Disclaimer: Bien a como todos saben la franquicia que lleva por nombre Inuyasha no me pertenece, solo a la única y genial Rumiko Takahasi. Yo solo traduzco ya que la historia tampoco es mía. Por cierto dejen reviews que me desanimo al no ver ninguno en mi bandeja de entrada.
Cita para el control de la ira.
Inuyasha estaba sentado afuera en el balcón limpiando una ventana grande que tenían como adorno para ver la magistral vista que tenían desde la cuidad en el Pent-house, pero alguien tenía un raro sentido del humor y arrojó un gato a ella. -Por favor, por favor, por favor Sesshy!- Que mal que aun tuviera vida la cosa esa.
-No Inuyasha-. Sesshy respondió desde el sofá con el gato durmiendo junto a su pierna.
El joven entro a la sala para hablar con el mayor. -Pero te prometo que este si será mejor-.
-No Inuyasha y es final.- Sesshōmaru se retiró de la sala para ir a buscar una bebida de la nevera. Como si ya no se estaba aumentando su ira. Estaba todavía enojado de la cita con el médico de la semana pasada. A el le habían informado que el pobre humano tuvo que ir a ver a su propio terapeuta sobre perros abusando de ellos.
Inuyasha entró en la cocina después de su hermano y con mucho cariño lo abrazo por detrás. -Por favor Sesshy si realmente me amas entonces nosotros debemos darle una oportunidad. Precioso, por favor por mí-.
-No lo hare, no lo hare, no lo hare-. Sesshy pensaba y se decía a sí mismo. Sí el miraba sobre su hombro a esos ojos dorados famosos de cachorrito él mismo se pondría en las manos de el chico.
Un pequeño quejido alcanzó sus orejas puntiagudas y no aguantando más dio un vistazo hacia atrás para ver a su joven dando el conjunto más adorable de ojos de perro cachorro en el mundo. Y como una programación preestablecida, lo había logrado cada vez que lo hacia. ¿Cuando aprendió ese truco el mocoso? -Bien Inuyasha ambos nos daremos una oportunidad, pero no lo arreglare yo. Tú lo harás-.
-¡Gracias Sesshy!- Inuyasha llovió felizmente de besos toda la cara de su compañero. -¡Sé de un lugar fantástico! ¡Va a ser perfecto!-
De alguna manera el Daiyoukai lo dudaba.
Él lo sabía. Sabía que esto era una mala idea. ¿Por qué había accedió a hacer de todos modos esta estupidez? A juzgar por todos los rostros conocidos que había por aquí sabía que iba a ser un desastre.
-De acuerdo. Buenos días. Soy el Sr. Yoko y voy a ser su ayudante y consultor para la ira hoy, pero antes de empezar quisiera dar la bienvenida a dos nuevos huéspedes. Sesshōmaru e Inuyasha. Todo el mundo les dan una cálida bienvenida mientras que yo iré a sacar el balón feliz.- El instructor salió por la puerta y fue a traer su objeto de recurso para las almas de ira.
Un coro bajo de holas sonaba desde un pequeño grupo de hombres jóvenes sentados en la sala oscura.
Inuyasha inmediatamente comenzó a señalar a cada uno con un saludo amable. -¿Oye Kōga qué está pasando? ¿Por qué tu estas aquí?-
-No mucho.- El Príncipe lobo respondió. -Hoshi pensó que necesitaba esto porque mate a el gato de una anciana-.
Oh no. Sesshōmaru ya podía sentir un dolor de cabeza gigante.
-Ay hombre ¿por qué lo hiciste?- InuYasha pregunto curiosamente. No es que a él le importaran mucho los gatos de todos modos. Los felinos estúpidos pensaban que eran mejores que los perros.
Kōga se recostó hacia atrás en su silla doblando sus brazos. -Hoshi solo esta exagerando. Era muy razonable y tenía motivos para matar a la cosa estúpida.- Respiro profundamente antes de continuar cuando el Sr. Yoko les mostró que hacer siempre cuando ellos sintieran que su ira estaba creciendo o que no pudieran controlarla.
