CAPÍTULO 21

GRAY FULLBUSTER

TEMPESTAD DE EMOCIONES

El sol le dio de lleno en los ojos a través de la ventana y molesto giró la cabeza en dirección contraria, sin embargo, su nariz dio con algo duro pero a la vez suave y despierto a causa del golpe abrió los ojos levemente. Sin embargo, ante sus narices se encontró el rostro envuelto en una maraña de cabellos azules como el cielo y con cierto olor a vainilla y caramelo. Un olor que conocía muy bien desde hacía unas treinta horas aproximadamente. Giró la cabeza para liberar su cara de los cabellos de Juvia y se fijó que seguía en el gremio, de hecho por lo que podía ver, todos seguían en el gremio.

Se dio cuenta de que estaba tumbado sobre uno de los bancos de madera junto a Juvia, la abrazaba con fuerza por la cintura con un brazo, mientra el otro era utilizado por la maga de agua como almohada y a la vez él le acariciaba esa mata azul de cabello que tanto le gustaba. Juvia seguía durmiendo acurrucando su rostro contra su pecho, que ni si quiera se preguntó porque estaba al descubierto. Desde su, aunque extraña, cómoda posición, echó un vistazo a sus compañeros para comprobar si había alguien despierto como él. Tenía una vista privilegiada de la barra del gremio, y se encontró sobre ella a Natsu con la cabeza colgando por uno de los lados, y sobre el pelirrosa se encontraba Lucy recostada sobre la espalda de su novio. Happy completaba la escena dormitando a un lado de ellos. Se sorprendió al ver a Natsu dormir en aquella extraña posición, pero entonces recordó que no había sido voluntad suya, sin embargo. Erza lo había golpeado con tanta fuerza que lo había dejado KO de un solo golpe, acabando por casualidad sobre la barra del bar. Lucy a quien recordaba muy borracha la noche anterior, seguramente iría a comprobar cómo se encontraba su novio, y decidió que era mejor idea dormir sobre él.

En la mesa de al lado a la que él ocupaba, encontró a Gajeel durmiendo sobre al mesa de madera con Levy sobre él, acurrucada cual gato. Lily era abrazado con fuerza por la peliazul.

Escuchó unos pasos bajar del piso superior y se fijó que eran Mirajane y Laxus, los cuales seguramente habían sido más listos que los demás y se habían ido a la enfermería a dormir.

-Buenos días Gray- saludó Mirajane al verlo despierto.

-Anoche se armó una buena, ¿no es así?- preguntó Gray incorporándose levemente para no despertar a su pareja.

-Todos estaban muy felices por el resultado de los Grandes Juegos- dijo Mira con una sonrisa- así que desmadraron un poco más de la cuenta.

-Va a ser una faena tener que limpiarlo todo- dijo Gray apartando los brazos de la peliazul y levantándose del banco mientras buscaba su camisa que por algún motivo había desaparecido en algún punto de la noche anterior.

-Por suerte podemos utilizar la magia para ello- dijo Mira mientras comenzaba a preparar café para todo el gremio y algo de comer. Laxus se sentó en la barra observando a la albina trabajar.

-Gray- lo llamó Mira enfrascada en sus tareas- ¿Has pensado que vas a hacer ahora?- preguntó.

-¿A qué te refieres?- contestó confuso.

-Con Juvia, quiero decir- aclaró Mira- supongo que no serás tan idiota como para no tratarla como se merece, ¿verdad? Esa chica ha puesto su vida en peligro para salvar la tuya.

-¡Mira!- exclamó sonrojado y molesto- ¡Por supuesto que no la trataré mal! ¿En qué piensas?

-Solo quería asegurarme- dijo Mira riendo- ¡Ah!- exclamó de pronto- ¡Ahora que recuerdo! ¿Tiene Juvia un lugar donde quedarse?- preguntó más para ella misma que para los dos miembros despiertos de Fairy Tail.

-¿Qué no vivía en Fairy Hills?- preguntó Laxus confuso mientras metía mano a su desayuno.

-Cómo estuvo un año de viaje, anuló su contrato- explicó Mira- tiene dos maletas grandes guardadas en aquel armario de allí- dijo señalando una de las puertas que daba a una pequeña habitación que utilizaban como almacén y trastero.

