Chicas... fue un increíble placer leerlas, ciertamente Candy se equivocó mucho, y ahora vienen tiempos difíciles... como siempre espero sus comentarios, sus teorías, y perspectivas, gracias por sus palabras de ánimo y apoyo... extraño leerlas.
C... I refuse to give you up.
Bendiciones y lindo fin de semana, que lo disfruten.
Keyag
RAA 21
Un par de semanas después de que Michael se fue a Sudáfrica. Un mes después de la visita de Anthony a Candy
Candice White-Rowan miró a su alrededor, el pequeño pero acogedor departamento en Paris era justo lo que necesitaba, Drew dormitaba en su cama, había tenido un poco de fiebre… tal vez una leve gripe, pero parecía estar bien, aun así, había algo que le preocupaba, había hecho una cita con el pediatra, pero no sería hasta más al rato.
Hacía dos semanas que había decidido darle vuelta a su vida, había llamado a George, para preguntarle en donde necesitarían que trabajara, George, discreto como siempre, le dijo que si estaba lista para mudarse, Paris podía ser la mejor opción, le mandó por correo los detalles, y le dijo que tenía dos semanas para hacer los ajustes necesarios, trabajaría en el área de Marketing para la Unión Europea, y se dirigiría directamente a él. Candy le aseguró que haría lo necesario, y que se pondría al día, puso un anuncio en el periódico y contrato una nana y una asistente, por primera vez desde que saliera de New York uso su fideicomiso, no podía hacerlo de otra forma por ahora, sobre todo por Drew.
Condujo al hogar que Michael había construido para ellos, desolada, dolida, arrepentida, sabía que él no estaría ahí, aún estaba en Sudáfrica, se despidió de Celine, y se llevó lo necesario, ya había contratado un buen abogado para que manejara el divorcio, escribió una larga nota a Michael, agradeciéndole todo y dejando un número de contacto, estaba consciente de que le debía una charla, y una disculpa en persona, pero no había otra cosa que pudiese hacer mientras él estuviera fuera del país.
Se había mudado a Paris con su nana y su asistente, se había instalado en un hotel y desde ahí buscado un departamento adecuado, sabía que o podía vivir en cualquier lugar, necesitaba un lugar seguro, y encontró un lindo departamento con terraza, no era un penthouse, pero tampoco era barato, la vida en Paris no lo era. Agradeció profundamente a su padre por el fideicomiso y por las tarjetas de crédito aún activas. Pagaría con creces, sería la mejor hija… aún había preguntas, pero ahora ya no temía a las respuestas, era mejor saberlo ahora… o no saberlo nunca, el pasado, no la atormentaría más.
Había una larga lista de cosas por hacer, en efecto volvería a casa, a New York, para apoyar a su padre, pero eso sería en un par de meses tal vez, lo primero era volver al trabajo, arreglas las cosas con Michael, después con sus padres, y después Albert… sabía que no sería sencillo y que Albert estaría furioso, pero, ya no había nada que hacer, más que seguir adelante, levantar la frente en alto, hacer todo lo posible por un día conseguir el perdón de quienes había lastimado y sobre todo, que algún día cuando Drew creciera pudiese estar orgulloso de ella.
Terminó de dar los últimos toques al arreglo floral que iría en la mesa de la entrada y fue a darse una ducha, sabía que Michael no tardaría en llegar, habían hablado por teléfono y quedado de verse para hablar, sabía que Drew extrañaba a Michael, y que Michael extrañaba al pequeño, aún no sabía como iban a solucionar eso, por eso quería hablar con Michael en privado, antes de involucrar a los abogados y darle una oportunidad de ver a Michael tal vez de despedirse.
Se puso una falda en línea A color azul y una sencilla blusa blanca, calzó wedges color nude, se arregló el largo cabello en una trenza y se observó con detenimiento, su cuerpo no era el mismo, pero se veía bien, estaba tal vez muy delgada, y aún había un pequeño connato de panza producto de la maternidad, sus pechos eran una copa más grandes, resultado de aún amamantar a su hijo.
