Va que no soy tan mala!

No os hago sufrir más =P

Muchas gracias por las reviews y los DM suplicando que actualice jajaja saber que a alguien o alguienes les gusta lo que escribes es de las cosas más reconforantes que me han pasado enla vida así que no dejéis de hacerlo aunque sea un simple TE MATO jajajajajaa

No os perdais el fic de Lithet, es mi favorito de toda la web =P

Dicho esto...ENJOY!


Capitulo 21

Sentía frío, mucho frío, y sobretodo dolor, mucho dolor, en la cabeza, en la cara, en la frente, en la espalda, en las costillas, en mi pierna…

No sabía exactamente cuánto rato llevaba inconsciente, pero por el helor calado en mis huesos, la sangre seca en mi frente y el dolor punzante en la espalda, diría que llevaba más de media hora ahí tirada.

Levanté la mano con el móvil mientras intentaba abrir los ojos y enfocar un poco mi visión. Cuando por fin conseguí ver algo mirando la pantalla de mi móvil, la llamada que le había hecho a Beckett seguía en línea.

- Rose por favor dime algo – oí intermitentemente mientras acercaba el móvil a mi oreja torpemente.

- Kate… - mi voz estaba ahogada, del frío, la garganta me dolía muchísimo.

- ¡Estás viva! – noté la emoción en su voz – llevo más de media hora gritándote por el teléfono, estamos a punto de llegar Castle, aguanta por favor.

- Kate yo… - tragué saliva para intentar hidratar las paredes de mi garganta.

- Sigue hablándome Rose, ya llego, ya llego – estaba nerviosa, le temblaba la voz.

- Lo…siento…

Oí la sirena del coche policial, que frenó bruscamente justo delante del callejón. Levanté un poco el cuello, sintiendo de nuevo una punzada en mis cervicales, pero me daba igual, sentía tanto dolor, que un poco más ya no importaba.

Divisé a Beckett salir corriendo del coche y acercándose velozmente a mí. Se tiró al suelo, justo a mi lado.

- Rose…dios mío ¿quién te ha hecho esto? – dijo entre lágrimas.

Puso sus brazos alrededor de mi cuerpo, intentando incorporarme para que pudiera sentarme. Me dolía todo, pero en ese momento solo me importaba sentirla a ella, sentir que estaba ahí conmigo.

Me abrazó con suavidad, intentando no hacerme daño.

- No vuelvas a hacerme esto Castle, no vuelvas a hacerlo – sollozaba entre lágrimas con sus labios casi rozando mi oído.

- Lo…lo…siento – era incapaz de articular nada más.

- Pensaba que estabas muerta, pensaba que te habían matado – me cogió por la nuca y besó tiernamente mis labios.

- La ambulancia ya está aquí Beckett, tienen que llevársela – dijo Esposito agachándose a nuestro lado.

No sé cuanto rato llevaba allí, pero sabía que no acababa de llegar, se había limitado a observarnos, en silencio – Rose tranquila, ahora mismo te sacamos de aquí.

Los auxiliares médicos llegaron, haciendo que Beckett se separara de mí.

- No…no te va…yas… - carraspeé – 'maldita garganta' pensé.

- No me voy Castle, te lo prometo, voy a ir contigo en la ambulancia.

Noté como me pinchaban en la vena del brazo, debió ser algún tipo de calmante, ya que mientras me subían a la camilla, me quedé completamente aturdida y relajada.

Volví un poco en mí cuando ya estábamos de camino al hospital dentro de la ambulancia. Podía notar una mano de Beckett agarrando la mía, con la otra, me acariciaba el pelo a la altura de la frente, sin tocar la herida que había en ella.

- Kate…- susurré.

- Shhhhh Castle, no hables ahora – susurró con voz suave intentando tranquilizarme.

- Lo…sien…to – repetí.

- No vamos a hablar ahora de eso, relájate por favor – seguía con un tono suave, queriendo por todos los medios que no me alterase.

Besó con suavidad mi frente, cerré de nuevo los ojos, y sintiendo las caricias de Beckett, me quedé dormida.

