Antes que nada, quiero pedirle una disuclpa a todas aquellas personas que estaban siguiendo la historia y que han tenido que esperar casi un año para ver la continuación de la ultima actualización, han sido muy gratos sus diferentes mensajes y también quiero pedir disculpas por no responderlos, pero realmente cuento con muy poco tiempo y bueno, ya tenía avanzados unos capitulos, pero quería subirlo hasta tenerlo finalizado, pues por el tiempo había perdido levemente la linea de la historia, claro que la recupere. Mi ausencia se debio a mi entrada a la Universidad, sin duda que quita tiempo y la segunda razón fue la perdida de un familiar que era uno de los pilares más importantes en mi vida… Por esta razón me aleje de este medio y esta historia la cual me encanta y disfruto mucho hacerla, sinceramente pido disculpas por esta desconsideración tan grande pues sé que muchos de ustedes han perdido la linea como yo espero puedan seguir la historia nuevamente, pero prometo que no volvera a pasar y espero que disfruten con este capitulo y los siguientes, les deseo una linda semana.

AnaIz16

Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Capitulo 21

Akane se colocó aquellos pendientes que había guardado para una ocasión especial. Su padre se los había regalado el día de su promoción. Llevaba un hermoso vestido de color negro, combinado con unos zapatos del mismo color, que resaltaban la palidez de su piel, pero hacían un hermoso contraste. Su cabello estaba perfectamente cepillado, y el maquillaje era casi invisible, no había ninguna exageración en él. Se veía fabulosa, sonrió por eso.

—¿Crees que de verdad le gustas a Ranma? —cuestionó una voz que se dirigía del marco de su puerta, Akane no tuvo que girar su cabeza, la reconoció de inmediato y sintió como su estomago se anudaba, por la rabia.

—¿Qué quieres, Shampoo? —preguntó de mala gana, Shampoo ni siquiera, entro. Se cruzó de brazos y la examinó minuciosamente, notando cada detalle y lo hermosa que se miraba Akane. Jamás pensó verla de esa forma y eso la llenaba de odio.

—Eres tan ingenua. Saotome Ranma no quiere a nadie, te hará exactamente lo que me hizo a mí.

—No lo creo.

Un ruido de un motor ajeno les anunció que había un auto en la entrada del Dojo, Akane sonrió. Sabía que se trataba de Ranma y por el semblante que Shampoo tenía sabía que coincidía con su pensamiento.

—Muchas gracias por tu preocupación, Shampoo. No sabes como me conmueve el ser tan importante para ti —dijo y paso a su lado mientras el sarcasmo se hacía presente en todas aquellas palabras. Shampoo frunció el ceño cuando Akane salió con una pequeña maleta, sabiendo que se quedaría de nuevo con Ranma y sintió que su cuerpo temblaba de la rabia. Sus ojos púrpuras la siguieron hasta que Akane descendió por aquellas escaleras y tuvo que controlarse para no atacarla como le hubiera gustado. Sintió que unas lágrimas querían salir de sus ojos y se regañó a si misma. No podía ser tan débil y mucho menos perdería contra Akane.

Fue hasta el teléfono más cercano y marcó apresuradamente y de forma torpe aquellos números. Se equivocó al primer intentó y cortó la llamada frustrada. Intentó controlarse y hacer la segunda un poco más tranquila y sonrió al escuchar aquella voz que tanto anhelaba.

—¿¡Qué sucede, Shampoo!? Te noto alterada.

—Te necesito, me estoy muriendo, bisabuela —pronunció con la voz quebrada y los ojos de Cologne se abatieron.

—¿Dónde estás?

—En casa del idiota de Soun —dijo con rabia, apretando sus puños.

—Bien, nos veremos después entonces —respondió y terminó la llamada, haciendo que Shampoo sonriera abiertamente, sintiendo un poco de paz en su interior.

***

—Me harás subir de peso —se quejó Akane al ver el menú de aquel restaurante. Ranma rió con gracia, por aquel comentario atinado para la ocasión, cambió de página y se encogió de hombros.

—No creo que esto te afecte. Además, de igual forma te verías hermosa.

