D&D GENERATION

21.- Necesidad
Toothiana & Aster

Pascua había pasado apenas unos días atrás, como ya era usual, Tooth se levantó de la cama en cuanto el reloj mágico comenzó a sonar, había tenido un sueño realmente placentero la noche anterior y no podía dejar de sonreír, se estiró un momento antes de voltear al otro lado de la gran cama que tenía en su apartamento de Londres, las cobijas estaban revueltas, la almohada mostraba signos de haber sido utilizada el día anterior, sin embargo, no había ni rastro de su compañero, la pelinegra frunció un momento el ceño antes de soltar un suspiro de ligera exasperación para luego tirar las sábanas a un lado con algo de salvajismo y dirigirse al baño, necesitaba un buen baño caliente y pasarse su jabón favorito para quitarse los restos de sudor y colonia masculina que le habían quedado encima, solo de esa forma podría tratar de conformarse como hacía cada mañana desde hacía al menos tres años, aun si comenzaba a costarle bastante trabajo.

El desayuno, como era usual, había sido ajetreado y a la carrera, lo único que le había robado una sonrisa sincera había sido la canasta con huevos de colores ubicada sobre su horno de microondas, tomó uno con cuidado de no romper la intrincada decoración labrada en aquel huevo en degradados que iban del verde esmeralda al azul celeste antes de levantar con cuidado la tapita de la base para sacar el pequeño premio dorado que relucía desde el interior, con cuidado, tomándose su tiempo, Pixie retiró la brillante envoltura para dejar al descubierto un chocolate completamente obscuro al cual no tardó en darle una pequeña mordida antes de dejar el resto a un lado para volver a colocar su obsequio de pascua en su lugar, una probada más en la cual el chocolate amargo se terminó y Tooth ya estaba dentro de su chimenea con los polvos flú en la mano.

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-¡Buenos días Violet!

-Buenos días señorita Pixie, ¿qué tal su mañana?

-Divina como siempre… ¿están los periódicos de la mañana en su lugar?

-Por supuesto señorita Pixie, diarios muggles, una copia de El Profeta y otra de El Quisquilloso recién salidos de la imprenta.

-Gracias Violet, me facilitas la vida.

Tooth sonrió como era su costumbre luego de dar un vistazo general a las oficinas de Excusas para los Muggles, notaba el ajetreo usual, algunas pocas oficinistas tratando de cubrir su chismorreo mientras escribían cosas en sus máquinas de escribir y mantenían la cabeza baja, un par de supervisores daban vueltas de aquí para allá verificando el trabajo de los demás y revisando también alguno que otro diario muggle… no había rastro del auror que debía custodiar la puerta de entrada a esa zona del Ministerio, Tooth tomó aire por la nariz conforme abría la puerta de su oficina, si Violet Parr no le había dado recado de que Bunnymund había salido a las Oficinas de Aurores a entrevistarse con sus superiores, eso significaba que…

-Buenos Días Toothiana.

… estaba esperándola en la oficina.

-Hola Aster – Soltó la morena reacomodándose el flequillo de colores sin darse cuenta conforme caminaba hasta su escritorio tratando de no voltear a ver al australiano sentado en una de las sillas de invitados.

-¿Dormiste bien?

-Pasé una muy buena noche, como deberías saber… el problema fue cuando me levanté.

-No te quejes, no sería ético.

-Ajá, claro – Soltó la morena en un gruñido mientras enviaba sus bolsas a su lugar usando la varita y tomando uno de los periódicos muggles para comenzar con su inspección de rutina.

-¿Podrías bajar eso? Sigo estando aquí.

-Mucho gusto Aster… hay té y galletas por ahí.

-No vine por "té y galletas"…

-Puedes dejar tu reporte sobre el escritorio entonces.

-… tampoco vine a eso, quería hablar contigo.

-¡Pues qué pena! Estamos en horario de oficina, si te quedaras a dormir, habríamos podido hablar justo cuando me desperté esta mañana.

