FF Original: The Trajectory of Laughter – PK Samurai


Capítulo Veintiuno


En la alta de la sexta, mientras el pitcher zurdo de Seidō ejecutaba rápidamente otra serie de outs consecutivos, voces emocionadas – particularmente aquellas pertenecientes a los lugareños en la multitud espectadora – empezaron a hablar con asombro.

"¿Quién diablos es ese número 10?"

"¿En serio es de primer año?"

"Sawamura… ¿Sawamura Eijun?"

Con un sonido metálico, la multitud observó cómo la pelota fue enviada volando hacia el guante del parador en corto.

"¡Out!"

Sentadas en una fila separada del resto del equipo de reserva de Seidō, las managers también se pusieron de pie de un salto, batiendo con emoción sus cornetas contra sus manos. La de voz más fuerte entre ellas, Sachiko, gritaba el nombre del zurdo mientras que las dos a su lado reían disimuladamente.

Por otro lado, la única mánager de primer año, Haruno, mordió su labio mientras miraba hacia el campo. "Pero… ¿Sawamura siempre lució tan… aterrador?"


Con una toalla envuelta alrededor de su cuello para absorber el sudor restante, Yeung se sentó en una banca bajo la fresca sombra. Cerró sus ojos, descansándolos durante el breve descanso que tenía antes de su turno al bate – el cual, a juzgar por veloz ritmo del zurdo en ese momento, terminaría siendo casi nada de tiempo.

Cuando escuchó que sus compañeros de equipo repentinamente empezaban a murmurar entre ellos, abrió sus ojos. "¿Qué sucede?"

"Shun… echa un vistazo al bullpen de Seidō…" dijo Ninomiya.

Justo en ese momento, Yeung escuchó el distintivo sonido de algo estrellándose proviniendo de la dirección del bullpen. Levantando la mirada, giró, y vio que el otro pitcher de Seidō había empezado a calentar. Era el cerrador, el confiable pitcher de Seidō que lanzaba de lado.

"Realmente no tienen intenciones de hacer jugar a su estrella, ¿verdad?" dijo Sekiguchi.

Removiendo la toalla con rapidez, Yeung le mostró al cátcher una sonrisa de labios apretados. "No necesitan hacerlo. Su futura estrella ya está ahí, en el montículo."

Aceptando el casco de bateo que le alcanzó Sekiguchi, Yeung salió del dugout e ingresó al círculo de espera.

"Número 4, jardinero derecho, Shiratori-kun."

Incluso desde donde estaba observando, la tensión en el montículo era increíble. El zurdo, Sawamura, miraba fríamente hacia el plato de home con tal agudeza cual vidrio tallado. Shiratori se inclinó en su postura de bateo y Sawamura asintió ante la señal. Sin pausa alguna, lanzó en su singular movimiento de flexión. La pelota se disparó desde el montículo, directamente hacia el guante del cátcher.

"¡Strike!"

Aún no se comparaba a la velocidad del otro de primer año, pero los lanzamientos del zurdo habían ganado algo de velocidad, confundiendo aún más a los bateadores de Akikawa.

Yeung sintió sus manos apretarse instintivamente alrededor del mango de su bate. A este ritmo, con este pitcher lanzando así, la derrota era sólo cuestión de tiempo. Sabía que tenían que hacer algo pronto para hacerle perder el ritmo, o al menos para hacerle frente bateando.

La pregunta era, ¿podrían afrontar con éxito el desafío?


A pesar de la advertencia de su hermano, Haruichi se encontró incapaz de desviar la mirada del montículo cuando, en la alta de la séptima, Eijun consiguió su décimo quinto out consecutivo desde que había asumido el relevo, en la tercera entrada.

El cátcher de Akikawa, abanicando con retraso ante la cutter baja, envió la pelota rodando hacia el montículo. Eijun se lanzó hacia adelante, recogió la pelota, la arrojó hacia Yūki en primera y –

"¡Out! ¡Cambien posiciones!"

Cuando los defensores retornaron hacia la banca a cambiarse para la ofensiva, Haruichi escuchó su nombre ser pronunciado por el entrenador, y un momento después, descubrió que entraría como bateador emergente.

