DEUDA SALDADA

¿TRUCO O TRATO?

Cap 20

-Dios mío no puede ser pero, ¿por que? porque me engaño de esta manera… - un creciente enojo y rabia se apodero del corazón de Candy al sentirse burlada, en un segundo se vino a su mente todo lo sucedido en los tres días anteriores, su corazón se encogió de vergüenza, de dolor, de rabia, no podía creer que el hombre que amaba hubiera hecho todo aquello.

Cuando Terry llego a la mansión Bonot he intento saludarlo el groseramente cerro las cortinas de la biblioteca ignorándola, ese encuentro a un lado de la escalera la forma en como la sometió con un simple abrazo, su confesión de amor en el molino, la competencia de parejas, su compenetración mutua, ese mar de turbulencias cuando él cínicamente la restregó contra su cuerpo haciéndola sentir su anatomía masculina en todo su esplendor estremeciéndola completa, enloqueciéndola de aquella manera delante de todos ¡eso no se lo iba a perdonar nunca! La cabalgata nocturna junto a Terry… ¡no podía ser verdad! Ese sueño de anoche donde ella ya se sentía tomada por él, lo que sintió al escuchar declamar los versos de Romeo aun en francés.

Su corazón nunca la había engañado ni desde el primer momento, era su Terry, ese hombre con apariencia diferente y actitud indiferente, malcriado y altivo, descarado, grosero y caballeroso al mismo tiempo, su héroe, la salvo de caer del árbol, la ayudo a subir al balcón, le hizo un bello regalo, era el hombre al que amaba, había sido él todo el tiempo pero la engaño, ¿por qué motivo? Por que no le dijo la verdad cuando ella confeso estar enamorada de otro.

-¡Por dios le abrí mi corazón! le dije mis intimidades creyendo que era un desconocido que no entendía nada y ahora el sabe todo de mi, él se burlaba… se burlo de mi y de mi amor, de mi dolor -eso no podía concebirlo su alma se consumía desengañada- ¿por que nunca hablo? ¿Por qué?

Estaba presta a enfrentarlo, a confrontarlo a correrlo a patadas y empujones de ahí, estaba furica, avergonzada, herida, todo lo que tuvo que pasar a su lado estos tres días y el solo se había burlado, su cabeza ardía en llamas no podía pensar coherentemente iba a girar la perilla para darle fin a ese teatro pero se detuvo a un segundo de tocarla.

La voz de Terry clara y nítida se escucho en la oscuridad de la habitación, por instinto esa aterciopelada voz le causo un corto circuito entre su corazón enamorado, su orgullo herido y su mente hecha caos, se detuvo apoyándose con ambas manos en la puerta sin hacer el menor ruido, su mente le gritaba ¡córrelo! ¡Échalo de tu lado! ¡Se burlo de ti!, jugo con tus sentimientos aun siendo consiente de ellos,

Pero su corazón gritaba, ¡detente! ¿querías una segunda oportunidad? Aquí esta, tómala y escúchalo, por primera vez escúchalo, aunque el no lo sepa, igual como hizo contigo.

Candice White escucho a su corazón y no a su cabeza que le exigía dar una solución coherente a lo que sucedía, por primera vez conscientemente se detuvo a meditar sus acciones y no solo a dejarse llevar por sus reacciones, se detuvo y conteniendo las lagrimas escucho.

-Oh Candice White -murmuro Terry en un suspiro- ¿que voy a hacer contigo? ¡Maldita sea que voy a hacer conmigo! ¡Demonios!

Mi amor, Candy ¿donde estas? mujer vas a venir matándome, pero que digo si muerto ya estoy, Candy te necesito para revivir para al fin vivir, esto no es vida Candy ¿no lo entiendes? no hay vida sin ti -Al escucharlo ella reprimió un sollozo mientras sus lagrimas corrían lentamente.

Se que soy un estúpido, si tan solo tuviera la certeza de que me perdonaras, de que perdonaras todo esto que hago para ganarme tu amor otra vez, tengo miedo, un miedo que me hela el alma, eso es lo único que me permite saber que aun existo, este dolor que me carcome por dentro desde que decidiste nuestros destinos, cuando decidiste echarme de tu vida.

¡Candyyyy! ¿Que querías? que llegara y te dijera como me siento, nunca lo permitiste, nunca me diste la oportunidad, tu decidiste en dos ocasiones por nosotros, en aquel momento estaba tan confundido, mas que nunca te necesite pero te marchaste, decidiste que era mejor así, quizá fue lo mejor en aquel momento ya que importa es pasado, y allá en Philadelphia ¿que fue lo que paso? creí que al fin te quedarías conmigo, te sentí mía Candy pero volviste a dejarme y te seguí, te pedí que no huyeras, que volvieras a mi pero no se que pasa contigo mi amor que te esfumas como agua entre mis dedos, no me quedo mas remedio que recurrir a esta parodia, a esta comedia, para acercarme a ti sin el temor de que huyas al verme.

-Terry por eso lo hiciste… -dijo ella apenas audiblemente.

-No mi amor no creas que a sido fácil dormir a unos metros de distancia de tu lecho, no a sido sencillo tenerte tan cerca y tan lejos a la vez, tener que ser testigo de cómo los demás te admiran y quisiera destrozarlos con mis propias manos porque osaron verte, te quiero para mi y solo para mi -Candy mordió sus labios involuntariamente y una sonrisa se dibujo en su rostro lloroso acompañado de un calor que calentó su corazón.

-Si en este momento te tuviera enfrente Candy te diría que me perdones, que no se de que otra forma pedirlo, ¡que me perdones maldita sea! que no tuve opción porque siempre huyes de mi, que me has orillado a esto a esconderme tras un disfraz para enamorarte nuevamente pero creo que te he lastimado y yo me siento morir por ello, ese… no era mi deseo ¿sabes?