-Hoshi y yo estábamos caminando en el Parque de RichOnyx juntos cuando este viejo humanos aparece y pregunta si podríamos rescatar su gato de un árbol. Así que yo tratando de ser un buen samaritano, digo que no hay problema y le pregunto a la vieja ¿en donde el maldito gato? Y ella señala hacia arriba en un árbol. Miro y veo el gato asustado hasta los huesos. Así que me subo allí para bajarlo y ¿sabes qué la mierda pequeña hizo?-
Inuyasha sacudió su cabeza y Sesshōmaru suspiró. Listo el podría decirle ahorita mismo para donde iba esta historia.
-El pequeño bastardo arañó mi maldita mano y saltó hacia abajo desde el árbol por cuenta propia.- Su enojo se estaba haciendo cada vez más grande. Tan grande de hecho que él se levantó rápidamente golpeando su silla aun más. -¿Ay hombre sabes cómo me encabrone por eso? Así que salté cayendo cerca de la anciana y tomé el gato de la anciana y tiré tan fuerte como pude a través de la ciudad, pero Joder ¿cómo se suponía que supiera que la maldita cosa iba a volar tan lejos?-
-¡Detente tan solo un maldito segundo!- Inuyasha se levantó de su silla igual de enojado que Kōga. -¿Te refieres a que tu fuiste el quien lanzó ese gato que golpeo nuestra ventana?-
-¿El gato golpeó su ventana?-
-Sí tu estúpido cretino y tuve que limpiar su estúpida costra del vidrio. ¡La cosa esta durmiendo en nuestro lugar ahora!-
-Ahh ¿Entonces el pedazo de mierda aun sigue vivo eh?- Kōga golpeó su puño en su mano. -Mantenlo a él allí yo tendré mi venganza tan pronto como esto es termine-.
Sesshōmaru estaba seguro de que este dolor de cabeza iba a ser grande y jugoso. ¿En donde jodido fue el instructor de todas formas?
-Yo envié tu trasero aquí también por matar el gato de una anciana-. Vino una voz dura desde la izquierda.
-Oh sí, ¿y que hiciste para que tu trasero estuviera aquí Hiten?- El lobo pidió fijando su respaldo en orden de nuevo.
Hiten pregunto. -Bankotsu pensó que sería una buena idea, el muy idiota lo creyó. No veo cuál es la gran cosa. Fue sólo un estúpido pastel-. El demonio del trueno inhalo fuertemente mientras hacia un puchero como un niño.
-¿Un pastel?- preguntaron los dos hombres con las cejas elevadas.
-Sí nosotros estábamos juntos y -
-¿Umm juntos?- Kōga le dio con el codo a Inuyasha quien a su vez le dio una sonrisa de 'yo lo sabía'. Tenía una minúscula sospecha de que se gustaba mutuamente.
Hiten cayo ante esa mirada. -Cierren la boca, no es lo que ustedes creen ¿ok? Sólo íbamos a conseguirle a Souten un pastel para su cumpleaños, pero ¡los pendejos se equivocaron con mi orden!-
El Príncipe del trueno sabía que necesitaba mantener la calma por lo que tomó una buena respiración profunda. Levantó sus manos a los oídos y comenzó a girarles como el Sr. Yoko les mostró. -De acuerdo ya estoy bien. De todos modos cuando Bank y yo llegamos allí pregunté en donde esta el pastel de mi hermana con la fresa y la guinda de coco. La estúpida de allí tuvo el descaro de anotarlo todo mal.- Se levantó de su silla y coloco sus manos sobre sus caderas para imitar la voz y la postura de la mujer. -Ella dijo ' Oh Lo siento señor ¿acaso dijo fresa? Pensábamos que había dicho arándanos, tal vez si hubiera hablado más claramente en el teléfono entonces habría anotado correctamente. –
Oh cómo su furia iba creciendo cada vez que él lo había pensado. -Por lo que le dije a la estúpida tuerta del cerebro que rehicieran el pastel y ella dijo que no porque ya habían hecho este…- Su historia quedó incompleta por no querer terminarla.
