Ningún personaje me pertenece, todos son de JKRowling… (Si fueran míos Harry y Ginny no se casarían y la historia sería otra muajajaja)
Todo lo que esté en cursiva es tipo flashback La historia esta desordenada asi que tal vez se pierden un poco, perdón pero tenía ganas de escribir algo asi jiji.
Capitulo 21: Fin del juego
La oscuridad reinaba el lugar en el cual él se encontraba totalmente solitario, una corriente de aire proveniente de al parecer, ninguna zona logró calarlo hasta los huesos provocándole millones de escalofríos y que los delgados cabellos de su nuca de erizaran. No entendía ni como ni por qué había llegado a parar ahí, no recordaba lo que había sucedido momentos antes… ¿Qué era ese lugar? La desesperación comenzó a embargarlo de un modo en el cual nunca había experimentado, aparte lo hacía a una velocidad increíble ¿Por qué se sentía tan desesperado? ¿Por qué sentía tanto miedo? ¿Por qué se sentía tan perdido? Acababa de llegar (o al menos eso asumía), no tenía ni la menor idea de donde encontrar respuestas o siquiera donde buscarlas, la desesperación lo azotaba cada vez más fuerte. Un incontrolable dolor de cabeza lo embargó por completo y junto a él apareció una opresión en el pecho, la cual casi no lo dejaba respirar. Cayó de rodillas al piso intentando desesperadamente volver a sentir aire en los pulmones, cuando pensó que todo estaba ya perdido, de pronto esta y el dolor de cabeza cesaron al mismo tiempo de manera abrupta.
Se levantó a duras penas y empezó a caminar sin siquiera saber a donde dirigirse con exactitud, cada vez sintiéndose más débil… ¿Dónde estaban todos? Era imposible que él hubiera ido a algún sitio extraño sin Blaise, o Ginny, o tal vez hubiera salido con Agatha… Pero no solo, definitivamente nunca habría salido a ESE lugar solo… ¿Se habían ido? ¿Por qué se habían ido? No, ellos eran sus amigos, jamás lo dejarían... ¿Donde estaba ella? ¿Lo había dejado también?... No, ella no lo dejaría por que lo había prometido, le había jurado que estarían juntos por siempre. Y ella nunca rompía las promesas. Nunca. O… ¿Había roto su promesa? La cabeza le daba millones de vueltas y los pensamientos destructivos comenzaban a aflorar.
-Ginn… ¿Dónde estas? – Susurró sosteniendo las lágrimas causadas por el dolor nuevamente, pero en menor escala. Ella también habría prometido cuidarlo. Se empezó a sentir realmente mal. Las cosas no estaban bien ¿Tal vez lo habían secuestrado? Su familia era muy poderosa y tranquilamente podría pedir un gran rescate por él…
"Draco, debes dejar de hablar incoherencias." Intentaba tranquilizarse, pero le estaba contando mucho…
Pero no solo era eso, se sentía incomodo, preocupado por alguna razón y no entendía por qué. Estaba claramente desorientado… Porque eso no era ninguna parte de la mansión, o de los terrenos de la mansión… La verdad es que no era nada en concreto. Era simplemente un lugar oscuro y sin ningún tipo de fin visible. No le encontraba paredes, ni techo, es más… no sabía exactamente si tenía un piso. Una punzada de dolor se encajó en su cien derecha, taladrándolo.
Cayó de rodillas, no podía soportar más el maldito dolor de cabeza y la maldita opresión en el pecho. No podía soportar más el hecho de sentir que todos lo habían abandonado, no podía soportar pensar que ella ya no estaba a su lado, que lo había dejado. Ni siquiera estaba seguro de que lo hubiera hecho, simplemente su corazón lo sentía. Ella lo había dejado.
"¿¡Por qué!? ¿¡Por qué!?" se preguntaba una y otra vez, jalándose el cabello con furia.
