Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 20

― Ren. ¿Podemos hablar un momento?

El nombrado levantó a vista confundido. El equipo aun seguía en el vestuario, terminando de cambiarse. El más bajo volvió a mirar al piso para atar su cordones.

― No sé... ¿Qué sucede?― Susurró volviendo a levantar la cabeza haciendo que sus ojos se encontraran.

Ambos se vieron por unos largos segundos. El de cabello negro se levantó y camino a fuera seguido por el otro, lo que ellos nos sabían es que el capitán se había dado cuenta que se marcha, y les miraba extrañado.

Ambos caminaron en silencio hasta llegar a un pasillo enorme con una pequeño valla. Ren se detuvo y miró a su espalda para ver a su compañero.

― ¿Qué sucede?

― Solo respondeme a una cosa. ¿Quién eres?

Le miró enojado. ¿¡Qué le pasaba!? ¡Es que no la estaba viendo!

― Ya vasta Goenji, estoy harto, siempre con lo mismo. Soy yo y punto.

El más alto se cruzo de brazos mirándole severo. Aun no llegaba a comprender, no comprendía que estaba rompiendo su mente con ese juego de ser otra persona.

― ¡Claro que no eres tú! ¿Es que no te das cuenta?― hizo una breve pausa para dejarle un tiempo para pensar, como no le respondía prosiguió.― Estamos los dos solos, y eres incapaz de referirte a ti misma como en verdad eres, o llamarme por mi nombre como siempre. No eres quien dices ser.

¿Cómo?... miro extrañado al chico antes de mirar a otro lado con la cabeza gacha. ¿Eso era cierto? Rápidamente negó con la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente. Claro que no, no era cierto. Ella era ella, sus dos yo estaban fusionado, era ella misma, era Rosenthal Fire. Ren solo era una tapadera, una tapadera para poder jugar fútbol. Nada más ella estaba perfectamente. Su amigo suspiro antes de darse la vuelta para volver con los demás, parece que ya van a salir.

― Hasta que no tengas tu mente en paz no conseguirás nada.

― ¡Esto harto de que siempre seas así!

Agarró con fuerza su pañuelo a recordar las palabras de Goenji. Nada de lo que decía era verdad, ella estaba bien y su mente también. El, ella, que importa, solo le importaba jugar fútbol soccer y lo estaba haciendo, no necesitaba nada mas. El silbido inicial resonó por el campo, dando por comenzado el partido. Los trillizos Mukata fueron los encargados en hacer el saque inicial. Goenji corrió hacia ellos para pararlos, pero este se libraron del delantero enseguida.

― ¡Ren, cuidado Max! No les dejen avanzar.

― Entendido

Los nombrados fueron corriendo a por Tsutomu Mukata, el hermano que llevaba el balón, pero mucho antes que pudieran llegar ya le había hecho un pase a su hermano. Tomo, el hermano con la cresta verde recibió el balón balón en el aire, justo para realizar el Tornado en Reverso. ¿Ya? ¿Tan pronto? Daba igual, no permitiría que marcarán. El balón estaba a su lado, en el momento justo lanzó un puñetazo, a impactar con el balón, unas rayos dorados salieron de su puño, pero el Puño Explosivo no iba a conseguir detener ese chut. Endo comenzó a retroceder, por más que golpeaba el balón una y otra vez este no perdía su fuerza. Al final el balón fue directo a su cara, haciendo que caiga al suelo y el balón dentro de la red.

― Endo.―Dijo preocupado el de cabello azul cuando estaban al lado del portero, quien comenzaba a levantarse.

― ¿Qué ha pasado aquí? No se parecía en nada al Tornado en Reverso del otro día.

― Eh, ¿de que te sorprendes?.― Dijo uno de los trillizos llamando la atención de todos los que estaba al rededor de Endo.

― Lo del otro día fue una simple demostración, sin pasarnos mucho.

― No querrás que lo enseñemos todo antes del partido ¿no?

Entre los tres dijeron esa frase antes de comenzar a reír. Con unos movimientos muy sincronizados señalaron a Goenji.

― Oye Goenji, vamos a demostrarte: nuestro verdadero poder.