-¡Mira!- dijo Gray corriendo al almacén y cogiendo las dos maletas de la maga de agua- ¡Cúbreme si Juvia despierta! ¡He tenido una idea!- exclamó mientras salía corriendo del gremio.

Tenía que demostrarle a Juvia que realmente era serio respecto a sus sentimientos por ella. Quería que ella nunca tuviese la oportunidad de pensar que él quizá no la amaba, porque eso no era así. Sabía que no era el hombre más expresivo del mundo, le costaba mucho admitir sus sentimiento, sin embargo, no quería que Juvia sintiese alguna vez que no era querida, porque aún tragándose su orgullo le demostraría día a día que ella era la única con la que podría siquiera llegar a imaginar un futuro.

Llegó a su apartamento situado no muy lejos del gremio, a la orilla del gran río que cruzaba la ciudad, pero algo lejos de donde se encontraba el apartamento de Lucy. Su apartamento no era nada del otro mundo, y solía estar bastante desordenado con montones de ropas tiradas por todas partes. Además, no había estado allí desde hacía una semana, por lo que estaba algo sucio por el polvo. Dejó las maletas de Juvia en la entrada, y comenzó a recoger todo lo tirado y poner algo de orden. Aprovechó para poner un par de lavadoras y también limpió todo el polvo de la casa hasta que esta quedó más o menos presentable.

Quizá era algo demasiado prematuro, pero era lo que de verdad le pedía el corazón, quería que Juvia viviese con él, así se aseguraría de no perderla nunca. O eso quería creer. Tenía que aferrarse a esa idea.

Se sentó en el sofá de la pequeña sala de estar que tenía y vio como a través de la ventana ya comenzaba a oscurecer. Se había levantado cerca de medio día en el gremio y con todo el trabajo que había tenido en su casa apenas se había acordado de comer algo, cuando ya el ocaso se podía ver en el cielo.

-¡Gray!- escuchó que lo llamaban desde la calle. Sorprendido se encontró a Jellal que parecía algo perdido delante de su casa.

Como ya había acabado de ordenar todo, encontró que era buen momento para volver al gremio y poder traer a Juvia al que esperaba que aceptara como su nuevo hogar. Al salir de su apartamento y bajar las escaleras se acercó a Jellal quien tenía un extraño papel en la mano.

-¿Qué ocurre?- preguntó confuso al encontrar al mago de magia celestial allí.

-Me he perdido…- confesó Jellal algo avergonzado- Intento buscar esta dirección. ¿Sabes donde es?- le preguntó mostrandole el papel que llevaba en la mano.

-Si, no está muy lejos, está cerca del parque sud, te has pasado algunas calles- le comentó mientras lo guiaba- ¿Qué buscas en allí?

-Es mi apartamento… en teoría- contestó Jellal- el maestro Makarov me ha ayudado a buscar un… hogar... - dijo sorprendido ante la palabra que había utilizado- nunca había tenido uno antes…

-¿Y Erza?- preguntó Gray extrañado de que el mago peliazul no estuviese con la titania.

-Estaba ayudando a Mira y los demás a arreglar el desastre que se armó ayer en el gremio- contestó- Por cierto, Juvia ha preguntado por ti.

-Ahora iba a regresar al gremio- contestó Gray encogiéndose de hombros- Oye… creo que nunca hemos hablado propiamente, ¿no?

-De hecho creo que esta es la conversación más larga que hemos tenido- concordó Jellal.

-Se que Erza ya te lo habrá dicho, y sé por boca de ella que te cuesta aceptar este tipo de cosas, pero… gracias- dijo Gray- por habernos salvado la vida… a mi y a Erza…

-No tienes que agradecer nada… os lo hicimos pasar muy mal- dijo Jellal con la mirada apagada.

-Vosotros también sufristeis, así que no tenéis que lamentaros de nada- dijo Gray animándole.

-Hablas igual que Erza…- dijo Jellal- se nota que os habéis criado juntos.

