Disclaimer: Desde lo mas oscuro del viejo continente, hemos traído al Campeón ideal, el príncipe salido de los cuentos de hadas, porque un hombre como él, no merece ser sólo un personaje más, merece un protagónico. Aunque sabemos que le pertenecen a JK Rowling, pero nosotros los volvimos a traer, porque siempre debe estar presente.

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El Príncipe Extranjero

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.F.

*º*º*º

El cielo a tu lado.

(N/as: Contiene spoilers del libro HP4 xD)

Las noches de vacaciones sin duda se prestaban para divertirse, descansar y recuperarse del estrés de las últimas semanas, pero Hermione no podía estar tranquila en la Sala Común con sus compañeros, ni en su cama, no había sueño ni paz para ella, no cuando aún retumba en sus oídos, en su mente y su corazón la confesión que le había dicho Viktor en su último encuentro, pero ¿qué había respondido ella?

Nada.

Le había causado tal impresión que no había sabido reaccionar. Sabía que su rostro debió mostrar sorpresa y había boqueado sin dejar salir una respuesta, mientras su pecho explotaba con una emoción tan fuerte que había barrido con ella completamente.

Sus ojos ávidos y codiciosos lo habían recorrido, llenándose de aquella expresión amorosa.

¡Oh, Merlín, cuán feliz se sentía!

En verdad el amor era una fuerza poderosa, no debía corregirse, era la más poderosa.

Se mojó el rostro por segunda ocasión y alzó sus ojos para ver el reflejo que le ofrecía el espejo.

Ni siquiera el frío líquido lograba quitarle la fiebre que sentía. No reconocía aquella mirada, era tan brillante y llena de dicha que parecía arder con un fuego que vivía en su corazón.

«¿Estoy enamorada?».

Una risita se le escapó, cerró los ojos y negó con su cabeza ante lo ilógica que sonaba aquella pregunta.

Lo estaba.

Si sólo hubiese sido lo suficiente capaz para hacérselo saber a Viktor, pero había actuado tan atolondrada, pero como era de esperarse él no parecía decepcionado sino más bien divertido.

—Me entiende —comentó, dándose un golpecito en la frente—. Se lo diré —dijo convencida en medio de una locura de felicidad que la hacía sonreír como nunca antes.

*º*º*º

En medio del desayuno, Ginny casi se ahoga con su jugo de calabaza al escuchar la historia. Sus ojos se desbordaron de las cuencas al ver a Hermione medio sonrojada, tratando de disimular sus labios curvados.

—¡Repítelo, ¿él dijo qué?! —exclamó atrayendo la atención de sus compañeros y de los curiosos que no perdían detalle de la vida de la hija de muggles que había logrado artículos de Rita Skeeter, conquistar el corazón de un jugador internacional y a la vez jugar con Harry Potter.

—Schhh —pidió acalorada, su mirada corrió a la mesa de Slytherin topándose con Viktor, quién tenía una expresión de sumo interés mientras la observaba. Bajó la cabeza rápidamente y se llevó la mano al estómago, las mariposas estaban desatadas, no podía verlo ahora sin que la cara se le pusiera roja, las manos le sudaban y su corazón emprendiera una carrera.

—Tienes que responderle —comentó rápidamente modulando su voz, pero no la emoción que compartía por su amiga.

—Lo sé, lo haré —dijo tímidamente.

—¿Qué tienes planeado?

—Bueno yo…yo, no sé —comentó alzando sus hombros, ladeó su cara hacia ella—, no tengo mucha experiencia en esto.

Ginevra asintió y dejó escapar un suspiro en el que probablemente se le fue media alma. —¡Que suerte tienes, ya quisiera que me pasara eso con…! —pausó y su ánimo se desinfló —Olvídalo —repuso y miró hacia la mesa de Slytherin—. Sólo no te congeles esta vez —bromeó concentrándose nuevamente en su amiga.

—Espero que no —Mordió su labio, pensando en la tarde-noche que le esperaba al lado de Viktor.

—Si yo tuviera un novio como el tuyo, lo que menos haría sería congelarme, si sabes a lo que me refiero —comentó Angelina pasando a su lado, guiñándole un ojo.

—Tiene un punto —musitó Ginny saliendo primero del pasmo, colocando una mueca picara.

Hermione se puso el doble de roja, se llevó las manos a su cara cubriéndola. —No quiero pensar en eso —habló sufrida.

«Tú puedes tenerrme desnudo cuando quierras.»

¡Sí, genial! Ahora otra vez estaba yendo hacia ese lugar, casi estaba segura que si Viktor estuviese a su lado ya estaría escuchando su risa.

—Oye tranquila —comentó codeándola.

Se enderezó y movió su cabeza aceptando su derrota en eso, tomó su cuchara dispuesta a retomar su desayuno.

—Pienso que deberías decírselo cuanto antes, ¿lo veras hoy, no?

—Sí.

Ginny estaba a punto de darle unos consejos sobre que usar, cuando se quedó en blanco al ver pasar a Michael Corner de Ravenclaw, quién la saludó dándole una sonrisa coqueta. Ella respondió chispeante de alegría.

—¿Qué fue eso? —preguntó Hermione notando "ese algo" en su comportamiento que no tenía nada que ver con compañerismo.

—Nada...

Estrechó sus ojos con sospecha, podía ver como resaltaban las pecas de su amiga entre sus mejillas coloreadas.

—¿Cómo van las cosas con él?

—No lo sé… bien supongo —mencionó simple, tomando su tostada.

—No te desagrada —evidenció—. ¿Están saliendo oficialmente?

—No trates de cambiar el tema… "tú y "Bulgarian bonbon", se besan en los terrenos junto al lago y hoy…" —Hizo una señal de corazón, mientras alzaba sus labios.

—¡Basta!, bien ya entendí el mensaje que no diré nada —comentó avergonzada. Ginny soltó un arrullo de risa divertida, no siempre tenía la posibilidad de burlarse así de su amiga.

*º*º*º

Antón crispó su boca al contemplar la escena. —Parece que se están divirtiendo por allá.

—Sí —dijo contento.

