N/A: Antes de comenzar, quiero agradecerles por tomarse el tiempo de dejar un comentario o mandarme un mensaje, las amo. También quiero informarles que esta es la primera parte del final, decidí dividirlo en dos y muy pronto subiré la segunda parte,y, si ustedes quieren quizá un epílogo. No duden en dejar sus comentarios sobre la historia, sé que muchos la leen, pero pocos dejan su opinión ¡No sean tímidos! recibo todos los comentarios con mucho gusto, no importa si es una crítica, alago, o más críticas; me ayudan a mejorar. Si les gusta una escena díganme, las haré más frecuentes. Por lo pronto les dejo esta pregunta y espero con emoción su respuesta:
¿Cuál crees que sea el desenlace en la relación de Sakura con Fye?
Cualquiera que me conozca y que haya leído ya mis otras historias, sabrán que no tengo piedad y que soy capaz de muchas cosas. Todo puede pasar, pero me gustaría saber qué teorías se han formulado ustedes, mis queridas lectoras. Las que ya me han leído pueden suponer que el pobre de Fye podría terminar vendiendo jamones en el supermercado (?)
Sin más qué decir... ¡Disfruten el capítulo!
We Meet Again
By Tsuki No Hana
XX
"Agridulce"
Cerró su última maleta llena de cosas y miró por última vez todo a su alrededor. Esa etapa de su vida había terminado definitivamente, las cosas no pudieron terminar de mejor manera, pues ninguno de los dos volvió a discutir, simplemente se desearon lo mejor el uno al otro y quedaron en un acuerdo implícito donde se daban libertad mutua, algo que a Ámber no le agradó en lo absoluto. Hace un mes, cuando Sakura salió del hospital, la pequeña rubia le preguntó a su padre por ella, ahí él tuvo que explicarle (a grandes rasgos) lo que había sucedido y le dijo que esto era lo mejor para todos.
Suspiró con tristeza y salió de su departamento cojeando muy levemente. Ya había dejado de usar bastón o muletas desde hace un par de semanas.
—Gracias por todo —le entregó las llaves de su departamento a la casera.
—Cuídate mucho, niña —le sonrió con amabilidad.
La maleta que tenía en manos era la última, ya todas sus cosas habían sido mandadas por paquetería a China, a la casa de Shaoran.
Comenzó a bajar las infinitas escaleras, cuando de repente el timbre de su teléfono sonó. Era un mensaje:
"Hola pequeña, siento mucho no haber podido ir a Londres personalmente por ti, espero que no tengas problema alguno con tus cosas. Si necesitas ayuda sólo dime y mando a alguien para que te ayude.
Te quiero.
-S."
Sonrió de lado.
Shaoran era muy amable, pero ya no había nada más que transportar. Ya había sacado todas sus cosas de casa de Fye hace casi un mes.
Suspiró con tristeza por enésima vez. Recordó con nostalgia todos aquellos buenos momentos que pasó en los últimos meses: su reencuentro con Fye, conocer a Ámber, pasar navidad y año nuevo con sus seres más queridos, descubrir nuevamente su amor por Fye, pasar tanto tiempo como una familia de verdad, su compromiso con Fye, los preparativos para la boda y lo más hermoso de todo… aquel momento donde Ámber le dijo "mamá"
Fue difícil haber tomado esa decisión, pero era lo mejor para todos. Recién salió del hospital, le dijo a Fye que comenzaría a empacar sus cosas para irse muy pronto. Recordaba claramente cómo palideció un poco y enseguida sólo asintió levemente con la cabeza, sin atreverse a mirarla a los ojos por más de dos segundos. Y ni qué decir de Ámber, ella había llorado en sus brazos las últimas noches que pasó en la residencia Flowrigth, se negaba a dejarla ir, decía que ella era la mejor mamá del mundo, su mamá. Eso fue lo más difícil para Sakura, incluso más que el despedirse de Fye. Ámber se había convertido en su pequeña consentida, en su niña hermosa.
Puso un pie fuera del edificio, lista para subirse al taxi que cargaba ya con sus cosas, pero antes de hacerlo sintió cómo unos brazos la apretaban con fuerza. El corazón se le detuvo, esperanzado.
—¿Crees que te dejaremos ir así como así? —murmuró con mucha tristeza.
Se sorprendió, pero correspondió al abrazo con el mismo fervor. Su mejor amiga no la iba a dejar ir sin antes despedirse.
—¿Estás segura de lo que estás haciendo? —se separó para mirarla a los ojos. La aludida asintió y miró por sobre el hombro de su amiga, el marido de ésta las miraba con una ligera expresión de molestia.
—Lo siento…
—No tienes por qué disculparte —dijo Kurogane—. Después de todo es tu vida, tus decisiones —suspiró—. Quizá sea lo mejor —terminó aceptando—. Para los dos.