-…

Pasaron algunos minutos de silencio durante los cuales Tooth terminó su revisión de al menos dos periódicos completos, Aster no daba señales de moverse de su lugar y de hecho, el peso de su mirada comenzaba a afectar el ritmo de lectura de la morena.

-Anda pues, ¡te escucho!, escúpelo, ¿quieres? – Soltó una muy molesta Tooth mientras dejaba el periódico que había estado verificando.

-A veces eres tan descortés…

-Ve al grano Aster, tengo trabajo que hacer.

-… voy a salir de viaje por un mes, mi reemplazo llegará hoy en el transcurso de la mañana, quería avisarte antes para que estés preparada.

-Creo que podías habérmelo mencionado cuando tu reemplazo llegara… ¿o planeas que también sea tu reemplazo en la cama?

-¡Tooth!

-¡Tooth nada!, llevamos más de tres años en esta relación y sigue siendo secreta, llevas tres estúpidos años durmiendo conmigo pero eres incapaz de despertar junto conmigo y ¿sabes qué?, está comenzando a hartarme esta situación, ¡no soy tu juguete!

-¡Miren nada más quien está molesta! ¿con cuántos hombres viviste antes de colgarte de mi cuello?

-¡AY POR FAVOR! No es mi culpa enamorarme tan rápido de ilusiones absurdas.

-¿Ilusiones?

-Si, ilusiones, todos ellos se veían tan interesantes, haciéndome plática sobre rumores de El Quisquilloso, contando sobre aventuras en el extranjero… bola de mediocres, no hay como vivir con alguien un par de meses para darse cuenta de con cuantas mentiras te metieron en su cama.

-¿Debo sentirme halagado con eso?

-¡NO!

-Bien, porque no me pareció un halago de ninguna manera.

Tooth tomó otro periódico muggle y volvió a levantarlo para comenzar a revisarlo, no escuchó la silla arrastrándose un par de segundos o pasos sigilosos, ni siquiera la puerta abriéndose y ya iba por la página 3 del periódico en cuestión.

-¿Sigues aquí? – Preguntó la joven sin atreverse a ver a su interlocutor.

-Sí, usualmente me atacas a preguntas sobre los reemplazos cuando tengo que salir.

-Esta vez no me interesa.

-¿No quieres saber si iré a darte las buenas noches?

-Preferiría que no fueras, no estoy de humor.

-Wanawake! – Musitó el australiano antes de levantarse.

-¡La tuya! – Respondió Tooth por lo bajo antes de escuchar la puerta abrirse y volverse a cerrar, no había podido evitar molestarse de más, por alguna razón no podía hacer como si el asunto no le importara.

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El reemplazo resultó ser una especie de pelmazo que se jactaba de sus hazañas, lo suficientemente tímido para rehuirle a cuanta bruja le ponía ojos de adoración; musculoso, con un cabello rubio obscuro y ondulado además del típico perfil griego, a pesar de sus ropas café de trabajo como auror, era fácil imaginarse a Hércules Papandreu con una túnica griega y una armadura romana encima… Tooth apenas le dirigió la mirada para saludarlo antes de comenzar a explicarle sus obligaciones como guardia del Departamento de Excusas sin dejar de observar al australiano que tanto la había hecho enojar ese día en particular, Bunnymund, con su rostro neutral, la única señal de que se sentía incómodo era la forma en que estaban acomodados sus tatuajes de la frente… algo que solo Toothiana podía notar, ¿por qué estaba molesto? ¿y por qué ella le seguía dando importancia? No tenía idea, lo único cierto es que a pesar de escuchar toda la tarde los cuchicheos de sus compañeras de trabajo sobre aquel cuerpo bien trabajado que andaría deambulando por las oficinas el próximo mes, realmente no lograba notar que le veían de admirable o encantador al auror de reemplazo, era solo otro reemplazo temporal y nada más, completamente diferente al otro que no dejaba de dar vueltas por su mente sin permitirle trabajar.

