su hermano, asintió vagamente, sin dejar de mirar a Ron
– No te preocupes, este tiempo me servirá de mucho – dijo la chica y con una cálida pero triste sonrisa, los tranquilizó – necesito estar sola para despejar mis ideas
– Está bien – dijo Sammy y la abrazó, susurrándole al oído – pero quiero que estés aquí para el almuerzo, necesitas contarle a tus amigos lo que sucedió, ya están bastante preocupados
– Si – respondió quedamente Herm y alejándose de todos, salió del comedor, despidiéndose con la mano
Debía ir a la sala común para dejar allí sus libros y su mochila, que pesaban bastante como para traerlos con ella durante todo el día. Cuando salía del Gran Comedor, se cruzó brevemente con Ron, quien la miró largamente, hasta que salió de su campo visual. El hecho le había causado una sensación de desagrado, pues el chico emanaba un aura extrañamente pesada, muy diferente a como siempre la había sentido. Era como si irradiara odio por cada uno de sus poros, algo que casi siempre se notaba en la mirada de las personas, pero ella no se quedaría a comprobarlo.
– ¡Herm! – escuchó que la llamaban y detuvo su caminar, aunque no encontró a nadie que al parecer la buscara. Siguió a algunos alumnos con la mirada, pero no parecían verla. De pronto sintió que le cubrían los ojos y supo perfectamente de quien se trataba
– Draco – dijo casi con alivio y el chico la tomó por la cintura, abrazándola por la espalda
– Hola hermosa – le dijo al oído y Herm sonrió. Se soltó de su abrazo para quedar frente a él y lo saludó con un beso
– ¿por qué vas camino a tu torre? – Draco se dio cuenta de que la chica iba camino hacia Gryffindor, lo que era extraño, pues tenían una clase de pociones que compartían y habían quedado de irse juntos hacia las mazmorras.
– Me dieron el día libre, no tengo que ir a clases hoy – dijo la chica dándole un corto beso – debo arreglar todo para el viaje
– ¿en serio piensas irte a Francia? – el rubio pensó que la chica le había dicho eso en un arranque de nostalgia o que simplemente serían planes a futuro. Herm lo miró extrañada e hizo un puchero que lo enterneció
– ¿no me acompañarás? – le dijo
– Te seguiré hasta el fin del mundo si es necesario – dijo Draco y ella le sonrió, con lágrimas en los ojos. La abrazó para confortarla y la chica se largó a llorar.
– Gracias – le dijo entre sollozos y se abrazó más a él
– ¿me contarás que sucedió o tendré que preguntárselo a medio Hogwarts? – dijo el chico, provocando una risita en la prefecta
– En cuanto salgas de clases – le dijo y Draco comenzó a protestar – debes irte antes de que Snape te regañe
– No lo hará, porque sigo siendo su preferido… además, de que me sirve preparar una estúpida poción, si puedo estar contigo todo el día, haciendo cosas mucho más interesantes – dijo Draco y besó su cuello con necesidad, mientras Herm cerraba los ojos ante el placer
– Nos pueden ver – dijo la chica sonriendo, mientras intentaba detenerlo, pero era lo que menos quería en el mundo – mejor vayamos al lago
– Eres una chica traviesa… quieres deleitar al calamar gigante con un espectáculo excitante – dijo el rubio mientras salían del castillo
– No es una mala idea, pero primero, necesito contarte algo muy importante
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El nuevo cuartel de la Orden lucía sin duda alguna, espectacular. La adquisición de aquella casa tan acogedora y sobre todo limpia, era bastante acertada. Luego de la muerte de Sirius, Dumbledore había decidido buscar un nuevo lugar, mucho mejor equipado. Había estado como mucho dos veces en la casa de los Black, pero nadie más que Dumbledore había hablado con ella. Esta vez, se presentaría en una reunión en pleno, y sería su primera vez como miembro oficial de la Orden del Fénix. Entró a la sala de reuniones, donde todos ocupaban su puesto y la mayoría conversaba animadamente, algunos simplemente miraban a un punto cualquiera sin darle importancia a su entorno y otros la miraban fijamente hasta que ocupó un puesto y todos dejaron de hablar, mirándola. Nadie parecía conocerla, y a pesar de que uno de los miembros sabía exactamente quién era, no le informó a los demás de su identidad. Severus Snape sólo optó por guardar silencio e ignorarla.
La presencia de Albus Dumbledore cortó la tensión y en cuanto le indicó que se levantara, la presentó
– Ella es Ángela Rockwell, una auror francesa muy capacitada para ayudarnos – dijo el anciano y la mayoría de los miembros le sonrió – y por cierto muy bonita
– Tu no cambias, Albus – dijo Minerva mientras entraba al salón de reuniones, saludando a los presentes, quienes aprovecharon de presentarse para que la auror los conociera – para tranquilidad de los presentes, Ángela es pariente de los McReggan, a quienes muchos de ustedes conocieron
– Si, tu madre era una excelente hechicera, además de ser la mujer más dulce que he conocido – dijo Molly Weasley, quien inmediatamente le tomó cariño – tienes sus ojos, querida
– si – dijo la joven y sintió como una calidez conocida invadía su cuerpo. El tener el mismo color de ojos de su madre le indicaba que tan unida estaba a ella, como su madre había traspasado sus más puros sentimientos y su esencia mágica al momento en que ella nació. Eso, era un símbolo de un gran amor y por eso quienes tenían esa característica, tenían poderes especiales y una gran capacidad de amar.