-Ok ¿luego que?- Inuyasha pregunto sentado en el borde de su asiento. Sesshy estaba de curioso también por saber en que había terminado toda la historia.
Los ojos rojos de Hiten brillaron maliciosamente. -Digamos que la fábrica de pasteles de Pumpkinpi ya no es un negocio. De alguna manera una enorme tormenta apareció en el edificio y todo mágicamente quedo atrapado en el fuego. No tengo ni idea de cómo eso pudo haber sucedido.-
Alguien no estaba muy emocionado al escuchar esa mala noticia. -¡Tu sabes exactamente cómo sucedió como sucedió eso cretino! Ahora, ¿dónde se supone que voy a conseguir mis magdalenas de coco? ¡Joder Hiten eres un gran imbécil! -Kōga bajó su rostro hacia sus manos con cara de deprimido. A el realmente le gustaban las magdalenas de ese lugar. Era prácticamente la única comida que le gustaba de los humanos y solo por la carne que le ponían.
-Uh, ustedes son patéticos-. Dijo una voz baja rasposa desde el extremo de la habitación.
Cada par de ojos dirigieron su atención hacia el extremo de la habitación. Cuando el Daiyoukai escucho esa voz adicional fue suficiente para el. Entonces ahí en ese mismo instante el podía decir que esta sesión no iba a beneficiar ni a él o Inuyasha de todas formas. Así que él simplemente se levantó, agarró su chaqueta y se dispuso a ir.
-Oye Sesshy ¿adonde vas?- Inuyasha le pregunto a su hermano que se iba alejando de el, pero él no recibió respuesta alguna tan solo Sesshōmaru caminó hacia la puerta y la cierra discretamente detrás de él.
-Me pregunto cuál será su problema-. El hanyou balbuceo, pero puso a un lado el problema y dirigió su atención hacia el cuarto miembro de esta sesión. -Dime Hakudoshi, si somos tan patéticos, entonces ¿por qué diablos estás tu aquí?-
Hakudoshi giró su cabeza hacia otro lado. -Porque Shippo insiste en que yo deba asistir a esta sesión por un ridículo malentendido.-
-Sí estoy seguro de que fue un malentendido-, murmuraba Hiten colocando su mano en su rostro.
Hakudoshi entrecerró sus ojos púrpuras brillantes hacia el trío. -Fue un malentendido. El loco debió haber manejado su propio negocio.-
-Ay Kami sama aquí vamos.-
-¡Silencio!- Haku cerró su boca e inhalo profundamente y luego exhalo. Era lo que el Sr. Yoko le enseñó a hacer cada vez que sentía que se estaba poniendo enojado. -Shippo y yo fuimos al café DarkAngelJudas que esta en la Quinta Avenida de pronto se acerco una camarera a tomar nuestra orden.-
Esa información hizo que el demonio del trueno le picara el bichito de la curiosidad. -Espera, ¿no estarás hablando del que tiene un buen espresso de vainilla verdad?-
-El mismo. Ahora has silencio hasta que yo complete mi historia-.
-De acuerdo, pero hombre te juro que si ese negocio esta cerrado te voy a patear el culo-.
-De acuerdo como quieras. Bien olviden eso, como les iba diciendo decidimos detenernos ahí para conseguir un par de lattés de caramelo tamaño grande. La camarera no servía para nada, yo específicamente le ordene a la mujer que pusiera tres cucharadas de azúcar, dos onzas de leche y media taza de caramelo en mi copa. ¿Y ustedes tiene idea de lo que ella hizo?-
Todo el mundo sacudió la cabeza. No, ellos no sabían que puta les venia encima.
-La mujer incompetente puso cinco cucharadas de azúcar, tres onzas de leche y yo no, repito yo no obtuve caramelo en mi latté. Ahora les pregunto a todos… ¿Qué habrían hecho en mi posición?- Volvió la cabeza a los tres conjuntos de ojos se encogieron de hombros al mismo tiempo.
