Lo que todos perdimos
capítulo 21: Testigo silencioso.
disclaimer: Saint Seiya le pertenece a nuestro borrachín favorito, Masami kurumada.
Inició del arco tres: tras la grata y corta experiencia que Hiroshi tuvo con Kiki, este comienza a ver a los Kido con otros ojos, e incluso les da la oportunidad de hablar con ellos sin ser violento. Aunque no todo es color de rosa ya que Hiroshi tiene bajones de salud acompañado de terribles pesadillas, mientras que Seiya y los demás tienen que lidiar con un par de problemas también.
4:50 AM.
La alarma parecía tener un volumen increíble, despertando al joven de golpe, su corazón latía tan fuerte que era doloroso. De pronto pudo sentir como un espeso líquido subiendo desde su estómago y estancandose en su garganta, teniendo que usar toda su fuerza de voluntad para no vomitar ahí mismo en su cama. Corrió al baño, apenas llegando al inodoro, vacío su estómago violentamente, siguió haciéndolo incluso cuando comenzó a doler y no fue hasta después de cinco minutos que pudo calmarse lo suficiente para poder jalar la cadena. Débilmente se levantó y camino a su cuarto, tomó su teléfono para mirar la hora.
5: 02 AM
Con un quejido se recosto en la Tatami por varios minutos, era obvio que no iría a correr como lo hace normalmente pero esta dudando si ir o no al colegio. Bueno, él tenía muchas razones por las cuales podría quedarse en casa, la primera es que se siente fatal, el cuerpo lo siente pesado y la cabeza está por reventar. La segunda razón era que su uniforme estaba hecho un desastre, y el segundo uniforme que tenía estaba sucio. La tercera era que su mochila estaba con libros del día anterior y su celular estaba descargado. La cuarta y más importante era que tenía que entregar un reporte de un libro y ¡sorpresa! No la tiene.
Aunque al final... Hiroshi se puso a analizar su situación, él ya ha faltado demasiado al colegio, y pensando mejor todas las razones por las cuales faltar tienen solución o no son tan válidas.
La primera sentirse mal... Él acaba de recordar que tiene las primeras dos horas libres, ya que el profesor de laboratorio estaba enfermo y no había nadie para poder reemplazarlo. Así que técnicamente podría ir a la enfermería, recibir medicamentos, dormir un poco y después ir a clase sin ninguna repercusión.
Primera razón anulada.
La segunda el uniforme, bueno esta permitido cambiar el uniforme formal por el de gimnasia en caso de accidentes, así que podría usar el uniforme que esta un poco sucio y cambiarlo en el colegio.
Segunda razón anulada.
La tercera... el teléfono con poca carga y los libros del día anterior, bueno hoy es viernes, normalmente este día las clases son mas relajadas, y los profesores prometieron un documental. En cuanto el teléfono, puede cargarlo en lo que espera por el autobús.
Tercera razón anulada.
La cuarta... la tarea, bueno se supone que aquel chico, Kiki, prometió llevarla, y por mas extraño que parezca él confía en el chiquillo.
Cuarta razón anulada.
Con todo el dolor de su alma se quitó toda la ropa, se bañó lentamente y se vistió. Puso a cargar su teléfono para luego preparar su desayuno, cuando logró desayunar recogió su mochila y se acostó en el sofá del recibidor.
Fue el claxon del autobús escolar que lo despertó, el fuerte sonido no hizo nada más que agravar su migraña, é incluso sus ganas de volver a vomitar volvieron. Con pocas ganas se levantó, y subió al autobús escolar, el conductor nota lo mal que el joven estaba y pregunta:
- ¿Hiroshi-San, esta seguro que puede ir al colegio así?
Hiroshi sonrió y dijo - si, no se preocupe.
El conductor no se veía convencido pero igual le dejo subir, Hiroshi camino hasta los últimos asientos donde sabía que sus amigos estarán sentados. No es dé sorpresa decir que Shinji y Shinnosuke se asustaron al verlo, le hicieron lugar rápido para que se sentará.
- buenos días, Hiro-Chan.- saludó tiernamente Shinnosuke.
- muy buenos días, Hiroshi-Kun.- saludó igualmente de alegre Shinji.
