Harry Potter es obra de J. K. Erre.
Flores para Narcissa
Veinte.
1980, Enero.
La mira con los ojos verdes muy brillantes y Narcissa se pregunta si es que acaso va a poderla ver así muchas otras veces. Severus se moriría por estar aquí con ellas, pero desde... Desde aquello Lily no ha querido volverlo a ver. Tan sólo ella, Narcissa, tiene el privilegio de seguir estando al lado de la pelirroja.
―Nacerá en Julio.
―Me alegro mucho por ti, Lily.
Su amiga sonríe y ve en sus labios tensos el miedo que le produce la situación. La entiende. Ella también lleva en sus entrañas una nueva vida. Siente su peso, su magia, los latidos de su desbocado y diminuto corazón. Ya sabe cómo lo va a llamar (Draco, sólo con pensar en ese nombre se le hincha el pecho de amor, orgullo y terror). Ya se imagina el color de sus ojos y cómo serán sus facciones. En su mente su hijo es el ser más perfecto y frágil jamás creado.
―Creados ambos en el seno de una guerra. Siendo sus madres portadoras de enormes cargas que las llevaran a la destrucción.
La pelirroja se ríe a carcajadas y le coge una de las pálidas manos. Su otra mano se acerca al vientre de Cissa, que a penas comienza a abombarse con el crecimiento de su hijo.
―Eres tan dramática, Cissa.
―Cuando íbamos al colegio te encantaba que lo fuera.
―Sigue gustándome ― Lily sonríe y alza la mirada de su vientre a sus ojos azules ― Siempre me va a gustar cómo eres.
La rubia sonríe y aparta su mano de la de su mejor amiga. Se echa hacia atrás en su sillón y observa el fuego que crepita en la enorme chimenea de su salón.
―El Lord tiene un proyecto.
Lily frunce el ceño y tuerce la boca antes de contestar.
―Ya sabes que no me gusta que hablemos de la guerra cuando estamos juntas. Últimamente nos vemos tan poco... Siempre que salimos a luchar intento buscarte, encontrarte, pues temo por tu seguridad. Ahora que te tengo conmigo, Cissa, no deseo hablar de las posibilidades de que muramos durante la batalla.
―Esto es importante, Lily ― al ver la seriedad de su rostro y el aplomo en sus palabras Lily se pone muy derecha en seguida ― El Lord tiene un plan que ha llamado "Proyecto Salem" y ahora soy la encargada de llevarlo a cabo.
La mujer rubia suspira y sacude brevemente la cabeza antes de continuar con su explicación.
―Ha dejado claro su deseo de que fuese Severus quien se encargase de ello, pero se ha negado en rotundo. No sabemos por qué. Severus... Bueno, no viene al caso lo que sea que esté haciendo. El caso es que ha decidido que mi talento para los hechizos debe ser premiado.
―Tu talento con los hechizos es gracias a mí, Cissa.
―No seas estúpida, ambas sabemos que siempre hemos estado empatadas en todas las clases de Encatamientos.
La pelirroja rueda los ojos y hace un vago gesto con la mano para dejarla continuar.
―Es el Proyecto Salem.
―¿Como los juicios de Salem? ¿La caza de brujas?
Narcissa asiente secamente.
―El proyecto reúne a los pocionista y a los mejores magos de nuestro lado. Tienen la confianza del Lord y es un honor formar parte de esto. Es una masacre, Lily. Juicios a nacidos de muggles y muggles inocentes. Un jurado que decidirá si merecen o no vivir.
Lily frunce todavía más el ceño y se echa hacia delante, incapaz de comprender lo que está tratando de decirle Narcissa.
―Cissa, ¿qué tratas de decirme? ¿Van a hacer masacres? ¿Qué diferencia va a haber entre las que ya hacen y las que están relacionadas con el Proyecto Salem?
―Oh, Lily...
Pero le tiembla la voz y no puede seguir hablando
1997, presente.
―Sólo tú puedes leerlo.
―Dime en qué momento te diste cuenta, Malfoy, por favor. Me muero de ganas por saber de dónde sale tantísima elocuencia.
El rubio arruga la nariz y la mira con los ojos entrecerrados.
