Capítulo 21: La verdad

Capítulo 21: La verdad.

(Voz de Jacob)

"Por muy imprentado que estés, por mucho que yo pueda quererte... lo nuestro nunca podría ser." Sus palabras aún resonaban en mi mente aún después de una semana y tres días.

Por algún motivo, nadie había venido a buscarnos aún. Cuando le pregunté a ella, me había dicho que ya estaban enterados de nuestra posición y que sabían que ella no mantendría a salvo. Cuando pregunté por la escuela, me dijo que estaban a salvo ya que la mayoría habían venido persiguiéndola y que con los que quedaron, podían en la escuela sin problema.

Aún era pronto cuando desperté, de nuevo volvía a estar mirando al horizonte, y esta vez tenía algo de sangre por la comisura de los labios.

"¿Ya has despertado?" Me preguntó mirándome de reojo mientras me levantaba.

"Me haces parecer un viejo dormilón." Afirmé bostezando. "Pero claro, tú nunca duermes."

"Considerate con suerte." Me dijo. "Tú puedes soñar, a mí hace muchos años que se me negó ese placer."

"Ya, pero tú puedes moverte tanto como quieras mientras que yo tengo que estar siempre en nuestros dominios de la reserva." Le dije. "Eso te deja mucho tiempo para ir de aquí para allí y soñar despierta."

"Eso no es tan divertido." Afirmó ella sonriendo.

"Bueno, míralo de esta manera." Añadí. "Al menos tú tienes una eternidad por delante para poder aburrirte."

De pronto se echó a reír suavemente. Eso me hizo sonreír a mí también.

Era curioso, pero esa chica no se parecía en nada a los Cullen. Además, aunque me hubiese dicho que lo nuestro nunca podría ser, yo aún quería intentarlo, era ella mi otra mitad, lo sabía, lo sentía... No iba a permitir que se escapase, no esta vez.

"Bueno..." Me dijo sonriendo. "¿Listo para irnos de aquí?"

"Pensé que no lo ibas a decir nunca." Afirmé.

"Y no lo haría." Me dijo. "Pensaba que aquí estábamos seguros, pero al parecer tu olor nos hace localizables. Así que... hay que moverse."

"¿Adónde vamos a ir?" Le pregunté.

"A un sitio seguro." Afirmó ella cogiendo nuestras cosas y cargándoselas a la espalda. "O eso espero."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"¿Falta mucho?" Me preguntó Jacob después de tropezar por quinta vez en casi diez kilómetros.

"No." Afirmé yo. "Ya tenemos que estar cerca."

"¿Y a dónde carajos vamos?" Me preguntó como molesto cuando yo doblé otra rama hacia abajo para pasar.

"Bueno, bienvenido." Le dije a Jacob mientras ante nosotros se abría la casa de mi familia. "Vamos, aquí podremos estar bien."

"Esto no me huele bien." Me dijo Jacob entrando con el rabo entre las patas.

"Necesita ventilarse, pero nada más." Afirmé dejando las bolsas en el suelo.

De pronto sentí algo más.

"Jacob, destransformate, corre." Le pedí.

"¿Y eso?" Me preguntó. "Pensaba que no podía."

"Nos arriesgaremos, pero date prisa." Le apremié mientras sentía que se acercaban.

Creo que justo cuando llegaron, Jacob acabó de ponerse el pantalón y mi chaqueta por encima. Esperaba que eso tapase un poco el olor.

"¡Señorita!" Me dijo un hombre mayor con gafas y pelo negro sujeto en una coleta. "¡Señorita Isabella, que alegría volver a verla!"

"Yo también me alegro de estar aquí Pierre." Le dije mientras de pronto parecía reparar en Jacob sin perder su compostura.

"Oh, disculpe, no había reparado en que tuviésemos visita." Me dijo.

"Ah, este es Jacob." Le dije. "Es un compañero mío. Está herido, aunque ya le he curado un poco supongo que sería mejor que le viese un médico. ¿Está Pavel por aquí?"

"Me temo que Pavel ha sido… sustituido, mi señora." Me contestó. "Al igual que Annuska que sufrió una pequeña enfermedad."

"Vaya…" Murmuré. "Y el médico de ahora…"

"Es posible que le conozcáis, es el hijo de los Petrovva." Me dijo tras saludar a Jacob con respeto. "Su hermana y él han cubierto las vacantes hasta… bueno, hasta que se acaben sus vidas."