Cuando por fin pude despertarme, abrí los ojos y me encontré tumbada en la cama de un hospital. Giré ligeramente la cabeza, observando como a mi lado, sentada en una silla, estaba Beckett, mirándome con una sonrisa preciosa en la cara.

- Buenos días dormilona – dijo cogiendo mi mano – pensaba que no te ibas a despertar nunca – se rió.

- Ey…- mi voz había vuelto pero mi mente necesitaba unos segundos más para recuperarse.

Alcé la mano y me toqué la venda de la frente.

- No hagas eso Rose, no vaya a ser que te abras la herida – me regañó.

- ¿Dónde está mi madre? – pregunté.

- Ha ido un momento a buscar algo de comer con Espo, enseguida volverán.

- Kate yo…de verdad que lo siento, no quise mentirte, pero necesitaba pensar y…

- Castle para, ahora mismo me da igual, estás bien, es lo único que me importa.

Me besó, sin prisa, demostrándome con ese beso, lo preocupada que había estado por mí.

Mi madre y Esposito entraron a la habitación, nos separamos algo nerviosas, cuando vieron que estaba despierta, corrieron hacia la camilla.

- Hija, que susto me has dado – dijo mi madre dándome un abrazo.

- Eres la mujer más dura que conozco Castle – mi mejor amigo me miraba, su expresión era de preocupación pero a la vez se le veía feliz - ¿vas a decirme quién te ha hecho esto?

- Ha sido él – esas tres palabras bastaron para que a Javi le cambiara la cara de golpe.

- Pienso matar a ese hijo de puta en cuanto lo pille – soltó rabioso.

- ¿Él? ¿Quién es él? – preguntó Beckett nerviosa mirando a Javi.

- 'Knifes', el asesino en serie que disparó a Rose – mi amigo apretó su mandíbula con rabia.

Beckett me miró con una expresión de sorpresa, horrorizada por lo que acababa de decir Esposito.

- ¿Y por qué te ha hecho esto? ¿No tuvo bastante la primera vez? – La voz de Beckett era una mezcla de rabia y nervios.

- Me amenazó, dijo que no quería matarme, que iba a hacer de mi vida un infierno – les oculté la parte en que les había nombrado.

- ¡Maldito cabrón! – gritó Esposito – quiero estrangularlo con mis propias manos – acompañó la frase con una explicación gestual de cómo lo haría.

- Castle vamos a encontrarle, te juro que lo haremos, no voy a permitir que nadie más te haga daño – Beckett me miraba, seria, en sus ojos se veía toda la rabia que sentía en ese momento.

- Me arrancó la prótesis, para que no pudiera seguirle – les expliqué, en ese momento me temblaron los labios recordando ese instante.

- ¡Oh dios santo!, pero que tipo más sádico – exclamó mi madre entre lágrimas.

- Helen no llores – Espo abrazó a mi madre – te juro que encontraré a ese cabrón aunque sea lo último que haga.

- ¿Podéis dejarnos a solas unos minutos? – pregunté mirando a Javi y a mi madre – necesito hablar un momento con Beckett.

- Sí, claro hija, estaremos en el pasillo.

Mi madre me guiñó un ojo, cogió a Javi del brazo, y salieron los dos juntos de la habitación.

- ¿Qué quieres decirme? – preguntó Beckett interesada.

- Necesito pedirte un favor – bajé la mirada.

- Lo que quieras.

- Quiero investigar este caso con vosotros – volví a alzar la mirada hacia sus ojos, seria - quiero pillarle, necesito hacerlo, y detrás de una mesa me va a ser imposible.

- Pero Castle, es muy pronto, no puedo arriesgarme a que te hagan daño de nuevo – vi la preocupación en sus ojos.

- Me lo hará de todos modos, haga lo que haga, lleva observándome desde hace días y ni siquiera me había dado cuenta, si hubiera querido matarme, ya estaría muerta.

- Solo puedo prometerte que hablaré con Gates, sabes que no depende únicamente de mí.

- Gracias Beckett – sonreí - ¿puedo pedirte otra cosa?

- Depende – frunció el ceño dubitativa.

- Bésame – sonreí de nuevo.

- En ese caso, sí, puedes – dijo acercando sus labios a los míos con una sonrisa en la boca.

