¡Muy buenas a todas y a todos!

Un nuevo viernes ha llegado así como el momento para una nueva actualización. En esta ocasión les traigo un capítulo más largo de lo habitual pero es que en él aclararemos muchas cosas. Se revelará el motivo por el cual Pacifica regresó a Reverse Falls entre otros datos interesantes.

Por otra parte, hay varias cosas importantes que quisiera comentarles, pero eso lo dejaré para el final. De momento espero que disfruten del capítulo. Muchas gracias por sus comentarios y un especial saludo y felicitación a mis lectores SaderWolf y Camiluss por sus cumpleaños. *Les avienta confeti en la boca*. ¡Pásenla bien!

Gravity Falls Es una obra perteneciente a Disney. Todo lo escrito y expresado dentro de este Fanfic tiene como propósito principal el enriquecer al Fandom de la misma. Todos los personajes utilizados dentro de esta historia son una creación y propiedad original de la talentosísima y brillante mente e ingenio del animador estadounidense: Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales. ¡Disfrútenlo!

Reverse Falls Fanfic: Ojos de Demonio

Capítulo 20: "Temor"

—Esos ojos... ¿Por qué...? ¿Por qué esos ojos de nuevo? —Dijo Pacifica, dándose cuenta de que sus movimientos se habían vuelto torpes y lentos en cuanto esta quiso retroceder—. ¿Qué está pasando? Él no trató de contenerse. Él en verdad quiso matarme...

—Te ves nerviosa. ¿O es que acaso estás asustada? —Preguntó Dipper, sonriendo malicioso y mofándose del comportamiento de Pacifica—. ¡Patético! Y yo que pensaba ingenuamente que estabas lista para dar el siguiente paso y afrontar nuevos retos. ¡Qué gran decepción! Lamento ser yo el que te diga esto, preciosa... Pero con esa expresión de cachorro asustado nunca llegarás a ninguna parte. Un hechicero debe mostrar convicción en todo momento. Un hechicero no muestra temor. Lo único que consigues con tu absurdo miedo es que me irrite. Así jamás podrás aprender a dominar la magia. ¡Así jamás podrás convertirte en una hechicera de elite!

—¿Y quién te dijo que yo quería convertirme en una hechicera en primer lugar? Tú fuiste el que me orilló a esto... —Apretó fuertemente los dientes, sintiéndose en conflicto consigo misma a causa de la dispersión de sus ideas y emociones—. Es más... No sé qué estoy haciendo en este lugar. Pensándolo bien... No quisiera convertirme en una hechicera. Yo nunca quise esto...

—¡Oh! ¿Estás segura? ¿Por qué no hacemos una recapitulación? —Dipper chasqueó sus dedos, transformando la ambientación en tan solo un segundo, cambiando el abrumador fondo negro por un entorno mucho más amigable y familiar para Pacifica, siendo este las inmediaciones del bosque más próximas a la Cabaña del Misterio—. Dime, ¿Recuerdas esta escena? —Preguntó el muchacho, mostrándole a su nueva aprendiz una visión de ella misma en el momento exacto en el que descubrió la ubicación secreta del escondite del diario número tres, el mismo día en el que había arribado a Reverse Falls en compañía de sus padres y de su primo Gideon, hacía ya cuatro años.

—Soy yo... El día que llegue al pueblo... ¿Cómo...?

—No te preocupes. Tu "yo" de hace cuatro años no puede vernos. Esta es una simple proyección, extraída de un fragmento de tu memoria genética que se encontraba almacenado y escondido dentro de los más recónditos rincones de tu mente.

—¿Por qué me estas mostrando esto?

