Disclaimer: Los personajes de ésta historia no me pertenecen.
Capítulo XX
"Tregua"
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En las relaciones, no todo es color de rosas, ni una relación perfecta. Las relaciones sentimentales se basan en cualquier aspecto en la pareja, como la confianza, el afecto, el amor, la perseverancia, pero también tienen sus contrapartes.
Y tanto Seiya como Usagi, no se veían venir estás clases de obstáculos, o quizá les faltaba afianzar su confianza, tomar la relación con ahínco.
"Les faltó conocerse"; como le dijo Rei una vez a Usagi-chan.
Y ahora más que nunca, que tenía frente a ella, a su novio, un poco roto quizá, en una situación, que pensó que iba a poder manejar, pero que no supo al final hacerlo. Se machacaba mentalmente por sentirse una idiota y no habérselo dicho cuando tuvo la oportunidad, cuando Seiya se había abierto a cualquier adversidad, de darle la mano para poder contar con él, pero no esperaba que ella le tomase el codo.
La joven princesa repasaba cada palabra en su cabeza antes de decir alguna estupidez que pudiera arruinar aún más ésta charla tensa. Era esos momentos en los que prefería enfrentarse a Lady Black, que enfrentarse con Seiya.
Sí, suena estúpido, pero hay ciertas situaciones en las que preferimos evadir antes que actuar.
—Yo...—se llevó sus manos en su pecho al mismo tiempo que se acercaba hacia el hombre, aunque con cautela, no sabía si tocarle el hombro, o salir cobardemente del edificio, encerrarse en su casa, bajó sus sábanas y no salir en un ciclo. Pero tampoco era solución. Carraspeó para atraer la atención de su interlocutor con éxito, aunque Seiya le dio una mirada más severa—, yo..., hay cosas que no supe si decirlas, Seiya.
«—Nunca quise ocultarte lo de ChibiUsa—le dijo mientras veía que su novio entrecerró los ojos, procesando toda la información para poder formular su respuesta—, en verdad, lo siento, te lo iba a contar en su momento, pero al parecer, todo se apresuró, y esa no era la intención. Espero que me perdones Seiya, nunca te ocultaría estas cosas.
Seiya se auto convencía que no debía aflojar ante las palabras y las miradas de Usagi, siempre era ella a la que había que entender en cierta forma, y aunque la rubia no le dijo directamente, su tono de voz le pedía que la entendiese.
¿Pero quién entendía a Seiya? ¿Aunque sea una puta vez?
Ella se estaba ansiando de una respuesta, mientras que Kou repasaba cada cosa que tenía para decirle.
—Me siento muy decepcionado…, cuando te pedí que lo hicieras, cuando dije que iba a escucharte sin juzgarte ni nada — desvió su mirada de la de su novia—. Sin embargo, podrías haberme dicho que tenías una hija...
—Pero es del futuro—interrumpió molesta Usagi, y Seiya la fulminó con la mirada, a lo que ella asintió como respuesta.
—...y un hijo no te ata, Usagi. Si me hubieras dicho, las cosas serían diferentes, y hasta podría haber entendido si realmente tenías un futuro con Mamoru— el tono de voz de Seiya fue escalofriante, como si un témpano lo hubiera congelado completamente.
Usagi quería llorar ante la dura respuesta.
—Justamente, sabía lo que ibas a pensar si te lo contaba—confesó ella, Seiya pestañeó dos veces, intentando pensar muy bien, que había querido decir—. ¡Quiero que me escuches bien! —Dijo en súplica—, ¡Ninguna hija me va a atar a ningún pasado y menos a un futuro utópico!; ¿me escuchaste Seiya? — ella intentó contener las lágrimas al mismo tiempo.
Sus miradas se conectaron. Seiya no podía sentir la misma confianza. Sentía que algo se resquebrajaba en su interior. Apretó los puños al mismo tiempo que escondía su mirada.
¿Qué cosas le estaba diciendo Usagi? ¿Por qué de repente, se victimiza tanto? ¿Era el enojo lo que lo tenía así de ciego y sordo?
Ella tomó coraje y se acercó a su novio para tomarle el brazo, pero Seiya la alejó, empujándola apenas.
— ¡Deja Usagi!— el nombre sonó tan frío de sus labios, que la joven princesa podía sentir como se le enfriaba la espalda—. Mejor vuelve a tu casa — dijo bajito—. No quiero hablar contigo hoy.
Ella iba a protestar, pero él se dio media vuelta, dándole la espalda para que ya no le dijera más nada. Se limpió algunas gotas de lágrimas que amenazaban con caer en cualquier momento y asintió, yéndose al ascensor y dejando a Seiya ahí..., en una tensión grave.