Se había abstraído tanto en sus pensamientos que no había escuchado de lo que trataba la reunión, y se reprendió mentalmente por su ensimismamiento
– pienso que es muy necesario – dijo un hombre bajito y calvo, mientras algunos asentían – no sería justo que los chicos no supieran defenderse, ellos son el futuro de la comunidad mágica
– sí, pero Ángela ya tiene demasiado trabajo en Hogwarts – dijo Minerva, comprensiva – no podemos encargarle sólo a ella esa gran labor
– yo puedo ayudar – dijo Remus, quien miraba a Dumbledore casi con cara de súplica. El licántropo creía que una temporada en Hogwarts era lo que más necesitaba y además, ayudar a la profesora no sería para nada una mala experiencia…
– está bien – dijo el anciano director – con tu ayuda Remus, podremos enseñarles a los niños a cómo defenderse, porque a pesar de que el colegio sea un lugar seguro, no podemos confiarnos
– ¿y cómo va la búsqueda del escondite de Voldemort? – preguntó una chica joven, de cabello rosa chicle que se había presentado como Tonks. Ángela observaba con interés al profesor que la ayudaría a impartir clases de defensa mientras éste le sonreía seductor y pudo notar como Tonks la miraba casi amenazadoramente, haciéndole entender que no se acercara a él
– Vamos de acuerdo al plan – dijo Dumbledore – no hemos descubierto más de lo que ya sabíamos, por lo que tendremos que poner a más personas en la búsqueda
– Pero según la información que nos dio Hermione luego de su secuestro, es un lugar bastante grande¿no? – preguntó un tal Bill Weasley, un chico bastante guapo y además, pelirrojo, como su hermano Ron
– Si, aún no hemos descartado la posibilidad de que sea una fortaleza, pero no necesariamente tiene que ser visible
– Tiene razón – dijo Bill – podría ser perfectamente una fortaleza subterránea
– Por eso estamos esperando que los inefables a nuestro servicio ya tengan listo aquel aparato – dijo un Ojo-loco Moody muy alterado, llamando la atención de los que al parecer eran los inefables de los que hablaban
– Ya falta poco – dijo uno de ellos
– ¿y cuál es la función de aquel "aparato"? – preguntó Ángela con interés. Uno de ellos, alto y moreno, la miró con aires de suficiencia y comenzó a describirle los usos del objeto
– … Y bueno, sirve también para detectar grandes cantidades de magia a distancia, obviamente no detecta pequeñas cantidades de magia, como las de una sola persona que tiene un poder mágico limitado – terminó de explicar el hombre y ella lo miró, casi extrañada
– ¿Pero no crees que será mucho más difícil detectar la ubicación de la fortaleza de Voldemort si buscas grandes cantidades de magia?, porque lo primero que encontrarías sería gran cantidad de poblados muggles habitados por varios magos, pues la magia de un solo mago no tiene límites o también encontrarías a criaturas mágicas, ya que el poder mágico de ellos puede alcanzar altos niveles dependiendo de la situación. Pienso que sería más fácil detectar la magia oscura con aquel aparato y aprovecharían mucho mejor el tiempo – Todos miraron bastante impactados a la joven, pues no se les había ocurrido semejante razonamiento
– Muy buena idea – dijo Albus y le sonrió – la inteligencia precede a los McReggan
– Y ella es el ejemplo más claro – se dijo Ángela a sí misma, mientras el anciano director daba por finalizada la reunión y los miembros salían del salón de reuniones, listos para cumplir las misiones encomendadas
– ¡Hey, espera! – le dijo una voz masculina en cuanto salía. Se detuvo y Remus llegó junto a ella, sonriendo
– No me había presentado oficialmente, Soy Remus Lupin – dijo el hombre tendiéndole una mano
– Ángela Rockwell – dijo ella tomando su mano con afán de estrecharla, pero Remus en un gesto galante, besó su mano con delicadeza
– gentil à réuni te (gusto en conocerte) - dijo el castaño en un perfecto francés, mientras la joven se sonrojaba levemente – podríamos ir juntos al colegio, imagino que nadie te ha dado un recorrido completo por el castillo
– estás en lo cierto – dijo la joven – el profesor Dumbledore no tuvo tiempo de enseñarme el colegio, sólo conozco los lugares que más se frecuentan
– eso creí – dijo el licántropo y guiñándole amistosamente un ojo, salieron del cuartel de la orden rumbo a Hogwarts
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Ese día no había sido nada fácil. Haberla visto tan desvalida, tan triste y débil provocaron en él variadas sensaciones. La necesidad de acercarse a ella y reconfortarla se hacía cada vez mayor, pero sería hacerse mucho más daño. Ella no lo quería, pero era porque Malfoy la había confundido, la había enamorado para hacerle más daño del que ya le había hecho. Pero si todo salía de acuerdo a lo planeado, todo acabaría pronto y él sería feliz junto a ella.
Estaba impaciente, quería ejecutar su parte del plan antes de que los celos lo consumieran por completo, quería recuperarla, tenerla nuevamente entre sus brazos y hacerla suya para siempre. Harry le había dicho que él estaba obsesionado, pero el traidor de su amigo se había equivocado, él amaba a Herm con todas sus fuerzas, con toda su alma y no iba a permitir que Malfoy se saliera con la suya.
Ese día, durante el desayuno, Herm había pasado junto a él y no pudo hacer nada. Quería abrazarla, quería besarla, pero ella había puesto una barrera invisible entre ellos, a pesar de que seguían siendo "amigos". Ella había optado por alejarse mientras durara el dolor de la ruptura, que sería un tiempo breve pero para él sería eterno. No verla durante las clases ya fue un calvario; estar sin ella sería la muerte en vida.
Según Lavender ya todo estaba listo, y le dijo que hasta contaban con la ayuda de un Slytherin, que sería muy útil para la realización del plan. Sólo faltaba que lo pusieran al tanto de todo para que pudiera hacer su parte. Y lo haría sin dudar
– Ron¿estás bien? – le preguntó Ginny cuando se sentó junto a ella para almorzar. Harry no la acompañaba, así que podía hablar con ella con libertad
– Si, sólo estoy un poco distraído – le dijo a su hermana y ella lo miró directamente a los ojos
– Estás extraño – le dijo – tienes los ojos más oscuros de lo normal
Y era cierto. Los ojos casi celestes del pelirrojo habían adquirido un tono azul océano, mucho más oscuro y parecía tener la mirada perdida.
– Son ilusiones tuyas – dijo el chico intentando sonreír, pero solo mostrando una mueca vacía
– ¿Qué sucedió con Herm? – al pronunciar su nombre, el rostro de Ron se tensó y esquivo sus ojos
– Ella me dejó – dijo el chico con voz ronca – me dejó por Malfoy
– Bueno, por lo menos fue franca, tú sabías que ella amaba a Malfoy desde el principio
– Ella estaba obsesionada – dijo Ron – no lo amaba realmente
– Eso no puedes saberlo – dijo su hermana – ella nunca te lo dijo
– Eso ya no importa, porque la recuperaré – le dijo Ron con una gran sonrisa, y sus gestos se tensaron aun más, haciéndolo parecer un demente
– No la fuerces a nada, Ron
– No será necesario – dijo el chico y se alejó de la mesa en cuanto vio que Seamus y su grupo lo llamaban
– Eso espero – dijo la chica en voz baja para sí misma
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Estaba intranquilo y mientras avanzaba el día, lo estaba aún más. Lo había vigilado desde cerca y durante las clases se había comportado extraño, en especial cuando compartieron Pociones con los Slytherins. Él se sentó junto a Terry Boot, que no dejaba de comentarle de su nueva escoba, y Ron se sentó junto a Seamus. Varias veces, el pelirrojo lo miraba como dolido, pero inmediatamente dejaba de observarlo, para seguir hablando en voz baja con su compañero de asiento.