—¿Qué exactamente pasó entre ustedes la última vez? ¿Por qué Hermione actúa como si fuera una poción en ebullición? —interrogó mirándolo de soslayo— Y sobre todo y aún más sospechoso, ¿por qué estas tan regocijante y actúas como un *Erumpent en medio de su ritual de apareo?

—Eres un idiota —comentó entre risas.

—Es verdad, vas caminando y te pavoneas de esa forma graciosa… Miroslav es mi testigo —añadió buscando a su amigo a lo largo de la mesa, para que se uniera a la fiesta.

—No te escuchare más —dijo levantándose con buen humor.

—Espera, no he acabado. —Se tomó el jugo de golpe, agarró su tostada y fue tras él.

*º*º*º

Hermione se había esmerado un poco en su arreglo, un poco por la insistencia de Ginny y otro tanto porque quería lucir linda, no es que estuviese cambiada o luciera como una top model, nada de eso, su cabello seguía siendo el mismo apenas sujeto por un broche y su vestuario consistía en una falda con una playera coqueta, un suéter largo y tenis blancos.

—"No te congeles" —gritó Ginny en las escaleras de la Sala Común.

Hermione negó con su cabeza, estaba por cruzar la entrada cuando se topó con Harry y Ron, él último la vio de arriba abajo y de inmediato su mala cara apareció. Era clara su desaprobación y su enojo pareció crecer conforme los segundos pasaban.

Harry se talló la nuca, pasando su mirada de uno al otro. Esto estaba mal, necesitaba parar las cosas antes de que sus amigos comenzaran otra de sus conocidas peleas. —Ron y yo vamos a jugar naipes explosivos, ¿quieres venir?

Ronald soltó un bufido. —¿Cómo puedes ir vestida así? Es desagradable, sólo lograras que ese…

—¡Suficiente, Ron! —declaró con todo el carácter que poseía, lo tomó del brazo y a regañadientes lo sacó de la Sala.

—Suéltame, no tengo nada que hacer con una traidora...

—Ron vamos a detenernos, no sigamos con eso, no quiero perderte como amigo —pidió sería.

Un trazó de dolor pasó por la expresión de Ronald. —No puedes estar con él.

—Él me trata muy bien, me pidió que fuéramos al baile juntos, fue él quien me defendió en el Gran Comedor de los ataques por los rumores que creó Rita Skeeter, me llevó a la Enfermería, incluso cuando tú actuaste de forma tan horrible él lo entendió…y sobre todo no está conmigo por Harry —Hizo hincapié en esto, porque quería que dejase esa tonta idea que se le había metido, entendía que lo pensara porque incluso ella lo había hecho—. Le gusto, Ron. En verdad, por quien soy.

Ronald que había salido con el coraje burbujeante, había comenzado a volverse pequeño ante el inminente golpe que estaba rompiéndole el corazón. —Te tiene engañada —argumentó de prisa—, te dio un filtro, te hechizó con magia oscura. Tal vez si le decimos a la profesora McGonagall…

—Detente, no es nada de eso.

Ron presó de la desesperación restó la distancia que había entre ellos, tomándola de los hombros zarandeándola. —¡Debes dejarlo! Sólo te hará daño… él Torneo terminará y se irá dejándote atrás, sólo está jugando contigo.

—¡Basta! —pidió empujándolo, separándose de él— ¡No es así!

—Claro que sí, él es un jugador internacional… no será más un estudiante de Durmstrang, ni siquiera se verán, te olvidará.

Hermione se sintió abrumada ante tales afirmaciones, no es que no hubiese pensado en eso que tanto miedo le provocaba, pero Viktor era él que había procurado hacerle ver que él no estaba dispuesto a terminar su relación cuando el Torneo acabará, incluso la había invitado a su casa durante el verano, lo que decía mucho de sus intenciones y del futuro que quería.

—No sabes nada, las cosas no son así.

—¡Abre los ojos Hermione! ¡Sólo eres su entretenimiento! ¡Él tendrá a otras chicas, quién sabe si las tiene ahora en Bulgaria!

—No, no… tienes que detenerte, ¿por qué insistes en decir cosas tan desagradables?, ¿por qué no puedes alegrarte por mí?

—¡Déjalo, Hermione!

—¡No! —aseveró tajante, negando con su cabeza, era claro que no iba a llegar a ningún lado con él, era tan terco— No entiendo por qué te empeñas en hacer esto... —comentó con lágrimas en sus ojos, se dio vuelta dispuesta a irse, esa platica estaba destinada al fracaso.

Ronald venciéndose a sí mismo y a su orgullo, en espera de que eso funcionase para hacerla entender, soltó: —P-porque me importas…

Hermione paró en seco, sintiendo su mundo cimbra, cerró los ojos ante lo inminente.

—C-creo que… me agradas no como amiga, digo sí, pero no… ¿lo entiendes, no? —¿Por qué le costaba tanto expresar eso? Sus manos formaron puños, clavó su vista en ella, esperando con el alma en un hilo.

Ahí estaba lo que no había querido enfrentar. Su estómago se sumió de angustia, ni siquiera se giró inmediatamente, su mente era un burbujeo de ideas revueltas, ¿qué palabras debía elegir si todas terminarían siendo un puñal filoso que se clavaría en él?

—Ron yo…—Vaciló ante los ojos azules de su amigo que la miraban con una súplica silenciosa— te quiero como amigo, espero puedas entenderlo, no quiero perderte.

Él fue devastado por su rechazo, se quedó quieto, desconcertado, frío ante ella, que parecía titubear entre acercarse a él o no.

—Lo siento.

—¡¿Es por ese?!

—No, no es por él.

—¡Sí, lo es! ¡Olvida lo que dije!... no quiero verte más. —Bajó su cabeza, temblando por aquella horrible sensación espinosa, sintiendo el nudo crecer en la garganta y sus ojos escocerle. No, no iba a llorar ahí.

Sin decir más entró a la Sala.

—Pobre chico —pronunció la Dama Gorda y los murmullos de los demás cuadros no se hicieron esperar.

Hermione se lamentó profundamente, dio un paso para ir a la Sala con la intención de ir tras él, pero finalmente se detuvo. Entendiendo que no había más que pudiera hacer por él y sintiéndose terrible, emprendió el camino para ver a Viktor.

