Holus! Sí ya se que van a decir, TARDASTE MUCHO! Peeeero les traigo dos noticias, una de ellas (como siempre) es mala y la otra obviamente es buena, así que les diré primero la mala, la mala noticia es que a esta historia ya sólo le quedan 3 capítulos para terminar buuuu! Quiero decirles que no saben lo mucho que disfruté escribiendo para ustedes y que espero que aunque este fic termine les interese seguir leyendo mis demás historias, lo cual me haría super feliz, pero ennn fiiin (léase con voz de Germán Garmendia) la buena noticia es que ya que tuve muuucho tiempo para inspirarme en este capítulo me salió taaan largo que lo dividí en dos parte además de que incluye una sorpresa que creo les va a gustar ¬w¬ pero buaano sin nada más que decir *tutu-ruru* Capítulo 20 Parte I :D

"Bla bla bla"- pensamientos

-Bla bla bla – diálogos.

-Bla Bla Bla- sueños.

/ - cambió de escena.

(Bla bla bla) – notas de la autora


Me enamoré…de un asesino

Capítulo 20- Parte I

"Hundida en un mar de inconciencia, me siento arrullada, plena, tranquila, no hay nada que pueda perturbarme, estoy en un estado de paz infinita, de despreocupación y una gran serenidad, hasta que repentinamente puedo escuchar un llanto, el llanto de lo que creo es un niño.

-¿Qué rayos?

El llanto incrementa, el sonido de los sollozos interrumpen mi estado de calma, trato de ignorarlo pero inevitablemente mi mente no puede acallar el sonido, los sollozos no cesan y escucho una voz, es suave, melódica, es tierna e infantil, suena como la de un pequeño de unos cinco o quizá seis años.

-¿Chris?- escucho.

Abro los ojos lentamente, encontrándome con un niño parado justo a un lado de mi cama, esta usando una pijama azul con dibujitos de pequeños barquitos, sostiene un oso de peluche, no es un oso cualquiera, esta hecho con trozos de tela de diferentes colores, las costuras son muy visibles, tiene ojos de botón y le hace falta uno, en su rostro hay una amplia sonrisa bordada, está descalzo, su piel es blanca, tan blanca como la mía, traslúcida, su cabello, a comparación del mío, es de un color cobrizo oscuro, justo como el de mi padre, esta un poco largo, así que no puedo ver sus ojos, me siento para poder observarlo mejor, desconcertada del porque se encuentra dentro de mi casa, en mi habitación.

-¿Estás bien pequeño?- pregunto, su llanto cesa y me mira, sus ojos verdes son grandes y brillantes, iguales a los de mamá, en seguida se lanza a abrazarme fuertemente, con sus pequeños brazos apretando mi cuello, casi asfixiándome.

-¡Chris!, ¡Que alegría…yo estaba…estaba muy asustado…un monstruo…quería devorarme!- dice mientras me aprieta más fuerte.

-Emm…ah…- no sé que decir, estoy confundida y sólo me pregunto porque este niño me abraza fuertemente, hablándome con tanta confianza como se le habla a una madre o a una…hermana mayor -¿Noah?

Noah, era el nombre que mis padres tenían planeado para mi hermano no nacido, abro los ojos como platos al darme cuenta de lo que pasaba, "¿Así que este es tu plan?, ¿Te gusta jugar sucio? Pues no, no me harás esto, no jugarás conmigo de esta manera Akira, puedes utilizar muchos modos pero no incluirás a mi hermano menor en esto", cierro los ojos fuertemente sacudo mi cabeza frenéticamente y me pellizco un brazo, "Vamos Chris, despierta, despierta, ¡Despierta!".

-¿Chris?- escucho la voz de Noah llamarme.

Mis ojos se abren y me encuentro ahí, en mi habitación, todo es igual que siempre, las paredes llenas de posters, la cama, el armario, todo, excepto él.

-Hermana, ¿Estás bien?- pregunta él separándose un poco de mi.

-Estoy en casa- susurro desconcertada.

-Entonces, ¿Me acompañas?

-¿Eh?, ¿A hacer qué?

-Estás rara, no pareces tu- dice arqueando una ceja y haciendo un puchero, dándole un toque más tierno ya que sus regordetas mejillas están algo sonrosadas.

