CAPITULO XXI

El reencuentro

Como pudo, Hermione sacó la cabeza del agua, Zay apareció arriba del pozo y ayudó a Hermione a salir del agua.
El pasto estaba frió, como la última vez. Se dio cuenta de que tenia puesta su pijama.
Zay con un movimiento de varita le puso ropa de la que Hermione usaba.
"Debo llevarte a un lugar donde te están esperando" Dijo Zay
"¿no vamos a ir a la posada por mis padres?" Preguntó Hermione
"no, ellos no están ahí. Están en tu casa. Ya pasaron varias semanas desde que te fuiste, sólo faltan unos días para que regreses a Hogwarts" Dijo Zay
"¿y a donde me vas a llevar?" Dijo Hermione
"A la mansión del profesor Dumbledore" Dijo Zay "Agarrate de mi manga"
"¿y croockshanks?" Dijo Hermione
"Ya lo llevé a tu casa" Dijo Zay
Hermione obedeció y tomó la maga de Zay.
Sintió una sensación muy extraña, pero ni se preocupo por ello, ya que con los nervios que tenía porque volvería a ver a sus amigos, no la dejaban pensar claramente.
Aparecieron en un camino grande, iluminado por lámparas redondas que dentro tenían velas.
No muy lejos se veía, al final del camino, una gran mansión muy elegante, que estaba junto a un gran acantilado y luego el mar.
Ya era de noche, era luna creciente, así que casi no había luz.
Del lado derecho de la mansión había un bosque.
"hay encantamientos que protegen las entradas, y por eso no pudimos aparecernos mas cerca" Dijo Zay
Empezaron a caminar hasta que llegaron a la puerta de entrada. Una puerta grande, muy elegante, de madera.
"Bueno, hasta aquí te voy a dejar. Debo regresar a mi mundo, pero regresaré cuando estés en vacaciones de navidad" Dijo Zay
"Gracias por todo, significo mucho lo que hiciste por mi" Dijo Hermione
"De nada, fue con mucho gusto" Dijo Zay
Se abrazaron y estuvieron a punto de llorar.
"Bueno, pero regresaré, no te preocupes. Cuídate mucho. Ya verás que todo va a salir bien" Dijo Zay "Adiós"
Se despidieron y Zay caminó a donde habían aparecido, dijo adiós con la mano y desapareció.
Hermione se volteó hacia la puerta y tocó. En unos minutos la puerta se abrió y apareció la señora Weasley.
"Hola" Dijo la señora Weasley fríamente "Pasa" Y abrió la puerta para que Hermione pasara.
"¿Cómo han estado?" Dijo Hermione
"Bien, gracias. Sube las escaleras, del lado izquierdo sigue el pasillo, del lado derecho del pasillo cuenta tres puertas, en la tercera toca. Te están esperando" Dijo la señora Weasley.
"Sí, gracias" Dijo Hermione
Vio que era un recibidor muy grande y elegante, alrededor tenía muchas puertas de madera, cuadros de personas durmiendo y velas volando.
La sra. Weasley pasó por su derecha rápidamente y en una de las puertas de madera entró.
Con la actitud de la sra. Weasley, Hermione se dio cuenta de que las cosas estaban de color de hormiga.
Siguió las instrucciones de las sra. Weasley. Le impresionaba la elegancia del lugar, el piso, desde las escaleras estaba alfombrado.
Llegó a la puerta que le habían dicho y tocó tres veces. Una voz le indicó que pasara.
Abrió la puerta despacio, se estaba muriendo de los nervios y luego entró.
Era una habitación un tanto oscura.
A Hermione le dio un vuelco el corazón cuando vio quienes estaban.
En un rincón estaba Remus, con los brazos cruzados y recargado en la pared. En un sillón grande estaban Harry, Ron y Ginny. Y parado detrás del sillón estaba Sirius, se veía elegante y guapo como siempre.
Hermione se puso muy contenta al ver a Sirius vivo, como fuera, pero vivo.
Todos se veían entre tristes y enojados.
La habitación estaba poco iluminada por dos lámparas en mesitas a los lados de los sillones, era una pequeña sala.
Hermione no dijo nada, solo cerró.
"creíamos que ya no llegabas" Dijo Remus
"es que… acabamos de llegar" Dijo Hermione que se percató de las moradas asesinas de Harry, Ron y Ginny.
"Todos estamos aquí… para hablar contigo. Créeme, que a algunos de nosotros nos fue muy difícil aceptar verte, pero fue el profesor Dumbledore quien insistió en que lo hiciéramos" Dijo Remus "Así que, te vamos a… pedir que escuches todo lo que tenemos que decirte sin interrumpir en nada… es la única condición que ponemos… ¿entendido?"
Hermione solo asintió con la cabeza y se agachó.
"pues bien, toma asiento" Dijo Remus
Hermione obedeció y se sentó en el sillón de enfrente del de Harry, Ron y Ginny.
A Hermione le daba mucho gusto ver por fin a ese trío y a Remus y Sirius después de tantos años. Pero estaba segura que ahora ellos la juzgarían por sus errores y lo aceptaba, ya que sabía que se lo merecía.
"Te fuiste…" Dijo Sirius viéndola con rencor "dejándonos con un montón de mentiras que TU inventaste" Sirius empezó a respirar agitadamente "Dejaste… dejaste que mataran a Lily y a James. Y permitiste que torturaran a Alice y a Frank" Estaba muy enojado, casi llorando "Y permitiste que… que me metieran a Azkaban por un crimen que YO NO COMETI… lo permitiste, estuviste de acuerdo"
"No yo nuca quise que pasara, solo… solo seguía las reglas para no…" Dijo Hermione casi llorando, pero Ginny la interrumpió.