―No seas estúpida, joder. Ponte a leer de una maldita vez y deja de quejarte tanto y no te diré que sólo tú puedes leerlo.
La castaña da un golpe sobre la mesa al verlo desplegar un periódico como si no acabase de ordenarle algo como si fuese su esclava.
―¡Oye! ¡Trátame con algo de respeto!
Malfoy sólo sacude la mano y se centra en uno de los artículos de El Profeta. A su lado puede escuchar la risa mal disimulada de Parkinson.h
―No le hagas ni caso, Granger. Draco es como un bebé la mayoría del tiempo. Si tuviésemos ocho años estaría quejándose ante su madre diciendo que le has ordenado que te respete.
Hermione sonríe de lado y cierra el libro con cuidado sin parar de mirar al rubio.
―Oooh... Así que eras un niño de mamá.
―Es ― corrige la morena riéndose ― Draco nunca va a dejar de ser un niño de mamá.
Ambas jóvenes juntan sus cabezas y se echan a reír mal disimuladamente. Greengrass baja las escaleras y se las queda mirando fijamente como si estuvieran locas.
―¿De qué habláis?
―¡Oh, Daphnee! Ven, cuéntale a Granger aquella vez que le tiraste del pelo a Draco y fue a quejarse a su madre.
La expresión de la rubia se ilumina y se acerca con paso rápido a ellas.
―Cuando tenía seis años mi madre me llevó a Malfoy Hall una tarde. Como yo era la invitada era evidente que jugaríamos a lo que yo quisiera así que le dije que deseaba jugar a tomar el té. Él se negó en rotundo pero aún así traté de ayudar a la elfina a ponerle el vestido que yo había traído
―¡Daphnee, es suficiente! ― escuchan que grita el rubio, sus orejas rojas de vergüenza ― ¡Siempre tienes que contar esa historia!
―... y en medio de la pelea me dijo alguna tontería que me molestó, porque la verdad es que no recuerdo qué fue, y le tiré del pelo con todas mis fuerzas. Se quedó tan sorprendido que no volvió a moverse. Y entonces salió corriendo, con el vestido arrastrando
―¡Daphnee, basta!
―¡Oh dios mío, Greengrass, no le hagas ni caso! ¡Sigue!
―¡... se fue a quejarse a su madre! ¡El pobre no paraba de llorar como un bebé! ¡Imagínate la cara de horror de su madre al verlo llorar porque una niña le había tirado del pelo mientras llevaba un vestido de la tempora pasada!
Las tres jóvenes se echan a reír a carcajadas. Y como si no fuese suficiente se dan la vuelta para señalarlo con el dedo y canturrean "niño de mamá". El rubio se levanta y las señala con un dedo acusador, sus orejas todavía más rojas que antes.
―¡Podría contar historias tan vergonzosas de vosotras!
Las dos Slytherin se quedan calladas al instante.
―Draco... ― comienza la morena levantando un dedo amenazador.
―Sí, sí. Cada una de vosotras sabe a qué historias me refiero. Así que ahora vais a cerrar la boca y me vais a dejar leer.
―¡Pero si es El Profeta! Nada de lo que pone ahí es verdad...
―Cállate, Pansy. Por lo menos me distraigo con algo.
La morena rueda los ojos y vuelve a coger su lápiz abandonado. Hermione, al ver que la diversión ya ha terminado, vuelve a abrir el libro y se pone a traducir todas las runas que puede reconocer gracias al libro de Runas Antiguas que compró para este curso. Una suerte que sea tan previsora.
Lleva dos días traduciendo el libro. Es largo y complicado, pero lo consigue. Encima de cada símbolo escribe a lápiz todas la posibles traducciones, más tarde las pasará a papel y podrá leer el texto sin problemas. Dado que sólo ella puede ver los símbolos es la única capaz de hacerlo. Por suerte (o desgracia si se trata de Zabinni) los Slytherins tratan de hacerle compañía a menudo.
Su relación con ellos ha evolucionado nuevamente. Ha pasado de la desconfianza a la aceptación en unas semanas, y ahora puede decir que de verdad se lleva bien con ellos. De verdad comparte espacio con estas personas tan extrañas. Tan diferentes a lo que esperaba encontrar.
