Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
- ¿Qué haga qué? –mire perpleja ante lo que me había dicho Kotori-chan. Parecía tan segura de sus palabras, sin ningún atisbo de mentira- ¿estás hablando enserio…?
- ¿Qué tiene de malo que le digas a Eli-san lo que sientes? –rio divertida con mi mirada sorprendida- se nota a leguas que te tiene un afecto más allá que el de ser amigos. ¿acaso no lo habías notado?
-S-si lo pones de esa manera… -desvié la mirada, no quería ver esos inquisitivos ojos ambarinos que buscaban la verdad a costa de lo que sea.
- ¿Y entonces? ¿lo harás?
- "Es más fácil decirlo que hacerlo" -solté un suspiro al pensar en las palabras que Kotori-chan me había dicho en la mañana.
Pese a que ya había aceptado mis sentimientos Elicchi… De cierta manera aún se sentía incómodo decirlo o incluso pensarlo. Es, ¿Cómo explicarlo? Como cuando quieres comerte un delicioso pastel cuando estas a dieta, pero lo deseas tanto que te lo comes pese a todo lo que has batallado para bajar de peso, te arrepientes solo por unos segundos y al final sonríes como si nada malo hubiera pasado. Pues algo así siento en estos momentos.
Que le diga a Elicchi lo que siento es un tanto… difícil cuando no eres una persona como yo: No sabe expresar sus sentimientos abiertamente.
Como si con un suspiro se fueran mis pesares, solté uno tras otro mientras miraba atentamente la ventana que había sido mi confidente por la ultima hora.
- "¿Dónde se habrá metido ahora?" –lance mi pregunta mental al no ver por el salón de clases a mi compañero ruso.
Ya eran pasadas las nueve de la mañana y él no había aparecido, y parecía que el día de hoy no vendría.
- ¡Toujo, concéntrate con un carajo! –aquel poderoso grito provenía de mi para nada amado profesor que acompaño sus "amables" palabras al lanzar su pelota de goma y golpearla contra mi cabeza- ¡Te he dicho que, si no quieres entrar a mi clase, mejor no lo hagas!
Gruñí por debajo al sentirme dolida por el impacto. La idea de lanzarle la pelota de regreso y hacer que callera en su estúpida cabeza o en la entre pierna no sonaba para nada descabellada. Pero, aun quiero graduarme, él es parte de los maestros que hacen el examen profesional, así que, por ahora, mi venganza será aplazada.
-Entendido, Takeda-sensei~ -con gentileza, le lance la pelota de regreso para que el atrapara con las manos, y para desgracia mía, si la atrapo- pero no prometo nada~
-Al menos fíngelo –con su pelota en mano, se dio la media vuelta para volver al pizarrón.
Otro suspiro salió de mis labios y sin poder evitarlo, negué con la cabeza.
Sería un día largo si algo interesante no pasaba.
-una hora después-
A veces me pregunto, ¿Cómo los profesores pueden hablar tanto? Deben de tener algún tipo de batería que los motiva a hablar como pájaros locos. Mi pelirrojo profesor parecía no inmutarse que sus alumnos queríamos un descanso de su extraña y fastidiosa voz.
- "Como si el teorema de Pitágoras pintara algo aquí" –negué por milésima vez en el día al ver como Takeda-sensei le enseñaba a un alumno que hozo interrumpirlo y en ese momento lo estaba fastidiando para que le explicara el teorema de Pitágoras.
Así es Takeda-sensei, un completo y malhumorado profesor que sabe cómo joderte el día.
- ¿uhm? –la vibración de mi teléfono celular me hizo mirar un mensaje recién llegado- "Mira por la puerta trasera" –gire mi mirada hacia donde indicaba el mensaje, y detrás del vidrio de la puerta, estaba el remitente del mensaje- ¿Elicchi? –ladee la cabeza al ver al rubio que esperaba ver desde el comienzo de la mañana. Parecía sumamente asustado y parecía no saber qué hacer.
Sin pensarlo dos veces, me dispuse a mandarle un mensaje para saber de su situación actual.
- "¿Arisa estuvo inquieta todo el fin de semana y no le permitió ni salir temprano de la casa?" –por mas descabellada que sonara esa frase e incluso no concordaba con el perfil tierno de la menor de los Ayase. Podía intuir que al menos una parte de eso era verdad, puesto que la última vez que había hablado con él, Arisa-chan había ido a la habitación de Umi-kun por no sé qué razón- "¿Qué hago?" –pensé tras verlo y divisar la espalda de mi profesor.
