Capítulo 21: Legado

Estar en la casa de su jefa de trabajo y ser presentada como la "amiga-que-todos-sabemos-que-es-más-que-una-amiga" de Kylo, su sobrino, le resultó al principio bastante violento. Algo que le hubiera encantado ahorrarse, al menos hasta que aquella mujer hubiera dejado de ser su superior… Pero, pese a las circunstancias, Mara no se mostró reticente. La mirada inicial que le dedicó cuando abrió la puerta ante su llamada le dejó claro que la mujer estaba sorprendida… Pero no decepcionada.

-¿Esto qué es? ¿Una reunión de trabajo o algo así?- Rió Mara, quizá para destensar el ambiente, antes de dejarles pasar. Y tuvo efecto, el chiste les sacó una sonrisilla a ambos mientras se adentraban en la casa.

Mara y Luke eran el polo opuesto de Kylo, su casa estaba decorada al milímetro, sin agobiar, pero con esa sensación de horror vacui moderada y contenida, furiosamente contenida. El elegante mármol abundaba al igual que los cuadros pomposos, las flores en jarrones de apariencia valiosa y los espejos situados sobre muebles cajoneros que tendrían más de un par de años. Todo mezclado y perfumado con un aroma a jazmín que a Rey empezó a empalagarle.

Entraron al salón, donde había un par de cajas apiladas justo al lado del marco de la puerta. Leia estaba sentada en el sofá, tomando una galletita de la bandeja que había en la mesita del café y Luke, en cambio, estaba sentado en un sofá orejero junto al tresillo donde estaba ella. Él bebía de su taza de té con una elegancia que Rey no hubiera esperado ver jamás en nadie… Le recordaba vagamente a su familia adoptiva, aunque ellos estuvieran a otro nivel, uno no tan exagerado como el de aquella familia peculiar.

Luke dejó la tacita sobre la mesita del té y se levantó, tomándose su tiempo antes de acercarse a Kylo, quién se adelantó un poco, llegando a su encuentro con una forzada seguridad que Rey no pasó por alto. Y Luke alargó la mano, Kylo la sostuvo, zarandeándola.

-Veo que ya no llevas las rastas…- Fue lo primero que dijo, desubicando a la chica pues esperaba un comentario más formal, más de su aspecto. Pero parecía que Luke estaba lleno de sorpresas.

-Me daban mucho calor…- Confirmó Kylo. Entonces atrajo a Rey hasta su lado.- Ella es Rey.- Luke saludó a la chica, tendiéndole la mano que Rey tomó con timidez. Era como si toda su soltura se hubiera evaporado al cruzar el umbral de la puerta.

-Encantada.

Leia se acercó a saludarles y Kylo tomó asiento a su lado en el sofá mientras Rey ocupaba la última plaza… Y Mara regresó al salón, sentándose en el sofá orejero frente al de su esposo, cerrando aquella composición, con la mesita del café en el medio, dejándolo todo al alcance de todos.

Y la burocracia no tardó en estallar. Parecía ser que el tío de Kylo, Luke, era abogado y ejercía como maestro en una reconocida universidad de derecho en Ciudad Nube. Y, aunque ya estaba a punto de retirarse, enseñar parecía ser su pasión. Y le encantaba echar un cable a su hermana con temas de ese estilo, haciéndole comprender cómo se movían las leyes, semejantes a las arenas del desierto. Le enseñaba cómo surcarlas y evitar las trampas legales, tan impredecibles como los gusanos de las arenas, y así hacerlo todo de la forma más justa dentro del marco de la legalidad.

Rey se quedó al margen, acompañándole pero sin participar. Decidió que estando a su lado, mientras intentaba no comer demasiadas galletas para no quedar como una maleducada, era lo mejor en esa situación. Apenas entendía la mitad de cosas que se estaban hablando y al principio se esforzó por seguir el hilo… Pero desistió tras la tercera vez que Luke recitó una cláusula extraña y enrevesada. Y, desistiendo, terminó centrando su atención en las galletas de chocolate con avena que tan caras eran de adquirir. Con una variedad que rozaba la exageración ¿Eran necesarios tantos tipos de galletas para acompañar un té? Nunca sabía por cual decidirse tras comer una, pero no es que le costara mucho esfuerzo decantarse por un dulce. Adoraba el dulce.

