Disclaimer: No me pertenece ninguno de los personajes de Naruto.
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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Bueno yo acá de regreso y muy contenta de saber que hasta ahora la historia les gustó, aunque sea un poquito. En fin, realmente no quiero aburrirlos así que simplemente los dejo para leer. Aunque no sin antes decirles ¡gracias! por hacerme tan feliz con su simple presencia leyendo, con sus comentarios o los ánimos que me dan. De verdad gracias, a todos. Y bueno después de la tormenta viene la calma, al menos para mi :) Espero que el capítulo les guste... (No me odien :D) ¡Nos vemos y besitos!
Últimos suspiros
XXI
"Lo siento"
Se encontraban recorriendo un camino sinuoso, entre picos rocosos. Cientos de formaciones se alzaban a su alrededor, piedras en forma de crestas y pequeñas cuevas.
Avanzaron en completo silencio, Shikamaru examinando el mapa y ojeando de vez en cuando a su alrededor, con los sentidos atentos. Ino por su parte caminaba junto a él, en completo silencio aprovechando cualquier distracción de él para mirarlo.
—¿Crees que tardemos demasiado en encontrarlo? —preguntó finalmente, tras largas horas, decidida a entablar conversación alguna.
—No lo sé, espero que no.
—Oh...
Y una vez más las palabras murieron en silencio, el mutismo del lugar comenzaba a quemarle. Odiaba aquella sensación de tensión entre ellos, realmente deseaba con todas sus fuerzas volver a ser como antes. Lo cierto era que prefería discutir constantemente con él a permanecer callada a su lado.
—Oye, Shika... —él asintió en señal de estarla escuchando mas no levantó la cabeza, sus ojos fijos en el mapa delante de él.
Sin embargo Ino no pudo continuar, no quería hablarle sin que él la mirara. No quería tener que disculparse sin poder mirarlo a la cara. Por lo que calló, por largo rato. Shikamaru no pareció darse cuenta, quizá ni siquiera la estuviera escuchando, pensó. Aquello no la sorprendería, sería algo muy típico del Nara.
Entonces él levantó la cabeza, al cabo de quince minutos.
—¿Decías? —ella negó con la cabeza.
—No, nada. No te preocupes...
Él la miró con desconfianza mas no insistió, temía que lo sucedido una semana atrás volviera a repetirse. No quería tener que volver a enfrentarla de aquella forma.
—¿Shika, Tsunade dijo que era lo que estábamos buscando? —él negó con la cabeza.
—No, ojalá lo hubiera hecho. Mujer problemática... ahora las cosas serían mucho más fáciles —entonces vio la expresión de ella, Ino parecía algo ausente—. Oye, Ino ¿Estás bien?
Ella desvió la mirada rápidamente y sin volverse nuevamente a él, asintió. Forzándose a sonreír.
—¡Por supuesto!
—No parece... —señaló el moreno, algo incómodo. Ino pudo notarlo en los tensos hombros de él.
Shikamaru sabía que si insistía con el tema volverían a hablar de sentimientos, y ciertamente él no quería. Pero lo cierto era que, por encima de todo, Ino era su amiga. Y no quería perjudicar su amistad por simple cobardía.
—No te preocupes... es solo...
—¿Si? —instó él, con su siempre expresión aburrida.
—Lo siento ¿Está bien? —él se sorprendió, Ino jamás se disculpaba—. Lamento mucho habértelo dicho, y haberte puesto en una situación tan incómoda. Pero... no quiero que estemos así. Incómodos.
—Lo sé —concedió el chico, rascando su nuca—. No te preocupes ¿Está bien? Todo esto es demasiado problemático pero... ya pasará.
Ino asintió, sintiendo una punzada en su corazón por cada una de las últimas palabras de su amigo. Sabía que debía pensar así, sabía que debía olvidar el asunto pero no podía. Simplemente no podía porque, obviamente, ella no había elegido enamorarse de él ¡Por supuesto que no! Después de todo, nadie elegía enamorarse. Simplemente pasaba, aunque aquello era ciertamente una mala pasada.
—Por supuesto...
El chico sonrió, aparentemente conforme, y continuaron caminando. El ambiente parecía de repente haberse aligerado. El aire se sentía menos denso sin embargo Ino se sentía por dentro dolida. Como si en ella existiera un vacío, paradójicamente lleno de dolor y arrepentimiento. Pero sabía que no podía hacérselo saber a él, volvería a complicar las cosas. No quería arruinar aún más su amistad por lo que calló.
En ese instante se oyó un crujido y desde detrás de unas cuantas formaciones irregulares salieron tres hombres de apariencia feroz.
—Ino, quédate cerca —ordenó, poniendo su espalda contra la de ella, la rubia asintió.
Los observaron de cerca, uno de ellos tenía apariencia jovial, aunque su rostro llevaba varias cicatrices justo debajo de su cabello negro. El segundo era un hombre más grande, tanto de contextura física como en edad, se podía notar que era el mayor de los tres. Tenía largo cabello castaño y ojos de similar color. El último, finalmente pudieron observar que se trataba de un hombre alto y desgarbado. De apariencia roñosa y consumida. Su rostro huesudo mostraba grandes ojeras negras debajo de sus ojos azules, ojos ya sin brillo alguno.