Volvió a sentirse infinitamente confundido y angustiado sin entender por qué realmente sentía aquellas emociones. Se sentía vacío e infeliz, parecía que el lugar empezaba a consumir su alegría para volverse más y más oscuro y tenebroso ¿Qué lo hacia tan infeliz?... Pero no era necesario preguntarlo, por que él ya sabia. Estaba completamente seguro de la razón de su dolor, su angustia, su tristeza, estaba seguro de que ella era la causante de todo su sufrimiento. No Blaise, no Agatha. Ella… Era ella ¡NO! Más bien la falta de ella. Besos. Caricias. Abrazos. La falta de Ginny, ella era la luz en la oscuridad, la que siempre llena de esperanza lo animaba a levantarse y continuar, la que le daba fuerzas, la que lo hacia sentir feliz… Recuerdos indisolubles que le atravesaban el corazón como si de una daga perfectamente afilada se tratase.
Y lo peor de todo era que sabia por que lo había dejado, era obvio…¿Cómo alguien tan perfecto como ella podía amar a un imbécil obsesivo como él, ella era optimista, alegre, hermosa, amable…y muchas otras cosas mas que él adoraba, en cambio de él: obsesivo, terco, serio, pesimista…un amargado…demasiado aburrido para ella, él no la merecía, ni siquiera merecía su amistad, pero aun así no quería perderla, no quería separarse de ella, la amaba y la seguiría amando igual o incluso mas… ¿¡Como demonios estaba tan seguro de que ella lo había abandonado?! Tiró más fuerte de su cabello y golpeó lo que creía era el suelo haciendo que sus nudillos sangraran de forma excesiva.
De pronto, escucho pasos, y la voz de su madre lo desconcertó por completo.
-¡Draco! ¡Despierta amor! – Draco Malfoy abrió lentamente los ojos y vislumbró a su madre mucho más alta de lo que realmente creía que era. Momentos después se dio cuenta de que estaba tirado en el piso de su recamara al costado de su cama con las piernas enganchadas en el cubrecama. Narcisa lo miraba bastante preocupada parada al costado suyo, se agachó para ayudar a su hijo a levantarse y cuando estuvo sentado ella se colocó a su lado. – Llevo 10 minutos intentando despertarte, has estado gritando. – Le informó. Draco se alivió al darse cuenta de que todo había sido un sueño, el dolor de cabeza si era real, lo más probable era que se hubiera dado un fuerte golpe al momento de caer de su cama. Intento responderle a su madre, pero al mirarla a los ojos y notarlos ojerosos y llorosos un bombardeo de imágenes y frases lo regresó a la realidad.
"¡Basta! La decisión ya está tomada. Me voy de la mansión. Por favor, no me llames. Quiero intentar reconstruir mi vida al lado de mis hermanos, realmente lo lamento."
Intentó borrarlo instantáneamente de su cabeza pero la escena completa se materializó en su cerebro en un dos por tres, aniquilándolo por dentro de manera ruin y dolorosa.
Draco abrió la puerta de la habitación de Ginny y la encontró metiendo algo de la mucha ropa que poseía en una maleta, las lágrimas se resbalaban por sus mejillas pero una sonrisa le iluminaba el rostro. Al verlo parado en el marco de la puerta la mirada de la pelirroja se oscureció un poco y se apresuró en guardar la ropa. Antes de cerrar la maleta se secó un poco las mejillas, tomó otro bolso y empezó a rellenarlo también con ropa y algunos artículos de limpieza.
-¿Rumania no? – Murmuró Draco interrumpiendo a la pelirroja. Ginny solo lo miró y esto provocó un mar de lágrimas.
-Si… Mi hermano Charlie trabaja ahí. – Titubeaba al hablar y las palabras salían entrecortadas de sus labios. Draco se recostó tranquilamente en la puerta, si bien parecía tranquilo, dentro de él un remolino de emociones, entre ellas el odio, el rencor, la tristeza y una increíble sensación de abandono, empezaba a crecer. Contempló a Ginny empacar todo cerca de 20 largos y tensos minutos y cuando ella ya se disponía a salir de la habitación con tres carteras y una maleta, Draco la detuvo.
-¿Te llevarás todo eso? – Preguntó venenosamente. Ginny dudó un momento.
-Narcisa me dijo que me llevara lo que quisiera, no he tomado nada de gran valor, todas las joyas siguen ahí… solo que necesitaba algo de ropa.