Ambos hicieron sus pedidos y al estar solos las miradas se cruzaron de inmediato, sintiendo un cálida sensación el uno por el otro.

—¿Terminaste los diseños en los que estabas trabajando esta tarde?

—No, son demasiado, pero si adelante bastante. Tengo que comprar una mesa de trabajo, así se me facilitara más la tarea —explicó, Ranma la escuchaba de forma atenta y Akane se apresuró a extraer un objeto de su bolso, y los ojos de Ranma se centraron en dicho objeto, lamentando que hubiera pasado.

—No pienso tener ese auto de vuelta, Akane —dijo serio, mientras ella depositaba las llaves en la mesa al ver sus negativas.

—Es tuyo….

—Pero el dinero con que lo reparaste fue de Kuno.

—Ranma —se quejó Akane con voz cansada —, no empieces con eso, pareces un niño caprichoso de seis años.

—No lo entiendes. Es como si yo prefiriera ir a comer donde Shampoo —Akane frunció el ceño al escuchar aquello y Ranma se lamentó, sabiendo que había cometido un grave error. —Quiero decir… Bueno, ese ejemplo no aplica…

—Nunca has probado mi comida —replicó molesta, cruzándose de brazos, mientras él lamentaba profundamente haber causado aquella pequeña discusión.

—Akane, tú eres muy buena en muchas cosas, pero la cocina no es tu fuerte y tú lo sabes.

—Lo mío solo fue un ejemplo Akane, es como si prefiriera dormir con Shampoo que contigo.

—Solo fue un préstamo, tengo que devolvérselo por si no lo recuerdas.

—Eso es lo que me molesta —empezó a decir Ranma, mientras Akane lo escuchaba atentamente —, no quiero que tengas nada que ver con Kuno. Puede utilizar ese dinero para pedirte algo más.

—Kuno no es….

—No conoces a Kuno —cortó, Akane lo miró con ojos fijos, y Ranma suspiró pesadamente, odiando explicarle los sentimientos natos de un hombre. —Un tipo honesto y recto no me hubiera llamado para contarme lo del préstamo. Lo hubiera echo de frente.

—¿Kuno fue el que te llamo?

—¿Quién más si no él?

—Pensé que había sido Ukyo, ella lo sabía.

Ranma enarcó una ceja —No fue ella, fue Kuno.

—Acepta el auto, has que eso haya valido la pena, por lo menos. Ya me arreglare yo cuando pueda.

—Lo aceptare con una condición —espetó con firmeza —. Que sea yo tu prestamista.

—Ranma no….

—No puedo dejar eso así Akane, te doy el dinero que Kuno te presto y me lo pagas a mí después, cuando puedas.

—Ranma no.

Ranma se echó sobre la silla molesto, y Akane supo que lo estaba, pero no quería comprometerse más con él. Además temía que pudiera usar aquello en su contra, pero eso no se lo diría.

—¿Por qué intentas discutir siempre?

—Yo no estoy discutiendo. Tú empezaste, te estoy diciendo que no quiero causarte problemas…

—Tú no eres un problema Akane, si te estoy ofreciendo el trato es porque no quiero que te metas más con Kuno, ese tipo no me gusta. Sé que es capaz de hacer cualquier cosa.

—¿Cualquier cosa? —repitió Akane frunciendo el ceño —Ranma no seas obsesivo, Kuno nunca se atrevería a hacer algo malo en contra mía…

—Tengo miedo Akane —dijo de pronto, causando una sacudida en Akane, que no dio crédito a lo que había escuchado, lo miró y él sonrió, sin verla, pues aquellas palabras no eran de su agrado y sabía que estaba abriendo demasiado su corazón. No quería que ella pensara que era menos por hablarle de esa forma. Tomó el cuchillo que estaba sobre la mesa y empezó a moverlo en el aire, dándole vueltas al asunto. —No creo que Kuno sea capaz de dañarte, sino más bien todo lo contrario.

Akane lo miró sin comprender, no entendía la posición de Ranma, este se percató y sonrió vagamente. —Tengo miedo que te enamores de él nuevamente y me dejes aquí… Con todo esto.