-Emm…no estoy…estoy bien sólo que me sorprendiste un poco- digo aparentando naturalidad ante la situación –Entonces…¿Tuviste una pesadilla?- me levanto y él me mira.

-Sí, fue horripilante, había un monstruo horrible, con afiladas garras y dientes grandes, quería comerme- expresa –Por favor Chris, léeme un cuento para dormir- pide con sus ojos grandes viéndome en todo momento.

-Yo…yo no sé leer cuentos de…- detengo la oración al concentrarme en sus orbes verdes, gruño un poco al no poder resistirme a su ternura –De acuerdo, te leeré un cuento- acepto fácilmente.

Él sonríe y estrecha su pequeña mano con la mía, salimos de mi cuarto, mientras él me guía hacia su habitación, me concentro en las paredes de el pasillo, llenas de innumerables fotos de mi familia, fotos mías, fotos de papá, fotos de Noah, fotos de…mamá, fotos en donde estamos todos juntos, fiestas de cumpleaños, bodas, con el tío Jared y Joanne, finalmente llegamos a su habitación, es pequeña, las paredes de un azul pastel, juguetes por todos lados, una lámpara de lava a cada lado de su cama, repleta de peluches y hay dibujos de naves espaciales, coches, aviones y otras cosas tirados por todas partes, Noah se sube a la cama y se acuesta, cubriéndose al máximo con las sábanas y aguardando con una gran sonrisa por mí; situándome a su lado contemplo más la habitación.

Hay más fotos en las paredes y también en los muebles, me concentro especialmente en una, recargada al lado de la lámpara estamos él y yo, montado sobre mi espalda con un sobre de vaquero y mostrando una gran sonrisa, yo por mi parte no cambio mucho, soy la misma chica, con el mismo cabello negro, los mismos ojos avellana y la misma ropa negra, sólo soy la misma Christine Evans, pero más feliz, por primera vez veo una foto mía en la que no muestro mi estoica cara, sino que al igual que él, estoy sonriendo y mis mejillas están coloreadas de un rosa pálido.

-¿Te gusta lo que ves?- una voz aguda y distorsionada me habla, volteo en dirección a mi hermano, a su lado, el oso de peluche sin un ojo me sonríe de manera macabra -¿Te gusta Chris?- pregunta.

Todo a mi alrededor comienza a moverse, la habitación iluminada por una tétrica luz roja, los juguetes y peluches comienzan a moverse y a hablarme en un tono bastante aterrador, todo da vueltas y me siento atrapada.

-¿Por qué Chris?- la voz de Noah me hace girar la cabeza hacia él, su aspecto ha cambiado completamente, una sonrisa siniestra surca sus labios, y sus ojos, ni siquiera tiene ojos, sólo son dos huecos negros que derraman cascadas de sangre -¿Por qué lo hiciste?, ¿Por qué tenías que matarme?, ¿Por qué no me dejaste nacer?, ¿Qué fue lo que te hice?

Me levanto tan rápido como puedo, abalanzándome sobre la puerta para tratar de abrirla, pero al momento que hago contacto con ella el picaporte desaparece, así que golpeo frenéticamente, tratando que alguien me escuche.

-¡Sáquenme de aquí!- grito lo más fuerte que puedo hasta desgarrarme las cuerdas vocales.

-¿No quieres jugar?- pregunta Noah de manera sádica.

Siento como algo que toma de el tobillo, miro abajo, encontrándome con un pulpo de felpa con un sobrero de marinero, tiene dientes afilados y ojos como los de un dragón, sus tentáculos se extienden y se enredan a mi alrededor, haciendo que me precipite al suelo, los demás juguetes se acercan a mi, muñecos con caras diabólicas, robots con pinzas afiladas, el oso de felpa, todos rodeándome, algunos rasguñando cada parte de mi piel, otros mordiéndome en brazos y piernas, mientras yo grito con desesperación.

-Vamos, Chris, juega con nosotros- me gritan todos –¡Juguemos, juguemos, juguemos!

-¡Basta!, ¡Ya basta!- grito desesperadamente en un intento por ser oída.

-Vamos Chris, sólo disfruta el juego y…sonríe, la vida es mejor con una sonrisa, todos lo saben- una voz conocida se hace presente.

Parada sobre una esquina, saboreando una piruleta y cruzada de brazos contra la pared Akira ríe divertida.