-Terry mi amor…

-Mi deseo era enamorarte, atraerte hacia mi, mostrarte cuan tuyo soy desde siempre Candy, desde que te conocí tu te llevaste mi corazón y no se a donde demonios lo escondiste o que hiciste con el, si lo lavas, si lo estrujas, o lo pateas, si lo tienes empolvado en un rincón, la verdad no me importa, mi corazón es tuyo has con el lo que quieras…

Candy tapo su boca con su mano para evitar sollozar mas fuerte al escuchar de la boca de Terry semejante confesión.

-Candy White donde quieras que estés escondida así sea el fin del mundo voy a encontrarte, no podrás esconderte mas de mi ¿escuchaste? así estés en el mismo infierno allá iré por ti, y vas a escucharme señorita pecas, vas a tener que darme cuentas de mi corazón al menos quiero saber donde termino,

Candy se que aun me amas lo supe desde que nos encontramos en Philadelphia aun siento tus labios, arden como fuego en los míos pero no puedo reclamarlos a la fuerza Candy no quiero cometer el error de nuestro primer beso y aun así no me arrepiento de aquella vez, volvería hacerlo una y mil veces.

Si te hubiera pedido permiso pecosa del demonio seguramente hubieras salido huyendo despavorida de mi, tuve que robártelo… tuve que hacerlo, tu boca, tus labios me atraían cual imán y solo me deje llevar por mi corazón, lo tenia al desnudo Candy creo que no lo notaste pero era la primera vez que me abría con alguien.

Por eso me paralice con tu respuesta a mi primer beso de amor, si Candy, era también mi primer beso nacido de un sentimiento tan grande que me abrumaba y temía tanto, no se que fue lo que sentiste pero yo ese día toque el cielo por primera vez contigo entre mis brazos pero tu arruinaste todo, me golpeaste no sabes como lastimaste mi corazón no supe como reaccionar y lo hice como es mi costumbre ¡salí defendiéndome como un animal herido! Lo siento…

Siento tanto haber levantado mi mano en contra tuya, era todo nuevo para mi también, se que no es justificación por haberte lastimado y me cortaría la mano de no ser porque me va a hacer falta cuando te haga mía mona pecosa y con esta mano que se atrevió a lastimar tu bello rostro tendrá toda una vida para borrar ese recuerdo a punta de caricias mi amor…

Candy, Candy, estaba enamorado de ti y no sabia como manejarlo nunca me había ocurrido algo igual pecas, nunca, con nadie amor mío. Aun lo hago Candy, aun te amo.

Solo espero que cuando nos volvamos encontrar el viento corra a nuestro favor y podamos al fin entendernos, empezar de nuevo, Candy he venido por ti tarzan pecoso y no me iré sin antes saber tu decisión final, ya sea para bien o para mal, pero de una vez juro Candice que no me dejare vencer tan fácil, Terrence Grandchester va a luchar por lo que es suyo por derecho y tu pecosa de mi vida eres mía, eres mía a pesar de ti misma.

Candice vas a ser mi compañera quieras o no, ¿me escuchaste mujer escurridiza? así tenga que echar mano de tus amigos de nuevo para atraerte hacia mi ¡así tenga que vender mi alma al mismo demonio! Yo…

No, retiro lo dicho, te quiero para mi con todas las de la ley Candy, quiero hacer las cosas bien amor mío, no sabes como me cuesta controlarme cuando estas cerca de mi, Candy ya soy un hombre y… mi pecosa acaso no notas la atracción que hay entre nosotros, quiero hacerte mía quiero hacerte el amor, estoy ardiendo en deseos de que seas mi mujer y tu no ayudas para nada pecosa condenada eres tan hermosa, no se que demonios tienes que me elevas al mismo cielo con un solo rose, olerte es como un viaje astral al paraíso, tocar tu mano es acariciar la mas fina y suave seda, Candy quiero hacerte feliz quiero que dios bendiga nuestro amor siempre ya que si no fuera porque el te puso en mi camino no sabría que seria de mi en este momento.

Candy te necesito quiero borrar ese invierno, ese invierno que estoy seguro heló nuestras almas por igual, quiero pasar este invierno que se acerca a tu lado y borrar para siempre ese horrible recuerdo donde nuestras almas se vieron separadas por todo, menos por nuestra propia voluntad.

Por que se cariño no te fue nada fácil decidir en aquella ocasión, ahora lo entiendo, lo comprendo, es la muestra mas grande de tu amor hacia mi en aquel momento, por mucho tiempo no pude encontrar un motivo y te odie, te odie por eso, por tu seguridad y tu determinación, por tu nobleza desmedida que como llegue a maldecir, por tu frialdad al despedirte, porque me negaste ver la luz de tus ojos y me perdí en la oscuridad sin verlos una ultima vez…

Como quieres que te olvide Candy si tu nombre esta en todas partes el viento mismo esta impregnado de tu aroma, estas en cada respiración, en cada latido de mi corazón y por mas que he tratado de echarte no te vas de mi, eres la tormenta de mis tormentos me hundiría nuevamente en el verde abismo de tus ojos aunque fuera solo para morir… así es como yo te quiero.

-Terry te amo igual…

-¡Candy voy a encontrarte donde estés! ¿Me escuchaste? Te necesito y vas a encararme de una buena vez vas a ser sincera y me darás el aliento de la vida, una vida a tu lado; si no puedes perdonarme por mi forma tan fiera e intempestiva de amarte discúlpame, pero no conozco otra que no sea esta que nace de mi enamorado y herido corazón, tu Romeo se esta desangrando aunque no puedas verlo, si no me das la vida quiero que seas tu quien me de la estocada final… que así sea.