*º*º*º

Vikor se encontraba pasando el rato con los chicos, pero su mente seguía en la breve conversación que había tenido con Karkarov, prácticamente no había dicho nada coherente, pero su brazo escocia más de lo normal, pronto no podría esconder más su marca. Si tan sólo supiera quienes eran las otras personas que estaban sirviéndole al Señor Oscuro en el Colegio, podría ir con Albus Dumbledore, pero Karkarov ni siquiera lo sabía y realmente parecía fuera de sí.

—«Quegía» «pgeguntarte» algo —comentó Marie, dándole un caramelo a Viktor; sacándolo de sus pensamientos.

—¿Qué ser? —inquirió curioso.

—Escuche que tuviste una pelea con «Hegmione» y que fue «pog» mi, «pog» lo que pasó en tu «camagote» —comentó apesadumbrada, jugando con la envoltura del caramelo entre sus dedos nerviosos.

Los ojos oscuros de Viktor no perdieron tiempo para volar hacia su amigo, ciertamente disgustado con su poca discreción. —¿Antón contarrte?

—No exactamente, el día que la conocimos las cosas «fuegon» tensas, «cgeo» que se «malintegpgeto» «nuestga» platica y después estuviste tomando con Antón, solo deduje las cosas.

Viktor se pasó la mano por su cabeza rapada, ahora se sentía un poco mal por ella, por arrastrarla a su vida de esa forma. —No ser por ti, trratarse de otrras cosas, algo que tiene que ver sólo conmigo y las cosas con ella ahorra estar bien.

—¿De «vegdad»?

—Sí —respondió dándole una sonrisa.

—¿Fue «pog» cómo te hiciste esas «hegidas»? —Se atrevió a preguntar después de escuchar su respuesta.

Su gesto se volvió totalmente sombrío. —Es mejor que no prreguntes sobrre eso.

El mal presentimiento que Marie había comenzado a sentir sobre eso volvió y con más fuerza. Algo muy malo estaba ocurriéndole.

—¿Por qué esas caras largas? —cuestionó Schaedke, rodeándolos por los hombros, obligándolos a acercarse al grupo.

*º*º*º

Viktor se distrajo el resto del tiempo que le faltaba para su cita con Hermione jugando con sus amigos, pero conociendo a su novia decidió apurarse quería ser puntual, no le gustaba nada dejarla esperando sola. Pronto la hora que habían acordado llegó, sin embargo, no había ninguna señal de Hermione, conforme las manecillas del reloj avanzaban comenzó a preocuparse, ella no era de las que dejaban botados sus compromisos y menos sin aviso.

Sin desear esperar más comenzó el camino a Gryffindor, atravesó las puertas con pasos rápidos ignorando a todos a su alrededor. Se topó con Hermione cuando ya iba casi por la mitad.

—Viktor.

—¿Estar bien? —cuestionó al notar los rastros de su llanto, no perdió el tiempo y tomó su cara entre sus manos.

Ella asintió dándole una sonrisa triste. —Por mi retraso te he hecho venir hasta acá, lo lamento.

—No imporrtar, ¿qué te ocurrió?

—Tuve una pelea con Ron.

El ceño fruncido de Viktor se acentuó, apretó su mandíbula con disgusto. Hermione separó las manos de él de su cara, para poder abrazarlo.

—Tu amigo necesita una lección.

—¿Quieres enfrentarte a un duelo con él? —preguntó casi sin ganas, recordando que anteriormente era Ron el que deseaba hacerlo.

—Eso es lo mínimo —gruñó.

—Ya he hecho yo suficiente hoy —reveló hundiendo su cara en la ropa de él.

—¿Qué...? —Intentó alejarla, pero ella aferró sus manos al costado de él.

—Hable con Ron sobre sus sentimientos.

Entonces Viktor entendió porque aquel estado de ánimo, cesó su labor de alejarla y en lugar de eso, la estrechó con calidez. —No fue bien.

—No, creo que no me volverá a hablar.

—Lo harrá —comentó convencido—. Si él no es tan tonto lo harrá.

—El problema es que es un troll orgulloso, ya sabes cómo se ha puesto con Harry…

—Pero incluso a él, volvió a hablarrle. —Entendía la situación, pero este pasó era uno que tendría que darse antes o después, ahora que había ocurrido sólo quedaba darle tiempo. Después de todo, no creía que Hermione hubiese sido cruel como para traumarlo con su rechazo durante toda su juventud.

—No lo sé.

—No pienses más en eso —pidió depositando un beso en la coronilla de su cabeza—, ¿Aún quieres salir?

—Sí, no quiero volver ahora a la Sala Común.

Fue todo lo que Viktor necesitó, para sacarla de ahí.

*º*º*º

Krum la llevó al inicio del Bosque, donde una vez ya habían estado. Caminar tomados de la mano y hablando de otras cosas, la había hecho calmarse. Comenzaba a esconderse el sol, pero aún podían tener un rato agradable ahí. Hermione hizo el amago de sacar la manta de su bolsa cuando fue detenida por él.

—Esperra.

—¿Qué pasa?

—Demos un paseo.

Confundida asintió, pensaba que eso estaban haciendo antes de llegar ahí.

Krum sonrió con misterio, sus ojos brillaron con una luz traviesa. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón de donde sacó una escoba miniatura, buscó su varita en su chamarra y pronto tuvo una escoba de tamaño real e impresionante frente a ellos.

—¿No estarás pensando…?

—Lo hago —afirmó seguro.

—Viktor creí que habías entendido que…

—¿No te gusta? —añadió por ella, sin darle realmente importancia—. Ahorra es distinto, prrueba volar conmigo —Hermione negó alejándose, pero él tomó de su brazo tirando de ella —. Una vez, sólo una vez —pidió y ella no podía negarse si él estaba así de cerca, mirándola de aquella forma cálida que la derretía por dentro.

—Es que…

—Hagámoslo juntos —pronunció cautivador, subió con seguridad a su escoba ofreciéndole su mano a ella.

—Viktor —musitó con aflicción, dudando aún lo que debía hacer.