Todo estaba dispuesto y les había dado el día a Lena y Charliee, llamaron a la puerta y se dirigió con paso seguro a abrir, su abogado le había aconsejado intentar todo por la vía pacífica y amistosa, primero, si Michael firmaba un divorcio amigable todo sería más sencillo, si no, en verdad habría un problema.
Abrió la puerta y lo vio parado frente a ella, guapo, vestía sencillamente, pantalones color caqui y una polo de algodón blanco, loafers de piel color tabaco, sus manos en los bolsillos y mirada seria.
Michael, pasa por favor. – le dijo nerviosa.
Gracias. - Michael observó a su alrededor un hermoso departamento lleno de detalles, un departamento que gritaba la personalidad de ella, luminosos ventanales daban a una terraza, y aunque sabía que Candice lo había considerado una opción modesta, como parisino perteneciente a la clase media sabía de sobra que ese no era un departamento modesto, debía haber al menos un par de habitaciones, cuarto de servicio, cocina, comedor, recibidor… sonrió para sí, ¿en qué momento había pensado que Candice era una mujer sencilla? no lo sabía, había estado ciego, y había sido un necio.
¿Puedo ofrecerte algo?
¿Burdeoux?
Claro. - Candice se dirigió a la cocina y sacó un par de finas copas y sirvió un delicioso vino de rojo profundo, y sabor exquisito. Sobre la mesa de centro había una tabla de quesos y frutas, dispuesta tal como Michael le había enseñado, sin darse cuenta en su tiempo de casada había aprendido muchas cosas.
Gracias. –
El silencio era pesado… Michael sabía que no sería el primero en hablar. Candy tomó aire, y dio un sorbo a su copa, después buscó su mirada.
Lo siento. – le dijo al fin.
¿Qué sientes exactamente?
Perdóname por haberte lastimado, por haberte utilizado, por no haberte amado, Michael, fui la peor de las mujeres, y sé que no merezco tú perdón, ni tu amistad, pero quiero que sepas que estoy arrepentida, no hay nada que pueda hacer Michael, más que lo que estoy haciendo, me equivoqué… y mucho, y te arrastré conmigo en todo esto.
¿Qué fue lo que en verdad sucedió Candy? – ella nunca le había dicho la verdad completa, lo sabía, y había sido una verdad que la había carcomido viva, sin embargo ahora veía en ella algo, diferente, había vida de nuevo, tal vez ya se había reconciliado con Albert.
Muchas cosas.
Merezco la verdad, merezco una explicación.
Lo sé, tienes razón, bien, el día que me encontraste Albert y yo habíamos terminado, porque fui imprudente con las inversiones, quise hacerlas a sus espaldas, y perdí mucho dinero, él se enteró porque usé también fondos de la empresa, y peleamos, por supuesto que él tenía razón…
¿Por eso no le dijiste sobre Drew? – aún le costaba llamarlo hijo de Albert.
No, la verdad es que me fui del café porque sabía que no debía estar contigo, que debía hablar con él, lo intenté por los cuatro días siguientes y él nunca me contestó…
¿Cuatro días? Candice, fuiste una inconsciente, y yo contigo.
Iba a seguir intentando…
¿Intentando? debiste subirte al primer avión y buscarlo.
No entiendes…
No Candice, como siempre para variar no me estás diciendo la verdad completa.
Es difícil.
Difícil es casarte con la mujer que amas y vivir a su lado por más de un año mendigando su amor hasta que un día te das cuenta de que jamás podrás tenerlo.
Tienes razón, bien, cuando tenía 16 años Eliza Leegan me dio información que comprobaba que Victor no era mi padre, sino que mi madre había tenido un affaire con alguien, me fui y no regresé todo mi mundo se vino abajo, cuando por fin regresé, y creí que podía ser feliz, todo se complicó… bueno, en parte yo lo compliqué.