ººº
Malfoy,
Volvemos a estar en la casa del acantilado.
He de reconocer, aunque me duela en el alma, que algo dentro de mí esperaba que volviésemos a compartir habitación como la primera vez que estuvimos aquí. Volver a estar entre estas cuatro húmedas paredes, sintiendo el embate del viento contra la casa cada noche, me hace recordar las numerosas noches de incertidumbre que pasamos compartiendo cama. Compartiendo vida. Compartiendo algo.
Ahora que paso las noches en la cama con Greengrass no puedo evitar pensar en las enormes diferencias que hay entre vosotros. No porque pensara que sois la misma persona, más bien porque... No sé... Para mí todos los integrantes de Slytherin sois como una misma persona: todos tenéis la misma personalidad y la misma forma de vivir. Pero ahora... Ahora que llevo tiempo conviviendo con todos vosotros veo las cosas desde otra perspectiva.
No sé si me gusta eso.
ººº
Ginny.
No hay día en el que no piense en ti. No hay día en el que no me arrepienta de enviarte a esa misión con Malfoy para recopilar información y víveres. No hay día que no piense que tendría que haber mandado a otra persona, más experimentada, menos impulsiva... Pero insististe tanto en que te mandara, tenías tantas ganas de sentirte útil en esta guerra...
Nunca he podido decirte que no. Nunca he podido negarte algo que quisieras vehementemente. Y salir del cuartel era lo que más deseabas desde hacía mucho tiempo.
No pude negarme, Ginny. No pude negarme y no hay día que no me arrepienta de ello.
Harry.
ººº
Mamá,
Deja de llorar. Deja de llorar porque llorarla no nos la va a devolver. Has perdido a tu hija y he perdido a mi hermana y no quiero que pienses que nuestro dolor es diferente porque Ginny era lo que más quiero y lo que más amo desde que la vi por primera vez.
Sé que estás sufriendo pero no eres la única que lo hace y quiero que recuerdes que tienes a todos tus hijos de tu lado y que Ron, por ejemplo, te necesita más de lo que podamos necesitarte Fred o yo. Vive para los vivos, Mamá, y recuerda a los muertos con una sonrisa, aunque te duela.
George.
ººº
Severus,
Para mi gran desgracia, y como nos temíamos, he sido puesta a cargo del Proyecto Salem nuevamente.
Narcissa.
ººº
Lily,
Lily ojalá estuvieras aquí para poderte contar nuevamente todo esto. Ojalá pudiera volver a escuchar tus consejos y volver a apretar con fuerzas tus manos mientras me dices que todo va a estar bien, como la primera vez que te hablé del Proyecto Salem. Ojalá no tenga que volver a hacerme cargo de semejante horror. Ojalá no tenga que volver a ser responsable de tantas muertes, de tanto dolor...
Ojalá estuvieras aquí para decirme lo que debo hacer...
ººº
Cissa,
A pesar de que convivimos juntos y llevo años casado contigo no puedo evitar preguntarme quién eres. Desearía que Lily Evans siguiera siendo parte de este mundo. Desearía que tuvieras a alguien a quien contárselo todo realmente. Una amiga que pueda entender el dolor que te carcome por dentro cada día por el paradero desconocido de Draco. Desearía... Desearía tanto que no tengas que ser Nauyaca. Que no lo hayas sido nunca.
ººº
INFORME 451.535-K
1980, Noviembre.
Después de una ardua investigación por fin hemos podido encontrar el paradero de todos los desaparecidos. El número de víctimas asciende a 249, entre ellos muggles, niños, brujas y magos. Todos ellos encontrados en las mazmorras de un castillo perdido en mitad de Escocia que estaba oculto por algunos de los mejores hechizos protectores.
Al entrar en el castillo pudimos notar la inconfundible presencia de magia oscura en todo el ambiente. A pesar de todo no encontramos ni un sólo mortífago, seguro que habían sido avisados de nuestra llegada con el tiempo suficiente como para marcharse.
A pesar de ello mi equipo y yo no bajamos la guardia en ningún momento y contamos con la ayuda de un experto en maldiciones que se aseguró de que todo el castillo estaba limpio antes de que entráramos en busca de los desaparecidos.
