Disclaimer: Los personajes protagónicos mencionados en este capítulo son propiedad de Naoko Takeuchi. Su uso de ellos de mis historias es con fines de entretención libre de lucro.


¡Hola Sailor lectores! :D ¿Cómo están? Pues yo contenta por traer un nuevo capítulo a este fic, cosa que prometí si el equipo de Chile ganaba un partido de fútbol xD y conste que usualmente no me intereso mucho por este deporte, pero toda excusa es buena para traer un nuevo capítulo a la historia :D

Espero que lo disfruten. Nos leemos al pie de la página como ya es costumbre.

¡Buena lectura!

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

Dudas resueltas

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

POV Serena

Después de mi conversación con Alan volví a la sala para compartir con los chicos y así disfrutar del resto de la velada. Todo sucedió como quería: reímos, charlamos, comimos cosas deliciosas y nos divertimos a más no poder. Hotaru resultó ser más graciosa de lo que pude imaginar, en verdad sus anécdotas, chistes y comentarios sacaron risas en todos los presentes. No entiendo por qué estaba tan nerviosa después de todo ya que, sin duda alguna, por un momento se transformó en la protagonista de la noche y se desenvolvió con diestra elegancia y simpatía. Realmente es una niña inteligente y adorable a la vez, no pensé que me iba a caer tan bien en poco tiempo pues justamente soy algo reacia a la idea de que las cosas pasen así, pero la sorpresa fue grata, su conducta me impactó y más su ayuda con "el temita aquel"

Y sobre eso…

Ahora todos están durmiendo menos Darien y yo. Lita y Andrew se fueron a dormir hace media hora y Hotaru está en la habitación de su hermano, el mismo que ahora, aunque sea algo tarde, está ordenando lo que él considera un desastre en la sala. Yo no creo que lo sea, es decir, obviamente después de una reunión con amigos quedan cosas sucias o desordenadas y si fuera por mí arreglaría todo la mañana siguiente, pero él no, así que aquí estoy recibiendo los platos que lava aunque sean las tantas de la madrugada.

—Tengo sueño —y sé que no le importa, pero se lo digo aunque sea solo por el gusto de reclamarle.

—Lo sé, pero te aseguro que si no soy yo el que hace esto Andrew le pedirá a Lita que lo haga, lo cual es una completa falta de respeto considerando que ella no vive aquí.

—Yo tampoco.

—Pero tú me amas y por eso estás ayudándome.

Bueno, eso ni que se discuta.

Me resigno a seguir secando toda la loza limpia para después acomodarla donde debe ir. Tengo las manos algo entumecidas y el buen humor se me está acabando, pero no por eso dejaría que Darien haga todo esto solo.

Cuando ya dejo la última copa en la repisa del mini-bar y hago un rápido escaneo a la sala sé que todo está limpio y ordenado, eso se traduce en que la tortura ha finalizado por fin.

Reconozco que soy algo flojita en cuanto a aseo inmediato se refiere pues no me estreso si veo algo sucio y no lo lavo enseguida, pero Darien tiene razón en un punto y es en que después realmente sí es más difícil de limpiar, por eso él prefiere hacerlo rápido, cuando aún es fácil quitar las manchas y no se incrustan como si fueran fósiles. Traté de explicarle por mucho tiempo que si eso pasa la tierra podrá seguir orbitando alrededor del sol, pero pocas veces cede ante eso, las mínimas y eso usualmente ocurre cuando está tan cansado que ya ni siquiera puede hilar una frase sin balbucear como un bebé, cosa que definitivamente no sucedió esta noche.

Como si Darien leyera mi mente y supiera lo que estoy pensando, se acerca hacia mí y deja un beso en mi mejilla, golpea un par de veces uno de mis chonguitos y me dice que ya podemos ir a dormir. La idea me resulta más que ideal, pero cuando un eco de la llamada que tuve con nuestro amigo apareció sin previo aviso, súbitamente el sueño se me escapa.

¿Será realmente oportuno hablar del tema ahora?

Cabe recalcar que tengo un serio problema con respecto a eso.

Generalmente soy una persona que se reserva bastantes comentarios, incluidos los problemas y no los comunico aunque me torturen con tal de hacerlo, pero eso solo ocurre con las personas que no están en mi círculo de confianza, pues quienes sí lo están saben que no hay nada que omita en pos de mi sanidad mental y en honor al vínculo que tengo con ellas, en pocas palabras se me afloja la lengua con quienes confío y procuro no guardar secreto alguno.

Mientras Darien se aleja de mí para ya acomodarse en el sofá, dicho sea de paso, sofá-cama que compró hace relativamente poco con tal de no durmamos al lado de la habitación de Andrew cuando está con Lita, pienso si realmente sería bueno comunicarle todo lo que ha pasado esta noche. Por una parte temo que se moleste con Hotaru por haberse metido en un tema tan personal para mí, que la regañe y así lo bueno que he ganado con ella se largue a buena parte para jamás volver, pero por otro lado siento que necesito decirle lo que supe pues sé, le será importante de una forma u otra.

Es cierto que nuestra relación ha fluido bastante bien a pesar de todo, pero sé que hay una cuota de tensión importante entre los dos debido a todo mi pasado. Darien me ha dicho que lo acepta todo, que no me juzgará pues no tiene por qué y que debo mirar hacia delante, pero… ay sí, ya comencé con los benditos peros, es que es en serio, siento todo podría ser mucho mejor si él realmente entendiera que ya no soy la misma Serena con la cual tuvo que lidiar hace meses. Antes era insegura y desconfiada, todo eso multiplicado por mil si se trataba del ámbito íntimo tras el gran fiasco de mi primera vez y realmente pensé que después de eso mi futuro sería terminar siendo asexuada de por vida, sin embargo todo eso cambió y ahora me siento bastante más cómoda con respecto al tema.

No sé por qué siento que si Mina hubiese escuchado eso me diría: Claro, y quién no si eso significa tener un suculento revolcón con un galán de primera.

En fin, reenfocándome en el tema, tal vez no nacería en mí la urgencia de decirle todo a Darien si él no me hubiera demostrado que, aunque no lo diga, todo el tema que pasé con Seiya le impide llegar más allá como ya sé que quiere. Tras nuestro pequeño momento en mi casa pude ver un grado de arrepentimiento en él, como si hubiera faltado a la moral y me hubiera traumatizado más de lo que se supone que ya estoy traumada. Si eso se mantiene sospecho que no volverá a tocarme un dedo sin sentir que poco menos me está ultrajando el alma y es cierto, en algún punto del pasado hubiera pensado algo similar, pero no ahora, no ahora que no puedo negarme a mí misma el inmenso deseo que tengo de compartir el siguiente paso con él.

