N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 21: Perdón
Kazuya miro a la cobriza que dormía a su lado, se veía demasiado linda, lo menos que quería a despertarla pero era necesario porque ya eran las nueve de la mañana - Sakuno - la removio con suavidad y ella se removio en la cama abriendo poco a poco los ojos, sonrió ante la ternura de su querida mujer para volver a moverla de nueva cuenta - Arriba - llamo cerca de su oído y ella tan solo tomo asiento en la cama estiando un poco los músculos - ¿Qué? - pregunto con suavidad provocando una risa en sus labios.
- Necesitas darte una ducha, tu funeral es mañana e iras conmigo aunque es más que obvio que estaras en el auto - aseguro este saliendo de los edredones con calma para caminar hasta el otro lado de la cama donde ella se encontraba - Entonces me ducho mañana - contesto ella volviendo a caer en la cama y él nego con la cabeza para sostenerla de la mano provocando que ella gruñera tratando de zafarse - Levanta, igual mañana te ducharas pero hoy tenemos que acomodar las cosas que trajeron de casa - comento este y ella solo se dejo levantar por este.
Paso sus manos por su cuello robandole un beso para caminar a la ducha, abrio la puerta y observaron la bañera - ¿Te ducharas conmigo? - pregunto ella en un tono un tanto inocente provocando que este solo negara con la cabeza - Señora Riuzaky nunca pense que me lo propondría - contesto este a manera de burla y ella lo golpeo en el brazo haciendo una mueca de disgusto - En ese caso, señor Kazuya, fuera - rió como niña pequeña y este nego con la cabeza, claro que se iba a duchar con ella, antes muerto que dejar que se duchara sola.
Con movimientos suaves la deposito dentro de la enorme bañera mientras el agua caía, se desnudo siendo consciente de la mirada de lujuria de su futura esposa, se adentro moviendo el agua y la observo dandole la espalda, bien, al parecer se había equivocado pensando que ella lo estaba mirando pero es que así era ella, tímida aunque ya habían tenido intimidad pero no pensaba molestarla con eso en lo absoluto - ¿Te sientes bien? - pregunto pasando sus manos por su vientre, era una sensación maravillosa su piel y el poquito abultado vientre debido a su embarazo.
- Si... solo no quería verte desnudo - contesto ella a su pregunta para recargar su cabeza en su pecho mientras reía un poco. su futuro esposo solo sonrió un poco mientras negaba con la cabeza - Creo que me has visto y te he visto desnuda en muchas ocasiones cariño - señalo este como si fuera lo más obvio del mundo y ella solo se sonrojo, Dios si la azúcar no lo mataba por dulzura lo haría ella con sus sonrojos - Basta - pidio en un susurro para que él solo tomara por los hombroy comenzara a enjabonar su cuerpo con movimientos pausados.
- Te amo - susurraron los dos al mismo tiempo, era como si supieran cuando decirlo al mismo tiempo, provoco una suave risa en ella que inundo por completo la ducha, él de verdad ansiaba que cada día fuera así, ahora esperaba que todo saliera bien, no quería que nada malo pasara de nueva cuenta, cerro los ojos y disfruto de ese momento, él se encargaría de que nada malo sucediera de nuevo al lado de la mujer que amaba y de su pequeño bebé.
- ¿Todo listo? - pregunto Atobe al otro lado de la línea mientras Nanami se daba una ducha, él solo se encontraba en la cama con el torso desnudo, estaba planeando como mínimo acabar con el imbécil del que iba a ser su prometido, si no había logrado matarla a ella al menos lo haría con él, solo que no deseaba que la castaña se enterara porque de lo contrario si que todo saldría mal - Si, señor - aseguraron del otro lado de la línea, dicho esto colgo, tenía cosas mejores que hacer, aún tenía que ultimar detalles para esa venganza.
- ¿Con quién hablabas? - pregunto la castaña saliendo de la ducha ya vestida, aún tenía moretones en las muñecas, bueno no es que él se considerara una persona bondadosa cuando se hablaba de sexo, por el contrario le encantaba ser un "animal", se levanto para caminar donde ella y tomarla bruscamente de la mano, antes de que esta hablara la avento a la cama mientras la miraba con cansancio - No me preguntes esas cosas, lo único que debes hacer es complacerme - aseguro para abrirle las piernas de una manera brusca ganando como premio un grito de parte de ella.