Aquello fue una bomba para Akane, perdió un poco el equilibrio y creyó que su pecho iba a estallar cuando las palabras hicieron efecto en ella. Le faltaba el aire, incluso se creyó en un sueño que pronto terminaría, pero por la presión que estaban haciendo los zapatos de tacón en sus pies supo que no se trataba de ningún sueño, sino de la realidad. Por fin se encontró con los hermosos y hechizantes ojos de Ranma y pudo ver que eran sinceros, no había rastro de ninguna mentira.

—¿P… Porque piensas eso? —cuestionó vacilante.

El mesero llegó con la cena y rápidamente sirvió los platos en la mesa. Cuando se alejó Ranma tomó un poco de agua y se encogió de hombros, observando como Akane jugaba nerviosamente con su cena.

—Es lo que siento. Te liaste conmigo por eso.

—No es cierto Ranma —cortó, llamando su atención. —Tu también debiste notar que me gustaste. Nadie me había retado como tú, incluso nunca nadie se había atrevido a llamarme fea —replicó un poco dolida, Ranma sonrió levemente —, fue obvio que me altero tu propuesta, para mi, no es cualquier cosa una noche. Tiene que haber algo más, un trasfondo, pero contigo lo hubo.

—Entiendo, por eso quiero ser claro contigo esta noche. Traje conmigo esto —dijo tomando un portafolio que había bajado del auto, Akane en un principio no lo había notado, pero al verlo extraer una carpeta se extraño.

—Sé que no es el momento, ni tampoco el lugar pero es un contrato en donde se rompen las cláusulas del viejo contrato, y pongo un plazo de unos cuantos meses para que la empresa recupere el capital perdido y ustedes puedan pagarme para así tener de vuelta "Le Pasarelle".

Akane entornó los ojos, no podía creer lo que estaba diciendo Ranma —¡Es una locura!

—Justamente estaba estudiando unos balances con mi padre, donde se explica que al ritmo que llevamos con las colecciones de los árabes, coreanos, americanos y la más importantes con los chinos la empresa sobrepasara las ventas alcanzadas anteriormente, pero hay una manera de aumentar el ritmo.

—¿Cuál sería?

—No había tenido tiempo de decirte nada, pero cuando estábamos disgustados, firme con una empresa japonesa.

—Eso es imposible, nunca han querido nada de nosotros.

—Se trataba de una vieja rivalidad de tu padre con el director de aquella empresa. Cuando supieron que yo era el nuevo dueño decidieron trabajar con nosotros. En pocas semanas vendrá gente de América latina. Quieren conocernos y si lo hacemos tan bien como hasta ahora será todo un éxito. Recuperaran de nuevo la empresa. Puedes revisar todas las cláusulas. Llévatelo y estúdialo con Nabiki incluso con tu padre, sé que la noticia le alegrara.

Akane no sabía que decir, Ranma le estaba dando todo a manos llenas, prácticamente le estaba diciendo que en pocos meses podrían saldar la enorme cuenta que los había unido. Lo poco que había leído parecía ser que Ranma estaba dispuesto a esperar que la empresa diera frutos para así poder recuperar su capital invertido y devolverles la empresa.

—No lo firmes ahora, hazlo con tus abogados y tu familia.

—¿Porqué haces todo esto, Ranma? —preguntó algo confusa, no queriéndolo dañar, pero no confiaba en sus sentidos, todo parecía un sueño.

Ranma sonrió algo irónico, se encogió de hombros y la miró dudoso. —¿Pensaste que era el malo de la película?

Akane no lo pudo negar, pero tampoco pudo responder aquella pregunta. Era más que obvio, ella había dado por perdida la empresa, y al parecer todo se estaba acomodando a la perfección.

—Te lo dije ayer y te lo digo ahora. Te amo, no sé que diablos me hiciste, pero aun cuando quise dañarte, no pude hacerlo, siempre hubo algo que me lo impidió y ahora que tengo mis sentimientos claros no sería capaz de dañarte. Incluso aunque regresaras con Kuno, sé que no podría.

—Entiende, no pienso regresar con Kuno, solo siento una amistad por él, te lo juro.

—¿Vas a aceptar el trato?

—No lo sé Ranma, déjame pensar. Kuno se dará cuenta que el dinero es tuyo…

—Y que importa.