Contrataste a Sonia.
Sí, contrate a Sonia… hice negocios por mi cuenta, me pelee con Albert…
Todo eso hubiese tenido remedio, Albert Andrew no hubiese dejado a un hijo sin padre.
Lo sé, pero él no podía saber que era su hijo.
¿Por qué? ¿venganza?
No. Lo busque como loca para darle la noticia, el no quería saber nada…
Necesitaba espacio, tiempo.
Sí, pero el día que fui a verte Eliza me llevó una prueba más, una prueba que destruiría nuestras vidas…
¿De qué hablas? ¿te fue infiel con Sonia?
Tal vez, no lo sé, me llegaron fotos, y sé que también le llegaron fotos de nosotros en el café, pero tal vez, al igual que nosotros él no hizo nada malo…
¿Entonces? – Dios no cabía duda que era una mujer desesperante, y que el había estado ciego y loco de amor por ella.
Eliza me dio una prueba de ADN, y otras pruebas donde comprobaba que mi madre y William Andrew habían tenido una relación y que yo era producto de esa infidelidad, había fotografías y notas de un investigador privado, el examen médico era legítimo de un reconocido laboratorio en New York, y cuando pedí las pruebas de nuevo arrojaron los mismos resultados.
¿Albert y tú…? –
No, en realidad no, contraté un investigador cuando nació Drew, bien sabes que es una copia de Albert, y está perfectamente sano… algo casi imposible con el grado de relación consanguínea que en teoría teníamos. Le tomó tiempo, pero al fin me dio lo que necesitaba, es mentira, Albert y yo no compartimos genes… y al parecer la relación entre mi madre y William tampoco existió… fui una…
Estúpida, una gran estúpida Candice, y yo junto contigo, te lanzaste sin paracaídas, te hiciste miserable y a todo aquel que te amara junto contigo.
Lo sé, perdóname, entiéndeme… estaba aterrada, avergonzada, hormonal, sumida en un caos económico… Eliza me amenazó con publicar todo eso en la prensa…
¿Por qué no abortaste?
No podía, lo amaba… era producto de mi amor por Albert… y aunque me odiaba por no sentirme asqueada, no podía dejar de amar a Albert.
Por eso el debía creer que era mi hijo.
Sí, lo siento Michael… estaba esperando la respuesta del investigador…
Sí todo era verdad te quedarías a mi lado.
Sí, asumiría tu apellido y te pondría como padre de Drew.
Eres una mujer calculadora Candice… no sé como no me di cuenta.
Tienes derecho a odiarme…
Supongo que tienes los papeles de divorcio además un buen abogado.
Sí, pero quiero hacerlo amistosamente…
Firmaré el divorcio. Enséñame los papeles.
Candy le extendió el sobre marcado con flechas de donde debía firmar.
Hay dos opciones.
¿Dos opciones?
Un divorcio simple… y uno dónde te ofrezco una indemnización por todo lo que ha sucedido…
Jajajajajajaja, no cabe duda qué, eres americana… no quiero dinero Candice, todo lo hice por amor, no me ofendas de esa manera. – le dijo amargamente, mientras tomaba los papeles que ella le extendía y los leía con cuidado. – Tampoco quiero los anillos ni las joyas de regreso, dónalas a caridad, haz con ellas lo que quieras. Solo quiero ver a Drew… quiero la oportunidad de despedirme, sé que una vez que su padre vuelva a sus vidas no seré parte de ellas, y no quiero serlo. -
Claro… está dormido… tuvo fiebre…
¿Lo llevaste al médico?
Tiene una cita más al rato, no le he dado nada aun, más que medicamento para bajar la fiebre… no sé han sido dos semanas de locos, muchos cambios, y francamente te extraña…
¿Qué piensas hacer?
Estaré acá trabajando un par de meses en una campaña específica para el consorcio, cuando acabe con esa campaña, preguntaré a dónde quieren que vaya a continuación.