Si bien, a mí no me importaba entrar a la clase de Takeda-sensei, Elicchi es una persona sumamente responsable. Así tenga que ir a las clases cuando está nevando, la ira sin importar cuan fuerte este la tormenta.
"Solo por hoy, hare algo que me arrepentiré después" fue el mensaje que le mande y ante su mirada confundida, me levante de mi asiento y tomando aire di un fuerte grito llamando la atención de todos en la clase.
- ¡Toujo! ¿¡Ahora que te pasa!? –bramo molesto mi profesor al escuchar mi quejido- ¡Te he dicho que no grites como una vieja histérica! –su reclamo logro que a más de uno en el salón se le erizara la piel.
- ¡Alienígenas, alienígenas! –mi fuerte grito bien podría rivalizar con el de Rin-chan si había alguna competencia un día de estos- ¡por la ventana!
- ¿Qué? –sé que no tiene una buena expectativa de mí, pero no tenía que verme con esa cara de "esta ya se drogo"- Toujo, ¿Qué te he dicho de decir estupideces?
Al ver que mis actos solo provocaban en él una cara de fastidio, pase al plan b… Esto repercutirá en mis calificaciones después de esto.
- ¡Ya vera! –con paso firme y apresurado, camine hasta su posición y lo tome del cuello de la cabeza- ¡se lo juro, ahí alienígenas!
- ¡Suéltame! –sin tentarse, aunque sea un poco el corazón, él también me tomo del cuello de la blusa- ¡Toujo, no haremos esto de nuevo!
- ¡No lo soltare hasta que me crea! –así que, sin piedad, lo sacudí con la fuerza suficiente para moverlo algunos centímetros- ¿¡cuando le he mentido con eso!?
- ¡Siempre lo haces! –imitando mi acción, el también comenzó a sacudirme.
Les parecerá algo extraño, pero… Esto es lo más normal que hemos hecho mi profesor y yo. Aún recuerdo mi primer año en la facultad, pensé que había visto un fantasma y al igual que ahora, comencé a gritar como loca y Takeda-sensei me respondió gritando de la misma manera.
Cuando logré llamar por completo su atención y antes de que me mandará por un tubo: le hice señas al rubio infraganti que estaba a la espera de una oportunidad.
Entro de manera sigilosa, agazapado como un pequeño león que apenas aprendía a cazar.
-"Me debes una, Elicchi" -por adentro, negaba fuertemente con la cabeza al ver como el ruso había entrado y sentado en su asiento antes vacío.
- ¡Toujo! -bramo mi profesor al son de que me estaba tirado del cuello de la blusa.
- ¡Está bien! -grite con aires de indignación- ¡Entiendo! -cuando solté el cuello de su camisa, el soltó el mío- usted no cree en lo paranormal, ahora lo sé -al muy estilo de una mujer "menos preciada", me di la media vuelta y camine hacia mi lugar, dónde Elicchi me esperaba con una sonrisa de disculpa.
Antes de siquiera poder sentarme, su fuerte carraspeo me hizo detenerme en seco.
-Toujo. –sabía cuál era la respuesta de aquel tono frio del pelirrojo profesor.
Nada es perfecto... ¿Verdad?
- ¿A la dirección? -sin voltear a verlo, su silencio fue mi respuesta.
La última cara que vi antes de irme del salón fue la de Elicchi; se veía sorprendido y a su vez, arrepentido por lo que acababa de pasar.
-Hey, todo bien. Tú tranquilo, ¿Si? -toqué su hombro y le sonreí para calmarlo.
-Pero, N-Nozomi, es mi -se veía tan lindo nervioso y arrepentido que no pude evitar soltar una enternecida risita- ¿Qué tal si...?
- ¡Ayase, si no te callas, irás con ella a la dirección! -bramo mi profesor con gran ira- ¿¡Oíste!?
-El deber me llama, Elicchi -acaricie su hombro para reconfortarlo- nos vemos en el descanso.
-Salon del consejo estudiantil-
- ¿Porque tengo hablar contigo, presidenta? -ladee la cabeza un tanto confundida al ver a una joven de cabello cobrizo que me miraba algo divertida.