-Yo no tengo hermanos, pero Erza es lo más parecido que tengo a una hermana mayor… por favor, cuídala- le pidió el alquimista hablando seriamente- Se que sientes que quizá no la mereces o alguna estupidez similar, pero eso no es cierto. Cualquiera que esté dispuesto a sacrificar su vida por la de ella, es digno de estar a su lado. Erza necesita a alguien que pueda estar a su lado siempre, alguien en quien pueda confiar, a quien pueda darle la espalda en una batalla porque confía ciegamente en él para que la proteja… Solo he visto a Erza actuar de esa manera, cuando tú estás a su lado, así que por favor… atesórala. Erza es una persona muy valiosa para todo Fairy Tail, todos confiamos en ti para que la hagas feliz. Ahora tú también eres parte de nuestra familia, y estaremos a tu lado siempre que lo necesites…

-Gracias Gray…- dijo Jellal sonriendo sinceramente- Haré todo lo posible para hacer a Erza feliz, todo lo que esté en mi mano y más. Yo también tengo algo que pedirte… aunque de hecho creo que lo puedes adivinar, ¿no?

-Se trata de Juvia, ¿verdad?- preguntó Gray- no tienes que preocuparte por ella, no dejaré que vuelva a sufrir.

-En ese caso, te confío a Juvia- Gray asintió con la cabeza.

Llegaron al apartamento que se suponía que sería de Jellal y Gray se despidió de él para volver al gremio a recoger a Juvia. El naranja del cielo brillaba con intensidad, aunque esos momentos rápidamente se irían dejando paso a la oscuridad de la noche.

Al llegar al gremio encontró como en su interior ya había bastante jaleo montado, seguramente Cana, Macao y Wakaba no habían tardado en comenzar una segunda fiesta a pesar de haber acabado de recoger las consecuencias de la anterior apenas hacía unas horas. Pasó la mirada por encima y sonrió bobamente al encontrar a su chica sentada junto a Laxus, Gajeel y Levi en una de la mesas. Se acercó a ella por detrás y tomándola por sorpresa colocó sus manos sobre los hombros de la peliazul, logrando sobresaltarla.

-¡Gray-sama!- exclamó la peliazul llevándose una mano al corazón para controlar sus latidos.

-¿Me quieres acompañar a un sitio?- le propuso algo sonrojado al estar en presencia de sus compañeros de gremio.

-¡Por supuesto que si!- exclamó Juvia- ¡Juvia acompañaría a Gray-sama hasta el fin del mundo!

-Entonces, vamos- dijo comenzando a caminar de nuevo hacia la salida. Juvia se despidió rápidamente de sus amigos y corrió a alcanzar al mago de hielo hasta posicionarse a su lado. Cuando Gray sintió que estaba lejos de miradas indiscretas que podrían lograr sonrojarlo, entrelazó sus dedos con los de la maga de agua, logrando que la peliazul se sonrojara.

Caminaron por la ciudad repitiendo el camino que Gray había hecho anteriormente y finalmente llegaron ante el apartamento de Gray situado sobre una pequeña panadería.

-¿Dónde estamos?- preguntó Juvia confusa. Después de todo, la peliazul nunca había estado en casa del alquimista de hielo.

-Digamos…- dijo Gray nervioso- que eso has de decidirlo tú.

-Juvia está confusa- admitió la peliazul- no comprende- Gray introdujo la llave en la cerradura y subieron las escaleras hasta el primer piso que daba directamente con el salón- ¿Esas son las maletas de Juvia?- preguntó la maga de agua- Juvia pensaba que las había dejado en el gremio.

-Yo las traje esta mañana- admitió Gray- Me preguntaba si… bueno… Mira me dijo que no tenías un lugar dónde vivir… y yo… digamos que… no me gustaría que te volvieses a marchar- dijo de manera atropellada y sin formar sentido en sus frases.

-¿Gray-sama le está pidiendo a Juvia que viva con él?- preguntó la peliazul sonrojada y emocionada. Gray se limitó a asentir desviando la mirada y con el rostro sonrojado, por lo que no pudo ver como la maga de agua se abalanzaba contra él, por lo que tuvo que hacer equilibrio y fuerza para no caer al suelo llevándose a Juvia con él. Esta se encaramó enredando sus piernas alrededor de la cintura del alquimista y cuando Gray se giró para plantarle cara, lo tomó de la cara con seguridad y estampó sus labios contra los de él, dejándole sin aliento- Juvia acepta- dijo separándose entre beso y beso- Juvia no quiere ser separada jamás de Gray-sama.