Hiroshi solamente sacudió su mano, aunque no quería preocuparles no tenía la energía para andar sonriendo, ellos son muy sobre protectores con él y eso a veces puede ser muy fastidioso. A pesar de que aparentan estar tranquilos, él sabe que por dentro ambos planean no dejarlo ir al entrenamiento (ni iba ir de todas formas) y llevarlo arrastrando a la enfermería (donde planeaba ir).
-hee Hiro-Chan, ¿hiciste la tarea?- Shinnosuke dijo, tratando de iniciar conversación.
- ugh ¡mierda!- maldijo Hiroshi.
Shinji le reprime con la mirada - ¡Hiroshi! Esa no es la manera de expresarse de un joven de nuestro nivel, que no hiciste la tarea no te da la razón para hablar así.
Hiroshi gruño de enojo, cosa que asustó a sus dos amigos.
- no maldigo por eso, mierda.- siseó - maldigo por que olvidé el celular, mi madre podría hablar y yo...
Sintiendo el espesor en su garganta una vez más tuvo que poner sus manos sobre su boca, pequeñas lágrimas se forman en las comisuras de sus ojos, no puede aguantar mas. Levemente cree oír a sus amigos decir algo pero no puede estar seguro, de pronto una bolsa de papel es colocada frente a él. Sin pensar la toma y por segunda vez vacía su estómago, tratando lo más posible de hacerlo silencioso. Pronto comenzó a sentir como alguien, que asumió que era Shinji le masajeo la espalda, mientras Shinnosuke susurra cosas en su oído, cuando al fin terminó, fue Shinji quien retiro la bolsa, y Shinnosuke le paso una toalla húmeda para limpiarse.
- Hiroshi...- musito Shinji, pero Hiroshi lo interrumpe.
- lo sé, iré directamente a la enfermería al llegar.
Shinnosuke supone que eso es algo, aunque para ser sinceros él hubiese preferido llamar a su madre para que viniese por Hiroshi, de seguro a ella no le importaría, ya que le quiere como propio.
Bueno... solo queda llegar al colegio y tumbar a Hiroshi en la enfermería el mayor tiempo posible.
[°°°°°°°]
Shiryu se encuentra dando el ultimo sorbo de su té verde mientras razona sobre los eventos del día anterior, Kiki no ha querido dar explicaciones sobre su "amistad" con Hiroshi Sakurada. Según Shunrei y lo poco que Kiki le dijo en confianza es que Hiroshi... o Shun, es un chico bastante bueno pero solitario, no es nada violento. Pero en todo lo que llevan de conocerlo no ha hecho nada más que atacar, incluso atacando a June y Albiore, por eso sintió miedo por Shunrei.
pero... pero, la expresión de terror en su rostro es algo que lo cambia todo, y mas cuando él le dijo esas palabras.
"Shiryu...hermano"
Shun o Hiroshi, fingiendo o amnesia verdadera, Shiryu ya no sabía que pensar y mas cuando Shunrei le contó algo mas. Le contó que él se notaba nervioso con ella, que se sonrojo notablemente, era como si él le hubiese gustado.
Shiryu no es alguien celoso, pero por alguna razón no le gusta la idea de Hiroshi estando juntos y solos. Obviamente Shun no haría nada sospechoso contra su relación, él incluso se hubiese alejado de ella.
- Shiryu. - una voz llamó detrás de él.
Shiryu volvió a ver y vio a Tatsumi en su traje especial de negocios, con una expresión seria.
- ¿si?
- la señorita Saori fue informada ya, Seiya y Hyoga ya están en el país y estarán en casa pronto, posiblemente dentro de un par de horas.
Shiryu arqueo una ceja, esperando a que Tatsumi continuará, ya que es ,obvio que eso no es todo, si fuera así él no se hubiese molestado en avisarle. Bueno, no es como que fuera grosero con él, (ya no mas) pero es reservado y prefiere dar las noticias a través dé Ikki, quien esta arriba comiendo.
- y... traen al maestro de Hyoga, Crystal.- terminó de decir el mayordomo - quieren que todo este listo para recibirlos, por favor, dile a los sirvientes que lo hagan.
Shiryu tomó un sorbo mas de té y respondió - lo haré, gracias.
Tatsumi sonrió y dio una reverencia, para después irse, dejando a Shiryu dar más importancia a los eventos de anoche y que Kiki no le habla.
Tal vez...
Tal vez Kiki sepa algo y debiera investigarlo más.
[°°°°°°°]
Shinji se ofreció a desechar la bolsa con vómitos mientras Shinnosuke se asegura que Hiroshi fuera a la enfermería, el castaño decidió desechar la bolsa en un basurero del exterior del colegio y cuando cumplió su cometido, un chico pelirrojo le detuvo.
- hey, disculpa... - dijo el chico, extranjero pudo notar Shinji. - ¿puedes ayudarme?
- amm ¿sí? ¿Dime? - pregunta cortésmente Shinji, él no tenía ningún programa con extranjeros, asi que trata de actuar lo mas cortés posible.
- ¿tú eres Shinji Najimi?- pregunta el pelirrojo, causando alerta en Shinji, quien duda si sacar su arma de la manga.
- si. - confirmó, tratando de calmarse, aunque viendo que el otro chico traía uniforme del colegio vecino, se relaja un poco y pregunta - ¿quién me busca?
El chico sacó de su mochila un portafolio verde y se lo dio a Shinji - mi nombre es Kiki y... le hice un favor a Hiroshi-Senpai. ¿Podría entregarle esto a él? Lo haría yo mismo, pero no le he visto y pues, tu eres su amigo.
Shinji no dijo nada, pero aún así toma el portafolio y salió corriendo, dejando a Kiki pasmado.
Si bien Shinji como había dicho antes no tenía problemas con extranjeros, él si que los tenía con los Kido, ellos, en palabras de sus padres, son unos monstruos. No, no todos... solamente Mitsumasa Kido y su demoníaca nieta, Saori Kido, seres que les importa el dinero y que los diez jóvenes eran víctimas, en especial Shun Kido.
Nunca lo se lo ha dicho a nadie pero, sus padres siempre quisieron a Shun, lo conocieron cuando vivía en una Iglesia a la cual sus padres donaban dinero. Ellos le conocieron por accidente, cuando él ayudaba al sacerdote a limpiar y tropezó con su madre, tirando agua bendita sobre ella. Él obviamente se disculpó de manera tan dulce, tan natural que enamoró a su madre, y no solo a ella, sino también a su padre y a él. Shun era un niño lleno de bondad y amor al prójimo, cada pregunta que sus padres le hacían, Shun las respondió de tal manera que enamoró mas a la pareja Najimi, tanto así que ambos decidieron adoptarlo, cosa a la cual él no se oponía ya que siempre quiso un hermano.
Pero...
Shun se negó, alegando que nunca abandonará a su hermano, que ambos estarían juntos hasta el fin. Su padre habló esta vez, ofreciendo adoptar a su hermano también, que no sería ningún problema, que los cinco serían una familia. Shun entonces parece pensarlo, y prometió decirle a su hermano, el cual se encontraba fuera buscando algún trabajo, el sacerdote sugirió que si los chicos aceptan deberían traer un notario, para que todo fuera legal, los Najimi prometieron volver al día siguiente. Lastimosamente llegaron muy tarde, al día siguiente al llegar el sacerdote les dijo cabizbajo, los muchachos habían sido descubiertos y llevados a un orfanato, del cual no tenía conocimiento.
Shinji recuerda lo triste que sus padres estaban tristes, pero decididos, ellos decidieron buscar al par de hermanos y adoptarlos. Buscaron y buscaron, pero cuando al fin les encontraron les dieron la mala noticia. Ambos ya habían sido adoptados por el empresario Mitsumasa Kido junto con otros noventa y ocho varones, donde nadie sabía las condiciones en las que estaban. Sus padres nunca confiaron en Mitsumasa, no querían que estuviese cerca de su hijo, ya qué habían rumores de que era pedófilo, aunque no lo era su verdadero ser era de lo mas asqueroso. Varios de los sirvientes de Mitsumasa fueron a parar a su lado, o al de los Nohara, huyendo de los horrores de esa mansión, tanto hombres como mujeres renunciaron de su trabajo. Ellos les contaron el horror que estos niños estaban viviendo, eran ultrajados, maltratados y aparentemente entrenados militarmente para quien sabe que. También les informaron que tenían la espalda bien cubierta, que los niños estaban alimentados y sanos, que no tenían signos de maltrato, pero que era una farsa ya que el certificado de Salud era emitido por un hospital perteneciente a la función Graude, donde Mitsumasa era el administrador.
Mitsumasa tenía una nieta, la cual Shinji y Shinnosuke conocieron muy brevemente, Saori, una mocosa odiosa que le gustaba dar órdenes a todos. A ella le gustaba dar la imagen de Santa ante los demás, pero la gente conocía su verdadera naturaleza, ella era un monstruo manipulador. Una sirvienta, Erika fue de las que primeras que huyeron de Kido, contó la verdad de la niña, la mujer relató como ella, que le tocaba cuidar el jardín, observó como los niños jugaban cerca de un árbol y según ella dijo que eran de los pocos momentos que ellos no eran maltratados. Notó que la chiquilla llegó vestida con ropa de equitación y un fuero, se acercó a Seiya y le exigió jugar a los caballitos, juego que no era necesario pues ella tenía una yegua. Cuenta como Seiya se negó y Saori le dio con el fuero en la cara, ella se cubrió el rostro con horror, cuando al fin tuvo el valor de volver a ver vio como Saori tomó a otro chico, Jabú y le forzó a ser caballo, siendo azotado continuamente solo para que al final ella se fuera tan campante con su abuelo, sin ninguna represalia.
La mujer terminó su relato diciendo que ella curó las heridas de aquél niño, pero que tuvo que renunciar, ya no podría tolerar ver eso. Tanto ella como sus compañeros se sintieron frustrados, no podían denunciar, nadie excepto los Nohara y los Najimi.
Shinji suspiro, mientras seguía su camino hacia la enfermería para entregar el folio a Hiroshi, aunque muy adentro él no quiere. Mientras algunos piensan que ellos odian a los Kido solo por seguir a Hiroshi, pero no es así, ellos odian a los Kido por muy buenas razones. Después de un tiempo, los Najimi tomaron valor y fueron a la casa de Mitsumasa con una propuesta, ellos no harían un escándalo a cambio de que les devolvieran a Ikki y Shun. El viejo bastardo rio levemente antes de decir.
"llegaron tarde"
Todos... todos habían sido enviado lejos a entrenar para obtener una armadura, para que pudieran proteger a su nieta en un futuro. El único "consuelo" que el viejo enfermo proporcionó fue que si ellos hubiesen llegado el día anterior, él con todo gusto les hubiera dado al niño, ya que era el que menos oportunidad de sobrevivir tenía. Sus padres cumplieron la amenaza, esparciendo rumores (ni tan falsos) sobre él, y cómo el empresario ya tenía cierta fama la gente lo creía, otros solo lo pensaban. Fue una pequeña satisfacción que hayan logrado afectarle, aunque no lo suficiente para arruinarlo pero si superficialmente.
El viejo cayó enfermo y murió, su nieta toma el poder, y ellos no volvieron a ver a Shun hasta el torneo galáctico. Shinji recuerda como sus padres se alegraron y creyeron que al fin pudieran salvar a Shun de los Kido, sus padres sin embargo no lograron obtener información de Shun hasta el torneo galáctico. Sus padres vieron la oportunidad de finalmente adoptarlo sin ningún problema, ya que según ellos habían sido informados Ikki no había sobrevivido. Únicamente Shinji y Shinnosuke pudieron ir al torneo, el matrimonio tuvo que ir a un viaje de negocios por lo cual el joven fue encomendado con la misión de hablar, de mas bien convencer al chico de irse con él.
Pero nunca tuvo la oportunidad de hablar con él, su familia solo tuvo muy pocas oportunidades de verlo y ninguna de hablarle... luego vino la noticia del suicidio.
Suspiró y decidió, descansar su mente un momento y entró a la enfermería. Buscó entre las varias camas hasta que lo encontró dormido en la cama alejada de la ventana, Shinnosuke sentado en una silla al lado de la cama.
- ¿como esta? - pregunta Shinji - ¿lo enviarán a casa?
Shinnosuke negó con la cabeza - No, la enfermera sabe que su madre está dé viaje, dijo que sería inútil mandarlo a casa donde nadie lo puede monitorizar, y tiene razón. Bueno, en fin, ella esta hablando con el director y por lo que se nuestro Usagi esta libre de las clases, puede quedarse aquí hasta que él se sienta mejor.
Shinji suspiro aliviado, pero rápidamente recordó el folio verde del chico Kido. Lo revisó lo más rápido posible y luego lo guardó, era la tarea de literatura, ¿en que estaba pensando Hiroshi? ¿Acaso confía en aquel niño? Bueno, si Hiroshi decidió confiar en el extranjero, entonces él debe confiar en su amigo.
- oso- dijo Shinji con autoridad - Ponte listo para entrenar.
Shinnosuke obedece y camino hacia el gimnasio.
[°°°°°°°°]
Shiryu abrió su laptop e inició su investigación secreta, pasó varios minutos intentando decidir por donde empezar hasta que un nombre súbitamente vino a su cabeza.
Con determinación puso en el buscador:
Najimi Shinji
Varias páginas con resultados, y el dragón espera encontrar respuestas de la extrema lealtad de ambos chicos. Aunque Arles les explicó un poco del pasado de ambos, esa historia solo explicó la razón de lealtad de ellos hacia él, no de ellos hacia el chico Hiroshi. Él conoce la lealtad forzada, la lealtad de llegar a proteger a alguien por lealtad a alguien más y no por la persona que protege directamente. Pero este no era el caso, ambos chicos no solo protegen a Hiroshi por lealtad a Arles, también le tienen una extrema lealtad a Hiroshi, es una lealtad genuina.
Bueno, el dragón encontró una página donde brevemente hablan sobre Shinji.
Najimi Shinji, hijo único de la pareja de negociantes; Kumiko Najimi y Toru Najimi. Es el único heredero de la industria Najimi, y es un integrante muy activo en eventos de caridad. Estudiante modelo del colegio Kurumada y actual jefe de grupo del curso al que asiste, es un joven que en sus tiempos disfruta del deporte, siendo parte del equipo de hockey del colegio.
Shiryu rodó los ojos frustrado, esta información ya la sabía, además de que no le importa. ¿Como le hizo Ikki para encontrar aquella información? Bueno, el pelinegro trató por veinte minutos más hasta que encontró una página extraña, una llamada:
Escrito con sangre. Y como subtítulo estaba escrito La misteriosa familia Kido.
Este título totalmente capturó su atención, y dio clic en la página, aunque no tuviera nada que ver con lo que estaba buscando... o eso pensó él. El artículo incluía varios de los secretos de la familia, incluyendo los maltratos, los entrenamientos y los fallecidos. Entonces leyó algo que sinceramente ni él sabía.
Lo que poca gente conoce o se pregunta, es sobre el destino de los otros noventa niños de la fundación. Si, todos sabemos que los únicos sobrevivientes de los campos de concentración a los que enviaron fueron oficialmente diez.
Jabú de Unicornio. [Foto de ficha con armadura]
Ban de León Menor. [Foto de ficha con armadura]
Geki de Osa Mayor. [Foto de ficha con armadura]
Ichi de Hydra. [Foto de ficha con armadura]
Nachi de Lobo. [Foto de ficha con armadura]
Hyoga de Cisne. [Foto de ficha con armadura]
Shun de Andrómeda (QEPD). [Foto de ficha con armadura]
Shiryu de Dragón. [Foto de ficha con armadura]
Seiya de Pegaso. [Foto de ficha con armadura]
Ikki de Fénix. [No hay fotografía]
Lo que da como resultado noventa muertos, pero que me dirían si en realidad los famosos diez sobrevivientes no son diez, sino veinticinco. Si... no solo los anteriormente mencionados sobrevivieron, ya que como se nos fue informado por una fuente confiable, el testimonio de un sobreviviente.
Shiryu realmente estaba sorprendido, él en verdad pensaba que solamente habían diez sobrevivientes. Decidido continúa la lectura, pero siente un mal presentimiento.
Nuestra fuente, quien decidió mantenerse en anonimato y que nos ha dado casi toda la información de esta página nos cuenta como se subió al antepenúltimo autobús, poco después de Shun de Andrómeda, y el conductor solo condujo hasta un puerto cercano, ya ahí les hizo la mejor proposición. El hombre era amigo del encargado del barco destinado a llevarlos a sus respectivos campos de entrenamiento, por lo cual nadie sabría lo que pasó. El buen hombre les dio la opción de ir a entrenar o huir, obviamente todos huyeron, el que cuenta esta historia tuvo la suerte de ser acogido por el dueño del barco. Otro informante, un aprendiz de soldado cuenta que él no tuvo tanta suerte, fue enviado a un desierto y aunque sobrevivió el entendimiento perdió el derecho de uso, perdió la armadura pero ganó su libertad.
Shiryu pausa un momento, y recuerda algo que si maestro una vez dijo : " un aspirante de caballero de Atena tienen solamente tres posibles finales; ganar la armadura y servir a Atena, morir tratando de obtenerla o perderla y vivir en deshonor exiliado. " El dragón sabe que si él hubiese fallado y sobrevivido, su maestro le habría permitido vivir con él.
El ahora soldado cuenta que durante sus viajes encontró a cuatro de sus hermanos, uno de ellos logró huir antes que lograse llegar a su destino, otro fue rechazado por su propio maestro y sirve ahora como granjero, el tercero al igual que él, sobrevivió pero perdió. El último y fue una sorpresa para él un joven que no solo sobrevivió sino que también había ganado la armadura, pero su maestro nunca lo hizo público, aprovechando eso para declarar su lealtad al santuario.
Shiryu se sintió intrigado, pero paró la búsqueda para ir y comer un poco.
[°°°°°°°]
Albiore se sentó en las bancas frente a la arena, sintiendo algo de nervios por volver a ver a Shun. Ve como varios jóvenes entran, observó al chico que porta la "armadura" de Andrómeda pasa cerca de él. Aunque sabía que no era necesario, pero aún así toma al chico por la espalda y con rapidez quita la máscara del rostro del joven, revelando ser Shunnekeshi. Shunnekeshi se sonrojo causando que Albiore se sonroje involuntariamente, le devuelve la máscara dando una breve disculpa.
- ¡caballeros! - llamó una firme voz, Albiore junto con los otros volteó a ver, ven únicamente al zorro y al oso.
Murmullos se hicieron presentes en el gimnasio, Albiore mismo se sumaría a este comportamiento si no fuese que ha llegado a respetar a esos chicos.
- ¡suficiente! - gritó oso, silenciados ellos obedecen - ¡presten atención a nuestro líder regente!
- como pueden ver nuestro líder, conejo, esta indispuesto.- zorro informó - por el momento yo seré el líder hasta que nuestro verdadero líder pueda guiarnos.
Los demás solo dieron una reverencia, y se pusieron a entrenar en parejas, el oso incluso se unió al entrenamiento luchando contra Andrómeda. Albiore estuvo a punto de irse pero, cuando se volvió a ver el caballero de zorro estaba justo delante de él.
- maestro Albiore.- susurró el chico para no ser oído por nadie más - enseñarme a mejorar mi cosmos.
Para ser honestos Albiore quería negarse ya que ¿qué podría un chico aprender? Pero recuerda que el chico maneja el cosmos, incluso al mismo nivel que Shun tuvo después de tres años de entrenamiento, tanto este niño como el otro tienen potencial. Asintiendo el rubio se arrodilló y le indicó al castaño que hiciera lo mismo, una vez en el suelo ambos entendieron su cosmos. Los dos entraron en un tipo de trance, siendo el mas sumergido el zorro, sintiendo como el cosmos de Albiore lo guía a alcanzar niveles que nunca supo que tuvo. Levemente escucho a Albiore indicándole mayor concentración, el chico obedece lo mejor que puede, y en respuesta su mente es tragada por un recuerdo terrible, un recuerdo que él mismo se forzó a olvidar.
Llovía terrible esa noche, la lluvia estaba tan fría que el contacto dolía, lo único que ilumina la maldita noche es la Luna llena. Shinji se había escapado de casa, cansado de ser el hijo perfecto decidió divertirse un poco, bebió alcohol y fumó un poco. Pensó en llamar a Shinnosuke para tener compañías pero el castaño recordó que el otro muchacho probablemente estaba dormido. Ya eran pasadas las doce, pero el aún no se sentía cansado, el chico había oído rumores sobre el viejo teatro, que debajo de uno de los escenarios se escondían unos túneles Embrujados. Aún con lo borracho que estaba logró colarse al viejo teatro, lleno de polvo y animales rastreros, con la poca iluminación que el teléfono celular daba tardó en encontrar el dichoso túnel. En los túneles la temperatura era demasiado baja, tan baja que el agua que alguna vez goteo del techo y se acumuló en el suelo estaba congelada, haciéndolo perder el equilibrio en varias ocasiones. Según las leyendas en esos túneles se pueden oir gritos o incluso conversaciones, pero en los veinte minutos que lleva no ha escuchado nada, llegando incluso a aburrirse. Camino y camino hasta llegar al final del túnel, y a su vez unas escaleras metálicas que llevaban a un segundo piso, Shinji no sabía que podría haber arriba, todos los que se han atrevido a entrar a estos túneles salen huyendo al comenzar a oír las voces, sintiendo orgullo de ser el primero en llegar hasta aquí, comenzó a subir las escaleras metálicas, sus pasos haciendo eco en el viejo túnel.
Llegando hasta arriba nota que era una cueva, decir que estaba decepcionado era poco, él esperaba algo mas emocionante como terminar en un hospital mental abandonado o alguna casa, ya saben algo emocionante. Observó la lluvia desde la entrada de la cueva por largo rato, también anduvo curioseando la cueva misma y descubrió que la cueva era usada como refugió por alguien, habían restos de comida, botellas vacías, sábanas y cosas por el estilo. Sintiéndose súbitamente acosado el chico tuvo la necesidad de huir, consideró irse por los túneles, pero una corazonada le dijo que había peligro abajo, no le quedaba mas opción que salir corriendo, fuera de la cueva. Él no conocía el lugar, pero siguió corriendo hasta que perdió un zapatazo, se sintió de lo mas tonto en estos momentos, hace pocos meses había sido salvado de un secuestro por su maestro Arles, y aún así actuó por puro capricho, hay algo afuera y él lo sabe.
Súbitamente oye un grito, era un grito que fue ahogado por el estridente sonido de un trueno, el miedo mismo hizo que su borrachera se esfumara, se puso mas atento y escucho los pasos de alguien. Fue cuando le vio corriendo y sinceramente no lo podía creer, la persona que tanto sus padres querían ver.
Shun Kido.
El chico visiblemente triste corrió bajo la lluvia, pero cuando llegó cerca del "escondite" de Shinji tropezó, callendo de cara. Shinji dio un pequeño grito, él pensó que fue un grito leve, pero fue lo suficientemente fuerte para que Shun le oyera. El peliverde lo miró por breves segundos, sin darle mayor importancia a Shinji se levantó y continuó pero esta vez caminando como en trance. El castaño tenía el corazón a mil por hora, con las piernas temblando como gelatina decidió seguirle, llegando al barranco. Fue testigo de algo que nunca se imagino ver, vio como Shun Kido en el filo del barranco, mirando al horizonte. Temiendo que el peliverde cometiera una locura se acercó de a poco, cuando estaba a cinco metros de él, Shun se volteó, dando la espalda al vacío. Por alguna razón no puede ver su rostro, pero aún así sabe que el otro está llorando, Shinji intento acercarse pero antes de que pudiera hacer algo el se dejo caer.
Por la centésima de segundo que él logró ver su rostro antes de que Shun cayera, Shinji pudo ver que sus labios formaron una palabra. Una palabra que no recuerda, pero fue lo suficiente para hacerlo correr. Corrió y corrió, su abrigo atorandose en una rama, viéndose obligado a rasgarse para liberarse. Cuando finalmente llegó a la carretera siguió corriendo, hasta llegar a una cabina telefónica.
El hizo la llamada... pero, no recuerda... lo que dijo.
Súbitamente alguien le toma bruscamente por detrás, volteandolo y después...
Shinji abrió sus ojos de golpe, sentándose de golpe en una cama.
¿una cama?
Confundido miró a su alrededor y cayó en cuenta que estaba en la enfermería del colegio, lo cual aumentó mas su confusión. Tenía un leve dolor de cabeza que se iba haciendo mas fuerte, buscó con la vista a Hiroshi, recordando que el joven también estaba aquí pero, no le encontró por ninguna parte.
- él esta en educación física. - comentó la recién llegada enfermera - le dije que se quedará mas rato, pero ya sabéis como es él.
- Señorita Taken, ¿qué ocurrió?. - pregunta mareado.
- Tuviste un desmayo. Héctor-San te trajo aquí, aparentemente estabais demasiado cansado para entrenar.
- pero... ¿qué pasó? No recuerdo nada. - bueno, prácticamente no es mentira, no recuerda haberse desmayado.
- pues según Héctor-San te desmayaste durante el entendimiento de karate, Shinnosuke-Kun se sentía fatal por haber sido él quien estuvo entrenando contigo, y a pesar de que Héctor-San dijo que él no te alcanzó a tocar. - ella hizo una pausa para tomarle la temperatura. - Ummm, tienes un poco de fiebre. Bueno, en pleno entrenamiento te desplomaste por cansancio, aunque creo que haz pescado un resfriado.
Shinji suspiro cansado pillando rápido la mentira de su compañero, aunque no entiende por que lo hizo. - ¿ha llamado a mis padres?
- efectivamente, Hiroshi mismo insistió.- dijo ella medio divertida. - incluso fue él quien te puso la ropa de gimnasia para que tus padres no te riñan.
Shinji no creyendo del todo sus palabras mira sus ropas, notando que en efecto ya no esta usando su uniforme de entrenamiento. La enfermera río cuando Shinji se sonrojo, Shinji no tenía problemas con Hiroshi viéndolo así de íntimo, inclusive él ya le ha visto desnudo, pero al menos estaba consciente.
- ¡oh! - exclamó la mujer - acabó de recordar que dijo Shinnosuke-Kun que te dijera que él entregará tu tarea y te pasaría los apuntes en la tarde.
Shinji asintió y luego cerró sus ojos para dormir un poco más.
[°°°°°°°]
Albiore a pesar de no conocer tanto al muchacho, debe admitir que se preocupó cuando el chico cayó inconsciente. Tal vez fue demasiado para él, pero debe admitir que el chico superó sus expectativas para alguien con tan poco entrenamiento, aunque eso deja en claro el excelente maestro que es Arles. Albiore estaba seguro que el amigo del chico, Shinnosuke, armario alboroto, pero reaccionó de manera calmada y hasta cuando hicieron preguntas él tomó toda la culpa.
Pero a quien más miedo le tenía era sin duda a la reacción de Shun, pero él al igual que Shinnosuke este reaccionó calmado, sólo preguntó si era grave. Justo ahora él esta impartiendo la clase de educación física, la clase de hoy: atletismo. Ganarse la nota era prácticamente sencillo, cada uno correría cien metros y él tomaría el tiempo, mientras mas rápido mejor nota obtendrán. Fue bastante obvio quien pertenece al club de Arles, ellos eran mas rápidos que incluso los que pertenecen al club de atletismo, obteniendo todos las mejores notas. Cuando era el turno de Shinnosuke Nohara, Albiore tuvo una agradable sorpresa.
- ¡muy bien, Shinnosuke!- anunció Albiore - ¡ Empezamos en tu marca...!
Pero antes de que este pudiera soplar el silbato un Jalón en la camiseta le detiene, mirando se da cuenta que es Shun, por lo que pide a Shunnekeshi a tomar el tiempo. Ya alejados comienza una breve charla.
- ¿en que puedo ayudarle joven? - empezó Albiore.
- Héctor-Sama, quería pedirle disculpas. - dijo haciendo una reverencia - he sido muy grosero con usted, además de desconfiado.
Albiore se sintió intrigado, podía claramente ver que sus disculpas eran forzadas, pero decidió aceptar finalmente.
- claro, disculpas aceptadas.
Hiroshi asintió, viéndose totalmente incómodo, pero igual le extendió la mano, Albiore la apretó, para así despedirse diciendo.
- ahora regresa a la fila, Sakurada.
Y él sonrió, aunque fuera forzada, Albiore lo aprecio.