"Vaya, así que tengo familiares aquí." Afirmé.

"¿Familiares?" Me dijo Jake. "Pensaba que tú…"

"Los Petrovva y los Valerius han sido parientes desde Anna Petrovva, madre de la señora Victoria Valerius y abuela de la señorita Isabella." Le dijo el hombre. "Yo entré al servicio de los señores gracias a la recomendación de la señora Anna siendo aún un crío."

"Pierre, la historia es interesante, pero me temo que Jacob necesita descansar." Le dije cortándole antes de que comenzase con una de sus batallitas. "¿Podríamos mostrarle su habitación para que luego le eche un vistazo el chico Petrovva?"

"Desde luego, señorita." Me dijo. "Por aquí, caballero."

"Gracias, supongo." Dijo Jacob para mirarme a mí anhelante.

"Ahora voy." Le dije. "Primero me gustaría coger un poco de bebida."

"Podría subirles dos bolsas mientras su amigo deja sus cosas en la habitación." Afirmó el hombre.

"Eres un cielo." Afirmé medio sonriendo.

"Sabe que solo vivo para servir a los Valerius, señorita." Me contestó. "María. ¡María!"

"Ya va, ya va…" Dijo otra voz, esta vez femenina. "Espero que no vuelva a ser que has roto una llave, viejo pellejo."

"María sigue como siempre ¿no?" Le dije.

"Bastante más mayor, desde luego." Nos dijo el hombre. "María, la señorita ha vuelto. Preparad la habitación de invitados para su joven acompañante."

"Señorita, ya pensé que moriría sin volver a verla." Me dijo la señora.

"¿María, eres tú?" Le dije.

"Hace casi 94 años que no viene por aquí, señorita. La última vez que me vio apenas tenía tres años." Me dijo. "Aunque he oído que fue a visitar la casa de su bisabuela."

"Sí, bueno, siento haber tardado tanto en volver." Afirmé mientras Jacob me miraba lleno de preguntas que no se atrevía a preguntar por el mayordomo. "He tenido… problemas, fuera de aquí."

"La señorita debería cambiar de trabajo." Me dijo Pierre serio como siempre. "¿Qué diría la señora si supiese que su heredera se dedica a algo tan impropio como cazar a sus semejantes y chuchos pulgosos? Debería asentarse aquí, es su país, como una señorita."

"Viejo pellejo…" Le dijo Maria abriendo uno de los salones. "Señorita, por favor. Esperen aquí un poco mientras me ocupo de arreglar el cuarto de invitados…"

"María, sería de agradecer que le arreglases la de al lado de mi cuarto." Le dije. "Estoy segura que Jacob se sentirá más a gusto estando cerca de mí."

"Sería de agradecer, sí." Afirmó Jacob.

"Iré a telefonear a los jóvenes." Nos dijo Pierre. "Ivvan se los llevó al pueblo para hacer unos negocios."

"Está bien." Afirmé. "Salvo por el médico tampoco hay prisa."

"Desde luego." Afirmó. "Ahora mismo les traeré unas bebidas."

"Gracias." Les dije. "Ah, por cierto. Necesitaré también una botella de agua, si no es mucha molestia."

"¿La desea del tiempo o fría?" Me preguntó.

"Fría." Afirmé leyéndole la mente a Jacob.

"Enseguida les traigo las copas." Nos dijo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella)

"¡Se acabó!" Gritó alguien fuera.

La verdad es que llevábamos ya unos días peleando con fuerza, el resto de Cullen llegaron hace tan solo unas horas, más de un día.

"Bueno, pues parece que esto se ha acabado." Afirmó Carlisle tras curar una pata rota de uno de los licántropos.

"¿Tan pronto?" Dijo Emmeret trayendo a otro. "Que pronto."

"Sea lo que sea esto va a traer problemas." Afirmó Carlisle.

"Si los Vulturis se pusieron así cuando lo de Bella dudo que ahora se vayan a quedar de brazos cruzados." Afirmó Jasper.

"¿Carlisle?" Le preguntó el vampiro de traje.

"Sí. ¿Con quién tengo el placer de hablar?" Le dijo Carlisle levantándose para ponerse cara a cara con el hombre.