—No quiero que pelees con él.

Ranma se molestó —¿Qué importa ya? Se esta divorciando de tu prima.

—¿Qué sientes al respecto? —preguntó recelosa, recordando aquello. Ranma se encogió de hombros de forma desinteresada y la barrió con la mirada.

—Me importa muy poco lo que pase entre ellos. Lo único que me importa es lo que pueda pasar aquí, Akane, entre nosotros. Nadie más me interesa.

Akane sintió de nuevo una sacudida, le encantaba que Ranma le hablara de forma tan directa y tajante.

—Aquí todo esta bien, solo toma tu auto…

—No lo haré Akane, hasta que aceptes mis términos.

—No haré siempre lo que me pidas Ranma, soy libre de tomar mis decisiones y no tienes ningún derecho a dominarme. Así que la deuda sigue con Kuno y te devolví tu auto como había prometido —dijo con firmeza, le molestaba saber que quería dominarla y Ranma la miró con fastidió, lamentando aquella situación, pero sabía que no podría contra Akane así que no le quedó más que desistir de su idea.

—Bien, pero hagamos una cosa —dijo y Akane enarcó una ceja, sabía que Ranma era demasiado testarudo y no pondría punto final aún. —Si Kuno te presiona de alguna forma o quiere forzarte en algo por el préstamo me lo dirás en ese mismo instante.

Akane sonrió, elevó los ojos, sabiendo que era imposible llevarle la contraria y después clavó su mirada almendrada en él, notando aquella sonrisa galante que tanto le gustaba.

—Esta bien, te lo prometo.

Ranma sonrió también al escuchar las palabras de Akane y la cena prosiguió tranquila, con algunos altibajos por los diferentes enfoques que tenían cada uno pero disfrutando de la compañía.

***

—Pensé que usted estaba muerto —Shinnosuke supo que las cosas no serían fáciles para él. Soun siempre había sentido un gran estima por él, pero en esos momentos era escasa o nula. —Por la forma en que dejo a mi hija.

—Por eso estoy aquí, quiero explicarme. Akane no me lo ha permitido pero quiero hacerlo, ¿podría llamarla?

—Ella no está, salio con su prometido y no regresara a dormir.

Shinnosuke sintió una punzada en su pecho, le dolía escuchar aquello, pero sabía que tenía que resignarse, había pasado el tiempo y las cosas habían cambiado.

—Entiendo, pero me veo en la obligación de explicarme, solo pido eso.

—¿Qué caso tiene? —cuestionó Soun con voz cansada, Shinnosuke apretó sus manos, sintiendo la incomodidad de la situación, inhaló pausadamente y miró fijamente a Soun.

—Quiero hacerlo, por favor. Solo le pido una hora.

—Adelante entonces.

**

—Entonces… El tal Shinnosuke es el ex novio de Akane.

—Así es.

Ryoga se sorprendió de aquello, no por la noticia, sino más bien porque Ranma estaba actuando con demasiada calma, teniendo a alguien como Shinnosuke tan cerca de Akane.

—¿Celoso?

Ryoga sonrió al escuchar el tono fastidiado de Ukyo, no sabía porque pero la situación entre ellos había cambiado, ya no estaban tan atentos a Ranma y Akane, sino más bien se interesaban el saber más acerca del otro.

—Akane es capaz de despertar cualquier sentimiento en un hombre, desde el rechazo hasta el deseo animal.

Ukyo tragó fuerte, tomó los dos vasos leche y al pasar detrás del sillón en donde Ryoga reposaba se lo entregó de mala gana, dejándose caer en el sofá junto a él

—¿Celosa? —preguntó con una enorme sonrisa, Ukyo lo miró con incredulidad y algo de vergüenza, sintiendo que su corazón latía a mayor velocidad que de costumbre. La sangre de sus mejillas se abarrotó y supo que estaba sonrojada.

—¡Por supuesto que no! Solo me interesa Ranma.

—Que bueno, me parece muy bien entonces.

Ukyo sonrió ligeramente al ver la intensa mirada de Ryoga, recordó aquella pasión la noche de la discoteca, un escalofrío la recorrió por completo y pudo sentir la aproximación de él.

