Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
Capítulo 21 – Victoria para Konoha
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De pronto, un poderoso sonido acompañado de un fuerte movimiento telúrico hizo que todos los espectadores en las graderías del campo de entrenamiento de Suna se levantaran de sus asientos y se miraran los unos a los otros, preocupados. Pero aquello solo era el comienzo. Cuando observaron hacia campo de batalla, se quedaron atónitos al ver que, justo desde el lugar donde la rubia de Konoha había golpeado el suelo, una fuerte onda destructiva acababa de desplegarse con intensidad hacia los alrededores, y retrocedieron impactados al ver cómo unas gruesas gritas comenzaron a formarse en el suelo en dirección hacia ellos…
Y el temor invadió sus rostros.
Sin embargo, solo uno de los presentes no pareció sorprendido ante el hecho. Se trataba de un alto shinobi de usual mirada dura y aspecto atemorizador, pero que ahora observaba los hechos con una extraña preocupación nada común sobre su rostro…
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Mientras tanto, en medio del campo de batalla…
Ino acababa de impactar su puño bañado en chacra contra el suelo con todas sus fuerzas, logrando que la tierra temblara por largos instantes y que gruesas grietas se formaran en el suelo a su alrededor, en una demostración de fuerza y control de chacra que nadie se hubiese imaginado de ella.
Algo que le hizo sentir orgullosa.
Una vez finalizada su técnica, la rubia suspiró hondo y alzó la cabeza para observar satisfecha los estragos que había ocasionado su golpe. El suelo estaba totalmente despedazado, y grandes nubes de polvo se habían alzado por todo el lugar. Pero lo mejor de todo, era poder ver los rostros espantados y sorprendidos de todos presentes…
Pero pronto recordó que la pelea aún no había terminado.
Con rapidez, comenzó a buscar por todo el campo a su rival en poderes mentales, pero no lo encontró. Solo pudo ver que Shikamaru y Chouji llegaban a su lado y se posicionaban listos para continuar con la pelea, mientras que Kazuo corría hacia donde estaba su compañera para ponerla a salvo. Pero no había rastros de Yusuke.
Donde te has metido, maldito enano…
Molesta, agudizó su sentido de la vista y comenzó a buscar entre las grietas que acababa de crear en el suelo, cuando de pronto vio una sombra que se movía entre los escombros.
—¡Ahí estás!—gritó victoriosa.
En ese momento, la rubia apretó el puño con fuerza y se dispuso a lanzarse sobre el menor, cuando de pronto un fuerte dolor en el brazo la hizo detenerse y caer de rodillas contra el suelo. Pero eso no fue todo. Cuando levantó la vista, se encontró con que una de las grietas que acababa de formarse gracias a su golpe aun continuaba creciendo, y se estaba dirigiendo hacia una de las graderías del lugar. Para ser precisos, hacia la zona donde se encontraban los estudiantes de la academia ninja de Suna.
¡Diablos!
—¡Chouji! —gritó sobresaltada.
El Akimichi reaccionó de inmediato ante su grito.
—¡Allá voy! —contestó, para luego lanzarse sobre los escombros hacia los menores. Desgraciadamente, la grieta se abría paso mucho más rápido de lo que éste podía correr.
—¿Shikamaru?—preguntó débilmente a su compañero, preocupada. Éste solo la miró impávido.
—No llegaremos a tiempo —dijo débilmente. A decir verdad, no se imaginaba que Ino pudiera ocasionar tanto daño con una técnica que apenas aprendía a dominar. Y ahora era demasiado tarde para lamentarse. —Tal vez si…
El varón estaba por decir algo, cuando de pronto se dio con la sorpresa de que su compañera ya no estaba a su lado. Al buscarla, la encontró corriendo tras Chouji en dirección hacia los menores, sujetándose en brazo como si le estuviese doliendo demasiado.