Mientras empezaba a colocarse sus guantes de bateo, Haruichi sintió su boca curvarse en una sonrisa de satisfacción.

Su hermano había estado en lo cierto – ¿Cuándo no lo estaba? – cuando dijo que el entrenador usaba a los jugadores que lo hacían bien en el entrenamiento.

Haruichi se había estado sintiendo un poco dejado de lado al ser el único de primer año en el equipo que no era usado regularmente en los juegos. También sabía que había algunos de segundo y de tercer año en el equipo quienes mantenían un, cuidadosamente oculto, resentimiento contra él por llenar el último lugar en el primer equipo para el verano – y estaba ansioso por demostrar su valía.

Mientras Haruichi se dirigía hacia los contenedores para tomar su bate de madera, notó que Chris – quien estaba sentado en la banca junto al entrenador, anotando el juego como era habitual – tenía una expresión preocupada en su usualmente sereno rostro.

Dudó, preguntándose si acaso estaba pensándolo demasiado. "Um… Chris-senpai, ¿sucede algo?"

Chris lució ligeramente sorprendido cuando le hablaron, pero sonrió. "No, todo está bien. Es sólo…" Giró su cabeza. "… hay algo en Sawamura que se ve un tanto distinto."

Haruichi siguió la dirección de su mirada, y la encontró sobre nada más y nada menos que Eijun, quien sosteniendo un vaso con agua entre sus manos, estaba sentado en silencio junto a Masuko. "Sí, también lo he notado."

Eijun había estado actuando de forma extraña desde la baja de la cuarta entrada, cuando el cátcher de Akikawa había caído encima de Miyuki. Haruichi nunca antes había visto a su amigo de esta manera. Eijun era muchas cosas, pero durante los meses que Haruichi lo había conocido, nunca había sido así de – frío.

Eijun estaba rechazando a cualquiera que se le acercara, por lo cual probablemente Chris parecía estar dudando sobre decir algo al respecto. Después de todo, aquello no estaba afectando negativamente los lanzamientos de Eijun. Algunos otros que lo habían notado – específicamente Kuramochi – parecían tener la impresión de que Eijun sólo estaba siendo temperamental de nuevo, pero Haruichi creía que era diferente a lo de antes.

Sin embargo, no había nada que pudiera hacer aparte de dar lo mejor de sí para ayudar al equipo a ganar el juego. Después de todo, incluso Miyuki no estaba consiguiendo nada del zurdo, y todos en el equipo sabían que Sawamura era de lejos el más cercano a Miyuki. Nadie podría decir cómo había sucedido, y nadie realmente hablaba sobre eso. Sin embargo, era innegable que existía algo entre los dos.

Casualmente, Haruichi pensó en su interior que debía de haber algo de cierto en esa frase de béisbol que decía que ser compañeros de batería era similar a ser marido y mujer…

Y justo ahora… el marido está siendo ignorado…


"La Preparatoria Seidō anuncia un cambio de jugadores. Reemplazando al número 8, Sakai-kun, entra el bateador emergente, Kominato Haruichi-kun."

Yeung había estado esperando que Seidō hiciera su movimiento desde hace algún tiempo, pero ciertamente había sido sorprendido por el bateador emergente que habían enviado: un pequeño de primer año que lucía como si hubiese tomado el camino equivocado mientras se dirigía a un juego de las Pequeñas Ligas y que debido a ello había terminado en este campo. Además de eso, para colmo, estaba usando un bate de madera. Yeung se preguntó, medio irritado, si acaso la prestigiosa escuela no estaba subestimando por completo a Akikawa.

Por supuesto, como pronto descubrió, las apariencias eran engañosas. El bateador emergente se inclinó en el plato, y Yeung envió un lanzamiento recto hacia delante de sus rodillas, hacia el borde de la esquina interior. Habría sido una pelota difícil de batear incluso si el de primer año hubiera estado usando un bate de aluminio – cuando, de repente, separó sus piernas y giró, disparándola a través de los defensores.

Mientras las gradas de Seidō estallaban en vítores, Yeung, con reticente admiración, observó al de primer año alzar tímidamente su puño en una pose de triunfo.