-No me refería a tus maletas, me refería a esa gran parte de mi que te estas llevando… ¿Planeas botarla por ahí o conservarla? – Ginny hizo una mueca de dolor. – Si a ti te duele imagina como me siento yo… Las cosas iban tan bien. – Tomó el rostro de Ginny y lo besó de forma tierna pero al mismo tiempo, furiosa intentando que ella sintiera el torbellino. Los labios de ambos se bañaron en lágrimas de la pelirroja.
-No hagas las cosas más difíciles por favor. – Murmuró Ginny intentando separarse de Draco. Ahora eran ambos quienes derramaban lágrimas, las de Ginny eran furiosas mientras que las de Draco eran más bien tímidas.
-Respóndeme. – Dijo con la voz llena de ira, sosteniendo a la pelirroja por los hombros fuertemente. - ¿Acaso es este el final? ¿No vamos a luchar? – Ginny se secó las lágrimas con la manga de su suéter. Lo miró a los ojos, desafiante.
-No quiero que luches por mí. No me llames, no te contestaré… Debemos seguir con nuestra vida…
-¿Después de todo lo que pasamos para estar juntos, en serio vas a tirarlo todo por la borda? – Draco estaba encolerizado, había apostado a Ginny contra la puerta que había logrado cerrar y la aprisionaba con sus brazos.
- Creo que todos tenemos derecho a elegir el camino que queramos tomar… - Draco no quería escucharla. – A lo largo de nuestra vida, son muchas las personas que pasan por nuestro corazón. Unas llegan e intentan colarse dentro, pero no lo consiguen; otras personas deciden intentarlo una y otra ves y sin que tú misma te des cuenta, ocupan ese espacio que conservabas vacío… es curioso – Ginny se limpió las lágrimas, intentaba no mirara a Draco para que no volvieran a salir… quería terminar de decirle lo que había recitado una y otra vez en su cerebro las ultimas 24 horas. – Hay veces que tenemos que tomar decisiones que van en contra de nuestro corazón, es como si algo dentro de ti gritara desesperadamente; "Su tiempo se ha agotado" y ¡Maldición!, - Ginny volvió a sentir como las lágrimas recorrían sus mejillas. – no es justo, ¿porque tiene que agotarse el tiempo de una persona con la cual creías estaría a tu lado para siempre? Pero… He decidido que las cosas que duelen hay que hacerlas sin pensarlas, porque si realmente me parara a pensaren lo que estoy haciendo… estaría metida en un gran lio…
Draco no podía más, no debía dejar que se fuera.
-Ginny, por favor, - Rogó. – Piénsalo un poco. Piénsalo por mí, por nuestro amor… O si no, piénsalo por Narcisa y por Lucius. Piensa en lo que significá tu partida para ellos… Mi madre necesita alguien como tú, que anime sus días… Antes de tu llegada a la mansión, éramos tres desconocidos viviendo bajo un mismo techo… Tú nos has unido…
-Quiero una vida normal… Por favor. Déjame ir. – Ginny intentaba luchar contra los brazos de Draco, pero él, evidentemente tenía más fuerza que ella.
-Ginevra, - Ginny se estremeció al escuchar su nombre pronunciado de tal manera. Un gemido lastimero. – Dime que todo esto solo es para que no sufra, que tú me amas tanto como yo te amo, que en verdad no deseas separarte de mí… ¡Tú tienes una maldita vida normal en esta casa!
-¡Basta! La decisión ya está tomada. Me voy de la mansión. Por favor, no me llames. Quiero intentar reconstruir mi vida al lado de mis hermanos, realmente lo lamento. – Draco se quedó tan anonadado por la voz, el rostro y la furia de Ginny, tanto así que la dejó irse sin más. No pudo moverse hasta que escuchó a su "hermana" despedirse de su madre y cerrar la puerta de la calle con un fuerte portazo.
La realidad lo golpeó de una manera brutal haciendo que, sin que se diera cuenta, unas finas lágrimas cristalinas surcaran suavemente y tristemente sus mejillas. Su rostro estaba inmóvil. Su madre lo abrazó intentando calmarse ella y calmarlo a él. Todos en la mansión sufrían por la ausencia de la pelirroja juguetona. Draco también la abrazó y ambos lloraron la ausencia, recordando cuando esta no existía.
