Capítulo 20.

Grand Line.

Atravesando las enormes puertas de cristal de la gran compañía musical, los mugiwara miraban a su alrededor con las bocas desencajadas en impresión, y ojos abiertos cual grandes eran. Monkey D. Luffy, el líder de la banda, o "capitán", como acostumbraban llamarlo, se encontraba igual de hi per activo que siempre, corría de un lado para otro soltando gritos de impresión, mientras colocaba su mano derecha encima de su frente y forzaba su vista hacia cualquier punto que pareciera llamarle la atención. Recorría el edificio, de ida y vuelta, con una velocidad impresionante, y sus amigos nunca podían entender de dónde sacaba tanta energía.

Sanji por su parte tenía un enorme sonrojo en las mejillas al ver a las preciosidades en traje de oficina, y si bien había querido lanzarse hacia ellas para intentar otro de sus probables intentos de conquista, se había abstenido, al estar consciente de que sería una falta de respeto hacerlo teniendo a las preciosidades de Nami y Perona a su lado, aunque realmente ninguna de las dos le prestaba atención al pobre rubio.

Zoro había soltado un silbido conforme al descubrir que la fama de Grand Line estaba muy bien justificada, se notaba a leguas que estaban a poco de entrar en una compañía fenomenal, y que no era poco el haber logrado que la empresa quisiera contratarlos, lo cual lo llenaba de satisfacción, ya que desde el principio tenía la intención de lograr ser grande junto a su mejor amigo. Ahora que lo pensaba, era sorprendente que estuvieran en el principio de lo que sería su gran aventura, la mayor parte de su vida se la había dedicado a practicar y perfeccionar su técnica con la guitarra, Luffy se la había pasado años diciéndole que deseaba ser un gran músico como Akagami, le había repetido eso una y otra vez, que en algún punto lo había contagiado de su emoción, por lo cual en ése instante no podía evitar que su corazón empezara a palpitar fuertemente debido a la excitación del momento.

Franky se había quitado sus gafas de sol, estaba impresionado con la inmensidad de la empresa, un enorme sonrojo se había formado en su rostro al darse cuenta de que había hecho bien al depositar su confianza en el talento de aquellas personas, se sentía fascinado al poder comenzar todo desde el principio, después de haber desperdiciado tanto tiempo con una banda de inútiles conformistas. El encontrarse con Luffy y los demás había significado con él una nueva oportunidad la cual estaba dispuesto a disfrutar al 100%.

Por otra parte, contrario a los demás, las piernas del pobre de Usopp temblaban cual gelatina, si bien era cierto que al igual que sus amigos estaba bastante emocionado de poder comenzar a tocar profesionalmente, esa idea de igual manera le traía pánico. Convertirse en músico significaba subir los peldaños para hacerte conocido, ser conocido implicaba acceder a sesiones fotográficas, salir en videoclips, televisión, redes sociales, entrevistas, entre otras cosas que lo llenaban de pánico. Era muy extraño que queriendo ser popular a la vez ésa idea lo angustiara, y es que aún tenía que trabajar mucho en su confianza, pero aún así... Estaba ahí, a punto de dar el primer golpe para romper sus miedos... O tal vez el segundo golpe, contando el festival musical.

-Luffy, ¡Ya cálmate! - Ordenó Nami totalmente avergonzada de que las empleadas los miraran cual bichos raros, y más cuando ellas sabían que era la hija del director.

La peli naranja tras soltar un golpe seco en la cabeza del monito, había tosido tres veces para recuperar la compostura, y había saludado con total naturalidad y profesionalidad a sus conocidos, para después caminar enfrente dirigiendo a sus amigos al elevador. Había presionado el botón para llamar al aparato, a la vez que escuchaba la molesta voz de los chicos tras de sí, los cuales estaban a punto de formular un nuevo escándalo, pero a los cuales calló con una mirada de desaprobación.

Perona ofendida, le había mostrado la lengua a la navegante, en una acción bastante infantil que intentaba demostrar su desagrado, pero que en lugar de ofender a Nami, simplemente le había ocasionado una nueva molestia al recordar que la acosadora de Zoro seguía ahí. No es que tuviera nada contra Perona, sino que en ése instante se dirigían a las oficinas a hablar sobre asuntos legales, y acuerdos con respecto a Mugiwara Boys, lo cual implicaba que no debía de estar ningún anexado, y si ella no lograba deshacerse de la intrusa en ése momento, terminaría haciéndolo alguna otra persona, pero con menos delicadeza.

-Zoro. - Habló la peli naranja antes de que bajara el elevador. - ¿Podrías decirle a tú novia que se retire?, no van a dejarla acceder a la junta.

-¡No es mi novia! - Gritó totalmente sonrojado.