Todos ellos encerrados en diferentes celdas en las mazmorras más profundas y frías. Casi todos ellos muertos. De las 249 víctimas sólo hemos podido sacar con vida a seis. Dos niñas que han muerto a las pocas horas, un anciano que ha sobrevivido milagrosamente, dos brujas que están en coma en estos momentos y un muggle con signos evidentes de haber estado bajo la maldición Imperio.
Después de sacar los cadáveres y los pocos supervivientes procedimos a investigar. Evidentemente la gran mayoría de pruebas habían sido destruidas y otras tantas seguramente se las ha llevado el cabecilla del grupo. A pesar de ello hemos podido encontrar informes en lo que parece ser un laboratorio de pociones.
Todos ellos están firmados bajo el nombre "Nauyaca"
Hasta que las víctimas no recuperen el conocimiento no podremos saber qué es lo que ha estado pasando en este castillo pero según lo que hemos podido leer en los pocos y breves informes podemos discernir que―
ººº
―Tenemos que dividirnos. Si nos separamos cubriremos más espacio.
Pansy, la que siempre se le ha dado estupendamente todo lo relacionado con la geografía, señala con su dedo un rincón del mapa sobre el que se han inclinado todos.
―Podemos aparecernos aquí ― señala, después traza una línea desde el punto hasta otro y une su otro índice para hacer una división de caminos sobre el mapa ― Un grupo irá hacia aquí y el otro hacia aquí.
―¿Crees que dividirnos es lo mejor? No podemos arriesgarnos. No podemos comunicarnos de ninguna forma y necesitamos tener la seguridad de que estamos todos bien.
La morena clava sus ojos en los azules de Nott, que tiene una extraña pero aburrida expresión. Ella asiente secamente y Daphnee no puede evitar preguntarse cuándo han sido ellos tan cercanos, tan íntimos, como lo son ahora mismo. Quizás es desde que se niega a acostar con él. Quizás es el hecho de que está demasiado centrada en todo esto de que su hermana sea una marioneta de los mortífagos y por eso Pansy necesita encontrar apoyo en otra persona. Quizás ella también necesitar echar un polvo para distraerse de toda la mierda que lleva aguantando demasiado tiempo.
―Yo también creo que es lo mejor ― añade Draco sin despegar sus ojos del mapa ― Cubriremos más terreno y tardaremos menos en encontrarla.
―Tenemos que salir del país, Draco. ¿Cómo mierda vamos a hacer eso?
―Un traslador.
―Están todos en el puto Ministerio. Y todos desactivados.
―Lo sé, Daphnee. Pero dudo que Granger sea capaz de llevarnos a Grecia con su poder. Es arriesgado y agotador. No pienso arriesgarme a matarla.
―Pero sí prefieres matarnos a nosotros.
Sabe que esto que está diciendo no es cierto. Y que sólo está tratando de herirlo durante un segundo. Para su desgracia Draco y los demás la conocen. Saben por lo que está pasando. La entienden. Pero Daphnee está demasiado cansada, demasiado iracunda. No quiere que la comprendan o que la consuelen, quiere que la ataquen y la hieran. Quiere que la destrocen y la maten y la revienten. Porque así es como se siente.
Draco ignora por completo sus palabras.
―Nos dividiremos en dos grupos de tres. Supongo que ya has pensado quien va a ir en qué grupo.
Theodore asiente secamente antes de hablar.
―Primero he pensado que Granger y tú deberíais estar en diferentes equipos, pero no sabemos si necesitáis estar juntos para encontrar la varita, así que os dejaremos juntos y Daphnee os acompañará. Pansy, Blaise y yo estaremos en alguna otra parte.
―Deberíamos establecer un punto de encuentro y una fecha para vernos. Al menos cada semana. Ya que comunicarnos va a ser complicado es preferible vernos para darnos toda la información que tengamos en ese momento.
El rubio asiente a las palabras de la Gryffindor antes de darse la vuelta y mirar a todos sus compañeros.
―Esto va a ser duro. A pesar de que sabemos a dónde tenemos que ir todavía no sabemos dónde hay que buscar. Ni si quiera terminamos de saber qué aspecto tiene la maldita varita ni qué poder nos va a dar. Pero lo vamos a hacer.
