Entre miradas
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El amor es una explosión
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Capítulo 21.
—¿Y qué quieres qué haga?
Deidara escribía una palabra en su nuevo documento en Word por cada dos que borraba. No estaba cómodo, de hecho su buen humor se esfumó en cuánto esa chica lo había visitado. ¿Qué se creía la juventud de hoy en día? No sólo había llegado y lo interrumpió, sino que le dio algunas propuestas que más que sugerencias eran como órdenes.
—Quizá considerarla.
Sasori estuvo ahí y escuchó la propuesta. No es que le hubiera gustado, pero tampoco estaba descartando la idea.
—¿Qué? Debes estar loco senpai—murmuró—Hinata es nuestra musa, es… simplemente perfecta para el papel. Lo tiene todo—alzó sus dedos para enlistar—los ojos claros de Hikari, ese espíritu calmado y tímido, el físico y…
—Es precisamente ese detalle, es muy tímida. Puede que fracase en medio de la función, no podemos exponernos a eso.
—¿Estás de broma? Es obvio que no será actriz, solamente representará una obra de teatro, un tanto compleja, sí. Ella puede practicar, para eso están los ensayos. Además no tenemos tiempo de decirle a esa chica ¿cómo se llamaba? —al ver que Sasori no respondía y se hundía de hombros continuó—bueno a ella lo que tiene que hacer, sus diálogos y eso… será un embrollo.
—Piénsalo de esta forma, Sasuke Uchiha es mucho más popular. Entre más popular más dinero nos dejará esta obra.
—¿Desde cuándo estás interesado en el dinero? ¿En serio te vas a creer ese cuento de la chiquilla esa? Dudo mucho vaya a conseguir con el Consejo que alcen el costo de los boletos promocionando y alegando que Sasuke estará ahí. Es cierto que el chico tiene un encanto muy particular, es lindo. Mas no podemos arriesgarnos, es mucho más fácil sacar a Naruto que sacar a Hinata y a Naruto juntos tan repentinamente.
—Nunca he dicho que le tomaríamos la palabra a Karin.
—Ah, con que ese es su nombre.
—Veremos cómo se dan los ensayos de hoy, si Hinata da el ancho se queda y si no…
—Sasori—Deidara subió su tono de voz—es poco profesional lo que estás haciendo. Eres mi superior, mi amigo desde que íbamos en la Real Academia de las Artes. Te he respetado pero no concuerdo contigo esta vez. No seas tan rudo con Hinata.
—No soy rudo, es sólo que mi forma de arte difiere de la tuya.
—¿Tiene alguna importancia meternos en significados? Naruto y Hinata tienen su lugar. Ella será Hikari Haru, la princesa Byakugan. Y Naruto como Indra Otsutsuki, el príncipe Sharingan.
Al ver que Sasori no continuaría con la conversación, Deidara optó por dejar las cosas así. Su amigo ya tomaría la mejor decisión sólo esperaba que no se dejara influenciar por la visita inesperada de esa chica del Consejo.
Siguió en su labor de escribir un nuevo guión para su siguiente proyecto. Mas no lograba concentrarse, veía de reojo la hora en la parte inferior de su computadora.
12:15 pm.
Una pregunta rondaba por su mente ¿en verdad Hinata sería capaz de tomar el papel? Además, no quería ser negativo —no estaba en su estilo— pero ella no se había presentado en los pasados ensayos y eso no le sumaba ningún punto a su favor.
Soltó un suspiro largo mientras presionaba "enter". Definitivamente no podía concentrarse.
—¡B-Buenas tardes!
Cerró su sesión y alzó la mirada, no cabía duda. Ella estaba ahí, ahora sólo hacía falta demostrar de qué era capaz.
Sasori la miró sin darle mucha importancia, su expresión siempre había sido así; una eterna línea pintada en su rostro y los ojos de aburrimiento, odiaba que lo hicieran esperar y Hinata llevaba quince minutos de retardo.
—¡Hinata! —Deidara alzó su mano, ignorando la reciente tensión generada en la atmosfera.
—S-siento no haber llegado a-antes, tuve que hacer algunas cosas.
—La puntualidad debería ser un buen hábito—dijo Sasori mientras revisaba el guión y se lo tendía —, ¿dónde está Naruto?
—Me comentó que le era imposible venir.