Decidida, e ignorando el dolor en su brazo, Ino estaba corriendo tras la grieta que acababa de formar mientras gritaba a los menores para que salieran del sitio cuanto antes, cuando de pronto un extraño fenómeno le hizo detenerse. Una fina capa de arena comenzó a flotar alrededor de ella, para luego dirigirse hacia las graderías y posicionarse frente a ellas, solidificándose en menos de un segundo hasta convertirse en una poderosa palca de arena, que rápidamente se enterró con fuerza el suelo, deteniendo el paso de la abertura en el suelo. Segundos después, el mismo fenómeno ocurrió alrededor de todo el campo de batalla, evitando que las demás grietas se expandieran y dañaran a las instalaciones o a alguno de los espectadores.
Aliviada, Ino suspiró y luego se dejó caer de rodillas bastante agotada, y agradecida, cuando de pronto un pensamiento le hizo palidecer y quedarse estática. En toda Suna, solo conocía a una persona capaz de semejante hazaña.
Gaara…
En el acto, Ino se giró hacia el estrado principal y dirigió sus enormes ojos azules hacia el lado derecho del mismo, solo para terminar corroborando sus sospechas. Ahí estaba él, Gaara, agachado y con las manos en el suelo, mirándola fijamente a los ojos…
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Desde el estrado, y respirando agitado, Gaara se quedó mirando fijamente los azules ojos de Ino por largos instantes, con una expresión que se confundía entre la sorpresa y la preocupación. Y es que en realidad, ella no dejaba de sorprenderle.
Si antes Ino solo le parecía una chica interesante, llamativa y atrayente, ahora la encontraba increíblemente fascinante. ¡Jamás en su vida se hubiera imaginado que esa rubia de aspecto frágil y delicado pudiera ejecutar una técnica como esa! Eso sí que había sido sorprendente. Sin embargo, había algo que no le agradaba del todo en lo que acababa de ver…
Ella también era imprudente.
Y por eso mismo, se había visto obligado a actuar antes que sus actos terminaran dañando a alguien.
Pero aún así, no podía dejar de estar sorprendido.
¿Ino realmente acababa de ocasionar todo eso?
No solo era inteligente, también era hábil y fuerte. E imprudente e impulsiva.
Y hermosa.
Y era precisamente esa increíble y variada mezcla de particularidades, lo que hacía que en él despertaran miles de emociones hacia ella. Un sentimiento que se mezclaba entre una increíble admiración y una fuerte necesidad por protegerla. Demasiado confuso como para poder comprenderlo. Sobre todo, cuando no se tenía experiencia en ello.
Y si ella…
—¡Uff! Eso estuvo cerca.
El pelirrojo se tensó ante la voz de su hermano que lo había cogido por sorpresa, pero rápidamente intentó disimularlo, incorporándose nuevamente sobre su silla y adoptando rápidamente su expresión nula de siempre. Sin embargo, no logró ocultar su leve sonrojo ante su hermano mayor.
Y es que Kankuro había notado perfectamente lo que acababa de ocurrir, incluso más de lo que hubiera querido. Gaara no solo no le había quitado los ojos de encima a Ino durante toda la batalla, ahora acababa de intervenir para protegerla. Pero eso no era todo. Esta había sido la primera vez que había visto a Ino correspondiéndole a su mirada… y aquello no le agradó en lo absoluto.
Y solo para empeorarlo, ella estaba en pleno combate. Y hasta donde él sabía, no era bueno distraer a alguien en una situación como esa, y menos aún con alguien como Yusuke como rival.
—Si sigues distrayéndola de esa forma, la convertirás en una presa fácil.
El pelirrojo reaccionó ante el comentario de su hermano y luego agachó la mirada para fijarla en el suelo. Tenía que admitirlo, su hermano tenía razón: ella estaba aún en medio de una batalla, y él no tenía derecho de distraerla…
Un momento, ¿Acaso… él la estaba distrayendo?
En el acto, levantó los ojos nuevamente y los fijó en la rubia de Konoha con la esperanza de volver a cruzar miradas con ella. La encontró discutiendo con su compañero de equipo…
Demasiado cerca para su gusto.
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—Ino, ¿Estás bien?
La rubia saltó sobre su sitio ante el llamado de su amigo.
—Yo…—. Miró a su amigo con dificultad, solo para terminar colapsando—. No, no estoy bien—. Dijo con voz entrecortada—. Yo casi… casi les hago daño a esos niños… y…
Ino estaba a punto de continuar, cuando de pronto Shikamaru colocó su dedo índice sobre los labios de ella y la obligó a callar. Luego, la cogió de los brazos y estaba a punto de abrazarla para ayudarla a calmarse, cuando notó que ella se encogía del dolor. No le costó mucho descifrar lo que había ocurrido.