¿Cómo resistirme?

De un inicio vi, y cómo no, que Darien es guapísimo, me encanta de pies a cabeza y aunque pensé que eso era producto de la idealización inicial de un noviazgo, con el paso del tiempo solo me ha quedado claro que efectivamente sí es jodidamente lindo, pero lo más curioso del caso es que no solo lo es físicamente, su alma también es hermosa, cada detalle, desde los románticos, serios, bobos o qué se yo son algo que me fascinan y aunque suene algo extraño su inteligencia también lo hace más sexy ante mí. Ya he tenido el placer de verlo leyendo un libro, fijarme en cómo toma cada hoja, lame su dedo fugazmente antes de deslizarla para pasar a la siguiente y clavar sus ojos en ella, como la analiza con plena concentración, como asiente cuando repasa en el párrafo algo que le resulta interesante o como sonríe cuando algo le parece tonto, ¿y qué hago yo entre tanto?, desear ser una de esas hojas para que sea yo quien acaricia de esa forma y lea hasta mis más ocultos secretos.

No quiero llegar a la instancia de tener que comprar un disfraz de libro para que Darien me toque así.

—¿Ya?

—¿Eh?

—Que si ya vendrás a dormir.

No sé en qué momento Darien terminó de acomodar el sofá, lo cubrió con algunas mantas y de paso se sacó su traje quedando solo con su pantalón puesto, eso, desafortunadamente algo momentáneo, pues frente a mí termina por cubrirse con una camiseta negra.

La odio.

—¿Te molestaría si charlamos un rato?

—Creí que tenías sueño.

—Tenía, pero…

Mi silencio lo inmoviliza. En sus ojos veo el deseo de intentar leer los míos, pero no pretendo hacerlo pasar un susto al hacerlo creer que algo malo me ocurre.

—Me prepararé un café, ¿quieres uno?, prometo lavar los tazones en cuanto terminemos de usarlos —le digo suave y sonriente.

—Está bien.

Se acerca, rodea mis hombros con su brazo y juntos nos dirigimos hasta la barra de la cocina, nos separamos en el instante en que él toma asiento y se apoya con pereza sobre el mesón, yo entre tanto echo a andar la máquina de café pues desde que trabajo con Lita mi gusto por los sobres de cappuccino instantáneos se acabó. Le ofrezco a Darien algo para comer, lo rechaza así que cierro el refrigerador sin tener la necesidad de sacar algo de ahí. A mi espalda puedo escuchar bostezos y es evidente que son lo suficientemente grandes como para tragarme entera de un bocado, pero sé que, en ayuda con el café, lo que le diré le quitará todo el sueño.

Dejo los dos tazones de café humeante frente a nosotros y me quedo de pie para hablar, creo que así será mejor pues si me llego a poner nerviosa sé que me tiritarán las piernas y como no pretendo que eso pase, o de pasar que no sea evidente, el mesón será mi aliado para ocultarlo.

—Si te cuento tendrás que prometerme algo —anuncio mientras agrego endulzante a mi bebida.

—¿Qué cosa? —pregunta Darien entre medio de un gran bostezo.

—Que no regañarás a tu hermana.

Él frunce su ceño y endereza su torso con rapidez. La premisa no sonó muy confiable así que lo arreglo inmediatamente.

—No me dijo ni hizo algo malo, ¿más tranquilo?

—Algo, pero no lo suficiente, ¿qué pasó?

—Pues haré el cuento corto para no perdernos mucho de lo que sí me interesa decirte. Hotaru se reencontró con Alan en Estados Unidos y le pidió un favor, éste era que al verme me diera su celular para comunicarme con él y…

—A ver, a ver… parece que preferiré la versión larga del cuento.

—¿Recuerdas que quería saltarme todo eso para llegar al punto central del asunto?

—Amor, el resumen está abriendo demasiadas dudas y asumo que no tendré un buen contexto antes de escuchar ese punto al cual te refieres.

—¿Y si te cuento después?

—Mejor que sea ahora. Tú quisiste que tomara café y sabes perfectamente que eso me hará tener toda la energía suficiente como para fastidiarte hasta que me lo digas.

—Bueno, entonces aquí va la versión larga, pero la mala versión larga para que te quede claro, algo así como la versión película de un libro. No estaré dos horas contándote cada detalle por mucha cafeína que circule en tu sistema.

—Está bien, eso es mejor que nada. Te escucho.

Ambos sorbemos algo de café y nos preparamos para la plática. Como siempre traigo conmigo mi cajetilla saco un cigarrillo y aunque sé que Darien prefiere que fume afuera, ahora tendrá que aguantarse el humo. No concibo la idea de un café sin un cigarrillo al lado, es como una pizza sin queso porque sí, sé que existen, pero debe ser la cosa más asquerosa del mundo, es decir, ¿pizza sin queso?, que me perdonen los intolerantes a la lactosa pero eso es una blasfemia culinaria imperdonable, no hay nada mejor que una pizza recién salida del horno, con el quesito escurriendo por las orillas y…

—Serena…

—¿Ah?

—Si sigues con el encendedor ahí te quemarás el flequillo.

—Bah, perdóname, es que estaba pensando en… da lo mismo, en fin, ¿en qué estábamos?

—¿En… el principio?

—¡Cierto, cierto!, bueno, la cosa es que Alan y Hotaru se encontraron en Estandos Unidos, parece que en una loca fies… sofisticada reunión de la familia del novio de ella, donde curiosamente… lo siento, al diablo, no me acuerdo cómo fue ese asunto, el punto es que se encontraron por caprichos del destino y ya, comenzaron a charlar, tu hermana le dijo que tú y yo somos novios, Alan se alegró mucho y le pidió que por favor hablara conmigo pues tenía algo muy importante que decirme con respecto a Natsuko.

—Ya veo…

—¿Estás molesto?

—Un poco. No sé por qué Alan pensó que era buena idea decirle a Hotaru algo de lo que pasó entre su hermana, tú y Seiya.

—¿Cómo sabes siquiera que habló de él también?

—¿Acaso no?

—¿Estás celoso, Darien Chiba? —podrá decirme que no, pero no le creeré.

—No —y no le creo.

—Dejando de lado que efectivamente estás celoso y no sacarás nada diciendo lo contrario, entiendo que no te pareciera bien que Alan le mencionara el tema, a mí tampoco me hizo demasiada gracia en un comienzo, pero después entendí que si bien no fue la manera idónea de hacer las cosas, al menos sí fue la más práctica.

—Nunca he creído que la mejor forma de hacer las cosas sea chismear pero qué más da.