"Giorgio, soy el sub-director de este sitio." Afirmó. "Debemos… agradecer la ayuda que tu familia nos ha brindado."

"Ah, bueno. Los amigos de la familia son nuestros amigos." Afirmó Carlisle.

"Aunque no hayan dado ayuda anteriormente." Murmuró Emmeret.

"Sentimos lo de la guerra." Dijo él. "Pero… este sitio se ha mantenido en secreto y debería seguir como tal."

"Los Vulturis vendrán aquí." Afirmó Edward. "Deberíais estar preparados para ello."

"Los Vulturis no vendrán." Afirmó un emo, el mayor de todos. "No saben lo que hay aquí."

"¿Una concentración tan grande de vampiros y humanos peleando contra vosotros?" Dijo Rosalie. "Perdonad pero esto no pasaría inadvertido para nadie, menos para ellos."

"Isabella se ha encargado de ello." Afirmó el tal Giorgio. "No vendrán."

"No deberíais confiar tanto en alguien así." Afirmó Edward. "Que está siempre yendo y viniendo. Por cierto ¿dónde esta ahora?"

"Se fue a ocuparse de la mayoría más peligrosa." Afirmó el emo. "Así que seguro que está en algún sitio lejos de aquí pero lo suficientemente perdido para no llamar la atención."

"¿Alice?" Le preguntó Carlisle.

"Está con un licántropo, no puedo verla." Afirmó. "Podemos suponer con qué licántropo está."

(Salto espacio-temporal)

"Su sangre." Nos dijo el mayordomo trayéndonos un par de bolsas de mi reserva personal. "Y su agua."

"Gracias, deja aquí la botella." Le pedí sacando la pastilla.

"Como quiera." Afirmó. "Por cierto, en cuanto regresen los jóvenes podríamos conseguir tener algo de cena para los dos."

"Gracias." Dijimos a la vez.

"Si necesitan algo no duden en llamarme." Nos dijo antes de desaparecer.

Aún guardamos silencio un segundo más por si acaso.

"No puedo creerme que vivas aquí." Me dijo Jacob. "Con humanos y vampiros."

"Viví; como ya me recordó María, hace como 94 años que no venía." Afirmé pasándole la botella de agua mientras yo ponía la pajita en la botella de sangre y me disponía a beber y regenerarme un poco más.

"¿Por qué?" Me preguntó.

"Porque después de lo que le pasó a Carrick me centré aún más en mi trabajo." Afirmé. "El último siglo no ha sido fácil. Mucho trabajo, la escuela, lo de Carrick…"

"¿Tanto significó para ti?" Me preguntó.

"Se improntó de mí." Afirmé. "Y yo estaba enamorada de él… Me rompió el corazón cuando lo mataron…" Acabé reconociendo. "Fue algo mucho peor que lo que vi que tú sentiste cuando Bella se casó con mi 'primo' Edward."

De pronto, hablar de Carrick volvió a hacer que se me removiese algo dentro y me doliese el pecho en el corazón por lo que me lo sujeté. Al principio pasó desapercibido a Jacob que se limitó a mirarme mientras daba sorbos a su agua.

"No te enfades con tus amigos, a veces soy un poco persistente por lo que acabé por hacerles que confesasen..." Me dijo.

Yo en cambio negué con la cabeza.

"Mejor así, yo no podría contarlo." Afirmé. "Hace mucho tiempo y aún me sigue doliendo."

"Le... le querías mucho..." Me dijo como triste.

"Demasiado, eso le mató." Afirmé. "No puedo permitir que vuelva a pasar."

"¿Y qué puedes hacer para evitarlo?" Me dijo. "Esto está prohibido."

"Lo sé." Afirmé. "Las cartas sobre la mesa." Acabé suspirando. "Para mí sería mucho más fácil si no estuvieses improntado de mí, pero da la casualidad que eso no se puede controlar como podría hacer con mis sentimientos. Así que sé que la solución que tomarían los Vulturis sería eliminar el menor de los problemas como ya han hecho antes."

"A mí." Dijo Jacob.

"Sí."

"Pse, no podrán." Afirmó.

"Jacob, tú no eres ni la mitad de fuerte que era Carrick." Le dije. "No irían solos, ya lo he vivido antes. Saben que en tu manada hay bastantes miembros, ellos también los tienen. Solo en la familia ya somos uno para cada uno de vosotros, eso sin contarme a mí. Y desde luego, tienen bastantes cazadores, bastantes perros de caza. No dudarían en usarlo contra ti, contra ti y contra todo el que osase interponerse en su camino."