—¿Te duele mucho?
La rubia miró hacia otro lado.
—Un poco —dijo indiferente, mientras ocultaba su brazo—. Pero eso es lo de menos. Yo…
—¿Crees que puedas curarlo? —inquirió nuevamente, preocupado.
Ino suspiró hondo.
—Ya casi no me queda chacra, y….
—¿Puedes?
La interrupción de Shikamaru le obligó a pensar frío.
—Puedo manejarlo, pero me costará tiempo y…
—Entonces hazlo—. Le contestó el castaño—. Nosotros te daremos el tiempo que necesites.
—¿Y qué hay con Yusuke? —preguntó preocupada Ino.
Chouji llegó a su lado justo para dar con la respuesta.
—Ya vimos su técnica, no se atreverá a usarla nuevamente—. La miró sonriente antes de concluir—. Confía en nosotros, podemos hacernos cargo de ellos.
Luego de decir eso, el Akimichi cambió su expresión en una de seriedad y se colotó en posición de combate, justo delante de ella. A su lado, Shikamaru imito a su amigo y también se colocó delante de ella, protegiéndola. Aquello le hizo sentir incómoda.
—No necesito que me protejan. Yo…
—Ya hiciste más que suficiente al descifrar la técnica de Yusuke. Sin ti no lo hubiésemos logrado— le dijo sonriendo, antes de voltearse nuevamente hacia sus rivales— Ahora es nuestro turno encargarnos del resto.
Ino sonrió en respuesta ante las palabras de su compañero, antes de asentir. Sí, Shikamaru tenía razón al decir que ella ya había cumplido con su objetivo. Ahora le tocaba a ellos pelear…
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Decididos, Shikamaru y Chouji se colocaron frente a sus rivales en posición de combate y se prepararon para reanudar la batalla. Pero justo cuando esperaban alguna técnica ofensiva, el líder del equipo contrario solo los miró en forma despectiva antes de hablar.
—Eso sí que es imprudente, ¿Saben?
—¿De qué rayos habla? —preguntó Chouji.
—No lo sé, debe estar desvariando —contestó a la pregunta de su compañero Shikamaru—. Seguro el golpe de Ino le malogró algo en el cerebro.
Kazuo adoptó pose seria antes de contestar.
—Tal vez no te hayas dado cuenta, pero… darle conocer a tu enemigo quién de tu equipo está en problemas, es un grave error.
El castaño miró a Ino de reojo con preocupación por unos instantes, pero pronto volvió la mirada hacia sus rivales con una sonrisa en el rostro. Kazuo puso expresión seria al notar la repentina confianza de su enemigo.
—Dejarla pelear herida sería peor, ¿No lo crees? —dijo, para luego mirar hacia el costado derecho de su rival.
En el acto, el shinobi de Suna volteó hacia donde estaba mirando el castaño. Se encontró con que su compañera sujetándose la pierna con evidente dolor en el rostro.
Shikamaru volvió a tomar la palabra.
—Qué opinas si dejamos que las chicas descansen, y reducimos la pelea en un dos contra dos.
El shinobi de Suna le echó otra mirada a su compañera, solo para terminar asintiendo.
—De acuerdo.
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Luego de la breve discusión, ambas kunoichis se retiraron cada una hacia uno de los extremos del campo de batalla, mientras sus compañeros se disponían a continuar con la batalla. Según las reglas del combate, si alguno de los integrantes de ambos equipos se retiraba de la arena en medio de la batalla, su equipo sería inmediatamente descalificado, por lo que ambas aún debían permanecer en ese lugar.
Cuando todo estuvo listo, se reinició el combate.
—Yuskue, ya sabes qué hacer.
—¡Hai!
En el acto, el menor desapareció en menos de un segundo, para de pronto aparecer justo detrás del Akimichi. Pero justo cuando se disponía a golpearlo con una potente patada, éste terminó desapareciendo en el aire.
¿Un clon?