Candy sintió bajo la puerta un viento helado que se colaba por la pequeña rendija, atisbo hacia la recamara, él ya no estaba solo veía flotar las cortinas con el viento álgido que entraba por el balcón abierto de par en par acompañado de luz de luna que se filtraba a través de los arboles, al fin pudo llorar muy quedo casi sin voz por todas las cosas que escucho decir a Terry, en todas tenia razón, ella se la daba completamente.

-¿Que hubiera hecho yo si el viniera a decirme de buenas a primeras que desea estar conmigo? si, seguramente hubiera salido huyendo nuevamente como es mi costumbre, no lo hubiera dejado ni terminar cuando ya lo hubiera mandado al lado de Susana nuevamente… -Candy lloraba amargamente, al darse cuenta lo bien que la conocía Terry.

-Que tal si me hubiera lanzado a sus brazos diciéndole que ese es mi mayor deseo.

Ese era el mayor deseo que había guardado en su corazón en el momento mismo en que ella le dio la espalda, como deseo que él nunca hubiera soltado su cintura que la tomara en brazos y salieran de allí sin importarles nada pero la soltó y le pidió fuera feliz y si no, se lo reprocharía.

-Dios mío, si el supiera como he vivido todo este tiempo una tunda muy merecida me la tendría bien ganada -dijo limpiándose un poco las lagrimas sin saber que Terry si lo sabia gracias a Martha y a sus amigas, recargo su espalda en la puerta y se dejo caer enredando sus brazos sobre sus rodillas.

El dejarlo libre de su compromiso con ella y tomar aquella decisión que le desangro el alma de a poquitos fue lo mas difícil que había hecho nunca, Terry ya era una necesidad para ella, había ido a Nueva York dispuesta a todo pero nunca se imagino con lo que se iba a encontrar, otra vez el destino los separaba sin poderlo evitar, no a costa de la felicidad de otra persona.

Al tomar aquella determinación lo que ella deseaba realmente era hacerle las cosas mas fáciles ya que el no parecía decidirse, se lñe veía abatido, confundido, no parecía saber que hacer y ella lo "ayudo" eligiendo su destino, el destino de ambos; en el fondo lo que mas deseaba era que Terry la eligiera a ella, quizá peco de egoísta, quizá peco de arrogante al creer que Terry sin dudarlo la elegiría por encima de Susana pero cual fue su sorpresa que Terry acepto lo que ella eligió.

Aun dándole la espalda, su piel se erizaba debajo del grueso vestido de lana que llevaba, esa electricidad que emanaba de su cuerpo erizando apuntaba hacia Terry, su piel, sus cabellos, sus células, todas y cada una de sus neuronas; su corazón latiendo desmesuradamente esperando sentir nuevamente el calor de Terry pero nunca llego, nunca lo volvió a sentir.

Se convenció a si misma entonces que había hecho lo correcto y Albert así se lo confirmo después diciendo que el hubiera hecho lo mismo que Terry hizo, que él era todo un hombre, cabal, noble y desprendido y que por esa razón ella lo amaba tanto, era verdad lo amo aun mas por su acción de mantener su honor por todo lo alto cumpliendo lo que el deber dicta, lo Amo, lo respeto, lo entendió y… lo perdono.

Lo que nunca se imagino era que no iba a poder arrancárselo del corazón aunque lo deseara con todas sus fuerzas, ya lo sentía ajeno desde que él soltó ese abrazo en las benditas escaleras del hospital, trato por todos los medios de no pensar en el, de olvidarlo, no se sentía con derecho de albergar mas sentimientos por un hombre que ya tenia dueña, lo sentía ajeno, prohibido, un hombre que ya no era libre para ella poder amarlo como cuando en sus cartas lo sentía suyo y nada más que suyo.

Esa noche , la mas triste y oscura de su vida, mas que aquella en que fue dejada frente al hogar de Pony, tuvo las mejores madres del mundo e internamente le agradecía a sus padres haberla puesto en manos de esas maravillosas mujeres que amaba, una penumbra mucho mas larga y lúgubre que la noche que precedió a la muerte de Anthony su infortunada muerte fue causa del destino y en eso ella no podía hacer absolutamente nada para remediarlo, el se había ido para siempre para nunca volver al igual que su amado primo Stear.

Pero la separación de Terry era algo que la volvía loca porque el estaba vivo y sabia que la amaba aunque estaba atado a otra mujer, así tenia que ser; cuando ella menos lo esperaba alguna revista algún diario, algún comentario o chisme la hacían enterarse de su vida, una vida a la que ella era totalmente ajena, como dejarlo ir si el seguía ahí inamovible, a cada paso que daba su recuerdo era su compañía, como deshacerse de ese amor si ya no era suyo, es imposible desprenderte de algo que no posees, como dejarlo ir si aun lo amaba…

Camino entre la nieve hacia el hotel, escucho la puerta llamar ella abrió de inmediato dejando la maleta sobre la cama, estaba segura que era él que venia a buscarla pero no, solo un huésped despistado que se equivoco de cuarto.

Camino hacia la estación de trenes y el corazón parecía querer salirse de su pecho miraba hacia todos lados entre la poca gente en el anden pero nada, él no estaba. Entendió que su corazón se quedo anclado esa noche en Nueva York, como dijo Terry acertadamente fue el invierno mas largo y crudo que había vivido jamás, un frio que congelo su alma mas que a su propio cuerpo.

La confesión del primer beso que se dieron le encogió el corazón, ella sabia que lo había herido y de su propia boca lo había confirmado.