"Perfecto, que vengan." Me dijo. "Podremos con ellos."

"No Jacob." Le dije dándole una colleja. "Tú no vas a hacer nada. Sam no aprueba que estés improntado de mí, y como él bastantes miembros de tu manada."

"Quil y Embry..." Me dijo.

"Quil y Embry son tus amigos; Quil sabe lo peligroso que esto es, pero como eres su amigo no dirá nada, y creo que Embry se divierte con todo esto, para él debe ser divertido ver el fenómeno de feria que hacemos. El lobo y la vampiro."

Eso le hizo callar. Creo que por primera vez veía el problema como era. Esto estaba mal, estaba prohibido, iba contra todo.

"Temes que me hagan daño." Afirmó Jacob.

No, creo que volvía a confundirse. Estaba claro que el chico quería seguir haciéndose el duro, el héroe, el inmortal. Pues no lo era.

"Jacob, siento decírtelo pero no eres inmortal." Le dije. "A mí no se me mata fácilmente, a ti... No estoy diciendo que seas un enclenque, solo que tú eres mortal."

Me dolía tener que decírselo tan fríamente pero igual así conseguía que lo entendiese de una vez.

(Voz de Jacob)

Ahora entendía un poco lo que Isabella pensaba.

"Temes que me hagan daño." Afirmé.

"Jacob, siento decírtelo pero no eres inmortal." Me dijo. "A mí no se me mata fácilmente, a ti... No estoy diciendo que seas un enclenque, solo que tú eres mortal."

Eso era cierto, por primera vez me daba cuenta de que lo era.

¡Me quería!. ¡De verdad me quería!

Si estaba tan preocupada y seria era porque me quería y no quería que me hiciesen daño. Yo era aún mortal mientras ella era inmortal, aunque también podía morir, pero matar a un vampiro era desde luego muchísimo más difícil que matar a un licántropo.

La miré para intentar decirle algo, pero cuando ya iba a abrir la boca me fijé un poco en su cara, parecía un poco abatida; no, parecía un poco triste, seria... cansada.

Igual ella pensaba que tenía una piedra en el corazón como el resto de vampiros, pero al menos yo tenía un corazón humano, y mi corazón humano se encogió un poco por el dolor de la pena al verla así, tan mortal.

Con cuidado levanté una mano y la puse en su mejilla.

"Dime que no me quieres y te juro que te dejaré en paz." Le dije. "Me duele verte así, si el estar contigo solo va a servir para hacerte infeliz, para hacerte daño... entonces prefiero hacérmelo yo y alejarme."

En mi interior recé para que no lo dijese.

"No... no te..." Comenzó a decir un poco débilmente.

Bien, no podía decirlo. Y de pronto, suspiró y levantó la cara para mirarme.

"No te quiero." Dijo mirando al frente seria y dejándome atónito.

"Mientes." Afirmé deseando que fuese así.

"No, míralo, no me tiembla la voz." Afirmó ella. "No-te-quiero."

"Mientes, es cierto que no te tiembla la voz, pero tus ojos me dicen lo contrario." Afirmé.

Era cierto, sus ojos brillaban de un modo inusual.

De pronto llamaron a la puerta y tras su "adelante", entró un chico joven. No debía tener más de los 22, o eso parecía.

"¿Sí?" Dijo Isabella entonces.

"Con permiso, soy Sergei, soy el nuevo médico." Le dijo el chico. "Me dijeron que me había llamado."

"Sergei, vaya... ¿eres un Petrovva?" Le dijo ella.

"Sí, así es." Afirmó él medio sonriendo mientras ella se le acercaba y le rozaba la mejilla con el pulgar mirándole.

"Te pareces a tu antepasado, el hermano de la abuela Anna." Afirmó ella separando la mano.

"Gracias." Le dijo el chico. "Dicen que mi hermana se parece a ella. ¿Necesitaba algo?"

"Ah, sí." Le dijo ella. "¿Te importaría echarle un ojo a mi amigo Jacob, por favor? Estuvimos luchando y creo que tuvo varias fracturas, hice yo lo que pude, pero por si acaso..."

"Desde luego ¿vamos al cuarto de invitados?" Me dijo mirándome a mí.