—Amorcito, no me digas que estás enojado solo por eso.

Pretendiendo que al acariciar su mejilla le quitaré la carita de enfadado intento calmarlo, pero mi súper técnica parece no tener poder alguno en esta ocasión.

—Serena, no es que esté celoso porque… ya, sí estoy algo celoso, ¿feliz? Quita esa cara de alegría e intenta entenderme… lo que pasa es que no me agrada saber que Hotaru se haya enterado sobre asuntos tuyos sin primero conocerte personalmente, es algo invasivo, ¿no crees?, además de que ella sigue siendo una niña y hay temas que no tiene por qué saber aún.

—Sobre eso y sin mentir, Hotaru no sabe demasiado. Alan fue cauto en ese sentido y no le dijo más de lo que requería enterarse.

—Entonces no le dijo todo sobre…

—No, no le dijo todo sobre mi fracasada relación con Seiya, menos ese punto tan desagradable.

—¿Segura?

—Eso fue lo que tu hermana y Alan me dijeron.

Al decirle eso me encogí de hombros, bebí algo más de café y fumé un poco. Hasta el momento no se me está haciendo complicada esta conversación, al menos no al grado en que sí parece ser para Darien.

—¿Qué ocurre? —le pregunto.

—Probablemente pensarás que estoy exagerando pero realmente no quiero que Hotaru maneje demasiada información adulta. Sé que está creciendo, que ya no es tan pequeña como siempre quisiera que fuera pero de ahí a que sepa lo desgraciado que puede ser un chico con su novia…

—Mira, estoy de acuerdo en algo contigo y es que tu hermana ya no es tan pequeña como quieres, de cierta forma incluso es mejor que sepa que no es todo color rosa, que los problemas existen, que no es bueno dejarse encantar por el primer amor como si éste fuera perfecto y que termine por cometer errores que podrían ser perfectamente evitables si alguien te orientara.

—¿Pero es acaso normal que ese orientador sea un viejo amigo de su hermano?, ¿Qué de la nada llegue y le hable sobre ese tipo de cosas?

—Bueno, si tanto te molesta entonces lo mejor que podrías hacer es hablar sobre esos temas con ella, aunque ten algo presente, se enterará de cosas así de una manera u otra.

—¿Y cómo?

—¡La gente habla, Darien! Hotaru tiene amistades y con ellas comparte todas sus experiencias como así los demás le contarán las suyas. No puedes pretender encapsularla en una burbuja para que no crezca y sea por siempre una niña pequeña.

—No se trata de eso, no soy estúpido.

—Ay, no te pongas odioso por favor.

—No se trata de que sea odioso, se trata de…

Pretendí no devolverle la mirada hasta que se le quitara el mal humor, más bien hasta que me dijera que tengo razón para ser sincera, pero su pausa me inquietó lo suficiente como para dar fin a la pequeña "ley del hielo" que había iniciado.

Darien tiene las manos enterradas entre su pelo y la mirada clavada al café. Parece ser que el tema va más allá de una simple apatía.

—No me molesta que esté creciendo, me irrita no poder estar ahí para cuidarla como quisiera. No quiero que algo malo le ocurra y que se sienta sola.

—Sé que la distancia te afecta y que carcome el alma no poder estar ahí para tu hermana menor. Lo vivo día a día con Sammy, entiendo lo mal que se siente, pero no creas que por vivir en distintos países tú y Hotaru no podrán mantener la confianza. Quiero imaginar que antes de que algo malo pueda pasarle ella acudirá a ti.

Vuelvo a acariciar su rostro y ahora mi súper poder sí tiene efecto. Darien me sonríe un poco más aliviado, confortado sería la palabra correcta según yo, o al menos eso pienso tras ver como él toma mi mano y la besa con ternura.

—Tengo claro que parezco un tonto creyendo que incluso cerca de mi hermana podré salvarla de todos los malos ratos que inevitablemente tendrá que vivir, pero hay cada idiota suelto en este mundo que de solo pensarlo…

—Sí, realmente hay mucho idiota pululando en la tierra, pero tu hermana es inteligente, no la subestimes pues según veo va creciendo bien.

—Serena, discúlpame por todo esto… era obvio que querías hablar de otra cosa y yo te hago una escena por una distinta.

—No fue ninguna escena y no seguiré el tema hasta saber que estás más tranquilo.

—Lo estoy y adivina gracias a quién.

Me importaría un rábano quedarme despierta hasta el amanecer si de eso dependiera que Darien esté mejor. Así es, a ese grado lo amo, hasta el punto de dejar a su disposición mis sagradas horas de sueño.

—Antes de seguir te sugiero que ocupes el día de mañana para hablar con tu hermana sobre toda esas cosas que no quieres decirle pero a la vez sí. Realmente creo que los ayudaría mucho para sentirse más cerca.

—Tienes razón, no será precisamente cómodo pero qué saco con quejarme al respecto si no hago algo por solucionarlo.

—¡Exactamente! Después de todo no eras tan tontito como pensé.

Darien me sonríe con una mueca extraña, como si mi diminuta ofensa le causara risa y enfado a la vez, entre tanto yo solo bebo algo más de café y le guiño un ojo para que entienda que solo se trató de una bromita.

—Bueno pequeña, dejando atrás mis episodios de celos y de hermano sobreprotector, ¿qué era lo que tenías que decirme?

—Ojalá dejes el primer episodio bien atrás porque aquí viene lo incómodo. Hablé con Alan pues el favor que él le pidió a Hotaru fue decirme que lo llamara. Lo hice, estuvimos charlando y me contó ciertas cosas de las cuales no tenía idea con respecto a Natsuko y Seiya.

—Imagino que son importantes si necesitó llegar a ti a través de Hotaru.

—Sí, son cosas importantes, pero nada que vaya a cambiar negativamente lo que hay entre tú y yo. Te aclaro eso antes de que te entre el demonio e imagines que al solo escuchar el nombre de mi ex me florece el amor por él.

—No quiero sonar soberbio pero ya sé que no —me dice mientras coquetamente bebe algo más de café.

—No parecías tan seguro hace un rato atrás.

—Fue un lapsus, nada más que eso y no se trató de un celo miedoso por decirlo de alguna forma, solo fue una molestia, un impasse.

—De verdad tendrías que tener daño cerebral para creer que después de todo este tiempo Seiya produce cosas lindas en mí.

—Pues según mi doctor no lo tengo así que tranquila, continúa.