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Rei y las demás la estaban esperando en la entrada del mismo edificio, al igual que los otros dos Kou, que esperaban a Seiya. Sin embargo, se empezaron a preocupar de porque tardaban esos dos.
Y se dieron cuenta cuando una Usagi con la mirada escondida debajo de su fleco salió del edificio, y paso caminando ignorando a sus amigas. Éstas miraron a Taiki y a Yaten con incertidumbre y corrieron a acompañarla.
—Me huele a discusión… —comentó Taiki mientras analizaba todo, con su mano agarrándose la barbilla.
Yaten frunció el ceño al mismo tiempo que, llevaba sus brazos cruzados y veía al grupito de chicas desapareciendo de su vista. No sentía que tuviera algo que aportar a la conversación, o no al menos hasta no ver a su hermano Seiya.
El chico del medio de los hermanos salió del edificio después de unos cinco minutos, y efectivamente, sus hermanos tenían de qué preocuparse al verlo así, con un aura oscura, tensionado, cansado, estresado.
— ¿Estás bien, Seiya?— fue Yaten quién le preguntó mientras lo seguían hasta el auto—. ¿Tú y Usagi están bien? ¿Discutieron? ¿No llevaremos a las muchachas?
Seiya detuvo su andar de golpe, y los chicos casi se chocan contra él.
—Todo está bien. Solo que hoy no tuve ganas de llevarla... —los chicos abrieron los ojos sorprendidos—, ¿Están bien con eso? —les preguntó en un tono algo irónico.
Taiki y Yaten se miraron, y fue el mayor quien decidió responder ésta vez.
—N-no, está bien Seiya, si así tú lo quieres, por nosotros está bien— dijo sonando sereno.
—De acuerdo, vamos—contestó secamente Seiya, y continuaron caminando hasta el auto.
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Del otro lado, las chicas caminaban en silencio detrás de Usagi. No sabían si hablar, pero claramente, algo pasó ahí. Usagi no salía sola sin Seiya.
—Eh, Usagi-chan—llamó Minako, tomando coraje, la rubia se detuvo, y se volteo. Las vio a todas, y se notaba que estaba angustiada, pero lo disimulaba lo mejor que podía.
— ¿Qué sucede Mina?—respondió ella, tratando de suavizar su voz.
Todas se miraron una vez más, y asintieron.
—Pensábamos que ésta noche, Minako podía quedarse contigo en tu casa—respondió Ami, mientras se acercaba más a su princesa.
La rubia parecía pensarlo bien, y luego asintió, fingiendo una sonrisa.
—Sí, por mí está bien— fue su respuesta. Minako se acercó a ella, y le tomó la mano. Entonces, pareció recordar algo—, pero, ¿no has traído tus cosas de la escuela? —preguntó un poco asustada.
—Ahh, pero si es por eso, mañana de camino a la escuela, las pasamos a buscar Usagi-chan, no te preocupes —Mina le sonrió, convenciéndola y su amiga estuvo de acuerdo.
De todas maneras, todas acordaron acompañarlas hasta la casa de Usagi, luego se tomaron un taxi para no volver solas a sus casas.
Aun, cuando estaban muy preocupadas por su amiga, y no quisieron invadir su privacidad- y de seguro, tenía que ver con Seiya-, Rei acordó con Minako que la escuchase, su amiga estuvo de acuerdo con eso.
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La noche había sido demasiado difícil para Usagi. No podía dormirse recordando la mirada escrutadora que le había dado Seiya. Cada vez que pensaba en eso, cerraba con fuerza los ojos, mientras unas lágrimas traicioneras la abandonaban, y se deslizaban por sus mejillas. Miraba a Minako que dormía pacíficamente, y se tapaba la boca para no hacer ruido.
Se levantó la cobija y se tapó hasta la cabeza. Pensaba en cómo podía arreglar el asunto con Seiya. Sin embargo, a su amiga le había omitido ciertos detalles.
—Pero… ¿Qué sucede Usagi? Saliste del edificio con cara triste—le preguntaba su mejor amiga mientras se pasaba el cepillo de pelo por su largas hebras para luego acostarse.
Usagi aún seguía acostada en su cama, aunque no se había puesto su pijama, solo miraba al techo. Había ignorado a su amiga por un buen rato, pero a veces lo inevitable llegaba para su desgracia. Tomó aire.
—Todo bien Minako-chan— sonrió, o eso intento, y luego giró su cabeza para ver a Aino que ya estaba sentada sobre el colchón, a su lado. Era obvio que la diosa del amor no se tragaba semejante blasfemia. Sin embargo, decidió no indagar más—. Solo tuvimos un intercambio de opiniones… —la comisura izquierda de su labio se levantó apenas, ni ella se creía esa mentira—, creo que eso pasa en todas las parejas… ¿o tú no tienes diferencias con Yaten?— ¡Bien! Había logrado llevar el tema hacia su interlocutora.
