XX- Fénix
Cuando Luke despertó no estaba en ninguna cama, sino en el espacio mental en penumbra. Lo primero que notó fue el par de manos que lo sacudían por los hombros, y al abrir los ojos se encontró con un rostro idéntico al suyo mirándolo con preocupación.
-Asch...- murmuró. La voz le salió más débil de lo que esperaba.
-Gracias a Lorelei- murmuró su original, aliviado-. Te estaba intentando ceder el control, pero no lo recuperabas. Haz el favor de no darme estos sustos, ¿vale?
Luke asintió con la cabeza y cerró los ojos. Se sentía adormilado, como si el aire que lo rodease fuera pesado y estuviera cargado de algún tipo de somnífero que se empeñase en hundirle de nuevo en la inconsciencia, pero Asch volvió a sacudirle.
-No te duermas, desecho. Tienes que volver, Natalia se despertará pronto y como no respondas...
Aquello le despejó de golpe. ¡Natalia! ¿Cómo iba a mirarla a la cara cuando despertase? Se incorporó trabajosamente y cerró los ojos, concentrándose en recuperar el control de su cuerpo. Tal vez podría marcharse de la habitación con la excusa de llevarle el desayuno a la cama, antes de que despertase... Pero cuando abrió los ojos (los suyos, los de verdad), la joven ya estaba despierta, sentada en el borde de la cama y vestida con una fina bata de seda azul pastel, dándole la espalda. Luke se incorporó en la cama, estirándose como un gato y rascándose la nuca. Todavía llevaba el peinado que le había hecho su madre la tarde anterior.
Al oírle moverse, Natalia se giró a mirarle y sonrió levemente.
-Buenos días, Luke- saludó. El pelirrojo arqueó una ceja.
-¿Qué te hace pensar que soy Luke y no Asch?
-Oh, venga ya, te aseguro que he aprendido a distinguiros. ¿Quieres que te deshaga las trenzas?
-Sí, por favor.
Dejó que Natalia trasteara con su cabello, sin poder evitar darse cuenta de la mancha de sangre ya seca que había en las sábanas.
"¿Qué tal anoche?" preguntó.
"No creo que quieras detalles, réplica."
Y Luke, efectivamente, no los quería, pero se había sentido obligado a preguntar. Era su cuerpo, después de todo, pero prefería no imaginar qué habría hecho Asch con él mientras no miraba. Además, el dolor articular y el mareo no tardaron en ocupar sus pensamientos por completo, ya que aún no se había tomado la medicación. O tal vez fuese por haber estado demasiado tiempo desconectado, no lo sabía a ciencia cierta. Por el momento, se esforzó en mantener la compostura hasta que pudo salir de la habitación de Natalia, soltar el contenido de su revuelto estómago en el excusado más cercano y tragarse las malditas pastillas.
Después de vestirse con su uniforme habitual de vizconde, que las sirvientas le habían dejado en la habitación de su ahora esposa, se reunió de nuevo con Natalia para bajar al comedor de palacio. Eran ya cerca de las dos de la tarde, pero apenas tenía hambre y no tardó en retirarse a la mansión Fabre con la excusa de hablar con sus padres. Sin embargo, a quien encontró allí fue a Guy.
Se topó con el rubio en el patio de la mansión. Los dos se quedaron mirando al otro en medio de un tenso silencio durante unos momentos, hasta que Guy inclinó la cabeza e hizo ademán de irse; pero Luke lo sujetó por la muñeca antes de que se escapara.
-¿Qué haces aquí, Guy?
-Vine a la boda de mi mejor amigo. ¿Eso es un crimen?- replicó él.
-Creía que te había dicho que no vinieras.
Guy se encogió de hombros.
-No debí de escucharte, o igual se me olvidó. Por cierto, Natalia y tú estabais espectaculares, no sabía a dónde mirar- comentó, sonriendo levemente. Luke le soltó la muñeca y se llevó una mano a la cabeza. No tenía ganas de discutir, y menos aún con Guy.
-De acuerdo, vamos a dejarlo así, anda. ¿Te vas a quedar por aquí mucho tiempo?
-No, no puedo. Spinoza tiene algo gordo montado en Belkend, por eso no pudo venir a la boda. Nos pidió que volviésemos enseguida para ayudarle.