—Bueno, resulta que… ¿te acuerdas de todo lo que pasó cuando perdí la virginidad con Seiya, cierto? No me gustaría tener que entrar en detalles porque…

—Sí, sí, lo recuerdo todo: Él te insistió por mucho tiempo que te acostaras con él para demostrarle tu amor, accediste, después de eso te dejó y confesó que estaba con Natsuko.

—Buen resumen.

—Mejor así. Dijiste que no querías entrar en detalles.

Asiento mientras dejo la colilla del cigarrillo en el cenicero, eso me da tiempo para hilar la siguiente idea de la mejor forma posible. No quiero dejar espacio alguno para que Darien imagine cosas que no están ni cerca de ser verdad, específicamente quiero dejarle claro que aun sabiendo varios antecedentes nuevos sobre aquella época, realmente no me interesa solucionar nada directamente con mi ex.

—No sé si recuerdas que te comenté que todo eso me pareció sumamente ilógico, o sea que después de que finalmente me acosté con Seiya me trató como basura cuando supuestamente tenía que pasar lo contrario, que siempre me olió a venganza pero lo curioso es que no había algo que yo le hubiera hecho para que se sintiera de esa forma. Ahora sé que sí hubo un motivo y ese se lo dio Natsuko.

—¿Qué hizo?

—La pobre imbécil no tuvo mejor idea que decirle a Seiya que yo me había acostado con Alan, que con él había ocurrido mi primera vez y que si sangré cuando estuve con señor x fue solamente porque ella me lo había sugerido para poder engañarlo, esto porque le dijo que ese día estaba en el fin de mi ciclo menstrual.

—¿Es una broma?

—Nop.

—Ahora que lo dices… sí, recuerdo que me contaste que él había cuestionado la presencia de sangre, que todo era una farsa…

—Para que veas.

Tengo el tiempo suficiente como para encender otro cigarrillo, uno y cien más al parecer pues Darien ha entrado en una suerte de shock muy similar al que yo tuve cuando Alan me contó eso. Dejaré que mi amado organice todo lo que le conté en el pasado, todo lo que él mismo pudo imaginar en secreto y lo sume a lo que le dije ahora. Entre tanto y considerando que mi café ya está frío, mejor me preparo otro.

Cuando ya estoy casi lista para volver a hablar me detengo en el rostro de mi novio. Pareciera ser que ya salió de la primera etapa del asombro pues me mira distinto. No sé si es lástima, confusión o pena, pero sea lo que sea espero que se le pase pronto pues no me gusta que me observe así.

—¿Qué?

—Pequeña… me imagino que te dolió mucho escuchar que eso fue lo que pasó —al parecer la mirada se trataba de una con lástima.

—¿Sabes qué? No me dolió precisamente, más bien me dio rabia. ¿Quién puede ser tan estúpido como para creer un cuentito así?

—Pues Seiya —resuelve velozmente Darien tras un inmenso gesto de ironía en sus ojos.

—Bueh, pero qué se le va a hacer.

Pareciera que el práctico método que estoy utilizando para hablar del tema desconcierta a mi novio. Quizás esperó un poco de llanto, tal vez mucho o incluso que estuviera rebanándome un par de venas con un cuchillo frente a él. Probablemente en otro punto de mi vida sí hubiera tenido una reacción bastante parecida a la última, pero ya no, no ahora que estoy bastante feliz conmigo misma en varios aspectos, en especial en el del amor.

—Sinceramente me parece tan… ¿tonto?, sí, tonto que una mujer le haga eso a otra solo para quedarse con un hombre que casi no lo puedo creer.

—Lo que pasa es que Natsuko viene con fallas de fábrica. Alan me dijo que siempre, de pequeña, fue sumamente caprichosa y manipuladora, que ocupa la carta de no ser tan valorada por su familia a diferencia de sus hermanos y que así se sale con la suya, que hace hasta lo imposible con tal de tener lo que quiere. La boba quería a Seiya, utilizó todo su arsenal de veneno y obtuvo lo que quería, así de simple.

—Imagino que Alan no se sintió precisamente cómodo al saber que su propia hermana lo inmiscuyó en una mentira tan grande como la que dijo. ¿Te comentó algo al respecto? —inquiere Darien muy interesado.

—Dijo que si su relación con Natsuko era mala ahora no está mucho mejor, pero que probablemente se volverán a hablar cuando ella tenga a su bebé. Mal que mal un niño inocente llega al mundo y está libre de todas las culpas y errores que sus padres hayan cometido.

—Eso es cierto. Independientemente de que Alan te tenga el cariño suficiente como para respetarte hasta el día de hoy y decirte que su hermana es una serpiente ponzoñosa, Natsuko no deja de ser su familia. Quizás tarde o temprano tendrán una mejor relación y eso se deberá a la llegada del hijo de ella.

—Lo sé —le aclaro de inmediato—. No pretendo pensar que la lealtad de un amigo pesa más que la de una buena relación con la familia, incluso deseo que sí se lleven mejor pues no vale la pena que se sigan odiando, al menos no por mí.

—¿Sabes? Hay dos cosas que quiero decirte. La primera es que es muy grosero prepararse un café frente a una persona sin ofrecerle uno a ésta y la segunda es que me sorprende tu actitud, otra persona en tu lugar estaría deseándole a Natsuko lo peor que la vida pudiera darle.

—Bueno, mi querido Darien, sobre el primer punto entenderás que estoy acostumbrada a que me pidan otro café si así la persona lo quiere, soy mesera, no adivina, y sobre lo otro es que sé que no saco nada deseándole mal a Natsuko. Ella tarde o temprano pagará todo el mal que ha hecho y no está en mí cobrárselo, incluso aunque pudiera no lo haría, no tendría caso.

Dejando parcialmente boquiabierto a mi novio tras una muestra de madurez que ni en mis mejores sueños pensé poder mostrar, tomo su tazón y comienzo a prepararle otro café. Me gusta sentir que soy una nueva Serena, una mejor versión de mí, una que ha nacido gracias a todas las cosas bonitas que me han ocurrido incluso cuando jamás soñé que podían llegar.

Antes creía que todo debía estar en perfecto equilibrio para poder ser feliz, que todo tenía que funcionar como se suponía, o sea que debía tener una familia sólida, que todas mis amistades fueran verdaderas y que un novio ideal siempre estaría a mi lado sin darme problema alguno. Es un sueño lindo pero bastante ingenuo a la vez. La vida está lejos de ser perfecta y hay que entenderlo para poder vivirla mejor.

Regreso al mesón con un humeante y rico café, se lo entrego a Darien para después tomar el mío. Bebo tranquila lo poco y nada de lo que va quedando ya que será el último, si me preparo un tercero no dormiré hasta pasado mañana.

—¿Algo más que te contara Alan? —me pregunta.