Harry ya estaba seguro de que Ron estaba en algo extraño y sus sospechas se confirmaron cuando Seamus y Ron le lanzaron disimuladamente un mensaje en un pergamino a Blaise Zabini y este lo leyó y asintió brevemente. En cuanto terminaron las clases, Harry quiso acercarse a su amigo, pero Seamus fue más rápido y lo sacó de allí y aunque el moreno intentó seguirlos, fue inútil.
– Hola Harry – saludó Neville que venía detrás suyo junto con Samantha
– Hola chicos – saludó el moreno mientras intentaba vislumbrar a través de las escaleras por donde había salido Ron
– ¿buscas a alguien? – preguntó Sammy y Harry asintió
– Imagino que a Ron – dijo Neville – porque a los traidores de Seamus y compañía no creo
– ¿Traidores? – preguntó Harry y recordó el incidente sucedido días atrás, donde habían acusado a sus compañeros de ser mortífagos
– Si – dijo Sammy – esas estúpidas no saben ni siquiera lanzar un obliviate
– Nos tomó un día recordar lo que había pasado – dijo Neville
– ¿Pero de verdad creen que sean mortífagos? – preguntó Harry aún más preocupado. Era malo, muy malo que Ron estuviera en compañía de mortífagos
– Claro – dijo Samantha – ese día pudimos ver claramente la máscara mortífaga junto a Patil y ella la hizo desaparecer en unos segundos
– Pero se descuidó – le recordó Neville y la chica sonrió
– Si – dijo asintiendo – ayer por la tarde revisé los baúles de Lavender y encontré una linda capucha negra y dos máscaras mortífagas
– Debemos tener cuidado con ellos, ya no son de confianza – dijo Neville
– Trata de alejar a Ron de ellos, pueden hacerle mucho mal
– Lo intentaré – dijo Harry y se fue a su próxima clase, donde su amigo y los supuestos mortífagos encubiertos, no aparecieron
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– ¿Sangre pura? – dijo el chico luego de haber escuchado toda la historia – pero¿por qué te mintieron?
– Para protegerme – dijo la chica limpiándose las lágrimas, mientras se abrazaba mucho más a Draco. Estaban recostados en un enorme árbol que estaba cerca del lago, mientras veían como la luz del sol lanzaba destellos dorados sobre el agua. El silencio de la chica le indicó a Draco que había dejado de llorar, y respiraba acompasadamente
– ¿Por eso quieres viajar? – preguntó y la chica asintió – ¿y cuándo quieres hacerlo?
– Lo antes posible, pero primero debo hablar con el director y con la profesora Rockwell para que me digan dónde está la casa de mis abuelos
– Pensé que visitaríamos a tus tíos – dijo Draco, pero la chica negó con la cabeza
– Primero necesito comprender la profecía, luego, buscaré la historia de mi familia y después volveré, con nuevos objetivos y metas
– Vamos a hablar con Dumbledore respecto a esto – dijo Draco y se incorporó, ayudando a la chica – quiero salir lo antes posible del país
– Veo que te entusiasma el viaje – dijo Herm besando al rubio
– Es sólo porque estaré a solas contigo – le dijo al oído, provocando un sonrojo de parte de la castaña
– Vamos a almorzar- dijo ella antes de dejarse llevar por sus instintos pasionales
Caminaron rumbo al colegio tomados de la mano. Poco le importaba a Draco que lo vieran junto a su novia, pues ya todos lo habían asumido y las críticas por el rompimiento de la castaña con el pobretón no hacían más que darle seguridad. Ahora podrían vivir libremente su amor, sin necesidad de estarlo escondiendo al mundo.
Ahora sólo le preocupaba que Herm estuviera bien. Que Voldemort no llevara a cabo su plan, que no la alejara de él. Era posible que ya hubiese puesto en marcha alguna estrategia para hacerle daño, pero él estaría ahí para protegerla y dar hasta su vida por ella. Porque la vida sin ella sería vacía, sería como no tener oxígeno para respirar, él sería un alma en pena vagando por la oscuridad si no la tuviera.
Una sonrisa de ella interrumpió sus pensamientos, pero lo lleno de felicidad. Ella era la mujer más valiente que él había conocido, tenía más voluntad y temple que él mismo y soportaría hasta el golpe más fuerte con serenidad. Ella era sin dudas, la mujer perfecta para él.
– Draco, ya deja de mirarme así – le dijo la castaña, que estaba totalmente sonrojada, pues el Slytherin la miraba tan intensamente que se sentía nerviosa
– Es que no puedo evitar imaginar todo lo que podríamos hacer durante ese viaje…
– Draco… - dijo la chica en tono de advertencia, mientras sonreía con picardía
– Está bien, me lo reservo para cuando estemos solos – dijo el rubio y le sonrió
El timbre mágico les indicó que ya era hora del almuerzo y ellos estaban justo junto a la entrada del Gran Comedor
– Entremos a comer, tengo mucha hambre – dijo Herm y entraron tomados de la mano al gran comedor. Muchos los miraron con reproche, pero a ellos no les importo.
Antes de que Herm soltara su mano para ir a su mesa, Draco la tomó firmemente por la cintura y la besó tan apasionadamente que la profesora McGonagall les gritaba para que se separaran. Algunos profesores miraban la escena con una sonrisa, otros hasta suspiraban y algunos, como Snape, se limitaron a gruñir.
