NO ELEGIMOS DE QUIÉN NOS ENAMORAMOS
21. OTRAS TRADICIONES
Lestrade te llamó para un caso. Sí, el anónimo no dio más señales, pero el DI daba la impresión de no tener vacaciones. ¿Por qué no se iba simplemente con tu hermano bien lejos de Baker Street? No tendrías tanta suerte.
Y allí estabais, Lestrade, John y tú; y nadie más. Normal, la gente estaba de vacaciones, no molestando a detectives consultores. ¿Era una especie de tradición incordiarte, o qué?
— ¿Y bien? ¿Cuál es ese caso tan importante? — nunca pensaste en decir esto pero, ¡qué ganas de volver a casa!
— Bueno, veréis — titubeaba, ¿por qué titubeaba?
— ¿Pasa algo malo, Lestrade? — John siempre tan..., John.
— Veréis. Es que Mycroft me ha pedido salir y no sé qué decirle — te quedaste como el cemento armado. John daba la sensación de estar pasando por el mismo trance. Reaccionaste tan rápido como pudiste. Si en algún momento habías querido salir de ahí de inmediato, sin duda era éste.
— Eso es perfecto, ¿verdad, John? Sí que lo es. Bueno, nos alegramos mucho por vosotros y os deseamos mucha felicidad y todo eso, pero tenemos que irnos. Vámonos John — le diste pequeños empujoncitos hasta la puerta más cercana. — No olvides decirle que sí — gritaste en la distancia.