—¡Dame el mapa! —ordenó el mayor de los tres, avanzando peligrosamente hacia ellos con la mano extendida. Mientras los otros dos dibujaban círculos a su alrededor como buitres a la espera.
—¡No lo haremos! —replicó la rubia, aferrando su kunai a medida que el sujeto avanzaba. Al oír su voz los tres rompieron a reír.
—¿Una mujer? Tú no deberías estar aquí... —sonrió con malicia— hace demasiado tiempo que no ha habido una mujer por aquí, entre tantos hombres, sería un problema si te perdieras.
—Y tan hermosa... —comentó el más joven de los tres, pasando su mano por sus sucios cabellos azabache.
Ino retrocedió, chocando con la espalda de Shikamaru. Entonces sintió algo que la sorprendió, las yemas de los dedos de su amigo descendían lentamente por su brazo hasta llegar a su mano, la cual tomó en la suya.
—¿Shika? —lo cuestionó sonrojada, él simplemente respondió dándole un leve apretón a su mano.
Una vez más los tres hombres rompieron a reír, observando con una burlona sonrisa a ambos shinobi.
—¡Que conmovedor! Tenemos una parejita... —Ino negó con la cabeza, tratando de ignorar la agradable sensación de la mano de él aferrando la suya.
—Te equivocas... —una sonrisa amarga se dibujó en los labios de ella, y sin que pudiera evitarlo su voz quebró—. Él y yo no somos nada.
Shikamaru sorprendido la soltó, contemplándola de reojo mientras ella se enfrentaba a los hombres a su alrededor.
—¡Oh! Entonces él no te quiere... —opinó divertido el más joven de ellos. Ino sintió ante las palabras un hondo dolor mas no dijo nada, y lo ocultó en su interior.
—Que desperdicio, y siendo tú tan deseable —añadió con voz áspera el tercero de ellos, que hasta el momento había permanecido en completo silencio.
Ino tembló, sintiendo un escalofrío recorrer ante la voz lujuriosa de aquel hombre. Entonces aprovechando el despiste de los tres sacó un kunai y lo arrojó al mayor, sin embargo este reaccionó a tiempo y lo esquivó.
—¡Shika, ahora! —gritó, el moreno asintió y comenzó a hacer sellos con sus manos. Sin embargo antes de que pudiera completar su jutsu algo lo golpeó y su cabeza comenzó a dar vueltas. Sintiendo un cálido líquido carmesí correrle por la frente.
A su lado yacía una gran piedra manchada de sangre, la misma que había impactado contra el cráneo de él.
—¡Shika ¿Estás bien? —él asintió, entonces pudo ver como el más delgado de los tres se lanzaba sobre su amiga.
—¡Ino, detrás!
La rubia ágilmente lo esquivó y una vez más arrojó un kunai contra su agresor, el cual se clavó en el brazo de aquel desgarbado hombre.
—¡Maldita! —bramó, incorporándose y arrancando de su carne aquel objeto punzante. Sin embargo, y para sorpresa de ella, no lo arrojó contra su frágil cuerpo sino contra Shikamaru, quien se encontraba de espaldas a ellos sosteniendo en su jutsu de imitación de sombras a los otros dos, los cuales intentaban liberarse en vano.
—¡Shika! —gritó, observando la trayectoria del arma. Se dirigía a la espalda de él, justamente allí donde se encontraba su corazón.
Entonces todo se volvió confuso, no supo como pero inmediatamente apareció detrás del moreno. Una vez más de espaldas a él, oyó voces, gritos y risas sádicas al momento que el objeto afilado se clavaba en ella, justo debajo de su clavícula del lado derecho.
—¡Ahhggg! —chilló, sus ojos se llenaron de lágrimas. Todo a su alrededor se turbó, el lugar empezó a dar vueltas.
—¡Ino!
Lo oyó gritar en desesperación su nombre, el temblor en su voz quebraba todo silencio. Sin embargo empezaba a perder el conocimiento, lo sentía. Los párpados empezaban a pesarle, una vez más sintió aquel frío que le calaba los huesos. Aquel que sólo había sentido instantes antes de morir. Se preguntaba si finalmente le habría llegado la hora, si esta vez sería la definitiva.
Pero aún así no se arrepentía de nada, jamás se había detenido a contemplar su muerte hasta aquella vez. Esa vez en la aldea de las nubes todo había cambiado, sus expectativas, sus ideas y sentimientos, Había aprendido a valorar los pequeños detalles y las pequeñas maravillas de la vida.
Aquella vez había pensado por primera vez en su muerte, y estaba segura que si debía llegarle la hora sería protegiendo a alguien. A alguien importante para ella, que realmente quisiera. O en este caso, amara.
—Ino...
Volvió a oírlo llamarla, aunque esta vez la voz de Shikamaru sonó más distante, como un suspiro. Entonces todo pareció desbordarse y finalmente la oscuridad se cernió.