"¡reglas!... ¡reglas!... COMO PUEDES PENSAR SOLO EN ESO. LA VIDA, HERMIONE, ES MAS QUE REGLAS Y PERFECCION, ES MAS QUE SACAR BUENAS NOTAS. ES APOYAR A TUS AMIGOS" Dijo Ginny indignada, mientras los demás veían a Hermione con odio.
"ELLA NUNCA FUE NUESTRA AMIGA…" Dijo Remus "Sólo fingía"
Hermione lloraba mucho, sabía que ellos tenían razón y que solo le estaban diciendo la verdad.
"Todo lo que nos dijiste fue mentira…todo… tu ¡gran! Cariño que según TÚ nos tenias… fue falso… TODO FUE FALSO" Dijo Sirius llorando y apunto de estallar de coraje.
"Yo nunca quise…" Dijo Hermione pero ahora fue Harry (que por fin habló) quien la interrumpió.
"¡CALLATE! Por una vez en tu vida CALLATE. Siempre queriendo ser la sabelotodo que se resiste hablar. Pero sabes que eres" Dijo Harry mientras la señalaba acusándola "… no eres más que una t-r-a-i-d-o-r-a, eres igual o ¡peor! Que Peter, ¡tu! Ayudaste en la muerte de mis padres y por eso ¡TE ODIO!"
Cada palabra de Harry, era como un cuchillo que se le enterraba a Hermione. Lloraba desconsoladamente, pero solo quería una cosa y la iba a pedir.
"Por favor" Dijo Hermione llorando a mares "Perdónenme" y se hincó delante de todos, sobre una lujosa alfombra.
"Que descarada eres. No resisto más tiempo verte. Me das… ¡asco!" Dijo Harry con veneno en las palabras y muy enojado, se levantó y se fue azotando la puerta. Ginny y Ron hicieron lo mismo, pero sin antes gritarle a Hermione en la cara traidora.
Hermione no podía parar de llorar y seguía hincada en el piso.
"ah! Y solo se te ocurre llorar, que decepción me das. Creí que en verdad eras mi amiga pero… me equivoque. Fuiste muy egoísta la jugar al viajecito" Dijo Remus.
"¡y ya no nos interesa nada de ti! Bien dice Harry, eres una traidora y nos das asco y todo lo que tenga que ver contigo" Dijo Sirius y en ese instante llegaron aventadas frente a Hermione dos cadenas que traían dos diamantes color azul agua.
"Lo que mas te conviene es no buscarnos, dejarnos en paz. Por que ninguno de nosotros quiere verte y mucho menos saber de ti" Dijo Remus
"¿o que? ¿Pensabas que todo iba a ser igual? JA" Dijo Sirius.
Hermione no paraba de llorar.
Inmediatamente después Remus salió como rayo azotando la puerta. Pero Sirius no se fue, se le acercó, se agachó junto a ella y con brusquedad jaló su mano derecha, donde estaba el anillo que le había dado.
"Esto, no te lo di a ti. Se lo di a alguien que nunca existió, a un fantasma, de quien me enamoré profundamente. Y esa no eres tu" Dijo Sirius y con fuerza se lo quitó de la mano. Luego se fue como todos lo demás, dejando a Hermione llorando en el suelo, sola.
No podía dejar de llorar, sabía que todo había sido su culpa. Jamás debió haber hecho ilusiones a sus amigos y a Sirius, porque en verdad les mintió.
Se sentía muy culpable por lo inútil que había sido al no poder evitar que pasaran tantas cosas horribles.
De pronto, alguien abrió la puerta, Hermione alzó la cara para ver quien era.
Era Severus Snape, quien al verla en el suelo llorando, corrió a su lado, se agachó y la abrazó.
"Me da mucho gusto verte ¿Qué te hicieron? Dime para ir a darle su merecido a esa bola de mediocres" Dijo Severus.
"Tienen… razón… en todo… lo que dicen… soy una… traidora" Dijo Hermione llorando.
"¿eso te dijeron? Pero ahorita los voy a poner en su lugar" Dijo Severus levantándose.
"¡no!" Dijo Hermione agarrándolo de una mano "no lo hagas, porque… necesito un favor de ti"
"El que sea" Dijo Severus
"Sácame de aquí… llévame a mi casa… por favor" Dijo Hermione llorando.
"Claro que sí" Dijo Severus "Pero nunca te vuelvas a hincar ante nadie"
La ayudó a levantarse y luego se abrazaron.
Ni sintió cuando salió de la mansión, solo tomó la túnica de Severus y en unos segundos aparecieron enfrente de la casa de Hermione.
Severus la dejó en la puerta de su casa, y Hermione no lo dejó irse hasta que le prometió no enfrentar a los ahora ex amigos de Hermione y no decirle nada a nadie.
Hermione entró a su casa, Severus antes de irse le abrió la puerta con un hechizo.
No había nadie abajo. Seguramente sus padres estaban durmiendo. En silencio subió a su cuarto donde se encerró.
En el buró junto a su cama vio dos porta retratos. En uno aparecía ella con Harry y Ron de más chicos. Y el otro era el que le había dado James antes de irse.
Se soltó a llorar todo lo que pudo, estuvo apunto de tomarse una pastilla para dormir, porque antes de regresar se había traído el frasco.
Pero no quería dormir, quería llorar, desahogarse, llorar toda la noche.