Epilogo parte 5
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Las chicas venían caminando por la vereda, ya casi llegando a la casa en la colina, cuando Dj Suki le pregunto.
- ¿Estás segura que es el momento ideal? ¿No habías discutido antes de venir? –
-Sí, pero ya se le debió de haber pasado. – comento despreocupada.
- ¿Estás segura que no fue nada serio? – pregunto Seda.
-No queremos llegar en un mal momento, tal vez es mejor que hablen primero y luego le preguntamos a Ramón. – concluyo Satín.
-Chicas…por favor, él y yo necesitamos esto por nuestro bien, les aseguro que dirá que sí. – finalmente llegaron y Poppy abrió la puerta. – Pasen…voy por los gemelos, les encanta que vengan ustedes de visita. – la chica miro la sala, al fondo en los pasillos, en el taller, en la cocina y el comedor, pero no había nadie. – Ramón…cariño, las chicas están aquí. – grito desde abajo de las escaleras, pero nadie respondió.
-Oye … ¿segura que solo fue una pequeña discusión? – pregunto Dj Suki.
-Si ¿Por qué? –
- ¿Y esta maleta? –
Ninguna de las jóvenes había notado la maleta negra que estaba junto a la puerta, alado de esta estaba una enorme mochila de montañismo. Poppy entro en pánico y gritando desesperada comenzó a llamar a su novio.
- ¡RAMÓN, RAMÓN! ¡¿RAMÓN ESTAS AQUI?! –
-Poppy…Gracias a Dios, por un momento creí que tendría que llamar a tu padre. - escucho que le contesto mientras bajaba las escaleras con ambos bebes en brazos.
- ¿Qué está pasando? – pregunto preocupada viendo las maletas.
-Algo terrible paso… -
Las gemelas al ver el rostro ansioso del joven fueron cada una por un bebe para que la pareja pudiera hablar, Ramón las dejo tomar a los niños mientras él le decía a Poppy.
-Una pandemia de tifoidea ataca a una ciudad del norte, muy lejos de aquí, la farmacéutica está tratando de encontrar un cura. –
-Eso suena horrible. – decía Poppy poniéndole mucha atención.
-Sí, lo es, mucha gente está enfermando, para poder controlarla y crear un mejor medicamento se necesita sintetizar un componente de una planta, pero lamentablemente esta solo se da al sur, en la selva…la farmacéutica quiere mandar a un equipo de cinco elementos a buscarla. –
-Ok…entiendo. – contesto más tranquila.
-Lo peor del caso es que la empresa sabe que Nube y yo practicamos senderismo y alpinismo y que sabemos andar en ese tipo de lugares, por eso nos llamó a nosotros para estar dentro del equipo. –
-Eso no es malo…vas a ir a ayudar a salvar vidas. –
-Poppy eso es terrible, tendré que dejarlos por casi cinco días. –
-Ramón, es más importante buscar una cura para esas personas que cuidar a los niños, lo dices como si se fueran a quedar solos, recuerda que soy su madre… ¿Qué no me tienes confianza? –
Ramón se quedó callado solo mirándola, cerro lentamente los ojos y dejo escapar un largo y sonoro suspiro.
-Poppy…ten en mente que tienes que hacer las cosas que le gusta a los gemelos y no las que tú quieras, no los traumes con tus juegos, no los vayas a dejar solos en la bañera ni en ningún otro lugar, tienen una lista de actividades que hacen todos los días, por favor, síguela, no les des azúcar ni alimentos procesados, mucho menos colorantes, tienes que cansarlos, pero recuerda que son bebes, no los hagas hacer un maratón, mantenlos hidratados y… -
-Terminaste. – le dijo molesta la chica.
-No…no descuides a nube, checa que las llaves de gas estén siempre cerradas, mantén limpia la casa, que no se junte la ropa sucia, recuerda que los gemelos usan pañales de tela, tienen que tener limpios en todo momento, se duermen temprano y se levantan temprano, de verdad, en la lista que deje en el refrigerador lo explico todo, y las recetas de su comida están en el recetario morado, estoy seguro que podrás hacerlo si haces la receta al pie de la letra, no olvides probarla, no le pongas sal y no se los des caliente. –
-Oigan, creo que llego un auto. – menciono Dj Suki.
Ramón seguía dándole indicaciones de todo a Poppy, en el carro el señor Lombardi le dijo a Nube.
-Vas a tener que entrar por él. –
-Creo que tienes razón. – el chico bajo del auto y se fue directo a la entrada. – Hola chicas. – saludo mientras tomaba la maleta y la mochila y se las llevaba al auto, para inmediatamente regresar por Ramón, este seguía dándole indicaciones a Poppy por lo que interrumpió. -Me disculpas, pero me lo tengo que llevar. – dijo para cargar y despedirse. – nos vemos luego rosadita. –
-Nube…bájame ahora mismo, aun no termino de decirle que… -
-Ramón, si no nos vamos ahora nunca llegaremos al aeropuerto, nuestro vuelo sale esta noche. –
-Si…pero los gemelos…y Poppy… -
-Nos vamos…hasta luego a todas. – dijo llevándose a Ramón y forzándolo a entrar al auto, mientras este arrancaba bajo la venta y grito.
-Poppy…en caso de emergencia usa la grabadora. –
El auto termino por desaparecer por el sendero, las chicas miraron a Poppy, sonreír demasiado contenta y animada.
- ¿Estas bien? –
-Claro que lo estoy, ¿Por qué no debería de estarlo? –
-Pues…tú y Ramón tienen problemas y…no sé, debieron de hablarlos antes de que se fuera. – dijo Dj Suki.
-Y no le preguntamos si dejaría ir a los gemelos con nosotras. – terminaron de decir las hermanas.
-Chicas, esta es la oportunidad que necesitaba, le demostrare a Ramón que puedo cuidar de nuestros hijos sin ayuda. –
-Bien, ¿y qué hacemos ahora? –
-Vamos al supermercado. – dijo Poppy yendo por todo para sacar a los niños.
- ¿Para qué? –
-Si voy a cuidar a los niños lo voy a hacer a mi estilo, no al de él. –
Un par de minutos después el grupo de chicas estaban de compras, dulces, cereales, papitas, chocolates blancos y de leche, malteadas, jugos procesados, azúcar de verdad (según el punto de vista de Poppy) pastelillos, panes, donas, mantequilla y esas deliciosas papillas, que con solo abrir la tapa y ya estaba la comida. También compro algunos juguetes, entre más ruidosos mejor, Ramón no dejaba que aquellos objetos plastificados estuvieran en casa, casi todos los juguetes de los gemelos eran artesanales o habían sido hechos por él o ella mismos, otra cosa que compro fue pañales desechables, no sentía ninguna ansia por lavar pañales sucios. A veces a Ramón se pasaba de ecológico.
Aquella noche los gemelos comieron el puré que les dejo su padre preparado. Fue su primera vez comiendo solos, por lo que Poppy fotografió ese lindo momento.
-Bien niños, esta es la última vez que comen esa sosa papilla, desde mañana comerán las cosas más deliciosas y haremos muchas cosas divertidas, nada que ver con esa horrible y aburrida lista. – dijo mientras veía la hoja, pero no leía nada de su contenido. La noche llego, tras el desastre que hicieron los niños, Poppy los baño y lees leyó aquel cuento que los hacia dormir, mañana sin duda sería un grandioso comienzo de semana.