La peli rosada por un momento había querido quejarse, pero al escuchar que la muchacha se refería a ella como la novia del peli verde, no había podido evitar soltar un grito interno a la vez que comenzaba a fantasear en su mundo de ensueño. Ni siquiera había escuchado los reclamos de Roronoa, ya le había quedado muy claro que él la apreciaba a su manera, y eso por el momento era suficiente para ella.

-Sí, sí, sí, como sea. - Decía Nami moviendo la mano despreocupadamente. - Dile que se retire, bésala, o dile tus palabras de amor para contentarla.

-¡Cállate bruja! - Reclamaba aún más rojo, para después comenzar a gruñir fastidiado. - Si sigues fastidiando le diré a ya sabes quien lo que sientes.

-No... No... ¡No te atreverías! - Contestó la muchacha en un estado de pánico.

-¿Me estás retando? - Sonrió con satisfacción al haber logrado invertir los papeles.

Antes de que el campeón de kendo pudiera continuar con sus amenazas, la manager llamó a una de las empleadas para pedirle que llevaran a Perona a la salida, y de alguna manera extraña ésta no hizo ningún esfuerzo para resistirse, ya que aún continuaba alucinando en su mundo, eso se podía notar claramente ya que no paraba de pronunciar la palabra "kumashi", una y otra vez.

El elevador por fin había bajado, por lo cual ingresaron a el, para después pulsar el botón que dirigía al piso número 19, al cerrarse las puertas frente a ellos, lo primero que se escuchó fue un nuevo gritó fascinado por parte de Luffy, al darse cuenta que las paredes eran transparentes, y podían ver el inmenso jardín trasero que tenía la compañía. Nami miraba sonriente al pequeño mocoso, definitivamente estaba muy feliz de haber escogido vivir una vida como cualquier escolar común y corriente, sin ir a escuelas especializadas, ya que gracias a eso había conocido a Luffy, cosa que la hacía inmensamente feliz.

-¿De verdad no quieres tomarle foto?

La voz tosca y grosera de Roronoa la trajo de nuevo a la realidad, dándose cuenta de que prácticamente había estado babeando por el menor, para que aquél cabeza hueca se hubiera dado cuenta. Rápidamente se apresuró a comenzar una nueva pelea con el peli verde quien no dejaba de reír, mientras que Usopp y Franky miraban la escena curiosos, sin comprender muy bien lo que estaba sucediendo.

Un tenue sonido de lo que parecía ser un timbre sonó cuando llegaron al piso que les correspondía, por lo que Nami se apresuró a salir siendo seguida por los chicos, quienes habían comenzado a hablar entre ellos. Sanji por su parte no dejaba de decir que era una pena que Perona no pudiera acompañarlos, y exageraba tristeza a lo cual de cierta manera hacia enojar a cierto peli verde, por lo cual había comenzado una nueva pelea con el cejas de espiral con tal de que éste dejara el tema a un lado.

Se detuvieron delante de una sencilla puerta de madera, la cual abrió Nami para después acceder a la habitación, la cual estaba pintada totalmente de blanco, en el centro había una elegante mesa de cristal con un jarrón encima dentro del cual había unas cuantas flores, al lado de cada uno de los lados de la mesa, había dos sillones negros bastante elegantes, estaban colocados uno frente al otro. Había unas cuantas ventanas grandes con cortinas color crema, retratos con fotografías de jóvenes talentos, en sus años mozos que habían debutado en la empresa y ahora eran muy populares, también había posters colgados con anuncios de conciertos, publicidad, además de que había un estante lleno de trofeos.

-Siéntense - Pidió Nami al darse cuenta de que sus amigos estaban a punto de ponerse a explorar en la habitación.

La banda obedeció, tomando asiento en uno de los sillones, mientras girando la cabeza seguían inspeccionando su alrededor bastante complacidos. Después de aproximadamente unos 15 minutos apareció por la puerta un hombre de estatura media, de piel clara con cabello negro y un característico bigote, que estaba vestido de traje, tenía rostro de pocos amigos, pero aún así no se veía para nada amenazante; Ése hombre estaba acompañado de otras dos personas, las cuales hicieron una breve reverencia para presentarse antes de tomar asiento en el sillón contrario.

El hombre bigotudo no tomó asiento, se presento ante la banda, y después se paró frente a la ventana para ver el paisaje de la ciudad. Realmente no era necesario que él estuviera presente, ya que bien pudo simplemente haber mandado a sus empleados para que se encargaran de todo el asunto legal, pero al ser los amigos de su hija, había sentido una enorme curiosidad, y sin poder evitarlo había bajado de su oficina para juzgarlos por sí mismo, una de las personas que habían entrado tras de él y que ahora se encontraba sentada en el sillón era su otra hija adoptiva Nojiko, quien al igual que Nami se había metido a trabajar en la empresa familiar.