Las mejillas se tiñeron de rojo.
—B-bueno, alguna que otra vez —admitió Minako. En realidad, no era que no quisiera hablar de Yaten, pero a él particularmente no le gustaba que las cosas de su relación salieran a la luz—, pero no estamos hablando de mí…—se tiró la almohada arriba de su cara.
Usagi por un momento se río por el tono cómico de su amiga.
—Por cierto, nunca me habías contado que Yaten y tú…—e hizo una seña con sus dedos índices, como si estuvieran unidos o algo así. El gesto fue gracioso para Mina, logrando una carcajada divertida.
Ahora la rubia diosa del amor se sacó el almohadón y se puso boca abajo, solo apoyó sus codos en la misma, para luego apoyar su barbilla y mirar a su amiga. El sonrojo no la había abandonado.
—Es raro…— comenzó, sus ojos se desviaban de vez en cuando, entre el techo y los ojos celestiales de Usagi, tratando de acomodar cada cosa en su mente—, no sé explicarlo realmente. Pero ahora creo que nos llevamos mejor— se llevó uno de sus dedos a sus labios, recordando aquel beso que le había robado ese día—. Pero aun no somos novios. Yaten es complicado.
Usagi se río. Sí, Yaten era un chico extraño, y muy diferente a Seiya en diversos modos, pero había cosas en común, unía los puntos entre ambos.
"Orgullosos". Ese era uno.
«—… además, Yaten para dejar en claro algo, no dice nada — resaltó Minako.
"Seiya sabe hablar claro". Ese definitivamente, no sumaba.
«—…y bueno, debería dejar las cosas como están, y que fluyan, ¿tú que crees, Usa-chan?—preguntó Aino.
"Seiya era un poco de los dos. O fluyen, o se hablan". Es un empate.
Y luego de ese pensamiento, se río, pues ella, en estos momentos no sentía que podía tener el mejor consejo para darle.
—Mmm, bueno, yo creo que si tienes dudas, siempre debes hablarlas, ¿no?—le respondió mientras se rascaba la barbilla.
Aino se quedó pensando. Quizá, sí debiera hablarlo con Yaten, antes de ilusionarse en vano. Aún albergaba esperanzas con respecto a la relación de ellos dos…
—Gracias Usagi-chan—bostezó, luego apagó la luz y se tapó con las mantas, le sonrió tiernamente a su amiga—. Que descanses.
—Lo mismo para ti, Mina, buenas noches — le respondió y se dio vuelta. Pero en cuanto lo hizo, no pudo contener sus ganas de llorar.
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El día siguiente, fue difícil de encarar para todos. Sí, habían decidido ir a la escuela a pesar de estar en peligro, sin embargo tenían que aparentar que todo estaba bien, y la única condición que había dado Haruka, era que todos debían permanecer juntos.
Usagi se preguntaba, ¿cómo la trataría Seiya tan solo al verla? E intentaba no sofocarse con pensamientos negativos con respecto a eso, pero era muy difícil, sobre todo cuando compartían el mismo círculo de amigos.
Era difícil también con una amiga que no paraba de hablar sobre Yaten.
Todo era difícil.
¿Por qué tenía que ser tan difícil? Si le hubiera contado de ChibiUsa, se hubiera ahorrado toda ésta mierda. Así de sencillo.
Y ahí estaba…, su corazón dio un vuelco al levantar la vista de tan ensimismada que estaba sobre Seiya.
Las chicas estaban por cruzar una de las calles, cuando los tres Kou llegaron por su izquierda, pues los muchachos se habían mudado a un pent-house cercano a la zona de la escuela.
— ¡Hola chicas! — el que saludo con una sonrisa, fue Taiki. Sin embargo, pareció recordar que todo estaba tenso entre Seiya y Usa, e igual intento poner un manto de frialdad al asunto, tenían que trabajar juntos.
—Hola Taiki — Usagi conservó un poco la compostura para no desmayarse ante semejante bombón como Seiya, le sonrió a su cuñado —. ¿Cómo estás? — sostenía su maletín escolar delante de ellas, y apenas se podía notar que sus manos temblaban.
Por otro lado, Yaten se sonrojo un poco al ver a Mina, y corrió un poco la mirada. Solo hubo sonrojos, un breve "hola" de parte de ellos, luego Minako saludo a Taiki y a Seiya normalmente.
Entonces la rubia recibió un brazo protector atravesar su hombro, sintió un cosquilleo en su estómago subir por su cuerpo al mismo, era una sensación que te contenía el aire, a la vez que causaba confusión en la chica, se suponía que estaban enojados…
Pero sí, Seiya le fingió una sonrisa, sin embargo, el abrazo era sincero. Las comisuras de sus labios temblaron un poco cuando los ojos zafiros y los celestiales hicieron contacto.