-El viernes imposible…- Habló Kylo, frotándose la cara.- ¿Qué tal el martes que viene? Dentro de una semana.- Luke asintió.

-Pues, si está todo claro…- Rey parpadeó, se había ausentado demasiado tiempo y ni tan siquiera sabía cuál había sido la resolución.- Llamaré luego al notario para que esto se cierre totalmente y firmemos el acuerdo ¿Me has dicho el martes que viene, verdad, Ben?- Kylo asintió.- Perfecto ¿Puedes a cualquier hora?- Volvió a asentir.- Pues ya estaría todo claro. Pensaba que sería más difícil cuadrarme contigo.- Rió Luke, haciendo que Kylo soltara una risilla nasal. Parecía que era el único con responsabilidades inamovibles en aquella sala. Al menos Luke iba con esa idea y se destensó al cuadrar una fecha para zanjarlo todo, regresando a su té mientras Kylo tomaba aire, viendo que ahora todo lo que quedaba era cerrar heridas. Dejarlas cicatrizar… Entonces su madre le tocó la rodilla, haciendo que volteara hasta ella.

-Esas cajas de ahí son para que te las lleves.- Kylo miró hacia las tres cajas de cartón.

-¿Qué son?- Leia sonrió y le frotó la pierna. Kylo al principio esperaba una respuesta pero poco a poco se enderezó, emocionándose mientras llegaba él sólo a una conclusión.- No…- Ladeó la cabeza y Leia alzó una comisura.- ¿Los vinilos?- Leia asintió, terminando de sonreír al fin.- ¿Todos, todos?

-Todos, todos.- Él sonrió, volteando la vista hacia las cajas.

Algo le decía a Rey que iban a pasar la tarde desembalando, escuchando música y quizá, quizá, bailoteando juntos si Kylo tenía los ánimos para hacerlo. Por la mirada que compartieron, supo que la tarde seguiría un patrón similar al que acababa de imaginarse y Rey no podía esperar regresar a su casa aquel día, mientras sentía la anticipación crecer en su estómago.

-¡Qué fuerte!- Habló Kylo, volteando varias veces aquel vinilo entre sus manos mientras Rey estaba sentada en la silla que tanto le llamó la atención la primera vez que entró en aquel santuario, con Asajj levantada y apoyada entre sus piernas para que la chica le acariciara la cabeza.- Mi padre escuchaba a Siouxie and the Bazines… -Ahogó una risa en su nariz.- ¡Vaya un punk! Empresario y anarquista casado con una general…- Rey rió con Kylo mientras se levantaba, yendo junto a él y dejando la copa de vino que se había servido sobre la mesa del estudio con tal de tener las manos libres. Se sentó a su lado, ayudándole a mirar en una de las cajas que había empezado desembalando. Y rebuscó, rebuscó junto a él hasta que rió con fuerza.

-¡No me lo puedo creer! ¡Yo tengo este disco!- Kylo dejó de rebuscar y observó a Rey con una media sonrisa. Ella sacó un vinilo de los Sex Blasters. Rió de nuevo mientras lo observaba con un brillo especial en la mirada y Kylo alzó las cejas.

-Joder, era todo un punkarra…- Se alzó, yendo a por su copa de vino pero Rey también se levantó de golpe, alucinando.

-¡Malditos sean todos los holocrones! ¡Es de la primera edición que sacaron!- Kylo volteó observándola.

-¿En serio?- Rey asintió con frenesí.- Por la Fuerza, sí que estaba al tanto cuando sacaban discos. El de Siouxie and The Bazines también es una primera edición… -Y se dejó caer en el sofá mientras la observaba mirar el vinilo con un nervio que casi le hace explosionar.- Ponlo.- Ella volteó.

-¿¡Puedo!?- Él sonrió ante el comentario y rostro de la chica. Bebió y asintió con la cabeza.- ¡¿Sí?!- Ella hizo una pausa mientras Kylo tragaba, acercándose a él.- ¿Sabes la joya que es esto? Temo estropearlo.- Y Kylo se alzó de hombros.

-Sí, sé la joya que es. Pero tampoco me importa demasiado. No…- Tomó aire, sonriendo de oreja a oreja.- No les he escuchado en mi vida.- Rey borró su sonrisa poco a poco.