Hablaron los tres a la vez, haciendo que Goenji comenzara a enojarse, y más porque esos tres comenzaron a reírse. Ren apretó sus puños y apretó sus dientes mirando a sus rivales. Serán... esto no era nada, estaba seguro que en poco Goenji conseguiría igualar el marcador. Los jugadores volvían a sus puestos, cuando Goenji pasó a su lado le dio un suave golpe en el hombro mientras le miraba a los ojos.

― Eres Goenji Shuuya, tu puedes con ellos y con lo que sea.― Pensó sin apartar la vista de sus ojos queriendo trasmitirle su apoyo.

El partido continuó y como era de esperar del Kidokawa, un equipo ofensivo, no paraban de atacar. Se estaban haciendo dueño del partido.

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El matrimonio volvía a casa tras hacer la compra de la semana. Andrea estaba sentada en el asiento del copiloto revisando que hubieran tachado todo lo de la lista. Katsu por su parte miraba la frente concentrado en la conducción. Detuvo el auto frente al semáforo en rojo. Dejo una mano en el volante mientras con la otra comenzaba a buscar la emisora de radio, estaba apunto de comenzar el programa de investigación.

¡Que lastima! Fire estuvo apunto de interceptar ese pase. Tomo vuelve a chutar con el Tornado en Reversa ¿Qué hará ahora el Raimon? ¡Logro detenerlo! La escuela Kidokawa no pudo anotar otro gol.

La narración de un partido que comenzaba a sonar por los altavoces dejo al hombre petrificado. Fire.

― AH... vaya, mira que curioso jaja, otro que se apellida como tu, querido.― Intentó buscar una escusa, pero no sirvió de nada.

― ¿Desde cuando?― Dijo serio dejando que siguiera sonando la radio, ni siquiera le importaba que los coches de por detrás le pitara.

― Querido... el semáforo ya esta en verde.

― ¡Que me respondas!― Estallo antes de chasquear la lengua y volver arrancar. Su mujer nunca le llamaba querido, solo lo hacía cuando quería ocultar algo.― ¿Donde están jugando?

Agarró con fuerza el volante, deseando que el nivel de velocidad permitido fuera mayor. Aun que pudiera parecer que solo estaba enfadado no era así, su rostro también reflejaba preocupación.

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― Muy bien capitán.― Dijo Ren levantando la mano para que le pasara.

― Si, ¡vamos muchachos! ¡A atacar!

El castaño sonrió mientras le lanzaba el balón al moreno. Este saltó un poco para controlarlo con el pecho antes de empezar a correr al campo contrario. Hoy lo conseguiría. "¿Quién eres tu?" "¡Claro que no lo eres!" las palabras de su amigo aparecieron en su mente mientras esquivaba a uno de los centro campista de Kidokawa.

― No, soy Fire. ¡Soy Ren Fire! Que importa el disfraz que lleve.― Pensaba enfadado sin llegar a escuchar como Someoka le pedía el balón.

― No seguirás adelante

Nanzan, el defensa de cabello castaño se encontraba frente a él. Miró al chico directo a a sus ojos castaños, esto hizo que el de cabello negro sintiera como el terreno de juego le absorbía. Esa técnica dejo sin respiración al moreno. Arenas movedizas, esa técnica de bloqueo... era la de su hermano. Nanzan le arrebató el balón lanzandolo a delante para seguir con el ataque.

― ¡Concentrate Enano! Vamos defender

Le gritaba Someoka, pero no escuchaba nada, y tampoco se movía, la técnica había acabado pero a él le era imposible moverse. Había visto a su hermano, por unos segundos le vio. Volvió a verle hace nueve años, ella estaba en las gradas con su madre y su hermano en el terreno de juego llevando el uniforme de Kidokawa.

― ¡Ren! Vuelve a la defensa.― Ordeno Kido, pero el nombrado ni se movía.

Desde el banquillo del Kidokawa uno hombre, de unos veinticuatro años miraba como el castaño se llevaba el balón. Sus ojos son de un tono amarillo llamativo y su cabello revuelto de un tono rubio claro casi anaranjado. Este hombre hacía un par de semanas que comenzó hacer el segundo entrenador del equipo al que jugaba cuando estaba en secundaria. Cuando el de cabello castaño le miró levanto el pulgar, haciendo que sonriera. Esa técnica era la más efectiva de él y de su mejor amigo, Andy, su capitán en la escuela.