—¿Cambiaste algo? —preguntó estudiándola minuciosamente, mientras violaba el espacio personal de Ukyo, pero eso a ella no le importó, pues empezaba a disfrutar de su cercanía.

—Solo me maquille diferente —repuso echándose levemente hacia atrás, pero, Ryoga la siguió, sin despegar sus ojos de los de ella.

—¿Veremos películas esta noche?

—No lo sé, ¿tienes ganas?

Ryoga regresó a su lugar, paseando sus ojos castaños por aquella habitación. Era la primera vez que estaba en el departamento de Ukyo, siempre se habían reunido en el de él. La noche de la discoteca y cuando se durmieron viendo películas, pero Ryoga empezaba a agradarle más.

—¿Porqué no me enseñas tu departamento?

Ukyo rió y estiró los brazos sobre sus piernas, apoyando su cabeza en sus rodillas encogidas hacia su pecho, mientras Ryoga examinaba sus pies sobre el sillón.

—No tiene nada interesante.

—¿Viniste aquí con Ranma? —preguntó desconcertando a ella, que lo miró fastidiada al principio y frunció el ceño sin disimular su desagrado por aquella pregunta.

—Lo siento, pensé en voz alta…

—No vine aquí, fuimos a un motel común —respondió algo desanimada, Ryoga la miró con curiosidad y antes de poder decir algo más ella habló —, la verdad es que ningún hombre había estado aquí.

—¿No se los enseñas a tus conquistas?

—Tampoco han sido tantos. Unos dos antes de Ranma y luego él... Y ya conoces el después.

Los ojos de Ryoga brillaron al escuchar las últimas palabras, notó como los delicados dedos de Ukyo rozaban los suyos y sonrió levemente.

—Eso quiere decir que soy afortunado por estar aquí.

—Eres un tonto, igual que yo.

Ryoga entró en más contacto, tomando su mano entre la suya y sintiendo aquella calidez que había extrañado por unos días, los ojos de Ukyo se dirigieron apresuradamente a ese lugar y no pudo evitar sonrojarse.

—¿Por qué tonto?

—Estamos luchando por dos personas que ni al caso con nosotros —respondió algo desanimada, notando lo fácil que era hablar con Ryoga, este sonrió, sabiendo hasta donde podía llegar, pues ella le estaba interesando mucho más de lo que hubiera llegado a pensar.

—¿Porque no los dejamos y nos encargamos de otro asunto?

—¿Qué asunto?

Ryoga no tuvo que contestar, pues sus labios se encontraron de nuevo como aquella noche en la discoteca. Era un hecho que ambos se necesitaban, no sabían si eran borrachos de aquella pasión que los había unido, solo sabían que querían estar juntos esa noche y unas cuantas más. Se besaron de forma apasionada, fundiéndose en aquel beso que despertaba todos los instintos de ambos. Las manos de Ryoga fueron ágiles sobre el perfecto cuerpo de Ukyo, que respiraba de una forma más acelerada mientras sentía aquellas caricias. La ropa empezó a ser un impedimento y Ukyo abrazó las caderas de Ryoga con las suyas sintiendo su pequeña erección, disfrutando de nuevo de aquellas sensaciones a las que se estaba haciendo adicta al igual que Ryoga.

—Vamos a la habitación —pidió Ukyo gimiendo en su oreja, mientras la mordía levemente. Ryoga la alzó inmediatamente y abandonaron la sala dirigiéndose a la habitación, en donde se amaron como la primera noche, a diferencia que estaban en sus cinco sentidos.

***

Soun estaba totalmente abatido, miró a Shinnosuke y este no fue capaz de decir nada, solo sonrió agradecido y se levantó de su lugar. Soun lo imitó y al acompañarlo hacia la puerta y sintió pena por él.

—Espero que puedas hablar con mi hija, aunque no sé si tenga mucho sentido.

Shinnosuke sonrió levemente —No se preocupe, intentare que me escuche.

Soun al abrir la puerta dio un respingo, al ver quien estaba delante de ella.

—Buenas noches —dijo clavando sus saltones ojos en ambos hombres que la observaban.

—¿Qué haces aquí, Cologne?