-¿¡Cómo que…?!- Kylo alzó las manos, cortándola.

-A ver… He escuchado las típicas…- Rey negó con la cabeza.

-¡¿No has…?!- Tomó aire, serenándose.- ¡¿Sabes el pecado que tiene que tú… Precisamente tú… No les hayas escuchado!?- Kylo asintió.

-Quizá… -Se relamió, cruzándose de piernas mientras la chica se acercaba al tocadiscos.- Quizá sólo estaba esperando.- Ella rió nasalmente.

-¿Esperando?- Él asintió.- ¿A qué?

-A ti.

Y Rey se congeló en el sitio, volteando mientras Kylo zarandeaba el vino en su copa, observándola a ras de sus cejas como si le hubiera dado vergüenza decir aquello. Le sonrió de vuelta antes de sacar el vinilo del cartón y colocarlo en el plato del tocadiscos. Ajustando la velocidad y preparando la aguja mientras sonreía de impaciencia. Y entonces colocó el puntero en la primera canción y se apartó mientras Kylo subía el volumen desde su sitio, estirando el brazo para alcanzar la rueda del volumen. Y allá iban los primeros riffs de guitarra de Holidays in Sullust, provocando que Rey saltara como si estuviera sufriendo un ataque epiléptico. Aquello detonó en Kylo causándole una sonrisa enorme en consecuencia, mirándola mientras prestaba atención a la emoción de la chica y acariciaba la cabeza de Asajj, quién se había subido a su pierna pidiendo atenciones.

Rey estallaba junto a la canción mientras Kylo empezaba a embrujarse con ella, quizá por Rey, quizá por el alcohol… Pero estaba empezando a gustarle aquella música que años, años atrás, le rechazó a Han arrugando la nariz y soltándole un "Papá ¿Qué cojones es esto?".

Se le habían pegado los coros y se los entonaba a Rey con su voz grave, totalmente en sincronía con las voces originales de la canción. Y ella sonrió al ver que le seguía y parecía que empezaba a gustarle.

Zarandeó la cabeza, moviendo aquellos graciosos moñitos mientras toda la esencia de etapas pasadas de su vida, donde aquel grupo fue su banda sonora por días, semanas, meses y años enteros, acompañándola al igual que ahora, estallaba en el santuario que tenía Kylo en su casa. Y sintió que, por muy especiales que fueran, no tenían nada que hacer con el momento actual. Este era mucho más especial.

Y se acercó poco a poco a Kylo, entonando y cantándole cerca, perdiendo toda la vergüenza para hacer aquel show, mirándole a los ojos y sorprendiéndose de haber encontrado el valor para hacerlo mientras no dejaba de cantarle. Y apoyándose en el posa-brazos de la silla, pegándose a él hasta apoyar su frente con la suya, entonó la canción mientras él seguía con los coros. Y entonces Kylo no le dio pie a terminar, atrajo su cabeza hacia él, cerrando el espacio y atrapando sus labios al igual que los últimos versos, ahogándose en la garganta de Rey, quién sonrió ante el gesto y correspondió al beso. Colando su lengua aprovechando que él había entreabierto los labios para poder profundizarlo.

Y de fondo aquel frenético riff, estallando igual que estallaban ellos dos.

Kylo se separó, observando primero sus labios y luego aquellos ojos gigantes que le observaban con una curiosidad con la que nadie le había mirado antes. Pese a tener millones de ojos encima las veinticuatro horas jamás, jamás, había visto una mirada como esa. Y volvió a besarla con suavidad mientras ella se alzaba, arrastrándole con ella pero Kylo no se llegó a levantar y Rey regresó a las cajas, relamiéndose y sintiendo todavía el contacto en sus labios. El chico dio un último trago y entonces sí se levantó, bajando el volumen de la música por Asajj y dirigiéndose junto a ella a seguir rebuscando…

Entonces Rey sacó unos CDs que reconocería en cualquier parte, los de la Primera Orden. Sonrió y le enseñó la portada de uno, sacándole una sonrisa a Kylo quién extendió la mano para atraparlo y sonreír un poco más, cada vez un poco más. Pero esta vez con nostalgia, con abrumadora y pesada nostalgia mientras tomaba asiento en el suelo y Rey no le quitaba el ojo de encima.

