Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-20-
Habían pasado dos semanas desde que mi relación con Jasper había mejorado notablemente, aunque nuestro plan estaba estancado. De todas formas, esa no era exactamente la palabra adecuada para describir nuestra situación. Lo que ocurría era que no habíamos decidido hacer nada nuevo, ya que lo único que podíamos hacer era esperar, y estaba comenzando a temer que tendríamos que hacerlo durante mucho tiempo.
Kate no parecía estar por la labor de modificar su testamento, aunque sorprendentemente, la comprendía. Si yo fuese ella y estuviese en su misma situación, probablemente necesitaría años para incluir a otro hombre en el contrato. Aún así, tenía la esperanza de que no tardara demasiado en hacerlo.
Por otra parte, mi relación con Jasper iba viento en popa. Nos entendíamos muy bien, y casi nunca discutíamos como solíamos hacerlo antes. Yo no podía ser más feliz, y estaba segura de que ni el dinero lograría aportar más felicidad a mi vida.
Un jueves por la mañana, Kate me encargó que fuera al supermercado porque quería que le hiciese la compra de aquella semana y la de la siguiente. Según me había explicado Jasper, estaba muy estresada por culpa del caso ese tan importante que estaba llevando, y últimamente tenía un humor de perros, así que no me molesté en quejarme. De todas formas, conmigo sólo era amable cuando le convenía.
Después de haberme encomendado aquella ocupación, se encerró en su estudio y allí se quedó.
Me encogí de hombros y me dispuse a cambiarme de ropa para salir a comprar. Una vez lo hice, salí de la casa intentando memorizar todas las cosas que debía comprar.
Ya no me sorprendía encontrarme a Jasper por allí afuera. Se podía decir que la mansión era como su segunda casa, así que me limité a sonreírle antes de acercarme a él cuando lo vi.
-¿Vas de compras? –me preguntó, apoyándose en el coche.
-Sí. ¿Me acompañas? –suponía que me diría que no por Kate, pero no estaba mal que de vez en cuando supiera que lo echaba de menos.
-Claro –contestó con una sonrisa, abriéndome la puerta del coche para que pudiera entrar.
-¿Kate no te buscará?
-No creo. Ya te dije lo ajetreada que está con ese caso, así que seguramente hasta esta tarde no necesitará mis servicios –repuso con una sonrisa.
Aquella última frase no me gustó nada, pero me callé y me metí en el coche. Jasper dio la vuelta al vehículo y subió él también, abrochándose el cinturón cuando lo hizo.
-¿Tú y Kate…estáis mucho juntos? –pregunté, sabiendo que aquella no había sido la mejor forma de preguntárselo. Seguramente no habría entendido lo que en realidad quería saber.
-¿Te refieres a si nos acostamos a menudo?
Me sonrojé ante su franqueza, y después asentí, fingiendo que me observaba las manos.
-No.
-¿No os acostáis a menudo, o directamente no os acostáis? – me sorprendió mi sinceridad.
Jasper me miró de una forma extraña, y a continuación volvió a concentrarse en conducir.
-Sólo lo hemos hecho un par de veces, y ya hace tiempo de eso –me explicó sin quitarle un ojo a la carretera. –Si lo que en realidad quieres saber es si nos hemos acostado durante el tiempo que tú y yo llevamos juntos, la respuesta es no.
Asentí, sin saber muy bien qué más decir.
-No pienses que…me molesta. Bueno, sí que me molesta –acepté cuando me observó por el rabillo del ojo con una sonrisa divertida en los labios. –Pero sé que lo haces por el plan –quería que me viera segura, porque lo último que deseaba era que creyera que era una celosa posesiva. Aunque un poco sí lo era.
-Sí que lo hago por el plan. Te aseguro que no tengo ningún interés en acostarme con ella, y sólo espero no tener que volver a hacerlo.
Sonreí, algo más tranquila tras aquella afirmación.
-No sé a qué ha venido sacar este tema justo ahora –murmuré, para que no pensara que le había estado dando vueltas a esa cuestión día sí y día también.
-Simple curiosidad, ¿no? –preguntó para quitarle importancia al asunto.
Me encogí de hombros y después suspiré, cansada del trabajo.
-¿No crees que deberíamos pensar en cómo finalizar nuestro plan? –escuché que me preguntaba, y ladeé mi cabeza hacia él.
-No sé, de momento no parece que Kate tenga intenciones de incluirte en su testamente. ¿O es que te ha dicho algo?
-No, pero creo que deberíamos ir pensando en cómo vamos a acabar con ella. Nunca se sabe lo que puede ocurrir, y más vale que estemos preparados.