—Así es —dijo la castaña con convicción.
—Pero no es lo mejor para Ámber. Ella está sufriendo mucho —agregó el moreno.
El corazón se le rompió a Sakura.
—Fue muy difícil no traerla aquí. Se quedó llorando en casa.
La pobre cerró los ojos, deseando ver una vez más a su niña.
—No me iré para siempre, vendré a visitarlos en unos meses —sonrió con una felicidad muy forzada.
—Te estaremos esperando —a Tomoyo se le llenaron los ojos de lágrimas—. Ven, te llevamos al aeropuerto.
—Pero el taxi…
—Ya pasé todas las cosas al auto —Kurogane señaló su Volvo.
Sakura se sintió un poco feliz.
En cuanto llegaron al aeropuerto, la castaña registró su equipaje y esperó en la sala correspondiente a que la llamaran para su vuelo, mientras tanto sus amigos permanecieron con ella en todo momento, la acompañarían hasta el último segundo.
—¿Qué tal la pierna? —preguntó el médico.
—Mucho mejor.
—Cojeas un poco.
—Me estoy acostumbrando a no usar nada de apoyo —sonrió un poco.
—¿No te duele? —insistió.
—Cariño, ya deja de molestarla —Tomoyo le dio un codazo poco sutil.
—Sólo está preocupado ¿Verdad? —miró a su amigo con cariño. El aludido se sonrojó casi imperceptiblemente y desvió la mirada.
—Cada que vengas de visita haz una parada en el hospital para que revise tu evolución, sólo para asegurar que todo va en orden.
—Lo que usted diga, doctor —sonrió.
—"Pasajeros para el vuelo 119 a Shanghái, favor de acercarse a la puerta número 22"
—Es hora de que me vaya —se puso de pie de una de esas incómodas sillas de aeropuerto. Sus amigos hicieron lo mismo.
Tomoyo suspiró pesadamente.
—Te extrañaré horrores —la volvió a abrazar con mucha fuerza, el llanto se hizo presente en ambas.
—Yo también —hipó un poco—. Pero vendré de visita muy pronto, lo prometo —sollozó y se separó del abrazo.
—Más te vale —le sonrió con tristeza, limpiándole las lágrimas.
La ojiverde se paró frente a su amigo y sin importar lo poco expresivo que siempre ha sido, dio un paso al frente y lo estrechó entre sus brazos.
—Cuídate mucho, por favor —acarició su cabeza, revolviéndole el cabello al igual como hacía con Ámber.
—Ustedes también —suspiró y despistadamente miró por sobre su hombro hacia la entrada de aeropuerto, no había más que un montón de gente caminando de aquí para allá, pero nadie importante o conocido por ella.
—"Pasajeros del vuelo 119 con destino a Shanghái, el vuelo saldrá en cinco minutos"
—No vayas a perder el vuelo, anda —la empujó su amiga, pero Sakura seguía viendo "disimuladamente" para todos lados, buscando a ciertas personas en específico.
—Sí… —se rindió—. Tomoyo, Kurogane —los miró fijamente—. Por favor cuiden mucho de ellos, se los encargo mucho, por favor —sus ojos brillaron por las lágrimas que no dejó salir. No fue necesario aclarar a quién se refería, los aludidos asintieron solemnemente.
Y dando un último vistazo a las salas cercanas del aeropuerto, Sakura dejó de esperar un milagro y abordó el avión hacia Shanghái.
Nadie la detuvo, nadie le pidió que se quedara y la despedida de él fue tan…
Flash back
—Ya me voy —pasó por su estudio antes de irse, recién se había despedido de Ámber, las dos pasaron más de media hora en el columpio del jardín. Sakura se quedó un poco tranquila después de esa larga charla que tuvo con su "hija" le explicó que ella la seguiría amando como a su verdadera hija y que esto no era un adiós, sino un hasta pronto, Ámber pareció entenderlo y prometió intentar hasta lo imposible para que su padre la dejara pasar las vacaciones de verano con ella en Hong Kong. Sakura no lo creyó posible, pero aun así le sonrió a su pequeña.
—¿No olvidas nada? —ni siquiera levantó la mirada de los documentos que tenía en mano.
—Creo que no…
—Te acompaño a la puerta —se quitó sus anteojos para leer y se puso de pie.
—No es necesario, yo…
No le hizo caso y la ayudó incluso a cargar todas sus cosas hasta el auto de Kurogane, pues él y Tomoyo la ayudarían a llevar todas sus cosas al departamento, donde poco después pasaría un chofer por ellas para enviarlas a Shanghái.
—Entonces nos veremos pronto —quiso sonreír, pero sólo una mueca extraña apareció en su rostro.