-¿Que podía hacer? yo era inexperta en el amor y tampoco me había percatado de nuestro enamoramiento, ni siquiera del mío propio; perdóname Terry perdóname, jamás quise herirte pero era demasiado joven para entender lo que me pasaba, era la primera vez que tantas emociones juntas enloquecían mi cuerpo y mi corazón.

Anthony significo para mi un amor sencillo puro y natural un amor platónico a futuro, un deseo inconcluso, una ilusión… pero tu mi querido mocoso atrevido fuiste un huracán que entro a mi vida volteando todo de cabeza, tu personalidad tan atrayente, misteriosa, majadera e incomprendida, no se como fui a fijarme en ti si me rechazabas constantemente -sonrió al recordar tantas memorias en el San Pablo.

-Terry no se que demonios pasa pero mis amigos te ayudaron a que estés hoy aquí, de seguro Gerard también esta enterado, estaba planeado, fríamente calculado y yo tan ingenua caí sin sospechar nada pero que esperabas Candy si ellos te lo hubieran propuesto seguramente tu no hubieras aceptado, lo hicieron porque te aman y porque te quieren ver feliz -Candy hacia la retrospección de lo sucedido-.

Se atrevieron Anie y Patty a ir a buscar a Terry a Nueva York, ahora entiendo todo, la necedad de Patricia por arreglarme, lo bien que se puso de acuerdo con Anie, el como Gerard nos junto en la carrera de parejas y le dio a ese engreído la habitación de al lado, las habitaciones principales de la casa para él y para mi, aun así Terry s se porto siempre como un caballero, bueno "casi" siempre cuando no estaba intentando volverme loca como Andrea Berutti,

Terry, mi Terry cuanto te he necesitado, no dijiste nada sobre Susana pero de no haber arreglado las cosas con ella no estarías aquí, de eso estoy segura.

-¿Que voy a hacer ahora? ¿Que debo hacer? Me siento dolida y engañada como una niña pequeña de 5 años, ¿por que armar todo este teatro tan elaborado? Solo para que el y yo pudiéramos reunirnos ¿Que clase de amigos hacen esto por alguien? Los mejores del mundo -dijo ella con una tímida y sincera sonrisa- ¡pero esas dos me van a escuchar! Así como aparentemente están del lado de Terry ahora se tendrán que poner de mi parte,

Terrence jugaste sucio amor mío y yo te enseñare una lección, si, sabes actuar lograste engañarme con tu apariencia pero yo también puedo hacerlo, ahora viene la mía Terry dos pueden jugar este juego, me cobrare cada una de tus charadas, me cobrare todo lo que me has hecho pasar estos tres días, si tu disfrutaste volviéndome loca con este jueguito yo también quiero hacerte sentir lo mismo, lo mismo que me has provocado tu; sabrás que yo también tengo mis trucos bajo la manga.

Terry, si como dices, vienes dispuesto a todo eso lo voy a averiguar, pondré a prueba tu amor así como has puesto el mío, mañana es 31 de Octubre… mhmm ¡muy bien Terry! Prepárate, ojo por ojo amor mío, así estaremos en igualdad de circunstancias; ¡truco o trato Terry!

Candy se quedo toda la noche reflexionando sobre esa situación en la que se encontraba por alguna extraña razón no podía odiarlo, ni mucho menos rechazarlo, no podía sentir o guardar rencor en contra de él, esa rabia que en un principio la invadió desapareció dando paso a una renovada energía de ser jugadora activa sentía la imperiosa necesidad de volver a estar cerca de él, le hubiera gustado brincar a su balcón y decirle que ahí estaba ella que lo amaba, que en ese momento no le importaba ya nada pero no, ella también tenia orgullo también tenia deseos y también sabia como hacer rendir a ese egocéntrico hombre que ya la sentía suya, que estaba tan seguro de ella y de su amor.

Se paso la noche rememorando sus encuentros pasados y presentes, sus amores de adolescentes, las mariposas en el estomago cuando lo veía, la corriente eléctrica que la hizo estremecer cuando por un error de calculo cayo encima de él en su departamento y por segundos los dos se quedaron quietos mirándose a los ojos, sintió en aquella ocasión como sus labios ardían deseando que Terry los tomara pero él no lo hizo, aunque vio en sus ojos un azul tan obscuro como las mismas profundidades del océano, fue entonces cuando se retiro temerosa de las abrumadoras sensaciones que la estaban mareando, sintió como él con infinita ternura la hizo voltear en la estación de trenes y la levanto como si de una valiosa posesión se tratara hasta un rincón apartado del anden y entonces, solo entonces no lo soportaron mas y ese beso que les quemaba los labios por fin tuvo satisfacción.

Primero un suave aleteo de luciérnagas… ese destellito de luz en la oscuridad que incendio sus corazones convirtiéndose en un incendio incontrolable, inextinguible, en una entrega largamente esperada.

Un torbellino entro con fuerza a sus vidas azotándolos, pegándoles en el rostro, en el cuerpo, en sus almas, era ese amor escondido, callado, eterno que mantenían a raya por tanto tiempo oculto en el rincón mas alejado del corazón, o eso era lo que ellos creían ahora los elevaba con furia uniéndolos ya sin remedio, azotándolos contra si mismos sin escapatoria alguna, los hizo perderse el uno en el otro.