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-¡Aaaahhh, mi reino por una ducha! – sollozó la pelinegra de mechas coloridas apenas poner un pie en su apartamento para luego reírse sola de su propio chiste.

-¡Sigo sin captar que tiene de graciosa esa broma! No tienes ningún reino, ¡es una frase estúpida!

La risa se le heló apenas escuchar aquella voz, aquel rostro de ojos violetas que había pasado del dramatismo a la alegría no tardó ni medio segundo en pasar por el desconcierto a la incredulidad y finalmente al hastío, ni siquiera pensó sus acciones, simplemente infló las mejillas mientras lanzaba sus zapatos con fuerza hacia el sillón del cual había salido la voz de Aster Bunnymund en una rabieta de lo más evidente para luego dirigirse al cuarto de baño, azotando la puerta en el proceso.

La ropa no tardó en volar por el pequeño baño mientras su dueña se la sacaba a jalones con la llave del agua abierta, pronto una cortina de vapor comenzó a elevarse mientras la morena entraba en la ducha para regular el agua y jalar la cortina hasta dejar su cuerpo aislado del resto del cuarto, tal y como esperaba, el australiano no tardó en abrir la puerta y entrar, a juzgar por la luz y la silueta que se dibujaba contra la cortina, estaba de pie frente a ella.

-Decir que una frase es estúpida no es motivo suficiente para que me lances tus cosas nena.

-¡Vete al carajo Aster! Esta es MI casa y hare lo que se me de mi puta gana en ella.

-¡Ajá!... mira… ¿exactamente por qué estás tan molesta conmigo? ¡no hice nada fuera de lo normal!

-Tienes toda la razón Aster, no hiciste nada fuera de lo usual, ahora, hazme el favor de salir de MI baño y de MI casa ¿quieres?

-No

-¡LARGO DE MI CASA!

-Técnicamente también es mi casa, paso más tiempo aquí que en mi departamento.

-No, no es "técnicamente" tu casa, usas mi casa como hotel de cuarta, eso no la convierte en tu casa.

-… no uso tu casa como hotel.

-Solo vienes a dormir… a no, espera, deja que me corrija, no sea que no entiendas bien el inglés… ¡solo vienes aquí a coger y a dormir!

-¿Y eso te molesta? Porque en realidad pareciera que lo disfrutaras toooooooooodas las veces.

-Quizás estoy pensando en cambiar de novio… no sé… POR UNO QUE DE HECHO DECIDA VIVIR CONMIGO; TRAER ALGUNAS DE SUS COSAS CUANDO SE LAS PIDA Y… ¿sabes qué?, olvídalo… ¡TERMINAMOS!

-¿QUÉ? ¿SOLO ASÍ?

-¿Y qué esperabas? ¿un beso de despedida?... en lo que a mí respecta, esta relación llegó hasta aquí, dejó de ser divertido.

Escuchó la puerta azotarse, hasta ese momento se permitió dar un gran suspiro, dolía pero era necesario, intentó tomar el jabón pero se le resbaló de las manos, ni siquiera intentó recogerlo, solo comenzó a sentir aquel nudo de furia que le obstruía la garganta deshacerse conforme algunas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, se sentía mareada y débil, tuvo que recargar una de sus manos y la frente en la fría pared de azulejos azules de su baño para evitar caer, no deseaba hacer ruido, solo quería dejar de sentirse así pero era imposible, siempre había sido muy pasional pero en realidad, en ninguna de sus otras relaciones había tenido semejante arranque de furia… ni había sentido tampoco aquel vacío helado consumirla por dentro al dar una relación por terminada, se abrazó a si misma sintiendo como comenzaba a sollozar, habría caído al suelo de no ser porque un calor distinto al del agua la había contenido, tardó un poco en darse cuenta de que había un par de brazos tatuados alrededor de sus propios brazos conteniéndola contra un pecho fuerte y demasiado familiar, se quedó inmóvil por un momento, sin saber qué hacer, repentinamente alerta ante la cercanía de aquel auror que no había tardado mucho en apoyar la barbilla contra su cabello, las lágrimas dejaron de correr por su rostro, su respiración se detuvo por un momento, algo muy parecido a la ira estaba intentando liberarse desde la boca de su estómago…