—Nos veremos pronto, cuídate mucho, Sakura —había una profunda tristeza en sus orbes azules, se veían más oscuros de lo normal.
—Hasta pronto —se contuvo para no darle un abrazo.
Fye ya no dijo nada, sólo asintió y la vio marcharse.
Fin flash back
Había demasiadas cosas por decir y aclarar, muchos asuntos pendientes por hablar, pero ninguno de los dos quiso continuar. Estaban cansados, cansados de la forma en que los trataba la vida.
Sakura miró por la ventana del avión, estaba por llegar a su destino, todo sería diferente de ahora en adelante. Sacó su teléfono celular y miró la foto que Shaoran le había mandado hace un par de semanas en un e-mail donde le informaba que estaba comprometido. Fue algo extraño, pues cuando ella le dijo que se casaría con Fye, se puso feliz, pero no un feliz normal, sino… como algo forzado y fingido. Sakura podía jurar que se puso algo mal con la noticia, pero al poco tiempo le manda una foto con su prometida, la boda sería en un par de semanas. Lo que el castaño no sabía, era que Sakura había roto con Fye, él no tenía ida y tenía miedo de que esta noticia afectara en algo su nueva relación.
Miró la foto de nuevo y sonrió con dulzura. Esa chica que estaba siendo abrazada por Shaoran era definitivamente hermosa. Era alta, cuerpo espectacular, cabello largo, liso y negro azabache. Su rostro era toda una dulzura, expresaba mucha ternura y cariño. Y ni qué decir de sus enormes y expresivos ojos color azul cielo. Los dos hacían una bella pareja, se veían muy bien juntos y era un hecho que los dos tendrían hijos hermosos.
Al pie de la foto había un mensaje:
"Ella es Mei, ya quiero que la conozcas, es una hermosa mujer y creo… creo que al fin me he enamorado de nuevo"
Sakura sonrió al leer esto, ya era hora que él eliminara esos sentimientos
románticos que tenía hacia ella. Muchas veces Meiling intentó emparejarlo
con alguna de sus amigas, pero éstas siempre habían resultado ser obsesivas
con él. Tenía curiosidad sobre cómo se habrían conocido los dos.
Llegó a la mansión Li en menos tiempo del que imaginó, Wei y Meiling la recibieron con mucho gusto y cariño, no la habían visto desde hace años.
—¡Qué gusto me da verte de nuevo! —se abalanzó sobre ella apenas la vio.
—Señorita Sakura, el joven Li nos dijo que sufrió un accidente. Díganos, ¿cómo se encuentra? —se vio realmente preocupado. La castaña le sonrió con ternura.
—Ya estoy mucho mejor, casi camino bien —rio un poco mientras Meiling la veía con preocupación—. ¿Y dónde está Shaoran?
—Acaba de llegar de la oficina, pero... Está algo ocupado —soltó una risilla cantarina.
—Iré a avisarle que ya está aquí —dijo Wei con amabilidad
Sakura comenzó a revivir emociones al entrar en esa mansión, los recuerdos acudieron a ella como relámpagos y sin poder evitarlo se entristeció un poco. Con esto se dio cuenta de que no podría vivir nuevamente en esa hermosa mansión donde casi se convierte en la señora Li. Afortunadamente sólo estaría allí hasta que encontrara un departamento decente y costeable.
Le asignaron una habitación distinta a la vez pasada, quizá entendían lo difícil que era para ella todo este asunto de volver a ese país. Era un cuarto aún más grande que el anterior, éste tenía un enorme balcón con vista al jardín. Salió a respirar un poco de aire fresco y fue ahí donde escuchó claramente la risa encantadora de una mujer, se asomó un poco más y vio a la hermosa pareja. Shaoran se veía feliz con ella y al parecer el sentimiento era recíproco, pues la mujer irradiaba felicidad de cada poro al estar a su lado.
Se recargó en la baranda del balcón y miró al par de tórtolos con cierta nostalgia. Cómo deseaba poder estar así de feliz con el amor de su vida, pero sabía bien que era imposible.
OoOoOoOoO
—¡Sakura! —se emocionó mucho al verla después de varios meses, no se contuvo y la abrazó con cariño y efusividad—. ¿Cómo estás? Veo que ya no traes tus muletas. ¿Qué tal van los planes para la boda?
Le sonrió enormemente al separarse del abrazo.
—Todo va muy bien —se limitó a responder, aunque no dijo a qué se refería. Miró sobre el hombro de su amigo y vio a Mei asomándose con curiosidad desde el jardín.
—Déjame presentarte… —esperó a que la aludida llegara a su lado—. Ella es Mei Yang, mi prometida. Mei, ella es Sakura, mi mejor amiga…
—Vaya, eres aún más hermosa de lo que Shaoran me decía. Mucho gusto, Mei —le sonrió.