Kazuo aún estaba intentando descifrar que había ocurrido, cuando de pronto un potente golpe le dio de lleno por un costado y lo hizo volar por los aires, hasta terminar estrellándolo contra una de las paredes de arena que acababa de crear Gaara minutos atrás. Ese había sido el verdadero Chouji.
—¡Tu turno!
De pronto, Shikamaru apareció por detrás del menor y se preparó para atacarlo con un golpe certero en la nuca, pero justo antes de que lo lograra, el menor se volteó y saltó sobre sus manos para golpearlo con los pies. Terminó encontrándose con otro clon de sombras.
Molesto, el shinobi de la arena estaba por desaparecer por debajo de la tierra para facilitar su búsqueda del Nara, cuando de pronto se vio con la sorpresa de que no podía moverse. Acababa de ser capturado por el jutsu de sombra de Shikamaru.
—¡Te tengo! —gritó victorioso el castaño. Pero justo cuando pensaba que todo lo tenía ganado, una fuerza invisible le cogió de la nada por los pies y le hizo perder el equilibrio.
Se trataba de los hilos invisibles de Kazuo.
En el acto, Chouji se dio la vuelta hacia donde acababa de lanzar al líder del equipo de Suna, solo para encontrarse con una grieta vacía.
—¡Rayos! —maldijo a voces y corrió para ayudar a su compañero, pero antes de que pudiera alcanzarlo, el menor apareció justo delante de él.
Y en ese momento, Kazuo sonrió. Su objetivo estaba a punto de lograrse…
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Mientras tanto, en el estrado principal del campo de batalla…
—¿Kazuo quiere que Yusuke se enfrente al grandote, no es cierto?
Gaara volvió a la realidad con la pregunta de su hermano, y se limitó a asentir. Hasta ese momento, no había estado haciendo otra cosa que observar a Ino en silencio.
—No lo entiendo. ¿No les conviene que derroten primero a Shikamaru?— Continuó preguntando el mayor—. Se supone que él es el genio. Si lo logran anular, el otro será pan comido.
El pelirrojo miró unos instantes la pelea antes de llegar a una conclusión.
—Yusuke tiene ventaja sobre Chouji. Eso es lo que quiere aprovechar Kazuo.
Kankuro tardó en recordar a lo que se refería su hermano menor. Cuando lo hizo, sonrió.
—¿Te refieres a…
—Sí, eso.
—Y Shikamaru debe haberse dado cuenta, ¿No es cierto?
—Sí, y por eso debe estar evitando que se enfrenten.
—Pero no le está yendo muy bien en eso —dijo sonriente el mayor, celebrando para sus adentros. Tenía que admitir que, aunque le agradaban los de Konoha, esperaba que sus compatriotas ganaran la batalla. A demás, tenía una pequeña apuesta con Temari al respecto, una que estaba a punto de ganar…
—Pues Kazuo tampoco lo va a tener fácil.
En el acto, Kankuro dirigió su mirada hacia el campo de batalla. Al parecer, su hermano tenía razón…
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De pronto, justo en el sitio donde se encontraba Shikamaru, una inmensa nube de humo hizo desaparecer al varón. Kazuo maldijo en el acto y asumió que se trataba de otro clon de sombras.
—¿Por qué no dejas de escapar y me enfrentas de una buena vez? —Retó frustrado, buscando a sus alrededores.
La respuesta que obtuvo lo dejó helado.
—¿Escapando? ¿Yo?
De pronto, Kazuo se quedó boquiabierto al ver a Shikamaru justo donde había estado segundos atrás, ahora sujetando sus ligamentos con las manos y sonriéndole victorioso. El castaño solo había usado un papel explosivo para confundir a su rival y hacerle creer que se trataba de un clon, y lo había logrado con éxito.
Y ahora se disponía a lanzarlo por los aires…
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Mientras tanto, Chouji se encontraba al otro lado del campo de pelea evadiendo a toda costa la mirada del pequeño Yuskue, cuando de pronto la voz de Shikamaru le hizo detenerse y voltearse de golpe.
—¡Aquí!
El Akimichi volteó instintivamente hacia donde acababa de ser llamado, solo para encontrarse con el pequeño de Suna, quien lo estaba mirando a través de un orificio formado por sus manos que asemejaba mucho a la técnica de Ino. Pero justo cuando estaba por ejecutar su técnica, "algo" golpeó contra Yusuke.