Desde que la había visto había acabado por prendarse de ella, era un deseo meramente carnal, fue coincidencia encontrarse con ella en el super mercado, ella era una buena persona en ese entonces, de alguna manera quería saber de la castaña así que no dudo en investigarla para satisfacer su curiosidad, cuando se entero de todo lo sucedido hablo con su padre quien había sido quien la había salvado de su vida pasada por eso no dudo en ir tras Nanami, la amenazo con matar a su prometido si no fingía su muerte.
Una vez ella "murio" la tuvo en su entera disposición, era como una droga, algo que lo mataba lentamente, la deseaba más que a ninguna otra mujer por eso no dudaba en lastimarla, porque sabía que ella nunca diría nada, no se quejaría ni siquiera intentaría huir, lo que si le molestaba era que siempre le llevara la contra pero al mismo tiempo le gustaba porque era la unica mujer capaz de colocarlo en su sitio para que se quedara quieto por eso le encantaba tenerla en su cama porque una parte de él por muy pequeña que fuera la necesitaba y solo esperaba que ella no se diera cuenta de ello porque entonces sería su perdición.
Llevo la toalla al húmedo cabello de su amada mujer cuando el celular sonó, estiro su mano mientras la cobriza colocaba sus manos en su cabeza para seguir secando el cabello después de la ducha - ¿Qué sucede? - pregunto cuando identifico la voz de Tezuka del otro lado de la línea - El funeral se adelanto, es a las tres, hoy - hablo este y él miro a Sakuno que lo miraba con la cabeza ladeada, se veía muy linda - Bien - intercambio unas palabras más para después colgar y mirar a su esposa que paso sus amnso por su cuello para atraerlo.
- Tu funeral es hoy, mandaran un auto así que debemos darnos prisa - señalo él y ella solo solto un suspiro, no daba crédido ha que estaba muerta solo deseaba que todo lo que estaban viviendo terminara, algo le decía que todo estaba comenzando y ella no quería eso, solo quería contraer matrimonio y ahora que lo pensaba él ya se lo había propuesto pero no había tenido tiempo de comenzar con los preparativos - ¿Sucede algo? - pregunto él sacandola de sus cavilaciones, nego con la cabeza de inmediato para deshacer el agarre en su cuello y levantarse de inmediato de la cama caminando al closet.
Lo observo levantarse para hacer lo mismo y suspiro de nueva cuenta - ¿Qué sucede? - pregunto este tomandola por sorpresa, ni siquiera se había dado cuenta de que este se encontraba detrás de su persona - L-La boda - contesto simplemente, lo noto pasar las manos por su cintura con una sonrisa mientras acomodaba su mentón en la base de su cuello - Tendremos tiempo, lo prometo - aseguro este y ella solo asintió para separarse suavemente, debían darse prisa, ella vestiría casual pero él tenía que verse debastado por su perdida.
- Todo esta rodeado - aseguro Ootori mirando a los dos presidentes que seguían mirando en todas direcciones como si quisiera asegurarse con sus propios ojos de que nadie estaba en peligro - Es que ella vendra - señalo como si fuera lo más obvio del mundo Kuranosuke, los otros dos solo suspiraron, era cierto que ella iba a ir al funeral pero se quedaría en el auto donde Kazuya llegaría - Todo saldra bien - comento con una sonrisa Tezuka fijandose en Marui que llegaba con calma, sonrió como bobo hasta que escucho las risas de sus compañeros.
- ¿Qué? - pregunto de mala gana y estos solo negaron con la cabeza - No creí que tuviera esos gustos - señalo el peliplateado mirando los autos que llegaban, el de lentes solo lo golpeo en la cabeza por dirigirse así hacía alguien mayor - Respeta - contesto molesto y este solo siguio mirando a la multitud, los periodistas estaban filmando todo, era la noticia de los tres países porque los tres presidentes estaban enamorados de la misma mujer que para colmo era la prometida del tenista reconocido mundialmente, era más que obvio que era noticia casi mundial.
- Sobre tus gustos... - volvio al tema Kuranosuke mirandolo fijamente y el de lentes solo suspiro, ¿por qué no podía mantener los ojos lejos del pelirrojo? - Solo me gusta él, ¿algún problema con mis gustos? - pregunto a sus compañeros que negaron con la cabeza de inmediato - En lo absoluto es solo que se nos hace raro que tú gustes de hombres - contesto Ootori observando la limusina blanca donde vendría Kazuya y ella, solo que ella no bajaría obviamente - No gusto de todos los hombres, solo de él - contesto sinceramente, la verdad era que ningun otro le atraía, solo Marui.