—Oh, gracias —se sonrojó—. Y mucho gusto, Sakura. Shaoran me ha hablado mucho sobre ti —fue gentil y amable.
—Vayamos a tomar algo de té y así nos pondremos al corriente sobre nuestras vidas y sirve que ustedes dos se conocen mejor ¿Qué les parece? —miró a la castaña.
—Me parece excelente.
Durante esa amena merienda, Sakura pudo conocer mucho sobre la vida de Mei, era una chica con una vida normal, con padres, sin hermanos, estudió fotografía y es a lo que actualmente se dedica, además de la repostería que es su hobbie. Se dio cuenta también que es muy educada y que cada que mira a Shaoran, se le iluminan los ojos como luces. Ella lo ama de verdad.
Cuando estuvo entrada la noche, Meiling salió con unos amigos y Mei tuvo que irse a casa. Shaoran se ofreció a llevarla, pero ella no le dejó, le dijo que se quedara con la visita, así que Wei fue quien la llevó a su casa.
—Es muy linda.
—¿Disculpa?
Desde que se quedaron solos en el salón, ninguno de los dos se había dirigido la palabra, estaban en un cómodo silencio, bebiendo té.
—Mei es una mujer verdaderamente linda —sonrió—. Me da gusto verlos tan felices. Felicidades por su futuro matrimonio.
—Gracias —bebió el último sorbo de su té—. Y hablando de matrimonio… ¿Qué tal va todo con Fye?
—Supongo que bien.
Shaoran alzó una ceja.
—¿"Supongo"? no me digas… aplazaron la fecha de la boda para que pudieras venir. Si es así debiste decírmelo antes, pude haber hablado a Hong Kong para que te guardaran el puesto unos meses más, quién sabe, quizá Fye se decidiera a vivir una temporada en China después de la boda.
Sakura sólo desvió la mirada al piso, no se atrevió a decir nada.
—¿O no?
De nuevo ella no dijo nada. El castaño frunció un poco el ceño y de un momento a otro ya estaba sentado en el mismo sillón que Sakura, justo a su lado.
—Dime qué pasó.
—Rompimos nuestro compromiso —lo miró a los ojos—. Rompimos nuestra relación, todo.
El castaño palideció un poco.
—Pero… ¿Por qué?
Sakura suspiró, tratando de no echarse a llorar en los brazos de su amigo.
—Es lo mejor para los dos. No podemos estar juntos, nos hacemos demasiado daño.
—Hay algo más y no me lo quieres decir. No puedo creer que la sólida pareja que vi hace unos meses ya esté echando su relación por el caño.
—Yo… —los ojos se le inundaron en lágrimas, no se atrevió a mirarlo a los ojos—. Perdí a nuestro bebé hace menos de un mes.
El chino palideció a más no poder.
—Pero tú no…
—¡Lo sé! —se exasperó y lloró con fuerza—. ¡Se supone que no podría tener hijos! Pero aun así quedé embarazada y… —no pudo más, se cubrió el rostro con ambas manos. Quería desahogarse, no había tenido oportunidad de llorar y gritar.
Shaoran no la dejó seguir, pues ya la tenía rodeada con sus fuertes brazos, logrando que ella se sintiera un poco más protegida.
—Lo siento tanto —susurró a su oído, sin dejar de frotar su espalda. El sólo pensar que su pequeña había pasado por el mismo horror dos veces… le ponía la piel de gallina, pues a decir verdad él aún no se recuperaba del todo por la pérdida de su hijo hace ya muchos años, y nunca lo haría, era un dolor con el que había aprendido a vivir, junto con la certeza de que Sakura nunca lo amaría como a Fye.
—Y yo… yo no he… yo —era tanto su sentimiento que no podía articular palabra—, no había podido… desahogarme…
El chino tomó su rostro con cariño y lo alzó para que lo mirara a los ojos, le sonrió con tranquilidad y dijo:
—Tengo una idea —sonrió con intriga y la llevó al otro lado de la mansión, a una bodega donde guardaba muchas cosas viejas.
—¿Qué hacemos aquí? —soltó la mano que su amigo le proporcionaba y se limpió las lágrimas.
—Necesitas desahogarte, sacar toda esa ira y enojo.
—Pero…
El castaño desapareció unos segundos en esa bodega desordenada y volvió de inmediato con un bate de béisbol.
—Todo tuyo.
—¿Qué? —recibió el bate—. ¿Qué quieres que…
—Rómpelo todo.
A Sakura casi se le salen los ojos.
—Pero todas estas esculturas son importantes y son…
—Réplicas fallidas. Las remplacé con las mías en los museos y como agradecimiento además de mi paga, me dieron las réplicas malas —rio un poco—. Hazme un favor y destrúyelas.
