19º CAPÍTULO: ¡YA HA NACIDO! SU NOMBRE SERÁ…

Habían pasado ya dos días desde que Loki había sido derrotado. La tranquilidad había vuelto a la aldea de Konoha y sus gentes trabajaban duro para reparar los daños que la batalla había ocasionado.

Hospital de Konoha

Kakashi abrió los ojos cuando la luz del sol le dio en la cara. Llevaba dos días enteros en cama y no se podría mover al menos durante una semana. El uso del Sharingan lo había debilitado totalmente. Se oyeron dos golpes en la puerta.

- Adelante – dijo Kakashi mirando a la puerta pero sin poder moverse.

La puerta se abrió y un grupo formado por Amelia y Sakura sujetando a sus hijos junto con Hinata entraron en la habitación.

- ¿Cómo estas Kakashi-sensei? – Preguntó Sakura sentandose en un taburete que había al lado de la cama de Kakashi.

- Podría estar mejor si pudiera moverme de esta cama…

- Venga Kakashi, no es para tanto – comentó Amelia sonriendo.

- Pero es que…

- ¿Pero es que…? – Dijeron Sakura y Amelia a la vez.

- Así no puedo leer el último capítulo de "Pasión de verano" – fueron las palabras que salieron de Kakashi mientras de su ojo izquierdo salía un pequeño río de lágrimas.

A Sakura y Amelia les cayó una gotita por la cabeza mientras Hinata empezó a reirse por lo bajo.

- Por cierto Kakashi

- ¿Qué pasa Amelia?

- ¿Sabes algo de Gai? Dicen que no lo han visto desde que se fue a proteger su puesto durante la batalla. No será que…

Kakashi se quedó pensativo un momento y luego respondió.

- Conociendo a Gai seguro que durante la pelea se propuso algo que no pudo conseguir y estará cumpliendo un castigo…

Los aldeanos de Konoha miraban sin palabras a aquel extraño individuo. Había un hombre que caminaba haciendo el pino con una sola mano. Ese curioso personaje estornudo y uso su mano libre para secarse la moquera que le había salido.

- ¡Alguien debe estar hablando de mí el grandioso Maito Gai! ¡Aún me quedan 15 vueltas más para completar las 100! ¡Un hombre debe cumplir su palabra ante todo así que debo seguir!

Las tres chicas asintieron al oír las palabras de Kakashi, Gai era capaz de algo así sin duda. Hinata sonreía al ver que la cosa ya estaba más calmada y como los dos pequeños intentaban jugar con Kakashi sin éxito. Entonces notó algo raro en su cuerpo.

No sabía lo que era, pero sabía que algo raro pasaba. Miro hacía abajo y en seguida se percató de lo que era. De cintura para abajo estaba empapada, al igual que el suelo y empezaba a notar contracciones.

- C-Chicas… - dijo Hinata casi sin poder pronunciar palabra.

Amelia y Sakura se giraron y al ver que Hinata estaba mojada lo entendieron todo.

- ¿¡Hina-chan has roto aguas!? – Comentó Amelia asintió.

- ¡Espera! – Dijo Sakura – Pediré a una enfermera que te lleve a una habitación para el parto y llamaré a Tsunade-sama.

Amelia ayudó a Hinata a sentarse y pronto llegó una enferma acompañada por Sakura. Un ninja había sido enviado para avisar a Tsunade.

- ¿Y Naruto? ¿Dónde está Naruto? – Preguntaba Sakura un tanto alterada por la situación mientras acompañaba a Hinata.

- Aa… no lo sé… dijo algo de dar una vuelta… ¡aaa!

- ¡Debemos darnos prisa! – Dijo la enferma y aumentaron la velocidad.

Amelia y Sakura corrían con sus hijos en brazos siguiendo a la enferma a la habitación que habían preparado para el parto.

- ¡Mandaré a los ninjas a buscar a la gente! ¡Tú vete con ella Sakura!

- ¡De acuerdo Amelia-sensei!

Las dos ninjas se separaron en el siguiente pasillo y cada cual tomó su rumbo.

Oficina principal del Hokage

Tsunade suspiró. Un montón de papeles se encontraban frente a su mesa sobre cosas que tenía que aprobar y demás. Shizune le ofreció un té que Tsunade aceptó encantada.

- Esto es demasiado Shizune… - Tsunade suspiró tras terminar de hablar.

- Es su deber como Quinta Hokage Tsunade-sama…

- Ya lo sé, pero aún así esto es demasiado… como me gustaría tener algo que me hiciera salir de aquí a toda prisa y así descansar un poco de tanto papeleo…

La puerta de la habitación se abrió y uno de los ninjas mensajeros de Tsunade entró corriendo.

- ¡Tsunade-sama!