—Durante décadas, ese diario se mantuvo oculto de la vista del mundo, hasta que un día, una entrometida chica hambrienta de misterios lo extrajo de su lugar de eterno reposo. Pudiste devolverlo al sitio en dónde se encontraba y nada de esto hubiera ocurrido. Hubieras seguido tranquilamente con tu vida de hippie ambulante junto a tus padres como si nada hubiera ocurrido. Hablas de que tú nunca pediste convertirte en una hechicera, pero la verdad es que si tú nunca te hubieras esforzado arduamente en descubrir los secretos que resguardaba ese diario infernal, aún a pesar de las advertencias que Mabel y yo te dimos, no estarías atravesando por esta clase de situaciones. Pero para tu mala suerte, ya es muy tarde para lamentarse. Ahora ambos estamos metidos en un peligroso juego del gato y el ratón, así que la única opción viable que te queda, si es que no quieres convertirte en el ratón, es aceptar las normas y jugar con destreza e inteligencia. De lo contrario, no serás más que un insignificante y desechable peón. ¡Muy bien! Creo que es hora de hacer un pequeño ajuste al escenario.

Dipper tronó sus dedos por tercera vez, difuminando la proyección del recuerdo de Pacifica en un segundo y reemplazándola por una nueva y tangible visión, siendo esta una réplica exacta del poblado de Reverse Falls. Tanto sus calles, comercios y viviendas, así como el extenso bosque que lo rodeaba todo, estaban en el lugar que les correspondía. Con la única excepción de que la presencia de sus pobladores no se veía por ninguna parte. Era un auténtico pueblo fantasma.

—¿Estamos de vuelta en el pueblo? —Preguntó la joven, mirando con espasmos cómo todo se transformaba a su alrededor.

—No te confundas. Te recuerdo que en el mundo real, tu yo aún nos encontramos dentro del Cubiculum Mentis. Este solo fue un pequeño cambio de atmosfera para que te sientas más como en casa. ¿Es nostálgico, no es así? Pero regresando a lo nuestro... ¿En qué estaba...? ¡Oh sí! ¿Ahora lo recuerdo! —Una vez más, se abalanzó sobre Pacifica, intentando encajar su daga en el estómago de la joven. Pese al ataque sorpresivo, Pacifica volvió a esquivarlo a tiempo, dejándose caer hacia atrás—. Tus reflejos siguen siendo admirables, pero me pregunto... ¿Por cuánto tiempo más podrás seguir evadiendo mis ataques? Dime, ¿Acaso no piensas contraatacar?

—Cuando me dijiste que me ayudarías a entrenar... Esto no era exactamente lo que tenía pensado. —Retrocedió un par de pasos, manteniéndose al margen de las piernas y de los brazos de Dipper en caso de que quisiera efectuar un nuevo e imprevisible ataque—. De haber sabido que querías matarme, me hubieras dejado morir en el bosque.

—Creo que aún no te das cuenta de cuál es tu propósito en este lugar, ¿Cierto? —Sonrió, pasando su mano a través de su cabello para reacomodarlo. Acto seguido, le clavó la mirada, penetrante, como si quisiera escudriñar sus más recónditos pensamientos—. ¿Acaso ya olvidaste lo que te dije hace unos momentos? Un hechicero no debe mostrar temor ante nada, y por desgracia, yo percibo mucho temor en ti, Pacifica. ¿Crees que yo busco asesinarte? No hay nada en este mundo que me gustaría menos... Pero tú aún no confías en mí. ¡No! Tú aún me percibes como el enemigo que conociste hace cuatro años.

—Eso... No es cierto... —La joven agachó la mirada.

—¡NO ME MIENTAS! —Dipper alzó bruscamente el tono de su voz, ocasionando que Pacifica se alarmara—. Sí me miraras de una forma distinta... Sí tan solo tuvieras un poco de confianza en mí... No estaría en este lugar intentando encajarte esta daga en el estómago.

—¿A qué te refieres...?

—Esta habitación, saca a relucir los más profundos temores de las personas y las obliga a combatirlos frente a frente. Todo aquello que más pavor te infunda, se verá materializado en este lugar e intentará acabar contigo a menos de que hagas algo al respecto. Tú piensas que disfruto esto, pero la verdad es que lo único que intento hacer es protegerte.

—¿Protegerme? ¿Protegerme de qué?

