Pequeñas dudas
-¿Así que esto es lo que haces cada vez que vienes?- preguntó Astoria luego de un largo rato en silencio mostrando una mirada claramente relajada.
-Sí, ¿por qué? ¿Qué pensabas?
-No, nada en especial.
No, para nada especial, solo que venías a este sitio a tirarte a una de las tantas perras con la cuales cuentan que andabas- ironizó mentalmente.
-Pues sí… Cuando era pequeño mi madre solía contarme historias acerca de las estrellas mientras me enseñaban sus nombres y las constelaciones a las cuales pertenecían.
-Vaya, es bastante interesante…
-Lo es- afirmó con una sonrisa -Es una tradición de los Black conocer las diferentes constelaciones, además de ponerlas de nombre a sus hijos.
-¿O sea que de ahí viene tú nombre?
-Sí, la constelación de Draco.
-Del dragón- afirmó la castaña recordando cómo cada vez que realizaba un Patronus, aparecía un enorme y poderoso dragón.
-Es la traducción.
-Así que a tus hijos les pondrás el nombre de alguna constelación…
-Sí, es lo más probable… Pues a mi madre le complacería mucho que siguiera con la tradición.
-Oye Draco, ¿y cómo cuantos hijos te gustaría tener?- preguntó de repente haciendo que el rubio frunciera el ceño con diversión.
¡¿Es en serio, Astoria?! ¡¿Apenas están saliendo y ya le preguntas cuantos hijos le gustaría tener?! ¡Eres una imprudente! ¡Sólo a ti se te ocurren esas cosas!- se reprendió mientras sus mejillas se tornaban color carmín.
-Pues la tradición Malfoy dice que solo se debe traer un heredero, pero a mí me gustaría romper con esa estupidez… No es divertido ser hijo único- respondió con una sonrisa ladeada.
-¿Pero eso cuanto sería?
¡Ya cállate!
-No lo sé, tal vez 6 o 7- respondió despreocupadamente.
-¡¿6 o 7 niños?! ¡Eso es un equipo de Quidditch!- exclamó escandalizada.
¡¿Es que acaso cree que los traen a domicilio o qué?!
-Sí, me gustaría tener una familia grande- respondió el rubio sacándola de sus pensamientos -Creí que no te gustaba el Quidditch- mencionó luego de unos segundos.
-No, bueno en realidad si me gusta pero no lo juego por mi miedo a las alturas.
-Yo haré que tu miedo desaparezca para poder jugar contra ti y aplastarte- anunció con una risa.
-Nunca estés tan seguro de eso, Malfoy.
-Confió en mis habilidades, Greengrass.
-¿No crees que deberíamos de volver? La enfermera se puede dar cuenta que me robaste.
-Yo no te robe, sabes que dentro de ti querías que lo hiciera- respondió con diversión posando sus ojos en aquellos color verde que tanto le gustaban.
Lamento decirte Astoria, que el teñido tiene razón- coincidió su conciencia haciéndola ruborizar nuevamente.
Draco se quedó completamente embelesando viendo como aquel brillo que tanto le atraía seguía ahí intacto entre ese poderoso color esmeralda de los ojos de la castaña, haciendo que se imaginara por unos cuantos segundos a una pequeña niña de cabellos platinos y ojos color verde tan parecidos a los de su castaña, corriendo directo a sus brazos con una hermosa y perfecta sonrisa clamando su atención.
-¡Draco!- exclamó la castaña sacándolo de sus pensamientos.
-¿Qué sucede?- preguntó distraídamente.
-Debemos volver pronto.
-Ya sé, ya me lo dijiste… ¿No puedes por un segundo dejar de será tan perfecta?
¿Acaso tiene doble sentido o es que ya me estoy volviendo loca?- se preguntó mientras se sonrojaba violentamente.
Y sí… El rubio había hablado con doble sentido, aunque no se hubiese dado cuenta de que lo hizo.
Sin nada más que añadir a sus confundidos y alocados pensamientos de cada uno, Draco tomó su escoba ayudando a subir a la castaña en la parte delantera (como era de costumbre), y se dispuso a descender de aquella Torre de Astronomía donde te mostraba una verdaderamente hermosa vista.