Pero Susana llego para recordarle cual era su lugar y su lugar no era al lado de Terry, fue el lugar que ella misma había escogido, salir de su vida para siempre aunque por dentro sabia que jamás seria feliz, no volvería a serlo si Terrence no estaba a su lado y con todo el dolor de su alma lo dejo libre nuevamente, lo dejo ir, lo aparto de ella, ¿que otra cosa podía hacer? el la amaba ella lo sabia, ella lo sintió estremecer pudo sentir por primera vez como es que un hombre como Terry se entregaba al amor, Candy de solo recordarlo se estremeció, si, así era exactamente Terry un mar embravecido, tempestuoso, infinito, solo ese hombre provocaba en ella tantas emociones, su corazón lo reconoció inmediatamente desde que Gerard le menciono "El Duque" su corazón salto ilusionado pero la mente es un órgano muy poderoso que puede incluso llegar a dominar al corazón con argumentos que no dejan lugar a dudas pues el cerebro solo cree lo que es tangible lo que puede ver y tocar y ese cabello corto y rubio, esa cicatriz en su rostro esos anteojos que escondieron muy bien sus zafiros divinos, esas inflexiones de voz tan estudiadas y sexys lograron engañarla.

-Oh Terry hablas perfectamente el francés y tu voz es miel resbalando por mi cuerpo suave y deliciosamente…

Candy ¿pero que dices? ese Duque del demonio te engaño, jugo contigo, te hizo rabiar, te doblego, ahora enséñale que tu también puedes hacer lo mismo, confúndelo y hazlo rendirse ante ti, solo para que se le quite un poco lo arrogante y engreído, deja de una vez de ser una niñita asustada de la vida, ya eres una mujer, ¿acaso no fue lo que le aconsejaste a Patricia?

Entonces pon en practica tu propio consejo, él esta aquí y vino a tratar de recuperarte pero no le hagas las cosas tan fáciles, hazlo rabiar aunque sea un poco, un poquito nada mas, hazle saber que tu también puedes tomar parte de este juego y hazlo, oblígalo a que sueñe el mismo sueño que tu, que el sepa quien es Candice White y que todo este tiempo separados de algo a servido, esa será tu venganza dejarlo tan confundido como el te dejo a ti hasta que este juego termine y que sea él quien venga a ti y entonces no habrá nada ya, que los pueda separar.


-¿Estas seguro que no la has visto Mago?

-No Terrence creímos que ella estaría contigo, por lo visto no es así.

-No, anoche paso algo, la busque pero… no la… encontré…

En ese momento Terry ve aparecer a Candy acompañada de Patricia y Anie bajando las escaleras, no lo podía creer ella venia riendo con sus amigas, se veía mas hermosa que nunca, traía nuevamente esos pantalones blancos y ajustados con un chaqueta en color rojo que llegaba mas allá de sus caderas, el cabello recogido en una graciosa coleta que le daba un aire angelical muy a pesar de su cuerpo de mujer, se quedo mudo.

-Cierra la boca Berruti, ya vez, ahí la tienes, no buscaste tan bien como dijiste, jajajaja -dijo Gerard con algo de burla aunque disimulando bien sabia que algo raro pasaba, no había visto a Candy tan alegre y a Terry tan desesperado, esos dos se traían algo tenia que averiguar que tramaban.

-Buenos días caballeros -saludaron las chicas, a Terry se le ilumino el día al ver la hermosa sonrisa de Candy ese velo de angustia y tristeza ya no estaba instalado en sus ojos, se sentía a la vez confundido por su cambio, que más daba ella seguía allí y al parecer estaba muy feliz.

-Andrea, Gerard, Chicas las dejo, Archie me espera para desayunar, con permiso -Anie se alejo rumbo al solario, Terry estaba a la expectativa no quería abrir la boca ni pronunciar palabra, quería esperar a la reacción de Candy antes de hacer cualquier movimiento.

-En un momento los alcanzamos Anie -dijo Patty- ¿nos acompañan? Candy, Andrea, hay que estar desayunados para salir a cabalgar.

-Saldrán a cabalgar señoritas -dijo Gerard extrañado

-Si, Candy recibió una invitación de Francesco Lacroix y ella me pidió acompañarlos, vendrás por supuesto Gerard, Anie y Archie también nos acompañaran.

-Ya veo -dijo Gerard en tono serio- pero ¿que demonios pasa aquí? Pensó al ver la cara seria de Terry y como su sonrisa de lado había desaparecido.

-¿Me acompañas Gerard? Desayunemos,

-Claro Patricia -cortésmente Gerard extendió su fuerte brazo- mi querida Martha aun no baja.

-Gerard ella es muy madrugadora a esta hora ya debe estar sentada y va por el segundo plato -los dos rieron- Candy ¿vienes? -Patty la miro hasta ese momento había guardado silencio.

-En un momento Patty necesito hablar con el duque, claro si tiene tiempo -Terry por un momento se le helo la sangre y solo asintió.

-Me gustaría que fuera en privado si no le molesta -Terry la miro de frente le dio el pase hacia la biblioteca, ella se adelanto unos pasos y Gerard y Terry cruzaron miradas,

-Dios, creo que llego el momento de la verdad… -dijo Terry para si mismo.

Al entrar después de Candy cerro la puerta y al volverse después de asegurarla ella lo miraba de frente parada en medio del salón y antes de que el pudiera hacer o decir algo la rubia fue al punto.

-Andrea perdone mi atrevimiento, quería disculparme con usted, ayer me comporte de una forma tan descortés y grosera, me vi envuelta en una situación muy vergonzosa quiero disculparme por hacerlo participe de ella, me da mucha pena que me haya visto en ese estado poco conveniente, hice algo de lo que me arrepiento y quiero pedirle que dispense mi conducta.

Pero ¿que paso? ¿Que es todo esto? Terry estaba completamente confundido no esperaba aquellas palabras de Candy el solo escuchaba tratando de disimular su asombro. Candy continuo con su monologo.