Ginny se encontraba haciendo algunos deberes en su recamara, desde que habían vuelto de Grecia si bien todo iba de maravilla, extrañaba a Draco. Él se debía quedar ahí por unos meses más para terminar el semestre y recién poder volver por unos meses a Londres. Iba a ser difícil, eso lo sabía desde el principio, pero ella iba a luchar por lo que amaba, iba a afrontar todo tipo de dificultades. Aparte, sabía que no lo hacía sola, si no que a unos cuantos kilómetros de distancia había un pequeño rubio que también la extrañaba. De pronto unas suaves manos le taparon los ojos y su corazón palpitó de la manera más increíble.
-Tome vacaciones adelantadas, pecas. – Esa voz la guardaría por siempre en su memoria, pero ahora tenía cosas más interesantes que hacer.
Una semana después del incidente del sueño, Draco se encontraba desayunando solo en la barra de la cocina, desde que Ginny se había ido lo hacía siempre. Algunos días despertaba lo suficientemente temprano como para desayunar con su padre en completo silencio pero eran realmente muy pocos. Narcisa solía estar en su habitación llorando, Bertha debía subirle el desayuno a las dos de la tarde ya que a esa hora tenía acostumbrado despertar. Se pasó las manos por los ojos y sonrió tenuemente recordando el momento en el que Ginny despertó en Grecia.
Ginny abrió somnolientamente los ojos con algo de dificultad. La luz blanca del techo la cegó por un momento parpadeó unos momentos hasta que todo se volvió nítido, paseó su mirada por la sala donde estaba y se dio cuenta de que estaba en el hospital, la cabeza le dolía de una manera incontrolable y sentía una sensación extraña en sus extremidades. La puerta de pronto se abrió y Ginny intentó hacerse la dormida.
-Te has excedido, Draco… ¿Has visto tu ceja? – Criticaba Agatha, su voz sonaba bastante molesta.
-Debiste ver como quedó Lander, no se podía ni levantar del suelo. – Bromeó Blaise, con su alegría característica.
-¿No lo mataste verdad? – Replicó bastante asustada Agatha, Ginny tenía la imagen mental de su mejor amiga cubriéndose la boca con sus manos y abriendo los ojos extremadamente. ¿Draco había golpeado a Galiel? La pelirroja empezó a preocuparse un poco.
-Tranquila Ags, - Murmuró Draco, su voz sonaba algo ronca. – Me cercioré de que respirara y Blaise también. Aparte tendría merecido que lo matara… Ginny lleva 3 días dormida.
¡¿TREEES DÍAS DORMIDA?!
Ginny comenzó a hacer ademanes de movimiento fingiendo que despertaba recién, abrió los ojos tranquilamente y se encontró con tres pares, unos grises, unos turquesas y unos verdes que la miraba perplejos. De pronto, los turquesas le cayeron encima.
-¡GIIIIINNY ESTAS VIVA GRACIAS A DIOOOS! – Agatha se aferraba fuertemente de su cuello.
-Yo también te quiero Ags. – Respondió Ginny cariñosamente devolviéndole el abrazo. Blaise se aproximó también a abrazarla pero no llegó a decirle nada.
-Será mejor que los dejemos solos. – Comentó Agatha con una mirada soñadora, refiriéndose evidentemente a Draco y a Ginny. – Después ya nos contaras exactamente que fue lo que pasó Ginny. – La rubia sonrió y procedió a llevarse a Blaise fuera del cuarto de hospital. Draco y Ginny se miraron unos momentos, la pelirroja notó la ceja rota de Draco, al parecer había sido suturada con varios puntos. Draco al notar la atenta mirada de Ginny tocó la herida y bajó la mirada algo nervioso, pero sonriente.
-¿Cómo te hiciste eso Draco? – Draco caminó hasta la camilla y se sentó al costado de ella.
-Digamos que tuve un pequeño enfrentamiento con Galiel por la mañana. Si crees que estoy mal deberías ver como terminó ese malnacido… No te preocupes, que jamás se volverá a acercar a ti en la vida. O por lo menos no mientras yo este para protegerte. – Ginny recordó todo lo que había sucedido la noche pasada y con más ahínco una pequeña frase de Narcisa.