—A ver… sí, que Seiya terminó con Natsuko por lo que pasó.

—¿Lo supo? Pensé que solo había sido Alan quien se enteró de todo.

—Se enteraron al mismo tiempo. Parece ser que Seiya le sacó en cara mi supuesta infidelidad con él y éste le preguntó sobre qué diantres estaba hablando, posterior a eso su hermana tuvo que confesar la verdad.

—Bueno, en ese caso parecer ser que a Seiya sí le impactó mucho saber todo lo que su novia había hecho.

—Asumo que sí. No ha de ser fácil enterarte de que una mentira como la que Natsuko dijo provocó tanto daño a distintas personas y que fuiste parte de eso.

—Y… ¿qué sientes al respecto?

Tarde o temprano esa pregunta llegaría.

—¿Piensas que me dio tristeza? —le pregunto antes de decirle mi opinión verdadera.

—Podrías sentirla. Todo parece indicar que después de todo Seiya fue tan víctima del tema como tú.

—No precisamente —me apresuro a decir—. Lo que él debió hacer fue enfrentarme, exigirme confesar la supuesta verdad antes de tramar toda una venganza a base de un supuesto. Él prefirió creerle a Natsuko por sobre todo lo que teníamos como pareja, creyó que lo mejor era burlarse de mí como yo en teoría también lo había hecho de él. Es una lástima que su ego no le permitiera buscar una mejor manera de solucionar lo que le provocó esa mentira, pero siendo sincera lo más probable es que de una u otra forma hubiéramos terminado separados igual.

—¿Por qué lo dices?

—Porque Seiya ya andaba con el temita de que nos acostáramos antes de que Natsuko apareciera en toda esta historia. Si bien es cierto que me hablaba de eso como "el siguiente paso normal a dar", que me decía que sería mágico, hermoso y perfecto y no era tan insistente sobre eso como sí lo fue después, sí parecía importarle al grado en que si no accedía me iba a dejar. Es verdad que Natsuko lo empeoró todo, que potenció esa idea en él al punto en que después fue intolerable, pero ya desde un principio no me gustó que se obsesionara tanto con el asunto.

—Ya veo… —pausa larga, algo no me quiso decir y sospecho lo que es.

—Sé que no fui la mujer más brillante al momento de complacer su demanda, que no debí dejarme empujar hasta ese punto y es ahí donde está mi error. Con o sin mentiras de por medio no debí hacer algo de lo cual no estaba segura. Creí que al hacerle caso a Seiya lo nuestro iba a mejorar, pero en retrospectiva debo decir que no era solamente el tema íntimo lo que nos separaba… a medida en que fuimos creciendo él y yo empezamos a ser muy diferentes, tanto que ya no tenía demasiado sentido que estuviéramos juntos, pero eso fue algo que no quise ver e imaginé que se solucionaría al entregarle "la prueba de amor"

—No lo digo para endulzar tus oídos, pero no veo que hayas cometido un error.

—¿Por qué? —indago sin demora. Recibir otro punto de vista siempre es bueno.

—Eras más joven, pensabas distinto y estabas muy enamorada de él. En ese escenario cualquier chica hubiera pensado que tener algo más íntimo con su pareja haría más fuerte la relación.

—Tienes razón, sí pensé que eso nos ayudaría, pero insisto en que tengo mi cuota de error en todo el asunto y no me apena reconocerlo. Bien dices, pensaba distinto, era más joven y pasaba por momentos difíciles en muchos aspectos, pero en el fondo sabía que nada iba a solucionarse al acostarme con él, es decir, eso no borraría el resto de las cosas que pasaban en mi vida. Fue un error medianamente inocente, quise creer en algo que por muy tonto que pareciera, me iba a dar la estabilidad que tanto me faltaba. Ahora lo entiendo así, antes por supuesto que no y por eso fui una eterna víctima de mi propia historia. Lamentablemente Seiya se equivocó en muchas cosas conmigo, pero era yo quien debía valorarse lo suficiente como para no dejarme caer a sus pies tan fácilmente. No cualquier chica hubiera accedido a lo que yo sí por mera presión, una que fuera suficientemente segura de sí misma no cuenta mi misma historia.

—Si lo quieres ver así quién soy yo para decirte que no.

Entiendo que Darien no me quiera ver como un ser que se equivoca y menos que se castiga por sus desaciertos de antaño. Me provoca mucha ternura que de alguna forma intente protegerme de mi pasado al decirme que las personas presentes de ese tiempo fueron las culpables, agradezco que no quiera meter su dedo en la llaga para hacerme sentir mal, otra persona ya me hubiera dicho que sí fui muy tonta y que no debí hacerlo, eso porque creo que todos tenemos algo dentro nuestro que hace que nos guste remarcar los errores de otros como si eso nos hiciera más inteligentes, pero ahora creo que la verdadera inteligencia emocional es hallar también los errores que cometemos, enfrentarlos, aceptarlos como lo que son sin necesidad de adornarlos, saber que nadie es perfecto, que dentro de ese "nadie" también estamos nosotros mismos y sabiéndolo, debemos seguir adelante.

—Siempre puede ser más fácil echarle la culpa al resto de todos los males que nos pasan, pero si se piensa de esa forma estás destinado a cometer una y otra vez los mismos errores, ¿no crees?

—Es cierto —acota Darien tras regalarme una tenue sonrisa—. Es bueno, justo y maduro analizarse a sí mismo, encontrar cosas en ti que te gustarían cambiar y aceptar que eso sucederá si uno así lo quiere.

—Justamente por eso no me interesa seguir viendo mi pasado de la manera en que lo hacía antes. Por un instante me sentí acabada y realmente pensé que no volvería a ser feliz, pero mucho de eso fue porque me empeciné en verme como alguien tonta y débil, alguien que dependía del resto para tener equilibrio, que no tenía carácter suficiente como para tomar las riendas de su vida y poner un alto cuando ameritaba. Ahora sí puedo hacer todo eso, ahora sí creo que mis decisiones son mucho más acertadas y doy pasos con mayor seguridad. Me gusta ser esta "nueva yo" y que esté viviendo esta nueva etapa contigo lo hace mucho mejor.

—Nunca pensé que esto podía pasar… —¿ah?

—¿Qué cosa?

—Que iba a poder enamorarme todavía más de ti.

—Estás exagerando.

No pude evitar sonreír después de escuchar eso y, la verdad, todavía no puedo dejar de hacer tan evidente la alegría que me provoca sentir mariposas en el estómago cuando Darien sale con una línea tan romántica como esa. Tomo mi tazón de café y giro para quedar frente al lavaplatos. Esquivarle la mirada por un momento me permite ocultar lo roja que me he puesto pero tengo claro que al regresar a los ojos de Darien me pondré así otra vez.