-Eso es lo que yo pensaba. Así que decidí ver el asunto con mis propias manos y decidí ir a arreglar la bebida por mi.- Las manos pálidas se convirtieron en un cerrojo de puños. -El ser humano inferior tuvo la audacia para decirme que no estaba permitido entrar para poder solucionarlo a mi gusto y la bestia repugnante puso su mano sobre mí. Así que ahora….-
-Así que ahora,- Hiten se había sentado en el borde de su asiento preguntando sobre su café amado.
Hakudoshi cruzó las piernas y cerró los ojos riéndose. -Vamos a decir que no va haber ya mas espressos vainilla para mucho tiempo.-
Hiten se desplomo sobre su asiento de repente al sentirse desanimado. -Ay no imbécil, no puedo creer lo que hiciste.- Esos espressos deliciosos ya no iban a estar allí. ¿Ahora donde él los iba a conseguir?
-¿Que hay de ti Inuyasha? ¿Cuáles son tus razones para estar aquí?- El demonio araña pregunto curiosamente.
-¿Ay hombre tienes que pedir? Se trata de Inuyasha. Su culo debería estar siempre aquí-. Kōga se burlo.
-Amen a eso-. Hiten y Kōga chocaron sus puños con aprobación.
-Cierra la boca, Sesshy y yo tratamos de hacer algo y ya. Fuimos a ver a un loquero y se convirtió en un caos.- Inuyasha se burló.
Ahora Kōga le había picado el bichito de la curiosidad acerca de esto. -¿Qué pasó?-
-Estábamos recibiendo muy buena terapia hasta que Sesshy empezó a actuar estúpido. Así que le arroje un globo hacia él, unos cuantos libros y varias otras cosas; pero el imbécil termino lanzando una silla a mi que pasó rozándome y fue directo hacia una ventana y… -el hanyou tapo su boca con su mano nerviosa y rápidamente sobre. Se le había olvidado completamente que Sesshōmaru fue el quien golpeó a Kōga la semana pasada con la silla.
-¡Espera solo un maldito minuto!- Kōga se levantó claramente encabronado. -¿Te refieres a que ustedes fueron los dos idiotas que arrojaron esa silla por la ventana? ¿Qué diablos!-
-Ay relájate estas bien. ¡Además no he terminado con mi historia así que siéntate!-
A regañadientes Kōga retomó su asiento sacando humo hasta por las orejas por el enojo.
-De todas maneras justo después que abandonamos el lugar, Sesshy decidió que quería que nosotros fueramos por una bebida, pero cambie mi opinión y dije que quería ir a ver una película en vez de ir a tomar un trago. Yo quería ir a Brz's Movie ustedes saben, ¿el que esta junto a la tienda de flor de Inumimi1?-
Todo el mundo asintió.
-Ok, entonces nosotros llegamos ahí y todo estuvo bien. Sesshy y yo compramos unas palomitas de maíz, bebidas y nos sentamos a ver la película. Fue el nuevo film, uno llamado Riding Hot Rods con Ardentes y Jazz96 como los actores principales. Así que estábamos llegando a la parte buena de la película cuando de repente esta asquerosa bola de grasa humana estaba sentada detrás de nosotros comiendo sus palomitas de maíz como una vaca-. InuYasha comenzó a masajear su templo con sus dedos igual a como el miraba como Sesshōmaru lo hacia cuando estaba a punto de perder el control.
-Mis oídos son muy sensibles chicos. Muy sensible. Por lo que pude oír cada vez que masticaba y crujía la boca de la bola de grasa. Tan amablemente di la vuelta y le pedí que se mantuviera callado tanto que hiciera hasta un sordo murmullo porque me estaba poniendo encabronado. La maldita bola de grasa humana tuvo el jodido descaro de mirarme como si tuviera aserrín en el cerebro y me lanzo su cubo de palomitas de maíz en mi cabeza y… -
-Espera- Hakudoshi apretó su puño y suspiró. -Vuelve a contar esa historia, por que sí ese teatro ya no existe te matare.-
-Relájate Brz's Movies todavía esta ahí…bueno tal vez la mitad lo estará.-
Hakudoshi se hundió hacia abajo en su silla miserablemente. -¡Maldición hanyou! ¡Quería ver esa película! ¡Ahora voy a tener que ir a cruzar la ciudad para verla!-
-Oh cálmate. No fue peor de lo que hiciste con el DarkAngelJudas café- Hiten reclamo.