Y si había llegado tarde fue por un buen motivo. ¿Por qué Sasuke hablaba con ella de esa manera? De no haber sido por esa conversación en donde ella le dijo que no creía en él habría tenido el tiempo suficiente para llegar al auditorio. Mas las cosas no se dieron de esa manera, al final no aclaró nada. Ella lo había entendido, no hacía falta más palabras, y él seguiría siendo el mismo.
Naruto a la salida la había interceptado, por un momento casi se negaba a hablar con él, sin embargo fue breve.
«Hinata, recibí un recado importante de … bueno no importa. El punto es que no podré ir al ensayo de hoy, por favor perdóname, ¡de veras!»
—¿Hinata?
Deidara movió su mano sobre su rostro al ver que ella no respondía a sus llamados.
—¿Ah? Di-disculpe Deidara-sensei, ¿qué sucede?
—Pues podemos ir empezando ya mañana iniciará un ensayo mucho más formal. Naori no pudo asistir hoy, me avisó en la mañana—se dirigió a Sasori y él asintió—yo leeré la historia y tú te encargarás de representar tu papel.
—Claro.
Hinata no se sentía realmente ahí, era de esas veces en las que tu cuerpo sí está en el lugar pero tus pensamientos están lejos, muy lejos de la realidad.
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Sasuke se había tomado esas palabras como golpes. Al principio sólo le molestaron, ¿por qué Hinata no creía en él? Si bien era cierto que en un principio si era un chico que gustaba de jugar con los corazones ahora distaba mucho de ser cierto. No podía estar seguro de cuánto era su interés por Hinata, pero tampoco era innegable.
Una sensación yacía en su pecho. No era un dolor de garganta ni nada semejante. Dolía de una manera inexplicable, se sentía frustrado.
¿No le había demostrado que ella era especial?
Jamás se había atrevido a mantener una conversación con una mujer —no de esa manera— no de la forma de exponerle parte de sus pensamientos. Tampoco había sentido esa culpabilidad al casi tener sexo con otra chica que no fuera Hinata. Entonces sí era especial. ¿No había estado con ella? ¿Necesitaba ponerse un cartel en la cara diciéndole que le prestara un poco de atención? La idea le sonó ridícula, debía haber otra manera. Tenía que existir.
Así que la siguió.
Vio la forma en que sus zapatos rozaban el suelo, casi arrastrándolos, así como los movimientos de sus brazos al caminar. No era perfecta, lejos estaba de serlo.
Sin embargo era lo más parecido a su perfección.
Simplemente se negaba a dejarla ir de esa manera, conseguiría que le prestara atención. Al principio eso fue lo que le llamó la atención. De todas las chicas de la secundaria —en ese entonces— ella era la única que no se le quedaba mirando ensimismada en los partidos de fútbol. Y en la preparatoria ni qué decir. Fue hasta esa tarea hace algunos meses cuando todo cambió, cuando entendió que entre miradas era la única manera de expresar sus emociones ya que las palabras no le ayudaban mucho.
Deseó tener más tiempo, unas semanas más y se estaría enfrentando a lo desconocido. ¿Estaba haciendo bien en retenerla de esa manera? Él creía en muchas cosas, una de ellas era que el amor existía. Pero no de la forma en que las demás personas la veían. Desearía ser fuerte y tenerla a su lado —a su disposición— mas no era capaz de verla a lado de otro hombre, ni compartiendo lugar en la misma mesa de la cafetería. Lo comprobó con su mejor amigo y con el chico perro. ¿Qué decir de cuando la vio siendo abrazada por Neji? —aunque en ese entonces no sabía que era su primo— de cualquier forma esa sensación de ser cambiado y desplazado no le agradó. Ni tampoco ser el plato de segunda mesa.
¡No podía olvidarla! Ese pensamiento ya le hacía burbujeó desde hace tiempo, en su cabeza sólo estaba su dulce mirada, la forma en que esconde su rostro bajo su pelo, su tartamudeo…
Y ahí estaba su respuesta, justo frente a él. Sólo… tenía que intentarlo.
Valdría la pena si es por ella.
Llevó su mano hacia el manojo de la puerta. No podía creer que estuviera sudando, eso no era normal. Debía estar loco, pero en ese momento ese pensamiento estaba de más.
La puerta se abrió, dejando ver que muy al fondo sobre ese domo de madera estaba ella. Parada y sosteniendo algunas hojas de papel.
Caminó de forma lenta con las manos metidas en los bolsillos. Ignoró las miradas extrañadas de Deidara —quien lo había estado tratando de convencer en innumerables ocasiones por estar ahí, en la obra— y la de Sasori, que al parecer se encontraba un poco entusiasmado.