-¿Nos? ¿En plural?- Luke alzó una ceja, curioso.
-Sí, es que Jade nos está echando una mano. Y creo que vamos a tener que tomar prestada a Tear también.
-¿Me puedes decir qué es?- Ahora sí que le estaba picando la curiosidad. ¿Qué se traían entre manos sus amigos esta vez? ¿Y por qué Spinoza estaba en Belkend y no en Sheridan?
-En cierto modo es un... regalo de boda colectivo. No te puedo decir más. Y hay un Albiore esperándome en el puerto, así que...
-Vale, no te entretengo más.
De nuevo cayó el silencio entre ellos. Luke miró a su amigo con algo de tristeza. Desde que se habían separado las cosas no habían vuelto a ser lo mismo entre ellos, y su ausencia aún le dolía. Pero no podía hacer nada al respecto: ese puente ya estaba quemado. Finalmente, Guy le tendió una mano, vacilante, y Luke se la estrechó, tras lo cual se despidieron y el rubio se marchó.
"Eh, desecho, no te me deprimas ahora. Tenemos trabajo que hacer" dijo de pronto Asch en su mente. Luke frunció el ceño, desconcertado.
"¿Ah, sí?"
"Sí. Maldición, se me había olvidado completamente... Soñé con Lorelei el otro día."
La réplica pegó un respingo al oírle y cerró los ojos, sumergiéndose en el espacio mental. Asch lo esperaba allí rascándose los lacrimales.
-¿Te dijo algo?- preguntó Luke de inmediato.
-No estoy del todo seguro, no lo recuerdo bien. Pero el nombre de Jade salió en algún momento- respondió el original-. Así que mueve el culo y sigue a Guy, tienes que coger ese Albiore a la de ya o...
-Espera, espera, no puedo irme así como así- interrumpió Luke, alzando las manos-. Mañana a primera hora salimos para Keterburg, Natalia me matará si de repente me doy a la fuga.
-¿Por qué demonios nos vamos a Keterburg?
-Por la luna de miel, obviamente. Por los siete fonones, Asch, si no lo dijeron cien veces en la última semana no lo dijeron ninguna. Es imposible que no lo hayas oído en algún momento.
-Ya, bueno, disculpa mi falta de atención, estaba concentrado en mantener tu estúpido cuerpo de una pieza- masculló el otro pelirrojo cruzándose de brazos-. Y de todos modos, ¡que le den a la luna de miel! Tampoco es que Natalia y tú vayáis a hacer mucho.
-Da igual lo que vayamos a hacer o no, ya está programado el viaje, no podemos cancelarlo. Fue el regalo de bodas de Peony, nos reservó el hotel entero durante un mes... y cualquiera le hace el feo a Peony- se excusó Luke-. Pero... supongo que puedo escribir a Jade para que se pase por allí.
-Bueno, vale, pero si tenemos que depender de que le apetezca o no hacer caso, lo llevamos crudo. Y si no va, en cuanto volvamos hay que ir a por él. Lorelei no se habría molestado en decirme nada si no fuera importante.
Luke asintió, le parecía una decisión razonable. Una vez más, se preguntó en qué andaría metido Jade en Belkend, y si tendría algo que ver con Lorelei.
El viaje a Keterburg, incluyendo la escala en Daath, duró día y medio. La ciudad norteña los recibió con una suave nevada que tapizaba de blanco las calles y los tejados de las casas, la mayoría de las cuales lucían humeantes chimeneas. Aquello, junto con la familiaridad de los habitantes del mundo plateado, que los saludaban cálidamente a cada paso, le daba un aire hogareño muy agradable a la que iba a ser su residencia durante el mes siguiente. Peony les había reservado el hotel entero para su completo disfrute, incluyendo una suite de lujo, el casino y las aguas termales. A las últimas les sacaron bastante partido, pasándose horas y horas en las piscinas; Natalia en las de agua caliente y Luke alternando con las de agua fría para evitar bajadas de tensión, el nuevo síntoma que había empezado a sufrir últimamente.
El pelirrojo escribió a Jade en reiteradas ocasiones, pero no obtuvo respuesta alguna. Al menos, no hasta pasadas tres semanas de su estancia allí, cuando ya tanto Luke como Asch se habían resignado a ir a buscar al Nigromante a Belkend o a donde fuese necesario a la vuelta del viaje. Fue entonces cuando, mientras estaban cenando, el mismo Jade se presentó en el hotel acompañado por Noelle, que le había traído en su Albiore.