-¡Ah ahora eres tu quien habla pendejo!- Kōga, exclamó. -¡Gracias a ti mi amado Pumpkinpi ha desaparecido! ¿Cómo se supone ahora que voy a conseguir mi maldito muffin preferido eh? -
-Lobo no diga ni una sola palabra. Yo estoy todavía cabreado sobre ese gato estampado contra mi maldita ventana a cien millas por hora.- El hanyou dijo apenas manteniendo su temperamento. Una pálida luz emitía desde su cuerpo en palpitares rápidas. -¡Yo debería patear tu estúpido trasero!-
-¿Asi? ¡¿Y quien fue el que mando a Brz's a la extinción?¡- Hakudoshi levantó golpeando su silla contra el suelo. Su youki estaba vibrando en toda la habitación. -¡Yo debería matarte por tales acciones!-
-¡¿Oh si? ¡A mi me gustaría verte intentarlo!- Inuyasha tomó una postura preparándose para la acción.
-¡Y tu! ¡Se llevaron el maldito café! ¡Yo voy definitivamente a patear tu culo por eso!- Hiten apretó aun mas sus nudillos y aumentó su youki. Destellos de luz se miraron en la habitación con unas rayas amarillas.
-Van a haber algunos culos golpeados hoy.- Kōga pateó su silla y su youki fue errático levitando cada objeto allí.
La furiosa lucha estalló cuando Inuyasha embestía a Hakudoshi. La araña demonio esquivo y fue tacleado por un muy cabreado Hiten hacia el suelo. El demonio del trueno no le dio tiempo de dar un puñetazo cuando Kōga le había levantado y lo lanzo de golpe contra una pared. Inuyasha saltó en el aire y aterrizó con una patada de salto en la cabeza de Kōga lo noqueo a el sobre una silla. La araña golpeo Inuyasha en la mandíbula enviándolo a volar a través de la habitación cayendo directamente en el suelo. ¡Era puro caos! Rayos fueron lanzados como si fueran una pelota de Dodge, las ondas de energía fueron usadas como látigos, puñetazos y patadas aterrizaron en todos los sentidos. Fue una locura. Puro infierno fue desatado salvajemente en la sala feliz pequeña de demonios fuera de si.
El Sr. Yoko finalmente encontró el rojo brillante feliz. Había olvidado que él lo había dejado en la oficina de su asistente. Rebotó de arriba hacia abajo la dichosa pelota preguntándose cómo planeaba hacer que sus clientes se calmaran su ira con él, pero cuando llegó a la puerta podía oír fuertes ruidos procedentes del otro lado. ¿Qué diablos sucedia?
-¡Púdrete! ¡Café destructor!-
-¡Besa mi culo asesino de gatos!-
-Tu Bastardo asesino de pasteles!-
-¡Voy a matarte, tu arrasador de teatros malnacido!
El Sr. Yoko tenía mucho miedo de abrir la puerta. De todos los accidentes que podía oír, lo único que se le ocurría pensar es que ese lugar era zona de guerra, pero tuvo que consultar a sus clientes para asegurarse de que todo estaba bien.
-No abriría si fuera usted.- Llegó una sedosa voz profunda detrás de él.
El Sr. Yoko dio la vuelta y se asusto al ver cuatro hombres altos detrás de él. Uno con pelo largo plateado, uno con un color zanahoria mullida en su cabello, otro con una larga trenza bajando por la espalda y el último pero no menos importante tenia el cabello negro muy largo y oscuro. Un fuerte choque hizo que los cuatro suspiraran fuertemente y todos compartían un vistazo.
-Discúlpenos-. La voz profunda sedosa dijo. Abrió la puerta y fue seguido de tres hombres de aspecto temeroso. Parecían muy molestos. Realmente molestos. El cuarto al entrar cerró la puerta silenciosamente detrás de él. Repentinamente el Sr. Yoko notó que los sonidos estremecedores llegaron a detener tan pronto como entraron los cuatro extraños. ¿El de cabello largo no era ya uno de sus alumnos? Pero ese pensamiento fue empujado a un lado cuando escucho a sus otros cuatro machos jóvenes gritando. Él presionó su oreja a la puerta y tembló de lo que se escuchaba ahí.