—Sólo abrrázarte a mi, yo te mantendrré segurra —añadió y ella ya no pudo negarse más. Posó su mano sobre la de él y fue todo lo que Viktor necesitó.

—Traigo falda —murmuró como última alternativa.

—Y te ves herrmosa, sólo siéntate de lado delante de mí —indicó y la ayudó a acomodarse. Ella no tardó en pasarle los brazos por su cuerpo, aferrándose a él, logrando que riera—. Incluso una niña estarría feliz por esto.

—Me bajaré si te burlas más.

—No te dejarré hacerrlo —aclaró y con un impulso de píe despegó del suelo, levantando una nube de polvo, hojas secas y desechos del bosque.

Hermione sintió un cosquilleó en su panza mientras se elevaban con mayor fuerza. Hundió su cara en la ropa de él, sintiendo el viento pasar entre sus piernas.

—Irré despacio puedes alejarrte un poco.

—No quiero.

—La forrma en que desde aquí todo se ve distinto es algo de lo que nunca cansarrme, aquí todo desaparrece, no hay más perrsonas, no haber prroblemas… sólo ser tú y la inmensidad, poder ir a donde quierras.

Lo escuchó atentamente, sus ojos cerrados con fuerza se abrieron al escuchar su discurso. No era algo que estuviese diciendo al azar, tenía un significado mayor.

—Es tu escape.

—Serrlo.

Hermione se movió sólo un poco y echó un vistazo a lo que había a su alrededor, las estrellas comenzaban a brillar en el cielo teñido de rojos y azules. Era sin duda un espectáculo, pero no evitaba que sintiera ese miedo aún, sólo tenía que mantenerlo bajo control.

—Bienvenida a mi mundo —habló cerca de su oído, logrando que ella se estremeciera.

—Preferiría un mundo donde pudiera poner mis pies sobre la tierra.

Él rió de esa forma suya que ella tanto disfrutaba. —Pero no por ahorra —señaló y sin previo aviso, se enfiló hacia abajo. Hermione soltó un gritillo y lo agarró hasta con las uñas.

—¡Te dije que el "amargo de Rosi" no lo hicieras! —expresó con el corazón alterado, apenas el vuelo se volvió más tranquilo.

—Ese no ser el Amago de Wronski —comentó divertido, besando su frente.

—¡No me engañas, Viktor Krum! ¡Lo hiciste apropósito! ¡Te mataré cuando estemos en tierra!

—Entonces no descenderemos. —Rió chispeante volviendo a acelerar para terror de Hermione.

—¡Ahhh! —Soltó un grito que probablemente se escuchó hasta las profundidades de las cocinas.

Viktor no podía decir que no se divirtió a costa de su novia, porque lo había hecho y en grande, pero como no deseaba que ella se traumara de por vida, también hizo que fuese inolvidable para ella pero por otras razones…

—¡Te odio, Viktor Krum! —dijo con el ceño profundamente acentuado, realmente enfurruñada.

Él miró el manto estelar, ahora la noche había caído completamente sobre ellos, la luz de la luna baila sobre sus rostros. Bajó lentamente la mirada, sintiendo la brisa pasar. Recorrió la belleza de las facciones de su novia, el fuego de sus ojos castaños lo hacia desear mirarlos por siempre, sintiéndose así de vivo como en ese momento, con ese sentimiento vibrando entre ellos único y especial. Sonrió concienzudo, realmente feliz de tenerla. Despegó una de sus manos del mango de la escoba y la llevó a la mejilla de ella. —Serr el mejor odio que me han tenido.

Ella abrió sus labios incrédula, haciendo un mohín, porque él parecía no estar tomándola en serio, pero al ver como él se acercaba lentamente, se borró todo de su mente y automáticamente fue cerrando sus ojos esperando por el contacto.

—Erres la única parra mi —murmuró sobre su boca, antes de besarla con unas ganas que la hicieron sentir algo líquido y cálido en su estómago. Debía estar prohibido derretirse de esa forma frente a un hombre. Su corazón bailaba y su cuerpo sólo deseaba mantenerse junto al de él.

Los besos se propagaron por un largo rato, para cuando bajaron ella estaba más en las nubes que antes.

—¿Quierres volver al castillo o quedarrnos un rrato más?

—Sólo un poco más —comentó aún con la cara sonrosada. Sacó la manta y él la extendió con facilidad.

Viktor se recostó sin problema, la había pasado tan bien y se sentía como nunca, la sonrisa bonachona en su cara hablaba por sí sola. Hermione enarcó su ceja, pero finalmente se dejó ir, se recostó y Krum estiró su brazo para que ella acomodara su cabeza en él.

—¿No querer matarrme? —preguntó en guasa.

—No me provoques que aún puedo hacerlo.

—No me atreverría.

Hermione se acurrucó a su lado, era sencillo sentirse cómoda. —¿Crees qué tendremos más días como este?

—¿Querrer volar de nuevo? —preguntó risueño.

—No tientes tu suerte —comentó dándole una palmada en su panza dura que ningún daño podía significar para él.

Soltó una risita. —Aún son vacaciones, podemos estar así otrro día.

—No me refería ahora, sino, ya sabes… cuando el año termine.

Él respiró lentamente comprendiendo, su ánimo se desinfló un poco. —Eso esperro —dijo pensando en lo que aún guardaba—, pero en verrdad desearrlo, quierro llevarrte a Bulgaria, lo sabes.

Oh sí, estaba esa invitación que tanta emoción había causado en ella. Ahí estaban las verdaderas intenciones que él tenía sobre su relación, no entendía por qué había dejado que las palabras de Ron se metieran en su cabeza, haciéndola dudar.

—Sí, me gustaría ir.

—Te mostraré tantas cosas…

Hermione se dedicó a escucharlo hablar, mientras respiraba su loción. Justo en ese momento se notaba tan tranquilo, contando sobre los lugares que le gustaban y donde deseaba llevarla.

«Espero poder vivir eso con él y que nada nos separe.»

Su corazón se encogió, pensando en lo que estaba por venir y que no parecía esperanzador. Se aferró al cuerpo del búlgaro, jurándose que no se arruinaría esos momentos con él trayendo sus preocupaciones a flote.