A la castaña le brillaron los ojos y no se lo pensó dos veces antes de comenzar a destrozar todo a su paso. Shaoran la miraba desde el marco de la puerta, pero terminó decidiendo dejarla a solas un rato. La esperó sentado afuera de la bodega, escuchaba cada golpe, cada escultura rompiéndose en mil pedazos, tal como ocurrió con la relación entre ella y Fye. no podía dejar de pensar en ello, el maldito la había hecho sufrir de nuevo (Aunque aún no sabía cómo se desarrolló todo) pero estaba seguro de que él tendría la culpa, además… Sakura había perdido un hijo y él simplemente la deja ir.
Aunque ahora que lo pensaba… él había hecho lo mismo años atrás.
—Pero la situación fue diferente —se justificó en la mente—. La dejé ir porque no me amaba, porque ella aún lo amaba a él.
Suspiró pesadamente y se pasó una mano por el cabello. Sakura y Fye ya no eran nada y al parecer era definitivo.
Por Dios...
Su corazón comenzó a latir de manera irregular y su respiración se hizo errática. No podía volver a sentir eso por Sakura, no ahora que estaba comprometido. Antes se obligó a no sentir nada por ella debido a que se casaría con Fye, pero ahora… no había nada que lo detuviera.
Mei… ella era su nuevo amor, ella sí lo amaba y no podía traicionarla.
—Maldición —se pasó ambas manos por el cabello, desesperado.
Dio un pequeño respingo y miró hacia arriba al escuchar una respiración agitada y leves gemidos.
—Gracias… —jadeó—. Muchas gracias —se tumbó al lado de su amigo.
La bodega estaba en el enorme jardín de la mansión, así que justo ahora tenían una amplia visión de las constelaciones y del espacio.
—De verdad lo necesitaba —sorbió sus lágrimas, ya no lloraría.
—Me da gusto —suspiró con media sonrisa, mirándola con la cabeza recostada sobre sus brazos apoyados en sus rodillas.
—¿Qué pasa? No me digas que te arrepentiste de permitirme romper todas esas cosas —se espantó.
—No —rio y siguió mirándola fijamente.
—Entonces… ¿qué ocurre?
El castaño sonrió. Y dijo:
—Es una linda noche de primavera —afirmó mirando al cielo nocturno y luego se le acercó, sentándose más pegado a ella y extendiendo una mano para acariciarle una mejilla, ella no se movió, sólo recibió el cálido tacto—. Estoy feliz de tenerte aquí —sonrió con un poco de tristeza. Ella le devolvió la sonrisa, pero con más alegría, logrando contagiarlo un poco.
La noche era cálida, el viento estival había retirado las últimas nubes y a lo lejos brillaban las estrellas, tan ajenas a lo que ocurría en este mundo.
—Y a mí me da mucho gusto que me recibas en tu casa a pesar de que tienes todos los compromisos de la boda tan próximos —sonrió—. Muchas gracias.
—Sakura.
—¿Sí?
—Siento tanto lo tuyo con Fye, de verdad lo siento, si pudiera hacer algo para ayudarte a remediar las cosas, créeme que lo haría —no se atrevió a mirarla, si lo hacía podría terminar haciendo algo de lo que después podría arrepentirse.
De repente la escuchó sollozar. La miró y notó sus lágrimas, las limpió con ternura, son teniendo su rostro de porcelana entre sus manos como si éste se pudiera romper. Y ella sonrió ante esta acción. El la observó con pensativa expresión en sus ojos ambarinos. A esa distancia de ella podía percibir el dulce y característico aroma de su cabello, sentía su suave piel baja las palmas de sus manos y era consciente del fuerte palpitar de su propio corazón, quien se ponía tan feliz al tener al amor de su vida de nuevo tan cerca.
Acarició la mejilla de Sakura con el pulgar, acomodó su flequillo para que no le cubriera los ojos, miró sus labios mientras se mordía los propios y acortó la distancia entre ambos sin decir nada más. Acarició esos suaves labios con los suyos, era una caricia cargada de amor y cariño, tranquila y sin intenciones de llegar a algo más, era un beso un tanto tímido, pero con mucho amor. Sakura sólo pudo abrir los ojos a más no poder ¡La estaba besando! ¡Shaoran! ¡Quien se casaría en unos meses! No pudo corresponderle y se separó de golpe.
—Creo que… no, esto no está bien —se puso de pie, él la imitó—. Te vas a casar con Mei, ella es una chica increíble ¿Cómo puedes hacerle esto? —en vez de estar exasperada, guardó la calma y le preguntó todo con mucha paciencia y tranquilidad.