― Que bien que Nanzan ha conseguido terminarla antes del partido.― Comentaba con una sonrisa y animado. Su mirada fue al jugador de cabello negro extrañado de que no se moviera.― ¿Y a ese chico?... ¿qué le pasa?...― Susurró para si mismo antes de levantarse sorprendido a ver las marca en su brazo a moverse.

Kidokawa había vuelto anotar. El fallo que tuvo Ren hizo que los trillizos Mukata volviera a lanzar. Esta vez un tiro normal ajustado a la escuadra. Endo se lanzó para detenerlo pero le fue imposible pararlo del todo. El balón salió de su alcance llegando otro de los hermano para patear hacía arriba poniéndole el balón al tercer hermano, el que volvía anotar con el Tornado en Reverso.

― Rayos.― Dijo Endo golpeando el suelo enfadado.

Ren se acerca a todos, aun no llegaba a sumir como ese chico había podido hacer la técnica de su hermano. Antes que pudiera abrir la boca para disculparse, Someoka le tomo por la camiseta levantándolo un poco del duelo.

― ¿¡En qué estabas pensado!?― Le grito enfadado.― Vale que no hayas pasado. Pero ¿por qué no has vuelto? Tenías que defender.

― ¡Someoka! Sueltale.

― Someoka, tranquilizate.― Dijo Endo poniendo una mano en el hombro del pelirosa, haciendo que se tranquilizara y bajara al moreno.― Ren... ¿qué te sucede?― Susurró a ver como el chico miraba el suelo.

― Lo siento capitán... esa técnica... no la esperaba, no volverá a pasar.

― Ren...

Goenji le miró serio, apretando los puños aguantando las ganas de contar la verdad de su fallo. Era la técnica de Andy, él estuvo presente en ese entrenamiento, en el entrenamiento que el hermano de su amiga consiguió realizar por primera vez esa técnica. Estaba claro que ese defensa, de algún modo, había conseguido dominar esa técnica.

―Venga muchachos, solo ha sido un gol. Aun podemos remontar esto. ¡No volveré a dejar que nos marquen!

― Contamos contigo, Endo.― Dijo Kido antes de que todos volvieran a sus puestos.

Ren caminaba más tranquilo a su puesto hasta que la mano de alguien se posó en su hombro.

― Max...

― Vamos Ren, todos tenemos un fallo alguna vez.― Le dijo animado antes de golpear su hombro.― No sé que te pasa últimamente... pero puedes confiar en nosotros, somos tus compañeros.

Le miró sorprendido viendo como se alejaba. Las palabras de Max, y la sonrisa que le dedicó antes de marcharse tocaron algo en él. Compañeros...

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Golpeaba el volante con uno de sus dedos. Ya habían llegado al estadio, estaban aparcado frente a la puerta escuchando el partido por la radio. Andrea miraba con tristeza el estadio. Había conseguido convencer a su esposo para que no entrara e hiciera que su hija tuviera que dejar el partido en ese momento. Pero la espera en el coche comenzaba hacerse eterna.

―Kidokawa vuelve a intentarlo, un lanzamiento de Tomo. Vuelve a intentar marchar con el Tornado en reversa. ¡Detienen otro gol! Endo consigue detener con su Puño Explosivo .Raimon esta consiguiendo rechazar todos los ataques el instituto Kidokawa.

Andrea comenzó a sonreír a escuchar la jugada.

― ¿Has oído? Si siguen así puede que lleguen a ganar el partido el Raimon, el equipo de Rosen.― Dijo animada aun que la mirada sería de su esposo solo le hizo suspirar y volver a mirar por la ventanilla.― Un partido costa de dos partes de media hora cada una, ¿piensas que nos quedemos aquí todo este tiempo?― No dijo nada, solo seguía con los leves golpes en el volante.― Sé que lo juraste... pero estoy segura que Eruko no habría querido esto. El amaba el fútbol y a su hija... no tienes derecho a separarle de lo que le une a su padre, aunque ella no sepa de él.

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Kidokawa seguía haciendo honor a la fama que tenían de un equipo ofensivo, y es que no dejaban de atacar ni un segundo. Pero aun así los trillizos eran los únicos que podían lanzar a puerta, y si algún compañero intentaba adentrarse en el campo del Raimon ellos de encargarían en detenerlos. Masaru, quien recién le había quitado el balón a uno de sus compañeros se lanzó al ataque, pero esta vez Kabeyama estaba frente a él. No les dejaría que marcara, y para eso tuvo que usar su técnica, El Muro. El balón fue rodando hasta el portero, quien lo agarró sin problema. Ya había pasado Veinte minutos de la primera parte, y en la banca, las chicas comenzaban a impacientarse.

