—Un hombre contesto la otra vez tu teléfono…—dijo Sho mirando fijamente a la que lo consideraba su enemigo— ¿Quién era? —pregunto sin dejar de mirarla. Kyoko se congelo debido a la pregunta de aquel idiota. En ese momento recordó la vez en la que Tsuruga-san había sospechado del chantaje de Shotaro.
"Tu celular no dejaba de vibrar así que respondí en tu lugar".
"Fuwa Sho".
— ¡Maldición! — chillo en voz baja mientras se encogía en su asiento y mantenía la mirada apartada de Shotaro.
¿Qué debía hacer? No diría la verdad, eso era más que obvio. Entonces ¿Mentir y decir que no sabía de lo que estaba hablando? No… eso no funcionaria, Shotaro era insistente si se lo proponía…
En ese caso… ¿Qué hacer?
—Oye…—llamo Fuwa aproximando su mano al delgado brazo de Kyoko para intentar sacarla de sus pensamientos, pero ella inmediatamente rechazo el toque e inclinándose más hacia el lado contrario se mantuvo en silencio y con la mirada baja —Tsk… ¿Qué acaso me dirás que también es confidencial? —pregunto con molestia.
—No lo es— respondió la pelirroja rápidamente poniendo una mirada sombría.
— ¿Entonces por qué te cuesta tanto responder? — cuestiono tomándola de la barbilla para forzarla a verlo.
— ¿Por qué te interesa saberlo? — interrogo Kyoko dirigiéndole una mirada llena de hostilidad.
— "¿Por qué?" dices… ¿Acaso importa? limítate a contestar—respondió él empleando más fuerza en el agarre de la barbilla de Kyoko.
— ¡No quiero hacerlo! — Exclamo dándole un manotazo para liberar su barbilla—¡No es de tu incumbencia si un hombre responde o no mi celular!
En ese momento Shotaro sonrió de medio labio y la miro con una expresión de lastima.
—Ahí estas de nuevo…—dijo sin borrar esa sonrisa de su rostro— dejándote engañar por un hombre como la mujer estúpida que eres… en verdad que siento pena por ti…
—Imbécil… — mascullo la chica mientras apretaba los dientes y lo miraba con completo odio.
Preparo los puños lista para golpear aquel rostro que tanto detestaba, pero… No tenía caso ¿o sí? Dejarse llevar por el momento. Era tiempo de aprender a calmarse…
Respiro profundamente y busco relajarse.
"Que ese idiota piense lo que quiera" dijo en su mente a fin de tranquilizar sus pensamientos.
—Si eso es todo lo que tienes que decir…— dijo después de un momento con el flequillo cubriendo sus ojos logrando darle un aspecto sombrío— me voy… tengo trabajo por hacer aun— completo mientras extendía su mano hasta el seguro de la puerta del auto.
— ¿Qué es lo que haces? — cuestiono Sho tomando con fuerza su brazo.
— ¡Me voy así que suéltame! — contesto Mogami alzando la voz y mirando fijamente.
—Nunca respondiste mi pregunta— recrimino el rubio aun sujetándola.
En ese momento el celular de Kyoko comenzó a vibrar desde el interior de su bolso. Ignorando a Shotaro, lo cogió con la mano que tenia libre.
"Dios… ¿Qué hago ahora?..."Sollozo al ver que quien llamaba no era nadie más que su sempai.
¿Por qué la llamaba? Bueno, eso era lo de menos…
Debía calmarse…
Debía tranquilizarse y sonar natural. Sería un verdadero problema si se daba cuenta de que estaba con Shotaro justo ahora.
—Bueno, habla Mogami— dijo tratando de mantener una voz calmada.
"—Mogami-san, el presidente Takarada quiere verte— "dijo Tsuruga con la voz suave.
— ¿Eh? ¿El presidente quiere verme? — Repitió confundida —¿dijo la razón? — pregunto con curiosidad.
"—Solo sigue este juego— "ordeno con amabilidad.
— ¿ha?
¿El juego? Entonces… ¿era mentira…? Pero...
— ¿Por qué? — cuestiono en voz baja aun mas confundida.
"—-Estas en problemas ¿no es verdad? — "respondió.
—S…si… pero ¿Cómo…?
"—Solo hazlo… con eso podrás librarte por ahora— "interrumpió.
—Eh… entiendo… lo hare, voy para allá…— contesto Kyoko sintiéndose un poco relajada — G…Gracias…— dijo apartando el teléfono de su oído y cerrándolo miro a Shotaro—Debo irme—informo mirando inexpresiva.
—Tsk… entonces quedara pendiente…— mascullo con desgano mientras la soltaba.
Sin decir nada, la chica salió del auto y comenzó a caminar.
Mientras caminaba puso en una mano en su pecho
Su corazón latía agitado.