La reunión comenzó con una pequeña presentación de una hermosa muchacha morocha la cuál poseía un cabello de un curioso color púrpura claro, igual de exótico que el de su hermana. Después de ésa pequeña introducción se le pidió a los integrantes de Mugiwara Boys que se presentaran uno a uno, para después especificar las habilidades de cada uno, además de las que ya habían dado a conocer en el festival musical.

Había resultado gratificante enterarse de que el vocalista de los mugiwara sabía tocar también la guitarra, o que el guitarrista y bajista bien podrían intercambiar sus instrumentos sin ningún inconveniente, además de que el narizón además de saber tocar el teclado tenía conocimientos de realización de efectos y composición, al igual que el llamativo peli azul, quien al ser el especialista en el ritmo, era bastante bueno para componer canciones. Sin duda era un grupo bastante interesante, con el cual querían comenzar a trabajar lo antes posible.

Dando una inspección apresurada de su manera de vestirse podían darse cuenta de que no hacía falta que se modificarían muchas coas, ya que tenían un estilo ya marcado, aunque por supuesto, tendrían que arreglar un la calidad de los materiales de su vestimenta, ya que al convertirse en una figura pública, tenían que verse presentables frente a los medios.

A continuación se les había preguntado sus habilidades fuera del aspecto musical, y la rutina que llevaban a diario, eso con el propósito de comenzar con una rigurosa conversación respecto a los tiempos, ya que la gran mayoría de ellos eran estudiantes. Gran sorpresa se llevaron los empleados y el dueño de la empresa al enterarse de que aquél peli verde con pinta de delincuente se trataba ni nada más ni nada menos de un joven talento en kendo que había ganado en repetidas ocasiones en sus partidas, eso definitivamente sería un factor importante para intensificar su fama.

Después de un rato de estar discutiendo de temas que podrían parecer un tanto irrelevantes, por fin comenzaron a charlar sobre cosas legales, la manera en la que operaba la empresa, la manera en la que se invertían los gastos, tanto en material, como en publicidad, y demás cosas que necesitarían, por supuesto también se dejo en claro la manera en la que ellos obtenían ganancias con respecto a la popularidad que fueran obteniendo, también mencionaron la pesada rutina que tendrían a diario, como una manera de comprobar su determinación a comprometerse con su carrera musical, lo siguiente que explicaron fue las reglas generales de derechos de autor, entre otras cosas que comenzaban a desesperar a Luffy quien lo único que quería era firmar el maldito contrato que se les ofrecería, para comenzar de una buena vez a trabajar.


Tashigi había estado todo el día corriendo de un lado para otro, e intentando mantener su cuerpo en movimiento en un intento de borrar las angustias que la estaban invadiendo por dentro. Por una parte estaba demasiado avergonzada al recordar lo que había sucedido en la casa de su superior, al cual no podía ver directamente al rostro, pero tenía que hacerlo quisiera o no ya que era el instructor de la mayoría de sus clases. Por otra parte, ahora que por fin se había propuesto a declarar sus sentimientos, se sentía completamente nerviosa y avergonzada, por lo cual intentaba formularse en su cabeza las distintas maneras en las que podría confesarse, pero cada una de sus ideas era más vergonzosa que la anterior.

Por una parte se imaginaba así misma lanzándole indirectas a Zoro para que captara que ella lo quería de una manera distinta a una simple amistad, pero sabía que de ésa manera el estúpido cabeza de alga no entendería el mensaje, razón por la que comenzaba a golpearse la cabeza contra la pared, intentando idear el siguiente plan, el cual consistía en lo siguiente:

Se acercaría al campeón de kendo, comenzaría a juguetear con su cabello mientras movía su cuerpo de un lado a otro en un acto de nerviosismo total; Zoro la vería como si ella estuviera desesperada por querer ir al baño, cosa que la avergonzaría aún más y se pondría las manos en la cabeza al momento que soltaba un agudo grito de agonía y su rostro se coloreaba cual tomate. Se la pasaría aproximadamente una media hora, tartamudeando, y sin poder formular palabra, y después de tanta espera, entre quejidos y más lloriqueos le diría al hombre que desde siempre ha estado enamorada de él, solo para darse cuenta de que Roronoa se marchó hace ya mucho tiempo.

-¡Pero que diablos estoy pensando! - Gritó la mujer a todo pulmón a la vez que se tiraba al piso de rodillas, con un aura de depresión rodeándola y unas lágrimas de cocodrilo resbalando por sus mejillas.