*º*º*º

Hermione apenas había alcanzado a cenar algo, en la mesa no había estado ni Ron ni Harry, se había mantenido conversando con Neville y Ginny. Caminó a la Sala Común es que las dos chicas se habían quedado solas, dándola la oportunidad de ponerse al día.

—No puedo creer qué no se lo hayas dicho.

—Lo sé, pero creo que sólo dejaré que pase.

—Bien, sólo no esperes hasta que sea la tercera prueba.

Su rostro se volvió sombrío, no, no podía esperar tanto, tenía que decírselo antes que él le contara sobre su secreto, no quería correr el riesgo que las cosas se complicaran tanto que no pudieran disfrutar de ese momento tan significativo.

—Será antes.

—Hey, quita esa cara… mi hermano es un gran idiota, pero se le pasará —murmuró pensando que se trataba sobre eso.

—No lo sé, espero que sí.

—Tal vez sea hasta el siguiendo año escolar, pero lo hará.

—Eso no me ayuda Ginny —dijo dándole una mala mirada.

—Sólo bromeó —dijo restándole importancia—, pero tengo que decirte que aún me agradaría decirte cuñada.

—Ginny —pidió rodando sus ojos casi logrando soltar una risita.

—¿Ves?, ya te animaste.

Llegaron a Gryffindor con una plática más ligera, ahí Hermione localizó a Harry, pero no había ni señales de Ron. Ginny los dejó solos con sus misterios, sabiendo que no dirían mucho con ella ahí, así de herméticos eran y aunque le molestaba prefería no entrar en conflicto.

—¿Cómo está?

—Mmm sabes cómo es, pero cenó, lo cual es una buena señal.

—Sí —murmuró encogiéndose en el sillón.

—¿Y tú cómo estás? —cuestionó acomodándose los lentes mientras la miraba.

—No quería que él sufriera.

—Hablo de ti, Hermione…

—Oh —Se quedó en silencio, no era tan simple poner todo en palabras—, bueno… sabes que no quería hacer esto, ustedes son mis mejores amigos y odió que las cosas se pongan difíciles entre nosotros cuando ya todo lo demás lo es, el Torneo, las clases, Hocicos, lo demás…

Harry lo sabía bien, colocó una mano en su hombro. —Sólo déjalo por ahora.

—No importa que no me hable me quedaré a tu lado, nos necesitas y en eso él no puede ser testarudo.

Él no estaba muy seguro, pero esa era la verdad, los necesitaba a los dos. —¿Cómo están las cosas con Viktor?

—Bien —murmuró recuperando su sonrisa.

—Es bueno que se arreglaran las cosas.

—Sí —afirmó con una ligera alegría—, quería darle una lección a Ron.

—¿No lo hará, verdad? —preguntó con los ojos desorbitados.

—No, no lo dejaría… aunque eso no quiere decir que no reconozca que Ron merece una buena patada en el trasero.

Harry se sintió aliviado de saber que no iba a permitir que sucediera, pero debía darle la razón Ron necesitaba eso, incluso él había deseado hacerlo al inicio del Torneo. Se miraron cómplices y sin poder evitarlo rieron, entendiendo lo que ambos sentían.

—¿Le has mandado comida a Hocicos? —preguntó ya más tranquila.

—Sí, no soporto pensar en lo que podría estar comiendo —comentó apesadumbrado, pensando en su padrino y las condiciones en las que se encontraba.

—Mañana podemos prepararle otro paquete.

Él asintió exhalando con preocupación.

*º*º*º

El fin de semana llegó sin mucha novedad, Ron seguía enfurruñado, explotando de dos por tres o aislándose con tal de no estar junto a ella. Era difícil estar así y tremendamente cansado, hasta lo sentía por Harry que era el que quedaba en medio.

Y fuera de eso, el tiempo al lado de Viktor era cálido e inolvidable, era lo que la mantenía alegre entre tantas cosas. Las labores escolares iban según su cronograma, lo cual le quitaba mucho estrés, sin embargo Harry estaba dejando todo al último y de Ron ni hablar.

Alzó la vista de su libro, para ver pasar por segunda vez a su novio que se encontraba corriendo por los terrenos, él le guiñó un ojo y esbozó una sonrisa que le hizo sentir cosquillas.

—¿Cuánto más correrás? —gritó.

Él levantó su mano, mostrando su dedo índice, señalando que sólo una vuelta más. Hermione alzó sus labios suavemente y se acomodó en la piedra, resignándose a esperar un poco más, cuando vio a un par de chicas siguiendo a su novio a cierta distancia y mirándola a ella con recelo.

«Y ahí vamos de nuevo.»

Hizo una mueca agría y volvió a su lectura, no tenía caso poner más atención en eso.

Viktor volteó a ver a las chicas alocadas con las cejas fruncidas, no le agradaba nada que fueran así y menos cuando estaba en compañía de su novia. Apresuró su paso para dejarlas atrás y terminar lo antes posible.

Le llevó un tiempo, pero pronto estuvo delante de su novia, cumpliendo la vuelta. —Vamos.

Lo miró con los ojos llenos de preguntas, apenas le dio tiempo de tomar sus cosas cuando ya se encontraba siendo arrastrada hacia el barco.

—¿Qué sucede? —dijo corriendo.

—Esas chicas locas venirr trras de mi —soltó como única explicación.

—Viktor ve más despacio —pidió cansada.

—Ya casi estamos ahí.

Al tocar la plataforma la soltó, se inclinó recargando sus manos en sus rodillas, buscando recuperar el aliento, misma situación de Hermione.

—Lo siento.

Ella negó pasando su mano por su frente. —No es tu culpa.

Se enderezó más recuperado, observando a lo lejos el grupo de chicas, parecía que no se darían por vencidas hoy. —Ir dentro —mencionó mostrando con su brazo el camino.

—Es mejor que te vea después, tú aún tienes quedarte una ducha.

—No dejarrte ir con esas chicas cerrca —comentó tozudo.