"¡GINNY! despertaste amor, todo va a estar bien, te lo prometo… Discúlpame por como me he comportado estos días, no he sido la mejor madre del universo, pero te prometo, te juro que si te pones bien dejaré que su relación sea posible, no soy nadie para detenerlos. Solo debes ponerte bien, amor. Todo va a estar bien."
-Draco, - El rubio la miró expectante. – Cállate y bésame.
No quería desayunar solo, no quería subir al cuarto piso y sentir que su corazón se encogía, no quería ver a su madre llorar y a su padre fingir que todo estaba bien, no quería recibir llamadas de Agatha a la media noche por que tenía pesadillas, no quería que su mejor amigo tuviera que tener cuidado con las cosas que decía ya que él podía desmoronarse, detestaba todo lo que estaba viviendo. Draco entró a su habitación y cerró fuertemente la puerta para después patearla fuertemente causándole quiños, gritó varias veces y golpeó fuertemente la pared haciendo que sus nudillos sangraran y mancharan la pared. Se dio la vuelta y corrió hacia su impecable colección de botellas de alcohol. Aun recordaba ese exacto momento en el que su vida se había destruido completamente, maldito "Ron", maldito "Fred", maldito "George", maldito apellido Weasley, maldita Ginny.
Draco y Ginny se encontraban haciendo un pastel de cumpleaños para la futura cumpleañera. Si, en efecto, el cumpleaños de Ginny se acercaba rápidamente al igual que sus 17 años. Estaban tan divertidos que no llegaron a escuchar el timbre de la puerta y fue Narcisa la que abrió… Lo único que logró sacarlos de su completo ensimismamiento fue tres grandes pelirrojos y Remus Lupin ingresando a la cocina. Ginny soltó todo el envase con la masa del pastel dentro y este se esparció por el suelo de la cocina increíblemente rápido.
-¡RON, FRED, GEORGE!
Las semanas pasaban rápidamente, Lucius y Narcisa trabajaban para mejorar el clima en la mansión. Los desayunos ya no eran tan tétricos y Narcisa ya no despertaba a las dos. Un mes exacto de la partida de Ginny las cosas decidirían empeorar.
La puerta de entrada a la mansión Malfoy sonaba sin cesar, Lucius y Narcisa habían salido (necesitaban una noche a solas, lejos de la mansión para poder aclarar los problemas y volver a ser los mismos de antes), Bertha y Sam tenían la noche libre y los únicos que se encontraban dentro eran Blaise y Draco, quienes estaban acostados cada uno en uno de los grandes sillones de la sala con la chimenea encendida. Les habían pedido que se quedaran cuidando la mansión por la noche, y la verdad, ninguno de los dos tenía ganas de salir. Draco seguía devastado por el hecho de que Ginny lo había dejado de una forma destructiva (Si bien ya no rompía objetos ni gritaba, había empezado a mostrar un carácter depresivo e indulgente nada propio de él). Demasiada calma para un Malfoy molesto. Blaise por otro lado se sentía mal por Agatha, no había hablado con ella desde que habían vuelto de Grecia y estaba más que seguro que estaba pasando muy mal la partida de Ginny.
Draco se levantó desganadamente y caminó arrastrando los pies enfundados en medias gruesas hasta la puerta de la mansión, abriéndola sin preguntar quien era. Se esperaba cualquier cosa, un grito de su madre, un balazo en el corazón, la sonrisa de una pelirroja, realmente cualquier cosa, menos… Una rubia totalmente mojada, llorando a mares, que se abalanzara sobre él en un abrazo desesperado, ensuciándolo completamente.
-¿¡Agatha, que demonios sucede!? – Vociferó Draco abrazando a Agatha y cerrando la puerta al mismo tiempo, Blaise corrió hacía los dos y Agatha se pasó a sus brazos. Él y Blaise habían estado tan ensimismados que no habían escuchado la gran tormenta que se desencadenaba tras la puerta de salida. Se miraron asustados sin saber exactamente que hacer. Sin que nadie lo dijera en sus cabezas se formuló la misma idea; "Necesitamos a Ginny."