Volteo y de hecho eso pasa, sé que ya estoy rojita como tomate.

—Sé que de alguna forma te gustó tener una relación con una princesita a la cual había que salvar de su sufrimiento, pero espero que ahora te guste estar con una fuerte guerrera vikinga que en vez de asustarse por el dragón que está afuera de su castillo, lo tome del cuello y haga una barbacoa con él.

—Podrías ser mi princesa vikinga en ese caso: princesa por lo hermosa y vikinga por lo fuerte, ¿te parece?

—No suena mal…

Dejo reposar mis codos sobre el mesón y me abalanzo para besar al loco príncipe que tengo por novio, un príncipe lo suficientemente genial como para hacer parecer a los de cuentos como unos verdaderos mequetrefes. Sé que muchas personas pueden imaginar que él es como uno de esos, pero si lo conocieran realmente…

Es verdad, Darien es muy romántico, atento, guapísimo, inteligente y todo lo genial que quieras tener en un solo hombre, pero es imperfecto a la vez y por eso me encanta. Es algo maniático, quisquilloso, un tanto enojón aunque no le guste reconocerlo, un pésimo mentiroso al punto de decir algo falso y quedar como tonto frente a los demás, también es obstinado y cuando quiere serlo es un total engreído. Hay ocasiones en las que ni él mismo se soporta y por poco tampoco yo, pero me gusta saber lo que realmente hay en él, lo bueno y lo malo, lo lindo y lo feo, lo que él jamás cambiaría de sí mismo, lo que cede parcialmente y lo que es capaz de hacer cuando sabe que se equivocó en algo.

Así somos todos, negro y blanco a la vez y es así como las cosas deben funcionar. El verdadero equilibrio radica en eso, en llegar a un punto medio contigo mismo, saber quién eres, aceptarte y quererte como tal pues es tu naturaleza y eso no se modifica. ¿Quién rayos en este mundo querría realmente tener una pareja perfecta y pretender serlo también? Eso sería ser alguien sin contrastes, sin alma, sin luchas consigo mismo y si no pasas por eso no creces, te estancas y no tienes nada más que entregar.

Detengo el beso con suavidad y retiro con la misma el tazón parcialmente vacío de Darien. Lo dejo en el fregadero pero por muy lindo y romántico momento que tuviéramos hace solo un par de segundos atrás, mi adorable novio me mira fijamente y sé perfectamente qué me está diciendo con eso.

—¿Es necesario?

—Sabes que sí.

¿Ven? ¡A eso me refiero!, no puede tolerar que algo quede sin ser lavado inmediatamente, es un maniático del aseo y el orden, sabe que yo no pero aquí en su departamento corren sus reglas, así que tendré que meter de nuevo las manos al agua para lavar el dichoso tazón o de lo contrario Darien tendrá pesadillas al respecto.

Dejando ya cada cosa en su lugar y limpio, lo suficiente como para no tener mayores reclamos al respecto, saco de uno de los muebles de cocina un aromatizador que es de… ¿caricias de algodón?, ¿qué nombre es ese? Además es bastante femenino considerando que este es un departamento compuesto por dos hombres…

—No había uno con aroma a vainilla si es eso lo que estás reclamando en silencio.

—No estoy reclamando, solo me llamó la atención —le digo mientras bato con burla el frasco.

—Cualquier cosa es mejor que el olor a cigarrillo, pizzas y cerveza todo en uno —resuelve Darien, con sarcasmo.

Hago un par de toquecitos pues no me llama la atención dormir envuelta a un olor que tendría la lavadora una vez terminado su ciclo. No digo que huela mal, es solo que me resulta algo extraño, pero en vista y consideración que efectivamente el algodón no huele a mucho, tengo la obligación de echar más para quitar el rastro de mi cigarrillo.

—Deberían poner "aroma a jabón genérico" en vez de "caricias de algodón" —comento a la rápida mientras evito que la peste esta caiga sobre mi nariz.

Mi novio no parece estar mayormente interesado en mantener el debate. Se pone de pie, estira sus brazos y niega con su cabeza entre tanto voltea para iniciar su camino hacia el sofá. Tal vez exagero con mis apreciaciones olfativas, de hecho sí, o sea, entre el supuesto aroma a algodón y mi cigarrillo, definitivamente el primero es mejor.

Dejo el frasco de veneno donde estaba y me cercioro de que todo esté donde deba estar. El problema que tiene un espacio pequeño destinado a la cocina es que cualquier cosa que no quede donde debe hace parecer que todo es un caos, pero afortunadamente no es el caso de esta noche.

—¿Quieres que encienda el calefactor? Hace algo de frío.

No me había percatado sobre eso hasta que Darien lo mencionó. La temperatura se desplomó de un instante a otro y al no recibir el humeante vapor del café no pude notarlo.

—¿Será necesario? —cuestiono.

—Pues considerando que solo pude sacar dos mantas para nosotros, tal vez sí —responde Darien tras revisarlas.

No sé por qué todo esto suena como el posible inicio de un diálogo de película porno de bajo presupuesto: "nena, ¿es necesario que prenda la calefacción?", "ay sí, tengo frío", "no hay problema, ven y te lo quito con mi casualmente sexy cuerpo", "mmm, bueno ya"

¿Si le digo que no lo encienda pareceré actriz porno dispuesta a… trabajar?

—¿Serena?

—¿Sí?

—¿Por qué me estás mirando raro?

Me hago consciente de la deformidad de mis muecas e intento quitarlas a la velocidad de la luz. Sacudo mi cabeza, sonrío amablemente y dejo de lado, o intento, sacar esas locas ideas que pasan por mi mente.

—No creo que vayamos a morir de hipotermia así que creo que con dos mantas bastará—comento fugazmente—. Además traes pijama, bueno, si se le puede llamar pijama al pantalón de tu traje y a una camiseta.

—Ya viste que Hotaru, cuando quiere dormir, es cosa seria. Tuve que dejar mi habitación lista para ella en tiempo récord y por eso solo atiné a sacar esta camiseta y las mantas.

—¿Y mi pijama?

Por su cara puedo descubrir que no la sacó.

Un nada sutil momento de tensión se crea entre ambos. Creo que Darien imagina que estoy sospechando sobre la veracidad de lo que dijo y que si no sacó mi pijama fue porque no quiso, así de simple. Sería inteligente de su parte considerando lo que pasó hoy en mi casa, pero parece que esto no se trata de un plan para finalizar lo que ahí empezó.