-¡Akira, ya basta, por favor, para con esto, siento mucho si te hice daño alguna vez pero por favor, ya basta, deja de lastimarme, por favor!- imploro mientras siento como lágrimas salen de mis ojos.

El piso tiembla debajo de mí, algo comienza a abrirse y repentinamente salen unas pequeñas manos que me sujetan, manos como las de un recién nacido, comienzo a sentir como algo comienza a jalarme hacia abajo, los gritos de una mujer llegan hasta mis oídos, siento un horrible dolor en mi vientre, un dolor agonizante que me paraliza, como sentir que algo me desgarra por dentro, más gritos y más llanto, llanto de bebés, siento como me ahogo en algo que parece una piscina llena de sangre y como esas pequeñas manos siguen jalándome hacia abajo, la risa de Akira llena mis oídos mientras más me hundo en ese abismo rojo, intento luchar por liberarme e ir hacia arriba, pero es en vano, sólo escucho gritos, y esa molesta risa, de esa molesta voz y lo último que escucho es:

-Sonríe, la vida es mejor con una sonrisa…"

Mi cuerpo estaba bañado en sudor, mi cabeza con un dolor punzante, aliviada de que sólo hubiera sido una pesadilla trato de relajar mi respiración, haciéndola lenta y constante, mi cuerpo estaba temblando como gelatina, tragué saliva y me di cuenta de que si no me levantaba lo antes posible entonces llegaría tarde a la escuela, era oficial, después de esta noche jamás volvería a dormir nunca más, no me importaba si tenía que tomar quince vasos de tamaño súper jumbo de café al día, no me importaba si debía comerme tres docenas de barras de chocolate, beberme Red Bull o incluso pedirle a Jeff que me quemara los párpados, pero no volvería a cerrar los ojos ni una puta vez en lo que me quedaba de vida, no quería volver ahí, ese lugar tan horrible y escalofriante, aún podía escuchar las risas, los gritos, sentir el dolor, la desesperación, pero lo más perturbador fue haber visto a lo que pudo haber sido mi hermano menor.

Exhalé un pesado suspiro y me levanté con la intención de prepararme para la escuela.

-Buenos días, espero hallas tenido una linda noche- habló Akira dentro de mi mente, apreté los puños con fuerza y entrecerré los ojos, tenía la ligera sospecha de que hoy sería un día muy duro.

/

Estaba parada en medio del desolado pasillo de la escuela, iluminado por un luz roja, podía escuchar una melodía de fondo que me erizaba cada vello del cuerpo, risas infantiles la acompañaban, voces agudas, chillonas y burlonas, las paredes y casilleros tenían huellas de manos pintadas con sangre por todos lados, y las palabras "Juego", "Sonríe" y "Matar" escritas por todos lados, solté un pequeño grito ahogado, el cual apenas y fue audible, entonces escuché el sonido de un timbre y me quedé estática al ver que todos los chicos y chicas de la escuela ya se encontraban yendo directo a sus respectivas clases, "Sólo fue otra alucinación" pensé un tanto aliviada, exhalé el aire que no me di cuenta había guardado y me encaminé directo al salón de clases, chocando con algunas cuantas personas en el camino, las cuales no dudaron en soltarme alguno que otro insulto.

Por fin al entrar me senté de manera silenciosa en mi lugar, apartada de todos como siempre, pero inmediatamente después de sentarme noté que alguien más se sentaba a mi lado.

-¡Hola Chris!- exclamó Mike demasiado fuerte para mi gusto.

-Hola Mike- contesté con mi tono serio y antipático de siempre.

Nuestra primera clase de ese día era bilogía, y ya que Janet no estaba aquí entonces me tocaba soportar a Mike sola, a veces me preguntaba como era que esos dos salían juntos, ella era callada y tímida, él ruidoso y sociable, ella era respetuosa y tierna, él era un tanto brusco y un completo idiota, aunque en muchas ocasiones, era un completo idiota con buenos chistes y gran carisma.

-Vaya, hoy no te notas mejor que ayer, ¿Estás segura de que estás bien?, ¿No crees que sería mejor idea quedarte en casa?

-Estoy bien no te preocupes, sólo es la falta de sueño- respondí.

-Bien.

El profesor entró por la puerta y escribió la palabra "Disección" con la tiza en el pizarrón, "Perfecto, lo que más amo es ver las entrañas de animales muertos".