—De ti misma... —En ese momento, los ojos de Dipper brillaron con una intensidad jamás antes vista. La flama escarlata reflejada en sus pupilas fue apreciada por Pacifica, solo instantes antes de que el joven hechicero levantara su brazo y apuntara con su brazo extendido hacia ella. Entonces, Pacifica alcanzó a escuchar las palabras que la obligarían a escapar enajenadamente de aquél sitio—. Océano oscuro, océano profundo, como un manto de llamas. Quémalo y bórralo con tu preciosa luz. Vida y muerte, atadas a su suerte. Camino de paz, camino de armonía. Júzgalos y purifícalos. Ocaso perpetuo, cubierto de cenizas, consúmeme y redímeme de mis pecados. ¡Magia Destructora Número 79! ¡Abrasa!

Una vez finalizado el cántico, el pueblo entero se vio sacudido por un violento terremoto, cuya fuerza fue más que suficiente para que las casas y los edificios aledaños a la avenida principal colisionaran uno detrás de otro. A sí mismo, las calles, en conjunto con las montañas más próximas, se fragmentaron en pedazos. Separándose, para así dar origen a colosales grietas en la superficie del suelo y desde cuyo interior emergió un torrente de incandescentes llamaradas de fuego azul, mismas que se elevaron hacia el cielo en forma de gigantescas columnas para finalmente mezclarse entre ellas y fundirse en una sola cúpula de calor, envolviendo y atrapando a Pacifica y al pueblo en su interior.

—El fuego... —Prosiguió Dipper, emergiendo y caminando con elegancia desde el fondo de una de las columnas sin que las flamas lo consumieran o lo dañaran, hasta quedar de frente a pocos pasos de Pacifica, quien no tardó en comenzar a experimentar los sofocantes efectos de permanecer dentro del domo—. Es uno de los cuatro elementos de la naturaleza. El creador de la vida y símbolo del poder. Se desarrolla, se expande y es capaz de manifestarse en distintos planos de dentro de nuestra propia realidad. Si queremos aprender a utilizar y a controlar su fuerza, depende de nosotros mostrarle el debido respeto. Pero... ¿Qué sucede cuando el exceso de soberbia se antepone a nuestras emociones?

—No... Por favor... No lo hagas... No sigas con esto... —Pacifica suplicó en cuanto Dipper comenzó a indagar sobre aquél oscuro secreto que trataba de mantener oculto a toda costa.

—Creo que ya comenzaste a descifrar hacia dónde quiero llegar. —Sonrió de forma meticulosa—. ¿Duele? ¿No es así? Saber que tú fuiste la única responsable de la pérdida de las dos personas más importantes en tu vida.

—Ya basta... —Se dejó caer de rodillas, cubriendo su boca con sus dos manos, permitiendo que sus lágrimas se desbordaran de sus parpados para inundar sus mejillas.

—¿Y todo para qué? Tan solo por querer demostrarte a ti misma que valías más de lo que en realidad eres. Así que ahora dime, Pacifica... ¿Estás segura de que jamás quisiste aprender los más grandes secretos de la magia?

—Detente... Por favor... Ya no sigas... —Los sollozos de Pacifica se intensificaron el triple. Entonces, una serie de amargos y dolorosos recuerdos se apoderaron de su cordura, provocándole un severo ataque de pánico—. ¡SÁCAME DE AQUÍ! ¡DÉJAME SALIR! ¡NO QUIERO ESTAR EN ESTE LUGAR! ¡SÁCAME! ¡SÁCAME!

En ese momento, Pacifica abrió los ojos, completamente aterrada, como si hubiera despertado después de haber vivido en carne propia la más terrible de las pesadillas concebidas de todos los tiempos. Una vez consciente, la joven se dio cuenta de que se encontraba de vuelta en el Cubiculum Mentis. La temperatura en el ambiente había regresado a la normalidad y la ilusión del pueblo y el valle adjunto siendo devorado por las llamas se había desvanecido. Como si nada hubiera pasado. Sin embargo, aquello no fue lo único que Pacifica logró diferenciar del resto, ya que alrededor de su cuerpo, pudo palpar un ligero estrujamiento y que era provocado por los cálidos, fuertes y al mismo tiempo, acogedores brazos de Dipper, el cual los utilizaba para fundirse con ella por medio de un confortable abrazo.