—Lo sé —la miró fijamente—. Sé que voy a casarme, pero… ¡No puedo olvidar este amor tan fuerte que siento por ti! Simplemente no puedo —se le llenaron los ojos de lágrimas—. Eres tú a quien amo y eso nunca va a cambiar.
Sakura sollozó un poco.
—Pero Mei…
—Lo sé.
—Ella te ama.
—Lo sé —apretó los puños.
—Shaoran… —acortó la distancia entre ambos y acarició su mejilla, limpiando esas lágrimas furtivas. No soportaba verlo llorar, eso la mataba—. Te quiero demasiado y quizá si nos hubiéramos conocido en otro tiempo, quizá… estaríamos juntos, pero mi corazón ahora no puede aceptar a nadie, ni siquiera a Fye. Pero tú eres feliz con Mei, ella te ama de verdad y puede darte todo lo que yo no podría. No le hagas esto, por favor —lo miró con tristeza.
Él no dijo nada, sólo asintió y se limpió esas lágrimas que tanto odiaba mostrar. Sakura le sonrió levemente mientras pasaba sus manos por ese cabello rebelde.
—¿Te puedo pedir algo?
—Lo que sea.
—Una última vez, por favor.
Ella lo miró con la interrogante reflejándose en su rostro.
—Tú y yo, una última vez, los dos solos, esta noche. Será como una despedida.
Sakura se escandalizó, su rostro estaba más rojo que la grana.
—¡Shaoran! ¡¿Pero qué cosas dices?!
El aludido soltó una risilla.
—Eres una mal pensada —le dio un golpecito en la frente—. Sólo quiero esto por última vez…
Antes de que pudiera siquiera preguntar algo, él la abrazó con posesión, la tomó de la cintura, aprisionándola y la besó, sin permiso y con hambre atrasada. La besó y ella se dejó besar, disfrutando de la caricia tanto como pudo. Él era tierno y apasionado, y sus besos… por dios. De pronto Sakura sintió cómo su espalda se estampaba suavemente contra algo duro. Él la había arrinconado contra la pared y ahora mismo la devoraba en ese beso tan entrañable. La dejó literalmente con la boca abierta, era muy distinto a ese beso dulce que le robó hace unos momentos. Un beso que le quemó los labios y le robó el aliento, dejándola totalmente pasmada, cansada y sonrojada, hasta le dolía ¿La había mordido al final o sólo se lo imaginó?
Cuando se separaron, ella abrió y cerró los ojos de forma graciosa, ni siquiera podía decir nada o golpearlo que bien se lo merecía.
Y ahí estaba él, sonriéndole con picardía y un poco de tristeza.
—Esta fue una excelente despedida, no podía dejarte ir sin antes hacerlo, lo siento.
—E-está bien… —se llevó la mano a los labios—. Pero… tú y Mei.
—Como te dije: esto fue una despedida, no intentaré nada más, lo prometo —alzó su mano derecha—. Te he dicho ya lo que siento, pero… no puedo hacerle esto a Mei —se sintió culpable—. Por favor discúlpame y… de verdad espero que a pesar de esto podamos seguir siendo amigos.
—S-sí, sí podemos —le sonrió con algo de tristeza. Si no hubiera conocido a Fye, estaba segura que Shaoran y ella estarían casados ya desde hace muchos años. ¡Por Dios! Tenía ya casi treinta y un años y no había logrado nada importante en su vida más que dos relaciones fallidas y dos abortos.
El castaño suspiró con alivio.
—¿Te acompaño a tu habitación?
—No, estoy bien, puedo ir sola. Hasta mañana —se despidió de lejos, no se atrevía a acercarse de nuevo.
Shaoran asintió y a penas ella se fue, se tiró de nuevo al piso, cerró los ojos y sintió la brisa nocturna acariciar suavemente su rostro, como si quisiera calmar con ese toque casi tierno el torbellino de pensamientos que en ese momento estaba teniendo lugar en su mente perturbada. Pensó que podría controlarse al tenerla de vuelta en su vida, pensó que el compromiso de ella con Fye e incluso su propio compromiso lo detendrían a intentar cosas como esas, pero estaba muy equivocado…
Miró al cielo y suspiró, y es que él volvería a Sakura mil veces, una y otra vez sin importar las circunstancias. Y esto lo hacía pensar ¿Debería casarse?
OoOoOoOoO
Fye.
Me fui a mi recámara después de tratar durante media hora que Ámber se durmiera. Desde que Sakura se fue de la casa, las cosas se han complicado mucho por acá. Mi hija está enojada conmigo por permitir que Sakura se fuera, ya no come bien, no me hace caso en muchas cosas y tampoco quiere pasar tiempo conmigo. Dice que por mi culpa Sakura se fue, que por mi culpa ella perdió al bebé ¿Cómo lo supo? No tengo la menor idea.