¿Has hablado con tus padres?
Sí, por teléfono, pero no les he dicho todo, pedí perdón, y les pedí tiempo para solucionar las cosas…
¿Tiempo?
No puedo solo regresar, necesito adaptarme a mi vida con Drew, solo él y yo, a trabajar, y después, mis padres… y Albert.
¿Cuánto tiempo más?
El que sea necesario.
Con cada día que dejas pasar destruyes tus posibilidades con Albert.
Michael, no me hago ilusiones al respecto, y sé que seguramente tendré una batalla legal encima por haberme ido y ocultado su paternidad, por eso necesito tiempo, el abogado ya prepara las cosas… un acuerdo… todo…
Fría y calculadora… ¿dónde quedó la chiquilla sonriente, amorosa e ingenua que conocí en África?
Tal vez nunca existió, o tal vez al fin me di cuenta de que no puedo darme el lujo de ser así, no voy a perder a mi hijo…
También es su hijo.
Sí, y le daré custodia compartida si quiere… pero la realidad es que tiene el caso a su favor por ahora, y debo estar preparada, demostrar que soy una madre capaz, de darle una buena vida, no una loca histérica que salió huyendo… no puedo decir en las cortes la razón… porque todo parece apuntar a que en realidad si hubo un affaire, y si soy producto de este, no puedo romperle el corazón a mi padre de esa forma.
Habla con Katherine, tal vez estás haciendo una tormenta en un vaso de agua…
La charla fue interrumpida por el llanto de Drew, ambos se pararon en automático, y se sonrieron incómodamente.
Lo siento, ve tú.
No, acompáñame si quieres.
Michael la siguió por un corto pasillo hasta una habitación decorada en tonos pastel, adornada con primor, el toque de Candy se adivinaba una vez más en todos lados. Se acercaron a la cuna, al parecer la fiebre había vuelto a subir.
Será mejor que lo bañemos para que se le baje y después al doctor. Le dijo Michael mientras se dirigía a la puerta que suponía era el cuarto de baño, para preparar el agua.
No tienes que…
No, pero quiero hacerlo, tal vez es la última vez que lo vea… ¿me permites?
Está bien.
Candy tomó al lloroso bebé en brazos, e intentó calmarlo, lo llevó al baño, donde la tina estaba lista, y comenzó a desvestirlo, Michael lo observó…
¿Con que se pegó?
La verdad es que parece que con nada… pero, últimamente ha habido un par de estos feos moretones, supongo que no puedo estar en todo… tengo nanny cams y las chicas que me ayudan lo tratan bien en todo momento…
Me lo prestas un segundo…- le dijo mientras lo recostaba en el cambiador, aparentando darle un masaje, pero buscando algo específico, palpo con cuidado… no le tomó mucho tiempo, un par de ganglios inflamados, y el bazo un poco distendido… - vamos a bajarle la fiebre y llevarlo a urgencias.
¿Qué sentiste?
Candy, seguro es solo una infección.
No, he visto tu rostro antes cuando te das cuenta de algo malo, así era cuando diagnosticabas en África.
Bien, tiene unos ganglios inflamados, y el bazo un poco distendido, más la fiebre y los moretones… hay que hacer análisis, para descartar opciones.
¿Opciones?
Una infección… - le dijo tratando de quitarle importancia mientras sumergía al bebé en el agua y comenzaba a bañarlo mientras cantaba una canción de cuna en francés.
¿O?
Candy…
Michael, por favor…
No quiero darte un diagnóstico, no puedo darte un diagnóstico sin pruebas, eso es un hecho.
No son buenas señales.
No, no lo son, pero bien podría no ser nada, anda, prepara lo que necesites para salir, y su ropa mientras yo lo baño, pásame el medicamento para bajarle la fiebre, y un termómetro.
¿No debemos irnos ya?