-¡Genial!, ¡Esto será interesante!- gritó el rubio a mi lado lleno de júbilo.

-¿Qué tu mamá no te enseñó a hablar en un tono más moderado?- bromeé.

-Oye, no es mi culpa que tu seas una señorita anti-diversión.

-¿A qué te refieres con eso exactamente?

-Duh, a que eres muy amargada.

-Ajá sí, como digas, para tu información, puedo ser muy divertida.

-Avísame cuando eso suceda, entonces me pondré una falda de hula y un sostén de cocos para bailar la macarena encima de una mesa en la cafetería- agregó.

-Recuérdame traer mi cámara de vídeo cuando eso pase.

El profesor pasó junto a nosotros y depositó en nuestra mesa de trabajo una rana en una bandeja, procedió a explicarnos que quería que sacáramos observáramos los órganos y posteriormente sacar una parte del intestino grueso para obtener muestras de eses fecales con protozoarios, observé el bisturí a mi lado y luego al animal, sentía pena por el pequeño anfibio, no creía que se sintiera de lo mejor el que unos adolescentes te abrieran el estómago para destriparte, simplemente me parecía grotesco.

-Me pregunto si estará viva- Mike tomó el bisturí y comenzó a picotear el estómago de la rana con la punta.

-Deja de hacer eso, tenemos que ponernos a trabajar- le arrebaté el bisturí y procedí a abrir al sapillo.

Una sensación extraña me recorrió en el momento que el filo de la hoja del escalpelo atravesó la piel del animal, una sensación que me hacía sentir una gran euforia, algo que jamás había sentido en mi vida, un instinto asesino que me encantó, mi cuerpo actuó solo, me giré hacia el rubio a mi lado y atravesé su cuello con el escalpelo con fuerza, la sangre salpicó mi rostro y su ropa, Mike me miraba perplejo, en sus ojos el fantasma de la confusión y la sorpresa, que más tarde se convirtió en un profundo miedo, miedo hacia mí, caí en la cuenta de lo que había hecho cuanto su cuerpo cayó al suelo convulsionando un poco para después quedarse quieto y la sangre saliendo a borbotones de la herida, manchándolo todo, solté el bisturí tan rápido como si estuviera ardiendo y miré mis manos llenas de la sangre de Mike, el horror de mi acto me invadió y esa sensación de antes desapareció por completo, estaba horrorizada, acababa de matar a mi mejor amigo, "¿Qué he hecho?, ¿Qué carajo hice?".

-Chris- una voz llamando mi nombre escuchándose bastante lejana no lograba sacarme de mi estado de shock –Chris.

Sentí una mano sacudirme el hombro y traerme de vuelta al momento.

-¿Estás bien?- miré a Mike, sus ojos con un pequeño brillo de preocupación.

-Tú…estás bien- susurré.

-¿Yo?, sí lo estoy, pero parece como si tu hubieras visto un fantasma, estás muy pálida, ¿necesitas ir a la enfermería?

-Yo…-abrí y cerré la boca varias veces al no saber que decir –Estoy bien, sólo…necesito un poco de aire, creo que estoy algo mareada- logré decir finalmente.

Mi mano aferrada al pequeño cuchillo lo soltó instantáneamente y caminé lo más rápido que puede fuera del salón para ir en dirección a los baños del primer piso, subí las escaleras brincando los escalones de dos en dos y giré a la izquierda para adentrarme dentro del baño de mujeres, la sensación que había experimentado antes seguía ardiendo en mi interior, atrapada en mi estómago, esa sensación de como los intestinos chocan contra el diafragma al estar montado en una montaña rusa, trataba de calmar mi entrecortada respiración y de acallar esa voz que comenzaba a gritar en mi cabeza, la imagen de la sangre de Mike en mis manos seguía presente en mi memoria, al igual que el momento en que atravesé su cuello con el escalpelo, me hacía sentir tan bien, tan completa, tan viva, había sido tan satisfactorio que deseaba repetir el momento una y otra vez con mis propias manos. Sacudí la cabeza, intentando alejar cualquier imagen o pensamiento acerca del tema y me concentré en respirar profundamente, enjuagué mi cara con el agua fría del grifo y al levantar la mirada pude verla claramente en el espejo.

-Vamos, no trates de ocultarlo, sé que te encantó haberlo hecho- el reflejo de Akira en el espejo me habló.