- ¿Se puede saber que pasa? ¿A qué viene esas formas?

- ¡Disculpe mis malos modales pero me ha enviado Sakura-sama con un mensaje urgente!

- ¿Sakura? – Tsunade se quedó pensativa un momento - . ¿Cuál es el mensaje?

- ¡Hinata Hyuga esta dando a luz en este momento y requiere su presencia!

Tsunade se puso en pie al oír eso.

- ¿Tsunade-sama? – Dijo Shizune ante el comportamiento de su maestra.

- ¡Vamos allá! – Gritó Tsunade y salió corriendo de la habitación en dirección al hospital.

- ¡Tsunade-sama espere! – Shizune salió tras ella a toda lo prisa que pudo.

Casa principal del clan Hyuga.

Hiashi Hyuga estaba en la terraza de su casa principal tomandose una taza de té. A su lado estaba Rikimaru haciendo la misma acción. Hiashi estaba muy pensativo.

- Pareces inquieto Hiashi-sama.

- No me llames así cuando estamos a solas Rikimaru…

- ¿No te gusta que respete las jerarquías de nuestra familia?

- Cuando estamos a solas no…

- Bueno pues… ¿me puedes decir en que piensas Hiashi?

- En lo que ha pasado…

- ¿En lo que ha pasado?

- Meses atrás… Shiro dijo que Naruto sería apto para ser la persona que estuviera junto a Hinata pero… no es un Hyuga…

- ¿Y eso te preocupa?

- Pues no lo sé… No sé como actuar en este caso Rikimaru…

- Tienes dos opciones bien sencillas Hiashi. Actuar como un padre y preocuparte por la felicidad de tu hija o actuar como líder del clan Hyuga y acabar con todo esto.

- También esta el problema del bebé…

- ¿De si nace con el Byakugan o no?

- Sí… el Byakugan es el símbolo de nuestro clan. Sino se nace con el no eres un Hyuga…

- Bueno primero tendrá que nacer la criatura, ¿no crees?

- Ya lo sé pero…

En ese momento se abrió la puerta que conectaba la terraza con la habitación. Apareció la figura de Hanabi que respiraba de tal forma que indicaba su cansancio. Sus palabras mostraban que estaba excitada.

- ¡Padre, hay que darse prisa!

- ¿Qué pasa Hanabi? ¿Por qué vienes así de improvisto? ¿Ha pasado al….? – Pero Hiashi no pudo terminar pues las palabras de Hanabi le cortaron.

- ¡Hinata esta dando a luz!

- ¿¡Qué!?

Hiashi se puso en pie a la velocidad del rayo y se giró un momento para mirar a Rikimaru.

- ¿No vienes Rikimaru?

- Yo iré a avisar a Shiro. Estoy seguro que si no se le dice que Hinata esta dando a luz luego se cabreará.

- Esta bien, ¡nos vemos allí!

Hanabi ya estaba muy por delante de Hiashi.

- ¡Padre deprisa!

Hiashi se dio toda la prisa que pudo en alcanzar a su hija y juntos partieron en dirección al hospital de Konoha. Rikimaru por su parte partió en busca de Shiro a toda velocidad.

Casa principal del clan Yagami.

Las puertas de una ancha y espaciosa habitación se abrieron cediendo el paso a Shiro que se adentró en la habitación. En la zona norte de la habitación había unos escalones que elevaban una pequeña plataforma donde había una silla en la que se encontraba sentada un hombre que miró a Shiro con curiosidad. Había muchos hombres en esa sala, formando una línea recta hacía la plataforma, dejando un hueco entre ambas filas que formaba un camino en línea recta. Shiro avanzó hasta alcanzar la mitad del camino.

- ¿Qué es lo que te trae por aquí Shiro? Pensé que jamás volverías por aquí – dijo el hombre mirando a Shiro cuyo rostro parecía no mostrar mucho agrado al estar allí.

- No vengo porque me apetezca padre.

- Me lo imagino… y bien… ¿Cuál es el motivo de tu visita?

- Esto – Shiro alzó un pergamino que extendió en el suelo y luego formó unos sellos con sus manos. Poco después hubo algo parecido a una pequeña explosión y se formó una cortina de humo proveniente del pergamino. Cuando se disipó, un cuerpo tirado en tierra quedaba a la vista. El cuerpo de Kurogane.

Los ninjas que había en esa sala se quedaron de piedra al ver el cuerpo de Kurogane Yagami en el suelo y comenzaron a hablar entre ellos.

- ¿Ese es Kurogane?

Shiro lanzó algo al líder del clan Yagami, quién atrapo ese objeto de la mano a pesar de que era muy pequeño. Era un pequeño trozo de metal.

