Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 21
Eran buenos tiempos, ni la policía ni los fiscales se atrevían a tocarlos. Los mafiosos y pandilleros reinaban en las calles, los jueces lo pensaban dos veces antes de dictar una sentencia contra ellos. Si remotamente fueran arrestados, sus abogados no tardaban más de unas horas en sacarlos. La justicia no existía, la ciudad le pertenecía al crimen organizado.
– ¡Los quiero a todos en sus puestos, esto se pondrá divertido! –exclamó Rock.
Empezó como un simple ladrón, asaltaba a transeúntes en las calles o simplemente robaba automóviles. Con el tiempo se unió a una pandilla, de trabajar solo pasó a delinquir organizadamente. Fueron robos pequeños, asaltos a supermercados o a autobuses, la policía lo atrapaba varias veces, pero eso no amedrentó sus deseos de dinero fácil.
Con el tiempo Rock llamó la atención de un reconocido mafioso de la ciudad, Cassius Gambino. Una vez dentro del círculo de Gambino, Rock obtuvo una gran cantidad de dinero y de armamento. Su recién adquirida autoridad como subalterno de Gambino, le otorgó el respeto y miedo de sus hombres, que cada vez eran más.
– Gambino estará bien protegido, estén alertas pero sobre todo…no lo arruinen.
Pero Rock pronto quiso más que sólo ser el hombre que hacía el trabajo sucio de Gambino, él quiera ser mucho más que eso. Sabía que era un movimiento peligroso, aún así tenía el valor de morder la mano que le dio de comer. Cassius usaba la fachada de ser un simple inversionista, con esa cortina de humo lograba lavar el dinero que ganaba de sus no tan legales inversiones.
Mientras él se sentaba a contar sus ganancias, Rock y sus hombres eliminaban a la competencia de Gambino, cada rival muerto significaba un billete más en sus bolsillos. Y fue precisamente al ver esa gran cantidad de dinero, que Rock no dudó en ejecutar su plan de derrocamiento. Todo el poder, todo lo que Gambino poseía estaba ahora en manos del destino, la moneda ya fue lanzada…ahora de qué lado va a caer.
– Jimbo ve y corta la energía, Slimjim asegúrate de tomar el helicóptero en el tejado…quiero todo cubierto–Rock le dio instrucciones a sus dos hombres de mayor confianza.
Rock entró por la entrada principal del edificio con normalidad, los demás secuaces de Gambino lo conocían así que no hicieron preguntas. Muchos ni siquiera le dirigían la mirada, Rock era un hombre alto y musculoso, nadie se atrevería a pararse frente a él para enfrentarlo…nadie, excepto el mismo Gambino.
Era de noche, el edificio pertenecía a una supuesta firma de inversionistas, durante el día dicho lugar se llenaba de actividad con hombres de negocios entrando y saliendo a la vez. Sin embargo, al haber caído el sol, el edificio corporativo fue silenciándose poco a poco. Habían pasado cinco minutos desde que entraron, para Rock y sus hombres, todo iba según lo esperado.
Gambino se encontraba en su oficina, en la parte más alta del edificio de treinta pisos desde donde tenía una excelente vista de toda la ciudad. Rock subió en el ascensor hasta llegar al último piso, al salir del elevador miró su reloj en unos segundos se debían apagar las luces, todos sus pasos fueron planeados y medidos.
Cassius conversaba por teléfono, cuando en ese instante tanto las líneas telefónicas como las eléctricas fueron desconectadas, dejando en penumbras al edificio entero. El mafioso al verse rodeado de oscuridad, supuso que algo no andaba bien y sus sospechas se confirmaron al escuchar a la distancia el sonar de los disparos.
Los hombres de Rock intercambiaban proyectiles con los secuaces de Gambino, quien precisamente iluminaba su visión con una débil linterna a su vez que apuntaba hacia al frente con su arma. Hasta este punto de la confrontación, el mafioso aún desconocía la identidad de los atacantes ya que nadie conocido por él–como creía–se atrevería a atacarle de tal manera.
– ¿Gambino es usted?
– ¿Qué diablos está pasando Rock? –le cuestionó al iluminarlo con su linterna.
– Alguien cortó la energía, están atacando el edificio–respondió–será mejor salir cuánto antes.
– Vamos a la azotea, mi helicóptero nos sacará de aquí.
Rock lo acompañó hacia el tejado, mientras tanto sus hombres terminaban de eliminar la cada vez menor resistencia de los partidarios de Gambino. Ambos criminales llegaron a la azotea, Cassius aún no se había dado cuenta que el causante de dicho ataque estaba parado a su lado. Los dos entraron en la aeronave la cual despegó rápidamente, cosa que le dio una falsa sensación de seguridad a Gambino.
– Parece que todo ya terminó, pero cuando regrese acabaré con los que se atrevieron a invadir mi edificio–dijo Gambino, quien notó algo que le molestó– ¿por qué no nos movemos?
– No hace falta hacerlo, su viaje ya se acabó–contestó Rock, quien sacó su arma y le apuntó a su antiguo jefe.
– ¡Fuiste tú!... ¡me traicionas!
– Es simplemente la supervivencia del más fuerte, y usted ya pasó a la historia.
– ¡No tienes las agallas para dispararme!
– Claro que sí, pero se me ocurre algo mejor que dispararle.
Rock abrió la puerta del helicóptero y una fuerte brisa inundó la cabina, los automóviles y demás objetos se veían diminutos a esa gran altura. Con un simple empujón el mafioso más respetado y temido de la ciudad descendió metro a metro, su cuerpo quedó destrozado al chocar contra el techo de un automóvil. Los días de Cassius Gambino se terminaron.
Al morir Gambino todo el territorio que controlaba se fragmentó, otros mafiosos vieron la oportunidad de adquirir más terreno por lo que comenzaron con una sangrienta guerra que bañó las calles de Ciudad Satán. La policía no era capaz de detener semejante ola de violencia, pero tan repentina como inició así terminó.
Rock tomó lo que quedó del poder de Gambino para sí mismo, y rebautizó su organización criminal con el nombre de la banda Red Shark, que a diferencia de los mafiosos tradicionales quienes ocultaban sus crímenes con falsas fachadas, él daba la cara proclamándose culpable de cada robo y asalto que sus hombres ejecutaban.
Durante aquellos días, ni la policía ni nadie se atrevían a tocarlo. Todos los que intentaban delatarlo o testificaban contra él, terminaban muertos. No obstante, Rock y la banda Red Shark no eran los únicos que operaban en Ciudad Satán. Una misteriosa mujer que salió de la nada empezó con sus propias operaciones delictivas, una vez más se avecinaba una guerra entre bandas.
Aquella mujer de brillante cabello rubio inicialmente se limitaba a estafar y a arreglar apuestas en casinos, pero con el tiempo fue expandiendo sus delitos al robar bancos y demás sitios. La banda Blue Shadow como fue conocida fue ganando territorio, el cual rivalizaba en tamaño al de la pandilla de Rock.
Ambas organizaciones de criminales lucharon por más territorio, pero irónicamente los rivales compartían un enemigo en común. Una entrometida chica, hija del hombre más famoso de Ciudad Satán sintió el impulso de combatir a cada malhechor de su ciudad. Al principio era vista como un mal chiste, como una amenaza menor, pero aquella adolescente con el tiempo se transformó en un verdadero problema.
Videl Satán se convirtió en un símbolo, un emblema que enseñaba que no se debía temer a los criminales. La policía pronto le dio todo su apoyo, la ciudad entró en una etapa de limpieza nunca antes vista. Fue tanto su éxito, que las celdas en las prisiones comendaban a escasear. En un par de ocasiones, Videl estuvo a punto de arrestar a Rock y a Lunch pero siempre se les escapaban por poco.
La policía, los fiscales y jueces que no se atrevían a tocarlos, ahora no dudaban en perseguirles hasta confinarlos en prisión para siempre. Los pandilleros que solían caminar con impunidad a plena luz del día, se debieron ocultar para planificar sus crímenes clandestinamente. Los alguna vez rivales a muerte, se volcaron uno al otro formando la alianza de criminales más grande jamás vista, con un único propósito: eliminar a Videl Satán.
Sin embargo, paradójicamente aquella alianza durante los meses que existió nunca cumplió con su propósito. Videl Satán no había muerto, los pandilleros nunca llegaron ni a tocarla. Se limitaron únicamente a vigilarla, a estudiarla, a conocer íntimamente a su enemiga. Para Rock esta coalición no tenía sentido, Lunch por su parte se limitaba a ejecutar planes que no conseguían eliminar a la hija del ahora alcalde.
