Bueno, como bien sabrán todos ustedes, Embry se queda acá en el jacal por las noches, y solo para dormir! ¬¬ El caso es que he aquí una pequeña conversación que tuvimos anoche…

Embry entró por la ventana mientras yo ponía el separador a un libro. Tenía un semblante de cansancio severo. Le hice un lado en la cama y de inmediato se tiró sobre ella. Se recargó sobre mí y suspiró.

-Cada día hay más trabajo en ese taller- se incorporó de nuevo y se sentó en la orilla de la cama
-Y eso es malo? O bueno?- le pregunté mientras dejaba el libro a un lado y me sentaba junto a el
-Supongo que es bueno- suspiró –pero no me deja tiempo para verte
-Si, entonces esa es la parte mala- le sonreí y lo abrasé por el cuello
-Sigues queriendo…- empezaron a temblarle las manos – ser un… uno de esos.
-Si te refieres a ser un vampiro… si- le besé la mejilla y seguí abrazándolo
-Porque?- se lanzó sobre mi mientras su cuerpo temblaba –dame tres buenas razones para hacerlo.
-1. Siempre lo he querido 2. No quiero morir y tres y sin embargo la más importante…- lo mire fijamente a los ojos, mientras me apresaba aun –no quiero verte morir.

Me soltó de inmediato y regresó a la orilla de la cama, se sentó y meditó un momento. Me acerqué a él con cuidado y noté que su cuerpo había dejado de temblar. Me recargué sobre su hombro y pensé en decir algo inteligente, pero no funcionó mi mente.

-Y quien te va a…- se quedó callado por un largo rato
-Supongo que ya veremos- suspiré y me tiré de espalda sobre la cama
-Supongo que si…- se tiró a mi lado
-Sabes, tengo una pequeña obsesión con asociar a mis chicos con canciones o películas, así que, he pensado en buscar algo así para ti- volteó a verme con cara de "pobre loca"
-Y que has conseguido?- preguntó mientras se quitaba los tennis
-aun nada…- suspiré y agradecí el no tener zapatos en ese momento, ya que me pondría roja como jitomate, si Embry intenta de nuevo el ayudarme cuando estoy tan cansada.

Se quitó la chamarra y la camiseta (que traía por alguna razón) y se tiró de nuevo a mi lado. Nos acomodamos de tal manera de la cual yo estaba recargada sobre el pecho de Embry.

-Yo he pensado en cambiarte de nombre- dijo mientras buscaba algo en la bolsa de su pantalón.
-pero me gusta mi nombre-
-si, a mí también me gusta- dijo con una sonrisa
-pero, tal vez te refieres a algo más ñoño- lo miré detenidamente mientras el ocultaba los nervios
-tal vez…- admitió en un tono bajo- algo como… Caperucita
-Caperucita? – usé un tono de indignación – me gusta, pero siento que lo has usado con alguien mas
-No, como crees- levantó la vista hacia el techo
-Me gusta Dorothy-
-Dorothy?... pero en el mago de oz no hay lobos-
-No, pero hay tottos a los que ama Dorothy!-
-No quiero ser el perrito de la historia!-
-Pues yo no quiero que un leñador te corte en dos para sacar a mi abuela!-
-Pero créeme, tu abuela no sabe tan bien como tu-
-Y tu cuando me has probado?-
-Cuando te muerdo la nariz-
-Solo me has mordido la nariz una vez!-
-Eso es lo que tú crees, pero cada noche me aseguro de que tu nariz siga en su puesto!- revolvió mi cabello- esa nariz puede salir corriendo en cualquier momento!-
-No quiero que mi nariz huya!-
-Ni yo, por eso me cercioro de que siga en tu rostro-
-Y cada vez que te cercioras, la muerdes?-
-Pero soy discreto-
-Qué tal si un día se te pasa la mano y me despiertas!-
-Que podrías hacer con un lobo mordiéndote la nariz?-
-Seguirle el juego, o tal vez pedirle a Collin que te saqué de aquí. Eso depende de que tan dormida esté.
-Afortunadamente no lo has notado.
-Y regresando al tema del taller- me quité la sudadera, ya que con Embry al lado hacia demasiado calor –Te has fijado que solo te veo en la noche, pasas "literalmente" la noche con tu chica y luego te vas!
-Lola, entiéndeme, no tengo nada de tiempo libre. No sé cómo la gente consigue arruinar por completo sus autos en tan poco tiempo- suspiró y besó mi frente –y la mayoría son mujeres!
-Seguro Embry- lo di por su lado – no tienes ni idea de cómo pasa eso!
-Mujeres jóvenes…- entonces reaccioné
-Haces lo mismo que los hombres casados!- me levanté de un salto y lo señale desde una altura respetable –Trabajas todo el día, en la noche duermes con tu esposa, luego te hartas de todo y te buscas una amante!

Me miró extrañado. Soltó una risotada y me jaló hacia él. Caí sobre su cuerpo semi-desnudo (como de costumbre) y levantó mi rostro a la altura del suyo.

-Lola, no estoy harto del trabajo y mucho menos de ti, no creo que una amante vaya a ser necesaria, al paso que van las cosas, no creo que pueda tener ojos para otra.
-Más te vale lobito-
-Pero he sido tan descortés!- se paró de la cama y adoptó una pose de caballero.
-Tú, descortés?- no pude evitar el soltar una risita
-Espera!... Quiero pedirle permiso a usted Srta. Para alojarme aquí por las noches…-
-Y siempre que usted quiera Joven Call- le interrumpí
-Entonces… asunto arreglado- se tiró a mi lado
Pasamos un rato sin decir nada, solo allí tirados sobre mi cama individual, que debería ser tan mágica como para agrandarse repentinamente. No me molesta dormir apretada, sino que me jalen las cobijas y me tiren de la cama. De vez en vez volteaba a ver a Embry, como si en cualquier momento pudiera desaparecer. El si es una persona de la cual se puede sospechar. Después de haberme besado meses atrás y dejarme ilusionada, fue lo que desató mi confianza. Pero estos últimos días me siento tan atada a él como un cocainómano a la cocaína.

-Sabes…- dije después de un rato –me gusta Dorothy
-En el fondo, a mí también me gusta. Yo podría ser the Scarecrow. Pues siempre he creído que entre él y Dorothy hay algo…-
-Yo también he pensado lo mismo. Incluyendo el que de vez en vez no tienes cerebro-
-Duérmete Lola, mañana tienes que levantarte temprano-
-Tú tienes que ir a trabajar, así que me duermo hasta que te vea a ti dormido-
-Velo de esta forma, el domingo no trabajo. Podemos pasarlo juntos-
-o desperdiciarlo arreglando mi cuarto-
-Para mí, el estar contigo, haciendo lo que sea, no es una pérdida de tiempo-
-Definitivamente eres de chocolate.

Lo besé y dormí sobre su regazo toda la noche, aun que cuando desperté él era un lobo y yo tenía la cara enterrada entre su pelaje. Nunca pensé que el calor me llegaría a agradar. Y no, no me agrada. Solo el de Embry es como de chocolate, pasa desapercibido ante los demás, pero no para mí.

guau-u!
love ya
xoxo Lola Call