-Tenemos que hablar- le dijo a Luke nada más entrar en el comedor-. Ah, y buenas noches a los tres.
Luke estaba tan desconcertado que no supo reaccionar de otra forma que no fuera levantarse torpemente y seguirle a alguna habitación aparte en la que no se fijó demasiado. Que Jade irrumpiera así no era normal, desde luego, y a juzgar por su gesto serio el asunto debía de ser de suma importancia. Un mal presentimiento hizo acto de presencia en la mente del pelirrojo. ¿Habría pasado algo mientras ellos no estaban? En Keterburg se encontraban aislados de todo, ¿y si...?
Pero antes de que su imaginación terminase de echar a volar, Jade empezó a hablar:
-Lo que voy a decirte puede ser difícil de digerir, así que por favor, toma asiento. No quisiera que te diese una bajada de tensión y verme obligado a explicártelo dos veces- dijo. Y por una vez, no sonaba a puya, así que Luke tragó saliva y se sentó en el sillón más cercano.
-¿Ha ocurrido algo, Jade?
-No, no te preocupes, las cosas están calmadas tanto en Kimlasca como en Malkuth. El asunto del que he venido a hablaros no es internacional, sino personal. Y os concierne tanto a Asch como a ti, así que prestad atención.
Luke, algo más tranquilo pero igual de intrigado, asintió. Jade se colocó bien las gafas y lo miró seriamente.
-Cuando me enteré por primera vez de cómo habíais acabado Asch y tú, pensé inmediatamente que la situación no podía ser viable a largo plazo- explicó-. Y mi suposición ha resultado ser más acertada de lo que pensaba en un principio, pues al trauma psicológico que debe de suponer algo así se une el serio deterioro que está sufriendo vuestra salud. Y no, antes de que lo preguntes, Spinoza no me ha contado nada, pero reconozco las pastillas que te has estado tomando- añadió, al ver que Luke abría la boca para interrumpirle. El pelirrojo la cerró de nuevo y siguió escuchando-. En los últimos meses he estado trabajando en un proyecto bastante ambicioso en Belkend. Mi objetivo ha sido buscar una solución a vuestro problema, preferiblemente una que no conlleve la muerte de ninguno de los dos implicados, y por fin parece que la he encontrado.
-¿Quieres decir...?
-Que podemos sacar a Asch de ahí dentro y que ambos sigáis vivos en el proceso. Si todo sale bien.
El corazón de Luke se empezó a acelerar. Notó una sensación fantasmal en el hombro, como si una mano incorpórea estuviera aferrándole por ahí, y supuso que era Asch intentando mantener la compostura. La réplica entreabrió los labios, buscando las palabras que de repente se habían esfumado de su garganta, pero Jade no había terminado:
-Sin embargo, hay inconvenientes. El precio que vais a pagar ambos es bastante alto, podemos meternos en un pequeño gran lío internacional y no hay garantías de que salga bien. Y si sale mal al menos uno de los dos morirá, y esta vez dudo que tengáis tanta suerte como la última.
Luke tragó saliva a duras penas, notaba la boca tan seca que bien podría haber estado masticando algodón.
-Explica todo eso con algo más de detalle, por favor- consiguió decir.
-Se trata de crear un nuevo cuerpo para Asch mediante la fomicría. Hacer una segunda réplica, vaya- explicó Jade-. Por desgracia vuestros datos se perdieron hace años, así que tendríamos que extraerlos directamente de ti, Luke, junto con los fonones de Asch. Y eso no va a ser agradable en absoluto, he ahí una parte del precio que tendrás que pagar.
-Creo que podré soportarlo.
"Yo no estaría tan seguro, réplica."
-Otra cosa que tendréis que sacrificar es vuestra hiperresonancia. Seguiréis siendo capaces de controlar el séptimo fonón, pero se acabó lo de generar hiperresonancias por vuestra cuenta.
"¡¿Qué?!"
-¿Por qué?
