¡Hola! Por lo que vi, prefieren las parejas medianamente elegidas en un principio. Y voy a llevar a cabo la sugerencia de Lizz-black48 y usar a Theo para otra cosa.

Bueno, este va a ser un maratón de 5 capítulos. Lo empecé a escribir en el momento libre de mi semana… un domingo. Triste, ¿no?

Bueno, ¡espero que sea de su agrado! h0ly!

Draco

Bien. Ese idiota de Weasley iba a morir. Pronto. Encabezaba mi lista de tareas urgente. Nadie hacía llorar a mi princesa, menos ese intento de persona con más ese intento de persona con más suerte que talento con pelo naranja. No dejaría que ella se sintiera mal por un estúpido niñato. ¡Por Merlín! ¡Hasta yo me sentía una mierda por haberla degradado hace años! Haría que ese estúpido pagara por cada lágrima que ella derramó. No me importaba pasar una estadía en Azkaban. Sería capaz de estar una vida allí por ella.

Me encaminaba a la puerta, cuando su pequeña mano me detuvo. Me miraba suplicante, con sus ojos mieles aguados.

-Por favor, Draco, no me dejes sola ahora. Ya es mucho que tu supuesto mejor amigo te llame sangre sucia. No me desprecies también.-

Y en ese momento, mandé todo a la mierda. Sólo estaba ella. Si ella quería que me quedara a su lado, lo haría con gusto. Haría cualquier cosa que me pidiera. ME volteé y la abracé con fuerza.

-La única forma de la que me separaría de ti es porque me lo pidieras. Jamás te despreciaría, Hermione, tenlo en claro.- Las palabras fueron susurradas en su oído. Con todo el amor y el coraje que tenía en ese momento. Estaba dividido en salir a buscar a Weasley y quedarme con ella. Pero ella fue más fuerte que cualquier impulso.

Y me quedé con la chica a la que amo. Siempre que ella me lo pida.

Hermione me abrazó con fuerza y escuché un pequeño susurro. Un susurro que me llenó de algo parecido a la esperanza. Escuchar de sus labios una única palabra. Escucharla decir nunca fue como abrir el cielo y que Dios me diera palmadas corteses y me dijera que era mi oportunidad y que era un idiota si la desaprovechaba. Claro que Dios no lo diría así, pero mi subconsciente me traicionaba.

Pero eso era imposible. Ella era la heroína de la guerra, la chica del Trío Dorado, el sueño de todos los chicos. Yo, el antihéroe Malfoy. El descendiente de Mortífagos. El sangre pura, ella la hija de muggles, la esperanza de todos ellos a ser mejores. Yo era la nueva generación de cabrones. Nada menos que eso. Ella era la nueva generación de la vida, de las ilusiones, de todo. No éramos compatibles. Ella no era para mí. No era lo suficiente para ella. Merecía a alguien con un pasado definido, alguien que el mundo acepte para que ella no sea martirizada. Ella merecía ser feliz. Y nunca lo sería a mi lado.

-Draco, por Merlín, tenés un par de virtudes, no te tires abajo tan rápidamente.-

-¿De verdad, conciencia? ¿Cómo qué? ¿Ser un Slytherin cagón que no se atreve a confesarle a la chica de sus sueños que está enamorado desde los 11 años?-

-Draco, ambos sabemos que si lo hubieras hecho, no estarías aquí. Tu padre te hubiera matado sin piedad sólo por querer estar con alguien que no es una sangre pura.-

-Uh, gracias por eso. Me hace sentir aún más miedoso. No poder decir nada por temor a su padre.-

-No, miralo por el lado positivo. Aguantaste estáticamente todas las putadas que él te hizo, como el tratar de emparejarte con otras, como tratar de que te alejes de Theo y Blaise, como tratar de convertirte en Mortífago… esas y muchas más, mi amigo.-

-¿Sí? ¿Y qué gané? Ser un maldito nene de papi que tiene miedo de hacer lo que quiere por miedo a que lo cosa a Crucios.-

-¿Crees que eso es poco? Draco, tu padre es Lucius Malfoy, cualquiera con sentido común se acojonaría teniéndolo respirando en su nuca. Hasta el mismísimo Dumbledore le sobrecogería tenerlo como padre. Y eso que es el mago más grande de muchas generaciones.-