Hermione se quedó en silencio un momento, sosteniendo su mirada. —Puedo…

—Puedes, sé que sabes cuidarrte, pero yo no correré el rriesgo de que te ocurra algo de nuevo —musitó recordando lo que le habían hecho aquellas cartas de odio, los malos tratos que le habían dado cuando él no había podido verla.

—Viktor…

Él exhaló cansino, miró a su alrededor, observando a los pocos chicos que se encontraban ahí. —Este no serr el lugar más segurro, pero no te pasarrá nada si estás conmigo, yo no lo permitirría —manifestó tomando su mano.

Hermione no tuvo corazón para alejarlo o negarse, lo siguió en silencio, sólo algunos búlgaros los siguieron con la mirada cuchicheando, pero pronto llegaron a su camarote y ahí el mundo se reducía a ellos dos.

—Entrra —Ella aún tenía frescas las memorias de lo que había pasado ahí con él, los buenos y los malos momentos—. Puedes sentarrte, no demorrar —anunció preocupado por su silencio. No se atrevió a acercarse a besarla porque estaba todo sucio—. Te quierro.

—Estaré bien, sólo espero que nadie venga a buscarte.

—Eso no serrá un prroblema. —Tomó su varita y recitó un encantamiento que sonó como si mil cerraduras hubiesen sido cerradas.

—No era necesario que hicieras eso —dijo veloz.

—Así no te preocuparas por eso —comentó bonachon—, volveré pronto. —Tomó un par de cosas y se metió al baño.

Hermione se sentó en la cama, acomodó sus cosas que había metido con rapidez. Se quitó su chamarra, mientras escuchaba el agua correr. No quería que su mente divagará en él desnudo ahí dentro, así que se concentró en las cosas que había en la habitación. Había un par de libros en el escritorio y una libreta de pasta de cuero.

Le dio curiosidad porque su novio no parecía ser de los que tomará nota como ella que incluso escribía algunas cosas de sus días. En los días que estudiaban en la biblioteca, tampoco la llevaba, ¿entonces de qué era?

«¿Se tratará de lo que esconde?».

Botó la tira del botón y abrió la pasta, encontrándose con cartas escritas en búlgaro, las había metido ahí para guardarlas seguramente.

«Deben ser de sus padres.»

Apenas dedujo eso cerró la libreta, no debería haberla tocado ni siquiera, por mucho que deseará saber sus secretos. Sintiéndose mal, volvió a la cama a esperarlo.

*º*º*º

El hosco se sentía ansioso y nervioso por la presencia de su novia en su camarote, no quería dejarla mucho tiempo sola como le había dicho no era el lugar más seguro, así que se dio prisa, pero al momento de salir con sólo una toalla enredada en la cintura y otra en la mano supo que estaba en problemas.

Fueron unos largos minutos, en los que considero incluso usar su ropa sucia, pero finalmente tuvo que aceptar que no había mucho que podía hacer, sólo esperaba que Hermione no se alterara mucho… aunque una parte de él deseaba que lo hiciera, después de todo se había molestado porque otras lo vieran desnudo y esta iba a ser la oportunidad de ella de verlo así.

Con la mente clara y la confianza que tenía en él, salió como normalmente lo haría sólo que "normalmente" no sentiría el corazón martillando de esa forma violenta su pecho.

Hermione se había recostado, cuando lo escuchó salir, se incorporó de forma mecánica, pero apenas lo vio se quedó de una pieza con la impresión plasmada en cara. Los ojos casi se le salían de las cuencas, su barbilla cayó, mientras el calor hacia arder sus mejillas.

Él dibujó una sonrisa relajada. — Siento hacerrte esperrar, sólo me pondrré algo y saldrremos de aquí.

—S-sí —balbuceó, para después procesarlo y darse cuenta de que seguía viéndolo fijamente, comiéndoselo con la mirada—. Y-yo… sí, sí claro… iré afuera —comentó veloz, yendo hacia la puerta.

—Está sellada —recordó gozando de la forma tan aturdida y atolondrada en que estaba actuando su novia siempre tan correcta y concentrada.

—Oh. —Cerró los ojos maldiciéndose internamente.

«¡Hermione, demonios! ¡Recupera tus sentidos!».

En dos zancadas estuvo detrás de ella, hizo a un lado sus rizos logrando que ella respingará. —No necesitar salirr, tú… puedes verr todo lo que quierras.

Oficialmente había mandado su pulso hasta el cielo o más bien el infierno. Tragó en seco, temblando hasta los pies.

—Viktor... —Su voz sonó tan débil que más parecía una súplica que una queja.

Él soltó una carcajada salvaje cerca de su oído y a Hermione terminó de ponérsele la piel chinita. —Pensé que deseabas verrme desnudo.

—Yo no… —Intentó alejarse, pero él la hizo girar logrando que ella se encontrara de frente con su torso deliciosamente húmedo. Para donde desviara la vista había demasiada piel expuesta, su sangre corría en distintas direcciones y su mente seguía extraviada, negándose a hacerla actuar como una persona cabal que podía enfrentarse a este tipo de situaciones con todo control.

—Aún te sonrrojas de forma adorable —dijo con la risa en sus labios. Deslizó sus manos por su cintura pegándola contra él, logrando que ella jadeara estupefacta. Dejó caer sus labios sobre su frente con cariño—. Me haces sentir vivo —murmuró besando su nariz, antes de asaltar su boca sin miramientos haciendo temblar su mundo, demandando en cada roce toda su atención, deseando despertar en ella lo que él en ese momento estaba sintiendo.

Hermione atolondrada apenas respondió a su ataque devastador, lenta ante la exigencia de él, que barría con su lengua cada pensamiento, con los dientes mordiendo sus labios creando descargas agradables en su cuerpo.

—Puedes tocarrme, no tener miedo —comentó rompiendo el beso, dejándola recuperar el aliento, aún podía sentir su tibieza, su falta de seguridad.

Ella lo miró con los ojos velados, asintió titubeante posó sus manos en su espalda, sintiendo las gotas contra su piel. ¿Estaba hiperventilando? Y si no era así, estaba cerca de estarlo. Krum volvió por sus labios pero esta vez comenzó más suave, menos intenso, dejando que ella tomara el ritmo y sintiera, por Merlín quería que ella experimentara lo que le ocurría a él con tanta frecuencia.