Ella estaba haciendo su drama en la mitad de un pasillo cualquiera, pero para su mala o buena suerte el único que había estado paseando por el lugar en el momento, era nada más ni nada menos que Smoker, quien no había podido evitar mirarla con una ceja arqueada por el desconcierto, ya que no era normal verla sacar sus emociones tan a la ligera, en un lugar público. Él aún estaba afectado por el rechazo indirecto que había recibido aquella mañana, pero no quería sacar de nuevo el tema, y menos viendo como ella se volvía a sonrojar salvajemente al verlo, cosa que para nada era buena, y la cual fue razón suficiente para que siguiera su camino pasando de largo en un intento de ignorarla para darle su espacio personal.

-S...S...Smoker-san. - Llamó ella logrando sorprender al albino ya que no se esperó que ella estuviera dispuesta a llamarlo, por lo menos en una muy buena temporada. - Lo... ¡Lo siento! - Dijo en un grito tembloroso e inesperado.

Al albino se le heló la sangre al escuchar las a la muchacha, ya que la única razón que se le ocurría para que ella se estuviera disculpando, era porque estaba a punto de ser rechazado de rotunda manera, y definitivamente eso no es lo que quería, él tenía la esperanza de que por lo menos Tashigi se tomara un buen tiempo para pensar y reacomodar sus sentimientos, pero tal parecía que estaba decidida a aclararle que nunca habría nada entre ambos... O tal vez... O tal vez, ella le había contado a alguien lo que había sucedido, y ahora lo acusarían de aprovecharse de la confianza de una de sus estudiantes, si ése era el caso, muy probablemente lo despedirían, ¡Eso era mucho peor!, quedaría tachado como un pervertido de por vida.

-Perdón por no darme cuenta de lo que sentía. - Continuó la peli azul tranquilizando al instante al pobre Smoker. - Agradezco mucho lo que siente... Y... Yo... Quería decirle que le daré una respuesta adecuada en cuanto arregle mis asuntos pendientes.

-¿Asuntos pendientes? - Preguntó en voz alta sin darse cuenta debido a la confusión.

-No...No... ¡No puedo decírselo ahora! - Aclaró más avergonzada. - Es secreto.

Smoker la observo entre confundido y divertido por unos instantes, observando cuan linda se veía ella de ésa manera, avergonzada, con la respiración agitada, y un inusual brillo en los ojos que hace mucho tiempo no veía, no estaba seguro de la conclusión a la que había llegado la muchacha, pero ahora que sus sentimientos se habían visto al descubierto, lo único que le faltaba hacer era tener paciencia y esperar a que ella estuviera preparada para lo que sea que quisiera hacer, por lo cual tras soltar el milésimo suspiro del día se acerco a la peli azul para acariciar de manera cariñosa su cabeza, y después retirarse sin hacer más preguntas.

Tashigi aunque avergonzada, había podido soltar por fin un suspiro de alivio al entender aquél gesto en el cual Smoker le decía de una manera indirecta que se tomara todo el tiempo que quisiera, ése hombre la conocía a veces mejor que ella misma y eso ya era decir mucho, y si bien Roronoa era su mejor amigo desde la infancia y también la conocía a la perfección, lo único que ése estúpido peli verde no podía ver era a través de su corazón, lo cual era algo que lograba frustrarla en demasía.

La chica comenzó a inhalar y exhalar el aire lentamente para relajarse, definitivamente estaba emocionada, aún no podía creer que de verdad estuviera dispuesta a declararse, y sin embargo ya no había vuelta atrás, estaba asustada, entusiasmada, aterrada, y nerviosa, pero ahora que estaba decidido se aseguraría de ir a la casa de Zoro saliendo de clases, primero le preguntaría que es lo que estuvo haciendo la noche fuera junto a Perona, y luego... Luego iría se aseguraría de darle un golpe directo de sinceridad, sin darle oportunidad siquiera para defenderse, y tenía que hacerlo antes de que todo el valor que tenía en ése momento se fuera.

De ésa manera espero impaciente a que el tiempo corriera, estaba estresada y no dejaba de moverse, pero después de tanta espera por fin había sonado la campana que daba por finalizada la jornada, por lo que tras tomar sus cosas salió corriendo del salón sin siquiera hacer caso a sus amigas quienes habían querido invitarla a comer. Atravesando la ciudad, corría veloz cual rayo, ignorando el intenso palpitar de su alocado corazón, su cabello se mecía de un lado para otro, la gente la miraba de extraña manera pero a ella nada le importaba, porque de alguna manera había sufrido una liberación; Sin embargo, lo que nunca se esperó fue que al llegar a la casa del peliverde y tocar el timbre, la persona que le abriera la puerta le dijera lo siguiente:

-Mi hermano no está, fue a una reunión con una empresa que quiere contratar a Mugiwara Boys. - Dijo Robin helando la sangre de la pobre mujer.