-No digas cualquier cosa. Alguien con un poco más de hombría que yo lo haría.-

-No me jodas, Draco. Ahora no cuestiones tu hombría. Te lo digo enserio. Aunque, si lo piensas, sí te rebelaste.-

-¿Ah, sí? Ilumíname.-

-Peleaste por ella, Draco. Porque la amas. Tiraste todo a la mierda para luchar a su lado, para protegerla de todos los que querían hacerle daño. Saltaste por ella, peleaste contra los tuyos por ella. Eres capaz de matar por ella. Y eso no lo hace cualquiera, Draco. Otros elegirían el camino fácil. Pero tuviste los huevos de hacerlo. Sos leal a lo que amas, Draco. ¡Hasta protegiste al idiota que la hizo llorar porque sabías que era importante para ella! ¡Por Circe! ¡Eso es pasarse a castaño oscuro!

-Era lo mínimo que podía hacer, ella estaba en peligro…-

-No me vengas con eso, lo mínimo que pudiste haber hecho era echarte a un lado y dejarla sola, para luego lamentarte. O pudiste haber agachado la cabeza, ponerte esa máscara de plata y tratar de no cruzarte con ella en la guerra. Pudiste hacer muchas cosas que no implicaran poner a tu culo en riesgo, pero hiciste lo que muchos no tendrían el valor de hacer. No serás un estúpido y valiente aunque suicida león, pero tenés lo necesario e incluso más para hacer a Hermione feliz. ¿Y sabes por qué?

-¿Qué?-

-Porque la amas con locura. Eres capaz de poner tu vida en riesgo, de matar de hacer todo por ella. Ella sola es capaz de despertar esa bestia en ti. Desafiaste a tu padre, pusiste en riesgo tu vida, defendiste a gente que odias sólo por ella. Y lo volverías a hacer. Ambos sabemos que nadie va a amarla más que tú. Sabemos que nadie va a protegerla como tú lo haces. Nadie sería capaz de hacer lo mínimo que haces por ella. Porque nadie la amará más que tú.

-…-

-Luchá por ella, Draco. Es hora de que sean felices-

Hermione

Draco parecía como ido. Y serio. Sonreí levemente al darme cuenta que sus ojos echaban fuego. Parecía furioso. Pero fue sosegándose. Parecía tener una lucha consigo mismo. Y parecía que perdía, pero que a la vez, ganaba algo.

Estaba en sus brazos, tratando de espiar su cara mientras tenía la mía en su pecho. No sabía por qué ni qué me había impulsado a pedirle que se quedara. Pero no quería que él también me abandonara. No estaba sentimentalmente bien para eso. Lo necesitaba más de lo que pensaba. Y no sabía cómo estaba con eso.

-Lo amas, Hermione, no hay mucha vuelta que darle.-

-Puede ser sólo un amor infantil/juvenil.-

-Por favor, Hermione, sabes que el amor infantil/juvenil es algo pasajero, no de años, como el que sientes por él. Lo amas y lo harás por mucho tiempo.-

-Tiene que haber otra forma. No somos compatibles. Él no es para mí. Yo no soy para él. Acabaríamos muerto por sólo pensar en estar juntos.-

-No creo que sea tan malo, por Merlín. Nadie vino a matarlos aún y ya se besaron. Hermione, lo suyo no es malo.-

-No quiero que él sufra por mí.-

-¡¿Crees que le importa?! ¡Soportó una guerra por ti! Estuvo contigo y te rescató en varias ocasiones.-

-Eso no es más que mera casualidad, por favor. Él no vino a la guerra por mí. Sólo creyó que era lo correcto.-

-¿De verdad creíste ese discursito que dio? ¿Así te crees inteligente? Era obvio que lo hizo por ti. No te sacaba los ojos de encima cuando lo decía. Y no todos te miran con ese brillo en los ojos al hablarte. Fuiste gran parte de su cambio, Hermione, acéptalo.-

-¡No soy tan importante! Imaginemos que ha sido por mí. ¿Por qué lo hubiera hecho?-

-Porque te ama.-

-¡¿Qué?! ¡Madre del amor hermoso, estás completamente loca!-

-Estás hablando contigo misma, Hermione.-

-Genial, porque esta conversación termina ahora.-

-Vamos, Herms, reconócelo. Algo, por muy pequeño que sea, debe sentir por ti. No todos los días desafía al mundo por pelear en un bando al que siempre despreció-.