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Por su parte Ramón y Nube se despedían de su padre en el aeropuerto, cuando estaban abordando el mayor de los Lombardi pregunto.
-¿Qué tanto hablabas con Poppy? ¿Acaso era más importante que salvar vidas? –
-Nube…solo le estaba dando indicaciones de cómo cuidar a los niños. –
-Lo dices como si no supiera, vamos Ramón…es una mujer, ese instinto de ser buenas madres les corre por las venas. –
-Créeme, a Poppy no…- dijo mientras lo adelantaba y le entregaba su boleto a la aeromoza para entrar al avión. – Lo bueno es que estaban ahí las gemelas, eso me tranquiliza, estoy seguros que ellas, Grandulón, Diamantino, Cooper o el alcalde estarán dispuestos a ayudarla cuando la vean cansada. –
-Poppy es una buena madre, no creo que necesite ayuda. –
Ramón se detuvo al encontrar sus asientos, antes de sentarse voltio con Nube y muy serio le dijo.
-No bromeo, parece como si estuviera jugando a la casita y nuestros hijos fueran sus muñecos. –
-Huy…que rudo se escuchó eso. – Hablo con tono burlón. – No será que estás haciendo una tormenta dentro de un vaso de agua… no seas dramático. –
Ramón se dejó caer en su lugar, y mientras se masajeaba las cienes dijo.
-Claro que no…ni siquiera sabe diferenciarlos, no es que sean iguales, Blossom tiene el ojo derecho azul y Sage lo tiene rosa… es solo que a ella parece no interesarle nuestros hijos. –
Nube le sonrió de manera extraña, Ramón al verlo se preocupó.
-Oye Ramón…-
-¿Qué? –
-¿Problemas en el paraíso? –
-¡NUBE! –
-Bien…bien, lo siento, siempre quise decir eso, hermanito, si necesitas a alguien que te escuche…estoy aquí y va a ser un largo viaje. –
Los hermanos hablaron esa noche hasta quedar dormidos.
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Lunes…
Poppy se despertó temprano con el llanto de los gemelos, estos no se callaron ni un solo minuto hasta que les dio su desayuno, papilla, cereales, galletas y malteada de chocolate. Los niños comían como nunca, jamás habían probado nada como eso antes, estaban realmente emocionados y Poppy aprovecho para tomarles miles de fotos para su álbum. La cocina termino siendo un desastre, pero estaba bien, la limpiaría cuando regresara, baño a los bebés, los alisto para salir y se fue a trabajar. Eso para nada fue difícil, al contrario, había sido muy divertido, claro que lo bueno no duraba mucho, pues llegando a la alcaldía la secretaria de su padre le dijo.
-Esto no es una guardería, nadie tiene tiempo aquí de cuidar niños, le sugiero que encuentre donde dejarlos. –
Poppy no quería tener ningún problema con lo que sería su futuro equipo de trabajo, ni que le contaran a su padre que no podía con las tareas que le daban, estaba en ese plan de no decepcionar a nadie, por lo que tomó la decisión de llevarlos con Grandulón, vivía más cerca y estaba seguro que estaría libre, no quería dejarlos con Seda y Satín porque ellas los tendrían todo el fin de semana sin contar que aún estaba preparando la ropa que se llevarían a exponer, Dj Suki no toleraba a los niños en general, sin duda era la mejor opción. La chica con gran entusiasmo toco la puerta.
-Hola Grandulón. – Saludo cuando este abrió.
-Hola Poppy, ¿qué te trae por aquí? –
-Necesito un favor. –
Así fue como la futura alcaldesa se alejó caminando por la calle mientras el joven la despedía con Mr. Dinkles entre brazos. Los amigos estaban para esas ocasiones en donde se necesita ayuda.
-Bien Mr. Dinkles, vamos a jugar con eso pequeños y lindos angelitos. – dijo con tono feliz al tiempo que destapaba la capota de la carriola solo para darse cuenta de que los gemelos no estaban. -¿Bebes? ¿Bebes dónde están? No es hora de jugar a las escondidas…¿Bebes? –
Tras escuchar un ruido en su habitación fue a investigar, lo que vio fue una escena que casi hace que se desmaye, los gemelos habían sacado los álbumes de Mr. Dinkles y rompían cada foto en ellos.
-No… ¡Bebes malos! Eso no se hace. –
Apenas los niños escucharon que les hablaban voltearon a verlo con esa penetrante, pesada y aterradora mirada, aquellos ojos grandes, bien abiertos le parecían carentes de vida, muertos, esos no eran "angelitos" eran monstros salidos del averno más profundo, Grandulón no pudo evitar gritar del espanto y Mr. Dinkles no dejaba de ladrarles. Por un momento quiso escapar por la puerta y correr, alejarse de ahí lo más posible, pero reacciono, no podía hacer eso, eran simples bebés, armándose de valor los tomo y los llevo a la sala, saco algunas cosas que tenían en la carriola, juguetes y bocadillos, estuvieron calmados un rato mientras devoraban un paquete de galletas con chispas de chocolate, pero tras eso una persecución se dio, el par de pequeños traían como loco al pobre perro, tiraban de sus orejas, de sus pelo, su cola, trataban de alzarlo, no paso mucho tiempo para que el mini toy comenzara a defenderse, Grandulón ya no sabía a quién proteger de quien; Finalmente alzo en brazos a su perro para calmarlo.
-Ya, ya…no pasa nada. –
-Mioooww – aquel sonido era característico del animal, solo lo hacía cuando algo le molestaba.
-Lo sé, pero sería grosero decirle a Poppy que venga por sus hijos, vamos…solo será por hoy. – Cuando hubo calmado a su perro voltio a ver a los gemelos, pero estos habían vuelto a desaparecer del lugar. – Niños…Blossom…Sage…¿Dónde están? –
Más al fondo en el pasillo vio con espanto como ambos jugaban con uno de los collares de Mr. Dinkles, eso no era malo, el problema fue que uno de ellos le había quitado el cascabel y se la había metido a la boca, aquel objeto tan pequeño como una canica podría atorarse en su diminuta garganta, el joven corrió para inmediatamente tomar al niño por los pies y zarandearlo mientas gritaba.
-No te lo comas, no te lo comas… si mueres Ramón me mata. –
Pero tras unas cuantas sacudidas la sonaja cayó al suelo, Grandulón se dio a la tarea de esconder cada objeto pequeño, importante o frágil, pero lo había vuelto hacer, interesado porque nada más de sus pertenecías se vieran afectadas olvido vigilarlos.
-¿Bebes?...ay Dios…¿ahora dónde están?...¡NIÑOS! –
Un grito desgarrador se escuchó por el vecindario, los vecinos del chico se asomaban por las ventanas y por encima de la cerca, no era para menos, la escena era digna de cualquier película de terror, el par de gemelos lo vieron con aquellos ojos carentes de vida, cubiertos de sangre sosteniendo ambos cuchillos, habían apuñalado algo, pero por la escena en tonos carmesí no lograba discernir que, pocos minutos después la madre de Grandulón llego a casa encontrándolo en posición fetal mientras Mr. Dinkles mantenía arrinconado a los gemelos quienes parecían querer pelear con el can usando los cuchillos, al más puro estilo de pelea callejera. Nada había paso como lo vio la imaginativa mente del chico, efectivamente, los niños tenían cuchillo, cosa que pudo haber terminado mal, pero los gemelos habían sacada una botella de plástico de salsa de tomate y poniendo en práctica lo que recientemente les había enseñado su madre, se dieron un baño con eso.