– Señor Malfoy, he dicho que la suelte – dijo Minerva y la pareja se separó, más para tomar aire que por los regaños de la profesora
– Te veo cuando termine el almuerzo – dijo Draco guiñándole un ojo a una sonrojadísima Herm, que se dirigió a su mesa y se sentó entre Sammy y Ginny. Desde donde estaba, no podía ver la expresión sombría de Ron, que en cuanto ella se sentó, salió corriendo del gran comedor, con el rostro descompuesto
– Herm, comprendo que estés enamorada, pero no deberías dar esos espectáculos – dijo Ginny un poco molesta. Harry nunca la había besado tan apasionadamente y le lanzó una mirada de reproche mientras su amiga era casi "absorbida" por Malfoy
– Déjala, ella es libre de hacer lo que quiera – dijo Sammy, orgullosa de su prima y bastante sonriente, pues Neville podía llegar a ser tan o más apasionado que lo que había demostrado Malfoy
– No lo digo por eso, lo digo por consideración a Ron – dijo la pelirroja y Herm se dio cuenta de lo que había causado. Buscó a Ron con la mirada, pero ya no estaba en el Gran Comedor. Sintiéndose culpable y para ahogar un poco su culpa, buscó su copa de jugo de calabaza, que momentos antes estaba frente a ella, pero ésta había desaparecido repentinamente
– ¿Qué necesitas? – preguntó Neville al verla buscando algo con la mirada
– Mi copa de jugo desapareció – dijo la chica como explicación
– Si quieres toma la mía – dijo Sammy, pero la chica negó con la cabeza
– ¿y si los elfos domésticos hicieron esto como señal de protesta? - analizó Herm, recordando su causa por la liberación de los elfos, que al parecer por fin estaba dando resultado. Con tantos problemas, había dejado la P.E.D.D.O. un tanto olvidada. Pero tal como había desaparecido, la copa apareció nuevamente, junto a su mano
– Eso fue extraño – dijo Ginny, pero la castaña se encogió de hombros y bebió todo su contenido. El jugo estaba delicioso
Miró a los alumnos sentados en sus mesas y de repente vio todo distinto. Todo parecía más hermoso y un exquisito olor a césped recién cortado y pergamino nuevo hizo que cerrara los ojos. En cuanto los abrió, todo lució aun más hermoso y en cuanto miró hacia la mesa Slytherin lo supo. Vio que un Slytherin se levantaba de su mesa y salía del gran comedor, por lo que ella se levantó apresurada y lo siguió. Ginny observó confundida a su amiga, pero al no ver a Malfoy, comprendió el comportamiento de Herm y siguió comiendo tranquila.
El chico caminaba demasiado rápido para alcanzarlo y no quería gritarle pues eso podía espantarlo. Lo siguió por pasillos y escaleras, al parecer, el chico se dirigía a un escondite secreto, que ella descubriría en cuanto pudiera acercarse más a él.
Entró a un salón y cerró la puerta. Ella entró momentos después, pero no había rastro del chico, sólo una frase escrita en el pizarrón "douce vengeance" y una puerta dibujada bajo la frase. Buscó la puerta y la encontró perfectamente disimulada junto a una ventana.
– Douce vengeance - susurró y la puerta se abrió, permitiéndole pasar
Entró a una sala completamente oscura, donde el chico la esperaba apoyado en la pared, con una pose muy Slytherin. La miró y ella se abalanzó sobre él para besarlo
– Eres toda una fiera, pequeña – dijo el chico y ella le sonrió
– Deja de hablar y bésame – le dijo la chica y él obedeció. La llevó a la cama que estaba en el centro de la estancia y se separó de ella, para sumergirse en la oscuridad
– ¿Dónde estás Blaise?, no me dejes sola… - dijo Herm y el Slytherin apareció con una rosa negra entre sus dedos, la cual entregó a la chica
– Eres hermosa – le dijo y ella se abrazó a él, para agradecerle el regalo – no debemos perder tiempo, la poción dejará de hacer efecto en una hora
– ¿qué poción? – preguntó la chica con voz inocente
– Olvídalo, cariño, este momento es sólo para los dos
Blaise se abalanzó sobre ella, mientras una figura desde las sombras observaba la escena, muriendo de los celos, pero sin poder intervenir. Debía esperar pacientemente a que todo saliera según el plan
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La buscó con la mirada, pero no la vio por ninguna parte. Tampoco vio al pobretón, por lo que era probable que Herm hubiera ido a consolarlo. Aunque esperaba que no fuera así. Terminó de comer y se acercó a la mesa Gryffindor, específicamente a la prima de Herm y a la hermana del pobretón, para preguntarles por la castaña
– Weasley, McReggan – llamó Draco mientras ambas chicas lo miraban – ¿dónde está Herm?
– Pensé que estaba contigo – dijo Ginny y Samantha asintió – la vimos salir muy rápido del gran comedor
– Seguramente siguiendo al pobretón – dijo con furia, obviamente celoso
– No le digas así – dijo Ginny
– No lo creo, Malfoy – dijo Sammy – ron salió del gran comedor luego de la escenita que hicieron ustedes, mucho antes de que Herm saliera corriendo de aquí
– ¿Están seguras de que Herm no está con la comadreja? – pregunto Draco con tono imponente – no encubran al pobretón
– Estoy segura – dijo Sammy – ve a buscarla, quizás fue de emergencia a la biblioteca o a la sala común
Pero Draco tenía un mal presentimiento. No sabía porque, pero algo estaba mal en todo eso. Buscó a la chica en todos los lugares posibles, pero no pudo hallarla. Algo le decía en su interior que se dejara guiar por su corazón, pero le pareció algo demasiado estúpido. "Herm me está ablandando" se dijo para sí mismo y en cuanto vio a Harry, lo interrogó
– ¿Has visto a Herm? – preguntó, pero el chico negó con la cabeza. Lo miró fijamente y tuvo una idea
– ¡Necesito tu mapa, Potter! – dijo Draco, en cuanto recordó lo que Herm le había contado aquella vez sobre el mapa especial de Hogwarts que tenía Potter. El chico puso una mueca, pero, al ver a Draco tan desesperado, decidió prestárselo. Subió hasta la torre Gryffindor y luego de asegurarse de que Herm no estuviera allí, le pasó el mapa Malfoy
– ¿sabes usarlo? – dijo Harry, mientras se lo pasaba al chico, que, obviamente, no sabía qué hacer
– Claro que no Potter, primera vez que veo este maldito pedazo de pergamino
– Tranquilízate Malfoy – dijo Harry y apuntó hacia el viejo pergamino – "juro que mis intenciones no son buenas"
El mapa de los terrenos de Hogwarts se mostró ante ellos y buscando la motita de "Hermione Granger", Harry comenzó a perder la paciencia, por lo que intentó algo a su parecer, un tanto estúpido
– Quiero encontrar a Hermione Granger – dijo apuntando al pergamino y este se quedó en blanco de repente. Draco, exasperado, comenzó a gritarle
– ¡Eres un estúpido, Potter!... ¿tú crees que un pergamino te hará caso? – y mientras decía eso, apareció una motita con el nombre de la chica, junto a otras dos motitas que no tenían nombre. Parecía ser una sala oculta que se hallaba en uno de los pisos superiores
– Es la sala secreta de los Slytherins – dijo Draco extrañado – sólo nosotros conocemos su ubicación…
Su mirada gris se ensombreció y sin decir nada más, corrió escaleras arriba. Llegó a la puerta disimulada y se maldijo por no saber la nueva contraseña, que Joan había cambiado días antes, para evitar que todos la ocuparan desmedidamente. Pero no todos sabían de la segunda entrada a la sala y corrió por el pasillo contiguo, entrando a un salón. En el pizarrón, estaba escrita la nueva contraseña, por lo que la dijo y entró.