― Quedan diez minutos.

― Los pobres han recibido muchos ataques.

― Se equivocan, aun pueden filtrarse.― Dijo entrenador viendo al campo serio.― Y Ren... tiene que despertar.

― ¿um? ¿filtrarse?― Preguntó Celia confundida.

El partido continuaba y los trillizos se lanzaban al ataque, y como habían echo por todo el partido, ellos solos. Se encontraban marcados pero aun así Masaru comenzó a pedirle el balón a Mitsumune, jugador que llevaba el balón y se adentraba en el campo del equipo contrario. Masaru consiguió librarse de la marca de Max, pero el pase de Mitsumune no llegó a su capitán por los pelos, demasiado rápido. Sería saque de puerta para Raimon.

― Miren como esos tres se desesperan por tener más goles, y su equipo comienza a perder armonía. Sus jugadas son cada vez mas torpes y con errores.

― Sí Raimon aprovecha el momento...

― De seguro Kido ya se percato de esta oportunidad.― Acabo con una sonrisa.

En ese momento, mientras que todos se colocaban Kido se acercó a la portería junto a Domon e Ichinose, como bien suponía el entrenador, él ya lo sabía y pensaba usar eso en contra de los hermanos. El juego volvió a comenzar con un pase en corto de Endo a Domon. La sorpresa en todos era notable, incluso en los hermanos Mukata que no se explicaban porque les dejaban esa ocasión tan clara. Domon giro para quedar frente a los hermanos mientras sonreía, solo tenía que esperar. En ese momento, Someoka y Goenji comenzaron a correr hacía la portería, cada uno por su banda, rompiendo la defensa de Kidokawa y creando un camino en el centro del campo. Habían caído en la trampa. El defensa paso rápido al numero catorce, quien con una señal hizo que Domon y Endo subieran al ataque junto a Ichinose. Nishigaki, el viejo amigos de Norte América les miraba sorprendido. ¡No era posible! Los tres jugadores del Raimon conectaron en el mismo punto a gran velocidad, volviendo a crear esa briza azul y blanca que daba como resultado la figura de un pegaso. El gol fue seguro y consiguieron acercarse más en el marcador antes de que acabara la primera parte. Aun que la jugada salio bien y el tiro era potente eso no le hizo quitar los nervios que sintió Natsumi en ese momento. Mientras que la castaña solo suspiraba todos los demás de la banca festejaban. En el campo de juego todos sonreían, era normal, estaban acortando la distancia, ahora solo quedaba anotar un gol más. Mientras que Raimon celebraba su gol, los trillizos Mukata rabiaban por ese gol. No podían perder, debían demostrarle a Goenji que ellos eran mejores que él, y para ayudarles estaba MarlcomNishigaki

El silbido resonó por todo el estadio. La primera parte había acabado, y mientras que todos volvían a sus puesto Ren solo levantó la cabeza para ver el marcador. Uno a dos. Mordió con rabia su labio inferior. No servía para nada, solo estaba molestando a sus compañeros, ¿para esto estaba montando todo lo que montaba? ¿Para molestar a sus compañeros? Suspiro mientras relajaba sus músculos para volver con los demás. Lo hecho, hecho esta. Ahora solo tenía que volver a la banca para no volver a salir en la segunda parate.

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Aunque Endo y Max le defendieron, aunque el entrenador siguiera confiando en él para dejarle en el campo, aunque la mayoría estuvieran allí para apoyarle y confiar en él. Él no pudo más. Su mente era un lío, comenzaba a desmontarse poco a poco. Con una pequeña escusa consiguió salir del campo sin preocupar a su compañeros, pero no estaba bien. Lejos del túnel de vestuario se dejo caer al suelo apoyando su espalda en la pared. ¿Qué debía hacer? ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué le pasaba? ¿Por qué ahora? ¿Por qué se derrumbaba ahora?

― Ren... ¿te encuentras bien?

La voz de su capitán hizo que levantara la cabeza, dándose cuenta que unas finas lagrimas resbalaban por sus mejilla.

― Capitán...