—La princesa había estado cautiva durante mucho tiempo en ese castillo. La vida empezaba a aburrirle y el hecho de que tuviera ese poder especial no ayudaba en nada. Quería ser rescatada pero no de ese castillo, sino de ella misma— Deidara continuaba hablando, estaba sorprendido. ¿Hinata no se había dado cuenta de la presencia de Sasuke?
—He de pedir un deseo, profundo como la luz, ha de perdurar por toda la eternidad, no importando si es efímero, deseo que llegues a mi vida y nunca te apartes de mí. Sálvame de esta oscuridad, de las tinieblas del mundo exterior. Estoy débil y me siento así cada que no estás a mi lado. Te he visto en sueños, he oído tu voz, ¿eres real? Bendigo —Hinata dio un paso al frente, mantenía sus ojos cerrados ya que eso le daba más seguridad— el momento en que mis recuerdos se trastocaron en un vacío sin fondo porque tú estabas ahí, en lo más íntimo. ¿Existirás aún?
—Merveilleux—Deidara aplaudió—es hermoso.
Sasuke sonrió de lado. Ciertamente Hinata había dicho el dialogo sin necesidad de ver esas hojas de papel.
—Gracias sensei—se sonrojó.
Ese sonrojo que siempre estaba en sus memorias. Por un momento deseó que todo lo anterior no hubiera sido una simple obra de teatro que en realidad esas palabras hubiesen sido para él.
Carraspeó para hacerse notar.
En cuanto Hinata y él cruzaron miradas todo pareció detenerse.
—¿Qué haces aquí? —no era curiosidad, simplemente era extraño verlo ahí.
—Vine a ensayar—alzó los hombros restándole importancia a todo el asunto, caminó hacia el escenario principal.
—P-pero…
—Está bien, está bien—Deidara se sentó en el piso y los observó desde su postura—.Ya que Naruto no está creo que sería perfecto que Sasuke se una, él es el remplazo.
Remplazo. Esa palabra le causó un desagrado grande. En muy ínfimas ocasiones había sido el segundo en algo, solo por mencionar algunos ejemplos; él era el primero en su clase, era el mejor corriendo, el más popular, apuesto… claro, de no ser por ser el segundo hijo de Fugaku y Mikoto todo sería casi perfecto.
Frunció su ceño y levantó una de sus cejas. Él no sería el remplazo.
—¡Bien! —Deidara alzó sus brazos entusiasmado—, ¿ya te sabes el dialógo?
Agradeció tener una memoria fotográfica, de otro modo tendría que haber dicho que no.
—Sí.
—En ese caso, ensayemos la parte de la escena en que Hikari es salvada por Indra.
Hinata asintió no muy convencida, con Naruto era diferente, le daba más seguridad de seguir avanzando sin tartamudear pero con Sasuke era otra cosa, ya que cuando él le dirigía una mirada no sabía si la estaba matando o alabando. Tan indescifrable como siempre.
—He viajado recorriendo muchos caminos pero al fin te encontré, he escuchado tus lamentos desde—Sasuke cerró los ojos, ¿qué seguía después de esas palabras? —desde…
—«El otro lado del portal»—agregó Deidara leyendo el dialogo.
—Hmp, sí. Desde el otro lado del portal y he llegado hasta ti, ¡oh dulce princesa Byakugan! Tú que con tus ojos das vida al mundo.
—¿Q-quién h-ha de llegar hasta m-mi…
—¡Hinata! —Sasori quien hasta ese momento se notaba inmutable sin dar ovaciones ni criticas apareció con un semblante un tanto sombrío—deja de tartamudear.
¿Por qué le era tan difícil? Ella se sabía el dialogo de eso no había ninguna duda entonces, ¿Por qué con Sasuke no le salía? Suspiró, aguantándose las ganas de salir corriendo de ahí, quizá era mentira lo que le habían dicho, tal vez no era la candidata para esa obra.
Deidara fulminó a Sasori y a cambio le hizo una seña a Hinata para que continuara.
—¿Quién ha de llegar hasta mi balcón? —cerró los ojos profundamente, no debía ver a Sasuke. Mantener contacto visual con él significaría echarlo a perder todo—, viajero extraño, dices haber recorrido muchos caminos e incluso te osas a nombra al gran portal. ¡Oh! ¿Quién eres tú?
—Soy quien calmara tus tormentos y quien ha de salvarte en los momentos de oscuridad, he de protegerte de ti misma, princesa Byakugan.