-Recuerdo cuando hicimos esta sesión de fotos para Upsilon…- Habló, zarandeando el disco y alzando los ojos para encontrarla con esa curiosidad que ya esperaba en ella.- Nos pasamos una mañana entera buscando una carnicería que nos vendiera intestinos de tauntaun…- La chica tragó saliva.- Son los únicos que nos permitirían poner el nombre del disco y que se leyera bien. Son enormes…

-¿Os las vendieron al final, no?- Él asintió.

-Nos costó una barbaridad encontrar una carnicería que lo hiciera pero al final lo conseguimos.- Volteó el disco, mirando la portada.- Recuerdo que cuando me hicieron la prótesis del esqueleto y me la colocaron… -Rió.- Me sentí rarísimo. Fue extraño verse así en el espejo.- Se mordió el labio.- Me pregunto qué pensaría Han al ver la portada…- Rey rió.

-"¿¡Yo te he educado para que me vengas en estas condiciones, Ben!?"- Repitió ella, haciendo que Kylo alzara la cabeza y sonriera al recordar el día de ayer, donde revivieron batallitas.

-"¡Por la Fuerza, Ben, lo que tengo que aguantar!" pausa dramática mientras el de la tienda de música le mira con una ceja arqueada…- Narró Kylo, haciendo que Rey riera en voz baja.- "Venga, me lo llevo."- Le entonó, sacándole una risita a Rey. Luego otra pausa mientras actuaba como si rebuscara dinero en una cartera imaginaria.- "Es que el de la portada es mi hijo."

Y Rey estalló a reír a carcajada limpia mientras él sonreía, volviendo a bajar la vista al disco antes de seguir rebuscando, viendo cuántos otros discos tenía de la Primera Orden, aunque ya sabía que iba a encontrarlos todos… Y así fue. Los recopiló uno a uno en su mano, capaz de abarcarlos todos gracias a su inmenso tamaño, y luego se levantó, dirigiéndose a su estantería, rebuscando los que tenía él. Y los intercambió. Guardó los de su padre mientras volvía a sujetar en una mano los suyos propios. Y entonces volteó hacia Rey, tendiéndoselos.

-¿Los quieres?- Ella miró a los discos y luego a él.- Yo… Prefiero quedarme con los suyos.- Ella se levantó, dudando en si cogerlos o no. Alzó la mirada hasta encontrar sus ojos.

-¿Sí?- Él esperó a que prosiguiera.- ¿Me los das?- Kylo asintió con decisión mientras volvía a acercárselos un poco más. Y ella los tomó con ambas manos.- Gracias… Gracias de verdad.- Sonrió de vuelta mientras Kylo ensanchaba un poco más la suya.- ¿De verdad que no te…?- Él negó.

-Para tenerlos repetidos prefiero que los tengas tú…- Y volvió a sentarse, rebuscando en aquella caja que todavía albergaba mil joyas.

-¿Y cómo sabes que no tengo ya vuestros discos?- Le inquirió con socarronería. Él aguantó la sonrisa, si seguía ensanchando sus comisuras acabaría por parecer un muñeco de fieltro, de esos que salían en canales infantiles.

-Porque no nos conocías antes del Mos Eisley…- Habló con voz pilla mientras ella ladeaba la cabeza.- Y algo me dice que no te caí muy en gracia después de nuestro primer encuentro, así que…- Se alzó de hombros.- Dudo mucho, mucho, muchísimo que los tengas.- Rey apretó los labios y tomó aire.

-Bueno, no hay que ser un lince para saber eso.- Se agachó, dejando aquellos discos a un lado para seguir ayudándole a rebuscar.- ¿Sabrías decir cuántos discos tengo?- Él alzó los ojos al techo y luego negó con la cabeza, sonriendo.

-No lo creo. Ni tan siquiera sé cómo es tu casa, ni dónde vives…- Rey se mordió el labio y desvió los ojos. Y Kylo no pasó por alto el gesto. Alargó la mano hasta tocar su brazo y ella volvió a mirarle.- Y no lo sabré hasta que tú quieras que lo sepa, no te agobies.- Ella sonrió de vuelta y se le quedó mirando, embobada.