-Cariño. – le decía su madre a Grandulón. – están cerca de los terribles "dos", esto pasa seguido, solo son travesuras. –
-No mamá, no los vistes, no estuviste aquí…fue horrible. –
-No digas eso. – La señora había bañado a los niños y ya estando por llegar Poppy los dejo en la carriola. – solo míralos, son unos angelitos, esas mejillas regordetas y esos ojos…- fue cuando su madre noto lo que le había dicho, la sangre se le helo. – Bueno…no todos los niños son…es que… ¿a qué hora dices que llega tu amiga? –
Alguien llamo a la puerta e hijo y madre la abrieron emocionados.
-Hola Grandulón, hola señora…. -saludo para ser interrumpida.
-Aquí están tus niños. – le dijeron los dos al mismo tiempo.
-Gracias por ayudarme, de verdad lo necesitaba. –
-No fue nada Poppy. –
- ¿Cómo se portaron? –
La sonrisa de Grandulón se veía cada vez más fingida, por lo que su madre le contesto.
-Son un par de ángeles, Poppy… debe de ser cansado para ti cuidar de ellos, ¿No crees que Ramón debería de ayudarte en esto? Digo, no es por meterme…pero él trabaja en casa ¿cierto? –
-Sí, de hecho, él es quien normalmente los cuida, pero la empresa para quien trabaja lo mando a una expedición. –
- Ya veo, entonces ¿él se encarga por completo de los niños? –
-Pues…prácticamente si. –
- ¿Y cómo es que no se ha vuelto loco? – pregunto asustado Grandulón entrando a la charla.
-¿Loco? ¿Por qué? –
La madre de Grandulón le dio un gran pellizco a su hijo para luego decir.
-Por nada cielo… y ¿Ramón se va a tardar mucho? –
-No tanto, regresa el viernes por la tarde. –
-Ya veo…no te entretengo más, ya está atardeciendo, no quieres que los gemelos pesquen un resfriado, vamos, regresen a su casa. –
-Tiene razón, hasta luego. –
Se despidió por fin para seguir con la rutina de las noches.
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Muy lejos de ahí el equipo de exploración de la farmacéutica luchaba contra el clima cambiante, los insectos, y para Ramón la insistencia de Nube de hablar sobre sus problemas.
-Entonces ella y tu no han… -
-Para con eso Nube y concéntrate o no la vamos a encontrar. –
-Estoy buscando, estoy buscando…es que me sorprende, no es secreto que tu chica es la mami más sexy de toda Villa Troll, no sé cómo puedes dormir alado de ella sin pensar en hacer más bebes. –
-Por favor…ya detente, y no es que no quiera, es solo que estoy tan cansado que lo único que pienso cuando cae la noche es en dormir. –
-Ya se…es porque ella no te busca. –
-No voy a hablar de esto contigo Nube. –
-Vamos, cuéntame, quiero saber. –
-No…a ti no te importa realmente, solo te quieres burlar porque estas aburrido. –
-No seas así, soy tu hermano, realmente me importas. –
-Bien… - dijo sabiendo que no se detendría hasta que le contara todo. – Yo deje de insistir hace mucho y ella…ella es muy… se pasa de intensa. – termino por decir mientras cortaba unas lianas con su machete.
-¿Intensa? –
-Si…la última vez tuvimos una pelea, ella quería, pero…yo…yo también, pero los gemelos despertaron, bueno, no termino bien. –
-Ya veo, ella fue por lo niños y no hubo final "feliz". –
-No, yo fui por los niños porque a ella no le importo que lloraran… actúa como si no le interesaran – hablo con bastante obviedad.
-Espera… ¿no fue ella? –
-Nube, te lo dije en el avión, ella no se encarga de los gemelos, lo hago yo. –
El mayor de los Lombardi se paró enfrente de Ramón deteniendo su paso y le pregunto.
-¿Hablas enserio? Creí que bromeabas. –
-No te mentí, ¿Por qué lo haría? –
-Quiere decir que tu cuidas de los gemelos, lavas la ropa, limpias la casa, haces la comida, lavas los platos, trabajas, arreglas el jardín, sacas al perro y la ayudas a ella con sus proyectos. –
-Bueno, no con todos, yo no hago nada referente a la boda. –
-Increíble. –
-¿Qué? –
-Eres la señora de la casa. – dijo tratando de no reír demasiado.
-¿Disculpa? –
-Si…eres la señora de la casa, el ama de casa perfecta, ya sabemos quién tiene bien puesta la falda. –
-No soy la señora de la casa. –
-Si claro…sabes, ahora todo tiene sentido, Poppy es el hombre del hogar. –
-No digas eso. –
-Claro…señora de la casa. –
-¡QUE NO LO SOY! –
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Martes…
Poppy despertó con jaqueca, los berridos de los gemelos eran terribles, aumentados con el eco de la casa, le martillaban los tímpanos; llevo a los bebes a la cocina y lo más rápido que pudo les dio cuanto bocadillo tenia a la mano, excitados por el azúcar, pataleaban y agitaban sus brazos descontrolados, a la madre primeriza le costó bañarlos y ponerles ropa limpia. La historia del día anterior se repitió, ella tenía la esperanza de encontrarse con su padre antes que con la secretaria, pero parecía que esta la tenía vigilada, pues estaba segura que el alcalde Pepe le permitiría trabajar con los pequeños. La chica no iba sola esta vez, pues la acompañaba nube, pensó que, si Grandulón le gusto tanto cuidar a los gemelos y estos se habían portado tan bien, aprovecharse un poco de él y que cuidara del perro no sería mucha molestia. Más al llegar…
-Lo siento tanto Poppy, pero hoy es…es…el día de pasea con tu perro en el bosque y pues…me sería muy difícil cuidarlos, no es que no quiera, pero… -
-No te preocupes, entiendo, en ese caso, podrías quedarte con nube estos días, sé que es mucho pedir, pero yo no lo alcanzo a cuidar trabajando en la alcaldía. –
- ¿A nube?... Será un placer. –
-Gracias. – dijo entregándole la correa.
-Poppy, ¿Por qué no vas con Cooper? Él siempre ha querido jugar con los niños. –
-Tienes razón, no se me había ocurrido, gracias Grandulón. –
-De nada. – mientras la chica se alejaba empujando la carriola, el chico le pregunto al perro. - ¿Cómo haces para sobrevivir en esa casa? –
Poppy termino por dejar a los gemelos en casa de Cooper, el chico estaba por demás contento, le encantaban los niños, siempre participaba en eventos del kínder o de la primaria, también en campamentos, por eso pensó que el cuidar a un par de bebes no sería nada diferente. Que equivocado estaba.
Dejo a los gemelos en la sala para ir a su cuarto por un par de actividades que les podría gustar, más al regresar no vio a ninguno de los dos, los busco debajo de la mesa, de los sillones, de cada cama de cada cuarto, en la cocina, el comedor, el ático y el sótano, abrió la puerta del armario donde se colgaban las cosas de las visitas, dejo la puerta abierta mientras entraba en pánico, tras dar algunas vueltas pensando asustado lo que Ramón le podría hacer si se enteraba que había perdido a sus hijos fue a ese mismo armario y saco una linterna, cerró la puerta y se fue al jardín, escudriño los arbusto y la parte inferior de la casa donde sabia se metían los mapaches, cuando unos vecinos lo vieron hurgando los botes de basura le preguntaron.