Una estancia totalmente oscura lo recibió. Con la varita en alto, intentó conjurar un lumos, pero decidió no hacerlo al escuchar voces
– Vamos cariño, hazlo por mí¿sí? – dijo una voz que no pudo reconocer
– Eres un pervertido – dijo una voz femenina que reconoció de inmediato y que luego soltó una risotada – pero me encanta la idea
– Aún tenemos tiempo, así que sólo compláceme – dijo el hombre con voz ronca
– Lo que tú quieras – dijo la voz de la chica como en un ronroneo
Su corazón se había encogido en cuanto escuchó aquella voz. No podía ni quería creerlo, así que afirmando que se había equivocado, decidió avanzar por la estancia hasta encontrar a quienes estaban allí. Podía escuchar la risa y los besos, pero no veía a nadie. Pasó como por una barrera de energía y una luz se encendió, iluminando una cama y a una pareja muy apasionada en ella.
La imagen lo impactó tanto que no pudo ni siquiera pronunciar una palabra. Allí, en una cama, Blaise Zabini y Hermione Granger estaban besándose apasionadamente. El Slytherin se separó de ella un momento, a lo que la chica protestó, pero el moreno salió de la cama y camino hacia él, seguido de la chica, que lo miraba como si no lo conociera. Ambos en ropa interior. Ella abrazó a Zabini y él la besó nuevamente.
– Bienvenido Draco, te esperábamos – dijo el moreno con una sonrisa y rodeó la cintura de la chica, que miraba sonriente al rubio
– ¿qué?… ¿qué significa esto? – preguntó Draco casi sin voz, con un gran dolor en el pecho. Tenía una sensación tan grande de impotencia que casi no podía respirar
– ¿No es obvio? – dijo la chica luego de que Zabini le susurrara algo al oído
– No, no lo es – dijo Draco con la voz quebrada. Hermione se dirigía a él como si no lo conociera y la sonrisa formada en su rostro le indicaba que la situación le parecía muy graciosa
– Te lo explicaré – dijo Blaise y sonrió nuevamente – Hermy y yo hemos estado frecuentándonos hace algún tiempo, ella sabe fingir muy bien, pero estuviste a punto de descubrirnos ese día en que modificaste mi memoria
– Esto es imposible – dijo Draco evitando mirar a la pareja. Tenía ganas de despedazar a Zabini, pero necesitaba saber cómo todo había ocurrido. Lo necesitaba…
– Claro que no – dijo la castaña – eres muy bueno en la cama, pero Blaise es mejor
– Ella sabe de lo que habla – dijo el Slytherin asintiendo. Draco cayó de rodillas al suelo, sin poder evitar golpear la fría piedra con sus nudillos, intentando opacar el dolor que sentía en el pecho
– Esto es una mentira – gritó Draco y desde el suelo apuntó con su varita a Blaise. El rubio cerró brevemente los ojos y su rostro, antes desencajado, se había vuelto hermético. Su mirada se había aclarado hasta casi parecer de platino e su aura irradiaba un poder impresionante
– ¡crucio! – dijo y Zabini comenzó a retorcerse, mientras Hermione gritaba asustada, intentando hacer algo. Con su varita, apuntó a Draco, pero no hizo nada. Lo miró fijamente durante unos instantes y se desplomó
Draco miró a la frágil figura de la chica y mientras Zabini seguía retorciéndose, Draco la tomó en sus brazos y la recostó en la cama. No la miró, sólo la dejó allí sin hacer caso al cúmulo de sensaciones que le causó el tenerla cerca y siguió torturando al Slytherin.
– Nunca me tomarás desprevenido, Draco – dijo Zabini luego de haber recibido la maldición imperdonable, y en un rápido movimiento sacó la varita de entre las mantas de la cama, apuntándolo
– ¡Draco! – dijo Herm incorporándose y observando la escena. Al verse en ropa interior, se tapó con las sábanas e intentando llamar la atención del rubio, se acercó a él
– ¿qué es este lugar? – preguntó la chica y Zabini la miró, pero ella sólo le devolvió una mueca de asco – Draco… Draco¡dime qué es este lugar!
– No – respondió el rubio fríamente, sin mirarla siquiera y mirando fijamente a Zabini, le dijo – díselo tu
– Bueno Granger, estamos en una sala secreta y tu eres la invitada de honor en este espectáculo
– ¿Invitada de honor? – preguntó la chica, confundida – no lo entiendo, Draco¿qué hago aquí?
– Tú lo sabes mejor que yo, maldita impura – dijo el chico en un siseo tratando de herirla a pesar de que ella fuera una sangre limpia y ella, entre estupefacta y dolida, corrió hacia la puerta más cercana e intentó salir de allí. Una poderosa barrera mágica le impidió el paso y aunque trató de deshacerla con varios hechizos, no sucedió nada. No quería mirar a Draco luego de lo que le había dicho, pero el verse en una situación tan extraña la llevó a intentar explicarse que hacía ella ahí. Comenzó a recordar lo último que había hecho, pues ni siquiera sabía cómo había llegado a tan extraño lugar. Lo último que recordaba era que había bebido su jugo de calabaza que estaba "extrañamente delicioso". Luego, sintió un exquisito olor a césped recién cortado y pergamino nuevo…
– Draco¡es una trampa! – gritó la chica y el rubio la miró por primera vez desde que despertó – había algo extraño en mi jugo de calabaza… ¡era amortentia!