Y es que… ¿Cómo explicarle a una niña que el amor no siempre funciona como uno quisiera? Las cosas no son tan simples y ella no lo ve así.
El problema es que a pesar de todo yo no puedo dejar de amarla, veo mis circunstancias ahora y son casi iguales a las que viví hace diez años. Estoy sin ella (Tal vez por mi culpa) pero la sigo amando como un loco y me arrepiento de todo lo malo que pude hacerle, lo siento tanto y de verdad quisiera que volviéramos a estar juntos.
Back of the room
looking at you
counting the steps between us.
A hundred and five little blades in a line
from your skin to mine, and I feel it.
(En el fondo de la habitación,
Mirándote,
Contando los pasos entre nosotros.
Ciento cinco pequeños cuchillos en una línea
Desde tu piel a la mía, y los siento.)
No puedo seguir así, algo oprime mi pecho con fuerza desde que ella salió de esta casa. No puedo alzar la mirada, no puedo seguir con mi vida, no puedo.
No hice nada para detenerla, no fui siquiera a despedirla al aeropuerto, pero es que… si lo hacía no la iba a dejar ir. Sé que en estos momentos está con ese idiota y me duele en el alma permitirlo, los celos me carcomen porque aún la amo, no importa lo que ocurra entre ambos, yo volveré a ella una y otra vez, la amaré sin importar nada. Si la dejé ir es por su bien… merece algo mejor que yo.
Eyes on the ground
but I can't look up now
don't wanna give it away my secret-
In another life, my teeth and tongue
would speak aloud what until now I've only sung.
(Ojos en el suelo
Ya no puedo mirar para arriba.
No quiero soltar mi secreto.
En otra vida mis dientes y mi lengua
gritarán lo que hasta ahora solamente he cantado..)
Sakura, tal vez en otra vida pueda darte todo lo que siento ahora, tal vez en otra vida seamos tú y yo. Tal vez en otra vida beba de tu boca todas esas ansias y este amor distante acorte las distancias. Tal vez en otra vida se nos dé la luz y seas primero tú… pero en esta no, nonos toca decirnos te quiero, ni cuidar de nuestro amor. En esta vida no, aunque duela tanto aceptarlo y me quede con ganas de dar lo que me quema el corazón, en esta no…
Pero es tan difícil aceptarlo ¡No puedo! No puedo simplemente aceptarlo, a pesar de que ya te dejé ir.
'Cause I would die to make you mine
bleed me dry each and every time
but I don't mind, no, I don't mind it.
I would come back thousand times.
You can make me wait forever
push me away and tell me "never"
but I don't mind, no, I don't mind it.
I would come back thousand times.
(Porque moriría por hacerte mía
me desangraría una y otra vez,
pero no me importaría, no, no me importa
regresaría mil veces.
Tú puedes hacerme esperar por siempre,
alejarme y decirme "nunca"
Pero no me importa, no, no me importa,
regresaría mil veces.)
—¡Maldición! —golpee con mi puño el librero a mi costado y volví a maldecir cuando un pesado libro cayó en mi pie, lo tomé y estuve a punto de lanzarlo lejos, pero me detuve al ver que no me pertenecía. Era de pastas gruesas y todo en su interior estaba escrito a mano. Vaya, parecía una copia de mi diario, pero no lo era, era el diario de Sakura. Wow… tiene fechas de hace diez años, fechas de hace unos meses, fecha de hace un mes…
No me lo pensé dos veces antes de abrirlo y leer la última página con algo escrito en ella:
"Nos amamos, pero la separación es la mejor opción si no queremos terminar odiándonos. Yo lo amo con todo mi ser, lo amo, lo adoro, pero no fui capaz de decírselo ni una sola vez, él me lo hizo saber con todas y cada una de sus atenciones, con su amor, con sus hechos y yo… fui incapaz, y es que tengo miedo, tengo miedo de exponer mis sentimientos como la última vez y terminar lastimada. Siempre lo amaré y aunque él encuentre a alguien más, yo siempre lo amaré."
Algo se estrujó en el pecho del rubio.
Kiss me goodnight like a good firend might
I'll do the same, but won't mean it.
'Cause love is a cage
these words on a page
carry the pain,
they don't free it.
In another life
I wouldn't need to console myself
as I resing to release you.
(Dame un beso de buenas noches como un buen amigo lo haría.
Yo haré lo mismo, pero no con esa intención.
Porque el amor es una jaula,
Estas palabras en las páginas,
se llevan el dolor,
pero no lo liberan.
En otra vida no necesitaré consolarme a mí misma mientras me resigno a liberarte.)