- ¿Cooper? ¿Qué estás buscando? ¿Perdiste algo? –
-No perdí algo…perdí a alguien…más bien a "alguienes". –
- ¿Te podemos ayudar? –
Tras contarles lo que paso, todos en la calle de su casa y las aledañas comenzaron a buscar, prometieron todos guardar el secreto de la perdida, la familia de Ramón ya había sufrido mucho con desapariciones y accidentes, si los gemelos estaban bien no habría porque mencionarle que desaparecieron momentáneamente, guardaron también el secreto para la futura alcaldesa, pero cuando la vieron caminar en dirección a la casa de Cooper no hicieron más que decirle.
-Cooper, tu eres quien tiene que decirle lo que paso. –
-Sí, lo sé, seré valiente. –
El chico corrió a su casa para estar en ella cuando Poppy tocara la puerta, tuvo algunos minutos para pensar que decirle, Cooper fue de nuevo a aquel armario, claro que no dejaría de buscarlos y como la noche ya estaba cayendo era mejor ponerse su chaqueta, como si fuera arte de magia, cuando abrió la puerta vio a los dos pares de ojos mirándolos atento desde el fondo del armario, escucho que alguien tocaba a la puerta, por lo que tan rápido como pudo tomo a los gemelos y los puso en la carriola, abrió la puerta y casi le lanzaba el carrito a Poppy.
-Poppy…me alegra que estés aquí. –
-Cooper… - a la chica le sorprendió tanto aquello, parecía que la trataba de atropellar. - ¿Cómo se porta….? –
-Bien, todo bien…estuvo genial, son geniales, pero ya es tarde y los resfriados están de moda, sería mejor que te fueras antes de que pesquen uno. –
-Vaya, debe de ser verdad, ayer la madre de Grandulón me dijo eso mismo. Bueno, nos vemos luego. –
-Claro…luego. –
Cuando iban saliendo un grupo de vecinos se acercaron para ver a los bebes, una señora que dirigía a la agrupación le hablo.
- ¿Cómo están tus bebes? ¿están bien? –
-Si, aunque creo que se ven un poco hambrientos. – dijo mientras les daba jugo a cada uno y lo bebían como si no hubieran tomado agua en todo el día.
-Nos alegra saberlo…son tan lindos estos pequeños, todos en Villa Troll esperamos que tengan la voz de su padre y tu dulce carácter, pero que ojitos tan curiosos. – Los habitantes del pueblo conocían a los niños por las fotos del periódico, nunca nadie lejos de su grupo de amigos cercanos los habían visto en vivo y directo, por ello las personas se acercaron curiosas, los niños miraron atentos a la gente, jamás habían estado rodeados de tanta, al principio se escucharon "aaawww" y expresiones como "que lindos", pero tras pasar un auto e iluminar sus ojos todos retrocedieron muy asustados; los gemelos tenían esa mirada perdida, brillaba por el reflejo de los focos, ligeramente pálidos por la falta de alimento y con sus característicos rostros sin emociones parecían como poseídos por alguna entidad malvada.
-Poppy…¿Por qué nunca antes habíamos visto a tus hijos? – pregunto temerosa otra mujer sin acercarse a la carriola.
-Pues…es que yo he estado muy ocupada y Ramón es quien se encarga de ellos en realidad y ya sabe, él no es muy adicto a bajar al pueblo… y... –
-Oh… Es de esos buenos padres, me alegro, me hubiese gusta que mi marido fuera así cuando tuve a mis hijos… ¿y por qué no los está cuidando? ¿Está bien? –
-Sí, solo salió por un viaje de trabajo. –
-¿Va a tardar en regresar? –
-No, regresa el viernes en la tarde. –
-Ay Dios mío, faltan dos días. –
- ¿Disculpe? –
-Nada cariño, mejor llévate a los niños antes que se resfríen. –
Lo que había pasado ese día fue que los gemelos se estuvieron escondiendo de Cooper y cuando abrió el closet se metieron, este por los nervios no los vio y los dejo encerrados durante toda la tarde, nadie nunca conto la verdad, gracias a esa experiencia él entendió que entre los bebés y los niños "grandes" hay una enorme diferencia.
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En el campamento los cinco hombres comían alrededor de la fogata, mientras todos platicaban amenas charlas, reían y contaban chistes, había alguien en el grupo que solo jugaba con su comida sin decir una sola palabra.
-¿Qué tienes Ramón? – pregunto Nick, un nuboso de cabellos ondulados.
-No es nada, solo…no tengo mucha hambre. –
-¿Te sientes mal? ¿Te pico algún insecto? – le pregunto Matt, el nuboso de más edad en el grupo.
-¿A él? Don paranoia "me acabe la crema contra insectos en la primera puesta", hasta acá huele a citronela. – comento Nube.
-Cállate Nube. – dijo sin ningún ánimo Ramón.
-Oye, estamos en medio de la nada y somos todos amigos, esta es una reunión de hombres bravos y valientes. – hablo Gregg un nuboso que al igual que Ramón tenía poco de ser padre.
-Hombres… - decía Nube entre risas.
-Enserio Nube, cállate. –
-Vamos, solo dilo, tener un tema interesante para platicar es primordial para no volverse locos en un sitio como este, aquí no llega la señal del celular. – pido Nick.
-No tengo nada que decir. – contesto Ramón sin importancia.
-Por favor, vamos…Ramón tiene problemas en el paraíso. – confeso de una vez Nube.
-¿Qué te acabo de decir? – pregunto molesto.
-Ramón, por más que yo quisiera no podría ayudarte, no sé cómo, no estoy casado ni tengo hijos, ellos si…podrían darte consejos. – Nube lo decía con bastante sinceridad.
-Es solo eso…Ramón, no hay relaciones perfectas, anda, dinos ¿cuál es el problema? – cuestiono Matt.
-Ninguno… - menciono con tono molesto.
-La llegada de los bebes puso en la cuerda floja su relación con Poppy. – Comento su hermano.
-¡NUBE! –
-¿Solo eso? Vaya, es que es normal, llega el bebe y todo el amor se acabó, ella le pone más atención a él y se olvida de uno. – decía Matt.
-Ni se diga lo agotador que es, y ellas siempre están enojadas y cansadas para todo, las discusiones, siempre pelean por si no ayudas con la ropa, la comida, los platos, como si uno tuviera tiempo de sobra, para ellas es más fácil, solo están en casa con el bebe...eso no es difícil. – defendía su punto de vista Nick.
-No olviden el sexo, mi esposa y yo lo hacíamos todo el tiempo y ahora, "no cariño la nena esta despierta" o cuando uno ya está en eso y él bebe llora "lo siento, será después, hay que atender a la beba" como si le pasara algo por llorar un par de minutos…es bueno saber que hay otras personas que pasan por lo mismo, ellas exageran y eso exasperante, pero bueno…entre nosotros nos entendemos, ¿cierto Ramón? – pregunto Gregg.
El chico estaba aún más enojado, permanecía cruzado de brazos mirando solo la fogata.
-Amigos…créanme, él no los entiende. – dijo Nube entre risas acalladas.