En otro lugar lejano se encontraba un peli negro sentado en un elegante sillón de cuero, él parecía estar nervioso, se mordía las uñas y miraba a los lados cada cinco segundos como si estuviera buscando a alguien. Ésa mañana había querido faltar al trabajo, había hecho todo lo posible para huir de sus obligaciones después de que pasara a ver a su hermanito, sin embargo Sabo no le había permitido faltar, lo había regañado por irresponsable, y se había asegurado de dejarlo en la entrada del dichoso host club, para asegurarse de que no se fuera de pinta, como si él fuera un adolescente rebelde que se saltaba las clases.

Ahora que lo recordaba, cuando era más joven si se había ido de pinta una que otra ocasión y al igual que en ésa ocasión, Sabo siempre se aseguraba de regresarlo al instituto como la mamá gallina que era. Ésos recuerdos lo llenaban de nostalgia, pero ¡Ése no era el momento para pensar en eso!, hasta el momento había estado tranquilo puesto que el sábado se le había otorgado el día libre para poder presenciar la participación de su hermanito, mientras que los domingos eran sus días de descanso, pero ahora no había podido librarse de lo inevitable y se encontraba ahí, nervioso y alterado, deseando escapar.

-Ace-sama - Decía una chica rubia pegando sensualmente su cuerpo al pecoso quien se había dado cuenta con ése acto que seguía en el trabajo y había estado en la luna por un muy buen rato. - ¿Qué sucede?, ¿Se sientes mal?

-No. - Manteniendo su papel de chico galante había cerrado ambos ojos y soltado una sonrisa digna de un comercial de colgate. - Lo que pasa es que usted es tan preciosa, que incluso a un humilde hombre como yo, logra poner nervioso.

-¿Pero qué cosas dice?, me avergüenza. - Ronroneaba la muchacha totalmente sonrojada, completamente convencida por el papel que el pecoso estaba obligado a interpretar en su trabajo.

De pronto el sonido de unas pequeñas campanillas hizo que la vista del muchacho se dirigiera nuevamente hacia la entrada, y al hacerlo su rostro se tornó pálido cual esqueleto. Ahí, en la entrada se encontraba la persona de la que estaba huyendo precisamente.

Con pasos firmes, alargados y rápidos, Jewerly Bonney se acercaba a Ace con el ceño fruncido, su cabellera rosada casi parecía electrizada, demostrando la enorme rabia que seguramente debía de estar sintiendo, por lo ocurrido al finalizar el festival musical, cuando ella lo vio al lado de una muchacha oji azul, y no conforme con eso, cuando estuvo dispuesta a acercarse al pecoso, éste se echó a correr despavorido, y ella se había pasado horas persiguiéndolo hasta que lo perdió de vista.

-¡Portgas D. Ace! - Demandó la mujer colocándose frente a él, mientras ponía sus manos sobre sus caderas, y lo miraba hacia abajo con desaprobación total. - Creo que me debes muchas explicaciones.

-"¡Qué explicaciones ni que nada, no hables como si fuéramos pareja!" - Pensaba Ace entre asustado y enojado. - ¿Se puede saber de qué habla, mi hermosa dama? - Dijo tomando la mano de la mujer para intentar besársela, pero ella la aparto.

-¡No juegues conmigo! - Gritó, para después fulminar con la mirada a la chica que se encontraba al lado del pecoso. - ¡Fuera! - Le ordenó.

-¿Qué te sucede? - Respondió la rubia ofendida. - Yo pagué por estar con Ace-sama, y tú no tienes derecho a...

-¡Fuera! - Volvió a gritar aún más furiosa, con una expresión que podría helar la sangre de cualquiera.

La dueña había salido para ver qué es lo que estaba sucediendo en su local, y al ver a Bonney todo se aclaró. Ésa era la mejor y la peor clienta de Portgas, desde el primer momento en que había puesto un pie dentro del establecimiento, se había adueñado del pecoso, pidiéndolo como hosto principal, y en ningún momento había intercambiado de persona; Ella venía casi a diario, pedía muchas bebidas, y de vez en cuando algo para comer, se la pasaba horas hablando con el pecoso, y le dejaba enormes propinas al marcharse, por lo que se podría decir que Jewerly Bonney era la cliente principal de Portgas, sin embargo, ése tipo de clientes solían ser también los más molestos, ya que al pagar grandes cantidades de dinero, a menudo solían pensar que tenían prioridades por sobre los demás, y creían que el hosto tenía que estar completamente pendiente de ellas.