Un leve susurro salió de sus labios antes de volver a mirar el suelo limpiando sus lagrimas. El castaño no dijo nada más, solo se acercó al moreno y se sentó a su lado, aguardando por unos largos segundos antes de hablar.

― Siempre que me preocupa algo suelo ir a mi sitio preferido. Aun que... ahora es imposible.― Ríe bajo mirando al chico.―... Ren... eres un gran jugador, no te puedes derrumbar por un fallo. Somos el Raimon, los siguientes Súper Once. Y nosotros nunca nos rendimos.

― ... Capitán...― Suspiró antes de ver al castaño a los ojos.― Cuando era pequeño vivía cerca del instituto Kidokawa, y mi hermano mayor iba a ese instituto. Mi hermano era el mejor, un centro campista con una fuerza de tiro increíble, y siempre estaba en la defensa cuando más falta hacía. Incluso fue llamado por uno de los mejores equipos de España.― Comenzó a contarle levantando la cabeza para perder su mirada en el techo.― Pero... murió hace dos años... y esa técnica... Arenas Movedizas... era su técnica. Yo misma les vi crearla.

La historia de su compañero le dejo sin hablar. Que triste era eso. Para él ahora mismo estaba jugando contra el recuerdo de su hermano, no contra el Kidokawa que tenía delante. Pestañeo confundido a darse cuenta de sus ultimas palabras: "Yo misma" ¿cómo que en femenino? Quiso hablar pero la voz de alguien más se lo impidió.

― Estaba seguro que eras tu Rosen. Has crecido mucho.

Ambos jugadores de Raimon miraron al recién llegado, el castaño extrañado y el moreno sorprendido.

― ¿Rosen? Ren, ¿Qué es lo que pasa?― Preguntó confundido el portero.

― Se... se esta equivocando.― Se limitó a decir antes de mirar a otro lado mordiendo su labio inferior.

El adulto miraba confundido a los dos. No se podía equivocar. Ella era Rosen, daba igual que ahora tuviera el cabello negro, y ese chico le llamara Ren, sabía muy bien como era la hermana pequeña de su mejor amigo, pasó horas y horas jugando con la pequeña.

La tensión se podía notar en el lugar. Y todos querían una explicación, explicación que el moreno no podía dar.

― No...― pensaba desesperado.― No puede ser verdad... ¿Mik? ¿Qué hace él aquí?― Agarraba con fuerza su cabello mientras respiraba agitado y su mirada se comenzaba a nublar.

― ¿Rosen?..― Lo voz preocupada del adulto rompió el silencio en aquel lugar.― Oye, Rosen. ¿Te encuentras bien?

― ¡NO SOY ROSEN!― Gritó cerrando los ojos con fuerza sin poder controlar su respiración. Su corazón empezaba a latir cada vez más deprisa, incluso comenzaba a sentir un gran peso en el pecho y como comenzaba a sudar sin ningún motivo.

Aun quedaba para que volviera a comenzar el partido, pero aun así esta preocupado de lo que podrían estar hablando. Goenji decidió ir a por ello, nunca pudo imaginar que se encontraría esa escena. Su cuerpo se paralizó viendo a escasos metros como Ren estaba tirado en el suelo y bastante mal. Su cuerpo comenzó a moverse solo para correr donde estos tomando al moreno.

― Rosen, oye, ¡Rosen!― Le llamaba por su verdadero nombre a no poder pensar en esa situación.

― Goenji. ¿¡Qué esta pasando!?― Dijo alterado el portero viendo a sus compañeros.

Los ojos del moreno comenzaron abrirse poco a poco. Ya no estaba en los pasillo, era la enfermería. Pasó una mano por su rostro notando una toalla húmeda en su frente. ¿Qué había pasado?

― Si se encontraba mal debería de vernos dicho.

La voz de Domon le altero un poco, ¿qué pasaba? Movió la cabeza encontrando a sus compañeros hablando.

― ¿Pero que le ha pasado? Parecía que estaba muy bien en el partido.

― Eso, ha estado actuando muy bien toda la primera parte, solo tuvo un fallo.

Todos seguían hablando, nadie se explicaba porque su compañero se había desmayado.

― Venga chicos. Nos han dicho que Ren esta bien.

― Claro. Haruna. tiene razón. Ren esta bien, y para que se sienta mejor cuando despierte le tenemos que decir que hemos ganado el partido.

― Aki...