-Por dos motivos. Uno, por la naturaleza de las réplicas. Como ya sabéis, entre dos isofones perfectos hay una pequeña interferencia fónica que puede acabar desestabilizándolos a corto, medio o largo plazo. Para evitar esto modificaremos la frecuencia fónica de Asch apenas unos dígitos, de forma que su isofonía con Luke desaparecerá, pero también con Lorelei. Esto también quiere decir que la conexión que os une mentalmente se romperá para siempre, y que si uno muere, sus fonones no acabarán dentro del otro. ¿Me seguís?- El pelirrojo asintió-. Bien. Eso por un lado. Por el otro, Lorelei consideró que no sería justo dejar a uno de vosotros con su poder y al otro no, así que Luke, tu hiperresonancia será sellada.
-Espera, ¿todo esto lo has hablado con Lorelei?- preguntó el más joven, intentando procesar la avalancha de información que estaba recibiendo.
-Así es. Tuve tiempo de sobra para discutir los detalles de este asunto con él cuando los Siervos lo invocaron- respondió Jade, encogiéndose de hombros-. Y ahora, sigamos. Ése es el precio que tenéis que pagar. Ahora vamos con lo internacionalmente farragoso, que es mi parte favorita: necesitamos la Llave de Lorelei para hacer todo esto. La idea es conectarla a la máquina de fomicría para que Lorelei pueda intervenir en el proceso a través de ella, pero la condición que puso fue que después de eso la dejaría inservible. Podemos sacar la Llave de Ciudad de Yulia y devolverla su sitio sin que nadie se dé cuenta, cortesía de Tear y sus influencias de General Celestial, pero cuando el Gran Maestro y el Comandante se enteren de que no tiene poder se puede montar una buena. El motivo de todo esto es que vuestro isofón se ha dado cuenta de que no somos capaces de mantener la Llave a salvo, y antes de que alguien utilice mal su poder, prefiere cortar el problema de raíz. Personalmente, creo que estaba deseando una excusa para hacer algo así; debe de estar harto de que le molesten con tanto pacto.
-Vale, de momento todo entendido... ¿Qué puede pasar si esto sale mal?- inquirió Luke, aunque casi le daba más miedo saberlo que quedarse con la incertidumbre. Jade cerró los ojos.
-Pueden pasar muchas cosas. Podemos equivocarnos a la hora de extraer los fonones de Asch de tu interior o no instalarlos correctamente en la réplica, por lo que tendríamos un nuevo pelirrojo sin un sólo recuerdo de nada. Los datos pueden corromperse y que el cuerpo que creemos sea deforme, o que no funcione bien y se acabe desvaneciendo, o incluso dejar sin memoria a Asch o cambiar su personalidad radicalmente. Y también está la posibilidad de que mueras durante la extracción de los datos, porque aunque se supone que Lorelei estará ahí para estabilizar vuestros cuerpos, podría fallar. Después de todo, es algo que nunca antes hemos hecho. La elección es vuestra, pero os rogaría que os decidieseis rápido. En estos momentos tengo a Tear sacando la Llave de Lorelei de Ciudad de Yulia clandestinamente... y como la descubran nuestro plan se va al garete.
-¿Tear también está metida en esto? ¿Quién más?
-Spinoza, por supuesto, y Guy, que nos ha proporcionado los fondos que hacían falta. También tenemos a Anise y Florian, para darle una coartada a Tear si fuera necesario, y Noelle y Ginji, que son nuestros pilotos de confianza. Y ahora, Natalia y vosotros dos, obviamente.
Luke se tomó unos momentos para cerrar los ojos y recuperar el aliento. Guy, Jade, Spinoza, Tear, Anise, Florian, Noelle, Ginji... Todos estaban jugándose bastante por ellos, pero a Jade al menos no parecía importarle. Y el joven pelirrojo sabía mejor que nadie que la situación en la que se encontraban no podía continuar. Ni Asch ni él sobrevivirían mucho más tal y como estaban. Era arriesgado, desde luego... Pero tal vez mereciera la pena intentarlo.
¿O tal vez no? ¿Qué les garantizaba que funcionase? Absolutamente nada. Por no hablar de los problemas a nivel internacional que podía acarrearles aquello... Y a nivel personal, a Luke le aterrorizaba la idea de desaparecer. Llevaba ya semanas viviendo con ese miedo, con esa sombra planeando sobre él como si fuera un carroñero vigilando a su presa moribunda, intentando ignorar el hecho de que podría no despertar a la mañana siguiente. No quería morir, ni tampoco quería que Asch se fuera.