-Sí, es cierto –musité pensativamente, comprendiendo que tenía razón.
-A ver, un disparo o una apuñalada, no, es demasiado complicado, y sabemos que tarde o temprano la policía terminará descubriendo quien la mató –farfulló él, pensando en voz alta, y yo me reí ante aquellas ideas. Jasper no tenía pinta de asesino, sino todo lo contrario. –Veneno ya dijimos que no, la autopsia lo revelará, y después supondrán que hemos sido nosotros cuando sepan que nos hemos largado del país…
-Jazz, si sigues haciendo suposiciones de esas, al final no podremos matarla de ninguna forma porque siempre habrá alguna pega –lo interrumpí al verlo dudar. – Podríamos hacer que se suicide –musité, creyendo que mi idea era mejor que todas las que él había dicho.
-¿Y cómo quieres hacer eso? –preguntó Jasper, observándome con una ceja alzada y con los ojos entrecerrados, como si pensara que era una idea absurda.
-Pues…podemos esperar un poco más, y cuando estemos seguros de que haría cualquier cosa por ti, tú la abandonas de repente. Seguramente se quedará destrozada, y no querrá vivir más –finalicé, sintiéndome orgullosa de mi mente prodigiosa.
-A ver, si no se suicidó cuando falleció su marido, ¿crees que se va a suicidar por mí? –inquirió Jasper sin dejar de mirarme con los ojos entrecerrados, aunque sin dejar de prestarle atención a la carretera.
De acuerdo, mi plan cojeaba un poco…bastante, pero no era mala idea. De ese modo, nosotros no tendríamos nada que ver con su muerte.
-Pues no se me ocurre nada más…a no ser que intentemos hacerle creer a la policía que el asesino fue otra persona.
-No, será mejor no incriminar a nadie más.
Asentí, pensando lo mismo que él. Ya me sentiría mal matando a una persona como para encima culpar a otra inocente.
Jasper aparcó el coche en el aparcamiento del supermercado, y cuando estaba a punto de bajar del vehículo, me detuvo agarrándome de la mano.
-Piénsalo, necesitamos una buena idea –me pidió bajando la voz por si acaso alguien nos escuchaba, y yo asentí para después abrir la puerta y salir del coche.
Ambos nos encaminamos hacia dentro del establecimiento, y una vez dentro, saqué la lista de la compra. Cogimos un carrito para llevarlo todo, porque parecía que Kate quería abastecer su casa como si estuviese a punto de estallar una guerra.
Me di cuenta de que ir a hacer la compra con Jasper era hasta divertido: no dejaba de comentar cosas estúpidas sobre los productos que metía en el carro, y se quejaba porque decía que estaba cansado de dar vueltas por allí. Era como un niño pequeño, y me hacía reír cada vez que empujaba el carro con mala cara.
-Cuando nos casemos, irás a hacer la compra tú sola –me comentó mientras esperaba a que eligiera las manzanas para Kate. Me detuve al instante en el que escuché sus palabras y me giré para observarlo. No sabía si había escuchado bien.
-¿Cuándo nos casemos? –pregunté, parpadeando seguidamente.
-Sí. ¿Qué pasa? ¿Es que no vas a hacer la compra cuando nos casemos o qué? –inquirió alzando una ceja, como si no comprendiera mi cara de sorpresa.
-No, no es eso –aclaré, negando con la cabeza. –Es sólo que no sabía que querías casarte conmigo –le confesé, volviendo mi atención a las manzanas, sabiendo que me había sonrojado visiblemente.
-Claro que quiero –lo escuché decir, y me di la vuelta para colocar la bolsa de las manzanas dentro del carro, topándome de golpe con él. –Quiero eso y mucho más –repuso, asintiendo seguidamente con la cabeza para indicarme que era cierto lo que estaba diciendo.
Sonreí y le eché los brazos al cuello, feliz de poder estar al lado de alguien como él.
-Yo también –le contesté antes de acercar mi rostro al suyo para regalarle un beso.
Sabía que lo más probable era que estuviésemos dando un espectáculo en medio del supermercado, pero me daba igual. En aquel momento sólo existíamos nosotros dos.
-Vaya, esto sí que es una sorpresa –me separé abruptamente de Jasper cuando escuché aquella voz, y me di la vuelta con rapidez para encontrarme a Ben observándonos como si no se creyera lo que estaba viendo.
En aquel momento sólo tuve ganas de esconderme entre la fruta que había delante de nosotros. ¿Por qué siempre me pasaba todo a mí?