Cuando se anunció que Videl ya no ayudaría a la policía, Rock creyó que su alianza con Lunch ya no tenía caso, pero sabía que separarse sólo los haría confrontarse uno contra el otro una vez más, pero ahora tenían a un nuevo adversario mucho más difícil que Videl…el Gran Saiyaman. Un hombre con poderes sobrehumanos, que no puede ser herido por ninguna arma convencional, era ahora él, el enemigo a vencer.
– ¿Por qué tan callado? –preguntó Lunch.
– ¿Cómo destruyes algo indestructible? –contestó con una pregunta.
– Haciendo a lo invulnerable…vulnerable.
El asombro aún los dominaba, nadie se esperaba presenciar tal acontecimiento, la hija se rebeló contra el padre desenmascarándolo frente a todos. Su flamante campeón y alcalde, el líder de su ciudad, escapó ante los ojos de todos por las afirmaciones de Videl. Todos los espectadores seguían recordando aquellas palabras:
– Todos aman a mi padre, lo idolatran…lo veneran–afirmó Videl–pero no lo conocen en verdad, manipula las cosas para su conveniencia, se atrevió a obligarme a casarme con un tipo que no soporto y que sólo me genera asco–continuó hablando–mi padre ya ni siquiera entrena, se la pasa fumando y bebiendo en exceso, sale cada semana con una mujer diferente que obviamente sólo lo hace por su dinero y fama.
¿Podría ser cierta tal afirmación?
Todo tenía que ser mentira, Mr. Satán era una persona ejemplar que le trajo prosperidad a Ciudad Satán, las palabras de Videl tenían que ser falsas. La prensa siempre mostró al campeón como un hombre honesto, pero sobre todo como un buen padre. Videl siempre fue muy reservada con su vida privada, todo lo contrario a su padre quien salía en primera plana casi todos los días.
Mientras que el público aún pensaba sobre lo dicho por la pelinegra, ella se mantenía alejada de todos, las manos le temblaban por la ansiedad, era una mujer libre, ya no se tenía que preocupar por casarse con aquel presumido embustero, que ahora mismo debe estar gritando como niña por su brazo roto.
Sin duda se había metido en problemas, su padre está furioso y no imagina qué hará para castigarla por sus palabras. También lejos de todos, Gohan esperaba que los diez minutos que lo separaban de su pelea con Videl pasaran pronto, sin embargo otra cosa lo inquietaba, varios pares de ojos lo miraban desde el comienzo de la competencia, y tal situación ya lo estaba cansando.
Anteriormente había percibido la inusual energía del anciano que actúa como árbitro, además su nombre le era levemente conocido, sabía que lo había escuchado antes pero no estaba del todo seguro. Gohan decidió dejar de lado a aquellas personas, se concentraría en Videl, después de todo por ella estaba allí.
– ¡Muy bien, el descanso ya terminó! –Yamcha anunció gritando– ¡daremos inicio con la gran final del torneo!
Gohan quien se mantenía reclinado en una pared comenzó a caminar hacia la plataforma, Videl también avanzó en la misma dirección. Ella recordaba como el anterior oponente de Gohan se fracturó la mano con sólo tocarlo, él comprendía la peligrosidad de las patadas de Videl capaces de destrozar huesos; a pesar de no saber usar el ki.
– A mi derecha se encuentra la hija del actual alcalde de la ciudad, conocida por haber sido por mucho tiempo el temor de los criminales…ella es Videl Satán–afirmó Yamcha presentando a los finalistas–y a mi izquierda está su oponente, se trata de un destacado estudiante quien obtuvo calificación perfecta en los examen de admisión de la preparatoria, con ustedes Son Gohan.
Los dos participantes se colocaron uno frente al otro, para los dos, dicho torneo ya no tenía ningún sentido, Videl al fin se liberó de Shapner y Gohan quien creía que pelearía con el rubio, vio que dicha lucha no será posible. Yamcha una vez más reiteró las reglas del combate, sin obtener la atención de los participantes.
– ¡Qué comience el combate final! –exclamó el antiguo novio de Bulma.
Silenciosamente se posicionaron en sus respectivas posturas de pelea, mientras intercambiaban miradas. Ambos estaban ansiosos, querían salir de allí lo más pronto posible, los ojos de los espectadores eran como taladros en sus cabezas, deseaban soledad para reacomodar ideas. El ganador final no importaba, entre más rápido termine todo mejor.
Videl fue la primera en atacar, lanzó un puñetazo al rostro que Gohan esquivó fácilmente desplazándose hacia un costado. Ella continuó con la persecución aprovechando la amplitud de la plataforma, aunque Gohan se limitaba a únicamente eludir sus arremetidas. Los espectadores los seguían con sus ojos, los primeros dos minutos de la pelea fue poco emocionante.
Gohan no tenía intenciones de lastimarla, pero respetaba el orgullo de peleadora de Videl, por eso quiso darle una pelea digna en la cual el ganador no era importante, así que fue lentamente respondiendo a la ofensiva de la mujer. Quien se fue olvidando de los demás, y se concentró únicamente en Gohan, por unos instantes se sintió como si fueran los únicos en aquel lugar.
La hija del campeón y alcalde disparó una patada, Gohan se agachó haciendo que la pierna de ella pasara por arriba de él, se levantó rápidamente y contraatacó con un puñetazo que Videl bloqueó con el antebrazo derecho. Ella saltó y dio una pirueta elegante en el aire, pero cuando su puño parecía tocar la barbilla de Gohan, este atrapó su mano inmovilizándola.
– ¡Diablos! –dijo molesta ante lo ocurrido.
Sin soltarla, Gohan la lanzó sobre su hombro aunque ella logró caer firmemente en el suelo sin problemas. Yamcha seguía narrando la lucha, aunque se impacientaba por ver más de las habilidades ocultas del chico quien seguía conteniéndose mucho en la pelea. Pero tal lucha le hizo recordar la última vez que vio a Goku, al igual que en aquella ocasión tanto Gohan como Goku, luchaban sin lastimar a su adversaria.
Tomando la iniciativa, Gohan se arrojó contra ella atacándola con una seguidilla de puñetazos rápidos, su idea no era golpearla directamente, sino, confundirla con su velocidad. Videl sentía como los puños de Gohan pasaban a milímetros de su rostro, más ninguno la golpeó, sin embargo ella intentaba esquivarlos con mucha dificultad.
Sin que ella lo notara, la estrategia de Gohan funcionaba, al tratar de evadir sus ataques Videl se acercaba cada vez más al borde del ring, pronto se detuvo al sentir con sus pies el final de la plataforma. Por un instante se sintió derrotada y cerró sus ojos, los segundos pasaron y no sintió nada.
– ¿Qué ocurre? –Se preguntó a sí misma, cuando sus pupilas de color zafiro miraron, Gohan estaba en el centro de la plataforma de espaldas– ¿por qué no siguió atacándome?
Aún sin comprender sus acciones corrió hacia él para atacarlo, aceleró lo más que pudo y en el momento adecuado lanzó una fuerte patada hacia la cabeza de Gohan, pero en ese instante el chico se reclinó escapando de ella. Videl se volteó incrédula, cómo escapó de su ataque si estaba de espaldas. Un gruñido de frustración salió de su boca, aquel joven de cabellos puntiagudos era mucho más de lo que aparentaba.
La ansiedad y molestia del principio fue desapareciendo para ambos, quienes en el fondo comenzaban a entretenerse con la pelea. Gohan se dio cuenta de que esa era la oportunidad perfecta para medir el potencial de Videl, tal vez más adelante en el futuro, él le pueda enseñar una que otra cosa útil, como por ejemplo aquella energía conocida por muy pocos humanos: el ki.
Continuando con su prueba, Gohan arremetió contra ella con un derechazo que Videl bloqueó con su antebrazo, aprovechando su proximidad con él, respondió con un rodillazo que Gohan detuvo con su mano. Ella comenzó a exasperarse ante su nula ofensiva, era una lucha algo trabada donde no parecía ver un claro ganador.
– Esa chica me recuerda a…–Bulma reclinó su barbilla en su mano, la rabia que se miraba en los ojos de Videl era similar a la Milk, cuando años atrás ella luchó contra Goku–sí, definitivamente es como ella.
Videl recordó las palabras del árbitro del torneo en su pelea pasada, ante esto cambió su estilo de pelea dejando de usar golpes directos para emplear ataques más rápidos. Gohan disparó un puñetazo que la joven esquivó encorvando el cuerpo hacia atrás, al reincorporarse la pelinegra atacó con una ráfaga veloz de golpes con las palmas abiertas.