"Creo que esa es razón de más para intentarlo" intervino su original, oyendo sus pensamientos. "Réplica, nos estamos muriendo de todos modos. Si esto falla, al menos será más rápido. Yo tampoco quiero desaparecer, pero... Estoy cansado. Cada vez se me hace más difícil todo esto."
"Asch... Si lo hacemos, el que puede salir peor parado eres tú."
"Lo sé, pero también tengo mucho que ganar si sale bien, así que estoy dispuesto a jugármela. Por mí, adelante con ello."
Luke tragó saliva. Asch tenía razón, tenían que dar el paso. Aunque le aterrorizara, aunque después les aguardasen problemas con Daath, Kimlasca y Malkuth, aunque hubiese posibilidades de que todo saliera mal. No podían seguir como hasta ahora... y después de todo lo que le había quitado a su original, sentía que se lo debía. Alzó una mirada decidida hacia Jade y tomó aire antes de decir:
-¿Cuándo nos vamos?
Noelle les llevó a Belkend en menos de un día, tiempo récord que no habría sido posible sin saltarse todas las escalas y descansos reglamentarios. Una vez aterrizaron, Natalia la arrastró a la posada más cercana para obligarla a descansar, y Jade guió a Luke hasta el antiguo laboratorio de fomicría que Van había utilizado en su día para su proyecto de preservación. Se notaba que habían estado trabajando allí: pese al silencio y la ausencia de gente transitando por las instalaciones, Luke no vio ni una mota de polvo en ningún lado y las luces funcionaban perfectamente.
Guy y Spinoza los esperaban en una de las salas más recónditas, junto a una versión modificada de la máquina de fomicría que se habían encontrado años atrás en el Castillo de Coral. La que tenían en el laboratorio era algo más pequeña pero la estructura era la misma, con dos plataformas circulares puestas una encima de la otra. La diferencia principal era que debajo de la plataforma superior se había acoplado un compartimento que en aquel momento estaba vacío, y que habían montado un andamio al lado para poder subir a trastear en dicho compartimento.
-Por fin llegáis- suspiró Spinoza al verles entrar, levantándose de la consola de la máquina. Guy estaba paseándose a su lado como una fiera enjaulada.
-¿Dónde está Tear?- inquirió Jade, buscando a la Melodiosa con la mirada.
-Todavía no ha llegado. Se está retrasando bastante- masculló Guy, cruzándose de brazos y deteniendo su ir y venir, pero empezando a golpear el suelo con un pie para descargar nervios. En ese momento, como invocada por sus palabras, la puerta de la sala se abrió y Tear entró a la carrera, llevando un paquete alargado en brazos. Una capa vieja marrón con capucha enmascaraba sus rasgos.
-Lamento la tardanza, ha sido culpa mía- dijo rápidamente, apresurándose a entregarle el paquete a Jade y desprendiéndose de la capa-. Tengo a mis soldados en los cambios de guardia de las cámaras selladas desde hoy hasta mañana a estas horas, así que la Llave tiene que estar de vuelta en Daath antes de eso.
-En ese caso no perdamos más tiempo. Luke, desnúdate y túmbate en la plataforma inferior, por favor- ordenó Jade. Luke obedeció de inmediato, no había tiempo para la vergüenza-. Guy, átalo y ponle la mordaza.
-¿De verdad es esto necesario?- preguntó el rubio, pero Jade le devolvió una mirada que no admitía réplica.
-¿Quieres que se trague la lengua o se lesione por el dolor? No, ¿verdad? Pues entonces es necesario.
Casi a regañadientes y con una mirada de disculpa hacia Luke, Guy se sentó en la plataforma y utilizó unas correas que llevaba ésta adosadas para sujetar las muñecas y tobillos del pelirrojo. Después, atrapó en el aire una tira de tela anudada que le lanzó Jade, pero dudó antes de atársela a su amigo a la nuca.
-Oye, todavía puedes echarte atrás- murmuró. Pero Luke lo miró con decisión y se aferró a sus ataduras.
-No voy a echarme atrás.