—Lo hiciste bien, Pacifica... —Dipper incrementó la intensidad del noble gesto, lo suficiente como para indicarle a Pacifica que ahora se encontraba a salvo. Acto seguido, la chica perdió todas sus fuerzas y se desvaneció en medio de un llanto poco más que ensordecedor y que estremeció la totalidad del complejo—. Lo hiciste muy bien...

-o-

Cuando Pacifica recobró el conocimiento, fue la abrumadora oscuridad de la habitación, junto con la suavidad de la almohada bajo su cabeza y la frescura de las sabanas enrolladas entre sus piernas, parte de algunas de las primeras sensaciones que su debilitado cuerpo pudieron ser capaces de percibir. Recostada de lado con vista hacia uno de los muros internos, Pacifica intentó moverse para intentar darse la vuelta completa, lo cual le resultó imposible en cuanto se dio cuenta de que los músculos de sus piernas le dolían enormemente, como si hubiera participado en un triatlón de talla olímpica. No obstante, Pacifica no se inmutó en lo más mínimo, ni trató de convencerse a sí misma de que todo había sido un mal sueño. Muy por el contrario, estando plenamente consciente de todas las sorpresas tanto agradables, como desagradables que el mundo de la magia reservaba para ella, Pacifica sabía perfectamente, que todo lo que había vivido había sido completamente real, aún estando lúcida de la clase de problemática en la que se había visto involucrada. Fue entonces, cuando supo de alguna manera, quizá por una incómoda presencia, que no se encontraba sola dentro del cuarto.

—Fracasé... ¿No es cierto? —Pacifica preguntó, con la esperanza de que la persona que en ese instante tenía en su cabeza le pudiera dar una contestación ante su duda.

—Yo no lo llamaría precisamente un fracaso. —Dipper respondió, desde un aterciopelado sofá de una sola plaza localizado en el lado opuesto de la misma habitación, hundido y con la vista caída, dándole credibilidad a las sospechas de su invitada.

—¿Por qué lo hiciste, Dipper? ¿Por qué utilizaste los recuerdos de la muerte de mis padres para torturarme de esa manera? Nunca te mencioné nada al respecto... Fue ese maldito lugar el que te lo mostró todo... ¿O me equivoco?

—El Cubiculum Mentis... Me permite tener un control absoluto sobre la mente de la persona que va a ser inducida al entrenamiento, concediéndome un acceso total a todos sus recuerdos. Cuando entraste por primera vez pude verlo todo... El accidente... Ahora entiendo los motivos del porqué regresaste a este pueblo. Ahora sé porqué la guarida del Cambia-formas fue el primer sitio al cual tenías pensado dirigirte. Pretendías utilizar el "Encantamiento Número 102". ¿Cierto? Estoy seguro de que no eres tan tonta e ilusa como para no saber que ese hechizo está estrictamente prohibido en todas las dimensiones dadas las normativas impuestas por el Tribunal Mágico y que su uso está penado con la muerte. Entiendo tu situación y puedo comprender que hayas querido utilizarlo con la intención de devolverles la vida a tus difuntos padres, aún teniendo en cuenta que Stanford lo creó con el único propósito de engañar a la muerte y vivir para siempre. Pero... ¿Estás realmente consciente de lo que se necesita para llevarlo a cabo?

—Sí, lo estoy... —Se mordió el labio inferior—. Stanford lo describe como un proceso sencillo, aunque tal vez eso solo lo dijo para referirse a hechiceros que se encuentran a su mismo nivel. Según el diario, los ingredientes a utilizar son: Ocho dientes de Gnomo del bosque, siete alas de Ojocielago, una docena de plumas de Halcopulpo, cuatro ojos de Geoditas, así como dos pequeñas muestras de ADN. La primera de ellas, procedente del Cambia-formas y la segunda, del empleador. Pero eso no es todo, ya que aún requeriremos de un ingrediente extra. Quizá el más importante de todos... El cuerpo con vida de un ser humano escogido al azar. El cual procederemos a utilizar como un sacrificio. —Pacifica dijo sin trabas en su lengua, demostrando una frialdad sin igual—. Lo primero que tenemos que hacer, es dibujar dos círculos con una estrella de diez lados pintada en el centro sobre un área lo suficientemente amplia y al aire libre. Para crear el primero de ellos, debemos emplear la sangre de nuestro hombre o mujer seleccionados como medio, mientras que para el segundo de los círculos, es indispensable utilizar la nuestra.