-¿Por qué lo dices? –
-Nube… - hablo con voz irritada Ramón.
-Eso es porque… -
-Nube…no hables. –
-Él es la señora de la casa. –
-¡QUE NO LO SOY! –
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Miércoles...
Poppy no entendí porque la secretaria de su padre la odiaba tanto, de nuevo se encontraba caminando por la calle empujando la carriola en dirección a la casa de Cooper, cuando vio que dos de sus amigos caminaban por la acera contraria los saludo contenta.
-Cooper, Grandulón, Hola…qué bueno que los encuentro. –
Los chicos se dieron la vuelta y trataron de ir por otro lado, pero Poppy los alcanzo.
-Poppy, buenos días. – saludo Grandulón mientras Cooper asentía callado.
-¿Están ocupados? No quiero molestar, pero necesito que cuiden a los gemelos hoy también y… -
-Lo sentimos Poppy, hoy estamos ocupados. – dijo Grandulón.
-Si…muy ocupados. – reafirmo Cooper.
-Oh…¿Qué van a hacer? –
-Cosas de chicos. – respondieron ambos.
-Bueno…en ese caso creo que…iré a ver Diamantino. –
-Si, él está libre, es buena idea. –
-Hasta luego. – se despidió Poppy para seguir su camino.
En casa del chico con cabellos brillantes, Diamantino tenía una llamada por celular un tanto curiosa.
-Chicos, no hablen los dos al mismo tiempo, si…claro, ya entendí, guardare los objetos de valor y las cosas pequeñas, está bien, no les quitare la vista de encima. – el chico mientras hablaba alistaba su casa para la llegada de los gemelos.
Poppy no tardó en llegar y tras pedirle el favor se alejó caminando muy campante. Con las indicaciones de los jóvenes la cosa fue mejor, desde que llegaron los mantuvo entretenidos con sus juguetes, bocadillos y canciones, aunque en esa ultima los bebes terminaron por hacer pucheros.
-¿Qué pasa? ¿No les gusta la canción? – Los gemelos por la sobre estimulación de los últimos días no se habían percatado de la usencia de su padre hasta que oyeron aquella nueva voz desconocida entonando una canción. Los bebes comenzaron a llorar sin detenerse un solo segundo. – No…no lloren, vamos nenes, sonrían. – comenzó a hacer caras chistosas, pero eso hizo más obvia la usencia del joven padre, lloraron y gritaron el doble.
-¡Ma-Ma! – Grito Sage.
-Pequeños, mamá vendrá pronto, no se preocupen. – pero eso no los calmo, los gemelos terminaron por quedarse dormidos, pero apenas se despertaron siguieron berreando, gritando y llorando.
Los llantos eran tan fuertes que sus vecinos fueron a ver qué pasaba en su casa, el chico agradeció que las mujeres metiches de la calle estuvieran ahí, entraron a su casa aquellas cuatro señoras quienes se rotaban a los bebes mientras los mecían.
-Hay que darles té para los cólicos, ese debe de ser el problema. –
-Mejor una cebolla, ya les deben de estar saliendo las muelas. –
-Debe de ser el pañal, ¿ya los cambiaste? –
-Para nada, hay que ponerles sal con saliva en los piecitos. –
-Señoras, nada de eso está funcionando, no dejan de llorar. –
Finalmente, el grupo dejo a los bebes en el piso mientras discutían todas ellas y Diamantino trataba de calmarlas, momentos después fue que noto la ausencia de los gemelos, la puerta del patio de atrás estaba abierta, en el jardín los dos gateaban cada uno con una lupa, el chico tenía colección de esos objetos, no supo de donde las sacaron pues las había guardado en un cajón, pero se veían tranquilos y entretenidos con ellas.
-Señoras, creo que se pueden retirar, les agradezco su ayuda, pero ya puedo encargarme de ellos desde ahora. – comento Diamantino.
-Huele a quemado. – dijo una de ellas moviendo su nariz.
-Yo no huelo nada. – menciono el joven.
-Pues yo veo humo afuera. – decía una señora regordeta.
-Debe de ser del otro lado de la cerca. – Diamantino de verdad quería que las mujeres abandonaran su casa.
-¿Dónde están los bebes? – pregunto otra de ellas.
-Están afue… -
El chico se puso pálido, salió disparado a buscar a los niños, ambos estaban sentados bajo el árbol del patio sosteniendo las lupas muy quietos, como si supieran que con eso podían hacer fuego, un pequeño hilo de humo se elevaba de forma constante al cielo.
-¡Bebes no! ¡Malos, eso no se hace! – Dijo levantando a ambos del suelo y tratando de apagar la yesca que Dios sabe de dónde la habían sacado. – Bien, creo que es hora de comer, vamos adentro y…- fue cuando lo vio, no habían hecho una fogata, sino dos, el fuego había subido ya por el tronco y se esparcía rápido por las ramas, las hojas verdes hacían que saliera un humo blanco muy nítido, los gemelos felices comenzaron a aplaudir. - ¡Bomberos…llamen a los Bomberos! – grito desesperado.
Diamantino veía incrédulo el estado de su amado árbol, lo habían sembrado sus padres cuando él nació, no estaba tan mal, los bomberos le dijeron que con los cuidados adecuados el árbol sobreviviría, los demás vecinos se acercaron al ver a los equipos de emergencia y el humo salir de su patio, mientras las señoras chismosas se encargaban de correr la voz sobre lo temibles que eran los hijos de la futura alcaldesa, mezclándose claro con los demás sucesos ocurridos los días anteriores, pensaron pues que los niños debían de ser demonios, "los gemelos terroríficos" los comenzaron a llamar, claro que no lo dirían enfrente de Poppy, todas la adoraban, pero sus hijos salieron demasiado traviesos, los más veteranos recordaban como el alcalde cuidaba de su hija, era un desastre, tenía que llevarla amarrada a todos lados, y esos dos eran lo mismo pero multiplicado. Cuando al fin llegó la hora de que Poppy fuera por los bebes encontró a Diamantino taciturno, casi ido.
-Hola Diamantino, ¿Cómo se portaron? –
-Bien… - dijo sin emociones.
-Perfecto, te lo agradezco tanto, quería mostrarle a Ramón que podía cuidar de nuestros bebes, pero en el trabajo no me dejan tenerlos, me alegra saber que puedo contar contigo…oye, te ves pálido ¿estás bien? –
-Si…lo estoy. –
-Ok, me iré antes de que los niños pesquen un resfriado, todo el mundo me dice que evite eso. –
-Si…claro. –
-Hasta luego. –
-Si… adiós. – se despidió Diamantino de una forma muy insípida.
Poppy vio muy extraño todo eso, pero no le dio más importancia, mientras iba saliendo, un grupo de señoras la detuvieron para saludarla.
-Buenas noches Poppy, ¿ya recogiste a tus nenes? –
-Claro, aquí están en la carriola. – dijo mientras iba destapando la capota de esta, a la vez que aquel grupo de mujeres la cerraba entre todas gritando con voces desesperadas.
-¡NO! –
Poppy se asustó por eso, pero inmediatamente una de ellas le dijo.
-Es que…podrían resfriarse, y no quieres eso ¿Verdad? –
-Pues no… -
-Poppy, en tu casa ¿pasan cosas raras? –
-¿Raras? –
-Si, algo sobrenatural. –
-Pues no que yo sepa. –
-¿Y todo está bien? ¿La casa, el jardín, los adornos…? – pregunto otra mujer.