-¡Espera Sesshōmaru no lo hagas-Ouch! ¡Deja eso duele!-
-Espera un momento Hoshi lo puedo explicar - ¡Oww! ¡Espera esos mentecatos!-
-¡Te obligo a que - UGH Bankotsu! ¡Detente!-
-Shippo no te -¡Arg! ¡Infeliz como te atreves!-
El pobre hombre estaba nervioso. Las caídas anteriores sonaban como fuegos artificiales en comparación a lo que estaba sucediendo ahora. Parecía como la tercera Guerra Mundial allí adentro. Aquí podía escuchar como las sillas caían al suelo, sus marcadores los quebraban a la mitad y las imágenes felices siendo purgadas. Ah sus pobres fotos felices y ahora podía oír cuatro nuevas voces en la sala. Probablemente de los extraños.
-¡No tienes modales Inuyasha!-
-¡Te envió aquí para controlar tu ira Kōga, no empeorarlo!-
-¡Eres un gran caníbal Hiten! ¿¡Por qué demonios crees que te dije que tomaras esta clase!-
-¡No puedes usted controlarte incluso por una hora Hakudoshi!-
De repente la tunda llegó a un completo silencio. Que jodido había ocurrió ahora. Hubo unos ruidos de cambios rápidos, entonces la puerta que se abrió.
Sesshōmaru salió primero con un mal golpeado Inuyasha sobre su hombro. Miró el Sr. Yoko y le entregó un cheque. -Pido disculpas por las acciones de mi hermano. Esperemos que esto sea suficiente para cubrir los daños y perjuicios-.
A continuación el que apareció fue Hoshiyomi con un inconsciente Kōga bajo su brazo izquierdo. Miró al Sr. Yoko y le dio un cheque con una gran cantidad de dinero escrito en él. -Espero que esto resuelva el comportamiento enfermo de este hombre loco. Tenga cuidado.-
Detrás de el estaba el demonio ninja, Bankotsu con un Hiten delirante sobre ambos hombros como una boa. Había pillado al Sr. Yoko mirando fijamente a él y alcanzó en su bolsillo un fajo de dinero que se lo dio en la mano al humano. -Quédate con el cambio hombre. Perdón por la estupidez de este retardado.-
El final salió Shippo arrastrando a un Hakudoshi enfadado por su camisa. Sin pensárselo dos veces entregó al Sr. Yoko, una pequeña pila de dinero que tenia en el bolsillo de su chaleco. -Estoy realmente apenado señor por las acciones de mis amigos. Espero que esto ayudare a cubrir todo el lío de ahí-. El demonio zorro cerró la puerta detrás de él y se alejo.
El ser humano se encontraba congelado en el lugar mientras observaba a todos sus clientes colapsados que los sacaban fuera de la construcción como si los hubieran tenido secuestrados y los hubieran golpeados. Sin embargo con un palpitar fuerte y pesado miró a su puerta. Con una mano débil y trago saliva nerviosamente, abrió la puerta y quería morir. Su habitación entera de alegría feliz ahora era un escenario sombrío de vidrios rotos, sillas rotas, paredes con agujeros gigantes, fotografías desgarrados en pequeñas piezas y para complicar peor su imagen favorita de un perrito blanco esponjoso tenía un agujero en el lugar de su cabeza. Quería llorar. ¿Qué pudo haber comenzado todo esto? Con un suspiro miró hacia abajo en su mano y… espera el realmente miro su mano y notó que había un montón de dinero en su mano. Los ojos del hombre se ampliaron rápidamente al ver las dos pilas de dinero en efectivo, pero cuando miró los dos cheques, sus ojos se pusieron en blanco y el pobre hombre se desmayó.
El dinero fue más que suficiente para cubrir los gastos de los daños de los cuatro maniacos. Ahora él será capaz de construir un mejor consultorio y ahora más feliz.