Dipper escuchaba atentamente las palabras de su inquilina, en silencio, cayendo en la cuenta que Pacifica estaba enterada de todos los requerimientos por más repugnantes que estos fueran.

—El siguiente paso en la formula, es mezclar todos los ingredientes antes mencionados y molerlos hasta que la consistencia de la aleación resulte en una espesa y pastosa sustancia de color purpura, la cual deberá ser ingerida en su totalidad por nuestra víctima. Esto lo pondrá en un estado de obediencia absoluta, dándonos la capacidad de manipular sus movimientos a voluntad. A continuación, colocaremos a nuestro conejillo de indias dentro del primer círculo, recostado. Entretanto, nosotros nos ubicaremos sobre el segundo exactamente en la misma posición. Es en ese entonces, que la transformación deberá dar comienzo. El ADN del Cambia-formas, mezclado con el nuestro en el estómago de nuestro amigo provocará que su apariencia cambie, transformándolo en una copia exacta, de nosotros mismos. Por último, recitaremos con voz alta y clara el cántico para activar el hechizo "Número 102", cuyas habilidades consisten en ser partícipe de un intercambio de almas. De tal forma, que una vez completado el hechizo, nuestra alma será trasferida hacia el nuevo cuerpo. Gracias a esto, podremos utilizar el tiempo de vida restante de nuestra víctima como si fuera nuestro. En pocas palabras, su esperanza de vida se le sumará a la nuestra, concediéndonos la dicha de alargar nuestra vida de manera indefinida, ya que este procedimiento puede realizarse casi de manera infinita y sin ninguna clase de riesgo para el empleador. Caso contrario al de nuestro individuo, el cual perderá la vida de manera instantánea. —Hizo una breve pausa para inhalar un poco de aire por medio de sus fosas nasales para expulsarlo a través de su boca—. Pese a que nunca fue puesto a prueba, Stanford asegura en su diario, que este hechizo es incluso funcional en personas ya fallecidas con el fin de regresarlas a la vida. Siempre y cuando tengamos en nuestro poder un poco del ADN de la persona occisa en específico. Sin embargo, es a partir de este punto cuando todo se complica... Para ello, debemos realizar una serie de pasos adicionales. Se exige realizar un viaje a la Dimensión Transitoria. Un lugar aislado, al cual se dirigen las almas de todos los seres vivos fallecidos de todo el universo y todas las dimensiones una vez que han completado su etapa de vida en el plano físico, para posteriormente ser juzgados por el Bebe de la Muerte y así ayudarlos a trascender hacia un plano distinto de existencia. Una vez ahí, se tiene que hacer uso de un artefacto conocido como "El Transgresor Dimensional". Tal y como lo dictan sus palabras dentro de las páginas del diario, este objeto, es capaz de aprisionar una o varias almas para guiarlas de vuelta a nuestra realidad y de esta forma realizar el consecuente hechizo. Lo pensé durante mucho tiempo... Y llegué a claudicar en un par de ocasiones... Pero no quería que esto terminara de esta forma. No podía aceptarlo. No podía vivir tranquila sabiendo lo que hice gracias a mi estupidez. Debido a ello... He hecho cosas terribles, de las cuales me arrepentiré hasta el último día de mi vida.

—Ahora me doy cuenta y con asombro, de que estabas al pendiente tanto de las técnicas más apropiadas para llevarlo a cabo, como de sus riesgos... Y con eso me refiero a todo lo que ello implica... Eso significa, que estabas dispuesta a sacrificar a dos personas inocentes, con tal de devolverles la vida a tus padres. Eso es bastante lúgubre y frío hasta para alguien como...