-Sí, todo es perfecto, Ramón se encarga de que todo esté en su lugar. –
-Es verdad, había escuchado que él es quien se encarga del cuidado de los bebes. –
-Si, siempre ha sido muy hogareño y siendo que trabaja en casa... –
-Vaya, quien lo diría, que hombre tan perfecto, guapo, inteligente, con una voz preciosa, buen padre y seguramente un gran novio y futuro esposo, hombres que se dediquen a su familia ya casi no hay. –
-Si…lo sé, Ramón es…perfecto. – dijo sin mucho ánimo.
-Pero claro que los bebes tienen a su favorita, no paraban de llamar por su mamá la tarde de hoy. –
-Ah…es que…ellos no me dicen así…en realidad le dicen mamá a Ramón. –
El grupo de señoras rio tras escuchar esas palabras, Poppy se sintió un tanto apenada, pero una de ella pregunto.
-¿Los gemelos dicen "papá"? –
-No, realmente nunca los he escuchado hacer muchos ruidos, apenas si lloran en casa y jamás los he escuchado decir otra silaba que no sea "ma". -
-Ramón es un hombre increíble, debió de pasar mucho tiempo enseñándoles a decir "mamá" antes que "papá", debe de pensar mucho en ti mientras los cuida. –
Poppy jamás se había detenido a pensar en eso, era verdad, ¿Por qué no los había enseñado a decir otras cosas? Seguramente estaba esperando darle una sorpresa a ella, quería que su primera palabra fuera esa y ella simplemente lo arruino con otro de sus berrinches. Aquella noche mientras les leía pensó seriamente en eso, hasta el momento todo había sido relativamente fácil, pero claro que era porque todo el mundo la estaba ayudando, no importaba que le dijera la secretaria mañana, cuidaría de sus hijos costara lo que le costara.
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Ramón estaba desesperado por encontrar aquella planta, se supone que era temporada de la misma en aquella región, debería de florecer en todos lados, pero no era así, finalmente el grupo de exploración la encontró en la punta de un acantilado, Nube que sabía alpinismo extremo subió primero para fijar los clavos, la planta tenía que llegar con vida si era posible, por lo que necesitaban quitarla sin cortarla, el problema fue que las raíces se adherido a la roca y tenían que martillar hasta quitarla. Por lo que el segundo en subir fue Matt quien era el más fuerte de todos, Nube y él trataban de hacer eso mientras que Nick tensaba la cuerda del mayor de los Lombardi y Ramón tensaba la cuerda de su compañero, Gregg estaba tratando de hablar por teléfono para avisar que habían encontrado el espécimen.
-Al fin, algo de señal. – dijo para tener una charla por teléfono.
-¿Dijiste que hay señal? – pregunto Ramón, pero su compañero estaba muy ocupado con la conversación, por ello el chico saco su teléfono y comenzó a marcar.
-¿Hola? – escucho hablar a Poppy.
-Poppy…hola, ¿Cómo han estado los niños? ¿Están comiendo bien? ¿Estás haciendo lo de la lista? -
-Hola… ¿Quién es? ... no te escucho. –
-Poppy…Poppy…- Pero nada, la señal era muy débil y esta se cortó.
Por estar con el celular Ramón dejo de tensar la cuerda, cosa que causo terror en Matt.
- ¡Tensión! – gritaba Nube. – Ramón, deja de portarte como mujer histérica y pon atención. –
-Lo estoy haciendo. – dijo mientras tensaba de nuevo a la vez que trataba de volver a marcar.
-Ramón…tensiona bien la cuerda. – volvió a gritar Nube.
-Amigo, te aseguro que tu mujer y tus niños están bien, deja de actuar como la señora de la casa y comienza a actuar como hombre. – le pidió Nick.
Ramón reacciono como si le hubieran dado una bofetada en la cara, tensiono la cuerda y a la vez que la iba soltando poco a poco haciendo descender a Matt.
-Ya me tienen harto, todos ustedes no son más que niños mimados. – dijo mientras le quitaba la cuerda a Matt y la sujetaba a su arnés. – Ténsala tú. – le menciono mientras el subía tan rápido por la pared de piedra que apenas si podía seguirle el paso. – Se sienten muy hombres por el simple hecho de haber salido de la casa de sus padres. – decía sin prestar atención en lo peligroso de sus pasos.
-Ramón…pon atención, te puedes lastimar…Matt, tensiona la cuerda. –
-Eso intento. – decía mientras trataba de llevarle el paso a Ramón.
- Cuando eran niños su madre limpiaba, cocinaba, les lavaba la ropa, compraba la despensa, cuidaba de ustedes…díganme ¿Qué ha cambiado? Ahora viven con una esposa que hace todo eso para ustedes, ¿en qué momento dejaron de ser niños mimados? Ser un adulto no solo se trata de ya no depender de ellos económicamente, deben de saber cuidarse solo y valerse por si mismo, de otra forma no eres más que un parasito simbiótico, un niño crecido que jamás dejo de ser un mimado. – Dijo tras darle un martillazo a la roca zafándola de su sitio, Nube apenas pudo sostenerla, casi la pierden sino fuera que Ramón la sujeto del otro lado, los chicos fueron bajándolos a la par mientras que los hermanos sostenían la planta, ya en el piso termino por decir. – Ninguno puede decirme que son hombres, nuestro padre nos crio solo sin ayuda de nadie, él asía todo eso y más, ustedes simplemente no podrían por vergüenza, tienen pena de ayudar en la casa o con los niños solo por un montón de bobos estereotipos, no son hombres, solo son una bola de mocosos codepedientes y cobardes que no pueden pensar por sí solos. –
Los miembros del equipo se miraban los unos a los otros, Nube dejo escapar un par de carcajadas y poniendo una mano en el hombro de su hermano le dijo.
-Tienes razón, nuestro padre lo hizo bien y no necesito de ninguna mujer para darnos todo lo que necesitamos, él hizo todo eso y mucho más, pero oye…tú no estás solo. –
-Lo sé…- menciono Ramón para después soltar un suspiro.
-Creo…creo que si, tienes toda la razón, no he estado muy presente en la vida de mis hijos, solo estaba pensando en que no quería que cambiaran las cosas, me gustaba mi vida como era y no me puse a pensar en todas las cosas que dejo de hacer mi esposa por cuidar de nosotros. – comento Matt.
-Si, yo trabajo ocho horas, pero ella está para nosotros las 24 horas y los fines de semana, pensar que mi trabajo es más pesado suena tonto…vaya, que comparación tan boba. – dijo Nick.
-Los roles de la casa son injustos ya que lo pones así, creo que de vez en cuando puedo barrer o lavar los platos. – menciono Gregg
-¡DE VEZ EN CUANDO NO ES SUFICIENTE! – grito desesperado Ramón.
Todos rieron ante su reacción, incluso Ramón quien ya había sacado todo lo que sentía por dentro.
-Lo sentimos Ramón, no nos queríamos burlar de ti, Nube quería que te diéramos consejos, pero creo que al final él que nos terminó dando una lección fuiste tú…Gracias –
-No, gracias a ustedes…me faltaba hablar con alguien sobre esto, gracias por escucharme. –
-Hey, ya tenemos la planta…vamos a celebrarlo. – menciono Gregg.