-No fue ético de mi parte aceptar tus invitaciones a salir… o venir a visitarte los fines de semana… no tuvo nada de ético jugar contigo para luego salir huyendo apenas te durmieras… pero es que no sé qué hacer contigo, dijiste que no querías una relación seria, no quieres un matrimonio, y yo no quiero problemas en el Ministerio… además de que no te comprendo ni un poco, eres la persona más desquiciada que conozco… eres demasiado libre y eso asusta, ¿sabes?

No pudo contestar, estaba en un dilema en ese momento, quería abofetearlo y correr a refugiarse en su cuarto… y al mismo tiempo quería acurrucarse contra aquel cuerpo que le parecía tan perfecto y arrullarse con aquella respiración tan familiar pero…

-No planeaba venir realmente, ya tengo todo empacado y documentado en la estación de trenes pero… solo no podía subir a ese tren… no después de como estuviste evadiéndome todo el día, así que por una vez, ¿podrías ser un poquito considerada conmigo y decirme que demonios te pasa?

-Nada.

-¡Ajá! Claro, a otro perro con ese hueso…

Lo sintió soltarla apenas un par de segundos antes de voltearla para quedar uno frente al otro, lo sintió zarandearla levemente, conteniéndose mientras ella se negaba a voltear.

-¿Qué te hice Tooth? ¿exactamente qué esperas de mí? ¿qué te sonría en el trabajo? ¿qué deje mi apartamento y venga a vivir contigo para que me botes cuando te aburras de esto? ¿qué es? Necesito saberlo mujer porque, definitivamente, ¡me vuelves loco con tus cambios de humor!

-¡QUIERO UN HIJO!

Apenas lo dijo se tapó la boca… ahora si era oficial, hasta ella estaba pensando que se había vuelto completamente loca.

-¿QUÉ?

-¡Déjame en paz por favor!

-No, no, no, no, no, quiero que me expliques eso de hace un momento… ¿quieres qué?

-No quiero nada Aster, solo que te vayas y me dejes en paz.

-Eso no fue lo que escuché.

-¡SOLO LÁRGATE DE A…!

Y así, sin más, su voz dejó de escucharse, sus manos que habían intentado golpear a su interlocutor habían sido detenidas con demasiada fuerza, su boca que ardía en deseos de gritar e insultar hasta el hartazgo había sido silenciada por otra de labios delgados y ásperos, pronto su cuerpo había quedado acorralado entre la fría pared del baño y el cálido cuerpo tatuado de su amante, el beso era violento, desesperado, demasiado exigente, demasiado pasional, en algún momento pudo sentir los dientes de Aster morderla mientras sus propias manos eran liberadas solo para sentir aquellas otras, callosa y duras atraparla de la cintura con demasiado salvajismo, unos segundos más y su boca quedó libre para respirar, su mente registró en ese preciso momento toda el agua que había quedado estancada entre ambos y que seguía manando por los hombros fibrosos de Bunnymund, estaba por gritarle algo más cuando él volvió a atacarla a besos, obligándola a abrir la boca luego de insistir un rato para introducirle la lengua como si la estuviera violando, aquello en su interior que había parecido ira no tardó en calentarle el cuerpo entero, las pequeñas y delgadas manos de Pixie no tardaron mucho en encontrar los hombros y aquel cuello tatuado con delgadas líneas negras que tanto le gustaban, estrujándolo con fuerza, acercándolo más, con una desesperación inusitada, como si intentara fusionarse con él de una buena vez para no dejarlo escapar de nuevo.