- ¡Ya llego! - gritaron los periodistas corriendo donde la limusina blanca, de inmediato caminaron hacía donde sería el funeral y donde residía el ataúd de ella, los periodistas los seguían a cada movimiento por lo que tenían que mantenerse en aspecto afligido, caminan con paso calmado, las personas allegados a ellos los miran con tristeza pero ellos no demuestran nada, es así como debe ser, después de todo son los presidentes de países de Asia, Kazuya se detiene al lado de sus padres que no saben la verdad, es mejor porque si la llegan a saber todo se desmoronara.
Se detienen al lado de este y se abrazan con calma para que dio inicio la ceremonia, la gente esta en completo silencio tan solo escuchando las palabras del padre, Kazuya ladea un poco la cabeza observando la limusina, ella estaba bien se repite una y otra vez en la cabeza, es solo que siempre tendra preocupación por ella, es inevitable después de lo que han vivido.
Antes de que el ataúd baje Kazuya mira a la limusina, lo más seguro es que este durmiendo, algunos guardias la rodean sin llamar demasiado la atención puesto que lo hacen con los autos de los otros tres, no es consciente de nada hasta que se escuchan algunos gritos de personas que lo rodean - ¡Abajo! - grita Kunimitsu mientras lo taclea para que se agache, escucha pasos pero sigue en el limbo, solo quiere llegar donde Sakuno porque sabe que va a salir, el fuego cruzado empieza, las personas salen despavoridas cuando se escucha una explosión.
Algunas lápidas de cruces salieron volando, escucho más explosiones - ¡Quedense aquí! - gritaron sus hombres pero él tenía que ir donde Sakuno, si algo le pasaba iba a morir, Ootori y los otros dos comenzaron a correr con dirección a donde le indicaban, las balas se seguían escuchando - ¡Abajo! - grito Kuranosuke pero él solo escucho un pitido que lo dejo sordo por completo, la cabeza comenzo a darle vueltas, sentía ganas de revolver la comida, un frío recorrio por completo su cuerpo, se llevo una mano a una zona donde sentía algo húmedo.
- ¡Kazuya! - grito su madre y en ese momento fue consciente de que le habían disparado en el abdomen, miro la sangre que se apoderaba de su ropa y cayo al suelo, él no escuchaba más, no escuchaba absolutamente nada, solo tenía frío, demasiado frío.
La cobriza bajo del auto en el hospital mientras las lágrimas salían, había visto todo desde el auto, absolutamente todo, intento bajar pero las puertas estaban cerradas, sentía ganas de morirse cuando empezaron con las explosiones, sus ojos solo lo buscaban a él, cuando lo encontro suspiro un poco de alivio pero no por demasiado tiempo porque después lo vio herido cayendo al suelo, quería salir, golpeo el cristal para tratar de abrir la puerta y justo cuando estaba por salir Ootori entro por la otra puerta para detenerla.
Su amigo dio indicaciones para que los llevaran al lugar que sería despejado de nueva cuenta - Tranquila - le susurro el peliplateado mientras ella solo negaba con la cabeza, si lo perdía, si algo le pasaba iba a morir, no sería capaz de vivir por nada en el mundo - Estara bien - aseguro Marui mientras la apartaba de su amigo para abrazarla y confortarla pero ella solo quería soltarse e ir donde lo estaba operando - No hay nada, los hombres que atacaron huyeron y algunos estan muertos - comento Kunimitsu después de colgar el celular.
Estaba un tanto harto de que nunca hubiera nada, la investigación del secuestro de Sakuno seguía en curso - Es mi culpa - aseguro ella destrozada para soltarse del abrazo de su primo y caminar hasta una silla donde se dejo caer - Saku, piensa en el bebé - pidio Marui y ella llevo sus manos a su vientre para seguir llorando, era su culpa, si no hubiera tenido que fingir su muerte nada de eso estaría pasando, nada.
- Esta fuera de peligro, en unos minutos sera trasladado a una habitación y podran verlo - aseguro el médico, la cobriza solo observo la sangre en su bata además de sus guantes, toda esa sangre era de él, iba a morir de verdad - Gracias doctor - agradecio Kunimitsu con una inclinación de cabeza mientras este los guiaba hasta donde sería su habitación, Sakuno los seguía al frente, solo deseaba que todo acabara pronto, no tenía ni idea de quien le estaba haciendo eso, algo malo debio hacer pero ella no recordaba absolutamente nada.