-Si, y todo gracias a Ramón, no solo encontraste la flor, también la bajaste. – dijo Nick.
-¡RAMÓN, RAMÓN, RAMÓN! – lo victorearon todos.
-¡Que viva el rey de la playa! – Grito Nube.
-Cállense todos antes de que atraigan a un depredador. – decía con tono molesto Ramón.
-Ya empezó con su paranoia otra vez. – comento Nube riendo.
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Extra
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Ramón estaba más que contento, el silencio de su casa había vuelto a la normalidad, Poppy se iba a sus prácticas a la alcaldía, el alcalde Pepe ahora estaba más pendiente de su hija que de ir a su casa a jugar con los bebes, por lo que sus visitas cesaron, su padre ya no tenía más clases que darles sobre cuidados de los niños, al fin estaba solo con su perro de nuevo.
El joven padre había hecho una pequeña colchoneta el mismo para dormir a los pequeños donde mejor se le acomodara, en esa ocasión dormían ambos frente a la chimenea mientras él re leía uno de los libros que le había dado su padre sobre tipos de crianza. Esa mañana había discutido con Poppy por el mismo tema y él no sabía qué hacer.
-Los niños necesitan aprender desde ahora. –
-Ramón, son bebes, déjalos que disfruten esta etapa, no los quiero retacar con un montón de reglas innecesarias. – le decía mientras comía su desayuno.
-La disciplina no es una regla innecesaria, entre más rápido le apliquemos una nos será más fácil en el futuro. –
-Ya te lo dije, lo único que necesitan las bebes es comer, jugar y dormir, no estés de nuevo de paranoico. –
-No me llames así, odio cuando lo haces…no es ninguna paranoia querer educar a nuestros hijos, esto no solo se trata de juegos y abrazos. –
-Se que no todo se trata de eso, solo que estoy demasiado ocupado con todo como para preocuparme por algo que aún no tiene importancia. –
-¿Disculpa? … Poppy, creo que le das más "importancia" a cosas que no la tienen, puedes al menos ver la lista de los métodos. –
-Tu lista es aburrida. – dijo solo viéndola y volviéndola a dejar. – no tomare ninguna decisión ahora, si tú quieres tomar alguna está bien, si eso hace que te relajes al menos 5 minutos. – Poppy se levantó de la mesa, tomo sus cosas y se despido para salir de la casa.
Ramón se quedó en silencio con los brazos cruzados solo viendo a la nada. Desde que la joven se había titulado las peleas, no solo por la boda, sino también por los niños no tenían fin.
Volviendo a contemplar a los niños dormir, al fin había decidido que hacer, crearía su propio sistema. Los gemelos ya pasaban del año, caminaban distancias cortas y comenzaban a balbucear entre ellos. El horario de Ramón se dividía en tres principales cosas, su trabajo, el que hacer de la casa y los bebes, con la ayuda del reloj de su abuelo tenía programada cada siesta de los gemelos, así él podía trabajar en su laboratorio, eso le ayudo mucho para no descuidar su trabajo, el que hacer de la casa era hecho entre todos, si los bebes podían sostener su cuchara tenían suficiente habilidades para lavarla, como para limpiar el piso o comenzar a recoger sus juguetes, también estaban ahí cuando lavaban ropa, no les quitaba ni un segundo la vista de encima, fuera de eso pasear a nube era una actividad con la que mataba a dos pájaros de un tiro, pues atendía a su perro y les enseñaba a los gemelos el bosque, como regresar a casa, que plantas comer, como hacer fogatas, buscar insectos, aves, ardillas, flores, dentro de casa las actividades abundaban, él hacía ejercicio con ambos utilizándolos como pesas, los infantes se divertían, después hacia yoga con ellos, les daba clases de estimulación temprana, y finalmente daban una última caminata por el bosque con el perro. A la hora que Poppy regresaba la cena ya estaba lista, o si llega más tarde los bebes ya estaban bañado y dormidos. Su sistema era perfecto, siempre puntual y sin problema, a no ser que estuviera la joven de cabellos rosados. Alteraba a los niños con sus juegos bruscos, que a todas luces a los gemelos no les agravan, los forzaba a despertarse antes de tiempo, los molestaba para que lloraran, pues quería escucharlos al menos hacer algún ruido. Era fatal tenerla cerca, por lo que Ramón se esforzó el doble para que ella no sintiera la necesidad de ayudar; en gran parte porque cuando decía que iba a hacer algo lo dejaba a medias para después decir que no tenía tiempo para terminarlo, finalmente todo lo terminaba haciendo él, no solo estaba harto, estaba ya cansado. Pedirle ayuda era casi imposible, estaba muy ocupada y siempre tenían alguna discusión donde él salía perdiendo. No fue hasta que hubo una fiesta a la que tuvieron que ir como "familia", Ramón no había querido sacar a los niños, de hecho, a su primer cumpleaños solo asistieron los amigos de Poppy y su familia, esa sería la primera vez con gente extraña, estaba nervioso, pero todo salió bien, mientras una periodista entrevistaba a la futura alcaldesa para el periódico local le sorprendieron sus respuestas.
-Debe de ser difícil esta etapa de tú vida, madre de gemelos, tus prácticas, la boda… -
-Claro que no, es pan comido. – respondió optimista.
-Entonces ¿Tu vida es perfecta? ¿Cómo lo haces? – dijo mientras anotaba sus respuestas en una libreta.
-No hay secretos, solo una actitud positiva y mucho juegos y abrazos. –
-¿Ese es tu secreto para tener a este par tan tranquilo? – pregunto señalando a los gemelos quienes muy pacíficos jugaban a "limpiar las cucharas" con sus servilletas.
-Claro, solo el amor puede hacer que se porten tan bien, es como Ramón, solo necesitaba un poco de amor en su vida para que fuera perfecta. –
Él chico gritaba por dentro, ¡pero que enorme mentira! Aun no escuchaba la peor parte.
-¿Es difícil hacerlo todo tu sola? –
-No lo hago sola, Ramón me ayuda de vez en cuando… -
"De vez en cuando", esa frase la tenía metida en la cabeza y le sacudía las ideas tras cada paso que daba, entro a la casa y dejo la pañalera en la mesa mientras bajaba a Sage, Poppy entro detrás de él dejando a Blossom en el piso, cerró la puerta y muy enojada le pregunto.
-¿Y ahora qué te pasa? Ramón…Sabes lo importante que era esa comida para mí, es la primera vez que los gemelos salen, tenía que ser perfecta... salimos de un momento a otro ¿Qué crees que piense la gente de nosotros? –
-Lo siento… si, sabes que no me gusta ir a ese tipo de cosas, hubieras ido tu sola como lo sueles hacer. –
-Es importante que nos empiecen a ver como la familia que somos. –
-Si…sí, claro, pues ya nos vieron. – dijo entrando a la cocina.
-Fue muy poco tiempo, pudimos quedarnos más. – menciono mientras lo seguía.
-Pues tú te hubieras quedado más tiempo si querías. –
-Eso no se puede y lo sabes, si uno se va todos nos vamos, no pudiste evitar ser antisocial por al menos unas horas más. –
-¿Antisocial? ¿Acaso ataque a alguien con algún cuchillo? – pregunto sarcástico.
