CAPITULO 21: CONFIRMANDO UN PLAN
— ¡¿Hacerte pasar por ella?!—Decía Hipo confundido y preocupado—. Que locura—Susurró casi audible.
—No es ninguna locura—Le respondió Astrid con seguridad.
—Pero claro que lo es…esta idea suya no va a funcionar—Reclamó.
—Cuando yo lo hice si funcionó—Continuó Astrid defendiéndose.
—Sí, pero eso fue distinto—Respondió Hipo.
—No, no lo fue. Tal vez no fue tan "complicado" pero la situación es muy similar a esta—Se defendió Astrid muy segura de sí misma.
—Hipo. Confía en nosotros. Va a funcionar—Mencionó Celeste rompiendo el silencio incomodo creado entre Hipo y Astrid. El resto solo observaba en silencio—. Es sencillo. Solo debo ir, obtener información y salir de ahí. No es nada complicado.
—Es más fácil decirlo que hacerlo—Replicó Hipo—. Además, deberías tomar en cuenta tu escaso parecido con ella—Continuó mientras la señalaba con las manos. Y lo que dijo era cierto; ambas tenían el cabello castaño y los ojos verdes, pero Alina los tenía de un color más oscuro que Celeste. Además de que la tez bronceada de Celeste era más notoria que la de Alina.
—Si mal no recuerdo. Yo no tenía ni el más remoto parecido con Heather, y aun así funcionó—Interrumpió Astrid.
—Además, utilizaré una capucha todo el tiempo—Dijo Celeste con seguridad—. Ellos no sabrán quien soy.
—Y… ¿Qué me dicen de su carácter?—Mencionó Patán de repente. Todos simplemente se giraron a verlo con miradas "asesinas".
—Su forma de ser es simple. Lo único que quiere es: Venganza…Puedo con eso, ya la tengo practicada—Respondió desapareciendo el silencio incomodo…para Patán— ¡Y si no me creen se los demostraré con una de mis flechas!—Grito imitando la voz, postura y mirada de Alina. Todos la miraron asombrados, o más bien, asustados.
—Okay…eso SI es convincente—Mencionó Hipo ya con una poco más de confianza.
— ¿Ves?—Mencionó Astrid—. No tienes nada de qué preocuparte. Además yo iré con ella—Dijo sin preocupación alguna. Rápidamente la mirada poco segura de Hipo volvió a sé de asombro y confusión, pero más que eso estaba muy, MUY preocupado.
— ¡¿Queee?!—Dijo al fin—. ¡Eso sí que no! ¡No lo harás, Astrid! ¡Ninguna de las dos!—Gritó involuntariamente haciendo que Astrid se sobresaltara.
—No debiste decirlo…no aún—Mencionó entre dientes Celeste.
—Tenía que hacerlo—Le respondió y después volvió a dirigirse a Hipo—. Escucha Hipo. Esto es algo que se debe de hacer… Sería extremadamente peligroso dejarla ir sola—Le decía con voz tranquila y dulce al mismo tiempo en el que posaba sus manos sobre el pecho de Hipo después de arrodillarse levemente para estar a su altura, pues Hipo ahora se encontraba sentado sobre una silla; en dado momento, Astrid paso una de sus manos por el cabello de Hipo y jugó con este al enredarlo entre sus dedos, mientras seguía hablándole para tranquilizarlo—. No tienes por qué preocuparte—Mencionó con dulzura.
—Claro que debo, es muy peligroso Astrid…yo…—Comenzó a decir pero fue interrumpido por Astrid, quien cubrió su boca con la mano.
—Ya no digas nada más—Lo calló—. Tennos un poco de confianza, Hipo. Esta es la única manera de obtener información. Tenemos que averiguar qué es lo que ellos quieren realmente, y por qué el antiguo ejército de Drago está involucrado, así como también la extraña alianza entre este y los Darveks. Son muchas las cosas que aún no sabemos. Debemos actuar rápido y con seguridad antes de que sea demasiado tarde—Continuó una vez que había apartado su mano de la boca de Hipo.
—Ella tiene razón Hipo. No tienes por qué preocuparte, yo estaré cerca para asegurarme de que nada le ocurra, así como también estará cerca de mí para prevenir que haga una tontería…cosa que es muy común en mi—Mencionó Celeste dándole un toque irónico a sus palabras, provocando una leve y apenas notoria sonrisa en el rostro de Hipo.
—Exacto—Dijo Astrid tratando de ignorar la sonrisa de Hipo, que ella sí logró notar, la cual fue provocada por Celeste—. Y también recuerda que se defenderme muy bien.
—En eso tienes razón—Contestó Hipo recordando todas aquellas veces en las que les tocó combatir en los entrenamientos, en los cuales él siempre terminaba siendo "golpeado"—. Realmente eres buena golpeando—Dijo liberando una pequeña risa causada por esos alocados momentos. Astrid al verlo reír obtuvo un sentimiento de satisfacción y…esos pequeños celos…desaparecieron…
—Entonces… ¿Sí estás de acuerdo?—Indagó Astrid cambiando de tema.
—Pues…de acuerdo no lo estoy pero…si las apoyaré en este plan. AUNQUE, si lo vamos a hacer yo quiero agregar y aclarar ciertas cosas—Respondió él con seguridad y confianza.
—Perfecto—Mencionó Astrid con alegría al igual que los demás.
—Bueno… Estas son mis sugerencias… Primero que nada he descubierto que los ataques son constantes. Verán, ellos vienen cada seis días a partir del último ataque.
—Eso quiere decir que tenemos cinco días para prepararnos—Interrumpió Patapez.
—Aunque parece mucho tiempo, no podemos confiarnos. Aún debemos pensar como capturar a Alina—Dijo Hipo—. Tengo algunas ideas…
*O*O*O*
Los barcos estaban listos y los hombres esperaban instrucciones, aunque algunos seguían cargando provisiones y armas. Alina recién había salido del salón donde se reunía con Ash en cada uno de sus regresos. Al llegar a los barcos dio a notar a través de su mirada y silencio que no le había ido nada bien, así como también el hecho de que no usaba su capucha, cosa que era extremadamente extraño, dejando ver su largo cabello castaño oscuro el cual tan solo era sujetado débilmente por un sujetador de plata en uno de sus costados. Frotaba constantemente su cuello tratando de calmar el dolor y desaparecer las marcas en este provocados por las amenazas e intentos de asfixia de Ash cada vez que le fallaba.
— ¿Se encuentra bien?—Preguntó uno de los hombres.
— ¡Acaso parece que estoy bien!—Respondió brutalmente aun frotando su cuello—. Ese pedazo de…ese inútil cree que es muy sencillo capturar a los Jinetes de Dragón y encontrar su isla. ¡Si cree que es tan fácil ¿Por qué demonios no lo hace el mismo?!—Continuó cada vez más molesta ignorando el constante dolor que aun sentía en su cuello.
— ¿Q-qué quiere que hagamos ahora?—Preguntó nuevamente el mismo hombre, pero esta vez con temor a la respuesta.
—Nos vamos. No podemos permitir que los Jinetes sientan seguridad, hay que aprovechar cada minuto, y no regresaremos hasta no haber capturado a alguno—Respondió con más tranquilidad pero con la misma ira de siempre—. Pero antes…tenemos que ir a Darvek…hay…algo ahí que necesito encontrar…—Continuó mientras ella y sus hombres subían a amos barcos para después partir…