—Voy a encender la calefacción…

—¡Espera! —le grito para mi propia sorpresa—, supongo que no habrá mucho problema si duermo con este vestido…

—¡Claro que no! Sabes que hay ropa tuya en mi habitación y te la puedes poner mañana para no andar con ese vestido arrugado después —acota sonriente pero sé, nervioso a la vez.

Darien comienza a prepararse para dormir. Se recuesta sobre el sofá, junto al respaldo para ser precisa ya que sabe que odio quedar encerrada entre éste y él. Camino a su dirección, me siento a su lado y me quito los zapatos con lentitud.

No estamos hablando y eso me incomoda. En otra ocasión él ya me hubiera prestado ayuda de alguna forma o bien estaría a la espera de recibirme en sus brazos, pero tras ojear rápidamente noto que me está dando la espalda.

—Puedes voltear —le digo mientras dejo mi calzado cerca de la mesa de centro.

—Así estoy bien. Buenas noches —pequeño mentiroso…

—Esto no tiene por qué ser así de tenso.

Me pongo de pie y espero desafiante a que obedezca a mi petición. Darien voltea, me observa tímidamente y guarda silencio pues sabe que tengo cosas que decir.

Tal vez esto es arriesgado, pero puede que sea la única manera de dejar claro mi punto.

Acerco mi mano al interruptor y apago la luz. Lo único que nos ilumina tenuemente es la luz de la luna escabulléndose entre el cortinaje que está a poca distancia.

Saco mi cinturón y lo dejo caer sin cuidado a mis pies. Desato las coletas que ciñen mi peinado y dejo que mi pelo sea libre por esta noche, deslizándose finalmente sobre mí como un velo de seda. Permito que mis manos recorran la extensión del cierre de mi vestido y en un par de diestros movimientos me deshago de él también.

Darien me observa atónito de pies a cabeza, incapaz de pronunciar palabra alguna.

—Si dejaste mi pijama en tu habitación por accidente o no da igual. Si no tuviera otra cosa que ponerme, además del vestido, puedo dejármelo o quitármelo frente a ti sin ningún problema. Si quiero quitármelo pase lo que pase para que me veas sin él tampoco es un inconveniente. Puedes verme así, no siento miedo y tú tampoco deberías.

Mi novio traga saliva con dificultad, lo puedo oír. Quizás no sea fácil tener a su novia parcialmente desnuda y de pie frente a él diciéndole estas cosas, pero ya no quiero seguir dejando que piense que estoy hecha de un intocable cristal, uno inaccesible para él.

—No… no es miedo o bueno, quizás un poco —pronuncia entre titubeos.

—¿Miedo a qué? —inquiero con seriedad.

—A hacer algo a lo cual no pueda poner freno después.

—Siéntate.

Pidiéndole eso y esperando que lo haga, imito su acción. Tomo su mano y lo hago con seguridad esperando que así comprenda la intención de mis palabras.

—Darien… parte de superar todo lo que pasó con Seiya es dejar atrás también mis temores. Tengo claro que cuando iniciamos nuestra relación te dije que la intimidad era lo último en la lista y entendería si consideras aún un tabú eso si se trata de mí, pero lo que pasó hoy en mi casa no fue más que un simple arrebato del momento, ¿no crees que eso dijo algo más?

—Solo quiero estar seguro de no equivocarme, menos que tú sientas que te equivocas.

—¿Cómo podría?

—Simplemente no quiero presionarte a nada, a que creas que entre nosotros debe pasar…

—Pues sí debe pasar tarde o temprano. Ambos lo deseamos, ¿no?

—Para ser sincero no me ayudas a decir que lo contrario en este momento.

Antes de poder reír al escuchar eso siento la mano de Darien bajo mi mentón. Me ha invitado a darle un beso que, por supuesto, no rechazo.

Giro parcialmente e intensificamos nuestra cercanía al paso de los segundos, pero pronto acaba siendo un roce ligero y calmo. Las manos de Darien aprietan mi cintura pero noto que no es con pasión, sino cariño.

Me cuesta volver a hablar. Aclaro mi garganta un poco antes de intentar hacerlo.

—Hoy fue el día de dejar varias cosas en claro y me gustaría que lo nuestro también quede así —comento con dificultad debido al rápido vaivén de mi respiración.

—Creo que quedó claro, pequeña…

La ronca voz de Darien me absorbe y soy yo quien busca un nuevo beso. Él abre ahora sus brazos y recorre suavemente mi espalda.

Siento mis piernas temblar y cada centímetro de mi piel se eriza ante el contacto.

Mis manos van en busca de quitar su camiseta, eso es algo que lo alborota haciendo que las suyas lleguen hasta el broche de mi sostén. Ambas prendas caen casi de forma sincronizada. Nuestros torsos desnudos se encuentran por primera vez.

Dejo reposar mi cabeza sobre uno de sus hombros. Mi cabello acompaña el trayecto simulando ser una suave sábana que cubren nuestros cuerpos.

Nos abrazamos. Tiernamente ambos intentamos ocultar los leves jadeos que brotan de nuestros pechos. Una pausa necesaria se ha creado entre los dos.

—Sé que podríamos continuar pero si piensas lo mismo que yo, no esperas que esto suceda aquí y ahora.

Tiene razón.

Ambos queremos, de eso no hay duda, pero en su profunda mirada encuentro el espejo de mis propios deseos. Merecemos algo mejor que esto, pero qué difícil nos resulta parar…

¿Por qué no podría suceder así? ¿Es muy necesario que sea de la forma más perfectamente planeada posible?

Sí, es necesario…

Podría entender que después de mi breve pero horroroso historial íntimo, Darien pretenda ofrecerme algo mucho mejor. Yo también lo creo, pero nunca antes había sentido la urgencia de estar junto a un hombre de esta manera.

Mi cuerpo y mente lo reclaman. Quiero estar con él.

—¿No habrá algún "vacío legal" en todo esto? —cuestiono inquieta.

—¿Algo así como una alternativa propones tú?

Nada de alternativas si me susurras al oído de esa forma, Darien.

Poco a poco voy cayendo en el sofá debido a las maniobras de mi novio. Él queda parcialmente sobre mí pues la mayor parte de su cuerpo recae sobre el respaldo. Se permite mantener distancia para observarme y yo en vez de sentir miedo ante su evidente mirada traviesa, no impido hacerme desear ante sus ojos.

Volvemos a besarnos. Primero suavemente, pero poco a poco nos tornamos exigentes.

Puedo sentir el deseo en sus labios, en su tibia piel.

Todo se vuelve oscuro pero claro a la vez.