-¿Estás segura?- preguntó Gray cuando esta logró dejarlo respirar.

-Completamente- dijo la peliazul.

-Espero que no te arrepientas- dijo Gray con una sonrisa ladina mientras llevaba en brazos a la peliazul hasta su habitación.

-Juvia jamás se arrepentirá de nada que tenga que ver con Gray-sama, aunque eso signifique hacer lo imposible por salvarle la vida. Merecerá la pena- dijo la peliazul mientras era recostada en la cama del azabache, con este encima acariciandole suavemente el cabello.

-Eso no volverá a pasar- dijo Gray- no lo permitiré- aseguró Gray mientras deslizaba los tirantes del vestido veraniego que la maga de agua llevaba puesto y besaba el recorrido que había entre sus labios y sus hombros desviándose hasta sus pechos aún presos por el sujetador del cual ya se estaba haciendo cargo.

Las manos de Juvia tampoco se detenían, aunque ella siempre tenía el camino más fácil ya que Gray inconscientemente se iba quitando la ropa de por sí.

Estando completamente desnudos sobre la cama del mago de hielo, Gray besó y lamió cada rincón del cuerpo de la maga de agua, la cual no podía evitar gemir de placer ante las caricias proporcionadas por el azabache.

-Gray...sama…- murmuró Juvia entre jadeos- Juvia no puede más… Juvia lo necesita…

-Que impaciente…- murmuró Gray con una sonrisa ladina sobre el estómago de la peliazul- deberás esperar un poco más- dijo descendiendo.

Gray se posicionó ante el sexo de la peliazul y lo lamió con devoción logrando crear espasmos de placer en Juvia, quien se retorcía sin cesar sobre la cama.

-Gray-sama está siendo cruel con Juvia…-dijo la peliazul jadeando. Juvia con las pocas fuerzas que su cuerpo mantenía logró hacer rotar las situaciones y dejar a Gray debajo mientras era suavemente aplastado por el cuerpo de diosa de la peliazul-Ahora es el turno de Juvia de ser mala…- dijo con una mirada segura. Tomó las manos del mago de hielo y las apresó sobre la almohada, contra los barrotes del cabezal de la cama, al cual con unas esposas hechas de magia atrapó las manos del azabache para que no se pudiese mover.

Juvia comenzó besando la mejilla del mago de hielo rozando con su nariz su suave y varonil piel, hasta crear un camino hasta sus labios en los cuales no se detuvo mucho tiempo haciendo a Gray suplicar por más. Sus labios recorrieron su mandíbula hasta llegar al lóbulo de su oreja el cual besó y mordisqueó haciendo que Gray se sacudiese bajo su cuerpo, y esas sacudidas fueron mayores cuando Juvia succionó su cuello dejando varias marcas a lo largo de su cuerpo.

-Así cada vez que Gray-sama se desnude, las demás rivales sabrán que Gray-sama ya tiene dueña- dijo Juvia dejando una marca cerca del tatuaje del gremio, sobre el corazón del mago.

-Eres extremadamente celosa…- dijo Gray con una sonrisa- no hay nadie como tú… ¿quién me esposaría a la cama, torturándome sin dejarme tocarla?

-Y más que Gray-sama va a sufrir- dijo Juvia lamiéndose los labios provocativamente.

Juvia besó cada uno de los abdominales bien marcados del pecho del alquimista haciéndole cosquillas con la punta de la nariz. Su mano viajó hasta el miembro de Gray que se erguía majestuosamente y comenzó a moverlo con su mano con movimientos ascendentes y descendentes. Gray se mordió el labio con fuerza para controlar los gemidos que esta le provocaba.

-Juvia no sabe si Gray-sama ha sufrido ya lo suficiente- dijo Juvia alzando la mirada para ver al moreno completamente sonrojado e hiperventilando.

-Juvia por favor… quiero... quiero…- dijo Gray sintiéndose sometido por la maga de agua.

-¿Quiere esto, Gray-sama?- preguntó Juvia guiando el miembro del azabache hasta su entrada, lo que provocó un gemido en ambos.

-Sí…-susurró Gray. Juvia se inclinó sobre Gray para besarle mientras dejaba que el miembro de Gray se introdujese en ella.