-Se que fui muy insensible con usted que se a portado maravillosamente conmigo, por favor no ponga esa cara de que no entiende lo que le digo porque se que entiende perfectamente siempre lo ha hecho y eso me lleva a pedir disculpas por segunda ocasión por haber sido una atrevida contándole mi vida amorosa a usted que no tiene porque enterarse de mis desilusiones, lamento mucho haberle regresado su obsequio y lamento mas la forma insultante en como lo hice, estaba en un estado iracundo anoche que… perdón… esto es muy difícil de decir,

-Tranquila Madmoiselle yo entiendo, no hay nada que perdonar - Al fin le hablo en castellano pero con acento francés, Candy recordó como comparo la melodiosa voz de Terry "como miel recorriendo su piel, suave y deliciosamente" involuntariamente se estremeció e irguió la postura y volvió a tomar aplomo para lo que venia.

-No, no, por favor Andrea permítame hablar no me sentiré tranquila sino escucha lo que tengo que decir,

-Adelante Madmoiselle Candice la escucho -se recargo en el escritorio de Gerard cruzando los brazos sobre su pecho, mientras Candy caminaba restregando sus manos una contra otra.

-Andrea, se que le conté sobre un amor, y quiero que sepa que… ayer me pase toda la noche reflexionando y… eh decidido que eso ya es pasado, que no se puede vivir del ayer, que la vida es maravillosa y hay que seguir adelante, creo que anoche llegue a mi limite y después de mi comportamiento tan infantil y vergonzoso eh decidido dejar de auto compadecerme por un amor que no es posible y eh llegado a esta conclusión gracias a usted…

-¿A mi? -Dijo Terry confundido.

- Así es, en alguna ocasión le dije que usted me recordaba a esa persona que fue muy importante para mi…

-¿Fue? -Dijo Terry tratando de controlar el vértigo en su estomago.

-Si, fue, usted en verdad me lo recordó por momentos pero analizándolo bien, ustedes son muy diferentes, -Ella se acerco lentamente a Terry y él aturdido se irguió con nerviosismo ante la proximidad de Candy, ese destello en sus ojos lo hizo temblar.

-Usted es, ¿como decirlo? -dijo ella muy cerca de Terry - Es tan diferente tiene lo que llaman los franceses ese "joie de vivre" esa alegría por vivir, sus compatriotas aman la vida, la cosas bellas, la sencillez , me refiero a los sentimientos; les encanta ser excéntricos, -dijo ella con una sonrisa encantadora -no se complican tanto la existencia aman cuando sienten la necesidad y cuando no, simplemente vuelven a empezar ¿no es así? -dijo Candy con una voz seductora acercando su rostro y mirando a los ojos a Terry, el trago en seco Candy se dio la media vuelta y camino lentamente sin dejar de hablar.

-Andrea decidí adoptar su filosofía de vida, creo que es mas sana, la forma en como he llevado la mía no me a beneficiado en nada, me gusta la forma en como Gerard lleva su vida, -en ese momento el pecho de Terry estallo de celos y tenso la mandíbula al escuchar hablar a Candy sobre el mago.

-Me gusta como hace lo que quiere y como viaja por el mundo sin ningún tipo de complejo, llama mucho mi atención todo el conocimiento y la apertura de mente que posee Gerard -dijo ella deteniéndose y volviéndose a mirar a Terry,

-Creo que es una cualidad muy característica de los franceses, usted también es un caballero muy… abierto y considerado, lo digo porque no tuvo reparos en seguir mis ideas en la competencia, no se opuso ni rebatió o se avergonzó de que yo en mi calidad de "sexo débil" lo dirigiera y eso para mi es algo que aprecio y atesoro.

El malestar de Terry se fue disipando poco a poco al escucharla hablar de sus propias cualidades, aspectos que solo con Candy se permitía, cuantas veces en el colegio dejo su orgullo y su mal carácter para pasar momentos inolvidable s a su lado.

-Creo Andrea que definitivamente adoptare el " joie de vivré" francés teniendo amigos tan gentiles como usted o como Gerard podre lograrlo, me encantaría aprender ese modo de vida tan desenfadado y poco aprensivo de las francesas, ellas son tan liberales, tan dueñas de si mismas y no se complican la vida con relaciones sin futuro, para muestra esta Angelic la amiga de Gerard me sorprende de sobre manera que sea tan madura y desinhibida, eso si que es tener dominio de si mismo.

Terry comenzó a sudar copiosamente al imaginar a Candy con las atrevidas modas francesas, llevando el tipo de vida típico de la mayoría de los franceses donde el divertirse y dar placer a sus cuerpos sin comprometer sentimientos era algo de todos los días, él no lo criticaba simplemente era un estilo de vida, pero tratándose de Candy no podía si quiera imaginársela en esa postura como la de Angelic, eso no podía concebirlo, se puso cada vez mas nervioso al ver que Candy estaba muy convencida de querer conocer y experimentar ese tipo de vida, además se sintió fatal de haber provocado ese cambio tan radical en ella y ¿si ahora ya no quería saber nada de él? ¿De Terrence Grandchester? si se canso al fin de sufrir y de esperar algo que no llegaba, su mente comenzó a aturdirlo, a atormentarlo con aquellos pensamientos imaginarse a Candy como una típica francesa y lo peor de todo, sin él.

-Sabe Duque Berutti me encantaría conocer Francia dicen que Paris es la ciudad del amor - dijo ella acercándose nuevamente hacia él, seria maravilloso poder vivir allí, usted puede decírmelo ya que nació allá que tan lindo es ese país, quizá allí vuelva a encontrar el amor que tanta falta me hace -Estaba demasiado cerca de Terry y este no sabia ni que decir-

-Me ha encantado como son los franceses y como se desviven en atenciones con las damas, me gustaría conocer el lugar donde vive usted Duque -dijo ella con una sensual voz, por su cercanía Terry se hizo hacia atrás ante el avance de Candy que no retrocedía ni un centímetro creyó verse descubierto y se puso pálido ante la audacia de su pecosa que como nunca la veía coqueteándole inocente pero descaradamente, fue tanta su confusión que sintió celos de Andrea Berruti un personaje ficticio inventado por el, estaba totalmente fuera de si mismo el color se fue de su rostro comenzó a sudar frio,

-¡Oh Andrea! ¿Se siente bien? -dijo ella poniendo sus manos sobre su pecho en actitud inocente y clara preocupación, Terry estaba casi acostado encima del escritorio, sentía que esas manos lo quemaban y se hizo aun lado separándose de ella con la respiración agitada.