Limpiando el sudor de su frente, se inclinó para recoger la bolsa de resina y notó que los dos siguientes bateadores en la alineación – el pitcher zurdo de Seidō y el parador en corto – estaban hablando con el entrenador.

Sekiguchi se acercó al montículo.

"No te preocupes por eso," dijo, presionando una nueva pelota de béisbol en la mano de Yeung. "Eliminaremos a los siguientes tres de nuevo."

No podían oír lo que el entrenador de Seidō – un hombre con gafas oscuras que no se habría visto fuera de lugar como el jefe de un clan yakuza – estaba diciendo, pero los dos jugadores estaban mirando hacia el campo y asintiendo. Al ver eso, y preguntándose de qué estaban hablando, los defensores de Akikawa no podía evitar sentirse un poco más nerviosos.

"Número 9, pitcher, Sawamura-kun."

El zurdo se ubicó en el plato, abanicando su bate.

Yeung lo había observado bloquear por completo la ofensiva de Akikawa por cinco entradas consecutivas hasta el momento, y no tenía duda de que era uno de los mejores pitchers en la región de Kantō. Si bien era desalentador que se encontraran impotentes al enfrentar sus lanzamientos, también le recordaba a Yeung por qué había venido a Japón a jugar béisbol.

Sawamura se inclinó en su postura de bateo, y cruzó miradas con Yeung fríamente y con resentimiento. Yeung empezó a sudar. Por otro lado, por la forma en la que el zurdo había estado mirándolos durante todo el juego, se sentía como si el de primer año tuviera una venganza personal contra el equipo de Akikawa.

Eso podría haber afectado a otro pitcher de menor coraje. Sin embargo, Yeung no era tan fácil de intimidar.

Asintiendo ante la señal de Sekiguchi, empezó con sus movimientos para lanzar – y justo cuando su brazo salía, para su sorpresa, Sawamura se inclinó en una postura de toque. De inmediato, Yeung empezó a correr hacia adelante – pero se tambaleó con paso vacilante hacia la izquierda mientras que el bate de Sawamura tocaba la pelota, enviándola rodando perfectamente hacia la línea de la tercera base.

¡¿Un toque de arrastre?!*

Sawamura ya había despegado hacia primera mientras Hashimoto – el tercera base de Akikawa – estaba corriendo hacia adelante para fildear la pelota.

El zurdo no era precisamente un corredor veloz, y probablemente habría sido eliminado en primera si Hashimoto no hubiera soltado la pelota. La mitad de segundo extra que este error le concedió a Sawamura, fue suficiente; su pie aterrizó firmemente en base.

"¡Safe!"


Mientras observaba a la defensa de Akikawa auto destruirse en el campo, Kazuya no lograba sentir otra cosa que no fuera una leve sensación de alivio de que el juego fuera a terminar pronto.

Dos errores seguidos habían llenado las bases, sin ningún out, y ahora, Ryōsuke estaba caminando hacia el plato. Sawamura esperó en segunda. ¿Era sólo Kazuya, o Sawamura empezaba a lucir agotado? No era evidente a menos que uno estuviera prestando mucha atención, pero él sin duda estaba respirando con más dificultad que antes.

El entrenador Kataoka debió de haber pensado lo mismo. "Higasa – dile a Kawakami que saldrá en la siguiente entrada."

Kazuya había estado pensando en ello desde que notó que algo andaba mal, en la quinta entrada. ¿Qué había molestado a Sawamura? ¿Era porque el cátcher de Akikawa había caído encima de Kazuya? Pero eso no tenía sentido. Había resultado ileso, después de todo.

Además, como había observado atentamente, estaba empezando a preguntarse contra quién estaba dirigida la ira de Sawamura. Empezaba a parecer cada vez menos que fuera hacia Akikawa.

Cualquier otro observando podría haber creído que Sawamura – por alguna razón – estaba enojado con el equipo de Akikawa, pero, no había sido 'cualquier otro' el que estuvo atrapando para el zurdo durante los últimos meses. 'Cualquier otro' no había pasado el tiempo bromeando o comiendo con Sawamura durante los últimos meses, o había sido despertado por el otro muchacho en las primeras horas de la mañana y arrastrado al entrenamiento.