-¿Se puede saber dónde demonios estaban?- preguntó Daphne con mirada severa al ver entrar a los chicos.
-Fuimos a dar un paseo, nos aburríamos bastante- respondió Astoria despreocupadamente haciéndole formar una sonrisa victoriosa al rubio.
¡Ajá! ¡Ahora si acepta que también quería irse!
-Señor Malfoy, usted no puede venir a la enfermería a robarse un paciente y hacer lo que se le venga en gana.
-¿Y a usted quién le pidió la opinión?- preguntó Draco mirándola con desdén haciendo que Poppy comenzara a hervir de rabia.
-Como enfermera de Colegio tengo todo el derecho de hacerlo- contraatacó.
-¿Y a quién le importa eso?- preguntó con menosprecio.
-¡Ya cállense! Ya estoy aquí nuevamente, ¿cuál es el problema?
-El problema es que usted señorita Greengrass salió sin mi permiso de la enfermería.
-¿Y qué pasa con eso?... Además, es algo que a usted no le incumbe ni en lo más mínimo- declaró el rubio.
-En este mismo instante le avisaré al profesor Dumbledore…
-¿Alguna vez deja de ser tan metiche? No sé ni para qué se lo pregunto si la respuesta es demasiado obvia.
-¡Draco, basta!- reprendió la castaña -Señora Pomfrey creo que no es necesario que le avise al Director, yo le prometo que no volverá a pasar- finalizó con formalidad mientras que el rubio bufaba y rodaba los ojos pensando en cómo de mal le caía esa mujer.
-Está bien, señorita Greengrass- coincidió la enfermera entrando nuevamente a su despacho.
-Vieja chismosa- articuló el rubio bufando -¡Hey! ¿Por qué fue eso?- exclamó con indignación al sentir como recibía un golpe en su brazo.
-Por ser tan irrespetuoso- respondió Astoria con seriedad.
-¡Pero es la verdad!- se defendió.
-Sea cierto o no, no debiste de ser tan grosero.
-¡Bueno, basta!- exclamó molesto al ver las pequeñas risas que soltaba Daphne.
-Siempre tu mal humor… Definitivamente no sé qué le viste hermanita.
-Daphne…- reprendió al ver la cara de puño que ponía el rubio -Mejor dime para qué me necesitabas.
-Ah, sí es cierto- respondió soltando un risilla.
-Al parecer Nott te tiene estúpida- dijo Draco con sorna.
-Igual que mi hermana a ti- contraatacó haciendo que la sonrisa del rubio se borrará inmediatamente.
¡Genial! ¡El día de ponerse en contra de Draco!- exclamó con indignación.
-Daph, entonces… ¿qué era lo que me ibas a decir?
-As, ya saben quién fue el que te envenenó…
-¿Quién fue?- preguntaron Draco y Astoria al tiempo.
-Pansy- susurró bajando la cabeza, pues aún le dolía que esa única persona que considerabas su amiga te hiciera daño a ti y a tu familia.
-Maldita hija de…
-¡Draco!- reprendió interrumpiendo lo que pudo haber sido un gran insulto.
-¡Deja de reprenderme Astoria! ¡Esa hija de puta trató de asesinarte!- exclamó colérico.
-En eso Draco tiene razón, As- coincidió la rubia con dolor.
-Sé que la tiene, pero puede mejorar su vocabulario.
-Déjate de niñerías, Astoria- dijo Draco iracundo antes de dirigir su mirada a la rubia -¿Sabes qué le van a hacer?
-No, pero nuestros padres se han ido después de visitarte al Ministerio de Magia.
-¿Por qué lo hizo?- preguntó Astoria con interés.
-Porque le quitaste algo que ella amaba… Le quitaste a Draco.
-¡¿Pero qué demonios?! ¿Acaso enloqueció? ¡Qué gran estupidez!- exclamó el rubio logrando colorarse de la ira.
-Técnicamente lo hice- expresó con mirada triste.