– ¿cómo lo sabes? – dijo el rubio al ver que Zabini hacía una mueca de incomodidad y miraba hacia las sombras, como buscando a alguien que no estaba
– Porque luego de beber el jugo, sentí olor a césped recién cortado y a pergamino nuevo, mis olores favoritos, además de ver todo el mundo en colores maravillosos ¡exactamente los efectos de la poción! – explicó la chica, histérica – y antes de eso, mi copa había desaparecido antes de que yo bebiera y luego reapareció junto a mí
– ¿Hiciste eso, maldito bastardo? – preguntó Draco, aumentando su furia
– Si – respondió el chico con una sonrisa de suficiencia – ordené a un elfo que pusiera amortentia en su jugo
– Eres una basura – dijo abalanzándose sobre él, dejando de lado las varitas y comenzó a golpearlo brutalmente, mientras Herm veía el espectáculo entre satisfecha y avergonzada. Había sido una estúpida al no darse cuenta, era obvio que Zabini se había aprovechado de ella. Se tapó aún más con la sabana que la cubría y llorando silenciosamente, se acercó a la cama, donde estaba toda su ropa. Draco seguía golpeando a Zabini, quien lo incitaba
– Comprendo tu frustración Draco – dijo Blaise, empujando al rubio – ya no eres el único que disfrutó a la sangre sucia… ella es una verdadera mujer, está hecha de fuego…
– Cállate, imbécil – Draco le dio un derechazo directamente en el estómago, que dejó al moreno sin aliento, se tambaleó y cayó al suelo
– vamos Malfoy – dijo el Slytherin – no puedes negar que es muy complaciente a la hora del sexo
Draco se puso a su altura y tomándolo por el cuello de la túnica, le dijo con la voz extrañamente ronca
– nunca la tuviste y nunca la tendrás – lo soltó, y levantándose, lo pateó en el suelo hasta que se cansó. Cuando ya Zabini estaba inconsciente, Draco sacudió su túnica como si hubiese estado en contacto con algo sumamente asqueroso y luego se acercó a Herm
– perdóname… - comenzó a decir el rubio, pero escucharon un ruido desde el fondo de la estancia
– ¡Desmaius! – dijo una voz y el hechizo dio de lleno en Herm, a quien Draco alcanzó a tomar antes de que cayera al suelo. La dejó nuevamente en la cama y escuchó pasos que caminaban hacia él
– Al fin solos – dijo un encapuchado que se acercaba hacia él y aquella imagen le recordó al sueño que había tenido a principio de año, cuando Lucius quiso matarlo por estar enamorado de Herm. Cuando el hombre se bajó la capucha, Draco se sorprendió de tal manera que retrocedió unos pasos. Si Herm hubiese visto a aquel chico frente a ella, se habría desmayado sólo de la impresión.
Sus ojos azul océano miraban la escena con repulsión. Pateó a Zabini cuando pasó junto a él y miró a Hermione con una expresión embobada, completamente enamorado de aquella mujer. Cuando lo miró a él, una risa burlona salió de su boca y le puso los pelos de punta a Draco
– ¿tú estás detrás de todo esto? – preguntó y el chico asintió
– Aunque debo admitir que odié aguantar que Zabini pusiera sus asquerosas manos sobre Herm, pero todo será un fugaz recuerdo cuando esto termine
– eres un traidor – dijo Draco asombrado y él nuevamente rió
– ellos son traidores – dijo – Harry, Neville, Samantha y hasta Hermione… pero a ella ya la perdoné
– estás demente – dijo Draco e intentó acercarse a Herm para sacarla de allí, pero no pudo. Él le impedía el paso
– ¿vas a alguna parte, Malfoy? – preguntó el chico, apuntando directamente a su corazón con la varita
– Si – dijo Draco – acabaré con esto
– No tan rápido – dijo el chico – primero debo matarte
– ¿matarme? – repitió el rubio con desdén - ¿con qué fin?
– Salvar a Herm de tus sucias manos
– ¿Para qué se quede contigo? – dijo el rubio sonriendo mordaz – ni en tus mejores sueños, Weasley
La expresión de seguridad asentada en su rostro cambió por una mueca de incomodidad. Aquel maldito daría la batalla y él no estaba en condiciones de aguantar mucho. Lo único que quería era terminar con todo eso e irse con Herm a un lugar muy, pero muy lejos de allí.
– ¡Crucio! – gritó Ron que tomó al rubio desprevenido, pues nunca pensó que el pobretón pudiera hacerle algo. Su cuerpo se retorcía de dolor, pero no soltó ni siquiera un gemido. Se mantenía sereno a pesar del dolor y aguantaba, por ella.
– ¿No tienes algo mejor? – dijo el Slytherin para provocarlo – utilizar las imperdonables es quitarle un poco de diversión a la batalla
– Para mí es muy divertido verte retorciendo en el piso como si fueras un gusano – dijo Ron con una sonrisa, deleitándose del dolor del rubio, quien a pesar de no quejarse, respiraba más rápido de lo normal, denotando su cansancio
– Relaskio – dijo Draco y el impacto del hechizo empujó a Ron, lanzándolo bastante lejos de la cama. Draco corrió hacia Herm y levitándola, quiso salir de la sala secreta
– Imperio – susurró el pelirrojo desde el suelo y logró controlar al Slytherin. Con gran concentración, obligó a Draco a dejar a Herm sobre la cama, a salvo y lo hizo quedar frente a él – dame tu varita
Draco, sin poder controlar la maldición que lo manipulaba, le entregó su varita a Ron sin oponerse, lo que llenó de satisfacción al pelirrojo
– Esto es por alejarme de ella – le dijo mientras le daba un puñetazo, que lo hizo tambalear – esto por engañarla – dijo y le propinó un derechazo en el rostro, que al parecer le había quebrado la nariz, pues comenzó a sangrar copiosamente.
Por los golpes que recibía, Draco recuperó la conciencia y logró dominar la maldición, por lo que pudo comenzar a defenderse. Entre el forcejeo y los golpes, Herm se recobró de su desmayo y solo guiándose por el ruido, pudo ver a dos siluetas revolcándose y golpeándose, además de oír frases inentendibles. Se acercó a ellos y con pavor pudo comprobar que eran Draco y… Ron
– Deténganse – gritó la chica, pero nada sucedió, ellos seguían peleando
– Mi varita – susurró y buscó entre su ropa, donde estaba la dichosa varita – repulso – ambos chicos se separaron como tomados por cuerdas invisibles
– ¡Herm! – jadeó Ron al verla – tú no debes ver esto¡Desmaius!
– ¡Protego! – dijo como si estuvieran hablando de las clases – no comprendo que haces aquí…
– Él planeó todo esto – dijo Draco que aún luchaba contra aquellas cuerdas invisibles – él no hizo nada para impedirlo, Herm
– Cállate, Malfoy
– Déjame partirle la cara al pobretón – dijo Draco, pero la chica ya no lo escuchaba, sino que había caído al suelo, como si el peso de la decepción fuera tal que le impedía mantenerse en pie
– No puedo creerlo… - dijo y con lágrimas en los ojos, susurró – esto es increíble
– Lo que dice Malfoy es mentira – dijo Ron intentando defenderse – a quien le creerás más¿a él o a mí, que soy tu mejor amigo?
