Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la trama de esta historia que ha estado empolvándose porque no he actualizado proviene de mi loca y extraña mente.

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21. Sorpresa

No me importaban las miradas que me dedicaban de vez en cuando los curiosos o las miradas fulminantes que me dedicaba cada cinco minutos Tanya, sólo me importaban los ojos verdes que estaban a mi lado, mirándome, su mano acariciaba el dorso de la mía, sus labios depositaban tiernos besos en mi mejilla.

El autobús avanzaba de manera rápida y era como un arrullo, me vencían las ganas de cerrar mis ojos un momento, sentía los párpados pesados tampoco ayudaban las tiernas caricias de Edward.

—Bella —sentí unas tiernas palmadas en mi cara—, amor, ya estamos llegando.

—Edward —murmuré adormilada.

Edward me miraba enternecido, me atrajo a su pecho, sus labios tocaron mi frente para depositar un suave beso. Suspiré y traté de desperezarme antes de que terminara cayendo al descender del autobús. Una vez que el autobús se detuvo fuimos descendiendo de manera ordenada a excepción de Emmett que empujaba a los demás para bajar apresuradamente.

—¿A dónde vas? —preguntó Rosalie.

—Tengo hambre —respondió el grandulón a lo que se escucharon algunas risotadas.

—Emmett, te acabas de tragar cuatro combos de Subway —murmuró Alice.

—Y mi galleta —se quejó Jasper.

—Y la de Rosalie —murmuró Edward.

No pude más y empecé a reír a carcajadas, no miré al frente por voltear a ver a Emmett quien parecía avergonzado mientras Rose le daba unas palmadas en la espalda en apoyo, miré al frente cuando choqué con una espalda y casi caigo al suelo hasta que sentí unas manos que impidieron mi caída. No fue hasta que me sentí enferma y di un respingo que supe que quien me había salvado de una caída era James.

—Cuidado, nena —me dedicó una sonrisa que hizo que mi cuerpo entero temblara de miedo, por un momento pensé que tal vez así se sentiría un ratón ante la presencia de un gato.

—Bella —Edward me jaló de las manos de James quien miraba la escena de lo más divertido—, ¿estás bien?

—Sí —mi respuesta fue temblorosa, me sentía enferma y sólo pedía a gritos que James dejara de verme y de sonreirme de esa manera.

Por el rabillo del ojo pude ver a los demás que se iban agrupando. Alice parecía pensativa y asustada, Jasper le daba suaves caricias en los brazos para calmarla.

—Nos vemos, Bella —acarició mi nombre de una manera lasciva, podía sentir la intención con la que pronunció mi nombre antes de alejarse con Victoria en brazos quien me lanzaba una mirada asesina.

Sabía que estaba temblando, hubo un momento en el que sus ojos me mostraron algo oscuro, algo que me hacía querer esconderme de él, de su vista, algo que no supe hasta que estuve en la cama que se llamaba instinto de conservación.

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Las clases estaban más que aburridas. Nadie mencionó en la cena el suceso con James y lo agradecí, más bien, agradecí enormemente a Edward quien dio por terminado el tema cuando Rosalie hizo un comentario. Por otro lado, Alice parecía sumergida en su propio mundo, un mundo que sólo compartía con Jasper, evitó hablar conmigo en la noche y en las clases también evitó hablar conmigo. Me sentía un poco extraña con esa situación, de hecho, me sentía un poco mal por ello.

Miraba mi cutícula y mis uñas mientras el profesor Aro hablaba sobre la importancia de portar el uniforme con orgullo y decencia ya que Tanya literalmente estaba mostrando lo que no debía al modificar su uniforme, parecía una mujer de la vida galante. Aro vio interrumpido su regaño a Tanya mientras el director entró.

—Aro, lamento interrumpirte, pero quise que conocieran a los nuevos alumnos.

Se escucharon unos nuevos cuchicheos y grititos de emoción de algunas chicas, supuse que las novedades eran más que valoradas en ese internado.

—Carlisle, este recinto del conocimiento está dispuesto a recibir a nuevas mentes que valoren el aprendizaje y dije aprendizaje no exhibicionismo, señorita Denali —Aro habló ceremoniosamente al tiempo que su mano reposaba en su pecho—. Que pasen esas nuevas mentes.

Carlisle se dio la vuelta para hacerle señas a los nuevos alumnos quienes pasaron, no tuve que ver el rostro de los nuevos alumnos porque conocía esas botas y esas zapatillas,

—¡Jake, Vanessa! —Grité emocionada mientras Alice y yo corrimos a abrazar a los nuevos alumnos que resultaron ser nuestro amigo y mi prima.

—Hola, otra vez, Bella —sonrió de lado Jake volteando a ver a Alice—. ¡Hola, duende del mal!

—¡Jacob, me da gusto verte!

—¿Otra vez? —Murmuró Carlisle.

Disfruté del momento de ver a Jake y de estar juntos como en los viejos tiempos, pero no podía continuar con ello por mucho tiempo.

—Swan y Brandon, siempre haciendo alguna cosa para alterar el orden... —Comenzó Aro hasta que fue interrumpido por Alice y por mí.

—... de este recinto —coreamos Alice y yo .

—Insubordinación —escupió Aro.

Algunos rieron, pero Jacob no lo hizo, fue más forzada su risa y temí lo peor. Me importó muy poco el que Alice tratara de detenerme, el que Aro levantara la voz y que pasé o más bien empujé a Carlisle con Jacob jalado por mí. Arrastré a Jacob hasta el pasillo.

—Dime lo que está pasando, ¿por qué estás aquí?

La cara de Jacob paso desde la sorpresa, la incomodidad y la cara que uno le pone a alguien para soltarle una bomba.

—No sé de que estás hablando —optó por fingir demencia.

—Jacob, no me mientas, eres malo y sea lo que sea lo entenderé.

—Bella, no soy la persona adecuada para decirte las cosas.

—¿Entonces quién? —Grité.

Jacob empezó a dar vueltas por el pasillo como un gato encerrado, sus manos se sacudían nerviosamente y respiraba con dificultad, debía de ser grave.

—Charlie está bien —se apresuró a decir, adivinándo mis pensamientos.

—Dime... —rogué.

—Díselo, Jake —dijo Alice a mis espaldas.

Hubo un momento en que sus miradas se conectaron y sentí que la sangre se me iba del cuerpo hasta que finalmente Jacob habló.

—Tus padres se van a divorciar —los ojos se me llenaron de lágrimas, Charlie debía de sufrir demasiado— porque tu madre se va a casar con otro hombre.

—¡¿Que?! —Me tapé la boca con mis manos para ahogar un grito.

Corrección, Charlie debía de estar devastado. Amaba demasiado a mi caprichosa madre, no había mujer a la que mirara como la mira a ella, jamás tomaba en cuenta sus errores o sus faltas. Apoyaría a Charlie y si era necesario me iría del internado, no iba a abandonar a mi papá.

—Hay más —Jacob habló con dificultad—. Tu madre va a hacer lo que sea para tener tu custodia con tal de fastidiar a Charlie. Te irás a vivir con tu madre y su nuevo esposo a Australia.

Fue en ese momento en el que me rompí, estaba aterrada y mi corazón lloraba por mí... y por Charlie.

Todo se volvió oscuro.


Lo sé me han de querer matar...

Nos vemos el viernes que entra!

Espero les haya gustado el cap!

Lena