-¡Te tengo engreído arrogante! -dijo Candy para si misma y sonrió al ver a Terry en ese estado, Candy se le acerco rápidamente y toco su frente siguiendo con la falsa preocupación.

-Duque ¿se siente bien? esta sudando frio, permítame por favor,

Ella sin pensarlo tomo el saco de sus hombros y en un solo movimiento lo bajo, Terry se volvió completamente asombrado alejándose como si de un espanto se tratara, ella sin inmutarse de su gesto confundido bajo el saco completamente ante la resistencia de él, al verse despojado Terry se sintió desnudo y la miraba con sorpresa, un hilo de sudor corrió por su sien se estremeció ante la mujer desconocida que tenia enfrente,

-Duque por favor venga - lo tomo del brazo y jalándolo lo recostó casi a la fuerza en el amplio sofá, el iba a levantarse pero ella tomo su corbatín y comenzó a desanudarlo rápidamente, la tomo de las manos para que se detuviera y la corriente eléctrica los recorrió a ambos al contacto de su piel, se miraron.

Candy bajo las manos y comenzó a desabotonar el chaleco, Terry despertó de su ensoñación cuando ella lo empujo nuevamente al sofá y comenzó a desabotonar su camisa, pasmado ante tal atrevimiento quiso levantarse pero ella fue mas rápida y se sentó a su lado impidiendo que el se irguiera a menos que quisiera tirarla al suelo.

-Madmoiselle… -Apenado como nunca y con los colores en el rostro yendo y viniendo ante la excitación y la incredulidad trato de detener a Candy en la osadía de intentar abrir su camisa.

-Andrea no se preocupe, soy enfermera de profesión y usted necesita un poco de aire o se desmayara, se lo que hago ahora relájese y cálmese por favor, esta en buenas manos -dijo ella con una cálida sonrisa, una sonrisa de satisfacción de ver como el estaba completamente nervioso.

Al fin alejo sus manos para que Candy terminara la tarea, ella segura de si misma dominándose como si de una difícil y complicada cirugía se tratara termino de desabrochar la camisa y des hiso el nudo de su corbatín para dejarlo respirar con mas libertad según ella, pero era todo lo contrario para Terry, sentía que el aire no entraba a sus pulmones y cada vez parecía mas agitado, ella al notarlo cambio su semblante por uno de preocupación fingida y sin pudor deslizo sus manos bajo la camisa abriéndola y dejando expuesto su varonil torso.

Terry sintió que se ahogaba al sentir las manos suaves de Candy acariciándolo, cerro los ojos y casi podía jurar que ella exploraba con suavidad su bien formado pectoral.

-Andrea ¿se siente mejor? -él no respondió, ella acerco su rostro a corta distancia de Terry y casi susurro en su oído.

-¿Andrea se siente bien? -Terry abrió los ojos, su pecho subía y bajaba con rapidez no pudo ocultar su éxtasis ante la cercanía de Candy estaban tan cerca casi mejilla contra mejilla ella giro el rostro y se miraron a los ojos, sentía las manos de Candy quemar su piel y atrapo una con la suya y con la otra acaricio el rostro de su pecosa con un simple roce de su dorso.

-En verdad, me gustaría… conocer su país… -susurro ella, Terry sentía el delicioso aliento de Candy haciendo cosquillas en su nariz, el lentamente levanto el rostro, la respiración de Candy al fin mostro su arritmia y creyó no poder seguir fingiendo mas, cerro los ojos al fin.

-Candy ¿Estas lista? ¡Oh perdón! interrumpo algo -dijo Patricia apenada de ver como los había sorprendido, entro de improvisto y sin tocar a la biblioteca como Candy se lo había pedido antes, expresamente le dijo, "ve por mi en 15 minutos por favor" Terry dejo caer la cabeza en el descansabrazo en señal de derrota y Candy dio gracias al cielo por su amiga tan oportuna.

-No Patty, no pasa nada, ahora voy solo que el Duque se sintió de pronto mal, estaba ayudándolo a que respirara con mas libertad, ella se levanto como si nada mirando a Patricia - Andrea ¿se siente mejor ahora?

-Si Madmoiselle gracias -se levanto de inmediato y Patricia pudo apreciar que el tenia la camisa desabotonada de inmediato la cerro con sus manos,

-Lo ayudo Andrea -dijo Candy como lo más normal del mundo.

-No es necesario Madmoiselle yo puedo hacerlo -dijo el sonrojado ante la mirada acusadora de Patricia, se giro para tener intimidad comenzó a abrochar su camisa con rapidez.

-Entonces me retiro, que bueno que pude ayudarlo, creo que se debió a los desvelos de tantas noches, debe descansar mas Andrea, tomar una siesta quizá.

-Así lo hare Madmoiselle Candice, gracias.

-Fue un placer, Andrea muchas gracias por todo -dijo ella con una sonrisa picara que derritió a Terry- con su permiso tengo una cita no debo ser descortés llegando tarde.

Se dio la media vuelta y salió de la habitación sin mirar atrás, Terry al ver la puerta cerrarse volvió a tumbase completamente aturdido en el sofá.