— ¿Cómo estás, bombón? — bueno, al menos le dijo "bombón"; eso era mucho. Se encogió de hombros ante la confusión.
—Lo intentó — su mirada fue triste.
Seiya le llevó hacia él, y le dio un pequeño beso. No era un beso de los dulces que siempre le daba, ni esos labios que siempre la derretían. El beso fue seco y frío, pero algo, a través de ellos, le dijo que ella seguía siendo de él a pesar de todo.
Otra sonrisa surgió del azabache. Y Usagi quería preguntarle, "¿Cómo te sientes tú? ¿Será que podremos hablar luego para que me perdones por ser tan boluda contigo?"; pero no. Simplemente las palabras se quedaron atoradas en la punta de su lengua. Tomó aire, y abrió la boca. Mina, Yaten y Taiki continuaron caminando, se ve que entendieron que tenían que dejarlo solos.
«—S-Seiya… — recibió como respuesta un "hmm" de parte de su novio, él la miró. Realmente estaba abierto a hablar con ella—, realmente, me gustaría… yo…
Él se río un poco.
—Bombón, si es por lo de ayer, lo hablaremos luego— completo, como si le hubiera tirado un salvataje al asunto, como si él le hiciera saber que tampoco deseaba dejar las cosas así tan tensas, pero a Usagi le confundía todo el comportamiento de Seiya. Con su brazo, la volvió a atraer hacia él un poco, y ésta vez, le dio un beso en la coronilla de frente.
«— ¡Vamos! Debemos llegar a la escuela — luego le guiñó el ojo, y con sus dedos, le apretó el hombro. Ella asintió.
Ésta bien, seguramente hablarían después, pero al menos, estaba más tranquila que aún seguía en pareja, que no todo estaba perdido. Quizá, a Seiya le tocó ceder. Los otros tres se detuvieron para esperarlos al darse cuenta que estaban muy alejados, y si bien, se integraban a la conversación, Usagi era la menos participativa, estudiaba los movimientos de Seiya, cada detalle que podía, intentaba grabárselo.
Por momentos, el chico le masajeaba el hombro, o la atraía hacía su cuerpo de manera protectora, y hasta a veces, le daba besos en la mejilla.
¿Por qué Seiya se comportaba así?
Y entonces…, entonces lo entendió. Y aunque no le gustaba comparar, a veces llegaba a la conclusión que con Mamoru la relación era de poca demostración y afecto. Era de conocimiento público que a él no le gustaba esas cosas, no le gustaba que Usagi quisiera ir de la mano, y terminaba accediendo cuando ella le ganaba por cansancio.
Pero Seiya era diferente, Seiya si quería demostrárselo. Seiya quería hacerle saber a qué él le gustaba que le demuestren que lo quieren, y le gustaba mostrarle que la quería y la amaba, en las buenas y en las malas.
Su corazón dio un vuelco a medida que sacaba conclusiones silenciosas. ¿Y por qué comparaba a su ex con Seiya? ¡Diablos! Se hizo nota mental de dejar de hacer esas cosas.
Al llegar a la escuela, Seiya se separó un poco de Usagi, y no porque le diese vergüenza, eso era mentira. Pero ya le habían llamado la atención algunos profesores sobre el contacto en un instinto académico, y a regañadientes, tuvieron que aceptarlo.
Y Seiya nuevamente, lo hizo. Se detuvo, frenando a Usa de la mano fuertemente, la atrajo de nuevo hacia a él, y tomó su rostro para besarla en los labios.
Éste beso tenía un poco más de empuje, algo demandante, pero faltaba más, y Usagi no lo culpaba, no podía fingir que estaba bien con ella. Al separarse por la falta de aire, ésta vez, fue ella quién intento hablar.
—Y-yo Seiya… — él apretó su dedo índice contra sus labios, y le sonrió. ¿Por qué la anulaba?
—No bombón, ahora no. En verdad, no deseo hablar. Todo está bien, y te prometo que lo haremos después. Ahora tenemos que concentrarnos en el día — otra guiñada de ojo y se volteó para entrar a la escuela.
¿Por qué no la odiaba? ¿Era justo que la reprimiera de esa manera?
Se quedó ahí, con su cabeza en cualquier parte.
«—Oii, odango, ¿vendrás? — le llamó nuevamente su novio. Ella parpadeo y con un pequeño "si", corrió hasta llegar a su lado.
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Continuará…
N/A: ¡Hola! Estoy viva, lo siento si tardo en actualizar, es que a veces se me van las ideas y no quiero escribir algo forzado.
Si llegaste hasta acá, te agradezco por leer y comentar, eso siempre ayuda.
Espero que les guste, no puse acción, creo que los momentos y los impactos deben estar separados.
Nos leemos en la próxima. Yuki Kou.