No, es más peligroso que la fiebre esté demasiado alta por el momento, el diagnóstico tomará horas, tal vez un poco más, pero si la fiebre se eleva demás…
Puede convulsionar… lo sé. – le dijo la rubia mientras salía del cuarto de baño para prepararlo todo rápidamente con el corazón latiendo desbocadamente.
Londres, Inglaterra. Un mes y medio después de la visita de Anthony a Candy.
Anthony manejaba en silencio meditativamente, por cerca de un mes, si no es que un poco más había intentado encontrar a Albert para darle la notica, o al menos compartir sus sospechas, pero, mágicamente Albert no podía ser encontrado, había desaparecido por dos semanas, Anthony supuso que había estado de vacaciones, y supuso también que con una mujer, si sus instintos no le fallaban, había una mujer, bonita, culta, exitosa, independiente, de unos 34 años, abogada internacional de la UNICEF. Allison Stephens.
Suspiró profundo, una parte de él odiaba tener que hacer lo que iba a hacer, al menos según le había dicho George y lo que el investigador que había contratado le había reportado, Candy estaba tomando pasos importantes en su vida, se había mudado a Paris, y debía presentarse a trabajar el lunes… no podía callarse por más tiempo, no era justo para Albert…, también supo que ella había comenzado a tramitar su divorcio y tenía un excelente abogado, a decir verdad todo un buffette de abogados, respaldándola, así que al menos la inteligencia y el sentido común habían regresado a la cabecita de la adorable rubia, aún así rogaba al cielo porque la ira de Albert Andrew no fuera demasiado lejos.
Llegó al lujoso edificio de departamentos y subió hasta el penthouse, no había llamado, pero eso había sido a propósito, no quería tratar este asunto en la oficina, y conseguir una invitación personal de Albert era algo que últimamente era imposible.
Llamó al timbre, sabía que tenía suerte, y que el tipo de la entrada lo había dejado subir porque se había hecho pasar por Albert, de no ser así hubiesen tenido que anunciarlo. Escuchó voces, bueno, al menos estaban en casa, pero no estaba solo… ni modo, le pediría un momento a solas.
Una voz por medio del intercomunicador lo sobresaltó.
¿Qué haces de visita sin anunciarte? – al menos se oía de buen humor.
Quería darte una sorpresa mi querido primo. – le dijo con una gran sonrisa, cuando la puerta se abrió un bronceado y relajado Albert apareció en la puerta de entrada, se veía bien, relajado, feliz… Anthony odió tener que darle la noticia.
Pasa, te ofrezco algo de tomar y te presento a mi pareja. – le dijo con sencillez. ¿Se habría casado?
¿Pareja?
A nuestros treinta nos parece ridículo eso de novia y novio. – le respondió una hermosa voz, y una hermosa chica con rasgos irlandeses apareció en la puerta, su belleza era exótica, tal como lo recordaba Anthony.
Allison. – saludó él.
Hola Anthony, un gusto verte. ¿Cenas con nosotros? –
Mmmm… -
¿Qué sucede hombre? Eres libre de decir si o no, no me voltees a ver.
Debo hablar contigo, en privado, pero sí están ocupados, no quiero interrumpirles.
Te propongo algo, cenemos los tres, y después hablamos, puedes hacerlo frente a Allison, sin problemas, pero si crees que no es tema para la cena, esperamos al final de ella.
Bien, con gusto me quedo a cenar, y hablamos después de cenar.
Perfecto, toma, bebe este Whiskey está exquisito.
Hicieron plática informal, la pareja habló sobre sus vacaciones, habían surfeado, y practicado deportes extremos, Anthony sabía que Allison era tan ciudadana del mundo como Albert, y adivinó que eso debía ser el principal atractivo de la relación, eran iguales, cada quien con sus intereses separados y comunes que les permitían disfrutar de una relación madura, y sin complicaciones. Cuando la cena terminó llevaron sus cafés a la estancia y conversaron un poco más.