"Ah, sí, vale." Dije. "Isabella..."

"Yo iré al comedor a esperar." Afirmó ella. "Debo hacer unas cosas antes de cenar..."

"Está bien." Le dijo el hombre. "Por cierto, es un placer tenerla de vuelta."

"Gracias." Dijo ella sonriendo suavemente.

Tan pronto como salimos y estuve seguro que ella no nos oía comencé a hablar con él. No me gustaba nada cómo le había sonreído todo el rato.

"¿Conocías a su abuela?" Le pregunté.

"¡No!" Dijo riéndose. "Su abuela Anna vivió hace como 4 siglos, como mínimo. Según Pierre dice que él era un crío, aunque la verdad es que para ser un crío creemos que estaba enamorado de la señora. Anna Petrovva era la hermana de uno de mis antepasados. Aunque yo soy solo un humilde servidor de la señorita Isabella."

"Pues parece que te lleves muy bien con ella." Afirmé un poco celoso.

"Es la primera vez que la veo en persona." Afirmó el chico sonriendo. "Decían que hacía unos 94 años que no venía por aquí, yo solo hace 18 que sirvo en esta casa, desde que tenía 6 y me encargaba de traer los encargos del pueblo hasta aquí porque nadie más se atrevía a traerlos. Además, desde los 5 he vivido aquí con mi hermana que tiene 2 años menos."

"¿Os raptaron?" Le pregunté recordando que allí todos eran vampiros por lo que había visto.

"¡¿Raptarnos?!" Me dijo divertido. "¡No!" Afirmó riéndose. "Raptarnos dice... que divertido... No, en esta casa nos adoptaron y maría se encargó de criarnos, cuanto cumplí los 7, Pierre y Pavel se encargaron de enseñarme a pelear por si acaso necesitásemos mi ayuda para defender la paz de la casa. Vaya... esto tiene buena pinta." Afirmó tras mirarme las heridas. "Parece que ya hayan sanado las heridas, y esta costilla está casi soldada. ¿Hace cuanto que te hiciste esto?"

"Hace una semana y pico." Afirmé dándome cuenta tarde que cantaba un poco ese dato.

"Vaya... entonces supongo que tendrás problemas con Pierre... no soporta a los de tu especie."

"¿Qué especie?" Le pregunté intentando hacer como que no sabía nada.

"No lo sé, pero no eres ni humano ni vampiro, eso seguro." Afirmó el chico. "Es lo único que tolera Pierre. Por eso no solemos tener muchos problemas por aquí, Pierre es un hombre muy temido por los contornos..."

"¿En serio?" Le dije con ironía.

"Sí, se rumorea que su familia eran cazadores de vampiros y licántropos antes de morir." Afirmó curándome. "Así que el buen hombre domina las técnicas a la perfección. Se murmura incluso que fue él quien enseñó un poco a la señorita."

"¿En serio?" Pregunté interesado.

"Oh, sí." Afirmó él para mirar a todos sitios antes de acercárseme a la oreja. "¿Has visto el tapiz familiar?" Me susurró.

No, no había visto nada aún.

"Está en la sala de la familia, en la casa principal." Me dijo. "Si puedes pídele a la señorita que te lleve, es... enorme, y preciosa. Aunque... bueno, allí los sirvientes son solo vampiros, y son tan viejos que te pillarán al momento."

"Creo que será mejor no ir entonces." Le dije.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edward)

Era ya tarde, Bella se había ido a cenar con un grupo de los que aún comían, o sea licántropos, y unos alumnos que decían que estaban en entrenamiento para poder comer comida normal, y el resto descansaban o estábamos ayudando a reparar algunas grietas y cosas rotas antes de que pudiese volver nadie y aprovecharse de ello.

En mi grupo concretamente estábamos Carlisle, Emmeret y yo con un montón de estudiantes y un par de tipos, entre ellos el sub-director que era con el que estaba yo ahora.

"¿Cómo es posible que os fiéis tanto de que Isabella pueda convencer a nadie de que no vengan aquí?" Le dije.

"Sencillo, ella es la directora." Afirmó el hombre. "Además, se lleva bien con los Vulturis, trabaja para ellos a veces, así que..."

"Ya, pero no van a dejar de venir porque ella les diga lo contrario." Afirmé.