Detuvo sus pasos en la habitación y se sujeto de la pared, dentro la enfermera lo estaba acomodando, su torso estaba descubierto, estaba vendado, lo más seguro era que tuviera algunos puntos - Logramos extraer la bala, solo perdio demasiada sangre, esta bien - comento este mirandola fijamente y ella asintió un poco más tranquila, la enfermera salio y ella se quedo allí, no sabía que hacer, tenía que pedirle perdón por todo, era su culpa, entro a paso calmado y lo observo sonriendo, se veía calmado, su cabello estaba pegado a su frente producto de sudor.
- Estoy bien, ¿tú estas bien? - pregunto él mirandola fijamente y ella se mordio el labio para sostenerlo de la mano - Es mi culpa, todo esto que esta sucediendo es mi culpa - aseguro cerrando los ojos cuando este apreto más fuerte su mano dandole a entender que lo mirara - No lo digas Sakuno, nada de esto es tu culpa, tú no tienes la culpa de que un loco quiera quien sabe que - aseguro y ella nego con la cabeza, no era cierto, no entendía porque él siempre trataba de hacerla sentir mejor eso solo provocaba que quisiera morirse no sin antes darse de golpes contra la pared.
- Ni siquiera se porque sucede esto pero es mi culpa, saliste herido, casi muero, el bebé casi muere, es mi culpa... si no me hubi... - Kazuya solto su mano para levantarse importandole poco el dolor de su abdomen, ella estaba haciendolo todo complicado - Ni siquiera lo digas Sakuno - siseo molesto jalandola de la mano y ella trato de zafarse - Perdón, de verdad perdón, estas herido por mi culpa - las lágrimas caían de sus hermosas mejillas y él solo quería golpearse por hacerla llorar, suspiro para jalarla hasta sentirla en el borde de la cama entonces la abrazo.
Ella se aferro a su torso desnudo y a él poco le importo su herida, la mujer que amaba estaba deseando no haberlo conocido - Nunca más digas que no quisiste conocerme Sakuno, no te das cuenta pero eso tambien me lastima - aseguro mientras la separaba un poco y ella asintió con la cabeza mientras él se alzaba un poco para poder besarla, la amaba demasiado, era la persona a la que más necesitaba en ese mundo - Es que no puedo - hablo ella y él llevo sus dedos a sus mejillas quitando todo rastro de lágrimas aunque ella seguía llorando.
- Saldremos adelante Sakuno, tienes a nuestro hijo en tu vientre y eso me hace demasiado feliz hermosa, si no te hubiera conocido lo más seguro es que en este momento estaría en una cama con una mujer que no amo, no estaría loco de amor por ti, no te amaría cada día como lo hago, no hubiera tenido el gusto de hacerte mía, de besarte, de decirte lo mucho que te amo, no me pidas perdón porque esa palabra la tendremos que decir ante esas personas que estan preocupadas por los dos así que entre nosotros no la digamos, no digas perdón Sakuno - pidio este mientras la tomaba del mentón con suavidad.
Ella solo lloraba, él se inclino para juntar sus labios en un beso suave, lleno de sentimientos de dolor pero al mismo tiempo de amor, al separarse él solo junto sus frentes - Te amo - le dijo ella y Kazuya solo la abrazo un poco más cuidando el no lastimar el pequeño bultito que estaba creciendo en el cuerpo de la mujer más perfecta del mundo - Quiero decirte algo - hablo seriamente él y Sakuno se aparto mirandolo dandole a entender que lo escuchaba completamente, su futuro esposo acomodo un mechón de cabello rebelde detrás de su oreja mientras sonreía.
- Se que te sientes mal porque no has logrado planificar la boda pero lo haras a su debido tiempo cariño, no vuelvas a pedirme perdón por nada, si en el futuro crees que algo de lo que esta sucediendo es tu culpa no lo creas, ni siquiera te pares a pensar en eso amor, eres mi vida, estoy más que feliz y encantado de haberte conocido, eres una persona que solo me puede hacer decir gracias - aseguro mientras ella se inclinaba para besarlo de nueva cuenta, Kazuya tenía la capacidad de saber que decir en el momento justo y por eso lo amaba más que nunca.
- Sabía que estaba viva - aseguro Keigo, las fotos no mentían, estaba feliz, aunque Nanami no tenía que enterarse de que Sakuno vivía, era su castigo por desobedecer sus ordenes, era más que seguro que ella no sabría, sin embargo, ahora su plan era buscar a la cobriza en cielo, mar y tierra hasta dar con ella porque la mataría, acabaría con cada ser que la rodeaba si era necesario solo para cumplir con su venganza pero primero se divertiría probando de las mieles que esta podría ofrecerle, su justicia estaba empezando.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
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