El agua se cerró de algún modo, podía sentir la falta de líquido alrededor de ambos pero no había rastro alguno del aire frío de las noches de Abril, por el contrario, sentía que se consumía dentro de un fuego abrazador mientras las manos de Aster la recorrían de arriba abajo con algo de salvajismo antes de pasarlas por debajo de sus muslos para obligarla a alzarlos al tiempo que la levantaba del suelo, volvieron a romper aquel beso impulsivo y violento una vez más, ambos tenían la respiración agitada, por si fuera poco, el hecho de recuperar un poco el aliento la había obligado a darse cuenta de la tremenda erección contra la que estaba recargada, por primera vez en más de dos años se sintió sonrojar, sin atreverse a levantar la mirada ni un poco, estaba demasiado entretenida observando la nuez en el cuello de su novio subiendo y bajando por aquel cuello bronceado.

-¿Y puedo saber para qué demonios quieres un hijo? No le encuentro la lógica.

-Pues para no encontrársela, estás demasiado cooperativo… además, no sé ni porque lo dije.

-Oh, pero sí que lo sabes, ese reloj interno debe estar haciendo tic tac en este momento.

-¡No soy tan vieja!

-Nunca dije que lo fueras… tal vez estoy equivocado… tal vez soy tan… excitante, que necesitas mis genes para continuar con la especie.

-¡Aster Bunnymund, eres un pretencioso, presumido, machista y… y…!

-Y me deseas como loca, solo admítelo y te llevo a la cama.

La ira volvió a destellar en sus ojos violetas y en su mismísimo interior, quería matarlo pero también quería comerlo a besos, quería empujarlo hasta tirarlo al suelo y patearlo, pero al mismo tiempo quería sentirlo moviéndose dentro de ella con fuerza, quería borrarle esa estúpida sonrisa con una maldición y al mismo tiempo quería hacerlo gemir de placer, decidió desconectarse, su cerebro estaba siendo muy poco racional en ese momento, técnicamente inservible, liberó sus impulsos y al hacerlo, no pudo evitar tomarlo del cabello para obligarlo a acercarse de nuevo, devorándolo por completo para evitar escuchar la risa que había comenzado a brotar de él, pronto sintió como él comenzaba a caminar decidido, silencioso, mientras ella le mordisqueaba la mandíbula y el cuello, sin soltarlo del cabello mientras con su otra mano comenzaba a recorrerle el hombro tatuado y aquel pecho en el que curiosamente solo crecía vello en el medio, como formando una extraña figura, como si se tratara de otro de sus misteriosos tatuajes.

No tardaron mucho en llegar a la cama donde fue soltada y técnicamente azotada contra el colchón gracias a la fuerza de gravedad, el peso de su acompañante no tardó en dejarse sentir en aquella estructura, y ella, por supuesto, no tardó en incorporarse con rapidez para evitar que él la alcanzara, a decir verdad, no estaba pensando cuando le inmovilizó los brazos con las piernas completamente dispuesta a darle un buen bocado a aquel pedazo de carne dura y caliente que se balanceaba en el aire, aun de pie, ante sus inconscientes acciones; lo tomó decidida con una mano antes de engullirlo hasta la mitad, sonriendo apenas al escuchar aquel gemido de satisfacción en la voz grave y masculina del auror, comenzó a jugar con él, estaba desesperada por sentir aquel sabor y aquel calor tan familiares por todas partes, se sentía en completo control de la situación a pesar de actuar de forma completamente irracional, dando lametones y succionando aquí y allá antes de volver a engullir, deleitándose en aquel sonido profundo y cavernoso reverberando en la obscuridad de su habitación, estaba tomando aire, preparándose para atacarlo de nuevo cuando sintió como era capturada por un par de manos demasiado familiares, podía sentir como era inmovilizada por la cadera antes de ser asaltada por un calor y una humedad ajenas justo entre sus piernas, no pudo evitar que un gemido escapara de sus labios, ahora si estaba perdida porque una vez que él se aprovechaba de esa manera, no había forma de que ella pudiera volverse a mover, la sensación la hacía delirar increíblemente, haciéndola volar como si de un colibrí se tratara, aquello le había parecido más mágico que los hechizos que salían de su varita desde la primera vez que lo experimentara con él, era el único que podía dominarla de esa manera, el único que podía dejarla fuera de combate de forma tan peculiar.