"¿Ren? ¿Quién es Ren?" Se preguntaba confundida volviendo a cerrar los ojos a notar un gran dolor en la cabeza. Se movió un poco antes de volver abrir los ojos con lentitud. Ahora miraba en la otra dirección y ahí estaba Endo, sentado en la silla que había al lado de la cama. El castaño no le miraba, solo miraba a sus compañeros cerrando con fuerza sus puños. Escondiendo sus verdaderos sentimientos le sonrió a todos y se levanto animado.

― ¡Vamos chicos! Tenemos que ganar este partido. Seguro que a Ren le anima mucho saber que hemos ganado el partido por él.

― Capitán.

Los ánimos comenzaron aumentar y con una energía asombrosa comenzaron a salir de la enfermería. Pensaban ganar, llegarían a la final y sorprenderían a su amigo.

― ¿Ah? ¿Goenji?

El nombrado cerro los ojos y se apartó de la pared que estaba frente a la cama del moreno.

― Vamos Kido.

Todos se habían ido, desde la cama podía escuchar los gritos de la gente animando en el partido. Miraba el techo apretando las sabanas bajo sus manos. Allí estaban sus amigos, luchando con todo lo que tienen para poder llegar a la final. Y ¿ella? Ella estaba tumbada en esa cama de la enfermería, con la mirada perdida en el techo mientras sus dos Yo discutían.

·Se acabo... les engañemos, no querrán saber nada de nosotras...

· ¡Ha! No digas tonterías. Son nuestros amigos. Lo comprenderán.

· Claro que no. Le hemos engañado por tanto tiempo, para ellos somos Ren, ¡su amigo tímido con el que bromear y reír cada vez que se sonrojaba!

· Pero seguimos siendo ese Ren. Nunca fingimos ser quien no eramos. Solo cambiemos nuestro nombre. Pero siempre fuimos Rosenthal Fire.

· … ¿Estas segura?... ¿y el capitán?... Ni nos miraba.

· … Eso... eso es... es porque no lo esperaba. Esta confundido, solo eso. Seguro que Shuuya-kun no le contó nada.

Nuevos gritos se escucharon, esta vez eran ánimos para Kidokawa, habían vuelto a marcar, o al menos eso escucho por la radio que colocaba la enfermera, quien a ver que había despertado se la puso para que supiera como iban sus compañeros. Kidokawa anoto con el Triangulo Z. Rompiendo la Mano fantasma de Endo

· Si no la hubiéramos fastidiado ahora solo nos ganarían por un gol... dos es imposible de remontar.

· Eres patética. ¡No importa lo que nosotras hagamos! ¡Lo importante es nunca rendirse! Yo sé que el capitán no se rendirá, y Shuuya-kun anotara todos los goles que haga falta. ¡Nuestros amigos nos necesitan! Necesitan que vayamos allí y les animemos. Aun que nos quedemos en la banca. ¡Tenemos que ir! ¡Somo un jugador del Raimon!

Sus ojos se abrieron mucho más de lo normal soltando las sabanas. Tenía que ir. Sus amigos le necesitaba. Con dificultad se sentó echando a un lado la toalla húmeda sobre su frente. Caminaba por los pasillos lento para no caer al suelo a estar aun un poco mareado. Unos escalones más y ya esta, estaba a fuera mirando el campo, viendo como todos sus amigos luchaban sin descanso. Endo detuvo un disparo directo a puerta y sin pensarlo le lanzó a Ichinose, había que volver hacer volar al pegaso. Los tres comenzaron a correr para hacer la técnica, pero justo antes que pudieran unir sus fuerzas Nishigaki, con un rápido movimiento con la pierna creo una brecha en el suelo, haciendo que se levantara un viento que le impidió pasar. El Giro de Defensa. Los tres cayeron al suelo y el balón salio del campo dando pequeños botes hasta donde estaba Ren.

― ¡Ren!― Dijo alterada Aki a ver como el chico se acercaba a la banda para darles el balón.

― Ren, ¿estas bien?― Ahora era el capitán que se acercó al moreno junto a los otros dos.

― Oye, deberías de estar en la enfermería.

Ren les miro con una pequeña sonrisa antes de hablar:

― Estoy bien, tranquilos. Sé que podéis ganar. Confió en todos vosotros chicos, volveréis a marcar.

― Pero sus ataques son increíbles, sobre todo su defensa.