- ¿Ahora de que hablas? –
-Es Asocial… la palabra que buscas es asocial, y no…no me iba a quedar un minuto más fingiendo ser algo que no soy. –
-Bien, te ofendí, lo noto…no eres "asocial", eres muy amigable, solo para la próxima trata de serlo más tiempo. –
-No habrá próxima vez Poppy. – dijo entrando al taller
-¿A qué te refieres? –
-No saldré contigo a ninguna de tus estúpidas fiestas con toda esa gente hipócrita y superficial, menos si tu hablas así… -
-¿Hablar cómo?... Oh, te refieres a una charla normal donde dos personas disfrutan y no como nosotros que todo termina en "esto". –
-Vaya… si tanto te molesta pues simplemente no me hables, debo de serte una molestia, digo… tú haces todo en casa y yo solo te ayudo "de vez en cuando" –
-Ya veo…te molesto eso, pues la verdad duele ¿no? –
-Recuérdame la última vez que lavaste los platos o la ropa, cuando has cuidado de los gemelos o sacado a nube a pasear. –
-No comiences Ramón, sabes que no tengo tiempo para hacer nada de eso. –
-No…no lo tienes, pero si para decirle a los demás que lo haces todo y que yo te ayudo a ti "de vez en cuando" –
-Son pequeñeces, no les des tanta importancia. – dijo para abandonar la habitación. Ramón la siguió para seguir con la discusión.
-Poppy…le dijiste que los niños son así por "amor" …sabes el trabajo que me cuesta que estén así, no aprenden de la nada. –
-Ramón, estoy cansada… siempre son los niños esto, los niños aquello…voy a tomar un baño. – le menciono mientras subía las escaleras.
-¿QUE ACASO NO TE IMPORTAN? – grito enojado.
-Claro que me importan, solo … me gustaría que tu recordaras que no son lo único de lo que hay que cuidar. – Poppy bajo algunos escalones y cuando al fin pudo ver su rostro le dijo con voz seria. – Ramón…tenemos que hablar…algo no está bien, ¿cierto? Y no me refiero a los niños…me refiero a nosotros… –
El chico no sabía que decir, tenía un nudo en la garganta, quería gritar, llorar, lo que fuera, pero estaba ahí congelado, el llanto de los bebes lo sacaron de aquel estado, Ramón fue de inmediato a levantarlos y le dijo a la joven.
-Toma un baño y yo le doy uno a ellos para que tomen una siesta. –
-Ramón…-
-Poppy, los niños necesitan un baño. – le contesto con voz irritada.
-Bien…dales el maldito baño. –
Recargado en la puerta de la habitación, el joven lloraba cubriendo su rostro con una toalla para no hacer ningún ruido, los gemelos lo veían atentos desde la tina, estaba asustado, exhausto, sin ninguna motivación… ¿Qué más quería Poppy que hiciera?, lo estaba dando todo, ella regreso a su estilo de vida de fiestas, reuniones, su sin fin de distracciones y él tenía lo que quería, sus horarios perfectos, la ida al supermercado los jueves, a su perro, todo estaba como antes, pero nada cuadraba ya, no eran los gemelos, era el hecho de que cada día que pasaba parecían más un par de compañeros compartiendo la misma casa, Ramón la amaba tanto que incluso podría dar la vida por ella, pero Poppy… ella parecía que no deseaba dar nada por él, todo era mientras no le incomodara, mientras no dañara su estilo de vida social, los gemelos parecían estorbarle tanto, parecía que no veía lo maravilloso que eran sus hijos, por otro lado sabia que las cosas entre ellos no iban bien, aquella tarde ese sentimiento lo sintió como nunca.
Tras una charla más normal la pareja termino teniendo una sesión apasionada en el sillón mientras los gemelos dormían, por lo regular pasaba así tras cada discusión. Los besos de la chica eran sin más exquisitos como siempre, profundo y llenos de entusiasmo, pronto ella tomo las riendas de todo, Ramón se recostó dejándola arriba de él, Poppy tenía el control completo, el chico solo se puso a su merced, besaba su cuello, lo mordía con placer mientras levantaba su camisa e iba cada vez más abajo lamiendo su torso, se quedó provocativa besando con intensidad su vientre mientras estrujaba sus glúteos con sus manos, aquello era candente, pero el chico no sentía nada, de hecho, se cubría la boca con las manos para no pedirle que se detuviera, ella se estaba divirtiendo y para él eso estaba bien. Gracias a Dios el tono del celular de Poppy sonó, lo reviso al instante y sin más dijo.
-Ups…una emergencia con algo de la boda, tengo que ir, lo siento, ¿lo terminamos después? –
-Claro… - dijo sin ningún problema.
- ¿Te he dicho lo perfecto que eres? – pregunto para darle un último beso apasionado. – nos vemos en la noche. – tras decir eso salió de la casa.
Ramón se deslizo del sofá hasta quedar sentado en el piso, abrazo sus rodillas con fuerza, algunas lágrimas salieron de sus ojos, ¿Qué había pasado? Aquellas carisias y besos no los dio por que quisiera, por primera vez las vio como obligación, eso le aterro, y cuando ella comenzó a ir por algo más, no estaba seguro de querer hacerlo, la amaba y la deseaba también, pero tenía tantas cosas en la cabeza que no podía concentrarse, "perfecto, perfecto, perfecto" todo tenía que ser "perfecto" no podía decepcionarla, en su cabeza se repetía "no, no, no….no las compares" pero no podía evitarlo, que vergüenza le daba aceparlo, esa sensación mientras lo tocaba era la misma que sentía con Coral al hacerlo, era mecánico, una acción que causaba una reacción, y solo eso, no había emoción, el amor por ella se iba a algún lado y se perdía por momentos de su vista, "los niños" pensar en ellos lo regresaban, el resultado más tangible del inmenso cariño que tenía por Poppy, ahí estaba de nuevo, de vuelta ese sentimiento, no podía volver a perderlo, los gemelos eran su ancla, tal vez no la correcta, pero por el momento la mejor, solo necesitaba tiempo y todo estaría bien, quizás hasta se le olvidaría ese sensación, regresaría las cosas a cómo debían ser, solo no había que hablar de eso, no quería que pensara que la estaba dejando de querer o desearla, solo necesitaba desviar el tema.
-Todo está bien…todo está bien. – se decía a sí mismo. – yo la amo y ella a mí. –
Más lagrimas salieron de sus ojos, eso ya no era suficiente, pero no sabía que más dar o que más pedir, tenía miedo de aceptar que su relación con Poppy era unilateral, él lo daba todo y ella simplemente recibía.
-Se lo dije…Se lo dije…solo iba en una dirección, sabía que pasaría esto…y me siento tan solo a su lado. – Nube llego al escucharlo sollozar y se quedó a su lado como aquella vez en la pradera el día de su confesión de Poppy. – Tal vez debí de decirle que no…la respuesta a la pregunta debió de haber sido "NO" -
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Nota: Al fin ya tengo los pedidos de dibujos, minimo quería tres y ya están, ahora no se si subirlos en una sola publicación o como vayan salieron, en fin… si vuelve a pasar eso hare huelga y dejare de publicar hasta que comenten XD… como sea, el próximo capitulo es el ultimo que se actualizara aquí, porque es el penúltimo ya y les avise que el final se publicara al mismo tiempo en Wattpad, y como ahí van super mega atrasados, pues…esto va a tardar, pero bueno, disfrutaron de tenerlos antes que todos los demás.