-¿Tú lo hiciste?

-No, tú lo hiciste, lo que acabas de ver es sólo una demostración de lo mucho que deseas ser como yo, ser como en realidad eres.

-Cállate, yo jamás le haría daño a nadie, menos si es mi mejor amigo.

-Oh vamos, en lo más profundo de ti estoy segura que deseas hacerle esto, lo sé porque yo lo siento, y bueno…tu y yo somos una misma, es más, sé que deseas hacerlo una y otra y otra vez, así que no intentes negarlo.

Estaba a punto de contestar cuando escuché unas cuantas risas y voces que provenían del pasillo, escuché la puerta del baño abrirse y voces de unas chicas de mi mismo curso, esa sensación volvió a mi en el preciso momento en el que mis oídos percibieron las voces chillonas del grupo, me encerré en una de las cabinas y me senté con las piernas recogidas encima del inodoro, podía ver un una pequeña ranura al grupo, una morena, otra pelirroja y la última castaña, acomodándose el cabello y aplicándose un poco de maquillaje, riendo y hablando sobre las citas que tendrían para el baile de graduación, "Es cierto, se supone que debería buscar un vestido para el baile, tsk, que tontería".

-¿Lo sientes, cierto?- susurró Akira en mi oído.

-Cállate- devolví en voz baja.

-Esa sensación de querer sentirte más fuerte, más poderosa, la emoción que te produce el pensarlo, sé que lo quieres- volvió a decir en un tono malicioso –No tienes porque retener esto Chris, puedes vivirlo, puedes sentirlo con tus propias manos, sólo tienes que dejarte llevar y verás como todo es mejor.

-Cállate- volví a contestar –No quiero esto, sólo quiero que acabes con todo y desaparezcas de mi vida.

Las chicas salieron del baño y yo las imité después de un minuto más discutiendo con mi otro yo malvado.

-¡Chris!- Mike estaba esperando afuera.

-¿Qué haces aquí?

-Bueno como tardaste un poco inventé una excusa para que el profesor me dejara salir, ¿Estás bien?

-Estoy bien, sólo que no desayuné bien y lo de la disección me revolvió un poco el estómago- mentí perfectamente –No tienes que preocuparte.

-Oh vamos, eres mi mejor amiga, eres como la hermana menor gruñona, seria y rara que nunca tuve- rió un poco y me guiñó el ojo.

-Ya te dije que soy dos meses mayor que tú, en todo caso, serías el hermano menor hiperactivo, tonto y extrovertido que nunca tuve.

-Esa es la actitud.

/

Los días pasaban y pasaban y cada vez se hacían más pesados, nunca llegué a pensar que aparentar estar bien sería tan difícil, esa sensación que no se iba y que cada día incrementaba; era como jugar un videojuego, la dificultad aumentaba conforme subías de nivel, era exactamente lo que sentía, y lo peor de todo es que me era demasiado complicado el controlarme, me sentía insegura, mi mente me jugaba trucos todo el tiempo y yo me dejaba atrapar en la ilusión, confundiendo la realidad y logrando que todo se volviera más borroso.

-Que lindo es estar así, las dos juntas y solas como antes- dijo Janet.

Nos encontrábamos en la azotea de la escuela, sentadas contra la pared, observando el cielo gris, las nubes oscuras se alzaban sobre nosotras listas para desatar una estrepitosa lluvia, antes de que ella y Mike salieran solíamos juntarnos seguido ahí después de clases para hablar de cualquier cosa o simplemente disfrutar del silencio.

-Lo sé, no pasamos mucho tiempo a solas desde que Mike se volvió tu novio.

-Es cierto- asintió sonriéndome un poco y balanceándose en el columpio como una niña pequeña.

Observé a mi amiga, su cabello rojizo recogido siempre en una trenza de lado, sus ojos verdes detrás de esas gafas, usaba un suéter rosa pálido un poco holgado, pantalones café claro y zapatos negros, esbocé una sonrisa melancólica de sólo pensar en las siguientes palabras que diría.

-Janet, tengo que decirte algo- hablé.

-¿Qué sucede?

-Yo…tú y Mike, deben alejarse de mí.

-¿De qué hablas?

-Yo…lo siento sólo deben…deben mantenerse alejados de mí.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Sólo háganlo, no importa que, no se me acerquen, en estos momentos…soy peligrosa.