Con el brazo derecho Gohan bloqueó una de sus manos, al mismo tiempo que utilizó la pierna del mismo lado para patearla en el abdomen. El público notó como la intensidad iba en aumento poco a poco, los jóvenes participantes estaban demostrando una gran agilidad al momento de efectuar sus movimientos.
– Sé que puedes hacer las cosas mucho mejor, no te contengas–Yamcha murmuró deseando ver alguna técnica sobrehumana por parte de Gohan, si era hijo de Goku debía utilizar la misma destreza de lucha que él, pero el chico no estaba reaccionando como él esperaba.
Ambos se movían por todo el ring, el fluido desplazamiento de sus brazos y piernas era casi coreográfico. Videl saltó y cayó sobre Gohan enganchando sus piernas en su cuello, la peleadora usó todo su cuerpo como un fulcro y arrojó al joven Son en el aire. Gohan logró caer de pie, pero no pudo ni respirar porque Videl continuó con su ofensiva.
Gohan la esperó y la detuvo al sostener sus manos, con sus dedos entrelazados se empujaron uno al otro. A Videl le pareció que peleaba contra una pared, por más que trató de moverlo no pudo. Ella liberó una de sus manos y recurrió nuevamente a sus piernas, propinando un fuerte puntapié. Su rival aún sosteniéndola por su otra mano la alzó en el aire, entorpeciendo su intento de ataque.
El tiempo siguió pasando, Yamcha consultó su cronómetro viendo que al combate sólo le quedaban tres minutos de vida. Toda la pelea fue física, ninguno empleó el ki para nada, Videl porque no sabía que existía y Gohan para ocultar su verdadero poder. El cansancio pesaba más para ella, quien luchó anteriormente contra rivales que la exigieron mucho, Gohan era otra historia.
Estaban en el borde de la plataforma una vez más, en aquel instante él sintió otro poder muy grande que no reconoció. A lo lejos un hombre de baja estatura pero con un peculiar peinado los veía muy enfadado, Gohan se percató que el ki de ese individuo sobrepasaba el suyo, rivalizando el nivel del hombre más fuerte que ha conocido: su padre.
Vegeta estaba molesto por haber perdido su tiempo, aquel torneo era de un nivel sumamente bajo según su opinión. Pero lo que más le enfurecía era la patética pelea que presenciaba, si ese chico era en verdad el hijo de un poderoso guerrero no lo estaba demostrando. Simplemente se hartó de ver tanta estupidez.
Videl sin tener la capacidad de sentir presencias, vio como Gohan se distrajo por un segundo. Ante esto corrió hacia él con toda la fuerza que le quedaba y brincó, su patada lo impactó en el pecho haciéndolo caer al suelo. Absolutamente todos se quedaron en silencio por un momento, Yamcha lo vio tirado fuera de la plataforma pero no reaccionó hasta unos segundos después.
– ¡Y la ganadora es Videl Satán! –Gritó Yamcha anunciando el resultado definitivo del torneo– ¡quien se convierte en la primera campeona, del torneo escolar de la Preparatoria Estrella Naranja!
Una parte de los espectadores aplaudió el resultado final, otros no lo aceptaron demostrando su descontento con abucheos. Gohan parpadeó un par de veces, no le importaba haber perdido aunque le seguía sorprendiendo la energía de aquel individuo, ese hombre demostraba un gran control sobre su ki, ya que esta ahora se percató de él. Se levantó sacudiendo su ropa, él y Videl intercambiaron miradas…esa engorrosa pelea por fin se acabó.
La ceremonia de premiación inició enseguida, revelando las condecoraciones para ambos finalistas. El gran decepcionado fue Yamcha, todo su plan para demostrar definitivamente que Gohan tenía relación con Goku se desplomó, porque el chico no luchó como él lo esperaba. Tenía que haber otra manera de comprobarlo.
– ¡Para el segundo lugar, como reconocimiento le entrego esta medalla! –El director de la preparatoria le entregó su premio como segundo lugar– ¡y para la ganadora del primer torneo de nuestra escuela, hago entrega de este trofeo que la acredita como campeona!
La chica miró sin mucho interés su trofeo, para ella haberse desahogado con su padre era el mejor premio que se le podía otorgar. Sin embargo, un último galardón le esperaba.
– ¡Pero aún hay algo más Videl! –La joven no comprendió del todo– ¡falta algo muy especial!
– ¡Y ciertamente lo es! –de la nada, el antiguo alcalde Mr. Kosuco en compañía del jefe de la policía de Ciudad Satán, aparecieron frente a la adolescente de cabellos negros.
– Videl, durante mucho tiempo ayudaste a mantener limpias las calles de Ciudad Satán, salvaste la vida de muchos inocentes e incluso a varios oficiales de policía–afirmó el jefe del departamento de policía.
– Esta ciudad tiene una gran deuda contigo–continuó hablando el ex alcalde–es por eso, que el departamento de policía te entregará un reconocimiento público por tus acciones, y así todo aquel que venga a nuestra ciudad conocerá la vida y la obra de una jovencita llamada Videl Satán.
Todo estaba planeado, el director de la preparatoria, el antiguo alcalde y el jefe del cuerpo policial habían elaborado dicha sorpresa, la joven agradeció silentemente a los caballeros pero Videl no se quedó para celebrar, tan rápido como pudo se fue de allí sin demora. Los demás espectadores también comenzaban a irse, el evento escolar había finalizado.
– ¡Gohan, Gohan espera! –una mancha pelirroja corrió hacia él, deteniendo al chico cuando pretendía irse de allí.
– ¿Qué quieres Ángela? –preguntó deseoso de marcharse, la mirada de varias personas a lo lejos le molestaban mucho.
– Sé que las cosas no fueron por buen camino, pero te parece si lo intentamos de nuevo–respondió esperanzada después de haber sido rechazada por él– ¿podemos intentarlo de nuevo?
– Ángela, creí haberte dicho que en mí puedes tener a un amigo, pero nada más…
– ¿Hay otra no es así?...es Videl no lo niegues, he notado como la miras.
– ¿Y qué si es así? –cuestionó.
– ¿Pero qué tiene ella que no tenga yo? –le interrogó muy molesta–es una hipócrita, egocéntrica, entrometida… ¡ahh no la soporto!
– ¡Mira quién lo dice! –Expresó con un ligero sarcasmo–te comportas como una niña mimada que hace un berrinche cuando no tiene lo que quiere, crees que todos deben estar a tu servicio, piensas que consiguiendo la atención de todos en la escuela serás mejor que los demás, siento pena por ti Ángela–le dijo duramente–vives una falsa vida, sino cambias esa actitud te quedarás sola para siempre.
– ¡Cómo te atreves! –Ella intentó abofetearlo pero él le detuvo la mano antes de tocarlo– ¡esto no se quedará así, no sabes con quién te metes!... ¡no eres más que un pobre diablo, tendrás que tragarte hasta la última de tus palabras!
Gohan la vio alejarse furiosa pero no importaba, ahora no tiene tiempo para la caprichosa pelirroja.
– Me encantan las mujeres, pero en ocasiones no las entiendo–una voz se escuchó por detrás de él– ¿podemos hablar un momento?
– Discúlpeme no quiero ser grosero con usted, pero estoy algo apurado–Gohan trató de irse, pero el anciano no se lo permitió con sus palabras.
– ¿Y cómo está tu padre?... ¿alguna vez te habló de mí? –Gohan se volteó desconcertado–puedes hablar conmigo o con ellos, sabes a quiénes me refiero.
El adolescente se quedó un momento en silencio, ese hombre a primera vista parecía ser una buena persona, además que no podía ignorar el ki que emanaba de él. De todas maneras, le gustaría saber por qué lo vigilaban y qué deseaban saber.
– Vamos a otra parte.
– Como digas.
Y un cálido rayo de sol se reflejó en las gafas oscuras del maestro, segundos más tarde, usando una velocidad sobrehumana ambos desaparecieron del lugar.
– ¡Estúpidos nervios!
Habían pasado un par de días desde el torneo, durante ese tiempo todo pareció volver a su rumbo normal, sin embargo no era más que pura apariencia. La ruptura de Videl y su ahora ex prometido se convirtió en un chisme que pasó de boca en boca, también las afirmaciones de la joven con respecto a su padre se volvieron tema de conversación, algunos la llamaban mentirosa mientras otros le daban el beneficio de la duda.
– Tal vez Ireza tenía razón–murmuró la pelinegra con coletas, al mirar su vestimenta.