—En sueños te escuché y oí tu voz, ¿acaso eres el enviado del cielo?
—No soy enviado del cielo—Sasuke frunció su ceño, debía leer el dialogo mas no le importó—yo…yo soy tu protector.
—Dime tu nombre extraño viajero del portal.
—Mi nombre no te ha de interesar, soy un príncipe que desolado está.
—Si desolado te encuentras en mí encontrarás la cura a tus males.
Tuvo que parpadear un instante, ¿en serio eso decía la acotación?
*Dicho ese dialogo, Indra deberá acercarse a Hikari y sostenerla entre sus brazos*
Hinata aún mantenía los ojos cerrados, no le gustaba el nuevo silencio. ¿Se le había olvidado algún dialogo a Sasuke o tal vez a ella?
Él se acercó, sus piernas flaqueaban, ¿por qué? Sólo la sostendría entre sus brazos. Era una estúpida obra…
Sin embargo un nuevo pensamiento lo iluminó. Iba a ser un tipo de abrazo y él se lo daría. Ahora más que nunca debía ganar el papel protagónico, no permitiría que ninguna otra persona —que no fuera él— la abrazara ni que la tocara. Se enorgulleció, después de todo una obra no sería tan mala.
Hinata abrió los ojos, ¿qué estaba ocurriendo? Fue entonces que vio la sonrisa de Sasuke. Bueno… un intento de sonrisa, una línea recta en su rostro un poco alzada. Incluso juró que su mirada estaba más calmada, su cuerpo estaba más inclinado y se acercaba poco a poco. El tiempo pareció detenerse, no se dio cuenta en el instante en el qué él la tomó entre sus brazos. La acercó hacia él y como la diferencia de estaturas era muy notoria su rostro quedó hundido en el de él. Pudo respirar sobre su pecho y sentirlo, su corazón estaba acelerado más de lo normal. El «boom, boom» de su órgano vital resonaba, bombeando. Le gustó esa sensación, la calidez que él emanaba. No se dijeron ninguna palabra, de cualquier modo no estaba en el libreto y aunque así fuera el caso él no se expresaba ahí.
Porque si demostraba algo era entre miradas.
Sasori y Deidara se miraron entre sí. No había duda de que ellos eran la pareja más perfecta para la obra. Aunque para Deidara el asunto tenía un trasfondo todavía más interesante, ese tipo de miradas y de abrazos no eran de dos desconocidos que estaban ahí sólo para juntar dinero para la graduación. No. Más bien eran de dos personas que no sabían de sus sentimientos pero que, de forma inconsciente los demostraban. Y ahí estaba la pureza del asunto, y él sabía que no encontraría una mejor protagonista que Hinata ni un mejor protagonista que Sasuke. Le dirigió algunas palabras a Sasori, debía hacer entrar en razón a su jefe, ellos serían la pareja explosiva. El amor entonces podría tornarse explosivo, siendo una explosión.
x x x
—Karin.
Matsuri llevaba varias horas buscándola, ya había encontrado a la chica, la tal Ayame Akamura estudiante de la clase 2C.
—¿Qué sucede Matsuri?
Notó ese inusual cambio de voz, estaba relajada. Incluso lo notaba en la forma en que volvió a peinar su cabello, nada atrevido a como había sido hacia algunas horas cuando besó a Sasuke.
—Encontré a Ayame Akamura, le dije todo lo que me comentaste y aceptó. Agregó que es su día libre en el cine así que no había algún problema.
—Bien, ¿algo más?
—No, es todo…
—Te conozco—tomó sus libros del casillero y los echó a su mochila mientras esperaba una respuesta—, ¿me ocultas algo?
—¡Karin! Claro que no, sólo… bueno pudo haber pasado algo.
—A eso me refiero, suéltalo.
—Un amigo tuyo me pidió tu celular.
—¿Un amigo mío? —Mostró interés—, ¿quién?
—Algo así de… Zo…Sui…Suigetsu, creo. No lo recuerdo.
—¿Suigetsu Hozuki?
—Él mismo.
—¿Le diste mi número?
—Pues claro, dijo que tenía tiempo sin saber de ti y que quería mantener contacto.
—Él no es mi amigo—frunció el ceño—lo conozco porque lo he visto en la televisión y por que como yo redacto el radio pasillo lo sé. Es ganador de las competencias inter-prepa de natación y en este momento se está preparando para una competencia nacional.