-Ben…esto no es…no es…–cielo santo, no sabía ni qué excusa darle. Era obvio que eso era exactamente lo que él había visto, pero se suponía que Ben pensaba que Jasper estaba con Kate, y justo en aquel momento nos había encontrado besándonos. Aquello era simplemente genial.
-Da igual, Alice. No tienes que darle explicaciones a nadie –intervino Jasper colocándose a mi lado, observando a Ben con mala cara.
-No, es cierto. A mí no tienes porqué darme ninguna explicación, pero seguramente a Kate sí que tendrás que dársela –la boca se me abrió casi hasta el suelo. Jamás me habría imaginado que Ben pudiese llegar a ser tan ruin, aunque después comprendí que todo eso lo decía porque estaba celoso.
Me sobresalté cuando Jasper se movió con rapidez, cogiendo a Ben por el cuello de la camisa amenazadoramente.
-¡No! –alcé la voz y me eché hacia delante, intentando impedir la pelea que estaba presintiendo.
-Como te atrevas a decirle algo de lo que has visto a Kate, te aseguro que desearás no haber nacido –lo amenazó Jasper, ignorando por completo mis quejas.
-Suéltalo, por favor –le pedí en voz baja, dándome cuenta de que la gran mayoría de las personas que estaban comprando se habían detenido para contemplar la acalorada discusión.
Jasper lo soltó de malas maneras, pero no dejó de observarlo con ira, y tuve miedo de que empezaran a llover puñetazos.
-Ya veo que es cierto lo que me dijiste. No eres tan especial como yo pensaba –musitó Ben arreglándose la camisa, mirándome a mí en vez de a Jasper.
Asentí sin saber qué decir. Me importaba poco lo que pensara de mí, pero en aquel momento temía que se fuera de la lengua y le contara a Kate lo que había visto.
-No le digas nada a Kate, por favor –le pedí agarrando a Jasper de la mano cuando sentí que estaba dispuesto a lanzarse de nuevo sobre Ben.
Se encogió de hombros con indiferencia, como si le importara poco el tema.
-Haced lo que os dé la gana –murmuró, y supe por su semblante que se sentía avergonzado. Al parecer, había querido hacerse el valiente delante de Jasper y de mí, y había fracasado.
Hizo el ademán de comenzar a caminar de nuevo, pero Jasper le colocó una mano delante, impidiéndole el paso, y yo volví a tensarme. Tenía los nervios de punta.
-Si me entero de que Alice pierde el trabajo por tu culpa, más vale que te escondas, porque si te encuentro, te arrepentirás –volvió a amenazarlo, y después bajó la mano cuando se percató de que Ben no iba a contestarle. Supuse que quería conservar algo de dignidad.
Cuando se alejó de nosotros, volví a respirar tranquila.
-¿Estás bien? –me preguntó Jasper acariciándome el hombro, y yo asentí ausentemente.
-Todo me pasa a mí –musité con la vista fija en la fruta, sintiendo las miradas desvergonzadas de la gente que había presenciado el numerito que habíamos montado.
-No le des más vueltas, sólo está celoso.
Negué con la cabeza, totalmente confundida.
-¿Qué pasará si se lo dice a Kate? –pregunté, esperando que me diera una respuesta diferente a la que me rondaba a mí por la cabeza.
-No se lo dirá –me aseguró él, pero yo no estaba dispuesta a ceder:
-Pero, ¿y si lo hace?
Jasper me miró con el ceño fruncido, y después suspiró.
-Supongo que…el plan se irá a pique. Imagino que a ti te despedirá y a mí me enviará a la porra, por no decir a otro sitio peor –me contestó, intranquilo.
-¿Crees que ella nos denunciará? –hablé bajito mientras comenzaba a caminar de nuevo, arrastrando el carrito.
-No. Si Ben se va de la lengua, sólo le dirá que nos ha visto besándonos, porque él no sabe nada del plan, ¿no?
Negué con la cabeza, todavía pensativa.
-Entonces no hay ningún problema. Kate no sabrá nada de nuestro propósito, así que no tiene porqué denunciarnos. Por desgracia, no es la primera ni será la última mujer a la que le están poniendo los cuernos.
-Baja la voz –le pedí al percatarme de que estaba hablando demasiado alto.
Resoplé, teniendo ganas de marcharme de allí. La gente no dejaba de mirarnos, y dejé de concentrarme en la compra. Tenía un mal presentimiento respecto a Ben, y sólo esperaba que no fuese tan miserable como me había parecido antes.
Uhh... Ya los han pillado u_u ¿Qué creéis que pasará a continuación? ¿Pensáis que Ben se irá de la lengua? Se aceptan propuestas ;P
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy^^
¡Nos leemos el viernes!
XOXO