A ella nunca le importó mucho su manera de vestir, siempre usó ropa ligera y cómoda que no fuera muy llamativa. Su rubia amiga la intentó convencer para que el día de hoy usara algo distinto, debido a la ocasión especial, oferta que fue rechazada. Pero ahora se preguntaba si tomó la decisión equivocada, pero ya era demasiado tarde para lamentaciones.
La escuela además de contar con unas amplias instalaciones educativas, contaba con una gran zona verde para el recreo de sus estudiantes. Y fue allí precisamente, al estar a pocos segundos de la llegada del mediodía, que una muy ansiosa Videl esperaba sentada en una butaca del parque a que él llegara.
Luego de todo lo sucedido en el torneo, Videl se escondió del mundo, sabía que volver a su casa sería por ahora un error, su padre estaría furioso y quién sabe qué hará cuando la vea. Ireza siendo su incondicional amiga le dio hospedaje en su casa por un par de días, mientras se apaciguaban un poco las aguas.
– ¡Sabía que había algo entre ustedes! –Videl aún recuerda la emoción que Ireza expresó cuando le habló de su cita con Gohan– ¡hasta que al fin se animaron a dar el paso!
Pero ella no estaba allí para salir con Gohan, sino para estar con otro.
Videl se había ausentado de la preparatoria, siendo Ireza la única que sabía sobre su ubicación. Un día antes, la rubia al recoger unos cuantos libros de su casillero halló una pequeña nota entre sus cosas. La carta no estaba dirigía a ella, sino a la hija del campeón en ese momento ausente. Ireza se llevó la carta con ella, siguiendo las instrucciones escritas en el papel:
Hola.
Lamento si soy inoportuno, pero necesito de tu ayuda. Por favor, no abras esta carta, entrégasela a Videl, ella sabe quién soy, yo lo haría pero no sé dónde se encuentra por eso recurro a ti. Te lo agradezco mucho.
Videl debió soportar el intenso interrogatorio de su amiga al respecto, acorralada por las preguntas la chica ojiazul no tuvo más salida que decirle lo poco que sabía sobre su amigo misterio. Un chico que no conoce en persona, pero que en un par de ocasiones le ayudaba con sus deberes escolares pendientes. Al saber un poco sobre el anónimo admirador de Videl, la rubia casi le ordenó abrir la carta y leerla para conocer su contenido:
Hola Videl.
Primero te felicito por haber ganado el torneo, pude verlo todo ese día y estuve muy cerca de ti sin que lo supieras. Me alegra enormemente verte libre de ese pomposo engreído, aunque lo compadezco un poco, debe doler tener el brazo roto.
Bueno, el motivo real de mi carta se debe a que creo que es el momento de vernos en persona. Te estaré esperando mañana a mediodía en el parque de la preparatoria, confío verte allí.
Saludos, y nunca olvides lo hermosa que eres.
Al terminar de leer la carta, Ireza saltó hacia su guardarropa donde comenzó a planificar la vestimenta de Videl. Sin embargo, todas sus propuestas fueron objetadas. Y ahora miraba por millonésima vez su reloj de pulsera, el mediodía había llegado pero su amigo desconocido seguía sin abandonar su anonimato.
– ¿Acaso no vendrá? –se dijo a ella misma–no debí venir aquí, soy una tonta.
Videl un poco molesta pero a la vez triste se levantó con intenciones de irse, pero una hoja de papel vino bailando con la corriente y se posó frente a ella. La chica curiosa se agachó y tomó el papel entre sus delgados dedos, con sus manos enguantadas abrió la nota revelándole unas leves palabras allí escritas:
¿Qué tienen en común el cielo y el mar?
Que ambos tienen el mismo color de tus ojos, un precioso matiz azul.
La chica volteó su rostro en varias direcciones, sus coletas se agitaron con el movimiento rebotando de un lado a otro. Ante sus ojos otra nota pasó flotando, ella la atrapó en el aire y la leyó:
Si realmente quieres conocerme, sigue a tu cabello…
Una corriente de aire sopló con fuerza, las ramas de los árboles se sacudieron, sus largas coletas también lo hicieron apuntando en la misma dirección. Videl pronto corrió en esa orientación adentrándose más en el pequeño bosque que adornaba el parque, llegando finalmente al árbol más alto de todos.
Frente al árbol se encontraba una larga sábana blanca extendida en el pasto, una gran canasta también acompañaba a los demás alimentos colocados sobre la tela, pero sus ojos no dejaron de parpadear al ver al chico acostado sobre el césped con una enorme sonrisa en los labios, mientras mantenía sus ojos cerrados.
– ¡Gohan!
El miedo y la inseguridad lo estaban atormentando, qué tal si ella no asistía a su invitación, la simple idea de ser rechazado lo torturaba. Con regocijo percibió su presencia cerca, deseando mantener hasta el final su anonimato la guió paso a paso hacia él, ya no había marcha atrás, el primer escudo que protege su verdadera identidad cayó ese día.
– Videl, al fin llegas–él le sonrió–ponte cómoda.
– ¿Eras tú, todo el tiempo eras tú?
– Siento mucho haberte mentido, pero comprenderás que debía mantener las apariencias–respondió antes de palpar con su mano un par de veces el suelo–ven Videl, siéntate.
– ¿Esto es una broma?
– Claro que no Videl, recuerda que teníamos una cita pendiente–contestó el chico.
La joven se contagió de la calidez de su sonrisa, tomando asiento a su lado bajo la sombra de aquel alto roble. Ella lo miró, se podía ver en sus ojos algo de nerviosismo pero también entusiasmo contenido. Gohan era un joven tímido, pero al tenerla tan cerca de él fue como ser liberado de unas gruesas cadenas.
Fue ese impulso que le provocaba tenerla cerca, que Gohan extendió su brazo y la abrazó por sobre sus hombros. Videl se sintió amada con ese simple gesto, al percibir la compañía del cuerpo masculino de Gohan recordó aquella noche que pasó con el superhéroe enmascarado. Permanecieron en silencio por unos segundos, antes de que paulatinamente las palabras salieran de sus bocas.
– Yo…–ambos hablaron al unísono interrumpiéndose mutuamente, una leve risa salió de ambos, se rieron como un par de niños.
– Creo que querías decirme algo, dilo–señaló Gohan, a su vez de que buscaba algo en el canasto.
– ¿El de las notas eras tú?
– Creo que eso es más que obvio, Videl.
– ¿Pero cómo? –seguía preguntando incrédula.
– Me disculpo por haber violado la privacidad de tu casillero, pero no tenía el valor suficiente para hablarte cara a cara–aseguró Gohan–así que logré averiguar la combinación de tu cerradura, facilitándome las cosas para dejarte mensajes.
– Debo agradecerte tanto, mis calificaciones son un desastre…
– No me debes nada Videl, lo hice con mucho gusto–respondió al entregarla un bocadillo salido de su canasta.
– Tengo muchas preguntas que hacer, pero no sé por dónde comenzar–ella afirmó con timidez.
– Pues comienza por el principio.
Videl se aferró a él con fuerza, Gohan gustoso la rodeó con sus brazos. No podía pedir más, estaba con ella a solas, no sentía temor ni duda, nunca antes había sentido tanta confianza en sí mismo. Fue tal su seguridad, que lentamente jugó con sus largos cabellos azabaches sin que ella lo evitara, la chica acostumbrada a ocultar sus emociones las dejó salir.
– Me encanta tu cabello–él le susurró muy suavemente, Gohan sintió como ella sonrió contra la piel de su cuello–Videl yo…
Era el momento, podría decirle todo ahora mismo, su verdadera identidad como príncipe y como superhéroe, su misión en esa ciudad, su amor por ella. Pero una preocupación lo abrumó, qué tal si ella lo rechazaba y no deseaba estar con él, tal vez Videl no le correspondería sus sentimientos. Quizás no era conveniente revelarle todo de golpe, era mejor mostrarle la verdad pieza a pieza hasta que la visualice toda como un conjunto.
– Videl yo…te amo–las palabras se le salieron por sí mismas, una silenciosa Videl lo miró sin decir nada. Ella vio fugazmente sus labios, él contempló sutilmente los suyos–ya me escuchaste Videl, estoy enamorado de ti, te amo…
Su amada siguió sumergida en el silencio, Gohan sentía como el corazón le latía con fuerza, era como si deseara abandonar su pecho. En ningún momento ella lo rechazó, con algo de lentitud él le acarició el rostro con su mano, delineando con sus dedos cada facción de ese rostro coronado con ojos azules como zafiros.