Me levanté del suelo y comencé a caminar en dirección a las puerta para irme.

-Pero…no lo entiendo, ¿Por qué dices eso?

Suspiré, abría y cerraba los puños para tratar de calmar esas ansias de dañar algo, de dañar a alguien, de querer dañarla a ella.

-Escucha, hay algo mal conmigo, algo muy malo y no puedo estar cerca de ninguno de ustedes mientras no pueda controlarlo, es difícil porque…hay algo que realmente no me deja controlarlo- "Tal vez eres tú" la voz de Akira susurró en mi cabeza –Sólo déjenme sola.

Tomé el pomo de la puerta y la abrí.

-¿Tiene que ver con "él"?- mencionó en voz baja justo cuando estaba a punto de salir.

-¿Qué?

-Él, ¿Él está obligándote a alejarte de nosotros?- preguntó con su aguda y tímida voz temblando.

-¿Te refieres a Jeff?

No había mencionado nada sobre él desde que le expliqué las cosas después del campamento, sabía que no estaba conforme y le preocupaba pero aún así no preguntaba nada ni decía nada, me apoyaba en silencio.

-Sí.

-Escucha, esta es mi decisión, no tiene nada que ver con él.

-Entonces, ¿Por qué ahora?

Me giré para encararla, tomando fuerza y valor de no sé donde.

-Porque sí y ya, tal vez ya no quiero seguir pasando el tiempo con un chico irritante que me provoca migrañas al final del día, tal vez ya no quiero que me sigan viendo con una estúpida e inútil chica, que no puede formular ni una sola sílaba o que se desmaya a cada rato, es más, tal vez ya me cansé de fingir que me gusta ser amiga tuya, tal vez me cansé de tener que ¿Eso es lo que querías oír?, bueno pues ahí lo tienes- espeté, luchando contra el nudo formándose en mi garganta.

Exhalé y me dirigí de nuevo hacia la puerta para marcharme de una buena vez.

-¿Recuerdas ese día?, el día en el que nos hicimos amigas- preguntó.

Claro que lo recordaba, yo apenas acababa de cumplir diecisiete años, había una chica en nuestro salón llamada Claudia, era un tanto problemática, solía molestar a todo el que se le ponía en frente, terminó siendo expulsada unos meses antes de terminar el año.

FLASHBACK

-Entonces que ñoñita, ¿Ya terminaste mi ensayo?

Salía del salón con paso tranquilo, era la hora de la salida y ya casi no había nadie cuando de repente noté una molesta voz, giré mi cabeza en la dirección del sonido y me encontré con Claudia, como siempre, acosando a inocentes y molestando a cualquiera que se pusiera en su camino, mucho más irritable que yo, agarraba los hombros de su víctima bruscamente y la azotaba contra la pared, pude distinguir a una chica, de mi edad tal vez, tenía la ropa y el cabello pelirrojo desarreglado.

-Contesta niña, ¿Lo terminaste o tendré que volver a castigarte?- Claudia azotó el puño contra la pared, causando que se agrietara un poco debido a la fuerza.

-Y-Yo he te-te-tenido unos cu-cuantos problemas con mi computadora, pe-pero lo te-terminaré pro-pron-pronto, de verdad- respondió la chica con voz temblorosa y asustadiza.

Claudia apretó los dientes, tomó a la chica del cabello y la tiró al piso, después la levantó jalándola por el cuello de su camisa y la miró a los ojos.

-Escúchame niña, quiero ese ensayo terminado ya, no me importa si tu computadora es del siglo antepasado o si usas máquina de escribir, pero termínalo y entrégamelo, de lo contrario te voy a…

-¿Causando problemas de nuevo Claudia?- hablé parándome justo detrás de ella.

Ella volteó, esbozó una sonrisa de medio lado y soltó a la chica, causando que sus rodillas flaquearan y cayera al suelo.

-¿Quieres unirte Evans?- preguntó apoyando una mano en la cadera.

-Mi historial como "chica problema" ha terminado, ¿Cuál es tu problema con la chica?

-Nada que te interese así que lárgate.

Ya que el bolso de la pelirroja yacía en el suelo pude ver un libro que sobresalía de él.

-Así que están leyendo Hamlet en la clase de literatura.

-Wow, que inteligente eres, ahora si me disculpas tengo que arreglar este problema con mi nerd.