Guy, apretando los labios en una fina y tensa línea recta, le ató la tira de tela a la nuca, y Luke clavó los dientes en el nudo que quedaba sobre su boca.
"¿Estás seguro de esto?"
"Que sí, maldición. Dejad de preguntarme todos lo mismo, no puede ser tan doloroso."
"Lo es" se limitó a decir Asch. Mientras tanto, Jade había desenvuelto el paquete alargado, revelando la Llave de Lorelei, y colocado la reliquia en el compartimento que había entre ambas plataformas.
-Todo el mundo atrás. Tear, cuando quieras activa la Llave- indicó Jade-. Spinoza, prevenido.
-Y preparado- asintió el científico, de nuevo sentado a la consola y con la vista fija en la pantalla. Luke respiró hondo un par de veces para calmarse... y Tear empezó a cantar.
El Gran Himno Fónico llenó la sala, junto con un zumbido procedente de la máquina de fomicría. El zumbido se hizo cada vez más agudo y Luke pudo notar los fonones reuniéndose a su alrededor. Con el cuerpo y la mente en tensión, se preparó para lo que venía, deseando que empezase de una vez y pudieran acabar cuanto antes.
"Gracias, réplica. Te debo una por esto."
"Te la debía yo a ti, idiota. Y no me lo agradezcas hasta que esté hecho."
Asch guardó silencio, pero le pareció sentirle sonreír a medias.
"Ah, y Asch... Si no salimos de ésta... Gracias por todo."
"Ah, cállate, saldremos de ésta y de todas las demás. Te lo aseguro."
Luke sonrió levemente al notar una mano incorpórea sobre su hombro. Sólo quedaba que lo que quiera que tuviese que pasar, ocurriera de una buena vez.
Y de pronto, empezó. Y supo que nada habría podido prepararle para aquello.
El dolor lo golpeó repentinamente, sin ninguna clase de aviso. Un momento todo estaba bien, y al siguiente su cuerpo parecía estar a punto de deshacerse en pedazos. Se retorció y apretó los dientes, pero sus ataduras no le dejaron apartarse. La sala desapareció a su alrededor, el zumbido ensordecedor de la máquina se desvaneció de sus oídos, incluso dejó de oír la voz de Tear cantando. Lo único que ocupaba su pensamiento y sus sentidos era el dolor agónico que lo desgarraba por dentro, los miles de fonones que lo atravesaban a toda velocidad.
"¡Asch!"
"Estoy aquí, réplica" le llegó la voz de su original. Se aferró a su presencia en su interior, intentando mantenerse cuerdo en medio de la agonía.
-Luke, estamos extrayendo los datos, pero tienen que pasar por Lorelei antes de darles forma. Esto puede tardar un poco. Si me has entendido, parpadea dos veces- oyó decir a Jade. Se esforzó en abrir y cerrar los párpados un par de veces. Aquello era una tortura, ¿cómo lo había aguantado Asch de pequeño? Se centró en la presencia de su original en un intento por distraerse.
"Lo estás haciendo bien" susurró el otro pelirrojo con voz tranquilizadora. "Respira."
-Extracción de datos completada con éxito. Asch, prepárate, vamos a sacarte de ahí.
Fue entonces cuando llegó la segunda oleada de dolor, mil veces peor que la primera. Luke arqueó la espalda y gritó a través de la mordaza, clavando las uñas en las correas que apresaban sus muñecas. Sentía como si le estuvieran arrancando el corazón mientras éste aún latía a toda velocidad dentro de su pecho, golpeando con violencia sus costillas. Y cuando notó que Asch empezaba a desvanecerse en su interior, otro grito de la réplica murió ahogado en la tela.
-¡Aguanta un poco más, Luke! ¡Casi lo tenemos!
No, no, ¡no lo tenían! La presencia de su original era cada vez más débil, lo estaban perdiendo. ¿Por qué nadie detenía aquella locura? ¡Si Asch desaparecía ahora, sería para siempre! Jade, Guy, alguien tenía que pararlo, alguien tenía que hacer algo o... o...
-¡Se está estabilizando! Casi estamos...
Un par de lágrimas se deslizaron por las mejillas de Luke. Ya no era capaz de sentir la presencia de Asch. Se había ido, y esta vez no volvería. Quiso desmayarse, dormir, desaparecer, olvidar que, por su culpa, Asch había muerto otra vez, pero el dolor lo mantenía atado inmisericordemente a la realidad.