- El último trozo de la espada. Se quedó en el cuerpo de Kurogane y logró sobrevivir a la batalla de hace algunos años.

- Ya veo…

- Bueno con esto termina todo… - Shiro se giró con la intención de marcharse pero la voz de su padre lo detuvo.

- ¡Shiro espera!

- Ya no tengo nada más que hablar contigo padre. Te he traído el cuerpo de Kurogane porque me imagino que querrás enterrarlo junto con el de Aoi aunque la verdad, es que no se lo merece.

- Shiro…

- Bueno me voy.

Shiro se dirigió a la puerta que se abrió de par en par mostrando a Rikimaru.

- Rikimaru – dijo Shiro sorprendido.

- ¡Shiro! ¡Hinata esta dando a luz!

- ¿¡Cómo!?

Shiro pasó por el lado de Rikimaru a toda velocidad y se dirigió con el hacía el hospital.

- ¿Habéis avisado ya a Naruto? – Preguntó Shiro.

- No lo podemos encontrar, nadie sabe donde esta.

Shiro se quedó pensativo un momento. Y al final dijo algo.

- Yo ya sé donde puede estar…

Shiro se desvió de su camino y Rikimaru lo siguió.

En algún lugar de Konoha.

Un lugar al que pocos pueden llegar y en el que solo muy pocos pueden yacer. El cementerio especial para la gente más representativa de la aldea de Konoha se encontraba a las afueras de la ciudad, pero no muy lejos de la aldea y de las zonas especiales de entrenamiento.

Naruto se encontraba sentado frente a un monumento de piedra de color amarillento que brillaba con fuerza con los rayos del sol. Los ojos de Naruto miraban sin parar el nombre que había escrito en el monumento: "Cuarto Hokage de Konoha: Minato Namikaze"

- Padre…

Naruto acarició el las palabras que ponían el nombre de su padre en el monumento.

- Hemos podido salvar la aldea de Konoha de ese monstruo… aunque seguro que tu lo habrías conseguido en menos tiempo que yo…

Naruto hizo una pausa y luego continuó hablando.

- ¿Sabes una cosa? Pronto serás abuelo, Hinata esta embarazada. Me lleve una gran sorpresa cuando me enteré. Jamás pensé que esto ocurriría tan pronto… Ojala estuvieras aquí para conocer a tus predecesores…

Naruto se percató de que dos personas se encontraban tras de sí. Al girarse vio a Shiro y Rikimaru.

- ¿Shiro-sensei?

- Sabía que estarías aquí Naruto. Aunque no es muy propio de ti visitar este lugar.

- ¿Qué quiere?

- Bueno… veras… Hinata esta dando a luz..

Naruto se puso en pie todo lo deprisa que puedo al oírlo.

- ¿¡Qué!?

Hospital de Konoha

Hinata gritaba de dolor. Tsunade se encontraba realizando los tratados pertinentes para que no le doliera tanto. Hinata estaba tumbada en una cama con las piernas separadas y alzadas en el aire sujetas por unas pequeñas columnas. Le dolía horrores.

- ¡Vamos Hinata tienes que empujar o si no, no hacemos nada! – Dijo Tsunade.

- ¿¡Dónde esta Naruto-kun!? ¡No quiero dar a luz sin Naruto-kun a mi lado!

- ¡Han ido a buscarlo Hinata! ¡Pero tienes que dar a luz ya o el parto se podría complicar! – Le dijo Amelia mientras sujetaba la mano de Hinata.

- ¡No! ¡Quiero que este Naruto-kun conmigo! – Gritó Hinata mientras se quejaba por el dolor.

- ¡No seas cabezota Hinata! – Esta vez habló Sakura - ¡Tienes que dar a luz ya!

- ¡Pero…!

Hinata no pudo hablar más por el dolor que le producía el parto. Tsunade se preparó para actuar pues el bebé parecía que ya estaba empezando a salir. En ese instante entró Naruto en la habitación acompañado por Shiro.

- ¡Naruto-kun! – Gritó Hinata de alegría.

Naruto se acercó corriendo a Hinata y le agarró la mano.

- Hinata… ya estoy aquí…

- Naruto-kun… sabría que llegarías a tiempo… lo sabía… - Hinata tenía la cara enrojecida y llena de lágrimas por el dolor y se quejaba de vez en cuando lo que hacía que le costará hablar.

- ¡Vamos Hinata! ¡No perdamos el tiempo! ¡Empuja! – Ordenó Tsunade.

Hinata empezó a empujar con todas sus fuerzas y Tsunade realizaba su labor.

- ¡Ya asoma la cabeza! ¡Vamos Hinata unos esfuerzos más!

Hinata hizo acopló de todas sus fuerzas y sujetando fuertemente la mano de Naruto siguió empujando hasta que, poco a poco, la criatura salió de su interior y acabó en los brazos de Tsunade.