Él adoró el tono rosa de sus mejillas, mirar a una Videl sonrojada era una vista tan hermosa como ver un amanecer por primera vez. Con cautela colocó su mano en la nuca de la chica quien no lo detuvo en ningún momento, ella percibió la leve humedad de sus labios al tocar los suyos, disfrutó de cada masaje y caricia que su lengua le obsequió a la suya.
La otra palma de Gohan subía y bajaba con delicadeza por su espalda, relajándola cada vez más haciendo que se sumergiera más en su deleite. Fue un beso breve, que pasó de ser inocente a uno audaz. Videl simplemente se dejó acariciar, se dejó besar y tocar, en ese instante se convenció de lo divino que era ser y sentirse mujer.
Al dejar de besarla apoyó la barbilla sobre su cabeza, compartieron ese abrazo por unos minutos hasta que ella lentamente se fue apartando de él. Gohan sintió que bajó al infierno luego de probar el cielo, Videl caminó unos metros mientras se abrazaba ella misma. El príncipe la siguió al verla detenida, él posó su mano en su hombro sintiéndose culpable por la reacción de ella.
– Videl…
– Dilo de nuevo.
– ¿Qué?
– ¡Dilo!
– Te amo–volvió a decirlo.
– ¿Cómo puedes amarme sin conocerme? –preguntó con enojo en su voz.
– Sí te conozco Videl, sé quién eres en verdad–Gohan la sujetó por sus hombros con ambas manos–eres una joven valiente, que protegió con su vida a cientos de personas, una chica entregada y determinada pero sobre todo indomable, bella por fuera y fuerte por dentro…serías la Reina de un reino.
Videl volteó su rostro a un costado.
– Me enamoré de ti por tu forma de ser, amo tu sonrisa, amo tus ojos y labios...tú me diste el valor de poder decirte todo esto, siempre me consideré un cobarde al hablar de chicas…pero eso cambió cuanto me miraste con esos ojos–con calma llevó sus manos de los hombros de ella, hasta su rostro al que masajeaba con sus pulgares–hablo con la verdad, sé que lo sabes...te amo–Gohan intentó besarla de nuevo, pero esta vez Videl se lo impidió.
– Lo siento, es sólo que me siento muy confundida–afirmó la chica–a mí también me gustas, mucho de verdad, pero Gohan hay alguien más.
– ¿Alguien más?
Videl estaba muy desconcertada, sus pensamientos eran un remolino caótico. Ella albergaba amor para Gohan, pero a la vez experimentaba lo mismo por el Gran Saiyaman. Ambos hombres aseguran amarla con todo su ser, los dos la han tenido entre sus brazos…la han acariciado y besado, la han hecho sentirse deseaba y querida.
En la existencia de Videl, tres hombres caminaban a su alrededor cambiando su vida a su manera. Pero ahora dos de los tres se fusionaron en uno sólo, Gohan resultó ser su misterioso admirador. No obstante, el dilema de cuál de los dos debe estar a su lado la persigue. No sabe qué camino tomar, Videl deseaba tanto que el superhéroe y el chico de cabellos negros fueran el mismo hombre.
– ¿Sabes quién es el Gran Saiyaman?
– Claro que lo sé, quién no sabría de él.
– Él también dice amarme, tal como tú me dices amar…–finalmente luego de unos minutos lo miró–pero creo amarlos a los dos…te amo Gohan, pero al Gran Saiyaman también.
Gohan ahogó sus palabras al último segundo, estuvo a punto de decirle que él era el enmascarado. Pero por más que quiso, no fue capaz de revelarle su segunda identidad. Al menos sabía que lo amaba, todo su viaje a esa ciudad, todos los embrollos en los que se metió valían la pena, una parte de su misión estaba completa.
– Pues, lo envidio mucho.
– ¿Por sus poderes?
– No, por el amor que le profesas–rió levemente ante la ironía.
– Podríamos terminar nuestra cita, tengo otras preguntas que hacerte.
– Claro.
Una vez más sobre la sábana, ella al mejor estilo de un fiscal lo interrogó con vehemencia. Ocultando ciertos detalles lo mejor que pudo, Gohan respondió a las preguntas de la chica serenando su curioso ímpetu. Pero sin poder evitarlo, pronto fue Videl quien comenzó a desahogar sus tribulaciones: su padre, Shapner, la fama, el dinero, sus sueños frustrados…ella lo dejó salir todo.
– Al morir mi madre, papá cambió totalmente–continuó relatándole–en varias ocasiones lo encontré con mujeres distintas, todas únicamente interesadas por su fortuna…siempre las odié y ellas a mí.
– Ahora entiendo muchas cosas–comentó el joven– ¿por qué no caminamos un poco por la ciudad?
– Me gusta la idea.
Esa no fue la típica primera cita, donde ambos vestían costosas vestimentas mientras cenaban en un refinado restaurante. Gohan deseaba disfrutar su día con ella, sin excesos innecesarios, simplemente quería estar con ella. Intentaba mostrarle a Videl que se podía ser detallista, sin derrochar dinero.
Durante su paseo por la ciudad, Videl le hizo una última pregunta a Gohan, por qué cuando tuvo la oportunidad de vencerla en el torneo no lo hizo, a lo que el chico respondió diciendo que en esa pelea no luchaba para ganarle sino para probarla. La heroína de Ciudad Satán no entendió del todo sus palabras, pero él continuó afirmando que ella podría mejorar muchísimo si abría su mente a posibilidades que cualquier pensamiento racional creería como trucos, aunque no se lo dijo directamente él se refería al ki.
Irónicamente Videl no notó las miradas y comentarios que las demás personas daban al verla, estaba tan concentrada platicando con Gohan que no les prestó importancia. El chico le contó parcialmente cómo aprendió a luchar, aunque esto sólo reactivó la curiosidad de la justiciera quien deseaba mejorar su técnica, luego de los problemas que recibió en el torneo escolar.
Cruzaron los caminos sin un rumbo definido, solamente caminaban compartiendo de la compañía del otro. El príncipe no dejó de decirle que la amaba, ella únicamente se restringió a sonreírle genuinamente. Segundos más tarde, Gohan la tomó por sorpresa al halarla hacia él para besarla estando rodeados por los demás peatones.
– Gohan, nos están mirando–dijo apenada ante las miradas de los demás.
– No me importa, que todos nos vean–masculló el joven pelinegro.
Varios transeúntes presenciaron la escena, no era usual ver a la hija del alcalde compartiendo un beso en la vía pública. Pero unos metros a la distancia, una adolescente de cabellera rojiza miró furiosa a la pareja, la chica se marchó maldiciendo mentalmente mientras repetía una y otra vez aquel beso en su mente, no sin antes jurarse a sí misma que esto no se quedaría así.
A pesar de eso, Ángela no era la única persona que los observaba. La lente de una cámara fotográfica los captó segundo a segundo, el fotógrafo al mejor estilo de un paparazzi los siguió al continuar con su andar, pero aquel individuo no trabajaba para una revista de espectáculos, sus intenciones pertenecían a un nivel diferente.
– A Lunch le va a encantar esto–expresó antes de capturar una última fotografía de ambos, seguidamente el criminal de la pandilla Red Shark, se desvaneció en las sombras.
Una pequeña pelota rebotaba a gran velocidad, ésta impactaba en la pared de concreto para luego tocar el piso por un instante para terminar en la palma de una mano. Yamcha continuó haciendo lo mismo varias veces sin detenerse, y sin darse cuenta fue aumentando cada vez más la velocidad de sus movimientos.
– Tiene que estar equivocado–afirmó para él mismo, al estar cómodamente sentado en su oficina–el maestro tiene que haberse equivocado.
Goku fue un gran amigo para Yamcha, fue él quien lo hizo convertirse de un bandido en el desierto a ser el hombre que es hoy. Cuando Goku desapareció creyó que nunca lo volvería a ver, pero cuando conoció a Gohan y notó las similitudes entre ellos, confió que ese chico le ayudaría a encontrarlo, pero sus esperanzas ahora se desmoronaron.
Bulma con todo su ingenio pensó lo mismo que su ex novio, incluso Yamcha planificó un torneo para según él desenmascarar las verdaderas habilidades que escondía, y así confirmar que ese adolescente era el hijo de su viejo amigo desaparecido. Estaba tan seguro de ello, que invitó al maestro para ayudar en su búsqueda.
– No es él–Yamcha recordó las palabras del maestro Roshi–lamento decirlo, pero él no tiene nada que ver con Goku.
– ¡Eso no es posible…él tiene que ser hijo de Goku! –Bulma exclamó en desacuerdo con el anciano.