Hermione se fue enganchando en esas sensaciones deliciosas, disfrutando la forma en que la besaba tan profundamente. Sus manos se aferraron a él, sintiendo la locura crecer en ella. No podía creer que lo tenía prácticamente desnudo para ella, su ropa había comenzado a humedecerse y estaba bien con eso.

Viktor se permitió dejarse llevar un poco, sus besos se volvieron duros, fuertes, salvajes. Sus respiraciones se dispararon y el sonido de sus labios húmedos chocando, combinados con los ruiditos que escapaban de sus gargantas llenaron el lugar.

Cepilló los labios por su mandíbula bajando tortuosamente por la curva de su cuello, sus manos acariciaron su espalda, pegándola más a él, dejando que su cuerpo rozara el de ella de forma descarada, concienzuda.

Desconocía a la chica en que se estaba convirtiendo, pero por Morgana que se sentía demasiado bien, dejó escapar un pequeño gemido cuando él chupó un punto sensible de su garganta. Sus dedos se movieron sintiendo aquella extensión tomando confianza, delineando la piel, los músculos y pequeñas cicatrices de vez en cuando. Le clavó las uñas, al sentir su entrepierna más pronunciadamente, una explosión de calor se regó por su cuerpo cuando él volvió a hacer ese movimiento. Su boca entreabierta chocó contra la piel de su hombro y no pudo resistirse a besarla.

Él se estremeció y se alejó para poder verla, era tan dulce su caricia que lo hacía sentir un golpe de felicidad. Rozó su nariz con su oído. —Querrerte…

Hermione dejó su quehacer y buscó su rostro, observando sus ojos oscuros que la habían conquistado. —Estoy enamorada de ti —confesó sin pensar más su corazón

¡Santos calzones de Merlín! Fue el turno de Viktor para quedarse estupefacto, la confusión reinó en su cara. La realidad aún no terminaba de golpearlo completamente. Una revolución corrió por su cuerpo y su felicidad se multiplicó.

—Di algo… —pidió, no asustada sino enternecida ante su reacción, no había esperado que él la mirara como si fuese algo inverosímil.

—¿Qué…?

Ella soló sonrió esplendorosamente, se alzó y acarició sus labios con amor. —En verdad lo dije.

Él unió sus frentes, todo era un tornado de emociones en ese momento. —Rrepítelo.

—Te amo, Viktor Krum —habló emocionada.

Tomó su cara y besó su boca sedosa de forma arrebatadora marcando aquel momento tan especial. Hermione sonrió suavemente le rodeó el cuello, haciendo que se agachara un poco más para su comodidad.

—Te resfriarás —comentó al separarse para tomar aire.

—Ser cálido aquí —murmuró despreocupado.

—Oh —musitó roja.

—Sólo un momento más —anunció suavizando su abrazo, respiró su aroma y la fue dejando libre de su presión. Su mano fue hacia la toalla, manteniéndola en su lugar después de lo vivido se había movido un poco, pero nada que fuese revelar de más.

Hermione apartó la mirada en un santiamén, bajó su cara pasando a su lado, para darle libertad de movimiento.

El búlgaro soltó la respiración y dejó ir una risita deliciosa. Le gustaba la timidez y la inocencia de su novia, la hacía ser demasiado linda. Tal vez la próxima vez se aventurara a ir un poco más lejos.

Hermione se quedó quieta recuperándose, podía escucharlo a su espalda cambiándose y tuvo el pequeño piquete de deseo de querer voltear y echar sólo un pequeño vistazo, pero se contuvo o volvería a terminar alterada.

«Contrólate, Hermione. Contrólate… se seria. Piensa en otra cosa… en los medios de espionaje que aún debes terminar de investigar. Recuerda a Rita Skeeter.»

Bien eso estaba resultando.

—Puedes voltear ahorra.

Ella lo hizo, lo notó poniéndose un poco de loción. Se llenó de su aroma, mientras se colocaba su chamarra y tomaba sus cosas.

—¿Querrer salir corriendo de aquí, cierrto?

—¡No, no, no! Pero yo… bueno, pensé que ya nos iríamos —respondió abrumada.

—Solo brromear —contestó jalándola para un fervoroso beso.

Salieron del camarote unos minutos después más recompuestos y secos, sólo para encontrarse con Karkarov.

—Veo que trajiste "visitas".

Krum se tensó automáticamente, lentamente se puso frente a su novia. —Solo fue un momento —contestó en búlgaro.

—¿No quieres que sepa lo que hablamos? Inteligente —Palmeó su mejilla con una sonrisa fea—. Sigue jugando, pero recuerda que todo juguete termina por romperse —comentó colocando una expresión sombría.

—Tengan un buen tiempo en el barco —comentó en inglés, pasando a su lado colocando sus fríos ojos en Hermione.

Ella sentía el repiqueteo de su corazón asustado en sus oídos, ese hombre le daba muy mala espina. No había entendido lo que le había dicho a Viktor, pero no creía que fuese algo bueno por la forma en que Viktor estaba. Lo único que tenía claro en ese momento es que ese día Igor no parecía tan fuera de si como otros, ¿por qué?, ¿a qué se debía? Todo era muy extraño.

—Es mejorr salirr de aquí.

—¿Puedes contarme lo que dijo antes?

—No ser algo agradable —murmuró jalándola.

—¿Qué ocurre con él?

—Nada bueno.

—Viktor…—pidió intrigada.

—No ahorra, por favor.

Ella avanzó a su paso sintiendo el mal sabor adueñarse de su boca, vaya manera de arruinarles el momento.

*º*º*º

Hermione continuó viendo a Viktor en resto de las vacaciones, él no habló de sus encuentros con Igor y ella aunque interesada en saber, tuvo que reprimirse para no llenarlo de preguntas cada vez que se veían. Lamentablemente también sus planes de desayunar juntos y visitar la Sala Común de Gryffindor tuvieron que posponerse. Un tanto por los ataques de Slytherin y otro poco por Ron que aún estaba sensible.