Le parecía increíble que Kylo le dijera cosas de ese estilo, no estaba acostumbrada. Y tras el duro golpe de Maul sentía que había perdido la esperanza en todo ser humano. Y algo en su interior, su instinto de supervivencia altamente alterado gracias a ese cretino dathomiriano, le hacía estar reticente con todo lo que se le planteara. Tomaba confianza, sí, pero no demasiada. Lo hacía con cautela, reservando cosas para que, quizá, cuando viera la señal de confianza mostrarlas todas, sólo que ahora sentía que incluso dudaría de dicha señal. Y, aunque con él era distinto, tan jodidísimamente distinto… Suspiró mentalmente. Era tan distinto que no se lo creía.

-¿Por qué eres así?- Le dijo, ladeando la cabeza. Kylo no esperaba aquella pregunta pero una comisura se le alzó inevitablemente mientras se adelantaba hacia ella.

-¿Así cómo?

-Así…- Ella se relamió.- Así, de esa manera.- Él se alzó de hombros.

-Supongo que a fin de cuentas me han educado bien…- Rey sonrió con ternura.- ¿Y tú?- Y su sonrisa se desvaneció pues no esperaba tener la pelota de vuelta.

-¿Yo?- Él asintió y Rey tomó aire.- No sé… ¿Cómo soy yo, Kylo?- El mencionado observó a la chica sin pestañear mientras ella empezaba a entrar en un terreno donde no le gustaba ahondar demasiado.- No soy gran cosa, de todas formas...- Y él siguió mirándola mientras procesaba una respuesta que no tardó en lanzarle con la calma más sincera que podía transmitir.

-¿Ah no?- Habló, susurrante. Ella negó con la cabeza.

-No vengo de ninguna parte. Estoy sin origen y con el futuro… Con el futuro borroso…- Sonreía falsamente, quizá lo hacía para no llorar. Suspiró amargamente.- No soy nada…- Odiaba ese tema con todas sus fuerzas y estuvo dispuesta a cambiarlo hasta que él lo cerró por ella.

-No para mí.

Se le quedó mirando como si aquella frase hubiera detonado en ella una bomba que le frenó el corazón en seco. Y siguió mirándole, sintiendo una paz inmensa que crecía poco a poco mientras se perdía en sus ojos. E inconscientemente volvía a apoyarse en sus rodillas para elevarse sobre ellas, adelantándose por encima de la caja y encontrando sus labios al otro lado al igual que encontró su disposición a ella cuando ladeó la cabeza para encontrarla también.

-¡¿En serio te ha dicho eso?!

Rey hablaba vía mensaje con Poe –y supuso que con Finn también.- mientras estaba sentada en el banco de un parque desértico a las afueras, donde Kylo llevaba a Asajj durante sus paseos.

-Sí, textualmente.

Respondió antes de alzar los ojos hacia Kylo, quien aguardaba a que Asajj le trajera la pelota de vuelta. La chica suspiró, bajando los ojos al teléfono. Encontrando el estado de Poe con aquel verbo que tantos recuerdos le traía; Escribiendo…

-Tía, le tienes colado hasta las trancas…

-¿Qué dices, idiota?

-La verdad, payasa

Rey puso los ojos en blanco ante aquella respuesta tan infantil. Suspiró, cerrando los ojos y tecleando, primero sin mirar la pantalla. Cuando lo hizo y vio que Poe seguía escribiendo, borró el mensaje y aguardó en silencio. Esperando.

-Si quieres mentirte a ti misma, adelante. No puedo hacer nada… Pero a nosotros no nos mientas.

-No estoy mintiendo a nadie…

-Bueno, lo que tú digas.

Rey alzó la vista con cansancio y rabia, odiando que Poe sacara a relucir temas que le hicieran pensar. Odiaba pensar a veces, siempre que había pensado las cosas le habían salido mal. Rumió durante demasiado tiempo el trabajar o el irse a estudiar a la universidad… Y le pudo más la opción laboral y el afán por independizarse. No sabía si había sido buena idea pero desde luego no lo recordaba como algo feliz, como una etapa feliz de su vida. Luego Maul. Meditó muchísimo aquella relación, excusándole de comportamientos que tenía, dándole las mil vueltas para que encajara en la realidad que se había montado y al final… Al final fue un fracaso.

Pero ahora, con Kylo, es que no sabía qué hacer porque sencillamente no había nada que hacer. Ella no necesitaba hacerle encajar, encajaba él solo.