– Maestro tiene que estar equivocado, incluso tiene el mismo nombre que el abuelo de Goku–señaló Yamcha ante el evidente dato.
– Hablé con el muchacho, le expuse nuestras dudas y al escucharlo quedé más que convencido…ese joven no tiene relación alguna con Goku–reiteró el maestro.
– ¿Está seguro de ello? –preguntó la mujer de cabellos azulados.
– Apostaría mi reputación a ello–respondió con seguridad.
La pelota se estrelló tan fuerte en la pared, que explotó al tocar el muro. Puar quien acompañaba fielmente al beisbolista retirado, dudó si decirle algo o no.
– ¡Debe haber un error!
– Yamcha, si el maestro lo dice es porque está seguro–Puar le dijo al verlo frustrado.
– Nada tiene sentido Puar…por un segundo creí que Gohan era familiar de Goku–argumentó suavemente–pensé que él nos llevaría con Goku, después de tantos años sin saber nada de él, lo volveríamos a ver.
– Tal vez algún día lo volvamos a ver, estaremos todos juntos de nuevo–declaró el gato azul volador–Goku, Bulma, Oolong, Krilin…todos reunidos una vez más.
– Algún día Puar–masculló mientras se reclinaba en su silla–algún día.
El beisbolista retirado recordó su época de bandido, cuando en medio de las arenas del desierto conoció a un niño con cola. Acompañó a aquel pequeño conociendo lugares y a personas nuevas, ganándose su eterna amistad. Yamcha fijó su mirada en el techo, Goku debía estar en alguna parte, y él lo hallaría.
Las estatuas de Mr. Satán bañadas en oro eran más que conocidas por los habitantes de la ciudad, cientos de ellas se erguían en varios puntos de la metrópoli exaltando la imagen del campeón y ahora nuevo alcalde, cada estatua reflejaba una pose distinta de victoria. Aquellos monumentos le glorificaban haciéndolo ver como el único héroe de la ciudad, cuando en realidad era lo opuesto.
– ¡Gracias a todos por venir! –Afirmó el ex alcalde–es una mañana hermosa para honrar a una heroína…a nuestra heroína.
Muchos admiradores de la justiciera se presentaron, el tributo a Videl se realizaba en el recientemente reconstruido parque central de la ciudad, que semanas antes fue destruido parcialmente por los coches bombas de Lunch. El sitio fue remodelado completamente, siendo el lugar perfecto para inmortalizar a la mítica defensora de la justicia.
– Nos protegió y nos salvó; llevó seguridad y orden cuando más se necesitaba…sin Videl no seríamos lo que somos ahora–el jefe de la policía la honraba con un ligero discurso–y ahora, al retirarse finalmente de su labor como vigilante de esta ciudad, es nuestro deber devolverle algo de lo tanto que nos dio…
Se sentía un poco incómoda, a diferencia de su padre a ella no le gustaba mucho la atención de la prensa o del público en general. Al estar parada sobre un pequeño escenario, era capaz de mirar los casi infinitos rostros aglomerados a su alrededor. Todos la conocían a ella, pero ella no los conocía a todos.
Pero de entre los rostros de los presentes, visualizó uno en especial. Levemente opacado por la multitud, Gohan se hallaba de pie mirando todo el evento mientras se desarrollaba. Tan sólo veinticuatro horas antes, los dos habían compartido su primera cita, y él esperaba que no fuera la última.
Fue una cita muy tranquila y ligera, pasearon por varias horas por las avenidas de la ciudad. El tiempo los traicionó al mostrarles que ya era momento de separarse, algo entristecido por eso él la acompañó hasta la casa de Ireza donde se hospedaba. Gohan fue muy claro con ella, le confesó su amor y sus deseos de estar a su lado.
La chica supo que le hablaba con la verdad, le amaba de igual manera pero no podían estar juntos por el momento, ella primero debía razonar con su corazón dividido en dos, no era posible amar a dos hombres a la vez. Uno le mostraba su rostro, el otro lo ocultaba bajo un casco…uno era un chico normal, el otro era sobrenatural.
– ¿Podremos salir alguna vez más? –ella recordó las palabras de él.
– Necesito un poco de tiempo, sólo eso te pido–respondió insegura.
– Yo entiendo, seré paciente.
– Lo lamento tanto, no pienses que juego contigo.
– No creo eso, sé que harás lo correcto–Gohan replicó al acercársele–buenas noches Videl.
Una silueta desde el interior de la casa los vigiló todo el tiempo, Ireza casi no pudo contener su entusiasmo al verlos juntos, pero éste estalló cuando los vio compartir un beso sin importarles nada. Cuando Videl entró en la casa, debió soportar las frenéticas preguntas de su rubia amiga quien quería saberlo todo, sin dejar de lado ni un sólo detalle.
– Por eso queremos honrarla de una manera que sobrepasase el tiempo, y para revelar nuestro monumento le pedimos a la misma Videl que nos haga el honor.
En medio del recién reconstruido parque, se encontraba una enorme manta negra rodeada de espectadores. Gohan quien miraba todo notó algo extraño, varias de las personas presentes no parecían participar de la celebración, mientras muchos gritaban el nombre de la heroína y aplaudían, algunos se mantenían en silencio.
Videl caminó hacia la gran manta negra, allí sujetó una delgada correa a su vez que era fotografiada por la prensa presente. Antes de halar la cuerda, ella se volteó hacia las personas y al mirarlas a todas se dio cuenta de que Gohan ya no estaba en ninguna parte. Preocupada lo buscó rápidamente con la vista, pero no fue capaz de hallarlo.
A varios metros de altura y a una considerable distancia, un hombre oculto apuntaba su rifle de precisión hacia su objetivo. Con la ayuda de su lente, vio como la chica tiró de la soga que dejó caer la oscura manta. Reflejando el brillo del sol, una colosal estatua con la imagen de Videl se alzó triunfante en medio del parque de la ciudad.
Levantamos este monumento para que sus hazañas nunca sean olvidadas, y su recuerdo viva por siempre en la memoria de los ciudadanos de esta ciudad. Y así, las futuras generaciones pronunciarán con orgullo el nombre de Videl Satán.
Aquella frase grabada en una placa adornaba el monumento, la estatua mostraba a una joven con coletas que se mantenía de brazos cruzados, mostrando con su rostro una perpetua expresión de seriedad. La multitud aplaudió, los fotógrafos inmortalizaron el momento cuando la justiciera, el antiguo alcalde y el jefe de la policía posaron frente a la enorme estatua.
Conteniendo su respiración presionó su dedo sobre el disparador, al hacerlo dentro del arma se activó el casquillo que impulsó la bala dentro del cañón, el proyectil salió disparado a una velocidad vertiginosa recorriendo su trayecto hacia su blanco en pocos segundos. Al mismo tiempo que Videl cerraba sus ojos para luego volverlos abrir, la bala estaba a punto de tocarla…pero una mano enguantada la atrapó en milésimas de segundo.
– ¡Qué diablos! –exclamó el jefe de la policía.
El Gran Saiyaman apareció sin aviso frente a ellos, su brazo se extendía frente a Videl y su mano estaba a centímetros de su cabeza. La chica sin comprender lo miró, él abrió la palma mostrándole la bala aplastada que estuvo muy cerca de arrebatarle la vida frente a cientos de testigos. Por unos instantes ambos se quedaron congelados en sus lugares, mirándose sin articular palabra alguna.
– ¡Maldito payaso! –el francotirador furioso por haber fallado en su misión, abrió fuego de nuevo contra Videl, pero el superhéroe fue deteniendo una a una las balas.
La policía actuó de inmediato disparando en dirección del atacante, al ubicarlo en al cima del edificio ésta entró para apresarle produciendo así una cacería humana. Las personas que fueron al evento corrían agachadas y gritando al escapar de las balas, varios de esos tiros iban en dirección a la justiciera.
– ¡Voy a sacarte de aquí…sujétate fuerte! –Videl miró por última vez intentando encontrar a Gohan, pero el héroe despegó rápidamente haciendo que a acusa de la altura los objetos se hicieran diminutos.
La joven se asustó ante el repentino despegue, haciendo que se aferrara del cuello del enmascarado con toda la fuerza de sus brazos. Al abrir los ojos se vio rodeada de nubes a una altura de vértigo, sorprendida vio como un ave volaba suavemente frente a ella. Giró su rostro quedando cara a cara con el heroico individuo, que la sujetaba contra su cuerpo.
– ¿Cómo lo supiste?