Kazuya sí.

Ahora, mientras observaba cómo Sawamura parecía estar mirando a otro lado, incluso cuando miraba directamente a alguien, y cómo sus ojos se tornaban más opacos con cada entrada que pasaba – se preguntó si acaso Sawamura no estaba, por alguna inexplicable razón, molesto consigo mismo. Pero, tampoco era sólo ira. Había otras emociones mezcladas – y Kazuya descubrió que, en el fondo de todo ello, había cansancio. Profundo, extremo cansancio.

Kazuya sintió su boca torcerse en una rígida línea. ¿Por qué no había notado nada de eso hasta ahora?

Se había acercado al de primer año en la mitad del juego.

"Oye, Sawamura, ¿qué te sucede?" había dicho, intentando no sonar serio.

"Nada, Miyuki-senpai."

"No tienes que sobre esforzarte de esta manera. Cálmate o de lo contrario terminarás agotado."

Entonces, Sawamura lo miró inexpresivamente antes de sacudir su cabeza. Luego, se levantó para marcharse. Pero antes de dar la vuelta, hizo una pausa. "Prefiero terminar agotado que perder… de nuevo."

Con los dedos entrelazados, Kazuya miró a su espalda – el número 10 en ella – antes de desviar la mirada hacia sus pies. ¿Perder, qué? Kazuya no había podido escuchar la palabra.


"La Preparatoria Seidō anuncia un cambio de jugadores. Reemplazando a Sawamura-kun como pitcher entra Kawakami-kun. Pitcher, Kawakami-kun."

"¡Buen lanzamiento, Sawamura!"

"¡Sawamura-kun!"

"¡Eres increíble!"

Mientras Nori se apresuraba en dirección del montículo, vítores y aplausos sonaron para el de primer año que estaba reemplazando. Echó un vistazo hacia el marcador: un brillante 6 se había encendido junto al nombre de Seidō en la séptima entrada, poniendo el puntaje en 8-2.

Se sentía bien preparado, ya que había empezado a calentar su hombro desde la sexta entrada, y continuando con la ola de emoción de la séptima, estaba entusiasmado por salir. Gracias a Furuya y Sawamura, Seidō tenía una ventaja de seis puntos; y ahora, estaba por empezar una nueva entrada sin corredores en base. Para el trabajo de Nori como relevista, no existía una situación más cómoda que esta.

Inclinándose, Nori recogió la bolsa de resina y la flexionó en sus manos. Como senpai, tenía el deber de continuar con el desempeño de los de primer año.


El juego continuó.

La octava entrada pasó rápidamente sin que ninguno de los equipos anotara. En la alta de la novena, después de una batalla de pura perseverancia, Yeung llegó a base, y luego consiguió alcanzar segunda debido a un toque. Sin embargo, sus compañeros de equipo no pudieron continuar el ritmo, y se quedó varado en segunda cuando el árbitro señaló el fin del juego.

Lentamente, se sacó el casco mientras lágrimas corrían por el rostro de sus compañeros de equipo. Habían jugado por nueve entradas consecutivas y cada músculo de su cuerpo estaba adolorido. Pero, para él, se sentía como si el juego hubiese terminado en un instante.

"Seidō, ocho a dos. ¡Saluden!"

"¡Gracias!"

Los espectadores se pusieron de pie y aplaudieron a ambos equipos, la sirena que marcaba el fin del partido resonó a través del estadio.

Con su victoria contra Akikawa, la Preparatoria Seidō había avanzado hacia los cuartos de final.


El equipo reunió rápidamente sus cosas y abandonó el dugout – el siguiente juego entre Ichidai y Yakushi empezaría pronto.

Chris se mantuvo hasta el final, aunque sólo tenía una mochila, con el fin de observar a Sawamura.

Había creído que el de primer año podría protestar al ser cambiado en la octava entrada. Sin embargo, en vez de eso, Sawamura había asentido bruscamente y se había dirigido a enfriar su hombro sin ninguna palabra de protesta.