-Joder, hoy Asajj está más a tope que nunca…- Habló el moreno, sentándose a su lado y sacando el teléfono mientras Rey bloqueaba el suyo y se recostaba en él, haciendo que Kylo pasara un brazo por detrás de sus hombros, atrayéndola. Y estaba tranquila hasta que vio que todo el contenido de su teléfono quedaba expuesto a ella.

-¿Quieres que me aparte?- No le vio pero pudo notar cómo fruncía el ceño.

-¿Por qué?- Rey tomó aire.

-Porque veo todo tu teléfono…- Una risa nasal le removió los pelos sueltos que se escapaban al peinado habitual de la chica.

-No tengo nada que esconder…- Y al entrar en mensajería vio que tenía cinco mensajes de Hux. Abrió el chat y Rey desvió los ojos. Cinco audios de Armie Hux. Pulsó el primero.

-¡Estás saliendo en las noticias!- Aquella primera frase le hizo reincorporarse mientras Rey se sentaba junto a él, contagiándosele el nervio repentino.- Tío, han sacado lo de tu padre en varios canales de televisión… Y no veas cómo tenemos la puta web, cómo de petados tenemos los mensj…

Se cortó de golpe y Kylo pasó al siguiente audio antes de compartir miradas de incomprensión con Rey.

-¡Joder! Se me ha cortado, perdona… O sea…- Retomó la euforia de golpe.- ¡Tenemos la web petada de mensajes, Kylo! ¡Tío, tienes que leerlos! ¡Tienes que leerlos porque vas a flipar jawas de colores con la gente!

-Una mierda…- Habló para sí mismo, haciendo que Rey volteara. Y entonces él quiso aclarárselo a Rey, quien le miraba con el ceño fruncido.- Nadie sabe que Han y yo nos hemos vuelto a hablar… -Miró a la chica antes de pulsar el siguiente audio.- Van a ser todo mensajes de odio hacia Han que ni años atrás me hubieran hecho puta gracia… Jamás me hicieron puta gracia.

-La gente no entiende las cosas, Kylo.- El mencionado suspiró.- Pero sí deberías echarles un vistazo por si acaso...- Él negó con la cabeza y le dio al siguiente audio.

-¡En serio, tío! ¡La web petada de mensajes y los tienes que leer!- Kylo puso los ojos en blanco al ver que Hux necesitaba CUATRO audios para mandarle todo aquello que perfectamente cabía en uno…- ¡Sé que estarás pensando que serán todos una puta mierda, Kylo, pero tienes que leerlos, tío! Flipas con la gente, o sea ¡Saben que no estabas enfadado con Han! Me he metido en foros y rula la noticia de que al final hiciste las paces porque te vieron entrar en el hospital… ¿¡Tío, qué puta movida es esta!? ¡Nos espían!- Kylo rebufó, negando con la cabeza y suspirando un "mira que es dramático".

-¿Os espían?- Kylo rodó los ojos.

-Lo dudo bastante.- Rey escuchó atenta.- Sinceramente pienso que alguien del hospital habrá vendido la exclusiva…- Respondió en voz alta, dejando sus opiniones expuestas mientras Rey se mantenía al margen, escuchando y creyendo por un momento lo que decía Hux… Aunque aquel punto que Kylo había compartido también tenía sentido. El cantante pulsó el siguiente audio que apenas duraba un segundo. Era un ruido extraño, ruido sucio e ininteligible para nadie. Kylo achicó el ojo antes de darle al siguiente mientras negaba con la cabeza.- Joder, no sabe grabar audios…

-¡Joder, me va fatal esto!- Kylo alzó las cejas ante el comentario, dudando muchísimo que la culpa fuera del teléfono, y Rey sonrió al ver que se conocían terriblemente bien el uno al otro.- Y eso, Kylo… El sábado el local va a estar petado por lo de Han, verás…Verás ¡VERÁS!

-Y espera a que no nos peten el apartado de correos…- Habló, mandándole un audio a su colega mientras Rey le miraba, callándose hasta que Kylo soltara el botón. Una vez lo hizo suspiró, volviendo a ella quien no le dio tiempo a que pensara o dijera nada.

-¿Quieres que te haga de filtro?- Él volteó hacia ella mientras Asajj corría hacia el banco, agotada de corretear.- Si quieres puedo leer los mensajes y ver cuales… Cuales no te pueden hacer daño.