-Draco… yo… Blaise… - Agatha no podía hablar, solo se aferraba como si su vida dependiera de ello a la camisa del morocho. Draco le acarició el cabello y le indicó que debía tomar algo caliente para no enfermarse, ella logró asentir. Caminaron tranquilamente hacía la cocina y cuando llegaron a ella, Agatha (ya más calmada) se sentó en la isla principal. Sus ojos estaban rojos a causa del incontrolable llanto, pero todo lo que quedaba de su rostro había empalidecido y sus labios estaban de un celeste muy tenue, lo más probable, a causa del frio.
-¿Qué sucedió, Ags? – Preguntó Blaise parándose frente a ella mientras Draco calentaba un poco de leche con chocolate. Agatha evitó mirarlo a los ojos, bajó la mirada. Draco llegó con el chocolate caliente y ella aún no respondía.
-Sabes que puedes confiar en nosotros. – Murmuró Draco colocándole un mantel que había encontrado, en los hombros. Blaise le indicó que tomara el chocolate y cuando lo deslizó completamente por sus labios comentó;
-Vine primero a la casa de Draco por que era la más cercana. – Intentó excusarse la rubia por no haber buscado a Blaise. Su voz sonaba ronca, aparentaba haber estado gritando por mucho rato. El morocho le sonrió y acomodó un mechón que le tapaba un poco el rostro, detrás de la oreja.
-Cuéntanos que ha sucedido, por favor. – Rogó Blaise sintiéndose terriblemente mal. A fin de cuentas, él aún la quería como algo más que una simple amiga. Vieron como Agatha tragaba un poco de saliva y sus ojos volvían a inundarse.
-Mi abuela ha muerto.
Draco y Blaise se quedaron totalmente petrificados mirando a la pequeña chica que se encontraba sentada frente a ellos con un mantel de cocina y un chocolate caliente. El destino no había sido nunca bueno con ella, sus padres habían muerto cuando era solamente una niña dejándola con su abuela, en el colegio nunca había tenido una "amiga", cuando por fin había conseguido a una persona que la quisiera y con la que se llevara bien, esta se había alejado y ahora, su abuela había muerto. Las cosas no podían ser peor para ella.
-Yo… lo siento mucho, Ags. – Logró articular Blaise sintiéndose completamente vacío. Las cosas no podían estar peor para ella, tomó delicadamente su mano intentando darle algo de consuelo, ella la apretó al instante. Draco se había quedado completamente paralizado, consideraba a Agatha su mejor amiga…
-Sabes que puedes contar con nosotros para lo que quieras ¿no? – Murmuró el rubio mirando el suelo.
-Quiero a Ginny. – Soltó de pronto Agatha logrando que sus ojos se volvieran cataratas. Draco la abrazó al instante.
-Yo también, Ags… Yo también. – Blaise sintió que el corazón se le oprimía. Draco la soltó unos segundos más tarde y el morocho estuvo seguro de que sus pestañas estaban salpicadas por unas tenues gotas.
-Creo que quiero estar solo un momento, discúlpenme. – Dicho esto, Draco Malfoy huyó de la cocina y se encerró en el estudio de su padre para momentos después salir corriendo escaleras arriba hacia su habitación. Blaise miró a Agatha y se sentó a su lado. Tomó de nuevo su mano y esta la aceptó rápidamente.
-¿Cómo te sientes? – Preguntó tratando de no lastimarla. Agatha negó rotundamente. – Es mejor que botes todo, no es bueno guardarse las cosas… Solo te hacen más daño. Mi madre siempre me decía que lo malo debía ir fuera de mi corazón para que no lo intoxicara. – Se dio el placer de regalarle una tenue sonrisa, la cual ella si bien no ignoró, no respondió.
- Yo no sé abrirme y decir sin más todo lo que siento. Mi corazón debe ser un veneno. – Intentó sonreír, pero no lo logró. – No sé bajar mi pequeña muralla y dejar entrar a la gente con rapidez, me cuesta bastante confiar en la gente nueva… en los chicos nuevos más que todo… - Blaise frunció el ceño. Agatha amaba cuando él hacía eso, se veía menos infantil.