– A Draco – dijo la chica sin dudar, levantándose y dirigiéndose al rubio. Los liberó a ambos de sus cuerdas invisibles y Ron al verse liberado no hizo nada más que caer, como si no tuviera vida. Draco se acercó a golpear al Gryffindor, pero Herm se lo impidió
– Su culpa será su castigo – dijo en un tono casi solemne y mirando a su amigo con tristeza, instó a Draco a salir de allí. Pero Ron aún los apuntaba
– Avada… - comenzó a decir y el cuarto se iluminó de luces y gritos, mientras Draco y Herm se abrazaron, protegiéndose el uno al otro
– Desmaius…
– Petrificus totalus…
– Relaskio…
– Confundus…
– Depulso…
Las luces de la estancia se encendieron, casi encegueciéndolos. Al menos diez personas estaban en la sala y atacaron al mismo tiempo a Ron. Tanto Draco como Herm lograron ver a un inconsciente y petrificado pelirrojo siendo amarrado fuertemente con cadenas, atado de pies y manos y siendo llevado por esas personas a la enfermería. Herm comenzó a llorar y un herido y adolorido Draco la consoló, abrazándola cariñosamente
– Tranquila – le dijo – ya todo terminó
– Es que no puedo creerlo – dijo la chica, llorando desconsoladamente – quiso matarte y además permitió que Zabini se aprovechara de mi
– Es un traidor – dijo Draco, mirando con asco al moreno inconsciente, siendo también llevado a la enfermería – posiblemente Weasley se haya aliado con mortífagos para lograr todo esto
– Eso explicaría la presencia de los aurors – dijo Herm, un poco más calmada – pero no explica que haya hecho todo esto
– Lo sé – dijo Draco – lo mejor será ir a descansar
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El ambiente era dominado por un tenso silencio y muchas miradas de reproche. La presencia de autoridades del ministerio, aurors y profesores que lo miraban como juzgándolo, hicieron detonar en él molestia y desagrado, a pesar de no estar en completa facultad de sus actos. Estaba amarrado en una silla metálica, atado con cadenas en medio del despacho de Dumbledore y a pesar de que el director había pedido que lo soltaran, el jefe del departamento de aurors se lo impidió
– Queremos que sienta la presión y confiese – dijo el hombre, que tenía aspecto rudo y una expresión hermética, se llamaba Rufus Scrimgeour (n/a antes de ser ministro, fue jefe del departamento de aurors, pueden comprobarlo) – estamos esperando la llegada de quien dio la alerta y si luego de interrogarlo lo consideramos inocente, se le soltará
– Es sólo un joven – dijo el director, sintiendo compasión del chico a pesar de estar detrás de un acto horrible – no pueden tratarlo como a una bestia
– Esto es inhumano – gimió la profesora McGonagall, uniéndose al director
– Tendremos que esperar – dijo Scrimgeour y la pesada puerta del despacho se abrió, dejando pasar a cuatro jóvenes que tenían una expresión de abatimiento en el rostro
– Ya podemos comenzar – aclaró el que era el secretario de Scrimgeour y uno de los aurors se encargó de hacer las preguntas
– ¡Enervate! – dijo y el chico despertó de su sopor. Al verse rodeado de gente, la mayoría desconocida, comenzó a sentir mucho miedo – Ronald Bilius Weasley, se le acusa de intentar atacar a una jovencita muggle y a un mago con ayuda de un cómplice¿estoy en lo correcto?
– No – gritó ron – yo nunca le haría daño a Herm, Zabini le hizo daño, él le dio amortentia para dominarla a su antojo
– ¿entonces que hacía usted allí? – preguntó el auror en un siseo, mientras el secretario tomaba notas y otro sujeto confirmaba que con "Herm" se refería a Hermione Granger.
– Yo iba a impedir que Malfoy le hiciera daño a Herm, él le hizo mucho daño hace algún tiempo y yo iba a impedir que lo hiciera nuevamente
– ¿pero admite que intentaría asesinar al señor Malfoy? – preguntó el auror
– No siga – dijo una voz agitada. Era Harry
Todos lo observaron un momento, mientras Ron, inmovilizado por las cadenas mágicas, susurraba su nombre. Pero el niño que vivió no lo miró.
– ¿alguna razón de peso para detener el interrogatorio? – preguntó Rufus Scrimgeour mientras observaba a Harry como si fuera un insignificante bicho
– Porque le tendieron una trampa
– Eso es mentira – dijo otra voz, la de Parvati Patil – él miente para salvar a su amigo
– Y según usted, Potter¿quién le tendió la trampa a su amiguito? – preguntó Scrimgeour, Harry lo miró con odio contenido y levantando su brazo para apuntar en una dirección específica, dijo
– Ellos – el asombro fue general, Harry Potter había apuntado a sus compañeros, a los cuatro Gryffindors que habían avisado al ministerio de los planes de Ron. Los acusados comenzaron a protestar sin sentido – son mortífagos encubiertos
– Su acusación es muy grave, señor Potter – dijo el jefe de los aurors, ahogando el asombro que esa nueva declaración había producido en los presentes
– Compruébenlo – dijo Harry y cuatro aurors se dirigieron a los chicos, sin que nadie les diera siquiera una orden para hacerlo y levantando la manga izquierda de la túnica de los Gryffindor, los presentes ahogaron un grito
– Eso no prueba nada – dijo entonces el hombre – eso no prueba que tu amigo sea inocente
– Y no lo soy – dijo entonces la voz de Ron, con profundo arrepentimiento – me dejé llevar por el odio y los celos y no fui capaz de impedir que ese cerdo de Zabini le hiciera daño a la mujer que amo
– Entonces actuó deliberadamente – dijo el auror que estaba interrogándolo
– No – dijo Ron mirando a su amigo, quien lo observaba decepcionado – Parvati, Dean, Seamus y Lavender me llevaron ante Lord Voldemort y él prometió ayudarme a conseguir el amor de Herm a cambio de una simple misión: matar a Malfoy. Él me prometió que sus vasallos leales en Hogwarts me ayudarían y desde esa misma noche comencé a idear un plan – Ron hablaba como un autómata y cuando el interrogador quería interrumpirlo, Scrimgeour lo callaba – pero a ellos no les pareció apropiado y lo desecharon, prometiéndome que tendrían un plan en poco tiempo y todo estaría dispuesto para hacer mi parte. No supe sino hasta hoy que debía estar preparado y cuando me dijeron que fuera a un salón multipropósitos oculto, decidí no preguntar nada más y sólo fui. En cuanto llegue, no había nadie y sólo veía oscuridad. Choqué con una fuerte barrera mágica y comencé a golpearlo, sin obtener resultado. Entonces, vi como las luces se encendían y aparecía en medio de la sala una gran cama adoselada. Con la claridad pude ver una silla cerca de mí y sobre ella había un pergamino. Este decía "veas lo que veas, no interfieras hasta que llegue tu momento" y sentándome en la silla seguí ciegamente esa instrucción. De pronto, escuché murmullos y miré en dirección opuesta a donde estaba la gran cama y por allí se acercaba Zabini, seguido de cerca por Herm. Sentía tanta rabia y celos que comencé a golpear la barrera mágica, sin obtener nada. Tenía fuertemente asida la varita, pero no sabía cómo utilizarla para deshacer el hechizo. Sin poder hacer nada, me senté a esperar. Luego de un rato, vi como entraba Malfoy y se quedaba estático observando la escena. Al parecer no me vio, pues seguía mirando directamente a Herm y a la rata de Zabini. Pude ver como sufría y me alegre. Sé que hice muy mal. Luego de que Malfoy golpeara a Zabini, la barrera mágica desapareció y pude traspasarla, pero volvió a formarse después y lo primero que hice fue desmayar a Herm. Ella no podía presenciar lo que iba a hacer. Malfoy al verme se sorprendió y me propuse torturarlo un poco para hacerlo sufrir más – dijo el chico con un dejo de locura – y lo golpeé hasta que Herm recuperó la conciencia y nos detuvo. Cuando quise acabar con él… todo se nubló.