― No puedo creer que pararan el Triple Pegaso― continuo el de banda algo molesto.

― No te desesperes, Endo.

Goenji se acercaba a ellos con paso decidido. Miró al castaño de la misma forma antes de acabar de hablar.

― Yo me encargare de meter un gol.

Una vez Endo asintió y con solo la mirada dejaron claro ese asunto, ahora tocaba arreglar todo con Rosen. Ambos se miraron, y aunque el mayor demostraba su seriedad habitual por dentro estaba aliviado y preocupado. Aliviado de ver que estaba bien, y preocupado por no saber si era lo mejor que estuviera allí. Por la parte del más bajo su mirada no era clara, ni siquiera él sabía que quería.

― Confiamos en ti, Goenji.

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Parece que el jugador numero quince del Raimon, Ren Firea vuelto de la enfermería. ¡Sigue el partido! Y ahora el balón esta en el campo del Raimon, los trillizos Mukata buscan la forma de anotar otro gol.

No les importaba la narración por completo. Ellos ya estaban más calmados y aliviados a escuchar que su pequeña estaba bien. Pero aun así había alguien que tenía mucho más claro que su prohibición fue la adecuada. Si sigue jugando solo acabara mal.

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El partido continuaba, y ese ataque de los trillizos fue cortado por Goenji que bajo a la defensa. Corriendo como nunca se adentró en el campo del contrario llamando a Someoka, quien enseguida entendió que planeaba usar el Tornado Dragón su disparó fue rechazado por el portero a usar el Doble Defensa Solida, que consistía en endurecer su barriga. El balón quedo colgado, perfecto para que Goenji saltara de nuevo realizando su técnica Tornado de Fuego, esta vez logrando marcar. A volver a tocar el suelo con los pies miró a la banca, buscando con la mirada a su amiga escondida. Sonrió a ver como le miraba. Había marcado, tal y como ella confiaba que haría.

El partido continuo, y con ese gol el Raimon no tardo mucho en volver a marcar. El partido se volvió mucho más interesante. Se acercaba el final del partido, y con este empate tendrían que ir a prologa, y ninguno de los dos equipos querían eso. Los trillizos se lanzaban al ataque de nuevo, no pensaban llegar a la prologa, el partido acabaría en ese mismo momento. Se lanzaron al ataque para volver a realizar su Triangulo Z. De nuevo esa técnica, la técnica que Endo no consiguió detener. El disparo impacto contra la Mano Fantasma del portero. La fuerza comenzó hacer que retrocediera, pero aun así no se iba a dar por vencido tan pronto. Colocó su otra mano para darle más poner a la técnica, pero no servia de nada, ¿este era el final de Raimon?

― ¡Capitán!

― ¡Ten cuidado!

Kurimatu y Kbeyama se colocaron tras su capitán, apoyando sus manos en la espalda de este para ayudarle a conseguir detener el disparo, y es que debían de hacerlo. Ese gol implicaría la derrota de su equipo y no pensaban dejar esa presión solo para él. Entre los tres lograron detener el temible Triangulo Z.

― ¡Oye Endo! ¡El balón!

Con la llamada del delantero no tardo el lanzarle el balón. Goenji con el balón en su poder se lanzó al ataque, pero los tres hermanos se pusieron frente a el, no le dejaría volver a marcar. Pero él no pretendía marcar esa vez. Con un pase de tacón le paso a Ichinose, era ahora cuando marcarían con el Triple pegaso. Decididos con fuerza los tres salieron al ataque, pero Nishigaki no iba a dejar que llegaran a intentarlo. Volvió a usar el Giro de Defensa, no fue suficiente. Las ganas de marcar, las de ganar ese partido, las de no fallar a sus compañeros le hicieron pasar esa barrera y lanzar su técnica, esta vez no era un pegaso azul el que alzo el vuelo, si no un fenix llameante. El partido aun no acababa, y los hermanos pensaban detener ese disparo, fuera como fuera. Pero más que detenerlo fueron echados a un lado por la potencia del tiro, ni el portero pudo hacer algo contra la potencia de ese tiro. Con el sonido de los últimos tres pitidos el partido acaba dando como ganadores a Raimon. Las gradas rugían de emoción ante ese partido tan emocionante. Todos estaban felices y lo festejaban, incluso algunos de Kidokawa, aun que les dolía haber vuelto a perder en el torneo, estaban conforme, había sido un partido increíble. Los hermanos Mukata se quedaron sentados en el piso, agotados, rabiosos, y decepcionados consigo mismo por no haber podido vencer a Goenji Shuuya.