-Hagamos un trato- solté de manera inesperada.

-¿Y qué clase de trato sería ese?

-Deja a la chica en paz, ahora y por el resto del año, yo terminaré tu ensayo sobre el libro y te lo entregaré mañana a primera hora, además haré todas las tareas que me pidas.

-No eres la más inteligente del salón pero…creo que lo aceptaré.

Se acercó a mi hasta que la tuve frente a frente.

-Para mañana Evans o sufrirás las consecuencias- advirtió.

-Tienes mi palabra.

Me miró de pies a cabeza, asintió y se marchó hacía la salida, miré a la pelirroja aún en el suelo temblando, me agaché y la ayudé a recoger sus cosas.

-¿Estás bien?- pregunté con mi voz seria de siempre.

-S-Sí- tartamudeó.

Podía verla tanteando el piso en busca de algo, miré hacia un lado y me encontré con unas gafas, las tomé y se las entregué.

-Aquí tienes.

-Gra-Gracias- se las puso y me miró, sus mejillas estaban algo húmedas y en sus ojos aún quedaban rastros de lágrimas.

La ayudé a levantarse y le entregué sus cosas y antes de que pudiera agradecerme de nuevo o decir algo me marché rápidamente a casa.

/

"Ah, ¿Por cuánto tiempo planea quedarse ahí?" pensé mientras le daba una mordida más a mi manzana, me encontraba en la azotea de la escuela, habían pasado ya dos semanas desde aquel incidente con Claudia y la chica pelirroja y la segunda no dejaba de seguirme, a donde quiera que estuviera ella estaba ahí, como acosándome, solté un suspiro y me levanté, fui hacia el armario del conserje y abrí la puerta encontrándome con ella, sus ojos verdes me miraron con gran sorpresa y su rostro se convirtió en un semáforo.

-Ya sabía que estabas aquí, deja de esconderte- le dije.

-Lo siento- susurró cubriendo sus ojos un su flequillo.

-Oye, no sé que problema tengas conmigo pero en serio, ya deja de seguirme, es raro, ¿Qué es lo que quieres?

-Yo…verá…yo…yo quería…amm emmm- comenzó a balbucear.

-" Yo…verá…yo…yo quería…amm emmm" ya deja de balbucear y habla claro- espeté irritada.

-Bu-Bueno, quería agradecerle, por lo del otro día, me si-siento muy apenada, no tenía que hacerlo, yo…

-Escucha, odio cuando los que se creen "superiores" abusan de los demás, no tienes que agradecer nada, ahora puedes dejar de seguirme.

Retomé mi camino hacia la puerta que daba hacia las escaleras.

-¡E-Espere!- me detuve.

-¿Qué?

-Bueno, me pre-preguntaba si…si usted y yo…po-podriamos ser…

-¿Amigas?

-S-S-Sí.

-¿Por qué?

-¿Po-Por qué?

-Sí, ¿Por qué?

-N-No lo s-sé…es sólo que pe-pensé que como siempre está so-sola tal vez podría…

-¿Podrías acercarte a mi y hacerte amiga mía?

Asintió y bajó la cabeza apenada, suspiré y abrí la puerta para marcharme, ella se quedó ahí parada.

-¿No vas a venir?

-¿Qué?

-El receso casi termina, y además creo que estamos juntas en la siguiente clase, no quiero llegar tarde por tu culpa.

-Sí, ti-tiene razón.

-Además deja de hablarme de usted, me haces sentir mayor, soy Chris, ¿Cuál es tu nombre?

-Ja-Janet, me llamo Janet.

-Bien Janet, entonces mueve tu trasero hacia abajo no tengo todo el día.

FIN FLASHBACK

-Desde ese día…siempre hemos sido muy unidas y tú…me dijiste que era como tu hermanita menor y que siempre me protegerías, ¿Era mentira? De verdad, ¿Soy sólo un estorbo para ti?- preguntó, aún de espaldas a ella podía escuchar sus lágrimas golpear el piso de la azotea.

-Sí- solté sin ningún cambio en mi voz y salí del lugar bajando las escaleras rápidamente mientras sentí como unas gotas saldas resbalaban por mis mejillas.

"Lo siento Janet, está es la mejor manera de protegerte, protegerte de mí, proteger a ambos"


Fin Parte I :O