Daphnee se da la vuelta, sube las escaleras y se dirige a su cuarto dispuesta a recoger sus cosas para el viaje. Van a colocarse en el Ministerio infestado de mortífagos nuevamente, y no está segura de querer seguir con todo esto. Claro que va a seguir, tiene que hacerlo, pero ya ni si quiera se acuerda de por qué.
―Greengrass.
No se molesta en hacerle saber que la ha escuchado, sabe que Granger es lo bastante inteligente como para ignorar lo maleducada que está siendo ahora mismo ignorando su llamada.
―Sé que estás sufriendo con todo esto. Sé que lo estás pasando muy mal con todo el asunto de tu hermana. Sé que pensar en ir al Ministerio para robar un traslador es una idea aterradora. Pero tenemos que hacerlo. Y lo sabes.
―¿Qué vas a saber tú de lo que sufro o dejo de sufrir, Granger?
Cuando se da la vuelta para encararla espera tener el valor y las agallas suficientes para poder decirle todas las cosas que le pasan por la cabeza pero cuando la mira a los ojos se da cuenta de que, en realidad, ni si quiera hace falta que abra la boca. Porque Hermione Granger no es sólo inteligente, o la mejor bruja de su generación, también es intuitiva y compasiva. Y eso es lo que ve en sus ojos color chocolate. Compasión.
Y se da cuenta de que no significa que esté dando pena. Sólo que es humana. Y los humanos sufren.
Baja las escaleras cargando con sus pocas pertenencias. Se acercan a las puertas del Ministerio y se deshacen de todos los mortífagos que pueden cubiertos por el manto de la oscuridad. Cuando corren por los largos y anchos pasillos aprieta la varita hasta que sus nudillos están blancos y siente que nunca más va a poder separar sus dedos. Suben por el ascensor con la esperanza de no encontrarse con nadie que les impida el paso. Con la cabeza cubierta por una larga y ancha capucha que le oscurece el rostro Daphnee mira a todas las figuras que la rodean.
Puede sentir el temblor en los hombros de Blaise. Puede ver que Pansy está haciendo otra vez ese extraño movimiento con su pie, como siempre que está terriblemente nerviosa. Pero a quien mira realmente es a Draco, a su izquierda. Ha vuelto a crecer. Lo ve porque ahora mismo su mejor amigo está muy derecho, como si pensara que en cualquier momento va a cruzarse con su padre y este le va a echar una reprimenda por no tener el pulcro aspecto que debe tener un Malfoy.
―Quinta planta. Departamento de Asuntos Internacionales. Trasladores.
Echan a correr todo lo silenciosamente que pueden. Ve a Theodore sacar una lata de conserva de un bolsillo y a Blaise echar a correr hacia un despacho desierto. Son las cuatro de la mañana, ¿quien va a haber vigilando esta zona del Ministerio?
―¿Cómo lo hacemos? ― susurra nerviosamente la morena ― ¿Qué debemos hacer?
―Blaise va a asegurarse de deshacer todos los hechizos que nos puedan impedir marcharnos. Yo voy a colocar los hechizos trasladores en este objeto. Se vinculará con el hechizo que Blaise activará y que es el correspondiente a Grecia.
―Cuando lleguemos allí estaremos en el Ministerio Griego. Y seguro que conocen la situación del país. Podríamos meternos en un lío internacional.
La voz de Granger, a pesar de la gravedad de las palabras que acaba de decir, es muy tranquila. Su voz sosegada, llena de esa calma tan característica de aquellos que saben de lo que hablan.
―Si no paramos esta guerra ahora se convertirá en una guerra internacional en vez de una guerra civil. Y eso sería mucho peor de lo que estamos haciendo ahora mismo, Granger.
Blaise sale corriendo del despacho para reunirse con ellos y asiente secamente a la pregunta no formulada: ha conseguido desactivar los hechizos y van a poder marcharse a Grecia en unos minutos.
Ahora que sabe que van a poder marcharse de verdad se siente todavía más aterrada. ¿Podría esta ser una oportunidad para desaparecer? Podría largarse, desaparecer, olvidar su nombre y su pasado y empezar de cero. Es lo que más desea ahora mismo.