-Tenés razón. Siempre me despreció. Porque sólo soy una sangre sucia inmunda que se cree genial por tener a un mejor amigo héroe. Eso es lo que soy para él.-

-Pero, sin embargo, él se quedó a tu lado. Y juró que nunca te dejaría. Sólo cuando tú se lo pidieras. Y por cómo te abraza, diría que le costaría eso también.-

-Esas son cosas que uno dice cuando quiere consolar a alguien.-

-Por favor, deja de buscarle el pelo al huevo. Acepta que el chico te quiere.-

-No, no lo hace.-

-Al menos, acepta que tú sí lo quieres.-

-¡De acuerdo! ¡Lo amo! ¡Estoy enamorada de Draco Malfoy! Pero eso no cambiará nada.-

-Como quieras, Hermione. Pero al menos, ya lo admitiste.-

-Algo que no servirá de nada, la verdad.-

-Siempre sirve la verdad, Hermione, siempre. Que no quieras ver que al admitirlo, es mejor para ti, ya no puedo hacer nada. Dale tiempo al tiempo.

-¿De verdad? ¿Tan bajo llegaste como para recitar clichés?

-Sólo hazlo, ¿sí? No me lo compliques más.-

Narrador

Lo que el mundo hubiera visto si hubiera entrado en esa sala común del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería hubiera sido una escena cotidiana… de una pareja.

Él la abrazaba con fuerza. Ella, pequeña, en su pecho.

A la vista saltaba que ellos se amaban con locura, con pasión. Pero sobre todo, saltaba la protección del uno hacia el otro. Se notaba por la forma en que él la abrazaba. Dispuesto a matar por ella. También se reconocía por la forma en que ella tomaba su cintura. Con sus pequeñas manos aferradas a su túnica negra, con la capucha verde.

Esa era una de las diferencias que saltaban a la vista. Sus colores. Todo de ellos era diferente. Eran opuestos.

Pero hay un viejo dicho. Un dicho de imanes, a decir verdad.

Todos sabemos que los imanes tienen diferentes polos. Y cada uno tiene una forma de diferenciarlos. Intenta juntar dos polos juntos. Inténtalo por horas, días, meses quizá. Pero nunca los podrás juntar. Son como fuerzas de la naturaleza. Si juntas fuego con fuego, expandirás el incendio. Juntos son destructivos. No hay nada que los haga entrar en razón.

Pero si juntamos a dos polos opuestos, veremos que rápidamente buscarán juntarse. Como el hielo y el fuego. No podría existir el uno sin el otro.

El hielo y el fuego, los amantes más antiguos de la existencia. Tan discordes, tan disonantes, tan… parecidos. Cada uno representa un extremo diferente. Ambos son los reyes. Ambos destruyen. Ambos se aman. Todo tan simple como eso. Ellos son como imanes. El hielo y el fuego son almas. Son la representación de cada uno. En su interior todos llevan gran parte de fuego o de hielo. Está en uno descubrir qué parte predomina.

El hielo y el fuego son almas, sí. Pero no las comunes. Ellos son almas gemelas. De esas que sólo aparecen una vez en una vida.

Son almas gemelas, separadas sin duda. Están pidiendo a gritos unirse y volver a ser una. Sienten algo y no saben por qué, aunque los dos saben que es algo lo que los une.

Y eso eran Draco y Hermione. Eran almas gemelas.

De las legendarias. De las que están destinadas a ser uno por toda la eternidad. Las que están destinadas a flechar sin compromiso, sin preguntar.

Por eso Draco es capaz de entregar todo. Está en él protegerla con la vida. Porque sin su otra mitad, no sería nada.

Por eso Hermione es capaz de revelarse contra todo por él. Porque no sería nada sin él a su lado. Es capaz de entregar hasta su orgullo.

Peor sólo hay algo.

Ellos aún no lo saben.

Ellos no saben que están destinados a estar juntos. Pase lo que pase. Nada ni nadie puede separarlos, porque son uno. Y para separar a un cuerpo, hay que romperlo. Aunque no es tan fácil romper ese cuerpo si está hecho de acero.

Pero deben encontrarse.

Deben encontrar su camino. Deben conocer su historia.

Deben vivirla.

Deben amarse.