Ahora, empacando sistemáticamente su maleta, Sawamura abandonó el dugout delante de los otros de primer año. El menor de los Kominato le dio una mirada de preocupación a Chris, antes de perseguirlo (Furuya, quien había estado con un ánimo sombrío todo el juego, caminó lentamente detrás de ellos).

Sólo quedaron Chris y Miyuki.

Miyuki empacó lentamente su maleta, sus ojos ocultos bajo la sombra de sus gafas deportivas. Jalando el último cierre, la colgó en su espalda. Dando la vuelta, pareció genuinamente sorprendido de ver a Chris. "¿Chris-senpai?"

"Miyuki… no lo has olvidado, ¿cierto? Que ahora eres el cátcher principal de Seidō."

Los labios de Miyuki formaron una línea. "No."

"Pero… no olvides que también eres el cátcher de Sawamura," dijo Chris en voz baja.

Un latido transcurrió – y luego, la mandíbula de Miyuki se aflojó por un breve instante, una atónita expresión cruzó su rostro. De alguna manera, pensó Chris, lo hacía lucir más joven.

Luego, se desvaneció, y su boca se curvó en su usual sonrisa pícara. "¿Por quién me tomas, senpai?"

Mientras observaba a Miyuki subir a prisa las escaleras del dugout y salir hacia la luz del sol, Chris sintió que un peso había sido retirado de sus hombros mientras que, simultáneamente, algo se hundía en su pecho. En algún lugar profundo en su interior, aún quería atrapar para Sawamura. Y tal vez la oportunidad llegaría algún día. Si así sucediera, formarían una increíble batería. Lo sabía con una sensación de calma, una firme certeza, que no llegaba a comprender.

Sin embargo, Chris sabía que no era su guante el que Eijun estaba esperando.


Para cuando Kazuya había alcanzado a los otros, todos ellos estaban llenando los asientos del estadio para observar el siguiente juego. Miró alrededor, pero no pudo encontrar la familiar cabeza de despeinados cabellos castaños. ¿Dónde estaba Sawamura?

Dio varios pasos hasta la fila en el nivel más alto, donde se encontraba sentado Furuya. "Oye, Furuya. ¿Dónde está el resto de los de primer año?"

Furuya parpadeó un par de veces, luciendo aturdido. "… Sawamura y Haruichi fueron al baño."

Kazuya frunció el ceño. Dejando su maleta de equipo en la banca, bajó las escaleras.

Había dos baños ubicados en lados opuestos del estadio, ambos a la misma distancia de la salida del campo. Después de un momento de duda, Kazuya escogió girar hacia la izquierda.

En los pasillos del piso inferior, aparecían transeúntes por aquí y por allá, quienes, ante la vista de su uniforme de béisbol, vitoreaban y agitaban sus manos. Caminó de frente, buscando por algo blanco y azul en cada curva o esquina.

Finalmente, llegando al baño, Kazuya asomó su cabeza. Inmediatamente, vio el uniforme de Seidō, y sintió el aire escaparse de sus pulmones mientras una sensación de alivio se apoderaba de él.

"Sawamu –" Se detuvo abruptamente.

Sakai parpadeó como respuesta desde el lavatorio. "¿Miyuki?"

Kazuya empezó a sudar. "¿Has visto a los de primer año?"

Sakai negó con la cabeza, y sintiéndose extrañamente decepcionado, Kazuya se fue y empezó a regresar por donde había venido. El otro baño estaba al otro lado del estadio. Para cuando llegara allí, los de primer año probablemente ya habrían salido y retornado hacia el campo. Lo más lógico era simplemente regresar.

Sin embargo, por alguna razón, aceleró sus pasos. Y cuando alcanzó la salida del campo, empezó a correr.

Más transeúntes aplaudían mientras pasaba, pero no había ningún rostro familiar. Para cuando la señal azul del baño entró en su campo de visión, Kazuya estaba empezando a sentirse más y más como un idiota – cuando una pierna blanca dio un paso hacia afuera.

Luego, el resto del cuerpo le siguió, y disminuyó su velocidad hasta detenerse. Su corazón estaba latiendo con fuerza. Probablemente debido a la carrera, pensó.