―¿¡Quien anda ahí!?
―Quedan dieciséis segundos ― anuncia Theo.
Todos se cogen de la mano y tratan de ignorar las voces que se acercan a la zona de trasladores. Puede ver a Draco morderse el labio. Lo ve apretar a Granger a su costado, como si fuese un paquete que lleva bajo el brazo y cuyo valor es incalculable. La castaña no dice nada, sólo aprieta su mano y es ahí, justo cuando empieza a sentir el tirón y puede escuchar los gritos de los mortífagos que los han descubierto (seguramente alertados por alguno que haya logrado deshacerse de un petrificus totalus), que se da cuenta de que no le ha soltado la mano a la leona desde que salieron de la casa del acantilado.
ººº
Acaba de colarse en un país sin tener permiso. Acaba de escapar la muerte por un pelo. Acaba de darse cuenta de que Daphnee Greengrass está agarrada a su mano desde hace horas y que Draco Malfoy no desea soltarla.
También se da cuenta de que Grecia, a pesar de que son las cuatro y cuatro de la madrugada y están a principios de invierno, es un lugar muy caluroso.
―Démonos prisa, joder. Se van a dar cuenta de que nos hemos colado y van a empezar a buscarnos en seguida. Más en cuanto se den cuenta de que venimos de Inglaterra.
Las palabras de Zabinni la despiertan automáticamente. Se zafa del agarre de las dos serpientes y echa a correr sin rumbo. Supone que, como en el Ministerio inglés, la zona de trasladores está en una planta elevada así que decide que bajar las escaleras parece ser la mejor idea.
―Granger ― la para Nott con una suave llamada ― No necesitamos correr, puedes sacarnos de aquí.
Hermione lo mira por encima de su hombro y asiente levemente. Ahorrarán tiempo y problemas si es capaz de sacarlos del edificio. Se asoma a una de las ventanas y mira fijamente la calle tratando de memorizar perfectamente la calle a sus pies. Se fija en las esquinas, en las señales, incluso en algunas de las baldosas que decoran el suelo.
Coge aire y cierra los ojos antes de extender los brazos hacia los lados. Cada serpiente se agarra a ella cuando la energía la envuelve. Dibuja en su mente la clara imagen que acaba de ver. El pequeño elfo doméstico que acaba de pasar delante de una farola que ilumina a duras penas la entrada del edificio. Puede ver perfectamente la forma en la que la gigantesca fuente crea sombras en el pavimento pintado de dorado. Y cuando abre los ojos están fuera del edificio, junto a las chimeneas conectadas a la red flú.
―¿Cómo vamos a salir de aquí, joder...? No podemos usar la red flú, no tenemos a donde ir.
―Seguro que hay una entrada para empleados o para invitados ― asegura ella para que Parkinson no vuelva a alzar la voz con tanta ira ― Relajémonos. En Inglaterra se puede acceder al Ministerio a través de una cabina telefónica muggle.
―¿Vamos a ir a la Atenas muggle?
―Quedarnos en la parte mágica es demasiado arriesgado. Dudo que sea muy común ver a magos ingleses turisteando en sus calles ahora que estamos en guerra. Tenemos que ser cautelosos. Subiremos a la Atenas muggle, descansaremos un poco y luego... Luego ya veremos lo que podemos hacer. Por ahora tenemos que salir.
―Tenemos que apurarnos, seguro que a estas alturas saben que estamos aquí.
―No pueden.
Todos se dan la vuelta para mirar a Zabinni, que tiene una sonrisa divertida en los labios.
―He desactivado el hechizo que salvaguarda los datos de todos los viajes realizados. En cuanto hemos tocado el traslador el hechizo ha dejado de funcionar. No saben dónde estamos.
―Y si tenemos suerte ― continua Nott con los ojos vagando por todas partes, aún en busca de alguna salida ― tampoco saben quiénes somos.
Hermione asiente secamente y se dirige al fondo de un pasillo. Algo le dice que tiene que ir por aquí sin pensárselo.
―Granger ― escucha que la llama Malfoy en un susurro mal disimulado ― ¡Granger, vuelve!