– Hermosa confesión Weasley – dijo Scrimgeour con sorna – esto te vale a lo menos cinco años en Azkaban
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La sala común de Gryffindor estaba extrañamente vacía a pesar de no ser tan tarde y el fuego de la chimenea se había extinguido. Con su varita lo encendió y silenciosamente, tomó a la castaña, aún perpleja y se sentaron en el sillón más cercano al fuego. Se sentía extraño en territorio de los leones pero no estaba dispuesto a dejar sola a Herm. Después de haber ido a la enfermería, la chica no había vuelto a pronunciar palabra, pues junto a su cama, Ron estaba siendo atendido. En cuanto la enfermera le dijo a Draco que podía irse, tomó a Herm y la sacó de allí, llevándola al único lugar seguro que podría haber para ella. Volvió a abrazarla y ella se apoyo en su pecho. Draco pensó que la chica comenzaría a llorar nuevamente, pero sólo dio un largo suspiro de congoja, dando paso al cansancio y luego al sueño.
Mientras ella dormía profundamente, Draco escuchó pasos que venían desde los dormitorios. Harry bajaba las escaleras con el rostro desencajado y los ojos rojos. El moreno no se sorprendió de verlo allí.
– Llévala a su habitación – le dijo Harry – pero lo mejor que puedes hacer es ocupar esto
– ¿una escoba? – preguntó el Slytherin extrañado – ¿acaso no puedo utilizar las escaleras?
– No – dijo Harry – se convierten en un tobogán cuando vas al cuarto de las chicas
– Han de pasarla muy mal por no poder compartir habitaciones – dijo Draco sonriendo, provocando una mueca en el rostro de Harry
– Sólo hazlo – dijo Harry, haciendo levitar a Herm, mientras Draco se subía a la escoba que Harry le pasaba
– Hey Potter – dijo Draco antes de ascender, tomando a la chica entre sus brazos y subiéndola a la escoba – no pondré cargos en contra de Weasley
– ¿no lo harás? – pregunto el chico, absolutamente sorprendido. Draco terminó de acomodar a Herm y dio una patada en el suelo, ascendiendo
– Él no estaba en su sano juicio – dijo el rubio como si eso explicara todo – además, de hacerlo, dañaría aun mas a Herm
– Gracias – dijo Harry, mirándolo de una forma extraña, como si quisiera confesarle algo – él hizo todo esto por orden de Voldemort, no porque realmente quisiera
– Ya lo sospechaba – dijo Draco y Harry dio media vuelta para irse, pero la voz del rubio lo detuvo – estaba bajo la maldición imperius
– ¿de verdad? – preguntó Harry, mirándolo con incertidumbre, claramente esperanzado
– Si Potter, estaba bajo los efectos de la maldición
– Gracias Malfoy – dijo el moreno, sonriéndole
– Sólo vete – dijo el rubio – ve antes de que lo condenen
Harry salió por el retrato, corriendo a toda marcha a la oficina de Dumbledore. Tenía dos pruebas irrefutables de que Ron no había tenido la culpa de lo sucedido y las ocuparía para salvarlo.
Draco estaba ya en el cuarto de Herm y a pesar de que había cuatro camas, una con el dosel corrido, pudo reconocer fácilmente la de la prefecta. La recostó y cubrió con sus mantas, mientras observaba su rostro angelical sonriendo tristemente. Rozó sus labios y con el rostro serio susurró:
– "no puedo creer que le haya mentido así a Potter, Weasley estaba tan consciente como nosotros de sus actos y yo lo liberé de toda culpa… pero lo hice por ti, pequeña, no puedo verte sufriendo"
– No puedo creerlo – dijo una voz un tanto adormilada – él por sí solo no pudo ser capaz de tal atrocidad…
׺°"˜"°º×Fin Capítulo׺°"˜"°º×
Hola…
Bueno, la demora de este capítulo se debe a que no tenía tiempo para escribirlo, lo tuve por mucho tiempo sin terminar, hasta que por fin le di los toques necesarios para que quedara tal como quería o por lo menos bastante parecido.
Este es un capítulo de revelaciones, los malos salieron a la luz y ya todo está descubierto (o eso parece). No creo haber expresado bien en algunas partes como se sentía Draco para poder hacerlo más real, pero quise entregarles algo de calidad antes de que ya comenzaran a mandar reviews ofensivos. De igual forma agradezco sus opiniones, que son muy importantes para cada autor/a, pero siempre que se hagan con respeto y criticando constructivamente, no de otra forma, pues por lo menos en mi caso, me sentí muy mal cuando recibí reviews de ese tipo. Tengan en cuenta de que recibiré cualquier opinión, y la aceptaré, porque ustedes son mis críticos y sé que lo hacen para que pueda mejorar.
Por quienes me enviaron reviews en estas últimas semanas es que seguí la historia, me motivaron a continuar, a pesar de que la continuación sea algo bastante distinto a lo que imaginaran, de todas formas, me gustaría saber sus opiniones respecto a este capítulo
A mi parecer, en este capi hay muchas cosas de las que discutir y espero que a lo menos lo lean, porque de "hits" también vive una autora.
Muchas gracias por leerme que sus visitas a mi fic me hacen feliz :)
Agradecimientos especiales a floh black, danita granger, Laurii, Laura y ana karen malfoy, son realmente maravillosas, muchas gracias por su apoyo
Y me despido, agradeciéndoles con todo mi corazón leer "La Apuesta"
Cuídense
Nix Aru