¿Todo listo para la boda?
Así es, bueno eso creo, Isabella es quien realmente sabe, he viajado mucho este último mes.
Jajajaja, al parecer siempre es así, las mujeres se vuelven locas con las bodas, y los hombres ni se enteran. – comentó Allison neutralmente.
Jajajaja, tal vez logres que Albert sea quien se preocupe por la boda cuando llegue su turno.
Jajajajajajaja. – Ambos rieron con ganas.
Ya se han casado.
Jajajajajajajaj. – otro ataque de risa confundió a Anthony.
No, mi querido primo, simplemente no es ese tipo de relación. Allison y yo, estamos juntos porque nos disfrutamos como pareja, pero no hay planes de boda, ni de formar una familia por ahora.
Y el día que los haya, lo haremos de la manera más sencilla posible y listo. – completó la hermosa mujer con seguridad mientras cruzaba las piernas en el sillón.
Vaya no eres de las mujeres que cree en todo eso.
No, me parece un verdadero fastidio, amo a Albert, y la pasamos bien juntos, pero sé que su carrera es lo primero, y el sabe que la mía lo es para mí… pocas personas logran un equilibrio de este tipo ¿sabes?
Supongo que sí.
¿Adónde viajaste en el último mes? – preguntó Allison con interés.
Japón, Tailandia, Dubai, Francia. – dijo significativamente.
¿Francia? – preguntó Albert tratando de hacer memoria que asuntos había en Francia que le tocara atender a Anthony.
Sí, 24 horas en la Riviera antes de regresar a New York. –
Ya veo… escuché que empieza a trabajar el lunes. - le respondió haciéndole entender que sabía lo que venía a decir y no le importaba.
¿Candice? – preguntó Allison.
Sí, Candice comienza el lunes en el departamento de marketing, le reportará a George.
Eso es bueno para ella, no creo que más de año y medio encerrada como ama de casa haya sido especialmente emocionante. – dijo Allison con simpatía, no sentía animosidad hacia la rubia, no había sombras entre ella y Albert.
Era eso de lo que querías hablarme ¿no es cierto?
Sí, en parte, aunque supuse que George ya te había informado… hablé con ella… le dije que debía arreglar las cosas con Victor y Katherine, y tomar su responsabilidad en la compañía para apoyar a Victor, es lo que le corresponde…
Tienes razón, por mí no hay problema, lo que pasó, pasó, somos adultos, y bueno la vida sigue. Se que son amigos, siempre lo fueron, supongo que le llevaste una invitación para la boda. – le dijo Albert con seriedad.
No, no está invitada a la boda.
No es necesario.
Albert…
¿Anthony?
Bien, hay lago que debo decirte, no estoy cien por ciento seguro, puedo estar equivocado, pero no puedo callarme.
¿De qué hablas? Deja de darle vueltas y simplemente dilo hombre.
Creo que Drew… el bebé de Candy es tú hijo. – dejó salir Anthony.
¿Qué dices? – ahí estaba la vena en el cuello de Albert y la quijada apretada signo seguro de que estaba conteniéndose para no explotar.
Albert, Anthony, sin duda esta es una conversación privada, y yo debo volar mañana temprano a Marruecos, así que los dejo. – dijo Allison poniéndose en pie prudentemente.
Espera te acompaño a tú auto. – le dijo Albert tomándola de la mano. – no te muevas de ahí y sírvete otro Whiskey. – le dijo a Anthony seriamente.
Anthony los observó salir… ¿y si estaba equivocado? Debió haber investigado más… las dudas lo asaltaron.
Albert tomó a Allison por la cintura y la atrajo a él para besarla apasionadamente.
Ibas a quedarte esta noche.
Lo sé, pero, creo que después de eso no será nada divertido…
Allison…
No Albert, las cosas son como son, tengo muchas cosas que hacer el próximo mes, y entiendo que tú tienes cosas que resolver, si lo que Anthony dice es cierto tendrás decisiones que tomar.