La anciana sonrió, examinando el lugar. No había cambiado en nada. —Vine a ver mi bisnieta —respondió y de un salto entró a la casa, dejando a Soun perplejo al igual que a Shinnosuke que no creyó tanta agilidad en una mujer de su edad.

—Buenas noches, señor —se despidió y salió, sabiendo que estaba sobrando.

Cuando Soun se giró la anciana ya no estaba ahí, suspiró pesadamente y subió a su habitación, estaba demasiado cansado y lo menos que quería eran más visitas.

***

—¡Me voy a caer! —exclamó Akane apretando las manos de Ranma que estaban sobre sus ojos, este rió y sacudió la cabeza mientras la guiaba fuera del ascensor.

—Vamos, te estoy guiando nada pasa.

Akane rió levemente al igual que Ranma y cuando llegaron a su departamento Ranma abrió con facilidad y rapidez y volvió cubrir sus ojos, adentrándola.

—¡¡Ranma!!

—Dame dos segundo, ya casi —dijo y al quitar sus manos sobre los ojos de Akane encendió la luz y los ojos de ella se entornaron hacía un objeto que la dejo sin habla.

—¿Te gusta?

—No puedo ser, no puede ser —dijo emocionada, corrió hacía el como una niña pequeña y lo examinó apresuradamente, mientras Ranma sonreía al verla, emocionada.

—Que bueno que te haya gustado, si no te sirve podemos cambiarla.

—No lo hubieras hecho Ranma…

—Quise hacerlo Akane. Sé que a tu padre no le agrada que diseñes, pero quiero que estés cómoda. Tómalo como un incentivo laboral.

Akane se lanzó a sus brazos y lo besó emocionada. Aquella noche era perfecta, le costaba creer que no se trataba de un sueño y pudo sentir como las manos de Ranma la recorrían completamente, apretándola hacia él con pasión.

—Te amo, te amo, te amo —decía Akane entre los besos, con los ojos apretados y sus manos hundidas en aquellos cabellos azabaches.

—No creo que más que yo —dijo de forma ronca, mientras arrojaba la chaqueta que llevaba puesta Akane. Tropezaron torpemente contra la pared y rieron enamorados, embriagados de pasión. Se miraron por unos segundos y Ranma acomodó un cabello revuelto de Akane. No hubieron más palabras y aquella noche la pasión se desato de forma incontrolable, mientras se dirigían a la habitación, tropezaron de nuevo pero los labios no se separaron ni un solo centímetro.

Ranma estrechó el cuerpo de Akane contra el suyo, escuchando su voz nombrarlo con necesidad. Sintiendo sus delicadas manos sobre sus hombros.

—Estoy nerviosa —rió en el oído de Ranma. Este se separó sorprendido y ella sonrió levemente, acariciando su nuca. —No me acostumbro aún a creerme esto. Que estoy contigo…

—Imagina como me siento yo —susurró Ranma seductoramente en el oído de Akane, mientras erizaba todos los vellos de su espalda. Tomó firmemente el cuello de ella, disfrazando aquel seco acto con una suave caricia, ella lo miró fijamente y él ladeó su hermosa sonrisa. —Si pudieras darte cuenta de todo lo que eres Akane… Me cuesta creer que tanta belleza exista.

—Me da miedo que te llegues a aburrir de mi.

Pareció que aquel comentario no le había molestado a Ranma, porque aquella sonrisa no se borró de su rostro. Tomó una de las manos de ella y la apoyó en su pecho, para que ella pudiera sentir sus pulsaciones, los ojos de Akane brillaron y Ranma se inclinó un poco para estar a la misma altura que ella. Aprisionó su cintura de forma suave y la pegó completamente a su cuerpo, haciendo que los ojos de Akane se abrieran ante aquel roce tan intimo.

—Mira como me pones con solo unos cuantos roces, no hablo simplemente de las reacciones de mi cuerpo.

Akane sabía lo que quería explicarle. Estaba excitado y su corazón latía con vehemencia, tanto como el de ella, pues no solo deseaba pasión sino deseaba el amor que solo con Akane podía encontrar.