-No soy un chico nuevo, Ags. Soy Blaise, tu amigo, exnovio falso… Vamos, puedes confiar en mí… No muerdo. – Agatha esta vez si logró esbozar una delicada sonrisa.
-Mi exnovio falso. – Repitió recordando ciertos momentos incomodos con Blaise. – Tú muy bien sabes que no soy una chica fácil de comprender, tampoco soy la mejor y tampoco soy buena en lo que hago, al menos no tanto como lo intento. – Blaise empezó a perderse en lo que Agatha hablaba, pero pensó ¿Tal vez está hablando todo lo que ha sentido desde hace mucho? No pudo evitar sonreír. – No soy de esa clase de personas que se dejan conocer así como si nada... Y la verdad siento que es por que no he tenido la mejor vida… Ni siquiera una buena.
-No digas eso, has pasado muy malos ratos… Pero este año has conocido personas maravillosas como Draco y como Ginny…
-Y como tú… - Añadió Agatha mirándolo por primera vez a los ojos. Blaise sonrió tiernamente y le pasó la mano por la mejilla. - Tengo miedo. Miedo de sufrir continuamente. Por eso no dejo que las personas me conozcan, y siento que ahora me he cerrado más… Siento que todos me dejan, primero mis padres, después Ginny y ahora mi abuela. Inclusive tú. – Las lágrimas rodaban por sus pálidas mejillas. – A veces siento que todo es mi culpa… Siento que mi forma de ser es un desastre… Siento ser tan cuadriculada, siento querer tenerlo todo dentro de los límites, controlar los imprevistos y no disfrutar de los errores, siento estar obsesionada con que las cosas no pueden funcionar, siento no dar pasos para no hacerte daño y así causarte más... Siento pensar que dando pasos te haré daño… – ¿Ahora hablaba de él? – La gente teme a la oscuridad. Muchos temen al mar por no saber nadar. A muchos les asustan los insectos. Hay personas que no pueden ver una película de terror sin gritar o taparse la cara. Muchos otros tienen miedo a enamorarse, tienen miedo a salir dañados o a divertirse, a ser ellos mismos. Muchos tienen miedo de confesarse, de decir "te quiero" y escuchar un "yo no" o tener que rechazar a alguien con un simple "lo siento" ¿Y sabes a lo que yo temo? ¿Sabes qué es lo que más me asusta? Exactamente eso, el no tener la confianza en mi misma para decir "Te quiero demasiado" o "Me siento mal" o no sé algo tan simple como un maldito "Gracias", tengo miedo que esta sensación se quede en mi por mucho más tiempo, que nunca pueda elegir algo sin miedo a que quede mal, tengo miedo que el hecho de ser tan indecisa y de controlar los pequeños detalles nunca me deje ser feliz. La verdad es que me siento terrible por el hecho de que Ginny se haya ido, por el hecho de que haya destruido todo tipo de posibilidad contigo, por el hecho de que mi abuela haya muerto. Me siento destruida y creo que ya no doy más.
Blaise estaba anonadado. No sabía que Agatha en el fondo podía ser una persona tan sencilla y no entendía por qué quería que el mundo la viera como la complicada e intelectualmente avanzada para su edad que realmente no era. Levantó el rostro de la rubia con su pulgar y sin que ella lo esperara, la besó intentando transmitirle que él la apoyaría por los siglos de los siglos. Fue un beso extraño, ya que Agatha se había quedado completamente congelada y no respondió hasta dos segundos antes de que él se alejara.