¿Qué piensas?
No me corresponde pensar, tú y yo tenemos una relación clara, te amo, me amas, nos divertimos, pero ambos sabemos que no estamos listos para llevar la relación a ningún otro lado, si ese niño es tu hijo, haz lo que tengas o quieras hacer, por mí no hay problema.
No voy a correr tras de ella.
Me queda claro que no, pero también debes saber, que no voy a convertirme en madre del hijo de tu ex novia. Si quieres pelear custodia es algo que resolverás tú, con gusto podemos seguir saliendo, divirtiéndonos, pasar noches juntos, pero solo eso… ¿entiendes?
Lo sé, y te amo, precisamente por esto, por darme un espacio, porque no estás brincando a un avión con la esperanza de hacer una familia.
Jajajajajaja, no, ese niño tiene una madre, no opinaré sobre ella, porque no me corresponde, pero yo no he tenido hijos hasta el momento por una razón, así que, mi querido Albert, decide lo que necesites decidir, y si puedes nos vemos en un mes en Ibiza, y si no, no pasa nada, será cuando se pueda. – le dijo mientras lo besaba larga e intencionadamente.
Te amo. –
Y yo a tí. –
Albert cerró la puerta y respiró profundo, la vio alejarse… más le valía a Anthony tener respuestas. Subió al elevador y entró al departamento, Anthony estaba sentado con un whiskey nuevo en la mano.
Ahora sí explícate.
Lo vi Albert, y es idéntico a ti y a mí.
Así que también puede ser tu hijo.
No digas tonterías.
Bien, no se que contestarte, ¿cómo puedes venir y lanzarme una bomba como esa, con la única respuesta de que el chiquillo es una copia al carbón?
Velo tu mismo. – le dijo extendiéndole el celular.
Albert observó, un regordete pequeño de mejillas sonrosadas, profundos ojos azules… era cierto, había una foto idéntica de él… pero eso no era prueba de nada.
Anthony…
Los tiempos no cuadran, ella se fue de New York embarazada, no tuvo un bebé de siete meses… ¿viste la foto que Victor traía cuando regresó?
No, por supuesto que no.
Ese no era un bebé de siete meses… el correo… ¿qué tenían que hablar si te había regresado el anillo? Recuerdo haberla visto marearse un par de veces, y no soportar olores, tuve que cambiar de loción porque no podía verme, pensé que era el estrés, y antes de lograr concluir nada, se fue… en cuatro días se largó… ¿por qué?
¿Y porque hasta ahora lo dices?
Anne está embarazada, y hace poco más de un mes que la vi todo esto vino a mi memoria, ya había pensado irá verla para decirle lo que nadie se ha atrevido a decirle… y me pregunté… ¿Por qué nunca envía fotos de Drew? ¿Por qué nunca ha dejado que Isabella y yo lo conozcamos? ¿Por qué se fue así?
Anthony, si ese niño es mi hijo, Candice está en problemas… legalmente puedo quitarle al niño.
Lo sé… pero también sé que eres un hombre justo y creo que debe haber una explicación, absurda tal vez… no digo que buena… sabes bien como procesa ella…
Tengo que verlo.
Está en Paris… hay algo que George no te dijo.
¿Qué es?
Debió presentarse a trabajar hace dos semanas y no lo hizo, le llamó a George y le dijo que necesitaba un poco más de tiempo para instalarse…
¿Pero a qué demonios juega?
No lo sé, en verdad no lo sé, había comenzado a llamar a Victor y a Katherine y dejó de hacerlo hace dos semanas, he tratado de llamarla y no responde…
¿Crees que huyó de Paris?
No, creo que sigue en Paris… sé que sigue en Paris, de hecho, tiene un equipo de abogados, y ya se divorció de Michael, pero hay algo más…
¿Tienes un investigador privado tras ella?