Pero la acaban siguiendo. Quizás con la esperanza de pararla, seguros de que va a volver a cometer una nueva locura como la que hizo con Alisson. Pero no. Esta vez no es una llamada. Esta vez no siente que algo la está reclamando. Ahora mismo es su instinto el que le habla. Y no piensa hacer oídos sordos.
―Granger, joder.
Cuando está a punto de empujar una puerta de madera con un letrero que no entiende él la agarra del brazo y le da la vuelta.
―¿Estás loca? No sabes lo que pone ahí. No sabes a dónde vas ni si hay alguien vigilandonos ahora mismo.
Le gustaría poder contestar. Pero ahora mismo se está ahogando en su mirada. La observa con ojos atentos, ardientes de enfado, pero aún así le parecen perfectos. Tan brillantes pero oscuros como la última vez que se fijó en ellos. Aún así son diferentes y eso es lo que le permite hablar.
―Sé lo que hago.
Alarga el brazo y empuja la puerta sin despegar los ojos de los de él. Cuando lo hace tienen una clara vista de la calle a sus espaldas. Pero a pesar de escuchar la alegría de sus compañeros cuando se dan cuenta de que sí, han encontrado la salida a la Atenas muggle, no puede parar de mirarlo fijamente.
―¿Cómo lo sabías?
―No lo sabía. Sólo lo presentía.
Él sonríe.
Y ella se siente morir.
ººº
―No... No sabemos quiénes eran ni tampoco a dónde se dirigían, mi Lord. No llegamos a tiempo así que tuvieron tiempo de desactivar todos los hechizos que pudieran señalizar el lugar al que han ido. Eran seis.
―Seis.
Lord Voldemort acaricia suavemente la cabeza de Nagini sin despegar sus ojos rojos de la figura encapuchada que tiene delante. Suspira dramáticamente, como si sus palabras le pesaran tremendamente.
―Seis desconocidos acaban de escapar del país, quien sabe para qué, pero han escapado porque ni tú ni tus hombres estuvisteis a la altura. ¿Y si son de la Orden? ¿Qué haremos si no son simples sangre sucias que han logrado huir del país? ¿Y si son gente que necesitamos para aplastar a Potter?
Se levanta y se deleita con el frío que le recorre el cuerpo al dejar atrás la suave alfombra bajo sus pies. La figura encapuchada tiembla levemente, bebe de la imagen del mismo terror que despierta entre sus hombres. Porque ni si quiera ellos se atreven a decir su nombre. Y eso es el poder.
―¿Te das cuenta del gravísimo error que has comido al dejarlos escapar? ¿Eres consciente de que tengo que castigarte?
Suspira nuevamente, como un padre que sabe que debe castigar a su hijo para que no vuelva a cometer la misma travesura.
―Cissa, querida ― la mujer rubia levanta la cabeza ― ¿Tienes ya preparado lo que te pedí?
―Sí, mi Lord.
La mujer se acerca con paso seguro y la barbilla alzada. Saca de su bolsillo una pequeña probeta llena de un líquido burbujeante de color azul. Se lo entrega sin más ceremonias para que lo contemple e inspeccione.
―La última vez que me diste una de estas era de un color más añil, querida.
―He mejorado las fórmulas, mi Lord. Ahora son más efectivas y rápidas. Tardarán un veinticinco porciento menos de tiempo en actuar. En vez de tener que esperar seis días esperaremos cuatro. Quizás algo más. Esperamos poder disminuir el tiempo a la mitad con algunos ajustes.
―Siempre consigues sorprenderme. No sólo has cumplido con lo que te he pedido, sino que me has dado más. Siempre tan trabajadora y responsable, Cissa.
―Gracias, mi Señor.
Voldemort sacude la mano para restarle importancia a las palabras de falso agradecimiento de la mujer. No necesita que le dé las gracias, y aunque es un hombre que no se molesta en alabar a nadie sí siente que debe reconocer que Nauyaca es de las brujas más competentes a las que ha tenido el placer de subyugar. Valora más su efectividad que su fidelidad, algo que no puede decir de su hermana mayor.
Sí, Lord Voldemort aprecia más las acciones que lo ayudan a avanzar que las locas alabanzas que le gritan algunos de sus seguidores más fieles.