- Puede que la vida te haya dado la espalda en algunos momentos, puede que no estés en el camino correcto, puede que te parezca que estás en un callejón sin salida, que nada va a volver a ser como antes. Piensas que todo se te viene encima que no hay nada más por lo que luchar. Sientes una presión en el pecho que te hace daño. Tus ojos se inflan y sientes ganas de llorar... ¿Y todo para qué? – Agatha no podía creérselo, él la quería después de escuchar todo lo que había en su interior. – Hay días que ves que todo te va mal, que no puedes levantarte y que cada vez va peor; tus sueños se derrumban, te sientes inferior pequeña y frágil; como una muñeca fría, como un suspiro de dolor. Esperando a que todo cambie, a que la tormenta se calme, a desaparecer y hacerte invisible. Esos días en los que ves todo perdido que estas en el fin y no ves por donde seguir caminando, en esos días en que la vida te clava un puñal ,en los que no vale la pena volver a reír, llorar, gritar… Siéntete libre. – Blaise sonrió al ver como los ojos de Agatha lo miraban con ternura. – Porque así es la vida, un juego con baches para que te rindas, para hacerte inútil, pero tu debes ser más fuerte que ella; debes luchar, debes creer, debes pensar que todo puede cambiar, debes soñar que llegara el día que estés lejos de todos tus problemas, debes volar alto y no caer en el intento... Y no sientas que derrumbarse es para débiles, mi madre siempre dice que hasta los más fuertes caen y, al levantarse es así como su fuerza incrementa. – Esta vez la anonadada era ella. No encontró otra solución que besarlo de nuevo para callarlo y no sentirse tan idiota.
Draco apareció en la cocina en ese momento, había roto unas cuantas botellas más, pero su colección ya se había ido al desagüe ¿Qué importaba una botella más o una botella menos? No soportaba que la mencionaran, debía superarlo, era un maldito Malfoy y los Malfoy's eran fuertes. Sonrió al encontrar a sus amigos de esa forma, hacía mucho que él sentía que debían estar así, no quería interrumpirlos… Pero Blaise lo vio y se separó delicadamente de Agatha, quien empezó a tomar su chocolate caliente.
-Par de tortolos… - Murmuró sonriente sentándose el otro lado de Agatha, quien le devolvió una sonrisa pequeña pero brillante. – Lamento mucho lo que te pasó, Ags…
-Mi abuela está en un mejor lugar ahora, ya estaba muy mal de salud y casi no me recordaba… Creo que fue lo mejor. – Ambos le sonrieron y ella dejó el chocolate caliente entre sus piernas para poder así tomar a cada uno de las manos. – Viviré con una amiga de mi abuela, es mucho más joven que ella y se mudará mañana a más tardar a mi casa. La quiero mucho y la conozco desde que nací, no tiene ningún tipo de familia así que no le costó mucho aceptar cuidarme… Mi abuela la dejó en el testamento como mi "cuidadora"
-¿No te mudaras lejos, verdad? – Inquirió Draco un tanto preocupado. Agatha le dio un codazo.
-¿Estas tú sordo acaso? Dije claramente que ella vendría a vivir conmigo. – Los tres sonrieron delicadamente y Agatha les informó que revisaría en la habitación de Ginny para encontrar algo seco que ponerse, sabía que ella no se llevaría toda la ropa. Al momento de Agatha irse, Blaise miró de frente a Draco.
-¿Alguna vez se te salió el corazón del pecho? – Draco sonrió tristemente.
"-¿Qué… qué crees que estas haciendo Ginn? – Draco no podía pensar, no podía coordinar su cerebro con sus manos, no podía simplemente hacer lo mismo que hacia con las demás mujeres con su hermana "Emmm, no es tu hermana" – Esto no estaaa… - No pudo terminar la oración ya que el lóbulo de su oreja comenzó a ser mordido de una forma muy seductora." Esos momentos antes de que su habitación fuera testigo de una pasión desbordante, su corazón había saltado completamente de su pecho.
-Es una sensación increíble. – El juego había terminado y su corazón merecía volver a saltar de esa forma, él merecía ser feliz… con o sin ella.
Ambos acordaron no preguntarle a Agatha que había sucedido exactamente, si ella quería lo hablaría.
"Hay algunas cosas que a pesar de hacernos daño, o de doler, que a veces es lo mismo y a veces no, no queremos olvidar. Otras querríamos olvidarlas y están grabadas en la memoria, tatuadas con lágrimas en las mejillas, sintonizadas con tus oídos. Yo no quiero olvidar que hay mañanas que amanecen mejor, no quiero olvidar que se puede sonreír o que se puede amar… No quiero que la frase "Te amo" se vuelva impronunciable… Hay cosas que quiero olvidar, como a ella y otras que no, como al amor." Draco no se iba a dejar vencer, porque él era un Malfoy.
DXGDXGDXGDXGDXG
.maten
Es todo lo que tengo para decirles
Un besote
JM.