"¿Miyuki-senpai?" dijo Sawamura, con voz apagada.

Algo de la tensión había desaparecido y la frialdad era menos aparente, y Kazuya sintió gratitud hacia el menor de los Kominato. Sin embargo, aún podía sentir cautela danzando en las esquinas de su forzada sonrisa, y el cansancio que – ahora que lo notaba – siempre había estado presente.

Había muchas cosas que quería decir, pero, por primera vez en mucho tiempo, Kazuya se sentía inseguro sobre cómo decirlas.

Mientras trataba de organizar sus pensamientos, en un esfuerzo por ganar algo de tiempo, camino hacia la pared y se apoyó contra ella. Cruzó sus brazos.

Luego abrió su boca, y lo que dijo fue, "Oi, Sawamura. Eres afortunado de que Nori estuviera disponible para relevarte. De otra forma, al ritmo al que estabas yendo, probablemente te habrías derrumbado. Tienes mucho sobre qué reflexionar hoy cuando regresemos."

En su mente, Kazuya soltó un quejido.

Sawamura parpadeó. "Está bien."

Intentó de nuevo. "Aunque, ¿viste las caras de los jugadores de Akikawa? ¡Haha! Realmente los asustaste. Ahora que lo pienso, no fue una mala táctica…"

"¿Eh?" Sawamura se veía confundido, aunque parecía como si el sólo tener que modificar sus expresiones faciales le estuviera costando mucho esfuerzo. "¿Por qué?"

"Ni siquiera te diste cuenta, ¿verdad? Creí que Tanba-san y su cabeza afeitada lucían más aterradores en el montículo, pero bien podrías haber estado a su altura por la forma en cómo estuviste mirando a todos esos bateadores."

"Oh." Una leve expresión de culpa cruzó su rostro. "No fue mi intención. Yo sólo… quería que el juego terminara."

Kazuya sacudió su cabeza con exasperación. "Y normalmente tengo que arrastrarte fuera del bullpen."

"Bueno, hoy no me sentía bien." Los ojos de Sawamura se clavaron hacia un costado.

"¿Por qué no?"

"Simplemente no," dijo Sawamura, un dejo de su antigua obstinación en su voz.

Kazuya suspiró. "Muy bien, ya lo sé."

"¿Sabes qué?"

"El por qué te deprimes y te molestas por completo cada vez que algo sale mal… el por qué conoces todo lo que me gusta…el por qué te molestaste tanto después de que ese cátcher aterrizara sobre mí en home…" Los ojos de Sawamura se habían ensanchado cómicamente, y de forma involuntaria, dio un paso hacia atrás. "Lo sé."

"L-l… ¿lo sabes?" chilló Sawamura.

"Eres…" Kazuya cerró sus ojos y bajó su cabeza. Luego, los abrió. "Eres mi fan en secreto, ¿no es cierto?"

Era increíble cómo el rostro de alguien podía tomar diversas tonalidades. En cuestión de segundos, el rostro de Sawamura pasó del blanco mortecino a un blanco más natural, luego a su color real, luego a un rosa, y finalmente a un ardiente y vívido rojo.

"Miyuki Kazuya," gruñó Sawamura, sus manos cerrándose en puños. "Ni siquiera sé por qué…" su voz se fue apagando, y furiosamente, murmuró algo entre dientes.

"¡Hahaha!" Kazuya rio con entusiasmo, contento de ver que algo más de esa extraña y frágil frialdad se alejaba del de primer año. No iba con él. Ahora, finalmente, podía ver al Sawamura que conocía saliendo a flote.

"De todos modos, ¿para qué viniste al baño si sólo vas a burlarte de mí?" se quejó Sawamura.

"Para verte," dijo Kazuya con sinceridad. Exhaló. Luego, alzó una mano y le hizo un gesto al otro muchacho para que se acerque. "Ven aquí un segundo."

"¿Qué quieres?" Sawamura lo miró con suspicacia, pero, sin dudar – todavía quejándose entre dientes – se acercó.