—Te amo, Kane —pronunció dándole ligeros besos en la mejilla, Akane cerró los ojos y cerró sus brazos sobre los hombros de Ranma mientras este le seguía dando ligeros besos en su mejilla, para descender levemente por su cuello. Mordió suavemente su clavícula mientras Akane jugaba con su trenza y empezaba a acariciar su ancha espalda.

—Cada vez que te escucho —empezó a decir Ranma creando un ambiente sutil y delicado —, cuando siento tu tacto —besó de nuevo su cuello de forma interminable, mientras con la otra mano empezaba a acariciar su espalda —, cuando ríes —Akane tenía los ojos cerrados, escuchando aquella declaración de amor, que la hacía sentir torpe y completamente deseada —, cuando lloras —bajó su mano para empezar a acariciar la pierna de Akane, demostrando lo tan importante que era para ella. Intentaba acorralarla y lo estaba consiguiendo —,cuando duermes —Ranma la pegó suavemente contra la pared, sabiendo que ahora estaba entre su cuerpo y el muro, completamente a su disposición —cuando te enfadas —rieron ante eso y Ranma regresó a besar suavemente sus labios, sintiendo como los delicados de Akane succionaban los suyos con una ternura que jamás había sentido —te juro que aunque me quisieras dejar —Akane abrió los ojos de inmediato y pudo ver como los de Ranma la escrutaban sin ninguna restricción —, no permitiría que te fueras de mi lado, aunque tuviera que encerrarte.

Akane se abrazó a él, mientras acariciaba su nuca y le daba ligeras mordidas en el lóbulo de su oreja —Hare exactamente lo mismo si intentas dejarme.

Ranma sintió una sensación agradable y amablemente la tomó de sus caderas, conduciéndola hasta la cama en donde la depositó con sumo cuidado, como si su cuerpo fuera de cristal y estuviera en peligro de sufrir algún accidente. Akane disfrutó sintiendo el cómodo colchón sobre su espalda y la agradable forma de las almohadas en su nuca mientras sentía la calidez del cuerpo de Ranma sobre el de ella.

—Te digo que eres perfecta —dijo suavemente y Akane pudo sentir como las manos de él, se empezaban a enredar en su cuerpo, tocando sus estilizadas piernas hasta llegar a su ingle que tuvo una contracción ante el roce, pero fue más fuerte la sensación que la recorrió al mantener la mirada fija en los hermosos y hechizantes ojos de Ranma, que la inducían a cualquier locura. —Tengo que contarte un secreto, Akane —dijo con un suave tono susurrándole al oído, ella abrió los ojos con pesar y pudo distinguir aquellos ojos que la escrutaban como siempre y antes de poder responder sintió como sus pechos empezaban a estar expuestos al igual que su vientre. —Eres todo lo que siempre había buscado.

Akane sintió un espasmo, aquellas palabras habían sido demasiado fuertes para ella, le estremecía con solo decirle algo así, pudo ver los labios de Ranma a la altura de los suyos y sin pensar en nada más se apoderó de ellos, de una forma tierna pero desesperada que Ranma amo, y que lo hizo perder la cabeza mientras sus manos eran impacientes en las ropas de Akane que solo le estorbaban y que a pesar de ser hermosas las odiaba por la dificultad que le estaban presentando. Akane también necesitaba sentir piel, y sin mucha prisa como Ranma fue quitándole la camisa al igual que el botón del pantalón. Ranma fue echando su peso sobre el aire mientras Akane se incorporaba, quedado ambos sentados pero mirándose fijamente de una forma apasionada que demostraba todos los deseos carnales de ambos. Los ojos de Ranma recorrieron el torso desnudo de Akane y apreció sus hermosos pechos mientras una media sonrisa se posaba en sus crueles pero bellos labios.

—No puedo creer que estemos haciendo de nuevo el amor, después de todas estas semanas.

Akane sonrió y se aventuró a pegar sus delicadas manos en los fuertes y trabajados pectorales de Ranma, que apreció el tacto mientras notaba como Akane se alzaba para acercarse más a él.