Bonney por su parte, acostumbraba armar alborotos dentro del local, era una persona celosa y posesiva que quería ahuyentar a la demás clientela del pecoso, se había encaprichado con él, y lo peor es que, aunque ella quisiera ayudarle, no podía hacer nada ya que en ése tipo de trabajos el cliente siempre tenía la razón, y si llegabas a ser grosero con alguno, eso implicaba que perdieras popularidad como anfitrión, por tanto perderías clientes, y dinero, siendo éste el lado obscuro de trabajar en un host club, ya que los anfitriones a menudo tenían que lidiar con las mujeres encaprichadas que solían acosarlos fuera del trabajo, y llegaban a hacerse a la idea de que realmente estaban dentro de una relación amorosa.

-¿Me podrías decir quien era ésa chica del sábado?

-¿Ella? - Preguntó intentando mantener indiferencia. - Es la hermana del amigo de mi hermano menor, ¿Hay algo malo con eso?

-Absolutamente todo, vi como ésa arpía se pegaba a tu cuerpo.

En ése momento el pecoso comenzó a arder en furia, tuvo ganas de levantarse y alzar la voz para ordenarle que no volviera a llamar de ésa manera a su querida Robin, sin embargo sabía que tenía que tener auto control, ya que no podía armar una escena ahí, y mucho menos por la dueña, a quien le debía muchas cosas por otorgarle trabajo, y a quien no quería decepcionar.

-Te agradecería mucho si no insultaras a ésa mujer, ya que es amiga mía.

La mujer tenía los brazos cruzados, y miraba fijamente al hombre a la vez que zapateaba molesta, como si realmente Ace le debiera algo a ella, y es que esa era la razón por la que detestaba a Bonney, sabía que era el cliente que más lo frecuentaba, quien más propina le dejaba, y quien adquiría más productos de consumo, pero eso no justificaba para nada su actitud fastidiosa y posesiva para con él. Ella había ahuyentado ya a varias chicas que solían solicitarlo, lo cual había llevado a que sus ganancias bajaran en los últimos meses, a pesar de ser uno de los chicos más solicitados y cotizados del lugar.

-¿Seguro que no me estás engañando Portgas?, ya suficiente tengo con ésas mujeres que vienen a verte cuando no estoy.

-"Tú eres una de ellas" - Volvió a pensar aún más molesto. - Sin ánimos de ofender, y con todo el respeto que se merece, debo recordarle que trabajo en un Host club, y éste es mi trabajo.

-¡Al diablo con eso!, yo soy quien más dinero te aporta, así que tú me perteneces, no necesitas de ésas mujerzuelas.

Ace se levantó de su lugar mirando por vez primera a la peli rosa con ojos empapados en ira pura, y es que... Si bien, resultaba un tanto vergonzoso trabajar en un local en donde debía practicar la galantería, era cierto que su clientela era importante, muchas chicas llegaban a ése lugar, tan sólo por un poco de compañía, para relatar sus problemas, y para que alguien las escuchara y las aconsejara. En muchas ocasiones se había topado con chicas que verdaderamente tenían problemas familiares serios, y que iban a ése lugar, como una manera de desahogar sus frustraciones, inclusive habían llorado, y buscado consuelo, aquellas personas que no tenían la suficiente confianza en sí mismas, aquellas que no tenían amigos, eran quienes lo visitaban, y él a muchas de ellas las apreciaba.

Justo en ése momento las chicas que solían habituar al pecoso se encontraban en la entrada esperando que aquella discusión terminara, incluyendo la rubia que Bonney había corrido con anterioridad. Ellas lo miraban con un aire de tristeza y desamparo que logró encogerle el corazón por lo que decidido, y revelándose por vez primera desde el momento que había trabajado ahí, replicó.

-Disculpe si ahora soy grosero, pero no permito que insulte a mis chicas. - Dijo con voz firme. - Ellas no son ninguna clase de "mujerzuelas", como usted las llama de manera despectiva, al contrario son chicas amables y cariñosas que merecen respeto, y sí realmente no está de acuerdo con las reglas, entonces aunque usted sea mi mejor clienta, le voy a tener que pedir que se retiré, y si no lo hace voy a terminar por vetarla para siempre.

-¡¿Qué?! - Preguntó aún más furiosa pero tras ver que él hablaba enserio, regresó sobre sus pasos y salió hecha una furia.

En ése momento, las demás muchachas corrieron hacia Ace totalmente complacidas y agradecidas por que éste las defendiera, algunas incluso lloraban, y era seguro que ahora su popularidad en lugar de bajar aumentaría aún más.

-Lo siento. - Se disculpó Ace con la dueña.

-No te preocupes. - Contestó con una enorme sonrisa. - Si tú no la hubieras corrido, lo hubiera hecho yo misma, ¡Quién se cree ésa mujer para meterse con uno de mis muchachos! - Dijo mientras le giñaba el ojo al pecoso logrando tranquilizarlo.