"Fye, sé que algún día leerás esto y te sorprenderás al saber que yo también escribía un diario. Sé que fue muy descortés de mi parte tomar tu diario a escondidas y leerlo, me disculpo por ello y te dejo mi diario como compensación, sólo espero puedas perdonarme algún día y que no me guardes rencor ¿Sabes? Siempre te amaré y te estaré agradecida por todo lo que hiciste por mí, de verdad, puedes contar conmigo para cualquier cosa y me temo que te estaré molestando seguido en tu casa, no me quedaré, sólo pasaré por Ámber para llevarla a pasear, ella es como mi hija, no podría simplemente irme y olvidarla. Espero no te moleste.
Y por último… prométeme que no olvidarás nuestras risas, nuestras bromas, nuestras conversaciones, nuestros planes, nuestras lágrimas, nuestros recuerdos, nuestras experiencias. Prométeme que no me olvidarás…
Gracias por todo. Que tengas una excelente vida.
Te ama por siempre.
Sakura."
Una lágrima mía cayó hasta las páginas de ese libro. Pasé toda la noche en vela, leyendo de pasta a pasta ese grueso libro. Ahí pude descubrir muchas cosas que no conocía de Sakura, la pude entender mejor y hasta cierto punto, me identifiqué por completo con ella. Encontré algunas cosas que me conmovieron por completo, como por ejemplo este escrito con fecha de hace dos meses, justo antes de comprometernos:
"¿Por qué tú? No encuentro una respuesta clara, no me enamoré de ti por tu cara bonita, ni por tus dulces besos. No me enamoré de ti por tu risa, ni por tu cuerpo. Me enamoré de ti, simplemente porque sí. Porque al mirar profundamente en tus ojos, supe que nos pertenecíamos. Porque estando contigo todo es diferente, el tiempo se detiene y nada importa, sólo tú.
No tengo que darte mil razones, para decirte que eres tú… eres tú quien supo entrar en mi corazón, y mi corazón quien no te dejará salir"
No pude reprimir el llanto que me quemaba la garganta. ¡Maldición! ¡¿Por qué demonios todo esto es tan difícil?! ¡¿Por qué!?
Cerró el libro y lo arrojó sin cuidado a la cama, ya no quería leer más esas cosas, le estaban desgarrando por dentro, y pasaba eso porque sabía lo idiota que había sido al dejarla ir, nuevamente…
Iba a salir de su cuarto a buscar algo para beber y poder dormir un que sea un poco, pero pisó algo de camino a la puerta, era un sobre arrugado. Lo tomó y abrió de inmediato, al parecer era una carta, inconclusa, pues no tenía remitente, sólo decía: "Para Fye" y el resto tenía un pequeño párrafo escrito a mano.
"Me has hecho tan feliz en estos pocos meses, que no puedo creer que estuve a punto de irme de este mundo sin disfrutar todas las cosas buenas que nos da la vida. Hace unos días Tomoyo me preguntaba si era feliz, yo le respondí de inmediato que sí, y ahí fue cuando me preguntó algo que me dejó pensando, me preguntó por qué te había elegido a ti y… no le respondí en el momento, pero esto es lo que pienso:
Te elegí a ti porque eres la persona que me hace feliz, eres la persona que tengo en mente siempre. Por la cual me arriesgué a decir todo lo que sentía y no me importo nada de nada. Eres tú la persona que me deja pensando cosas durante todo el día, siempre me pregunto qué estás haciendo, en dónde estarás… eres tú la persona por la que me muero de celos si te miran o te dicen coas. La persona por la que seguiría a pesar de todo, eres tú. No me importa nada, no te cambiaría por nada ni por nadie."
Terminé de leer el diario cuando el sol ya se estaba asomando por la ventana y en ese momento tomé una decisión.
Continuará…
En esta historia no todo es miel sobre hojuelas, se habrán dado cuenta desde el comienzo y por eso mismo Sakura y Fye no han tenido una relación estable (nunca) a pesar de su edad aún no saben lo que quieren (O quizá sí, pero no lo que les conviene) A veces en las relaciones es mejor decir adiós y apartarse para evitar hacerse más daño, puede haber amor, sí, pero incluso ese amor puede llegar a destruir.
En cuanto a Shaoran... lo sé, es cruel lo que hice con él estando a punto de casarse, pero... ¿Se casará? Mei es una chica muy linda y no se merece eso, pero el amor de Shaoran por Sakura jamás desaparecerá. Recuerden: todo puede pasar, pero ahora todo depende de Fye.
PREGUNTA:
¿Qué decidió Fye? Parecía muy determinado.
Ya son dos preguntas que tienen por responder, ¡Espero con ansias saber sus respuestas!
Besos!
Con amor, Tsuki.
08/07/2016
2:00 a.m.