Cuando Sawamura estuvo a su alcance, Kazuya extendió una mano, lo sujetó de la muñeca, y lo arrastró más cerca.

Había visto a Sawamura hacer eso antes, con sus amigos, con su abuelo. Y pensó que alguna vez, mucho tiempo atrás, también había estado acostumbrado a ese tipo de cosas.

Era lo que Chris habría querido hacer por Sawamura, lo sabía. Y tal vez, era algo que Kazuya también quería hacer. Tal vez.

Antes de que se acobardara – sabía que si dudaba, daría marcha atrás – Kazuya extendió sus brazos alrededor del muchacho más pequeño.

Quedándose inmediatamente en silencio, Sawamura se tensó por la sorpresa, y luego de un momento, comenzó a retorcerse. Kazuya respondió apretando más sus brazos alrededor de él.

"Quédate quieto, Bakamura," dijo. Su corazón aún seguía latiendo fuertemente, y se preguntó si es que de alguna forma había perdido su buena condición física. "Esto es algo que sólo hago por mis fans."


Notas del Autor: No pensé que un Sawamura furioso les resultaría tan emocionante/genial. Siento no haber extendido más ello. Será más genial en los siguientes capítulos, lo prometo. ¡Yakushi y Raichi se acercan!

Un aviso tardío de cosas cursis en este capítulo… espero que haya caído bien. (QEPD Chris-senpai, gracias por tu sacrificio.)

En fin, aquí tienen dos pequeños omake tontos para terminar este capítulo.


- Glosario-

Drag bunt / Toque de arrastre* = Una pelota que ha sido bateada por un bateador que empezó a correr hacia primera base mientras sostenía el bate por encima del plato, usualmente con la intención de conseguir un hit en vez de que sea un 'sacrificio'.

*N/T: Lo dejé en 'toque de arrastre' aunque sin mucha seguridad, lo encontré en una página de por ahí, pero no sé si sea una fuente confiable.


- Pequeño Omake -

Antes, durante el juego.

Había un evidente descontento y frustración en el dugout de Akikawa, y en su mayoría estaba dirigido hacia el pitcher zurdo que se encontraba en el montículo.

"Los lanzamientos de ese de primero se están volviendo más rápidos y fuertes," se quejó uno de ellos. "¿Cómo es posible que esté en primer año?

"¿Tal vez en realidad es de tercero, pero de alguna forma consiguieron anotarlo como uno de primero?" sugirió otro, sonando mitad serio.

"¿De qué rayos estás hablando?" dijo su compañero de equipo, sudando.

"Mantengan sus ánimos en alto, muchachos," dijo el entrenador, aplaudiendo. "El juego aún no ha terminado."

Sus palabras de aliento fueron recibidas con un incómodo silencio e intercambio de miradas.

"No sé, entrenador…" murmuró uno. "Ese pitcher me está asustando. Ni siquiera puedo abanicar cuando me mira."

"¿Verdad?"

"Oh, ¿así que no era sólo yo?" El muchacho soltó un suspiro de alivio. "Gracias a dios."

"La forma en la que me miró… se sintió como si fuera a asesinarme mientras duermo si tan sólo intentaba batear su lanzamiento." Se estremeció.

"Sí… y luego probablemente mataría al resto de tu familia sólo por diversión," dijo un muchacho con una risita.

"Olvídate del béisbol," bromeo su amigo. "Él probablemente podría conseguir millones haciendo películas de terror."

Hubo una pausa.

"¿Alguno tiene un celular a la mano?"

"¿Para qué?"

"Quiero tomar una foto de su cara para asustar a mi hermana."

"Yo tengo. Toma."

Varios segundos después, hubo un flash mientras la cámara del teléfono sonaba.

Lo que no sabían, Sawamura y el resto de Seidō, era que su rostro sería inmortalizado y celebrado en la red, como una leyenda urbana.


- Pequeño Omake -

Después del juego.

Pegándose contra la pared del baño tanto como le era posible, Haruichi deseó no haber decidido ser considerado al dejar que Eijun y Miyuki tuvieran su charla en privado.

Estaban haciendo que le resultara extremadamente difícil salir en estos momentos.