—Uh, pero entonces…
—Olvídalo, ¿algo más?
—No, es todo.
—¿Has visto a Hinata Hyuga?
—No… ¿a qué viene esto?
—Matsuri, tú y yo sabemos que no somos amigas, nuestra relación se basa en dar y recibir. Me has dado apoyo y yo te doy a cambio citas con Gaara No Sabaku. Te pediré una última cosa, y esta vez prometo ser mucho más generosa que en otras ocasiones.
—¿Por qué no lo haces tú misma? Puedes hacerlo, yo siempre hago todo por ti. Me estoy empezando a…
—¿Te estás empezando a hartar de mí? —Dejó su morral en el piso y jugó con uno de sus mechones rojos—con una sola llamada puedo hacer que Gaara pierda todo interés en ti y que no quiera saber de ti de por vida.
Matsuri apretó los puños, ¿cómo es que se había metido en todo ese rollo?
—En este momento—agregó—tengo una cita muy importante con mi primo lejano.
—¿Y?
—Pondré en marcha uno de mis planes, así que quiero que lo hagas.
—No Karin. Esto ha sido suficiente estoy…
Pero ella se adelantó, tomó su celular entre sus manos y se lo mostró. Era una foto de Gaara y abajo su número de teléfono.
—¿Sabes? Gaara odia las chicas zorras. Y sé que te acostaste con Tomoki Okamura de 2D. ¿Qué tanto le gustara ver el video en YouTube?
—¿Qué? —Ella ensanchó los ojos—,¿cómo supiste eso? —sus manos comenzaron a temblar.
Para su sorpresa Karin no estaba desesperada ni gritaba de forma chillona como otras veces.
—Cuando tengo compañeros los vigilo mucho, ¿sabes? Debiste ser más cuidadosa y no hacerlo en la fiesta de Naomi Tsuki, no cerraste bien la puerta—al ver la cara de preocupación de Matsuri agregó— no te preocupes, nadie sabe de esto, pero sería lamentable que decidiera subirlo a la red, ¿verdad?
—¿Q…Qué es lo que quieres?—dijo casi al punto de las lágrimas.
—Kiba Inuzuka va en tu grupo—guardó su celular en la bolsa superior de su playera—, quiero que me investigues todo lo que sepas de la relación de él y Hinata. Sé que son amigos, pero también sé cuándo un hombre se siente atraído por una chica. Y este es el caso de nuestro amigo Inuzuka. También es de mi entendimiento que le hablas bien y el sentimiento es mutuo, así que no te costará trabajo que se abra a ti y te cuente sus penas emocionales, ¿verdad?
—¿Qué estás planeando?
—Limítate a saber que quiero eso. Un reporte detallado y la grabación de lo que hables con Kiba.
—¿Grabación?
—No dejaré que me tomes el pelo, Matsuri. Quiero información real, sino me la das… me temo que tu video será subido a la red y creo que eso no te gustara ¿verdad?
—¡Eres una perra!
—Muchas gracias querida, puedes retirarte.
Karin sonrió. Era muy sencillo tener a las personas obedeciéndola, ahora debía dar su siguiente paso.
Por qué no olvidaba la humillación que Sasuke Uchiha le hizo pasar, nadie se burlaba así de ella y menos para cambiarla por una mosca muerta.
El siguiente movimiento tenía por nombre Naruto Uzumaki, su primo lejano. Tampoco sería muy difícil convencerlo. Así que con pasos apresurados se dirigió al café de la esquina en donde lo había citado desde hacía media hora. Después de eso podía dar por declarada la verdadera guerra.
N/A ¡MUCHAS GRACIAS! Con mayúsculas se los escribo. ¡Diez mil visitas y contando! Todo esto es posible gracias a su apoyo. Les mando muchos Sasukes y Hinatas en forma de chocolatitos y dulces. En fin, Karin ya se está poniendo en su modo "QuieroASasukeNow!" ¿Qué sucederá? Eso ya lo verán en los siguientes capítulos.
Ya saben, Tamahara-chan es mi página de facebook. Por cierto, tengo una dinámica para agradecer todo su apoyo. Es un compendio de one-shot que publicaré en la historia "Parejas Disparejas" es muy sencillo, ustedes me dicen la pareja (fandom de Naruto) la que ustedes quieran, me comentan mas o menos su idea, la temática principal y yo haré la magia. Si les interesa, dense una vuelta a las historias y en el fic Parejas disparejas comenten que les gustaría.
See ya!
