Titulo: Memorias de Jersey
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 1,131
Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.
Universo: -
Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.
Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, como no sé el apellido de Rachel, me lo he inventado y, si, en ésta memoria aparece Rachel. Si~, que rápido pasa el tiempo. La verdad no estoy muy emocionada en como quedo la memoria, pero está bien en medida. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!
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Memoria Diecinueve
By: eminahinata
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Daniel Williams, de veintitrés años, vio la figura inmóvil y pálida de su mejor amigo en la cama del hospital, un fuerte agarre en su mano queriendo que el calor llegara al otro cuerpo, claramente no logrando eso. La piel de Ilyan se sentía fría a su tacto y eso lo hacía miserable. Realmente miserable.
En ese momento él se encontraba en la hora de su almuerzo y Rick había dicho algo de hacer unos mandados, por lo que decidió pasar un rato con Ilyan. Los niños se encontraban con la Sra. Peterson, la amable esposa del jefe de bomberos, primo de su compañero de patrulla y mentor, así que no los había traído consigo como hacía cada vez que venía a visitar a Ilyan. Él quería que los niños conocieran a su padre y siempre les animaba a que le hablaran cuando venían de visita, aún cuando lo único que digieran fueran balbuceos que él en ocasiones no entendía tampoco. Pero era lindo verlos en ese momento, su corazón queriendo estallar en su pecho como si fuera una bomba de tiempo.
El pensamiento lo hizo sonreír, ejerciendo un poco más de fuerza en su agarre, esperanzado de que el otro le devolviera el gesto. Espero y espero, pero nunca llegó, por lo que suspiro un poco resignado. Se acercó aun más, con lo que le permitía el borde de la cama y la silla en donde se encontraba sentado, y con su otra mano aparto los mechones de cabello azabache de la frente del Wolfe. Su cabello estaba muy largo, había notado, y nunca lo había tenido de ese largo. Seguro y cuando despertara lo primero que haría Ilyan sería ir a cortarse el cabello. Y entrar al gimnasio. Y comer pizza. Y exigirle que le cocine la pizza.
−Danny –volteó sobre su hombro para ver a la encantadora Daisy vestida con su uniforme de enfermera, una bandeja en sus manos. Él parpadeo y la enfermera rio con suavidad−. No has comido y todos andan preocupados –dijo con una tierna sonrisa, haciendo sonrojar al policía novato en su uniforme azul.
Y era cierto, todos en el hospital, especialmente las enfermeras y enfermeros, se preocupaban mucho por ese amable policía. Era un buen hombre, después de todo.
−Gracias, Daisy –sonrió tímidamente, aceptando la bandeja que se le extendía y soltando la mano de Ilyan en el proceso−, se me había olvidado –admitió suavemente.
−Lo sé, por lo que no te preocupes –acarició suavemente los mechones rubios con ternura, como una hermana mayor cuando reprende con cariño a su hermanito−, nosotros estamos aquí no sólo para cuidar a los enfermos, sino que también a los que acompañan a los enfermos. Así que come, porque no quiero que Ilyan luego me de la lata por no cuidarte –ambos rieron ante eso y con otro 'gracias', Daisy salió para seguir con su ronda.
Él comió lentamente, su mirada perdida en la baldosa del suelo, antes de posarla de nuevo en la cama y ver con nostalgia a su amigo.
Hacía unas semanas había conocido a ésta mujer, morena y con un acento británico marcado, mientras se encontraba esperando a Rick en la patrulla, estacionada frente a la librería, cuando dicha mujer se estrello contra la patrulla. En un principio se había asustado y apresurado a salir, pero cuando vio a la joven mujer que salía del asiento del piloto, completamente avergonzada y pidiendo disculpas, esa sensación de quedarse sin aliento se apodero de él.
Él había sonreído a la mujer, quien se presento como Rachel Manso, y mientras esperaban a la grúa, habían empezado a hablar, él haciéndola reír y él sonriendo en el proceso. Era extraño, porque con la única persona que se sentía de esa forma era con su mejor amigo, pero lo que sintió en ese momento era algo que lo dejo confuso. Así que cuando llego la grúa ya ambos habían intercambiado números y quedado para tomar un café la próxima semana.
En el transcurso Rick se había acercado, arqueando una ceja con una sonrisa burlona antes de negar con la cabeza y dar media vuelta para rellenar papeleo.
Él no había dicho nada a nadie, no de lo que había sucedido y lo que sintió, y temía que si lo decía en voz alta algo malo sucediera. Lo cual era tonto e irracional y Emily ya le había dicho muchas veces que saliera en citas y por lo tanto lo que estaba haciendo no era malo, ¿verdad?
Negó con la cabeza y con asombro vio que en el lapso había terminado su almuerzo. Eso de perderse en la mente era algo peligroso, anotó.
Volteó a ver a su mejor amigo y suspiró, antes de dejar la bandeja en la mesita cercana y volverse de forma que su cuello no doliera en la posición. Respiró hondo y lo dejo salir:
−Hace una semana… −susurró, viendo sobre su hombro y regresando la vista−, conocí a esta mujer. Realmente bella, debo recalcar. Y hemos quedado para un café y en alguna parte de eso me siento como cuando teníamos catorce y me dijiste que fuéramos a comer helado y… ya sabes, esa sensación abrumadora. Y estoy aterrado de quedar como un idiota frente a ella –rió suavemente.
El pitido de monitor cardiaco fue su única respuesta.
−Su nombre es Rachel, por cierto, y es británica. No le pregunte de donde, pero no suena como el mismo acento de Ianto, así que dudo que se de Gales. ¿Tal vez de Escocia? Pero para el caso nunca he escuchado un acento de Escocia, así que no estoy seguro –tomó la mano con suavidad−. Y estoy nervioso y, por muy tonto que suene, me gustaría que pudieras decirme algo, lo que sea, para que mis nervios se alejen y me dejen impresionar a ésta mujer, que es realmente hermosa, por si no te lo había dicho –acarició la piel del dorso con ternura, antes de levantarse y depositar un beso en la frente de Ilyan−. Te amo –susurró a su oído para luego tomar la bandeja y salir de la habitación.
En el pasillo lo esperaba Rick, quien comía unos pasteles que su madre había preparado ese día para que los llevara al otro policía, y cuando se acercó éste le palmeo la espalda con cierto cariño.
−Vamos, novato, es hora de seguir con el patrullaje –sonrió para alejarse comiendo el pastelito. Él asintió distraídamente, dejando la bandeja en una carretilla cercana, para seguir a su superior con un paso más rápido.
El viernes tenía una cita y tenía que pensar en cómo decírselo a su familia para que cuidaran de los niños. Su madre iba a ser un dolor de cabeza.
Sonrió con cariño.
Cuatro meses más tarde, Ilyan despertó de su coma.
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