"Es posible, pero saben que ella es una buena guerrera, se cargará a los rebeldes que surjan, siempre ha sido así y siempre será así."

"Pfff... la he visto actuar." Afirmé. "No es nada del otro mundo, no entiendo por qué todos seguí confiando tanto en ella."

"Supongo que sabrás por qué los Vulturis buscan a unos para sus filas y no a otros." Me dijo.

"Quieren coleccionar gente con talentos especiales." Afirmé. "Nos ofrecieron la oportunidad."

"¿Y qué hicisteis?" Me preguntó.

"La rechazamos muy amablemente." Afirmé sonriendo irónicamente.

"Bueno, pues ella no." Afirmó él. "Porque tenía unas idea sobre las posibilidades que le daba y todo eso. Estuvo un montón de años haciendo un trabajo impecable, y de pronto, un día hace unas cinco décadas o así... paff, acabó distanciándose bastante de ellos, vino a la escuela y se refugió en un cuarto un tiempo. No salía, no comía... solo repetía un nombre: Carrick, que por cierto no sé quién puede ser. Creo que se pasó un año entero allí dentro antes de irse, luego se pasó como una década con este año aquí que nadie supo de ella, hasta que un día volvió a aparecer. Trajo a unos cuantos licántropos con unas pintas un poco... bueno, no muy buenas. Los puso de profesores para un curso especial, para concienciar a los jóvenes vampiros de la igualdad entre vampiros y licántropos. Movió unas cuantas reglas de aquí para ello. Incluso prohibió llamarles cosas como chuchos y esas cosas."

"La buena de la prima Isabella, la defensora de los animales." Afirmó Emmeret adelantándoseme.

"No deberíais reíros así de ella." Les dijo Carlisle. "Me parece increíble lo que está haciendo."

"Más aún si consideramos su familia." Afirmó el loco rubio.

"¿Familia?" Preguntamos en general.

"Genial Demetrius." Le dijo el sub-director. "Eres un bocazas."

"¿Qué familia?" Pregunté yo.

"Pensaba que no tenía familia." Afirmó Carlisle.

"No tiene familia viva." Afirmó él. "Al menos no que se sepa."

"¿Entonces?" Preguntó Emmeret.

"Su familia eran vampiros." Afirmé yo sacándolo de la mente de esa gente. "Desde la Condesa Arianna hasta ella misma."

"Pero cuando la encontré la habían mordido." Afirmó Carlisle.

"¿Tenía heridas?" Le preguntó el sub-director.

"No, solo tenía el mordisco." Afirmó Carlisle.

"Eso nos confirma las sospechas..." Suspiró el hombre. "Su madre era humana, murió a los 45 años de una enfermedad, pero ella era portadora." Afirmó el sub-director con voz sobria. "Entonces lo que nos indica es que su padre es un vampiro, y a juzgar por cómo ha salido la chica... juraría que uno fuerte y antiguo."

"Eso no lo entiende nadie." Afirmó Emmeret.

"Verás Emmeret." Le dijo Carlisle. "Se rumorea que hay vampiros convertidos y luego vampiros ancestrales y vampiros antiguos. Los Vulturis son ancestrales, y los antiguos son auténticas familias de vampiros que han sido vampiros por nacimiento o mordidos después de una cierta edad. Se pensaba que hacía mucho tiempo que se había eliminado eso."

"Y así es." Afirmó el sub-director. "Desde la edad de caza de vampiros las pocas familias que han quedado se escondieron. Ahora se las cree extintas debido a que hemos perdido la capacidad de reproducción, sin embargo..."

"¿Sin embargo?" Preguntó Carlisle.

"Creemos que hay aún algún vampiro capaz de concebir." Afirmó el hombre. "Antiguos vampiros a los que hemos seguido la pista en líneas genealógicas durante años, más de un siglo."

"Entonces... si hay una hembra que pueda concebir..." Dije yo.

"No tan deprisa." Me dijo el hombre. "Que haya al menos una hembra capaz de concebir un hijo no quiere decir que se pueda. Para eso hace falta también un hombre, y de eso no estamos tan seguros."

"Aunque hubiese una hembra 'alfa' necesitaríamos un vampiro macho 'alfa' también, y eso ya es algo un poco más difícil de encontrar." Afirmó el emo. "En todo caso lo más probable es que acabase siendo un hombre mortal."

"Adiós especie." Dijo Emmeret.

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