-Candy que fue todo eso que presencie

-¿Que cosa?

-No te hagas la inocente sabes de lo que hablo, si no llego hubieras desnudado por completo al Duque.

-Patricia no exageres, además el se sentía mal, recuerda que yo soy enfermera y una muy profesional -dijo ella con inocencia.

-¡Si, claro! -Patty no se trago la historia de Candy mucho menos porque veía un gracioso sonrojo en sus mejillas que le daban al rostro de Candy una calidez que hace mucho tiempo no veía.

Candy por su parte se sintió muy feliz de lograr a su manera que Terry se alterara de esa forma,

-Para que se eduque ese aristócrata engreído, cree que es el único que puede hacerlo, ahhh… -dejo escapar una gran exhalación- estuve a punto de arruinarlo es que con Terry simplemente no se sabe que esperar, me moría de ganas de besarlo pero no, debo ser fuerte y mantenerme firme ¿acaso el no lo logro todo este tiempo? veamos quien puede soportar mas Terry, -dijo ella para si con una amplia sonrisa.

-¿Te sucede algo Candy? -Patty observaba con cuidado las reacciones a su amiga.

-No, todo esta de maravilla -dijo ella, Candy había decidido no decirle nada a nadie ni siquiera a Patty o a Anie, no estaba segura quienes estaban involucrados en aquella inusual situación. Prefirió seguir sola y no involucrar a nadie mas, domaría a ese caprichoso semental salvaje quiera el o no.


Estando muy cerca del lago habían desmontado y todos platicaban muy amenamente en realidad Francesco era un gran tipo caballeroso y respetuoso con una conversación agradable, el y Candy iban caminando a orillas del lago cuando a lo lejos vieron como dos jinetes se acercaban a todo galope, Candy se quedo paralizada al ver que Terry venia en compañía de otra mujer y no de cualquiera si no de Angelic, de inmediato los celos la invadieron,

-Andrea que sorpresa -dijo Gerard- ¿Angelic como estas? Decidieron unirse al grupo.

-La señorita quiso cabalgar y me pidió acompañarla, ella es grata compañía -dijo Terry sin dejar de mirar a Candy que venia acercandose con Francesco.

-Gerard querido ¿como estas? -Dijo la melosa francesa.

-Angelic te presento a Patricia OBrien mi novia, -Patty no se inmuto, esta vez no se separaría del mago por ningún motivo.

-Olala mucho gusto Patricia, Gerard es todo un caballero me alegro que al fin tengas una bella dama como novia querido,

Dijo la francesa con sinceridad, Terry y Candy no dejaban de mirarse con clara molestia por parte de los dos,

-Andrea ¿nos vamos? esta carrera aun no a concluido, eres un maravilloso jinete me encantaría que me dieras unas clases, no me caerían nada mal,

- Angelic cours quand vous le souhaitez (Claro Angelic cuando gustes) -dijo Terry en francés.

-Entonces nos retiramos vamos Andrea, alcánzame querido -Terry algo renuente a irse tras la francesa vio como Candy y Francesco se siguieron de largo y caminaban rumbo al molino, el lugar donde ellos habían bailado, sintió arder su corazón pero no podía dejar a la francesa plantada, lo que realmente quería era ir por Candy y llevársela lejos de ese francés que para su disgusto y molestia era demasiado atento con su pecosa.

Por un segundo Andrea hizo relinchar a Dark Angel esto hizo que Candy se volviera muy a su pesar a mirarlo y los dos mantuvieron la retadora mirada hasta que Terry se alejo del lugar hecho una furia.

-Acaso Madmoiselle Candice ¿tiene una relación con el caballero?

-¿Eh? ¿Yo?

-Si, me parece que él la cela demasiado jajajaja y quien no Madmoiselle Adley, es usted muy bella.

-Gracias Francesco -ella bajo al mirada apenada no se atrevería a decir que entre Terry y ella no había relación alguna seria una tremenda mentira que no estaba dispuesta a decir, ni siquiera por las circunstancias, ni siquiera por sentir que los celos la carcomían por dentro, Terry estaba en compañía de la desvergonzada francesa antigua amante de Gerard.

-"A las cosas por su nombre" -dijo para si con molestia, sacudió la cabeza alejando los malos pensamientos de su mente

Regresemos a la casa Francesco, quiero descansar antes de la gran mascarada o no aguantare toda la fiesta, no quiero perdérmela.

-Como usted diga Madmoiselle,

-Terry a penas te dejo un momento y te enredas con la primera zorra que se te atraviesa, -pensaba ella con celos incontrolables que ya la tenían presa, sentía la cara arder, se sorprendía a si misma de su forma de expresarse de Angelic ni la conocía para tener esa opinión de ella pero no le importaba en lo absoluto, Terry la había hecho enfadar como nunca,

-¡Terrence esta me la pagas! -siseo encolerizada.

Por su parte Terry al llegar a las caballerizas se des hizo de inmediato de Angelic diciendo cualquier excusa, se fue a su recamara hecho una furia.

¿Como se le ocurría a su pecosa ir al mismo sitio donde compartió con él, en compañía de otro?

Aventó todo lo que se le puso en frente no entendía el comportamiento de Candy ayer era un mar de confusión y hoy era una desinhibida mujer dispuesta a ser coqueta pero no solamente con él sino con el que se le pusiera enfrente, ahora tenia miedo de que ella si hablara en serio con su deseo de cambiar de aires, si hacia apenas un par de horas estuvieron a punto de besarse y ahora ella…

-Ah Candyyyyyy ¡¿por que me haces esto? ¡Pecosa traicionera me las vas a pagar!

CONTINUARA…

CRECI MADURE SIGO SIENDO ORGULLOSAMENTE TERRYTANA