Hinata respiraba con dificultad por el esfuerzo. Estaba muy cansada y la mirada la tenía nublosa. Naruto le acariciaba la cabeza y con una toalla le secaba el sudor de la frente.

- N-Naruto-kun…

- Lo has hecho muy bien Hinata…

Tanto Naruto como Hinata miraron a Tsunade que sostenía a la criatura envuelta en una toalla. A su alrededor Shiro, Amelia y Sakura observaban al recién nacido. Shiro se acercó a Hinata y se inclinó un poco.

- Felicidades Hinata-chan, es una niña.

- Quiero verla Shiro-sensei… por favor…

- Espera un momento. Ahora estas muy cansada. Te trasladaran a una habitación y revisarán que haya nacido bien. Son solo unos minutos.

- Pero… Shiro-sensei…

Shiro le acarició la cabeza con ternura y luego le dibujo una sonrisa.

- No seas impaciente. Lo mismo te digo Naruto, ¿de acuerdo?

- De acuerdo Shiro-sensei… - dijo Hinata muy cansada.

- Muy bien.

Hinata fue trasladada a una habitación del hospital y a su lado Naruto esperaba a que trajeran a su hija. En la habitación también estaba Amelia junto con su hija. También se encontraba Iruka.

- No me puedo creer esto… Naruto padre… y yo aún sin encontrar pareja… - comentó Iruka para romper el silencio.

- A este paso te quedarás soltero toda la vida Iruka-sensei – se burló Naruto.

- ¡No digas tonterías!

La puerta de la habitación se abrió y por ella entraron Shiro sujetando a la recién nacida en brazos acompañado de Tsunade y Sakura que sujetaba a su hijo en sus brazos. Shiro sonrió al ver a Hinata y Naruto que lo miraban.

- Esta perfectamente sana.

Shiro se acercó a Hinata y le entregó a la pequeña.

Hinata la recibió en sus brazos y miró a su hija con ternura. La pequeña se movía un poco revoltosa y abrió un poquito los ojos. Eran de color azul claro como su padre y sus escasos cabellos eran de color azulado.

- Caramba tiene los ojos de su padre – dijo Iruka mirando a la pequeña.

- Y el pelo de su madre – comentó Amelia – En el resto se parece a ambos.

Hinata mecía a la pequeña en sus brazos que parecía estar un poco revoltosa y miró a Naruto con una sonrisa de felicidad.

- Naruto-kun… es nuestra hija…

- Nuestra hija…

Naruto apartó la parte de la manta que le cubría la parte inferior del cuerpo.

- ¿Estáis seguros que es una niña? – Preguntó Naruto mientras miraba por ese lado del cuerpo de la pequeña.

Tsunade, Sakura, Shiro e Iruka golpearon a la vez a Naruto que salió volando hasta estrellarse contra una pared.

- ¡Se puede saber que es lo que estas mirando!

Al ver la escena a Hinata le cayó una gota por la cabeza.

- N-Naruto-kun…

La puerta de la habitación se abrió y por ella entraron Hanabi seguida de su padre.

- ¡Hinata-onesan!

Hanabi se acercó corriendo a la cama en la que se encontraba su hermana y miró a la pequeña.

- ¡Anda es una niña! ¡Que bonita que es!

Hiashi se acercó y observó por un momento a la pequeña que le dirigió una mirada. Así Hiashi pudo ver que como el esperaba, los ojos de la pequeña no poseían el Byakugan. Luego miró a Hinata que le dibujó una sonrisa.

- Felicidad Papa, has tenido una nieta preciosa.

Hinata se acercó y observó a la pequeña. Le acercó su mano y la pequeña empezó a jugar con sus dedos usando sus pequeñas manitas. Ante esto Hiashi no pudo hacer más que sonreír.

- Bueno y ahora… - dijo Tsunade - . La pequeña necesitará un nombre, ¿se os ha ocurrido alguno?

Hinata se quedó pensativa un momento pero Naruto comenzó a decir nombres sin parar.

- Hombre yo había pensado Hitomi, Natsuko, Sora, Mikami, Miyabi, Aiko, Natsumi….

Naruto se volvió a llevar un puñetazo de Tsunade, Sakura, Iruka y Shiro que lo lanzaron contra la pared de nuevo.

- ¡Elige solo uno idiota!

Naruto fue un poco más machacado por Sakura, pero pronto Sakura tuvo que detenerse ante la voz de Hinata que había empezado a hablar.

- Yo tengo uno para ella…

Todos los presentes miraron a Hinata con atención.

- Su nombre será…

El silencio en la sala esperando el nombre se hacía inaguantable para algunos. Pero por fin Hinata dijo el nombre.

- Naruko.