Continuando con las largas explicaciones de lo que estipulaba la empresa, Luffy estaba más que arto, de por sí no podía estarse quieto por más de cinco segundos, y ahora resultaba que teía que estar ahí sentado por horas, hablando de cosas legales que él ni siquiera entendía del todo.

-¿Dónde firmamos! - Explotó el monito desesperado logrando que Nami se golpeara la frente en un gesto de desesperación.

-Muchachito. - Hablo Genzo, el padre de Nami, quien no había tomado bien ésa falta de profesionalismo. - Le hago saber, que ésta empresa es nada más ni nada menos que Grand Line, famosa por producir verdaderos artistas, y ser una de las más estrictas que puede existir, es necesario informar te todo esto para evitar problemas a futuro, tiene que saber en qué se está metiendo y qué es lo que va a firmar. - Dijo en tono serio a la vez que golpeaba la mesa. - Si quiere convertirse en profesional, ¡Compórtese como uno!

-¡Cállese! - Dijo Luffy alzando la voz y dejando a todos los presentes con ojos abiertos cual platos al darse cuenta de que había acabado de silenciar al dueño de una de las mayores empresas musicales. - Llevo 11 años cantando, ensayando y practicando precisamente para éste día, le he dedicado más de la mitad de mi vida a la música, y sé perfectamente lo que estoy haciendo. Lo único que quiero es firmar y comenzar a trabajar cuanto antes, porque ya he esperado suficiente.

La habitación se llenó de completo silencio por unos instantes, todos menos Zoro quien ya estaba habituado a la personalidad imprudente del menor, habían observado a Luffy como si se le hubiera zafado un tornillo. Uno de los asistentes, se había mostrado bastante ofendido porque un simple mocoso se atreviera a hablarle de manera tan altanera a alguien tan importante, por lo que estuvo a punto de reprenderlo, e incluso cancelar el trato por su insolencia, sin embargo el mismo Genzo lo detuvo.

-Ésa es la respuesta de un profesional. - Sonrió. - Muy bien, en ése caso pasaremos a lo principal. - De inmediato le ordeno a sus empleados que les otorgaran las copias del contrato a cada uno de los integrantes. - En el caso de Roronoa, Sanji y Cutty Flam, pueden firmar el contrato de manera inmediata al ser mayores de edad, sin embargo ustedes dos. - Señalando a Luffy y Usopp. - Tienen que llevarlo a casa y hacer que sus tutores los firmen.

-¿Heeeeeeeeeeeeeeeee? - Replicaron ambos chicos bastante decepcionados.

-De todas maneras, no les recomiendo que lo firmen en éste instante, pueden llevárselo a casa y leerlo con detenimiento, y en cuanto lo entreguen a las oficinas, podremos comenzar a trabajar.

-Pero yo quiero... - Antes de que Luffy pudiera continuar hablando su estómago gruño de manera escandalosa. - Ah... Tengo hambre.

-Oh... - Ante eso Genzo se dio cuenta de que realmente habían estado mucho tiempo hablando, y que debían ser alrededor de las cinco de la tarde. - Disculpen, por tenerlos tanto tiempo esperando, hay un restaurante familiar a dos calles de aquí.

-¡Yupiiiii! - Celebro dando pequeños saltos.

De ésa manera cada uno de los integrantes de Mugiwara Boys fue saliendo de la habitación para dirigirse al elevador, los empleados también se habían ido junto a Nojiko quien sólo le había giñado el ojo a su hermana, en un gesto que indicaba que le habían agradado sus amigos. La única que se había quedado atrás era Nami quien veía a su papá aún con la mirada clavada en la ventana, por lo que divertida se acercó a él y se asomó para verlo diréctamente al rostro.

-Gen-san. - Sonrió. - ¿Qué opinas de ellos?

-Mmmm... Son bastante peculiares. - Admitió. - Tengo curiosidad por ver las olas que nos traerá el tenerlos dentro de la empresa.

-Jeje, ¡Soy genial! - Se dijo así misma para después apresurarse a salir por la puerta cuando escuchó a sus amigos llamarla, pero antes de reunirse con ellos regresó por sus pasos y le gritó a su papá. - Por cierto, ¡No te queda nada usar traje! - Dijo riendo cual niña traviesa antes de echarse a correr, dejando a Gen-san con un enorme sonrojo de vergüenza.

-Haz conseguido buenos amigos... ¿No es así Nami? - Susurro al aire con una sonrisa dibujada en el rostro.

Ya en el restaurante habían ordenado lo primero que vieron en la carta, debido a que Luffy no era el único que estaba hambriento. Había sido un día pesado y largo, pero por fin podían respirar con tranquilidad, y bromear como siempre lo hacían. Nami por su lado, se dedicaba simplemente a observarlos, mientras hacían sus desastres cotidianos, y después de unos minutos tosió tres veces para después agregar.