Un poco más tarde los gemidos de Tooth podían escucharse en cada rincón de su pequeño apartamento, Aster la sostenía por los senos, apretujándolos sin descanso para obligarla a mantenerse derecha mientras la penetraba con fuerza desde la espalda, desviando una de sus manos de vez en cuando solo para asegurarse de que la mujer entre sus brazos permanecía arqueada, acariciándola posesivamente desde el nacimiento del busto hasta los muslos, regresando apenas para apoyarse contra aquel vientre blanco y plano mientras su otra mano se pasaba de un seno al otro, quizás estaba siendo demasiado agresivo con ella al no permitirle cambiar de posición para descansar ni un poco, pero no podía parar, algo en aquellas palabras le habían hecho hervir la sangre, no era la discusión, no era el hecho de que ella hubiera intentado acabar con la relación o los insultos que le había gritado, era algo más, no sabía el qué pero estaba ahí, en la discusión de hacía un rato, no tenía sentido tampoco el que ella lo hubiera dicho o el que lo hiciera reaccionar de aquella forma, de lo único de lo que podía estar seguro era de aquella necesidad apremiante de dejarla marcada de todas las formas que fueran posibles, ya le había dejado un par de chupetones amoratados en ambos hombros, había dejado de mordisquearle las orejas por temor a herirla cuando se dio cuenta de su propia desesperación, aun así, había terminado dejándole marcas de dientes en la base del cuello, muy cerca de la nuca y debía admitir que por alguna razón extraña, no podía dejar de pasearle las manos por encima con tanta rudeza, que seguramente la estaría lastimando, y aun así, ella no se había quejado ni una sola vez, por el contrario, parecía estarlo disfrutando de un modo inusitado, esos gemidos que salían de entre los labios de Pixie sonaban casi musicales a oídos de Bunnymund que no tardó mucho más en soltar a su compañera la cual, tampoco tardó en dejarse caer sobre sus manos, él solo alcanzó a tomarla de un mechón de cabello antes de nalguearla una sola vez con fuerza para luego embestirla como si la odiara, viniéndose de forma irremediable y quedando en blanco ante la tremenda oleada de placer que lo había derrumbado de manera literal.

Tooth podía sentirlo acelerando el paso, obligándola a correrse antes de lo esperado, cuando al fin se repuso lo suficiente pudo sentir como algo bombeaba y palpitaba en su interior para luego desconectarse de ella sin previo aviso, estaba cansada, tan cansada como si hubiera corrido un maratón, pero el verlo ahí, técnicamente desmayado en su cama, con el miembro aun rojo y palpitante no hicieron más que excitarla una vez más, esperó un poco en la posición en la que había quedado, tratando de calmarse pero simplemente no podía, lo volteó con algo de rudeza antes de sentarse a horcajadas sobre él, notando como Aster se retorcía ante su tacto y como su rostro se contraía al ser su miembro obligado a ingresar de nuevo en aquel cuerpo ajeno, no le importó, lo abrazó un momento, besándolo en los labios con menos ímpetu y violencia antes de comenzar a mover las caderas a un ritmo más lento.

-No… Tooth… estoy sensible… espera.

-No puedo esperar, vas a dejarme en un rato.

-Solo es por un mes… auch… Tooth.

-No puedo parar… simplemente no puedo… quiero más, quiero hacer esto contigo hasta que sea de día.