—No del todo inocentes. —Prosiguió la muchacha—. Pensaba utilizar algunos de los reos capturados en la misma prisión local en dónde encarcelaron a Mabel hace cuatro años. Gente sin escrúpulos sin valores morales y nada que perder. Sin embargo, ahora me será imposible conseguirlo ya que te deshiciste del Cambia-formas. Pero no estoy molesta contigo, ni tampoco me siento triste... Me arden los ojos de tanto llorar. Estoy cansada de hacerlo. Quizá sea el momento para mí de seguir con mi propia vida y dejar de ilusionarme con cosas absurdas... Es decir... No sé ni siquiera qué es un maldito "Transgresor Dimensional", ni mucho menos en dónde puedo encontrar uno. ¿En qué demonios estaba pensando? Soy una estúpida... Ni siquiera sabía en qué diablos me estaba metiendo. Quizá, es posible que de manera involuntaria, haya estado buscando mi propia muerte con la esperanza de volver a ver a mis padres en un plano diferente. Y es que... Tú no tienes idea de la clase de infierno por el que tuve que pasar. Aunque... Te doy la razón... Yo fui la única responsable de lo que sucedió. Al querer medir mis propias habilidades, el hechizo que me propuse a hacer era demasiado avanzado para alguien de mi nivel. En consecuencia, destruí la vagoneta de mis padres, con ellos adentro... Sostener sus cuerpos calcinados entre mis brazos ha sido la experiencia más traumatizante por la cual he tenido que atravesar. Tal vez el hecho de haberme torturado con esos malos recuerdos sirvió para darme cuenta de lo realmente estúpida que soy.

—Pacifica... No se trata de tortura. Para que un ser humano ordinario sea capaz de controlar la magia a su antojo, este debe encontrar un fuerte catalizador. Ósea, una emoción primaria que le permita encontrar su camino y propósito. Sin embargo, para ello, esa persona debe de eliminar todos sus temores. ¿Recuerdas cuando te dije que quería salvarte de ti misma? Era esto a lo que me refería desde un principio. Cuando el catalizador de un mago proviene del miedo, este podrá desatar un poder inimaginable y tan terrible para imaginarlo, el cual le será imposible controlar y terminará siendo consumido por él, ocasionando que sus pensamientos se corrompan y sus deseos por adquirir más y más poder aumenten gradualmente. Esto fue lo que le ocurrió a Stanford durante su juventud. Su miedo constante hacia la muerte y a la fragilidad de la vida humana, fue lo que lo orilló a buscar una manera de solucionarlo, llevándolo a realizar numerosos experimentos que culminaron con la creación del hechizo número 102. Esa es la razón por la cual te lleve al Cubiculum Mentis, para que combatieras y eliminaras tus temores uno por uno. Lamento mucho la pérdida de tus padres y lamento sí pensaste que utilicé la situación como una vía solo para torturarte. El entrenamiento no salió como esperaba... —Suspiró—. ¿Sabes, Pacifica? Por alguna razón... Últimamente nada parece funcionar como lo tengo estipulado.

—Yo más bien diría... Qué funcionó mejor de lo esperado... —Consiguió girar el cuerpo en esta ocasión, dirigiéndole una sonrisa a Dipper—. Gracias, Dipper... Por haberme hecho recapacitar en mi decisión. Necesitaba hablar de esto con alguien. Es solo que no encontraba a la persona indicada. Me lo guardé por tanto tiempo dentro de mi pecho que perdí el rumbo de mi vida por algunos momentos... Y todo a causa del insaciable deseo por traer de regreso a mis padres.

—No fue nada... —Murmuró, notando como la temperatura de su cuerpo se elevaba luego de haber contemplado la dulce expresión en el rostro de Pacifica. Fue en ese momento, cuando por primera vez, Dipper quedó enganchado a sus ojos, los cuales le devolvían la mirada de una manera especial, cómo si se hubieran vuelto incapaces de volver a ver a otra persona—. Bien... Creo que es momento de dejar que descanses. Aún faltan cuatro horas para que amanezca y deberías intentar dormir un poco. Nos veremos en la mañana.

—¡Dipper, espera! —Pacifica lo detuvo a medio camino entre la silla y la puerta. Por lo tanto, sus mejillas ardieron—. Si no te molesta... Quisiera que... Me acompañaras esta noche...

—¿Acompañarte? —El corazón de Dipper latió a mil por hora.