-Ya es prácticamente oficial que están dentro de Grand Line. - Dijo orgullosa. - Y por supuesto como yo soy su hermosa manager, no tengo problemas en darles un adelanto de lo primero que haremos como un equipo. - Al escuchar eso, todos los chicos clavaron su mirada en ella prestando una inusual atención. - Bien... Hablemos de su nuevo single.

Continuara...

Agradecimientos:

HuntressSB: Jajajaja, no te preocupes, que no tengo intensión de abandonar la historia, mucho menos ahora que aún tengo varías ideas para continuarla, y ya sé como la voy a finalizar. Lo de Smoker y Tashigi mmmm... Aún no estoy segura si lo voy a mencionar en el siguiente episodio o aún lo prolongaré más, porque a decir verdad creo que lo que se viene es un nuevo encuentro de Luffy con Hancock, digo... Ya se lo merecen, me he tomado un descanso de ésa pareja y es hora de su gran aparición, jajajaja. Lo que dices de que Zoro ya soporta a Perona... Mmmm seeeeee, es porque él la quiere, aunque aún no lo admite, y me alegro que no sean empalagosos, de hecho eso es lo que intento, no me gusta que las parejas sean excesivamente cariñosas, me gusta que sea tierno pero sin llegar a hostigar, se me hace mucho más linda una relación así. ¡Es genial tener un Bartolomeo!, hablando de Bartolomeo... Hace mucho que no lo saco, jajajaja, es que en sí es un personaje extra por así decirlo.

Miku-Chan: Jajajaja disculpa por hacerte actualizar la página, sé lo que se siente, y sé que no me quieren meter prisa pero a veces yo solita lo hago porque también quiero actualizar y saber que es lo que ustedes opinan. (Luego por misma razón me equivoco en una que otra falta de ortografía, pero que quede claro que hago mi mayor esfuerzo para no cometerlas, y si me doy cuenta de un error lo corrijo de inmediato), no te preocupes por el salseo de Luffy y Hancock, muy pronto (probablemente en el siguiente capítulo) agregue más sobre la pareja principal, ya que ya tengo bastante tiempo que no los menciono por meterme a fondo en los asuntos de la banda, pero es que también ya hacía falta que empezaran a trabajar de manera profesional, (Siento que ésta historia va taaaan lento, 20 caps y apenas los contrato la empresa jajajaja)

StArLoRdMac: ¡Muchas gracias por entender!, en serio es lindo tener lectores que sean pacientes como tú, me hacen sentir más tranquila, porque a decir verdad muchas veces yo misma me quiero dar de cachetadas por tenerlos con la intriga, pero ya sabes lo que es que la inspiración simplemente no te llegue. Lo del cambio repentino de Sabo, se me ocurrió porque bueno... Él es una persona muy linda, cariñosa, amable y comprensiva, pero creo que al ser alguien que quiere y cuida a Luffy como si fuera madre, puede llegar a tener ése cambio de humor repentinos, no porque sea bipolar, sino por la misma preocupación que siente hacia su hermanito/hijo, así como cualquier madre cuando amenazan a su chamaco. A Margaret le gusta Luffy, pero no estoy segura de agregarla mucho en la historia, y si lo hago sería muy poco en una que otra escena cómica, y sí... Creo que en mi fanfic tengo algo contra Zoro, porque al pobre siempre le suceden las peores cosas, pero es que, siento que ése personaje es uno de los que más puedes explotar la comedia, ya que cuando los molestas da por resultado una buena comedia, la cual ya es parte del ambiente del fanfic, y tengo intensión de continuar así hasta el final. Y ya veré hasta cuando se me ocurre agregar lo que tengo planeado para Tashigi, aún no tengo una fecha clara para lo que tengo planeado.

Tomoyo: Bueno, primero que nada, gracias por ayudarme como siempre, gracias a eso pude terminar el capítulo hoy mismo cuando tenía intensión para dejarlo para mañana. En fin, quiero saber que opinas de éste capítulo, sé de buena fuente que ahora odiarás a Bonney, realmente por eso en un principio no tenía intensión de que fuera Bonney la que interpretara ése papel, ya que desde el inicio tenía la idea de que fuera un personaje molesto, que le causara molestias al pobre pecoso, pero al final, no quise agregar un personaje inexistente, y se me hizo mucho más fácil escogerla a ella. Siento que éste capítulo estuvo un poco flojo ya que al igual que Luffy... Siento que es un tanto desesperante hablar simplemente de temas legales, con respecto a la banda, y todo eso, pero bueno... Es necesario, y tenía que escribir éste capítulo tarde o temprano, lo bueno es que los preparativos ya terminaron, y ahora sí van a comenzar a hacerse famosos, lo cual da el inicio a mi arco de más escenas amorosas, Yeeeeeeei.