No, ya no, pero sé que está en Paris, porque ha estado trabajando desde casa, su IP corresponde a Paris.
Esto es absurdo… Anthony, ¿cómo pudo largarse así nada más y privarme de vera mi hijo nacer? ¿qué hice para que me odiara tanto? –
No me dio una respuesta se lo pregunté de frente, solo me dijo que no entendería, que si un día conocía las razones sabría que tuvo razón en irse… -
¿Amor a Michael? Dios este es un maldito enredo, pero sabes, y no importa, solo importa mi hijo, si Drew es mi hijo, quiero su custodia…
Compartida…
Anthony por Dios… ¿compartida? ¡Está loca!
Sabes que no lo está… bueno, no lo sabemos, pero primero debes averiguar si es o no tu hijo.
Voy a verla, a enfrentarla.
Creo que primero debes asesorarte con abogados…
¿A quién tiene contratados?
Lieberman & Stein.
Son muy buenos en materia de divorcios… y custodias.
Son los mejores, no es tonta, tal vez espera que procedas, o tal vez se prepara para confesártelo, pero sabe que debe estar lista. Toma estos son buenos abogados, los segundos mejores al menos…
Albert iba a decir algo, la verdad era que quería tomar el primer vuelo a Paris… pero tal vez Anthony tenía razón… vio la pantalla, era su padre.
Papá.
Albert…
¿Qué sucede papá?
Victor tuvo otro paro cardiaco, está en el hospital, no saben si sobrevivirá…
¿Están con Katherine tú y mamá?
Sí, Archie y Anne vienen para acá… pero estoy tratando de localizar a Anthony…
Está conmigo… quieres que le llame a Candice, ¿cierto?
Es una chiquilla necia, pero Victor se merece tener a su hija a su lado… y por otro lado una noticia así no puede darse por cualquiera, Katherine está destrozada, tuvieron que sedarla.
Le diré a Anthony que la llame, no te preocupes, ¿necesitas algo?
No, esta noche estaremos bien, pero hay que… no sé la empresa…
Nosotros nos hacemos cargo papá, descuida. Temprano en la mañana vamos a verlos. - Albert terminó la llamad y volteó a ver a Anthony.
¿Qué sucedió?
Victor.
Maldita sea, Candice, le dije claramente que no podía dejar pasar más tiempo.
Llámala, dile lo que pasó y dile que debe venir en el primer vuelo.
Lo intentaré, sabes que si no quiere no me contestará.
Anthony marcó y escucho el aparato timbrar y timbrar… cuando estaba a punto de colgar una voz femenina contestó, se escuchaba cansada.
¿Anthony? ¿sabes qué hora es?
Sí, las 12… pero hay cosas que no pueden esperar…
¿Qué pasó?
Debes tomar el primer vuelo que salga de Paris a Londres, tú y Drew.
¿Papá? – preguntó ella mientras la voz se le quebraba.
Sí, te lo dije, te dije bien claro que no estaba bien, que debías buscarlo, pero como siempre eres una necia… - le dijo el rubio sin paciencia.
Dile que está vivo, pero grave, imbécil. – le susurró Albert, tomando en cuenta que Anthony no estaba precisamente haciendo las cosas más sencillas.
Candy… él está vivo, pero está muy grave, deben venir… - la escuchó sollozar al otro lado de la línea. – comprare el boleto y lo enviaré a tú departamento… -
No.
¿No?
No puedo irme mañana Anthony, no puedo hasta dentro de una semana, te juro que iré, pero no puedo mañana. –
¿No me estás escuchando? no sabemos si tiene una semana. – le dijo él desesperado.
Lo siento… gracias por avisar. –
Anthony escuchó el tonó de que su llamada había sido cortada, intentó llamar de nuevo, pero fue inútil
No puede hasta dentro de una semana. –
¡Por Dios! - Albert tomó su teléfono e hizo una llamada – yo mismo salgo mañana temprano por ellos.