Y él le mantuvo la mirada, pensándoselo. Cosa que alegró a la chica, pues esperaba recibir una fuerte negativa. Pero asintió y Rey no pudo contener la sonrisa.

Kylo volteó hacia Asajj, enganchando el arnés con la correa de paseo, recolocándole el bozal y levantándose, haciendo que ella se levantara con él y emprendieran el camino de regreso a su casa.

Mientras Asajj corría a la cocina a beber agua de forma compulsiva, ellos dos se fueron al salón, tomando asiento de forma invertida. Kylo en un extremo, Rey en el otro, con las piernas subidas y entrelazadas. Él le tendió el teléfono y ella empezó a leer mensajes, primero en silencio, haciendo la criba y decidiendo cuáles le leería a él. Estaba nervioso, se lo notaba en el tambaleo de la pierna, y volvía a tener esa mueca seria que le decía a Rey entre líneas que ya estaba Kylo torturándose una vez más. Retozando en el dolor por la pérdida y quizá culpándose, pensando que podría haber finalizado con todos los problemas antes, mucho antes…

Rey se aclaró la garganta, llamando su atención de golpe, y empezó a leer el primer mensaje mientras él escuchaba.

Y, efectivamente, Hux tenía razón. En pocos mensajes incitaban al odio, celebrando la muerte de Han. Diciéndole a Kylo que se le acababa de caer el mayor quebradero de cabeza que tenía… Rey negaba con la cabeza cuando llegaba a un mensaje de ese estilo, sin llegar a entender cómo la gente era capaz de dar por sentado cosas de la vida personal de otras. Cosas que no habían vivido de cerca ni de lejos, cosas de las que no tenían absolutamente idea alguna… Y allí estaban, opinando con la idea de hacerle a Kylo más llevadera la situación… Pero por suerte no todos los seguidores de la banda eran así, así de capullos o engreídos. De hecho había gente formal, como el mensaje que estaba leyéndole.

-"No sé cómo estarás a nivel personal porque, por mucho que se odie a un familiar por una riña como la que indicó la prensa que teníais, dudo que lo estés celebrando. La muerte de un padre es difícil. El mío murió y no nos llegamos a hablar una última vez, nuestra última charla estuvo llena de insultos y ataques de los que ahora me arrepiento…"- Rey hizo una pausa mientras alzaba los ojos, observándole acariciar la cabeza de Asajj, quién ya llevaba un buen rato subida sobre él, tumbada y acomodada.- "Espero de verdad que eso que va rulando por los foros de que os habéis perdonado sea cierto, más que nada porque yo llevo arrastrando su muerte y es algo que no le deseo a nadie. Te acompaño en el sentimiento, Kylo. Nos vemos el sábado. A-Zulmun."- Y Kylo alzó la cabeza de golpe.

-¿¡Has dicho A-Zulmun?!- Rey dudó un segundo y bajó los ojos al teléfono para comprobarlo mientras Kylo se incorporaba poco a poco, extendiendo el brazo. Cuando Rey asintió él le hizo un gesto para que le pasara el teléfono.- ¡¿A-Zulmun!? ¡¿En serio!? ¡¿De los Die Tusken Hosen?!- Rey alzó la vista y achicó un ojo, mirándole confusa.

-No sé quiénes son…- Fue bajando el tono de voz al ver que Kylo no estaba escuchándola.

-¡¿Qué van a venir el sábado los jodidos Die Tusken Hosen!?

-¿De dónde son?

-Tatooine.- Rey alzó las cejas.

-Lo tienen fácil para venir…- Y le vio cerrar la página de la Primera Orden para abrir los mensajes. Ella sonreía de medio lado, sabiendo que aquello iba a terminar en un audio para Hux donde iba a estallar de la emoción.

-¡¿Qué nos van a ver los putos Die Tusken Hosen!? ¡¿Hux, has leído ese mensaje!?- Y soltó el botón.- ¡Voy a llamarle!- Asajj ladró una vez Kylo se incorporó tanto que hizo a la perrita sentarse sobre sus piernas. Y le dio un toque en el hocico.- Calla.- Le dijo en un tono cariñoso tras sisearle pero Asajj ladró otra vez. Y él le siseó, otra vez. Mientras Rey le miraba sonriente. Otra vez.