Aquel segundo encuentro estaba resultando ser demasiado agridulce, era cierto que no podía parar, sus caderas se movían solas, como reclamando el calor del que habían sido despojadas, su cuerpo entero no paraba de arquearse antes de dejarse caer sobre aquel otro cuerpo, más grande y fuerte, su corazón latía con desenfreno, mientras de sus ojos habían comenzado a salir lágrimas de nuevo, más y más lágrimas que habían comenzado a caer sobre el cuerpo febril de Aster, obligándolo a mirarla, de pronto él ya no se estaba quejando ni moviendo, solo la observaba mientras ella seguía con su galope, arqueándose por mero impulso, intentando cubrir su rostro sin mucho éxito, hasta que él pudo reaccionar, deteniéndola con fuerza, atrayéndola despacio para besarla de nuevo sin dejar de verla, podía ver en aquellos ojos verdes la duda de que estaba pasando mientras le posaba los labios sobre el rostro una y otra vez, hasta que al fin ella lo abrazó, dejando de moverse, dejándose envolver en los fuertes brazos de su acompañante.

-Nakupenda, nakupenda – Decía el auror una y otra vez entre beso y beso, provocando que más y más lágrimas salieran de aquellos ojos violetas – nakupenda – dijo él de nuevo antes de abrazarla y retomar el ritmo que ella había dejado pendiente, comenzando a acariciarla con ternura para poder besarla en los labios con absoluta delicadeza.

Ambos rodaron con suavidad sin dejar de moverse, envueltos por la intimidad de la noche, rodeados por la obscuridad de aquel departamento londinense hasta quedar completamente exhaustos, aquella segunda ronda había sido más suave, más lenta, más como una despedida que como un encuentro pasional, Aster no se atrevió a soltar a Tooth en ningún momento, tampoco había podido dejar de besarla por todo el rostro, por el cuello y los hombros con gentileza, ahora en completo silencio, y Tooth, apenas había podido contener las lágrimas, mientras su cuerpo se iba relajando cada vez más y más ante las caricias cálidas y cuidadosas de que estaba siendo víctima por dentro y por fuera, para cuando todo terminó, y la respiración pesada del australiano le anunció que estaba profundamente dormido, se dio cuenta de lo que en realidad había pasado.

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Era de día, demasiado temprano aun, la alarma de su reloj todavía no sonaba pero algo la había hecho abrir los ojos, debían ser las cinco de la mañana o algo así, el espacio vacío en su cama se sentía aún caliente mientras observaba adormilada aquellas marcas negras en la espalda más que trabajada de su amante en turno, el cual estaba a medio vestir, atándose las agujetas de sus botas en completo silencio para luego tomar la playera desmangada de algodón que sin duda, había estado usando el día anterior, lo observó mientras se colocaba la playera negra de mangas largas con que tapaba sus tatuajes cuando debía salir de Londres, acomodarse aquella correa de cuero café en que colgaba un par de boomerangs de madera a la espalda, lo observó mientras se levantaba con cuidado para tomar la gabardina gris que siempre tenía puesta en el trabajo y no pudo alejar la mirada o cerrar los ojos cuando su visitante comenzó a abrocharse meticulosamente los botones a la par que se giraba para poder salir, sus miradas chocaron por un momento en el cual aquellas manos ásperas y callosas se detuvieron de lo que estaban haciendo, el rostro serio de siempre mostraba un poco de sorpresa conforme aquel hombre se acercaba de nuevo al lecho, subiendo con cuidado, como si temiera despertar a una niña antes de darle un beso de buenas noches en la frente, quedando a pocos milímetros de ella.

-No te vayas – Susurró Tooth sin poder evitarlo.

-Voy a volver – Respondió Aster en el mismo tono de voz que ella.

-Pero te necesito.

-Lo sé… pero debo irme.

-…

-Por cierto… cuando vuelva… ¿aun puedo traer algunas cosas? Ya sabes, ¿por si termino quedándome a dormir?

-Por supuesto – Sonrió Tooth mientras observaba como aquel rostro ligeramente bronceado comenzaba a tomar un color ligeramente rojo en las mejillas.

-Y… hem… en cuanto a lo de… bueno… creo que podremos hablarlo cuando vuelva… los niños son… demasiada responsabilidad para una sola persona.

-No pienso casarme contigo – Contestó Tooth ligeramente divertida.

-¿Quién habló de casarse? No me pediste matrimonio, me pediste un hijo… ¡por Merlín!, a mi madre le dará un infarto cuando se entere.