Y poco después, Shikamaru apareció justo al lado del robusto shinobi, molesto.
Ese "algo", había sido Kazuo.
—¿No te dije que de alejaras de sus ojos?
—¡No pude evitarlo! ¡Yo…
—Olvídalo—. Le cortó el Nara—. Encárgate de Kazuo, que yo sabré manejar a Yusuke.
—¡Entendido!
El robusto shinobi asintió ante la orden de su compañero y luego se lanzó contra el líder del equipo de Suna, listo para noquearlo. Tras él, Yusuke corrió a una velocidad impresionante, dispuesto a detenerlo, cuando de pronto fue detenido por el jutsu de sombra del Nara.
Si Chouji lograba noquear a Kazuo, lo que de hecho iba a ocurrir, y si Shikamaru lograba mantener inmovilizado a Yusuke el tiempo suficiente para demostrar su superioridad, tendrían asegurada la victoria.
Pero justo cuando todo parecía estar a favor de los de Konoha, una fuerte ráfaga de viento golpeó repentinamente a Shikamaru, haciéndolo volar a lo largo del campo de batalla, hasta terminar estrellándolo a varios metros del lugar, en una de las paredes de arena que había forjado Gaara segundos atrás.
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En uno de los extremos del campo de batalla, Ino se encontraba sentada en el suelo concentrada en aplicarse un jutsu curativo sobre el brazo, cuando de pronto un extraño presentimiento le hizo levantar la mirada. Al hacerlo, vio como su mejor amigo pasaba volando en forma estrepitosa justo frente a sus ojos, para terminar estrellándose contra la pared a escasos centímetros de ella. ¿Qué había sido eso?
Preocupada, dirigió su mirada en el acto el centro del campo de batalla para ver qué estaba ocurriendo, solo para quedarse escandalizada: Los tres miembros del equipo rival se encontraban de pie frente a Chouji, y se veían listos para atacarlo…
Y en ese mismo momento, ella se incorporó y se preparó para atacar.
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En medio del campo de batalla, Chouji maldijo al verse frente a un número de rivales que en definitiva lo superaba. Y es que, aunque sabía lo fuerte que era, luchar 3 contra 1 no era nada bueno. Pero pronto maldijo doblemente al sentir una presencia llegando justo a su lado.
—¿Qué haces aquí?
A su lado, Ino casi se sintió ofendida ante las palabras de su compañero.
—¿Y qué crees? ¡Vine a apoyarte!
—¡Estás herida! — Le recriminó el Akimichi—. Ve y despierta a Shikamaru y tráelo de vuelta acá. Y quédate fuera de la pelea.
—Él tardará un par de minutos en despertar—afirmó segura la rubia—. Creo que podemos manejarlo juntos hasta que eso ocurra.
—Olvídalo. Tú no puedes pelear en esa condición —Volvió a regañarle el varón —Ve y despierta a Shikamaru, y luego quédate fuera de la pelea.
Ino observó molesta a Chouji ante sus palabras. ¿Por qué insistía en sacarla de la pelea? ¿Y desde cuando él le hablaba así? Nunca antes en su vida Chouji le había siquiera levantado la voz. Nunca…
—Necesitas que alguien se encargue de Yusuke. Y si no lo hace Shikamaru, lo haré yo.
—Estas cansada y es peligroso. Él podría…
Ambos estaban discutiendo airadamente, cuando de pronto, el grito de una voz femenina frente a ellos les hizo callarse repentinamente.
—¡Y qué querías que hiciera! ¡¿Qué me quedara quieta mientras veía como te daban una paliza! — gritó de repente Mei.
En el acto, ambos de Konoha miraron hacia el frente, solo para encontrarse con una discusión peor aún que la de ellos dos…
—¡Di mi palabra de que esta sería una pelea de dos contra dos!
—¡Pues eso no era necesario! ¡Yo aún puedo pelear!
—¡Pero yo les prometí que…
—¡Estamos en una pelea! ¡Si alguien puede pelear, simplemente lo hace!