―¿Qué conseguiremos entonces con este vial, Nauyaca?
―Drenará toda su magia hasta hacerla desaparecer. Tal y como usted lo quiere.
―Excelente. Bellatrix ― llama a la mujer, que acaba de aparecer en la habitación de repente ― Llegas en un momento magnífico. Por favor, suministra a tu compañero la creación de tu hermana.
La morena se acerca con paso presuroso. "Será todo un honor servirle" murmura ella apartándose un indomable y largo rizo de la cara. Le da una patada en el pecho al hombre y coloca su rodilla desnuda en su garganta. La víctima abre la boca por instinto en busca de algo de aire, pero lo único que recibe es el sabor ácido y amargo de la poción.
―Siempre tan complaciente, querida Bella. Vamos, lleva a nuestra víctima a las mazmorras. Dentro de unos días, cuatro o algo más como me ha dicho Narcissa, podremos comenzar con su juicio.
―¿Juicio, mi Señor?
―Por supuesto, Bellatrix ― dice como si le divirtiera su confusión ― El Proyecto Salem vuelve a estar en marcha ahora que Nauyaca ha vuelto a las andadas. Tenemos que deshacernos de todos aquellos que carecen de habilidad mágica de forma justa. Todos tendrán la oportunidad de demostrar su poder con una varita el día de su juicio, incluido este hombre.
La sonrisa que le dedica la mujer está llena de enfermiza y adorada locura. La ve arrastrar al hombre hacia las escaleras mientras se ríe como una histérica.
―Buen trabajo, Narcissa.
Ella no dice nada. Sólo asiente y se marcha sin esperar a que le dé permiso para hacerlo. Esa es otra cosa que le agrada de Narcissa Malfoy. Su entereza. Por eso es la mujer en la que menos confía de entre todos sus seguidores.
¿En algún momento actualizaré como una persona normal? No creo, la verdad, lo siento.
Bueno, a ver, ¿qué puedo decir de este capítulo? No mucho la verdad, si habéis llegado hasta esta N/A será porque lo habéis leído todo xDDD Comentaros que me parece, después de haberlo revisado todo, que quizás no he dejado demasiado claro en qué consiste el Proyecto Salem. Si tenéis dudas con respecto a las palabras del Lord o la función de Narcissa en todo este asunto no dudéis en hacer las preguntas que tengáis.
Hablemos de Daphnee (porque es Daphnee y, al menos en este fic, la adoro y me encanta escribir sobre ella). Estoy aprovechando todo lo que puede el hecho de que a penas sabemos algo de ella para modelarla a mi maldito antojo. Si os parece OOC (o todo lo OOC que puede ser un personaje sobre el que a penas sabemos ._.) no dudéis en decírmelo. En caso de que no haya quedado claro sí, Theo y Pansy se acuestan, pero es como lo que he mencionado en uno de los capítulos anteriores: esto es la guerra y durante momentos tan duros como ese los seres humanos solemos buscar calory consuelo de formas muy variadas. Ella se encierra en sí misma, Theo y Pansy (y muchos otros) se refugian en el sexo esporádico con tal de sentir algo de calor ajeno, Draco y Hermione se centran en su misióny un largo etcétera.
Algunas de vosotras deseabais saber algo más de Harry y su reacción a la muerte de Ginny. Seguro que a muchas os parece muy breve, tranquilas, a mí también me parece una misiva corta pero don't worry, las emociones del Elegido van a salir más veces.
¿Os he hablado de lo mucho que amo escribir sobre la relación entre Cissa y Lily? ¿No? ¿No ha quedado claro con todas las veces que la he mencionado? Aaaah... Me encanta, srsly.
¿Hay algo que deba mencionar a parte de todas las tonterías que he soltado...? Nah, no creo.
Bueno, que eso, ¡nos vemos!
Miss Mante.
PD: Soy una zorra así que, como no tengo ni idea de cuando voy a poder actualizar voy a crear expectación dando un par de datos: preparad el cuerpo para otra muerte.
PD2: ... y para la traidora.
PD3: Sí, hago esto para que sufráis.
PD4: MUAJAJAJAJAJAJAJA.