Nos besamos, conseguí enderezarme un poco y profundicé el beso, introduciendo mi lengua en su boca, besándola desesperadamente, con necesidad, queriendo decirle todo lo que sentía por ella sin mediar palabra.

- Cuando no me contestabas por el teléfono creí que te había perdido - dijo al separarnos, colocando su mano en mi mejilla – estuve insistiendo todo el rato, no me atrevía a colgar, porque si lo hacía, era como aceptar que habías muerto, y eso no era una opción para mí.

- Gracias, gracias por venir a por mí.

- Siempre – volvió a besarme, pero esta vez fue un beso lento y dulce.

- Te prometo que haré todo lo posible para superar esto, pediré ayuda si es necesario – dije intentando también autoconvencerme de ello.

- Solo quiero que me prometas una cosa Castle.

- ¿El qué? – pregunté con nerviosismo en mi voz.

- Que no volverás a alejarme de ti.

- Lo prometo, pero tienes que tener paciencia conmigo, ya has visto que me asusto con facilidad, no quiero cagarla más Kate – suspiré.

- Lo intentaré, solo puedo decirte eso, ya sabes que mi cuerpo actúa solo cuando te tiene cerca – sonrió mordiéndose el labio.

- Pues tendremos que aprender a controlarlo – me reí, provocando que Beckett también lo hiciera.

- ¿Se puede? – dijo Ryan asomando la cabeza en la puerta de la habitación.

- Claro, pasa Ryan, pasa – le dijo Beckett indicando que entrara.

Me fijé en que Ryan traía una caja rectangular bajo el brazo.

- ¿Me has traído un regalo? – dije sonriendo como una niña pequeña.

- Me encanta ver que estas alegre Castle, pero no es exactamente un regalo.

- Ya me había hecho ilusiones – puse morritos.

Beckett y Ryan se rieron, Ryan se acercó al lateral derecho de la camilla, y me dio dos besos y un abrazo, quizá no era mi mejor amigo, pero nos queríamos mucho, y nos unía una fuerte amistad.

Abrió la caja y con una sonrisa, sacó lo que había dentro.

- La encontramos en el contenedor, tranquila, me he encargado de limpiarla yo mismo – dijo entregándome la prótesis.

- Gracias Ryan, de verdad, después de todo, si tuviera que acostumbrarme a una nueva y perder los avances que hemos hecho, creo que me suicidaría – dije bromeando, dejando la prótesis en la mesita que había al lado de la camilla.

Beckett me dio un golpe suave en el hombro haciendo que me girara hacia ella.

- Detective, estoy convaleciente, no se pase conmigo – dije llevándome la mano al hombro.

- Te lo mereces, por decir esas cosas – frunció el ceño enfadada.

- ¿Demasiado pronto? – dije con cara de circunstancia – ¡era una broma!

Ryan se rió ante la situación.

- Bueno chicas, tengo que dejaros, voy a volver a la comisaria para poner en orden las pistas que hemos sacado del callejón.

- Gracias de nuevo por traerme la prótesis Kevin – sonrió y me dio un abrazo.

Se acercó a Beckett para darle dos besos y se fue.

- Yo también debería irme, pero no quiero dejarte sola – Beckett puso una expresión de tristeza.

- No estaré sola Kate, mi madre puede quedarse conmigo, vete tranquila, cuanto antes estudiéis las pistas, antes lo cogeremos, díselo a Esposito, seguro que querrá ayudar.

Beckett asintió, se acercó a mí para besarme de nuevo.

- Sabes, tus besos se han convertido en una droga para mí – susurró sensualmente al separar nuestros labios.

- No me digas esas cosas detective, podría enamorarme de ti – solté sin más, con el tono más seductor que pude.

Ella suspiró, sonriendo, y volvió a besarme.

- Nos vemos mañana Castle – dijo cogiendo su chaqueta y acercándose a la puerta.

- Acuérdate de lo que hemos hablado – le recordé.

- Sí, en cuanto llegue a la comisaria, hablaré con Gates.

- Gracias Kate, por todo.

- No me las des, quizá algún día tengas que salvarme tú – me guiñó un ojo, y salió por la puerta.