– En realidad no lo sabía, simplemente pasé para ver tu reconocimiento cuando me percaté del disparo, actué por reflejo–respondió Gohan usando su voz de Gran Saiyaman.
– Realmente querían matarme, esta vez sí fue muy real–Videl a lo largo de su carrera como justiciera recibió muchas amenazas, pero todas ellas nunca llegaron a concretarse, en ese momento comprendió que la peor amenaza es aquella que no se anuncia.
– No te preocupes, mientras esté en esta ciudad nadie te lastimará–él le susurró–yo te cuidaré con mi vida Videl.
– Llévame a casa por favor, quiero estar lejos de aquí–musitó al esconder el rostro en el cuello del héroe.
– Claro, como quieras.
Al volar en los brazos de aquel hombre, ella no sintió el impulso de saber su verdadera identidad, ya habrá tiempo para eso. Le preocupaba Gohan, esperaba que estuviera a salvo y lejos del peligro. Confiaba que la policía atrapara al tirador, así que simplemente se olvidó de eso y disfrutó del viaje en los brazos del otro hombre que pelea por su corazón.
Suavemente se colocó frente a la mansión de Mr. Satán, por error Gohan olvidó que ella ya no estaba viviendo allí pero ya era muy tarde para corregirlo. Videl se dio cuenta de todo, pero en lugar de huir quiso quedarse. Había estado posponiendo su encuentro con su padre, este era el momento para hablar unas cuantas cosas.
– ¿Recuerdas lo que te dije aquella noche? –preguntó esperanzado.
– Sí, lo recuerdo todo muy bien–Videl respondió.
– Yo…
– Escúchame–lo interrumpió–estoy pasando por muchas cosas nuevas y necesito tiempo para replantear mi vida–alegó la pelinegra–desearía mirarte directo a los ojos pero tu casco no me deja, siento algo muy fuerte por ti…y por otro chico, te amo pero también a él… ¡no sé qué hacer!
En ella había conocido varios aspectos: la había visto estar furiosa, adoraba su rostro cuando mostraba curiosidad, le encantaba su sonrisa cuando expresaba felicidad, disfrutaba del sabor de su boca al besarla, amaba la suavidad y la calidez de su piel al rozarla con sus manos, pero de todas sus facetas sólo odiaba una: verla llorar desgarrada en sus brazos.
La abrazó lo más fuerte que pudo sin llegar a lastimarla, saber que era él quien ocasionaba esa confusión y dolor le hacía sentirse como una basura. Ella sufría porque estaba enamorada de dos hombres distintos a la vez, dos hombres que en realidad eran el mismo. Gohan titubeó varias veces, si le decía todo de una vez ella dejaría de atormentarse…sin embargo, el miedo de ser rechazado le cerró la boca.
La albergó en sus brazos por varios minutos, inesperadamente escuchó como su sollozo desapareció, levantó la barbilla y secó sus propias lágrimas antes de mirar de soslayo. Gohan reconoció la rebeldía en sus ojos, ella sólo ponía esa mirada cuando estaba a punto de hacer o decir algo fuerte.
– Ahora no es tiempo de llorar, yo no soy una pobre damisela en apuros–afirmó con voz clara–entraré en la casa de mi padre porque debemos hablar, pero antes de irme me gustaría pedirte una cosa.
– ¿Qué necesitas?
– Quiero aprender a hacer todo lo que haces, tener esa fuerza tan descomunal, pelear como lo haces tú…pero sobre todo quiero que me enseñes a volar–él adoró el azul de sus ojos al verla– ¿me enseñarías a volar?
– Sí Videl, claro que sí–el superhéroe contestó sonriente.
– Gracias, te lo agradezco mucho…pero te lo recuerdo, descubriré tu verdadera identidad me cueste lo que me cueste–su rostro se volvió duro en segundos– ¿te quedó claro?
Él asintió con la cabeza.
– Debo irme–él la vio titubear un poco, pero todo se aclaró–gracias por salvarme la vida de nuevo–en un rápido movimiento le besó la mejilla antes de salir corriendo a la mansión.
Gohan se quedó congelado, casi siempre era él quien daba el paso pero ahora fue el turno de ella. Le preocupaba el intento de asesinato contra Videl, esta vez las cosas se estaban poniendo más serias de lo normal. Despegó alejándose de la mansión, mientras volaba sintió como el viento tocaba su mejilla humedecida por los labios de su amada, una gran sonrisa se ensanchó en su rostro.
Él la vio pasar de estar llorando a estar furiosa, para finalmente dejar salir una pizca de dulzura, sin duda Videl Satán era una chica con muchas facetas cada una especial a su manera. Sobre todas las cosas, ella lo enloquecía.
¡Cuánto amaba a esa mujer!
Lentamente abrió su mano y la miró por varios segundos para luego cerrarla con fuerza, Shapner fue trasladado al hospital desde la escuela para atenderle el brazo roto, había permanecido allí por un par de días, desde entonces no sabía nada ni de Videl ni de Mr. Satán era como si ambos lo hubieran olvidado por completo.
– ¿Cómo fue que terminé así?
Toda su historia con Videl, siempre fue sólo para cumplir una vieja promesa que su padre y Mr. Satán hicieron cuando eran jóvenes, ver a sus familias unidas y en el papel todo parecía genial. Shapner desde el primer momento que la conoció intentó ganarse su afecto, pero nunca lo consiguió.
Al principio fue lo más amable que pudo, la llevaba a paseos, le obsequiaba toda clase de cosas pero Videl nunca valoró sus acciones. No negaba que la idea de casarse con ella le traería una gran cantidad de beneficios, el dinero y la fama estaban más que asegurados. Pero dentro de todo eso, no había espacio para el amor.
Él siempre sintió el rechazo, ella nunca le demostró ni un ápice de amor, ella no lo amaba. Shapner con el pasar del tiempo pasó de honestas intenciones a unas más oscuras, obteniendo al final el mismo resultado, el odio de Videl. Ahora que su compromiso está más que roto, al igual que su brazo, no tiene ni la más mínima idea de qué hacer con su vida.
– Tienes visita–una enfermera entró en su habitación, Shapner frunció el ceño ante su anuncio.
– ¿Visita? –preguntó el joven rubio.
Una gran cabellera pelirroja cruzó la puerta, era Ángela. La enfermera se marchó, dejándolos solos a los dos. Shapner casi nunca intercambió palabras con la porrista, a pesar de compartir el mismo salón de clases eran unos desconocidos uno con el otro. Ángela sin decir nada tomó asiento a su lado, la joven suspiró antes de hablar.
– Hola.
– Hola–respondió el herido.
– ¿Cómo te sientes?
– Bien, adolorido pero vivo.
– ¡Qué bueno!
La incomodidad se percibía, no era una conversación muy placentera.
– ¿Por qué estás aquí? –Shapner cuestionó sin rodeos.
– Los dos tenemos más cosas en común de lo que crees, nuestras vidas fueron arruinadas por las mismas personas.
– Aún no respondes mi pregunta.
– Vine para que juntos nos venguemos de los causantes de nuestras desgracias, vengo para que nos venguemos de Gohan y Videl–respondió con amargura.
– ¿Qué dices?
– Videl siempre se mofa de mí, estoy cansada de que ella sea el centro de atención en todo, es una presumida y mira lo que te hizo–ella le señaló su brazo lastimado–te rompió el brazo frente a toda la escuela y aún así no recibió castigo alguno.
– ¿Y por qué Gohan?
– Nadie me rechaza, nadie…pero él lo hizo–contestó muy indignada–además sé que ambos están juntos, los vi yo misma, y no puedo creer que él me reemplazara por esa arpía…Gohan tiene que pagar la deshonra que me causó.
– ¿Qué piensas hacer?
– Aún no lo sé, por eso cuento con que me ayudes.
– ¿Qué clase de plan es ese? –Interrogó el rubio–quieres vengarte de ellos y no sabes cómo hacerlo, es la idea más ridícula que he escuchado.
– Creí que podría contar contigo, pero veo que me equivoqué, por mí puedes seguir aquí olvidado por el mundo–ella se levantó abruptamente–pero piensa muy bien todo lo que te he dicho–y sin más que decir se fue de la recámara.
Shapner la vio irse sin decir nada, esa chica estaba chiflada y no deseaba verse involucrado con ella. Pero, algunas palabras de la pelirroja eran ciertas, Videl le destrozó su brazo y no recibió ningún castigo por dicha acción, eso no era justo. En cuanto a Gohan no sabía qué creer, el nerd era un don nadie comparado con él–eso pensaba–así que el hecho de preferir estar con Gohan en lugar de estar a su lado, era una ofensa desde donde se mirase.