Su corazón realmente estaba palpitando con fuerza. ¿A qué se debía? No era algo común en ella. ¿Era debido al nerviosismo de hace poco? O... ¿Quizás a la ayuda de su sempai? No lo sabía. Y no importaba lo mucho que diera vueltas a esto, sabía que la respuesta no quedaría clara al final.
Pero, al era seguro. Ella en realidad estaba agradecida por la ayuda que había recibido.
...
Al día siguiente una chica se encontraba sentada en el sofá del apartamento de un hotel. Mantenía algo similar a un pequeño separador de color rojo con adornos y un listón para de color dorado. La joven de ropas oscuras y extravagantes se encontraba sola en aquella sala mientras miraba el amuleto hecho a mano.
—Al final termine haciéndolo... — susurro dejándose caer completamente en el sofá de forma en que termino recostada
La minifalda de cuero estaba tan apegada a su cuerpo que ni siquiera le permitía acomodar bien sus piernas para obtener una postura más cómoda. Pero sus pensamientos estaban lejanos a ese pequeño detalle...
Miro al techo por un momento con el rostro inexpresivo y después extendió las manos que estaban cubiertas por guantes de cuero negro para seguir contemplando el amuleto de color rojo.
— ¿Qué hacer? — Pregunto suspirando— pensara que soy extraña si se lo doy ¿no es verdad? Además... No soy tan cercana para darle este tipo de cosas... — sollozo sin dejar de verlo — es algo como "cariño, es un amuleto de la buena suerte, asegúrate de llevarlo siempre ¿Si?" — Dijo imitando el tono de voz de una esposa y haciendo expresiones tiernas mientras decía esto —¿Que soy, una recién casada enamorada? — se auto recrimino mientras bajaba las manos y ocultaba el amuleto en su pecho.
Era verdad que estaba agradecida, pero... ¿Cómo transmitir esa gratitud a su sempai?
Lo que era más, ¿cómo le había hecho para salvarla en el momento exacto? Y... ¿cómo sabia que se encontraba en apuros?
"Tsuruga-san en verdad da miedo..." pensó.
Pero no era tiempo de estar maquinando aquello. Había una razón, era obvio.
Había una razón, pero no tenía caso intentar encontrarla ahora. Sabía que no daría con aquella razón aunque se desgastara intentándolo, después de todo, lo que hay en el interior de la cabeza de Ren es en realidad un misterio.
Suspiro de nuevo y enfoco sus ojos en el techo.
—Quizás haya sido mala idea hacer un amuleto... — murmuro con desanimo.
Una vez más cerró los ojos y tranquilizándose termino quedándose dormida sin saberlo.
Inconsciente del exterior comenzó a dormir.
Dormir...
Dormir...
Ella se inmiscuyo en el mundo de los sueños posiblemente por estar agotada de tanto pensar, sin mencionar que aun sentía la presión que el idiota de Shotaro le provocaba.
—Tsu... — una voz llamo sonando lejana —Setsu... Setsu— llamo con más claridad haciendo que abriera los ojos confundida. Vio a su hermano quien estaba frente a ella con el torso y los brazos apoyados en el respaldo del sofá donde ella descansaba.
— ¿nii-san? — pregunto aun adormilada.
—perdón... Llegue tarde— se disculpo mientras extendía una mano hasta la mejilla de la chica— deberías ir a la cama si tienes sueño, ¿o prefieres que te lleve yo? — pregunto esbozando una sonrisa.
— ¿Eh? Yo... ¿me dormí? — pregunto ella levantándose para mirar a su hermano.
—si, por una o dos horas... Yo llegue hace 45 minutos así que no lo sé en realidad— respondió Caín dudando.
— ¿Por qué no me despertaste? — reclamo sin dejar de verlo.
—Bueno, Setsu se veía tan linda mientras dormía que pensé que sería un desperdicio levantarla- contesto enderezándose y sacando su teléfono comenzó a buscar algo— incluso le tome fotos- confeso mientras le presumía las fotos que acaba de tomarle.
— ¡B... BORRALAS! — exclamo con el rostro enrojeciéndole por la vergüenza.
—No quiero— respondió Caín guardando en celular y usando un tono de voz caprichoso.
—Nii-san... —sollozo Setsu.
—Setsu. Eso... — comento el pelinegro señalando el amuleto de color rojo que se había adherido al pecho de Setsuka mientras dormía.
—A...Ah... ¿esto? Es un amuleto japonés... — respondió con algo de nerviosismo mientras lo desprendía de su piel y lo tomaba en sus manos —escuche que es para la buena suerte.
—Ya veo... — contesto su hermano mirándolo.
—Quiero que nii-san lo tenga— dijo la chica mientras extendía el amuleto al hombre.
— ¿Huh? ¿Estás segura? — pregunto sin dejar de verla.
—Si—respondió ella sonriéndole— Quiero que nii-san tenga buena suerte.
