Reki-zen: Y eso que aun no empieza la peor parte.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¡Dile que se vaya! –le decía Leo a Rapha.

-¿Quién? –preguntó Casey.

-Ninguno de nosotros, al parecer Leonardo está viendo a alguien más en la habitación –dijo Winters.

-Y eso es ya una señal inequivoca de que está muriendo –dijo el General Mono.

-¡No me quiero…morir! ¡Dile que se vaya! –se aferraba más a Rapha y esté lo abrazaba aún más, realmente él tampoco quería que se fuera para siempre. realmente nadie quería que se fuera.

Raphael dio un suspiro y cerró los ojos.

5 minutos después Leo dejó de gritar.

-¿Ya te sientes mejor? –le preguntó Rapha en lo que lo recostaba.

-Sí…gracais –respondió.

Al ver a Leo directamente y en esas condiciones tan deplorables era reamente doloroso y lamentable.

Durante todo ese tiempo se le mantuvo la temperatura en 40º, a las 10 pm le aumentó a 42º, ala 11:15 le había subido tanto que hasta la garganta se le había inflamado y no podía ni cantar.

-A las 12:00 Pm ya no reconocía a nadie y su temperatura ya pasaba los 44º.

Cuando amenazaba pasar los 45º que dó en un estado parecido al coma y tuvo que ser llevado de emergencia al hospital.

Y ahora si no dejaron pasar a los demás a terapia y Raphael estaba más que molesto.

-¿Cómo que no puedo pasar a ver a mi hermano? –se quejó.

-Lo sentimos, pero así es –le dijo una enfermera.

-A ver dígame, ¿A usted le gustaría tener a alguien enfermo en el hospital y que no le dejaran pasar a verlo? –Rapha seguía defendiendo su punto de vista.

-No, pero también acataría la orden de los doctores –le dijo y se dio media vuelta.

Raphael estuvo a punto de decirle algo pero su maestro le tocó el hombro.

-No hay nada que pueda hacer Raphael, tendrás que aguantarte como todos.

-Maestro, pero esto no es justo…Leo se está muriendo y debe ser horrible para él, el no poder estar con las personas que quiere –Rapha se sentó en una de las sillas de la sala de espera.

-Pero si Leo ya no nos recordaba y ni creo que se haya enterado aún que está nuevamente en el hospital –dijo Mike.

-Aun así –le dijo su hermano –No puede evitarnos que estemos con él y menos aun si estos en verdad son sus últimos momentos.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

En terapia intensiva habían conectado a Leo nuevamente y peor aún, le habían hecho un Bypass ya que le había dado un paro cardiaco antes de que llegaran los doctores al hospital con él en la ambulancia y ahora buscaban en vano, resucitarlo de aquel nuevo coma.

-Si para el amanecer de pasado mañana no reacciona, vamos a desconectarlo –dijoe l doctor de rostro severo de la vez anterior.

-No cabe duda de que cuando crees que por fin conseguiste algo, todo se te derrumba a tu alrededor en un abrir y cerrar de ojos –Charly observó a Leo fijamente.

-Pero quizás sea lo mejor para él, no creo que si reacciona, le guste vivir conectado para toda su vida.

-Pero es una pena doctor, que alguien tan joven cmo él tenga que morir así y sobre todo de yuna forma cruel –ambos doctores salieron del cuarto.

-Lo que Dios disponga no lo podemos cambiar –Charly ya no sabía que más decir.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Ahí están los doctores –dijo Johanna la verlos, pero Charly fue el único que se acercó a ellos.

-¿Cómo se encuentra Leonardo? –le preguntó el sensei.

Charly antes de responder dio un suspiro.

-Leo está en un estado crítico, no reacciona –les respondió.

-Pero mi hermanito se pondrá bien ¿verdad? –Mike lo observó fijamente.

-Eso espero –le dijo no muy convencido y él único que capto ese tono fue Winters.

-Charly, se me olvidó preguntarte unas cosas en la cena –el médico capatndo el mensaje de Max, asintió y ambos iban a dirigirse el consultorio del galeno.

-Sí gusta maestro, acompáñenos –Charly imvito al mestro Splinter a ir con ellos, ya que no sería justo ocultarle la verdad a él.

Los 3 entraron en el consultorio.

-Tomen asiento –les pidió y ellos dos se sentaron frente al escritorio –Bien –entrelazó los dedos.

-Créeme que no he vivido 3000 años en Balde Charly, yo se leer muy bien als expresiones de la gente y sé cuando mienten –le dijo Winters.

-Lo sé –le repondió -. No tine caso alguno el mentirles a ustedes…Leonardo sufrió un paro cardiaco cuando estábamos a punto de llegar al hospital, así que, le tuvimos que hacer un bypass y lo tenemos conectado a una máquina más compleja que la de la vez anterior, la cual intenta resucitarlo. pero si llegamos a desconectarlo, el cerebro que creía que le mandaba ordenes al corazón, verá que esté ya está muerto y comprenderá que realmente Leonardo ya estaba clínicamente sin vida.

Por Dios entonces Leo está casi muerto –ante als palabras de Max, Charly asintió -¿Pero si deciden no desconectarlo?

-De nada sirve, no va areaccionar jamás, y si así fuera, vibiría com un vegetal y no creo que a Leonardo le gustaría el vivir así, aunqeu nosotros juremos que cuidaremos de él y usted maestro Splinter debe saberlo mejor que nadie.

El maestro no respondió, tenía la barabilla apoyada sobre su bastón y la mirada hacia el frente.

-¿Sr.? –Max le tocó el hombro.

-Leonardo… -murmuró y ellos dos comprendierom que el maestro había recibido la peor noticia de su vida. Aunque para cualquier padre lo sería, el saber que uno de tus hijos muere sin remedio y ante sus ojos y lo que es peor, antes que él.

-Si quiere lo llevó para que lo vea –los tres salieron por otra puerta y se dirigieron a Terapia. Max se fue a la sala de espera con lso otros, comprendía que el maewtro Splinter debería de estar a solas con sus hijo.

-¿qué les dijo el doctor? –le preguntó el General águil a Winters al verlo volver..

-Nada en especial, platicamos de lo que olvidé preguntarle en la cena –dijo.

-¿Y el sensei? –Mike giró la cabeza a ambos lados.

-Creo que Charly le explica los cuidados que ahora debe tener Leo cuando se recupere –se sentó en una de las sillas.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-

Charly y el maestro Splinter entraron al cuarto de terapia y fue un golpe terrible para el maestro ver a su hijo en esas condiciones.

-Leonardo, tortuguita mía –le tomó una mano entre las suyas.

El sensei ya no dijo nada más, pero Charly Comprendió que por la mirada de profunda tristeza que éste tenía, que se estaba despidiendo de su hijo y que le dolía mucho.

Charly se mantuvo en silencio apoyado en la pared.

El sensei le dio a Leonardo un pequeño beso en la sien derecha y sin poder más lo abrazó y comenzó a llorar, le dolía hasta el alma el que su hijo estaba muriendo y no podía hacer nada por ayudarlo.

Pero quizás como dijo Charly, lo mejor sería dejarlo irse para siempre y no mantenerlo amarrado en una cama el resto de suvida y que ya no puediera moverse nunca más.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Continuará…