¿Y si Draco todavía amaba a Pansy? ¿Y si solo soy algo pasajero?... Destrocé algo que pudo ser para siempre…
-¡¿Pero qué cosas dices?!
-Será mejor que los deje solos- dijo Daphne disponiéndose a salir de la enfermería y de la gran incomodidad que comenzaba a sentir.
-¿Draco?- preguntó en un susurro.
-¿Qué?
-¿Tú todavía sientes algo por Pansy?
-¡¿QUÉ?! ¡Pero qué es lo que piensas! ¡Yo nunca sentí nada por ella! ¡Ella era la que estaba obsesionada conmigo!
-¿Estás completamente seguro de eso?- preguntó mientras se mordía su labio inferior.
-¡Por supuesto que sí!- respondió sin siquiera pensarlo -Astoria, ¿acaso no has entendido lo que siento por ti?
-Draco… Yo…
-Tú nada- interrumpió -Tori, yo nunca había sentido algo parecido a lo que siento cuando estoy contigo… Tú no te imaginas lo que sufrir cada día y noche que venía a esta estúpida enfermería para verte ahí postrada casi sin vida; No sabes el miedo que me dio pensar en la posibilidad de perderte, perderte aunque no te tuviera… Pero así fue, Astoria.- soltó dejando a la castaña con los ojos y boca abierta -No sé lo que es exactamente lo que me pasa, no sé por qué sucede, pero así es y no puedo ni quiero cambiarlo, el brillo de tus ojos me hacen querer cambiar, ver la vida en diferente perspectiva… Simplemente me siento bien estando contigo, no tienes ningún motivo el cual dudar de mí- finalizó mientras secaba las pequeñas lágrimas que salían de los ojos de la chica.
-Te amo Draco… No te alejes nunca de mí- manifestó antes de lanzarse a besar sus labios con extrema dulzura y necesidad, sintiendo como algo renacía desde la profundidad de sus corazones y de su ser, mientras sus labios se acoplaban con perfección y danzaban a un solo compás de una dulce melodía para dos, logrando olvidarse de cualquier suceso que ocurría a su alrededor. Solo eran ellos dos compartiendo ese algo que nunca habían compartido con alguien más, y ese algo era algo que las personas del mundo conocían como el amor.
La semana había pasado volando y con ello el día en el cual a Astoria le daban el alta, algo que Draco agradecía a cada minuto desde la noche anterior.
-Muy bien señorita Greengrass, es un placer decirle que puede volver a su rutina diaria- informó Madame Pomfrey dedicándole una sonrisa a la castaña.
-Muchas Gracias- exclamaron todos los integrantes de la familia Greengrass.
-Aunque…
¡¿Y ahora qué demonios quiere ésta loca?!- se preguntó Draco con disgusto.
-Aunque deberá venir cada semana de lo que queda del mes para confirmar que ya haya eliminado todo el veneno- añadió mirando con malicia al rubio.
¡Maldición!- exclamó molesto… Más días para ver a esa loca, aunque de una cosa si estaba completamente seguro... Le daría una gran guerra.
-No se preocupe, mi hija sin falta vendrá cada semana a su revisión- contestó Maurice en el lugar de su hija.
-Entonces la estaré esperando por aquí la semana entrante- finalizó la enfermera antes de que cada uno se ocupara en sus asuntos.
-Ehh… ¿Señor Greengrass?- dijo Draco con cuidado una vez salido.
-¿Qué quieres muchacho?- preguntó el castaño con la típica mirada intimidante que usaba con él.
-¿Qué sucedió con Pansy? ¿Pagó por todo el daño que le hizo a Tori?
-A Astoria- corrigió con mirada severa haciéndole tragar en seco -Sí, hice que la metieran en una celda del Ministerio con alta seguridad, pues el Ministro dijo que era menor de edad para meterla en Azkaban, aunque en cuanto cumpla diecisiete harán el traslado.
-Me alegro mucho que hayan hecho justicia- respondió el rubio con alivio.
-Aunque tampoco me molestaría meter en Azkaban a aquellos que se quieran sobrepasar con mis hijas- agregó con penetrante mirada haciéndoles palidecer a un rubio y azabache de inmediato.