—No quiero sentirme sola... Después de hacer un recuento de todas las cosas horribles por las cuales he atravesado, el sentimiento de saber que no existe nadie en quien pueda contar se ha vuelto muy presente... Y es que... A decir verdad... No quisiera volver a sentirme sola nunca más... ¡Por favor, Dipper! Quédate conmigo esta noche. Te lo suplico... —Pacifica se orilló hacia el costado izquierdo de la cama, para que Dipper pudiera caber sin mayores dificultades. Por su parte, el muchacho tragó una gran cantidad de saliva y como si su cuerpo se hubiera puesto de repente en modo automático, se dirigió hacia la cama en dónde Pacifica lo aguardaba.

—¡Vamos, Dipper! Acércate. —Dijo la rubia, volviendo a mostrar su bella sonrisa, la cual una vez más, dejó cautivado a Dipper—. Ven aquí conmigo... Te prometo que no muerdo. —Finalizó con un coqueto guiño de su ojo derecho.

Sin poder responder o reaccionar adecuadamente ante la pequeña guasa, Dipper se sentó sobre la cama, accediendo a desabrocharse y a quitarse los zapatos, para enseguida descolgar su chaleco y depositarlo sobre la silla que había utilizado previamente para sentarse, con el fin de que no se arrugara. En ese momento, una vez que Dipper encontró su lugar sobre las sábanas, Pacifica tomó su lugar, dándose la media vuelta y rejuntando su espalda contra el pecho de Dipper. Acto seguido, tomó la mano del muchacho para pasarla por encima de su propio cuerpo, consiguiendo que este la abrazara desde su retaguardia.

—Buenas noches, Dipper. —La joven se despidió, cerrando los ojos y sin dejar de sonreír.

—Buenas noches... Pacifica... —Dipper correspondió el gesto, sujetando la mano de su acompañante con fuerza, entrelazando sus dedos con los de ella y dejando escapar una sonrisa propia, producto de tener cerca de él y bajo su protección, a la única chica en toda su vida por la cual no había podido conciliar el sueño de forma regular desde hacía cuatro largos años al momento de verla partir y sin tener la completa certeza, de que pudiera ser capaz de volver verla.

Continuará...

¿Qué creyeron que ya empezaríamos con el lemon? Pues no, todavía no. Pero al menos Dipper y Paz ya tuvieron un bonito encuentro, el cual los llevará a volverse más cercanos el uno con el otro con el paso del tiempo. Ellos deben comprender que se necesitan si es que quieren sobrevivir, sobre todo ahora que ambos han perdido a sus padres. Pero hablando de padres, ahora sabemos cómo fue que fallecieron los señores Southeast. Es una pena... Eran buenas personas. No como sus contrapartes de la serie original.

Bueno, es hora de pasar a lo siguiente y es que... ¿Qué me dirían si les dijera que a esta historia le restan únicamente 10 capítulos más? Pues sí, la cuenta regresiva comienza y a partir del próximo capítulo pueden empezar a contar los capítulos restantes. Pero para hacérselos más sencillo, este fic acabará en su capítulo número 30. (Y sí, el capítulo con lemon está dentro de esos 10 capítulos por si se lo preguntan) Sé que por lo general cuando digo que faltan tantos capítulos par que algo termine suelo cambiarlo todo a la mera hora. Pero en este caso es diferente, ya que me puse a estructurar con calma cada uno de los capítulos restantes y ahora que sé lo que contendrán cada uno puedo afirmar que esto está por terminar.

¡Ah! ¡Pero atentos! Qué el hecho de que este fic termine no significa que esta historia haya llegado a su final. Lo que planeo hacer es como una pequeña trilogía y "Ojos de Demonio" es solo el primer libro de esa trilogía. Una vez que este fic haya terminado, dejaré pasar un lapso tiempo mientras construyo la trama para el segundo libro, el cual de momento aún no tiene un título definido. Sí me lo preguntan, estoy muy emocionado por darles a conocer ya el final de esta historia y me propongo el objetivo de hacerlas y hacerlos llorar con su final.

Bien, eso ha sido todo de mi parte y nos leeremos el próximo viernes 26 de mayo para la próxima actualización. ¡Pásenla bien! Tengan un buen fin de semana y si les gustó o no el capítulo, ustedes ya saben qué hacer. ¡Chao!