Tooth se rio un poco, tapándose los labios como evitando que la risa saliera pero no podía evitarlo.

-¿Entonces tienes una?

-¿Qué cosa?

-¡Tienes madre!

-¡Claro que tengo!... ¿no creerás que salí de un huevo o que llegué del espacio, no?

Tooth rio un poco más antes de incorporarse ligeramente para besar al hombre frente a ella en la punta de la nariz y luego en la mejilla, al menos se sentía tranquila y feliz como no lo había estado en semanas.

-Que tengas buen viaje.

-Gracias… no coquetees demasiado con el nuevo… o con los demás magos.

-¿Por qué haría eso?

-En ese caso, no te les acerques demasiado… eres mía.

-¡Uga uga! – Respondió la chica en tono de sarcasmo obligando a Aster a voltear los ojos como si hablara con una niña de dos años, obviamente, no había entendido la broma.

-¡Cuídate! ¿si? Y no te metas en problemas.

-¿Quién crees que soy? ¿Jack Frost?

-Hmpf… a veces pienso que tú y ese idiota descerebrado son parientes… adiós.

-Adiós guapo.

Y sin más, Aster Bunnymund salió de la habitación y del apartamento, dejando a la maga más rara de todo el magisterio con una sonrisa que no la abandonó por todo el mes, sonrisa que se agrandó aún más, si eso era posible, cuando entró a su casa encontrándose con que cierto australiano había vuelto y la esperaba sentado en un sillón de la sala con un baúl a un lado.

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NOTAS DE LA AUTORA:

*Wanawake! - ¡Mujeres! (Swahili, recordemos que Aster es australiano)

*Nakupenda – Te amo

o.O ¿De dónde demonios salió eso? Ahora si, creo que necesito ir a ver a un psiquiatra, jajajajajajajajajaja, acabo de enloquecer y desconozco la razón… jajajajajajajajajaja, bueno, ni hablar, estuve pensando en la relación de esos dos, que casi nadie sabía que andaban juntos incluso cuando ya tienen una hija y la llevan a la reunión 10 años después y pues… aquí está el resultado, ¿qué les pareció? Espero no haber sacado demasiado a los personajes de sus personalidades… al menos a Tooth, creo que se me pasó la mano poniéndola así de agresiva, jejejejeje, y bueno, contestando a sus comentarios…

Lau, muchas gracias, espero que hayas llegado hasta este cap, Hikari, que bueno que te estuviera gustando la historia, lo de la cicatriz de Jack se verá más adelante, lo juro lo juro, también lo de la pierna postiza de Hiccup, son de esas cosas que tengo colgadas en la línea de tiempo de esta historia con todo y marquito rojo para que resalte, vivi, gracias por tu comentario, que bueno que te gustara, este creo que no quedó tan gracioso como el anterior pero espero lo hayas disfrutado, prometo ponerme las pilas con Genderbender, ando bastante atrasada con ese, miss, en serio disculpa que tardara tanto, se me está complicando un poco escribir pero aquí sigo, no me gusta abandonar historias, así que aquí andaré hasta terminar, muchas gracias por el apoyo, en cuanto a la imagen que comentas, jejejeje, creo que también la he visto, aunque realmente no es en la que me basé, pero igual, por ahí va la idea del cap anterior, y finalmente yoi, muchas gracias por el apoyo, sé que había dicho que trataría de volver a subir Genderbender de forma quincenal pero si, se me está dificultando, igual no pienso abandonarla, así que, aunque sea espaciado, tendremos Jelsa todavía un buen rato.

Bueno chicos de momento es todo, me retiro pero no sin antes agradecerles a todos los que leen esta historia, los que la tienen en favs, follows y a los que han seguido dejando sus comentarios, aun cuando esta irresponsable escritora esté dejando espacios de tiempo tan largos entre una y otra, cuídense mucho todos y ya saben, se aceptan críticas, sugerencias, imágenes y demases.

SARABA