Hedwig no volvió hasta el final de las vacaciones de Pascua. La carta de Percy iba adjunta a un paquete con huevos de Pascua que enviaba la señora Weasley. Tanto el huevo de los hermanos Weasley como el de Harry parecían de dragón, y estaban rellenos de caramelo casero. El de Hermione, en cambio, era más pequeño que un huevo de gallina. Al verlo se quedó decepcionada.

—¿Tu madre no leerá por un casualidad Corazón de bruja? —preguntó en voz baja hacia Ginny.

—Sí —contestó con una mueca culposa al ver el de su amiga—. Lo compra por las recetas de cocina.

Hermione miró con tristeza su diminuto huevo, mientras Ron se llena la boca con caramelo, disfrutándolo de forma extremadamente ruidosa.

—¿No quieres ver lo que ha escrito Percy? —dijo Harry.

La carta de Percy era breve y estaba escrita con verdadero mal humor:

Como constantemente declaro a El Profeta, el señor Crouch se está tomando un merecido descanso. Envía regularmente lechuzas con instrucciones. No, en realidad no lo he visto, pero creo que puedo estar seguro de conocer la letra de mi superior. Ya tengo bastante que hacer en estos días aparte de intentar sofocar esos ridículos rumores. Les ruego que no me vuelvan a molestar si no es por algo importante. Felices Pascuas.

—Creo que es todo lo que obtendremos de él.

—No ha sido mucho en realidad —comentó Hermione rompiéndose la cabeza para darle sentido, sin mayor información seguían a ciegas con todo el asunto de los Mundiales y la ausencia de Crouch.

*º*º*º

Otros años, en primavera, Viktor se entrenaba a fondo para el último partido de la temporada. Aquel año, sin embargo, era la tercera prueba del Torneo para la que necesitaba prepararse, pero más para lo que sucedería ahí y que no podía negar lo tenía demasiado ansioso. Karkarov estaba más controlado, seguro y eso le preocupaba a un más.

Finalmente, en la última semana de mayo, Igor lo mandó traer a su despacho.

—Esta noche a las nueve en punto tienes que ir al campo de Quidditch. El señor Bagman se encontrará allí para hablaros de la tercera prueba.

—Entiendo —dijo fúnebre.

—El momento que hemos esperado está más cerca, sabrás que hacer después de esto.

El estómago se le revolvió con terror.

Pronto tendría que hablar con Hermione y eso lo helaba. La cuenta regresiva había comenzado, no había más "espera hasta la tercera prueba", ya no podría aferrarse a eso.

Si tan sólo hubiese tenido otra suerte esa noche en Bulgaria, pero esto no había sido al azar, le había ocurrido porque era Viktor Krum.

*º*º*º

*Bulgarian bombon, lo tomamos literal del artículo que escribió Rita Skeeter.

*El Erumpent es una bestia gris, de gran tamaño y poder, natural de África. Pesa más de una tonelada y, de lejos, puede confundirse con un rinoceronte. Tiene una piel gruesa que repele la mayoría de encantamientos y maleficios, un cuerno largo y puntiagudo sobre el hocico y una cola larga que parece una soga.

Continuará…

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Hola, gracias por cada palabra que nos escriben y que nos hacen llegar por este medio. En verdad esperamos que les siga gustando el fic.

¡MUCHAS GRACIAS!

Por otra parte hemos creado un grupo sobre la pareja, se llama Krumione y lo pueden encontrar en Facebook, ojala se animen a unirse.

Ahora los agradecimientos sin duda lo más importante:

Ruby:Hola, miles de gracias por leer la historia tantas veces, nos alegra que te gustara tanto. Lamentamos la demora, aquí el nuevo capítulo, esperamos sea de tu agrado. Saludos.

Guest1: Hola, millones de gracias por el apoyo a la historia. El grupo Krumione en facebook ahí sigue, si vuelves a buscar seguro lo encuentras. Lamentamos mucho haber tardado en actualizar, esperamos que te agrade el nuevo capítulo y nos leamos pronto. Saludos.

Lu: Hola, muchas, muchas gracias por leer. Lamentamos en serio haber tardado tanto. Ojala te guste el capítulo. Saludos.

Mateo: Hola, mil gracias por leer y comentar. Una gran disculpa por la demora, aquí ya esta la actualización, ojala la puedas leer y te guste. Saludos.

Ali OKCG: Hola, millones de gracias por leer y por tus comentarios lindos. Lamentamos la demora y ya esta aquí el nuevo capítulo, ojala te guste. Saludos.

paola: Hola, miles de gracias por leer, lamentamos mucho la demora y sentimos que hayas tenido que esperar por la continuación. Esperamos que te guste el nuevo capítulo. Saludos.

Alice OKCG: Hola, muchísimas gracias por leer y escribirnos. Perdón por la demora, aquí la continuación, esperamos que te guste. Saludos.

Eduardo: Hola, mil gracias por leer y comentar. Si seguiremos con la historia, ya nos estamos acercando a lo bueno. Lamentamos que hayas tenido que esperar por la continuación, esperamos te guste. Saludos.

Guest2: Hola, muchas, muchas, muchas gracias por leer que bueno que te gusto tanto la historia, si tenía bastante que no actualizabamos, lamentamos la espera aquí el nuevo, ojala te guste. Saludos.

Guest3: Hola, muchas gracias por leer y escribirnos, esperamos que hayas encontrado más historias krumione de tu agrado. Saludos.

Ladycat69: Hola, mil gracias por acompañarnos todo este tiempo y los buenos comentarios al fic. Lamentamos la espera, ya llegó el nuevo capítulo. Saludos.

PLMGHP: Hola, millones de gracias por seguir el fic. Sentimos la demora. Si a veces se nos complica seguir pero aquí estamos. Ojala te guste el capítulo. Saludos.

Zashsundown: Hola, miles de gracias por leer y comentar. Sentimos la espera, aquí el nuevo capítulo. Esperamos te guste. Saludos.

Maylee: Hola, muchas gracias por leer y escribirnos. Que bueno que te guste tanto Viktor, seguimos editando capítulo, así que será mejor cuando lo vuelvas a leer. Aquí el nuevo capítulo, esperamos te guste. Saludos.

Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar.

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(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte.