Capitulo 21
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Alphonse y Edward de miraron un momento antes de entrar en la realidad. Volvieron a mirarse y luego dirigieron su mirada a la verdadera causa de su asombro. El Coronel los miraba enfadado desde la puerta y sin pensarlo dos veces se había metido dentro de la habitación del paciente. Su mirada que solo mostraba su enfado y su seriedad habitual había sido reemplazada por una cien veces peor. Ed no le temía ni nada por el estilo pero ver esa mirada en aquel hombre inspiraba temor. Podía deducir que algo se malo se había metido. Aunque no tuviese idea de que había sido.
-Eso mismo podría preguntarte yo, Edward Elric.-le espetó con esa maldita autoridad que tenía y exasperaba al rubio.-Que diablos haces en un hospital?
-No le importa.-respondió, cruzando los brazos y acomodándose en la cama. Se dedico a acomodar su vendaje. Nada de lo que le dijese podía ser tan grave y de seguro el maldito coronel estaba exagerando todo.
-Oh si que me importa.-se acerco más al joven. Su despreocupación lo exasperaba. No todo era un juego, no podía seguir así de tranquilo.-Y a ti también debería importarte.-soltó como una carnada.
-Por que debería importarme?-preguntó intrigado, pero sin demostrar cuanto en realidad estaba.
-No solo a ti, sino también a tu hermano.-Al salto en su asiento despertando de ese sueño que se tiene cuando es ajeno a una conversación. Miro al Coronel con extrañeza y en su mirada se decía todo. ¿Qué es?-Les diré todo en cuanto me digan como terminaron en el hospital.
Sabía sembrar el misterio y le estaba saliendo muy bien. Se sentó en el borde de la cama del muchacho herido y espero con paciencia mientras veía el intercambio de miradas de un muchacho a otro. Esa complicidad entre hermanos era sorprendente y inexplicable. Era como si se estuviesen hablando telepáticamente o algo así. Se pregunto que se estarían diciendo. Seguramente preguntándose que hacer, que decir. Pero antes de que pudiese hacer sus conjeturas, el Coronel oyó la voz del Elric menor.
-Coronel...-el joven no sabía por donde empezar.-Estamos aquí porque mi hermano se metió en una pelea, como de costumbre. No hay nada de que preocuparse.-fue lo más convincente que se le paso por la cabeza. Edward lo miró con ira pero se le pasaría.
-Ah si? Que extraño...-dijo con sarcasmo. Revoleo los ojos por el techo y de repente sacudió la mesa junto a la cama del chico con un duro golpe.-Si hubiera sido así Alphonse, la milicia no estría metida en esto.
"¿La milicia?" fue la pregunta instantánea que se formo en la mente de los dos jóvenes. No podía todo haber llegado tan lejos. ¿Los habrían descubierto? Todo aquel tiempo cubriéndose de los pasos cada vez más cercanos de Mustang y de los suyos para ser atrapados como conejos por un zorro en su primer día en Central. Ed se sentía un miserable. Todos sus amigos caerían por su culpa. Por su falta de sensatez, por su terquedad. Por primera vez quiso ser más una persona con cabeza. Por primera vez se avergonzó de lo que era.
-La milicia? Pero...-Al no sabía que decir y aún así buscaba la forma de no hundirse. Lo admiraba.
-Nada de pero.-lo interrumpió bruscamente Mustang. Los miro fijos a ambos pero en especial a Ed, quien se mantenía impasible con los puños cerrados.-Solo los podré ayudar si me dicen la verdad... desde el principio.
Al miraba nervioso a su hermano. Ninguno de los dos sabía que hacer. Era la primera vez que le dirían a alguna autoridad la causa de su trauma infantil. La causa de las partes metálicas en el cuerpo de Edward. El hermano menor soltó un suspiro y se apretó las manos, nervioso y desorientado. Había vivido ignorando la posibilidad de que ese diría llegase pero ahora que estaba allí, sentado cara a cara a ellos, se sentía totalmente perdido. Temeroso. Esa era la palabra, temeroso. Ed no lo soportó más. Levantó la mirada desafiante al Coronel y apretando más los puños, prosiguió.
-Quiere saber la verdad? Bueno aquí esta.-lo miró a su hermano buscando perdón pero ya era tarde y siguió.-Fue hace unos años, intente resucitar a mi madre. Ella había muerto por culpa del bastardo de mi padre, quien la dejo sola cuando éramos pequeños. Ella lo era todo y perderla fue... fue...-Mustang abrió los ojos, era la primera vez que veía al Elric así.- fue malo, esta bien. Pero peor fue lo que hice después. Intente la transmutación humana.-cerró los ojos recordando el dolor... el dolor de la muerte, la puerta, la verdad, el frío de aquella soledad y de los miembros mecánicos siendo instalados en su cuerpo.-Y... falle. Creo que eso es obvio.-dijo mostrándole su brazo y pierna.-Ahora bien si nos va delatar como buen perro de los militares, adelante, hágalo. Pero lléveme a mi.
-Que? No, hermano, si tu te vas yo también.-dijo Al parándose sorprendido.
-Tu tienes una vida y se que será mejor que la mía, así que Al... lo siento.
Lo siento.
Esas mismas palabras tocaron muy en el fondo los corazones de ambos chicos y aún más del Coronel. Nuevamente podía ver ese lazo, esa unión que jamás se rompería. En ese instante lo supo, y no volvería a pensar lo que hace días antes, tal vez hubiera hecho. Cerró los ojos pensando en como su carrera se iría por el caño por todo esto pero bueno. Habían cosas peores. Bajo la mirada y volvió a levantarla hacia los chicos, hacia Edward en especial. Hacer las cosas bien exigía cierto sacrificio de vez en cuando, no?
-No es necesario tanto drama muchachos.-dijo jovial y despreocupado. Como si no le hubiera dando importancia a todo el cuento.
-Q-que?!-salto el joven mayor, visiblemente molesto por esa falta de respeto.
-Porque yo voy a ayudarlos.
-En serio Coronel?-pregunta Al, estupefacto y a la vez agradecido. Separarse de su hermano hubiera sido muy doloroso.
-Si, así que Alphonse...-se levantó y se encaminó a la puerta con ese gesto tan altanero, propio de él.-Cuida que tu hermano no se meta en problemas, esta bien?
El hombre salió de la habitación del paciente con aspecto confiado, haciendo creer a los Elric que lo único que debían hacer era portarse bien, no causar problema sin llamar la atención, como siempre lo había hecho, solo que esta vez con apoyo interno d los militares. Se paso la mano enguantada por la cara, sacando el sudor de su frente. Todo era mucho más difícil de lo que había demostrado, por suerte. Esos chicos no tenían que saber tanto. No tenían que saber que ya uno de sus superiores se había enterado del suceso en la convención de automails y lo había llamado en cuanto había llegado a la ciudad.
¿Cómo explicarle a esos muchachos que Kimbley, uno de los peores y mas crueles militares de la ciudad, estaba especialmente interesado en su caso? No se lo había saco porque el General encargado de ese caso tenía cierta estima por el Coronel y esperaba que hiciese un mejor trabajo supervisando a esos chicos. Aunque como se lo había dejado en claro. A la primera provocación o falta de atención que encontrase, le daría el caso a Kimbley. Y que fuese lo que Dios quiera. Mustang sabía muy bien que si le daban el caso al alquimista carmesí, esos chicos se volverían objeto de experimentos en alguno de esos horribles laboratorios. O se volverían fugitivos de la ley. Esta última opción se le hizo más posible, conociendo a Edward Elric uno solo podía esperar eso.
Caminó unos pasos y se desplomó en una de las sillas del hospital. Estaba agotado. Todavía podía recordar la sonrisa de Kimbley cuando el General le había dicho aquello. Sin dudas estaba confiado en que el, Roy Mustang, fallaría. Apretó su puño con furia. No, no lo dejaría ganar y pondría todo su ser en ello. O podía dejar que las vidas de esos chicos cayeran en las de aquel alquimista desalmado. Por su nombre lo juraría. Haría todo lo posible, todo lo que no había podido hacer cuando tuvo la oportunidad. Corregiría sus errores del pasado. Sus errores de guerra.
Estaba a punto de hundirse en uno de esos momentos de depresión cuando recordaba los horrores de esos momentos en el campo de batalla cuando una mano delicada se le apoyo en el hombro. La sintió como una salvación, una luz al final del túnel. Tenía las manos cubriendo su rostro por lo que no pudo verlo por unos momentos pero el sentir aquella mano en su hombro, protegiéndolo, acompañándolo, era todo lo que necesitaba para sentirse mejor. Para no caer.
-Roy... te encuentras bien?-la voz de alguien que conocía bien le obligó a levantar la vista.
Se destapo el rostro y la miro. ¿Cómo lo conocía tan bien¿Cómo sabía siempre que hacer? Más aún¿cómo había hecho para enamorarlo así? Si, lo admitía tanto en el interioro como en el exterior. Estaba enamorado de la Teniente Hawkeye. De Riza. La mujer que lo había acompañado siempre, quien lo había protegido siempre, quien lo ayudaba, quien no se iba, quien tenía fe en él. Pero por sobre todo, porque era quien siempre tenía la manos sobre su hombro. "Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer". Rió ante ese pensamiento estúpido y verdadero al mismo tiempo.
La observó un largo, notando como poco a poco sus mejillas se ruborizaban por su oscura mirada. Le gustaba cuando no sabía como reaccionar. Parecía tan humana así, menos rígida y más viva. Le sonrió como respondiendo a su pregunta y se paro antes de que se fuese. Ella no sabía que decir pero en seguida puso ese semblante de madre enfadada que ponía ante "alguna acción indebida" y frunció el ceño. Volvió a sonreírle y eso pareció desarmarla por unos momentos. Unos momentos que supo aprovechar.
Aún tomando su mano con la suya, hizo uso de la otra mano y la tomo por la barbilla. Los ojos de ella brillaban ante lo que ambos sabían que iba a pasar. Ella nerviosa, el decidido. La mujer de armas tomar estaba totalmente desarmada. El hombre que amaba en secreto, quien quería como nadie, quien podía con ella en cualquier momento, en cualquier lugar. Su hombre, su jefe, la estaba tomando de la barbilla y la miraba directo a los ojos. ¿Le estaría por dar un beso? Pero antes de que esa pregunta pudiese ser respondida en su mente, el la beso.
Fue un beso tierno y dulce, corto pero que la dejo sin respiración. Se separaron unos segundos después. Sonrió de nuevo al ver como ella esperaba que siguiese. Aún tenía su mano en su barbilla. La miro a los ojos de nuevo y hablándole en ese tono altanero que poseía le hizo un guiño y le dijo.
-Gracias Teniente.-se alejo de su suave piel y siguió camino al cuartel donde lo esperaban los demás.-Pero no vuelva a bajar la guardia.-terminó antes de desaparecer al final del pasillo.
Riza se toco la mejilla aún después de que el hombre hubiese desaparecido hacia ya unos segundos. Se toco la mejilla un rato hasta que recobró el sentido. ¡La habían besado! Y no cualquier persona. Le había robado el beso su propio jefe. Se sentía tan bien y a la vez tan mal. ¿Qué estaba pasando? Su mundo dándose vuelta frente a sus ojos y ellas sonriendo como estúpida en el pasillo de un hospital. Pero... se sentía tan bien. Dejo pasar las cosas y se relajo como no había hecho en mucho tiempo. Sonrió pero era una sonrisa maliciosa, una vengativa. Estaba segura, muy segura de que no volvería a bajar la guardia.
La mujer salió de aquel lugar en el momento en que una jovencita rubia volvía de dar su décimo quinta vuelta alrededor del hospital. Su nerviosismo era evidente. Se agarraba las sienes de la cabeza con ambas manos, como temiendo que su cabeza explotase. Sus pies se movían frenéticos por el suelo de mármol y no notaba los insistentes llamados de las enfermeras, pidiéndole que se calme. Ella seguía sumisa en sus pensamientos. En unos pensamiento que tenían que ver con unos labios ya que no paraba de frotarse las yemas de los dedos sobre los suyos. Daba la impresión de estar pensando en un... beso.
Winry no sabía que hacer, como de costumbre. Le hubiera gustado mucho hablar con Ira en esos momentos pero no quería que la viese así de vulnerable. Simplemente no tenía ganas de ser su histérica mimada ni de fingir estar bien. Quería estar mal en soledad. Se sentó en un banco cerca de la habitación de ambos muchachos. Uno estaba con su hermano y el otro con Elysia. No entendía al primero. Al segundo lo conocía como la palma de su mano. El primero le daba dolores de cabeza. El segundo la hacia reír a mas no poder. El primero la celaba hasta por los gatos. El segundo le tenía una confianza infinita. Ed la hacia sufrir e Ira la consolaba cada vez que podía. Entonces¿por qué estaba tan enamorada del primero?
Soltó un suspiro resignado. Había sido la novia de Ira, si peor no había sentido en un beso apasionada suyo lo que Ed la hacia sentir con una sola de sus miradas. No es que no sintiera nada por el oji-violeta pero solo era cariño. Nada mas que puro cariño de amigo, de gran amigo. Sabía que el aún sentía cosas por ella y que si ella le daba la primera oportunidad el no la desaprovecharía. El si la merecía, el le daba seguridad y paz. Pero su corazón pertenecía al rubio cabeza hueca y eso la hacia sentirse aun mas infeliz. "Ojala uno pudiese elegir de quien enamorarse" pensó mientras miraba el lugar con total cara de aburrimiento.
-Winry? Te pasa algo?-le preguntó una voz a sus espaldas, sobresaltándola lo suficiente para pegar un pequeño salto.
-Elysia! Casi me matas del susto!-dijo por instinto a la chica de los moños. Ella acaba de salir de l habitación del hijo de Izumi.
-Lo siento mucho.-dijo algo molesta peor se le paso en seguida al verla de cerca. Los ojos de Winry rodaron. Era igual a Al, ambos tenían ese maldito poder de ver lo que le sucedía a las personas.-Te ocurre algo?
-No, nada.-dijo moviendo las manos. "Aquí vamos" pensó mientras la otra seguía analizándola con la mirada. Era obvio que no se marcharía de allí sin sacarle una respuesta. Ella también la conocía muy bien.-Es solo que estoy exhausta, ya sabes, por la pelea y todo eso y que estemos aquí y bueno...
-No es por eso.-la interrumpió la castaña acercándose mas y mas al rostro de la rubia.-Estas así por...-su mirada se fundía en la de ella cuando entonces...-Por Ed!
Era imposible. Bajo la cabeza rendida a su amiga. Esta solo alzo la barbilla orgullosa de su poder. Winry se cubrió el rostro con las manos. Recordar porque estaba mal por otra persona era peor que recordarle ella misma. Se sentía mal. Elysia espero que Winry se recuperase. Espero y espero pero pasaron los segundos infinitos y ella seguía sumisa en su mirada perdida. Le preocupo. De verdad algo el había pasado a la chica de ojos azules. Y no era tan reciente. Sabía que algo el sucedía desde aquel otro día en el hotel, cuando no dijo nada en toda la noche. Casi no lo había podido creer.
Se agacho hasta quedar a su altura y la abrazo con verdadero pesar. No sabía que le había recordado pero la había herido más de lo que ya estaba. Se sentía mal porque su amiga así lo estaba. Winry había hecho su vida divertida y verla triste era como ver el mundo en blanco y negro. De veras estimaba a su amiga, por sobre todas las cosas. Por sobre su locura, sus chistes malos, sus malos hábitos y todo. La abrazo con más fuerza.
-Ya ya.-le susurró al oído.-Lo siento Win... pero crees que ya estas lista para decirme lo que paso el otro dia en el hotel?
-Co-como sabes que paso algo?-le pregunto una sobresaltado Rockbell. Maldito poder.
-Soy tu amiga.-le respondió con simpleza y ambas rieron.
-Esta bien.-dijo al terminar de reír y miro a Elysia seria a los ojos.- de verdad quieres saber? Mira que si no quieres no te digo nada y hacemos como que nada paso... y...
-Winry...-la reto Elysia como una madre.
-Esta bien...-soltó un suspiro nuevamente derrotada. Pronto su cara se cubrió de los colores del tomate y sin mirar a su amiga, agacho la mirada y dijo.-Yo... yo... Bueno, es decir, Ed y yo... bueno, nosotros nos... nos be...
-Se... besaron?-pregunto la castaña con total estupefacción y los ojos más grandes que un plato.
-Si...-respondió tímidamente Winry. Peor el grito de su amiga la hizo pararse de un salto y taparle la boca con las manos. "Acaso estas loca?" le pregunto con la mirada.
-No, aquí la loca eres tu. Como se te ocurrió no contarme!-la chica irradiaba felicidad por su amiga. Al fin había pasado!-Es maravilloso! Como fue? Quien empezó? Quien termino? Que te dijo? Hay algo? Son novios?
-Si, novios...-dijo la rubia con sarcasmo y volvió a caerse en su silla. Entonces fue que Elysia vio donde recaía el problema y con su hábil mente pudo hacer un boceto de lo que estaba pasando.
-Entiendo...-se sentó junto a su miaga de nuevo y la miro a los ojos.- El hace como que nada paso no?-la chica solo asintió.- Y volvió a besarte, me equivoco?-ella respondió que no. Tenía toda la razón. Sus ojos se aguaron con rapidez.
-Solo... solo...-los sollozos casi no la dejaban hablar.-Solo me beso porque esta celoso de Ira. Quiere que siga enamorada de el para siempre y hacerme sufrir... y... lo peor de todo es que aún así lo quiero... lo quiero tanto Ely... por que duele tanto?
Winry siguió llorando un largo rato mientras Elysia lo único que podía hacer era acariciarle el cabello y decirle que todo estaría bien. Por unos momentos sintió un profundo deseo de matar a su cuñado. Era un idiota y con honores pero bueno, decidió pro perdonarlo. El tendría sus razones pero tendría que sacarlas a la luz antes de que ella decidiese matarlo de verdad. Su cerebro trabajo a mil los diez minutos que su amiga lloro hasta que pareció que los llantos de la rubia lo sacaron de quicio y una idea brillante vino a la chica. En sus ojos se formaron pequeñas estrellas y sonrió con malicia.
-Lo tengo!-dijo mientras se levantaba de un salto.
-Que pasa?-pregunto la rubia con los ojos hinchados y levantándose lentamente.
-Winry vamos a descubrir si el tonto de mi cuñado te quiere tanto como espero.-sus ojos estaban llenos de determinación.-pero tendremos que hacer algo que tal vez no te agrade del todo.
-Que es?-pregunto totalmente curiosa.
-Mira, yo se que no sientes más que cariño por Ira y no querrías lastimarlo jamás pero para que esto funcione necesitamos usarlo, estas de acuerdo?-la rubia la miro cuestionándola pero acepto al ver como sus ojos le decían que no seguiría hasta que aceptase.-Bien, vamos a ver cuanto puede aguantar Ed con sus celos.-dijo más para si misma y eso fue lo que más asusto a la rubia. Las ideas de su amiga solían ser bastante... como decirlo? Malvadas.
-Que quieres que haga? No me pidas que bese a Ira porque no lo haré.-le dejo bien en claro. No quería confundir las cosas con su amigo.
-Oh, eso hubiera estado genial pero esta bien, conociéndolo a Ed se pondrá celoso de cualquier cosa.-volvió a ver fuego en los ojos de la castaña. Le estaba dando miedo.-Tu entra a la habitación de Ira, yo me encargo del resto.
-Elysia no vayas a hacer ninguna estupidez...-le dijo de forma aún más severa que su amiga minutos antes. Confiaba en la chica pero no mucho en sus planes.
-Yo? Como crees?-le dijo ofendida mientras la empujaba a la habitación del morocho.-Tu solo entra.
La chica obedeció. Ni modo, de cualquier forma iba a ir a visitarlo. Abrió la puerta y entro de lo más normal, esperando que sus ojos no se notasen muy rojos. Elysia cerro la puerta tras ella y rió con malicia, llamando la atención de algunos que pasaban por ahí. "Ahora es mi turno" dijo mientras abría la puerta de donde se encontraban Al y Ed. Si todo resultaba como había planeado, todo eso sería muy divertido.
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Buenas noches! Como estan? Bien, espero que les haya gustado este capitulo. Para mi escribirlo no fue lo más apasionante que digamos pero tampoco lo peor, fue una especie de transicion. En fin, lamento mucho la tardanza pero es que tenia pensado publicar esto el 31 (o en su defecto el primero) pero no tuve internet hasta esto momentos por lo que mi regalo de fin de año se hizo desear jaja.
Bien, a esta historia no le queda mucho tiempo. Le quedan unos cunatos capitulos mas que por suerte ya estan bastante detallados en mi cabeza asi que solo tendre que escribirlo. Estaria muy feliz como siempre si siguieran esto y si lo comentaran como siempre! jaja mi ego... Pero bueno, escribo porque me gusta, no para alimentar mi egocentrismo. Aunque es lindo recibir criticas xD jaja. Espero que sigan disfrutando esto y que me digan que les parece que debo mejorar, que les gusto y que no y... bueno esas cosas jeje.
Bueno me despido. Besos! Y si no los aburri ya, dejen algun review (gota).
...Luz Malfoy...
P.d: Un saludo y beso especiales a Anami que sigue esto aún cuando estamos chateando y podriamos hablar de un millon de cosas mas interesantes xD ja! Y por bancarme cuando ciertas cosas (sin especificar) me hacen flaquear en el fic.