Se acabó. Al final, nada de lo que habían hecho había servido para nada.
En algún momento y con la misma rapidez que había llegado, el dolor se fue, dejando su cuerpo inerte e insensible sobre la dura plataforma. Los fonones lo dejaron en paz y un par de manos conocidas se apresuraron a desatarle y quitarle la mordaza.
-Ya está, tranquilo- oyó decir a Guy. Sus fuertes brazos lo incorporaron y sostuvieron, echándole una manta por encima-. ¿Quieres agua? ¿Necesitas algo?
-Jade- acertó a mascullar Luke.
-De acuerdo, te ayudo a caminar, vamos...
La voz de Tear había enmudecido tras cantar los últimos versos del séptimo himno, dejando un silencio solemne en la sala. Luke, apoyándose en Guy, subió por la escalera metálica del andamio, donde estaba el Nigromante sacando la Llave de Lorelei del compartimento. Nada más verle, Luke se aferró al cuello de su uniforme.
-¡¿Qué demonios ha pasado?!- bramó-. ¡Asch ha desaparecido! ¡¿Qué habéis hecho, maldita sea?!
-Luke, por favor, tranquilízate...
-¡¿Cómo quieres que me tranquilice?!- un segundo par de lágrimas asomó a sus ojos-. ¡Se ha ido, Jade! ¡No...! No está...
Un ruido procedente de la plataforma superior distrajo su atención, una especie de gemido. Luke se quedó congelado. Recordaba perfectamente a aquella bestia humanoide con la cara de la antigua profesora de Jade a la que se habían enfrentado en el peñón de Nebilim. Cuando un experimento de fomicría salía mal, los resultados eran siempre catastróficos. No quería mirar la plataforma, no quería ver qué clase de monstruo habían creado, no quería ver qué era lo que había salido mal exactamente, pero Guy lo agarró bruscamente y le obligó a girarse. La respiración se le cortó durante unos momentos.
Tendido sobre la plataforma no había ningún monstruo, sólo un joven idéntico a él, desnudo, con el largo cabello rojo carmesí esparcido alrededor de su rostro como una corona de fuego o sangre. Su pecho subía y bajaba a intervalos regulares, y al fijarse mejor, Luke reparó en que no eran totalmente idénticos: aquel cuerpo tenía tres cicatrices de las que el suyo carecía, finas líneas que surcaban su torso en el lado izquierdo del pecho, sobre la clavícula derecha y en el estómago. Pero mientras trastabillaba hasta él y se dejaba caer a su lado, aquellas sutiles diferencias no llegaron a registrarse del todo en su mente. Boquiabierto y tembloroso, Luke extendió las manos hacia el joven, temiendo que al ir a rozarlo desapareciera, pero su piel era tan sólida como la suya.
Al contacto con sus manos, el otro pelirrojo abrió unos ojos de un vivo color verde esmeralda que lo observaron, serenos. El corazón de la primera réplica se aceleró una vez más.
-¿Me reconoces? ¿Recuerdas quién eres?- preguntó a media voz.
-Ré... pli...ca- murmuró el otro con voz ronca-. Estúpida... réplica... Luke. Claro que... recuerdo.
-Demuéstralo. ¡Demuéstralo! ¿Cuál es tu nombre?- preguntó Luke, alzando la voz y agarrándole por los hombros. Él cerró los ojos unos instantes.
-L... Lu... No- dijo el otro, en un tono algo más alto y con más seguridad que la última vez-. Asch. Mi nombre... Mi nombre es Asch.
Con aquellas simples palabras, el pecho de Luke pareció explotar de alegría. El laboratorio, las voces de sus amigos, el zumbido de la máquina apagándose, todo volvió a desaparecer. Pero esta vez no era a causa del dolor, sino porque la imagen especular de sí mismo que tenía delante era lo único que alcanzaba a ver. Sin poder contenerse, le echó los brazos al cuello y lo abrazó con todas sus fuerzas, y cuando las manos del otro pelirrojo se posaron sobre sus hombros devolviéndole el gesto vacilantemente, lágrimas de pura dicha invadieron sus mejillas.
El dolor había merecido la pena. Asch había vuelto.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