—Chicos, que tal si dejan esto para luego y…
—¡Tu cállate! — gritaron al mismo tiempo Kazuo y Mei, callando a su compañero.
Yusuke supo en ese momento que nada ganaba metiéndose en una discusión de pareja…
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Mientras tanto, Ino como Chouji se encontraban observando la discusión frente a ellos, cuando de pronto vieron una sombra que parecía moverse justo por detrás de sus enemigos. Ino no tardó en reconocer de quien se trataba: ¡Shikamaru!
Con sigilo, la sombra comenzó a crecer poco a poco por el campo de batalla, hasta que terminó atrapando al menor del equipo contrario. Y en ese momento, se oyó una voz masculina gritando fuertemente:
—¡Ahora, Ino!
La rubia tardó en reaccionar.
—¿Ahora qué? — preguntó, solo para terminar lamentándose por su torpeza.
Segundos después, una fuerte ráfaga de viento fue lanzada con fuerza contra ella…
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Chouji maldijo al ver a su compañera siendo atacada por la técnica de Mei, pero logró reaccionar a tiempo para posicionarse tras ella y evitar que fuera lanzada de la misma forma que había ocurrido con Shikamaru. En definitiva, no estaba dispuesto a permitir que otro de sus amigos fuera atacado de la misma forma sin hacer nada por evitarlo.
Por otro lado, Ino suspiró hondo agradeció la oportuna intervención de su compañero, pero pronto se obligó a reaccionar. Si más no se equivocaba, ahora se preocuparían por liberar a Yusuke, lo que significaba que…
—¡Van a ir por Shikamaru!
—Yo me encargo.
En el acto, el Akimichi corrió hacia la kunoichi de Suna, interponiéndose entre ella y su compañero, justo antes de que ésta atacara a su amigo. Sin embargo, justo cuando estaba por atacarla, una fuerza invisible evitó que pudiera lograr su objetivo. Se trataba de las cuerdas invisibles del líder del equipo contrario.
—¡Olvídalo! ¡No dejaré que le pongas un dedo encima!—gritó con furia Kazuo, para luego mirar a su compañera—. Ataca al de la sombra.
Asintiendo, Mei se dio la vuelta y miró fijamente hacia Shikamaru, para luego desplegar la fuerza de sus dos abanicos contra él.
El castaño apenas logró moverse para evitar la técnica de la kunoichi, para luego volver a gritar a Ino con rapidez.
—¡Hazlo rápido!
Obligándose a reaccionar, Ino obedeció ante la orden de su amigo y ejecutó su técnica sobre el menor:
—Shintenshi no jutsu.
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Apenas Ino ejecutó su técnica, el cuerpo de Yusuke se quedó estático frente al de Ino, y el de esta se desplomó contra el suelo.
En el acto, Shikamaru retiró su sombra del menor y corrió hacia Mei, para capturarla y evitar que pudiera representar peligro. A su lado, Chouji hizo crecer sus extremidades lo suficiente como para aflojar las cuerdas invisibles de Kazuo, y luego de liberarse incrementó el tamaño de sus manos hasta el doble para terminar atrapando al shinobi contra una de las paredes de arena que había formado Gaara minutos atrás. Pero justo cuando todos daban por sentada la victoria de los de Konoha, Kazuo soltó una risa demasiado confiada.
—¿En verdad crees que eso funcionará contra Yusuke?
El genio del clan Nara se tensó ante las palabras del varón.
—¿Qué quieres decir con eso?
El varón sonrió.
—¿Acaso olvidas que Yusuke también domina jutsus del tipo mental?
En ese momento, Shikamaru suspiró hondo. Pero poco después… levantó la mirada y sonrió confiado.
—Pueda que sí, pero si hablamos de técnicas mentales… Ino es la mejor.
Sin embargo, luego de decir eso, volteó en el acto hacia Yusuke, y esperó preocupado…
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Estando dentro de la mente de Yusuke, Ino pronto sintió que algo no andaba bien. La mente del shinobi era inmenso lugar lleno de claros y oscuros, algo que jamás antes había visto en su vida.
—¿Me buscabas?
La rubia saltó al sentir una voz infantil hablándole tras ella. Cuando se volteó, se encontró con un adorable niño de apenas cinco años de edad, que sostenía un muñeco de peluche y la miraba con extrema curiosidad.