Juvia alzó sus caderas creando un movimiento constante logrando que Gray llegase hasta lo más profundo de su interior.

-Juvia…-dijo Gray- si no paras voy a…

-Juvia también está a punto, hágalo Gray-sama- dijo la peliazul y con ese consentimiento, Gray se vino en el interior de la maga de agua, llevándola a ella hasta el más placentero de los orgasmos.

Juvia cayó agotada sobre el moreno quien por fin pudo liberarse de las cadenas de magia y la abrazó con fuerza por la cintura mientras esta se acomodaba a un lado de él dándole la espalda y dejándose abrazar por completo por el mago de hielo.

-Ya no sé si es buena idea que vengas a vivir conmigo- dijo Gray pasando un dedo por el brazo de Juvia acariciándolo- si planteas hacer de mi lo que acabas de hacer no se si sobreviviré.

-¿Acaso tiene miedo, Gray-sama?- preguntó Juvia con una suave risa.

-¿De tí?- preguntó Gray riendo- Acabo de conocer a una Juvia divertida y pasional, ¿cómo iba a tenerle miedo?

-Entonces, ¿está Gray-sama dispuesto a continuar?- preguntó Juvia mirándolo con una sonrisa pícara por encima del hombro.

-Mírala, la pequeña insaciable- dijo Gray riendo mientras la abordaba colocándose encima de ella, y siendo él, esta vez, quien logró apresarla.

El sol se alzó sobre Magnolia y los rayos del sol entraron sin piedad en la habitación del mago de hielo, el cual se encontraba tumbado sobre el colchón de la cama, que en algún momento de la noche había caído al suelo. La maga de agua dormía a su lado enredando sus piernas con las de él y aferrándose a la sábana que apenas la cubría. Gray miró el despertador, era media mañana, pero sinceramente no recordaba en qué momento se quedaron dormidos, aunque quizá fue después de la quinta ronda que la peliazul ya no pudo más.

Gray miró con una sonrisa como su chica dormía acurrucada contra él. A pesar de abrazar la sábana con firmeza estaba completamente desnuda y los rayos de sol contra su nívea piel que casi siempre llevaba cubierta, hacía que esta brillase. Verla desnuda a su lado respirando tan calmadamente, hizo que cierta parte de su cuerpo reaccionara y comenzase a erguirse rozando los muslos de la peliazul. Acarició con cuidado sus piernas y levantó una de ellas levemente para poder introducirse en su interior y comenzar a moverse suavemente dentro de ella. Está comenzó a jadear levemente mientras despertaba.

-¿Violando a Juvia, Gray-sama?- preguntó Juvia con una sonrisa mientras se frotaba los ojos.

-Eres tú la que me provoca- dijo Gray besándola el cuello.

-Ahora será culpa de Juvia- dijo la peliazul riendo, mientras aceptaba de buena gana las caricias de su ahora novio y se colocaba encima de él para ayudarle en sus embestidas.

De nuevo, al igual que la noche anterior los jadeos y gemidos inundaron las cuatro paredes de aquella habitación durante varias horas, cerca de medio día, los estómagos de ambos comenzaron a rugir de inanición y decidieron que era hora de salir de la cama.

-Será mejor que nos demos una ducha- sugirió Gray- y vayamos al gremio a comer, no sé si hay algo en la nevera.

-En ese caso, pase al baño Gray-sama, Juvia puede esperar- dijo mientras se envolvía con las sábanas que habían sido tiradas por algún rincón de la habitación. Gray la cogió de la mano y tiró de ella hacia él.

-¿Y por qué mejor no nos bañamos juntos?- sugirió aspirando el aroma corporal de la maga de agua.

-Porque sino Gray-sama y Juvia nunca saldrían de la casa- dijo ella pícara- y Juvia realmente tiene hambre.

-¿Y no puedes esperar un poquito?

-¿No era Juvia la insaciable?- preguntó la peliazul riendo despreocupadamente- ¿Por qué no va a preparar el baño mientras Juvia mira si puede preparar un par de sándwiches para engañar el hambre hasta que Gray-sama se quede satisfecho?- preguntó guiñándole un ojo. Gray la besó con vehemencia ante la sugerencia y guiñándole un ojo se adentró en el baño.