Y entonces recordé las palabras de 'Knifes', como habló de Beckett, y mi cuerpo se tensó. Sus palabras sonaron a amenaza, me conocía, conocía a la gente de mi alrededor, y me aterraba la idea de que pudiera hacerles algo solo para vengarse de mí.

Esposito entró a despedirse y se fue con Beckett a la comisaria, así que mi madre y yo nos quedamos a solas.

Se sentó a mi lado acercando la silla, y me cogió de la mano.

- Hija, me alegro tanto de que estés bien, cuando Katherine me llamó, pensaba que te había perdido – dijo con tristeza en la voz.

- Mamá, siento mucho haberte asustado de nuevo, pero aquí estoy, por mucho que me caiga, volveré a levantarme – me sorprendí a mi misma al pronunciar esas palabras – es algo que he aprendido de Beckett – sonreí.

- Entiendo porque te has enamorado de ella cariño, esa chica es un ángel.

- Mamá no empieces…

- Sabes, siente algo muy fuerte por ti, deberías haber visto lo preocupada que estaba – suspiró.

- Mamá…nos conocemos desde hace relativamente poco, es imposible que alguien como ella se enamore de mí tan rápido.

- Cariño, una madre sabe ver estas cosas, te digo que esa chica está loca por ti.

- Mamá para – empecé a enfadarme sin saber muy bien por qué.

- Bueno, vale, no te enfades cariño, pero que tu no puedas verlo, no significa que los demás no lo hagamos.

- Estoy cansada mamá, ¿podrías pedir que me den otro calmante?, está volviendo a dolerme todo – cambié de tema, pero no mentí, notaba pinchazos por todas partes.

- Claro hija, ahora mismo vuelvo.

Mi madre fue a buscar a la enfermera, cuando volvieron, añadieron el calmante en líquido al gotero que llevaba conectado a mi mano.

Volví a caer rendida en pocos minutos, durmiendo profundamente hasta el día siguiente.

Cuando me desperté, mi madre seguía durmiendo en el sofá de la habitación, necesitaba ir al baño y no quería despertarla.

Alargué mi brazo hasta la mesita para coger la prótesis, y sentándome en la cama, me la coloqué, por suerte, el dolor en mi espalda, parecía haberse calmado.

Me levanté con algo de dificultad, me dirigí al baño de la habitación, y cuando entré, no pude evitar fijarme en mi reflejo en el espejo. Mi ojo izquierdo estaba completamente morado, algo hinchado, recordé el fuerte puñetazo que el cabrón de 'Knifes' me había propinado y mi cuerpo se tensó. Me saqué la bata de hospital con la que me habían vestido, viendo como tenía varios hematomas en las costillas, por debajo de mis pechos, y pude casi notar la presión del pie que había ejercido ese malnacido sobre mí. Giré un poco el cuerpo para ver mi espalda y lo vi, un enorme hematoma morado, casi negro, ocupaba toda la zona lumbar, desde luego, estaba hecha un cromo. Sentí un escalofrío por todo el cuerpo cuando puse mi mano sobre la gigantesca mancha, rememorando el dolor que noté cuando me atacó a traición por la espalda.

Decidí vestirme de nuevo, hice lo que realmente había ido a hacer al lavabo y volví a la camilla.

Me senté en ella y cogí mi móvil para ver si había algo nuevo.

Lo desbloqueé mientras me tumbaba de nuevo y leí un whatsapp que Beckett me había escrito hacía unas horas.

- He hablado con Gates, me ha costado un poco, pero la he convencido con la condición de que te tomes un día o dos de descanso antes de volver. Espero que te encuentres mejor, cuando tenga un ratito me pasaré a verte, buenas noches mi pequeña adicción.

Sonreí como una idiota, tanto por la noticia, como por las últimas palabras del mensaje.


Bueno, espero que os haya gustado, parece que Castle se ha abierto un poquito más con Kate, aunque quién sabe si esto volverá a salir...no olvidemos que le ha mentido a Kate aunque ella diga que no le importa jajajaja

DEJAD VUESTRAS REVIEWS! AYUDAN MUCHO!

Nos leemos en el proximo capitulo!