—¿Quién eres tú? —preguntó curiosa. En su vida, jamás antes había encontrado a otra persona dentro de la mente de sus víctimas. Esto era algo nuevo.
Aunque una vez…
—Yo… soy quien te va a vencer.
De pronto, la pequeña figura frente a ella creció de una forma sorprendente justo ante sus ojos, hasta convertirse en un monstruo que se lanzó sobre ella para enfrentarla con todo su poder, pero Ino no retrocedió. Ya había llegado demasiado lejos. Y no se iba a dejar vencer tan fácilmente…
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En el campo de enfrentamiento, los segundos parecieron convertirse en minutos y horas mientras todos esperaban impacientes el desenlace de la batalla. Pero quien lo estaba pasando peor de todos, era definitivamente Gaara.
El pelirrojo se encontraba sentado en el estrado con la mirada fija en el cuerpo de Yusuke, preocupado por Ino. ¿Qué era lo que estaría ocurriendo ahí adentro? ¿Qué rayos estaba haciendo Yusuke que no dejaba a Ino dominar por completo su mente? Se preguntó una y otra vez, mientras la paciencia comenzaba a agotársele. El cuerpo del menor solo estaba ahí, estático, como si fuese una estatua o algo así.
De pronto, el puño del poderoso shinobi se endureció a tal punto que las venas comenzaban a marcárseles alrededor del mismo, y la arena alrededor de él comenzó a moverse levemente…
Pero antes de que pudiera hacer algo, la mano de su hermano le tocó por sobre el hombro y le obligó a detenerse.
—No creo que sea prudente intervenir.
Gaara observó a su hermano mayor con una expresión de evidente angustia. Esta vez, ni siquiera se esforzó por disimular.
—Ella podría estar atrapada en su mente…
—Y solo Yusuke puede soltarla. O ella. Si lo atacas, y por mera casualidad lo matas… ambos morirán.
El pelirrojo dejó caer la cabeza con expresión perdida ante las palabras de su hermano.
—Solo nos queda esperar.
¿Esperar?
¡Maldición!
¡Esperar era demasiado difícil! Pero esperar, sabiendo que no podía hacer nada por ayudar a Ino, era aún peor…
No, no iba a esperar.
Decidido, el varón estaba a punto de levantarse de su silla e ir personalmente a encarar al shinobi de Suna y exigirle que soltara a Ino de su cuerpo, cuando de pronto la mano de su hermano le detuvo nuevamente.
Cuando volteó a verlo, lo encontró sonriendo en forma burlona.
—¿Sabes? Deberías tenerle más confianza a la rubia tonta.
De pronto, Gaara sacudió la cabeza y fijó la mirada en el centro del campo de batalla.
Yusuke acababa de levantar la mano, y se estaba rindiendo.
Y eso solo podía significar una cosa:
Ella había ganado.
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Fin del capítulo.
Hola a todos. Como siempre, disculpen la tardanza, pero aquí les vá el siguiente capítulo. ¿Qué tal, les gustó? ¿O fue demasiada pelea? Bueno, ahora las cosas se van a poner menos violentas... hasta que lleguemos al final del fic. Y sobre Ino usando la técnica de Tsunade, eso es un tema que siempre tuve en mente. Digo, si entrenó tb con ella, al menos debería saber usarla un poquito, aunque no lo domine del todo (ya que ella está más orientada a otro tipo de técnicas) Claro, en el fondo ella es mejor con las técnicas de tipo mental, por eso es que ganó esta pelea con esa técnica, a pesar de que la otra le valió de mucho...
Sobre el concurso, les cuento que ya cerramos las inscripciones. Para los que quieran estar al tanto del mismo, y ver qué fics se publican para el concurso, les dejo el link
H t t p : / forum . fanfiction . net /topic/72393/30104626/1/
(Le quitan los espacios en blanco)
Por ahora ya tenemos un fic listo para el concurso, el de Narutita:
H t t p : / www . fanfiction . net /s/6299641/1/Nueva_vida
(Altamente recomendado, si pueden pasen a leerlo)
Saludos, y gracias por leer.