― ¿viniste a burlarte de nosotros? Que ridículo...― Susurró Masaru cuando Goenji se acerco a ellos.

Claro que no, él no haría algo así, solo quería hacer las pases. Le tendió la mano al chico que le había hablado pero este solo la apartó con un golpe, sorprendiendo al de cabello en punta.

― Nosotros, los hermanos Mukata prometimos superar tus habilidades.

― Se suponer que el Triangulo Z Era perfecto. ¿Por qué no pudimos derrotarte?

Los comentario llenos de rabia y dolor sorprendieron a Goenji. Sentía tanto que su escapada para ir a ver a su hermana le hubiera causado tanto dolor y rabia a ellos tres. El entrenador de Kidokawa se acercó a ellos para ayudarles a sanjar por una vez sus diferencias. Felicitó el esfuerzo de los hermanos por superarse y ser mejores, pero aun que ellos fueron fuertes, si no jugaban con todos nunca conseguirían ganar, no porque su rival fuera Goenji, si no porque eran ellos tres contra todo un equipo que luchaba juntos y por eso eran más fuertes. Los tres acabaron comprendiéndolo, incluso porque Goenji tuvo que irse el año pasado, esto fue posible ya que Goenji quiso disculparse con su antiguo entrenador, y este le dijo que no se preocupara que sabía todo lo relacionado con su hermana. Los viejos compañeros acabaron con sus disputas y estrecharon su mano como símbolo.

Endo y Kido miraban como volvían hacer amigos ellos cuatros. Ahora su objetivo era otro, la escuela Zeus. Ya los tenían delante, la final estaba a la vuelta de la esquina. Pero... ¿Endo estaría preparado para jugarla? El castaño miró la palma de su mano molesto consigo mismo, debía mejor si quería tener una oportunidad contra las técnicas de la escuela Zeus.

Por otro lado Ren había sido el primero en salir del campo. Ya no estaba tan mareado, pero aun así quería ir a echarse agua a la cara. En su camino volvió a encontrarse con el segundo entrenador de Kidokawa. No había mucho que hablar. El adulto no quiso pedirle explicaciones porque ese cambio de nombre y apariencia. Solo le felicito por la victoria.

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― Jaja... perdonad chicos.― Se disculpaba por décima vez mientras reía y rascaba su nuca.

― Ay que ver. Mira que callarte que te encontrabas mal.

― Lo importante es que no te ha pasado nada y estarás para el partido contra el Zeus.

Los comentarios de animo de parte de sus compañeros le animaron mucho más. Eso era, aun tenía tiempo para acabar su técnica y esta vez si ser útil en el partido.

― Pero nada de sobre esfuerzos, enano. ¿A quien molestare yo?― Dijo burlo Someoka, claro, sin dejar su tono serio que causaba algo de temor.

― Tranquilo, Someoka. Para el próximo partido estaré en las mejores condiciones.

Rió feliz viendo como sus amigos comenzaban a subir al autobús, ahora iba a subir él, pero la mano de Goenji le impidió que subiera. Volteo a ver al delantero y capitán, ambos les miraba serio, sabía que no podía seguir escondiéndose, que al menos a Endo tendría que contárselo. A ninguno le dio tiempo hablar. Un hombre de cabello plateado se paro a su lado mirando severo al de cabello negro. Se sorprendió. ¿Qué hacía él aquí? ¿Por qué lo estaba? Agarró con fuerza su bolsa y con paso lento y temeroso se acerco a su padre mientras todos les miraba extrañado. Miró a su padre con la mirada apaga, esperando que no le hiciera explicarse delante de todos. Levanto su su mano derecha y golpeo la mejilla del moreno dejando una pequeña marca roja en su blanca piel.

― Ya hablaremos en casa. Ahora sube al auto.― Ordeno severo sin apartar la vista de su hija.

Los chicos de Raimon se sorprendieron por lo visto. ¿Qué estaba pasando? ¿por qué le pegaba? Ren no dijo nada, solo miró a sus compañeros con la mirada gacha y levantó la mano como despedida antes de caminar al coche con su padre.

― ¡Ren! ¡Espera!

Continuará...