—Te amo —dijo de nuevo y se lanzó a besarlo mientras las manos de Ranma se posaban en sus caderas y bajaban lo que quedaba de la prenda para encontrarse con la hermosa lencería de Akane que quería arrancar y mutilar a como diera lugar. Cuando ambos estuvieron libres de las prendas que tanto les estorbaban Ranma estrechó a Akane con sumo cuidado, regresando a estar encima de ella, mientras ella se aferraba de su espalda con necesidad, se besaron de nuevo y poco a poco Ranma fue desviando su camino hacía la comisura para pasar a la barba y después deslizarse por su delicado y fino cuello, lo cual la ayudó a experimentar millones de sensaciones agradables. Akane sintió las expertas manos de Ranma tomar su cintura con firmeza mientras su lengua estimulaba su pecho. Un tímido gemido cruzó su garganta mientras seguía sintiendo el ejercicio que Ranma estaba haciendo sobre ella, lamiéndola con amor, sin prisa, disfrutando del sabor de su piel mientras ella se encargaba de recorrer su espalda, sintiendo cada músculo trabajado que estaba a su disposición, se incorporó levemente y pudo besar la clavícula de Ranma, mientras enlazaba sus brazos sobre los hombros de él besando ahora su cuello. Ranma la amó, le encantaba que fuera así, tierna, salvaje y entregada, pues a cada caricia que él le daba ella buscaba la forma de devolverle, pensó fugazmente en que jamás había experimentado la cantidad de sentimientos que experimentaba con Akane y se sumió en su trabajo, estimulando cada músculo de ella antes de la penetración la cual llego con suavidad, sin prisa y con una infinita ternura que Akane jamás había sentido con nadie ni tampoco la primera vez que había estado con Ranma, esta era distinta, completamente sincera y sin restricciones ni sentimientos contrarios.

—Eres preciosa —dijo con una voz gradual, apoyando sus manos a los lados de los hombros de Akane mientras sus ojos se clavaban en aquellos marrones que lo hacía hacer cualquier locura —, no creo que exista más belleza que tú.

—Deja de hablar —dijo Akane con una leve risa mientras alzaba sus manos acariciando el rostro que Ranma que agradeció el gesto —, me haces sentir apenada.

Ranma bajó hasta besar suavemente los labios de Akane mientras se hundía completamente en ella, arrancándole un gemido desde lo más hondo al sentirlo completamente dentro de ella. Cerró los ojos con fuerza y se aferró de nuevo a la espalda de Ranma mientras él le daba tiempo para que se acostumbrara a aquella sensación. Segundos después, sin dejar de besarla empezó a moverse dentro de ella, escuchando los tímidos gemidos que daba Akane disfrutando de la iluminación de la habitación que le ayudaba a ser testigo de los gestos y el movimientos del cuerpo de Akane. Esta vez ella levantó levemente sus caderas para tener una penetración más profunda y Ranma aferro sus manos a las caderas de Akane, marcando el ritmo que ella sin querer le había indicado. Disfrutó de cada momento en el que Akane disfrutaba del placer que estaba experimentando, gimió de nuevo al sentirlo más profundo, era completamente apasionado y eso la llenaba de una emoción que no podía explicar, salía y entraba, estudiando atentamente las reacciones y la respiración de Akane que fue aumentando con nada embestida que él le daba, cuando Ranma lo capto aceleró y profundizo sus movimientos notando como los músculos faciales de Akane se tensaban y los gemidos aumentaban, él también estaba cerca de terminar, hacer el amor con Akane era algo que le costaba creer, incluso aún le parecía que estaba confundiendo la realidad con la fantasía, tomó nuevamente las caderas de Akane y la penetró con mucha más fuerza hasta escuchar un grito de Akane que le hizo entender que había terminado, y el colchón aguanto el peso de ella mientras Ranma terminaba también, apartándose para no aplastarla, pero antes de hacerlo Akane rodeo su cadera con una de sus piernas y lo abrazó, notando lo satisfecho que estaba él.

—Te amo —dijo suavemente Akane, mientras acariciaba los cabellos azabaches que tenía en su poder, ambos respiraban agitadamente y Ranma introdujo sus fuertes brazos detrás de la espalda de Akane para poder abrazarla sin dejar un solo espacio entre ellos.

—Buenas noches Kane —dijo con una gran sonrisa que ella pudo apreciar y amó la calidez de su cuerpo que la aplastaba con gentileza.