Juvia preparó un par de sándwiches con lo poco que tenía Gray en la cocina y le dio uno a su amado mientras ella devoraba el otro. Apenas hubieron terminado, Gray deshizo de su improvisada indumentaria de sábanas a la peliazul, él no tenía problema alguno con andar desnudo por la casa, y la llevó hasta la bañera la cual estaba llena con agua caliente y espuma. La cogió en volandas y la sentó en el centro de la bañera dejándose espacio a él para poder sentarse tras ella. Juvia se apoyó sobre su pecho y acarició sobre la espuma los brazos con los que Gray la rodeaba por la cintura.

-Juvia no imaginaba que Gray-sama tuviese una bañera- dijo Juvia apoyando completamente su cabeza sobre el hombro del mago de hielo para poder verle la cara de reojo.

-Si te soy sincero- dijo Gray- esta es la primera vez que la uso. No suelo pasar mucho tiempo en casa.

-Esa no es la impresión que le ha dado a Juvia, desde ayer que no la deja salir de su habitación- dijo la peliazul besando el cuello del azabache.

-Eso es porque antes estar en esta casa me daba la sensación de soledad, ahora contigo es un hogar- dijo el mago de hielo besando también el cuello de la maga de agua.

-Recuerdo que Gray-sama le dijo a Juvia en el viaje desde Crocus que no la dejaría dormir muchas noches, si todas van a ser como esta, Juvia cree que podrá soportarlo- dijo la maga de agua riendo- Para Juvia no hay nada mejor que estar con Gray-sama, sea de la forma que sea.

-Espero que también recuerdes esas palabras en el futuro- dijo Gray mientras llevaba sus manos hasta los pechos de la peliazul sumergidos en el agua de la bañera y pellizcaba sus pezones haciéndola arquear la espalda por completo. Aprovechando el leve levantamiento de ella, se colocó en su entrada y cuando soltó los pechos de la peliazul y esta se calmó, se introdujo en ella de una sola estocada a través del vaivén del agua de la bañera que comenzaba a desbordarse por los lados.

-No le da a Juvia ni un poco de tregua, Gray-sama- dijo la Locksar gimiendo sin parar- la ha pillado completamente desprevenida.

-Me estabas tentando- se excusó el mago de hielo.

-¿Y… y… ¡Ahora que ha hecho Juvia!?- exclamó en un gemido al ver que Gray hacía más rápidas sus estocadas y volvía a apretar con fuerza pero sin herirla los pezones, los cuales tenía erguidos y duros ante las caricias, estaba completamente excitada de nuevo.

-Solo con tu cuerpo ya me tientas- dijo Gray quien seguía con su labor.

-No está siendo justo con Juvia- protestó la peliazul, sin embargo, no se quejaba del placer al que le estaba llevando el alquimista de hielo con sus embestidas, hasta que de nuevo terminó en su interior.

-Nunca dije que sería justo- confesó el moreno besándole el hombro mientras ambos controlaban sus respiraciones.

Al final tuvieron que salir del apartamento en busca de víveres con los que llenar la nevera si no querían morir de inanición. Comieron en el gremio ya pasado el medio día, cuando por fin ambos lograron arreglarse sin que uno saltara encima del otro, y por la tarde se dedicaron a comprar comida y algunos útiles que necesitarían de ahora en adelante, ya que hasta entonces, apenas se podía decir que el mago de hielo hubiese estado viviendo en aquella casa, pero como había dicho él a su novia horas antes, de ahora en adelante todo sería diferente, comenzando con que por fin tenía un lugar, sin contar Fairy Tail, al que considerar hogar.


Bueno... bueno... bueno... Gray y Juvia están en su mejor luna de miel xD

¡Por cierto! Me avisaron que el rey Tomas abdicó y ahora es la princesa Hisui quien está en el poder, por lo que en el capítulo anterior hay un pequeño fallo en cuanto a coherencia de la historia.

Bueno, esto está llegando a su fin, quedarán un par de capítulos o más, más o menos, y un epílogo que aún no he escrito, por lo que si tenéis alguna idea de qué os gustaría ver, estoy totalmente abierta a sugerencias ^^

Muchas gracias a todos por los reviews a:

Blue-Azul-Acero

Sabastu

y

Gabe Logan

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Espero que os haya gustado este capítulo ^^

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Besos

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Lady