Nuestros sentidos se agudizan, cada uno de ellos para ser precisa y eso nos permite disfrutar cada detalle de nuestro entorno, aunque disfrutar puede ser una palabra algo arriesgada considerando…

Ambos nos echamos a reír tras lo que sabemos que está pasando.

—Al menos están siendo algo más discretos —comenta Darien entre risas.

—Es verdad, quien los delató ahora fue el chirrido de la madera y no los gritos de Lita.

Ese sonido es inconfundible. Aquella pobre cama está siendo destrozada por ese par.

Mi novio hace una mueca extraña antes de sentarse en el sofá para tomar mis cosas y devolvérmelas. Espero a recibirlas sabiendo que cualquier cosa que hubiese podido pasar ya no ocurrirá, pero antes de que eso suceda él se detiene y gracias a la suave luz que embiste su rostro, noto la innegable frustración que hay en él.

—Respondiendo a tu pregunta pues sí, hay una especie de vacíos legales y esos son que ocurran ciertas cosas más allá sin que sea todo, pero creo que ambos estaremos de acuerdo en que el momento murió —dice y al finalizar, resopla fuertemente.

—Lamentablemente sí, estamos de acuerdo —le respondo sin ocultar la gracia que me hace seguir escuchando el catre de esa cama siendo demolido.

—Lo otro lamentable es que debido a que sí hace frío, te pediré que vuelvas a vestirte.

Recibo mi sostén y lo acomodo sin rapidez ni pudores. Darien me observa más tranquilo por un segundo pero después opta por girar su cabeza. Sigo con el vestido y como puedo vuelvo a ponérmelo, pero subir el cierre en esta posición implica todo un reto.

Supongo que da lo mismo si lo dejo a medias, total nada pasará.

Darien toma su camiseta y en un dos por tres se la ha puesto. Sigue sentado y sin mirarme.

—Te va a dar frío a ti también —digo para llamar su atención.

—Frío es lo que menos tengo ahora. Dame un par de segundos.

Ah sí, eso…

Esperando a que los ánimos bajen, implicando que "eso" también lo haga, comienzo a trenzar mi cabello para que en unas horas más no parezca telaraña. Entre tanto eso ocurre al fin Darien voltea, acaricia una de mis piernas sin recorrerla demasiado hasta que se detiene cerca de mi rodilla.

—Me tranquiliza saber que te sientes más segura, Serena. Cuando lo nuestro suceda sabré que será algo correcto para los dos.

—Sí, estoy segura, pero no sé cuándo suceda a este paso, es decir, dos interrupciones en un mismo día, ¿acaso eso no sería una especie de señal o algo así?

—Sí, señal de que debo encontrar otro departamento y rápido.

Debo tapar mi boca para que la risotada no se oiga en todo el departamento.

Definitivamente estoy de acuerdo con él. Parece que el destino no quiere que lo nuestro ocurra de una forma donde no seamos solo los dos los presentes en el lugar ideal.

—Pues ese es el trato supongo —le digo entre susurros—. Cuando estemos juntos nadie podrá interrumpirnos a menos que nosotros queramos.

—¿Sería mucho pedir que ese día lleves puesto este mismo vestido? —uy, travieso…

—¿Me estás diciendo que ya tienes tu primera fantasía sobre mí?

—No. Esta es la primera que te cuento.

Poco a poco el cielo empieza a aclarar como así lo hace la brillante sonrisa de Darien. Lo invito a dormir entre mis brazos, lo acepta y se aferra a mí como si de eso dependiera su vida. Acaricio suavemente su oscuro cabello mientras él reposa su cabeza en mi pecho. Contengo una gran cantidad de aire en mis pulmones, eso me permite acercarme más a él y dejarle un tierno beso sobre su frente. Pasan pocos segundos hasta que invertimos roles y es Darien quien me acuna. Acudo a su llamado y descanso tranquilamente sobre uno de sus hombros.

Tal vez no pasó todo lo que queríamos, pero sí dimos un gran paso para que ocurra más adelante.

Estando en este ceñido abrazo, en este encuentro tan íntimo sin que sea pasional como pensamos que sería, sé que todo lo que sentimos es correcto, que no debemos tener vergüenza ni resquemores. Nos amamos y ya llegará el día en que el destino sí nos permita expresarlo de otra forma.

Solo espero que ese día no demore pues inevitablemente ya fantaseo sobre cómo será ese encuentro con mi dulce novio, Darien Chiba.


*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

¿Qué les pareció?

Lime 2.0 que no pudo convertirse en lemon muahahaha (ya pedí en el cap. anterior que no me odiaran por eso, sobre aviso no hay engaño xD)

Bueno, bueno, bueno... ¿Cómo vamos hasta aquí entonces?

Darien y Serena van consolidando cada vez más su relación. Todas las dudas que él pudiese mantener sobre Seiya, hoy quedan atrás, tanto por la explicación verbal como física de su novia xD

Rei y Yaten se suman a la historia como la 4ta pareja del fic (DxS / SxN / LxA / RxY) ¿Piensan que jugarán un papel importante en el desarrollo del fic o están como adorno? xD

Natsuko por ahora se encuentra en las sombras del olvido, pero tal vez regrese al fic en algún tiempo, ¿qué esperarían sobre ese punto? ¿una confrontación con Serena, un ataque de celos, una disculpa? Igual caso para Seiya, de aparecer en el futuro, ¿qué esperarían ver?

Ahora también tenemos que tomar en cuenta a Amy, ¿se convertirá en la nueva Natsuko? ¿será capaz de seguir adelante con sus sentimientos sin medir el daño que podría provocarle a Serena? ¿Qué creen ustedes? ¿La dejamos con Taiki o la destinamos a la cruel y fría Friendzone?

Sobre Michiru poco y nada puedo decirles, esa sí que es un verdadero gomero en el fic xD lo que sí, su paso por la vida de Darien traerá consecuencias a futuro (pseudo spoiler) D:

Me interesa mucho sus opiniones, ideas y conjeturas :D

Agradezco a las personillas (pocas en comparación del capítulo anterior) que dejaron su review :) valoro mucho su lectura, tiempo y comentario, así que si gustan pueden dejarme otro (pido que sea acá para poder releerlo después y no olvidar sus opiniones)

Recuerden que el sueldo de la fanficker es el review y ya no tengo sueldo para llegar a fin de mes xD

Muchas gracias a todos =) de verdad espero que disfrutaran el capítulo.

Nos vemos próximamente en "Eterno resplandor de luna" y en "Ecos de un amor milenario"

¡Besitos!

¡Nunca dejemos de soñar!

¡Nos leemos, sayo!

Usagi Brouillard.-

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