Muy suavemente el joven lastimado se acomodó en su cama, al hacerlo se preguntó si realmente estaba considerando la propuesta de Ángela, una mujer egocéntrica que sólo deseaba vengarse por haber sido rechazada, Shapner negó con su cabeza ante la idea tan descabellada…él no participaría en esa locura, definitivamente no se entremetería en tal sandez…
¿O quizás sí?
Ciudad Satán no estaba muy lejos, como muchas ciudades del mundo poco a poco su nombre se fue haciendo más y más conocido. El chillido de los neumáticos resonó en el caliente asfalto, a los dos cazarrecompensas les encantaba viajar con estilo, y en esta misión no fue la excepción. No les importaba el límite de velocidad, los dos eran los amos de la carretera montados en sus motocicletas.
– ¿Estamos cerca?
– No tardaremos mucho en llegar.
Habían conducido por varias horas consecutivas, y los tanques de combustible de sus motos pronto se vaciaron. Para su suerte una gasolinera estaba al lado de la autopista, así que se detuvieron en ella reabasteciendo todo el combustible que les hacía falta. Un letrero en la carretera informaba por la cercanía de la ciudad, la cual estaba a unos cinco kilómetros de distancia.
La pareja de hermanos reanudó su camino, pero mientras conducía, Diecisiete divisó por su retrovisor derecho una gran cantidad de motocicletas que se les acercaban. El mercenario le hizo señas a su hermana quien también las vio, al avanzar con mayor velocidad que ellos pronto un total de veinte motociclistas los rodearon, quienes vestían de negro usando gruesas chaquetas de cuero. Esa gran cantidad de motos, formó una caravana en medio de la carretera.
– ¡Oigan este es nuestro camino, si quieren continuar deberán pagarnos!
– No veo tu nombre escrito en ninguna parte–respondió Diecisiete.
– ¡Oye preciosa, ven demos un paseo juntos! –uno de los motociclistas le dijo a Dieciocho.
– ¡Cierra la boca grandísimo idiota! –ella sacó un arma de su chaqueta y le disparó a uno de los neumáticos de la motocicleta del sujeto, el cual perdió el control y terminó estrellándose en la autopista.
– ¡Cómo se atreven granujas! –el líder de los pandilleros les gritó.
– ¡Nadie se burla de nosotros! –vociferó otro de los motociclistas.
Los cazarrecompensas aceleraron el paso dejando rezagados a sus perseguidores, los demás vehículos en el camino apenas esquivaban a la turba de motociclistas renegados, quienes zigzagueaban entre los automóviles en un intento por alcanzar a Diecisiete y a Dieciocho. Los hermanos sonrieron, antes de llegar a Ciudad Satán se divertirían un poco.
– ¡Disparen!
Varios de los pandilleros dispararon contra Dieciocho y su hermano, las balas impactaban contra los demás vehículos causando un verdadero caos vial. Muchos conductores perdieron el control de sus autos, algunos frenaron de golpe, otros se ladearon chocando a los demás automóviles sobre el asfalto. A la mujer rubia le encantaba disparar, así que no perdió la oportunidad de responder.
Demostrando una gran destreza al conducir, ella tomó de su equipaje un rifle de corto alcance y lo ubicó sobre su hombro derecho. Al mismo tiempo que conducía usó el retrovisor para apuntar, abrió fuego logrando impactar a algunos de los pandilleros. Quienes no desistieron en castigar a ese par de individuos, que tuvieron la osadía de desafiarlos.
– ¡Toma esto sabandija!
El líder del grupo agitó una larga cadena de metal en el aire, después de unos segundos la arrojó contra Diecisiete, la cadena estuvo a punto de golpearlo en la cabeza, pero la sujetó a tiempo. Ambos alinearon sus motocicletas una al lado de la otra, los dos se mantenían conectados por medio de la cadena.
Diecisiete haló la cadena, su rival sintió el tirón y casi cae pero logró equilibrarse. Los dos se embestían con sus corceles motorizados, cada golpe causaba que chispas saltaran del metal. Mientras ellos se atacaban, Dieciocho se enfrentaba sola a los demás quienes la rodearon golpeándola con garrotes y hachas.
– ¿Haber qué te parece esto?
Uno de sus atacantes le arrojó una hacha pequeña, Dieciocho al verla ladeó su cabeza escapando por milímetros de ser decapitada, pero unas cuantas hebras de sus cabellos rubios fueron cortados perdiéndose en el viento circundante. Ella amaba su cabello, y para Dieciocho no había nada peor que ver su cabellera ser ultrajada por otros.
– ¡Nadie arruina mi cabello!
Además de vanidosa era una experta tiradora, ella portaba varias armas en su motocicleta, entre ellas se encontraban un par de revólveres siempre cargados. Aceleró a fondo logrando una distancia considerable con respecto a los pandilleros, pero en un giro inesperado frenó dejando las marcas de sus ruedas en la calle, con tal movimiento, quedó detenida en la autopista en sentido contrario.
Orientó sus armas hacia adelante y disparó en una sucesión rápida sin detenerse, sus proyectiles acabaron con más de la mitad de los pandilleros. Los motociclistas muertos colapsaban en el pavimento, sus cuerpos y motos derivaron a los otros que tuvieron la fortuna de no ser alcanzados por las balas de Dieciocho.
Cuando enfundó sus armas vio pasar a su hermano siendo perseguido por lo que quedaba de la pandilla, Dieciocho sin demorarse aceleró para alcanzarlo. Al mismo tiempo, Diecisiete había conseguido resistir los embates de su oponente, en un último arrebato tiró de la cadena y al tener cerca al dirigente de los pandilleros, le lanzó repetidos puñetazos que le impedían mirar hacia adelante.
Un estridente claxon los hizo detenerse, en medio de su pelea ambos se movieron hacia el carril que viajaba en sentido opuesto. Frente a ellos un enorme camión se acercaba cada vez más, el choque entre ellos parecía inminente, pero, Diecisiete se apartó justo a tiempo cosa que no hizo su rival, quien fue arrollado por las grandes ruedas del furgón.
El cazarrecompensas vio a su hermana llegar a su lado, y ambos vieron como los pocos motociclistas se detenían dando por terminada la persecución. Más atrás a la distancia, las sirenas de la policía se aproximaban para detener la confrontación. Los hermanos a los pocos metros se encontraron de frente con un enorme letrero que daba la bienvenida a los conductores, habían llegado finalmente a Ciudad Satán.
La persecución en la que se vieron envueltos, los hizo viajar muy rápido los cinco kilómetros que les faltaban por recorrer. La pareja de mercenarios entró en la ciudad, las vallas publicitarias con las imágenes de Mr. Satán se encontraban por todas partes, no por nada era el alcalde de una ciudad con su apellido.
– Mira eso.
Cuando estacionaron sus motocicletas al lado de la carretera, los dos miraron curiosos la fotografía que se exponía en un periódico algo viejo dentro de un basurero. Dieciocho tomó el diario extendiendo el papel, su hermano se le acercó por la espalda y ambos observaron el encabezado que escoltaba la ilustración:
¡El Gran Saiyaman, el nuevo héroe de Ciudad Satán!
Los hermanos leyeron las demás palabras impresas, allí se narraban las hazañas del superhéroe al salvar la vida de muchos inocentes en varias ocasiones, también se resaltaban sus poderes de vuelo, velocidad y súper fuerza con los que detiene al crimen. A los cazarrecompensas tal detalle les interesó, el único en dicho lugar que podría poseer dichos dones era el objetivo de su búsqueda.
– Será mejor investigar esto–sugirió Diecisiete, su hermana asintió afirmativamente.
Montaron de nuevo sus motocicletas, y acelerando recorrieron las calles de la ciudad. Ya estaban en el lugar correcto, en ese mismo momento pero en otro sitio el hijo de la Reina se ocultaba. Su presa no era débil, las armas convencionales no lo lastimarían; sin embargo eso sólo le agregaba emoción a la cacería.
La temporada de caza de príncipes fugitivos, oficialmente se declaraba inaugurada.
Fin Capítulo Veintiuno
Lamento muchísimo haberlos hecho esperar por el episodio, también les doy las gracias por sus comentarios en el capítulo anterior a: Artemisa-Cazadora, Karen, Lilia. Takarai, Jhon-namikaze, FxRobalino, Kity Patitas Suaves, My2, Kumikoson4, Animedbz, Dbz 2012, Xzttax, Valery, Jlea2001, LeahC, Karla-20 y a Yosey.
Gracias por leer y hasta la próxima.