-Porque la directora se encuentra ocupada. Y en tu caso, Toujo-san –aquella sonrisa en verdad que daba miedo- no me molestaría incordiarte por ser irrespetuosa en el salón de clases.
-En mi defensa, de verdad pensé que había alienígenas –me mantuve firme en mi mentira. Asentí segura de que se creía mi palabra.
-Oh, vamos, sé que me estas mintiendo. No me mires así, vi a Eli afuera del salón de clases –contesto con simpleza a la par que se cruzaba de piernas- así que, puedes dejar de mentir estando aquí.
-Entonces… -analicé un poco la situación y me dispuse a hablar- ¿Por qué no lo ayudaste? Y a todo esto, ¿Qué hacías allí?
Aquella leve risita, me puso los pelos de punta- Creo que lo que hago o dejo de hacer no es exactamente de tu incumbencia, Toujo-san –se mantuvo sonriendo, pero su contestación fue como la de una serpiente tanteando el terreno para atacar a su presa- pero contestando a la primera, no lo ayude porque vi que tú, una pequeña exagerada estaba haciendo un escándalo para que su querido compañero entrara a clases.
-Es lo que los amigos hacen –me intente mantener firme y sin intención de querer mostrar alguna emoción ante esos inquisidores ojos amatistas- lo haría por cualquier amigo.
- ¿Acaso tiendes a casi besar a todos tus amigos? –esas palabras, me desarmaron en un dos por tres- ¿ahora dejaras de actuar seria para hablarme como es debido?
-No sé qué es lo que quieres sacar con esto… -procure controlar esa necesidad de mi cuerpo de querer sonrojarse levemente tras recordar lo que había pasado con Elicchi la noche del baile; pero como es de esperarse, no funciono del todo.
- ¿Ah? Me supuse que te sonrojarías, pero jamás pensé que te verías tan linda así~ -arrugo los ojos y su sonrisa se agrando aún más: denotaba que se estaba divirtiendo mucho- nada se escapa de los ojos de la presidenta, y menos cuando se trata de mi lindo Eli.
- ¿Tu qué? –aun tenuemente sonrojada, alce la ceja con gran duda al escucharla expresarse así de mi compañero de clases- ¿ustedes dos…?
-No te pongas celosa, no es lo que piensas –coloco su mano derecha sobre su boca en un intento de retener su creciente risa- Eli y yo nos conocemos desde la infancia, incluso conozco a su hermanita, Arisa.
- ¿Así? –algo en mi decía, que esta mujer me ocultaba algo de información que debía de saber si o si- ¿Cómo se conocieron?
-Pero que curiosa eres~ Pero supongo que es normal cuando te gusta alguien, ¿verdad? –pese a que quería desviar la mirada para que, no siquiera burlándose de mí, me mantuve firme en mi decisión de saber una parte de la vida de Elicchi que desconozco- nos conocimos cuando Eli aún se encontraba en Rusia con sus padres. Nuestros padres se conocen desde niños y, por ende, querían que sus dos pequeños compartieran esa relaciona afectiva.
-Eso, suena interesante –una pequeña risita salió de mis labios, desconcertando a la presidenta- es un tanto peculiar que Elicchi no te haya mencionado cuando conversamos de su vida en Rusia, ¿sabes la razón de eso?
-No soy el para saberlo, pero puedo intuir que es porque lo molestaba mucho cuando éramos pequeños y quería olvidar esos recuerdos –no logre vislumbrar ningún atisbo de molestia en sus ojos pese a que, por un segundo, su voz se había mostrado trastornada por mi comentario- todos tenemos secretos, ¿No lo crees, Toujo-san?
- ¿Qué?
-Todos tenemos algo que queremos ocultar de nuestros seres queridos, más si esa persona se ha convertido en alguien tan especial como intuyo que es Eli para ti –su labia para hablar, es digna de una representante universitaria; tiene le efecto de dejarte desarmada en un dos por tres- incluso tú, tienes un pasado trágico.
- ¿Presidenta? –no sé a dónde quiere llegar, pero no me gusta para nada por donde va esta conversación- ¿Qué planea?
-Solo saber el misterio de tu pasado, Toujo-san –trague saliva al ver como se encorvo y con malicia en sus ojos, prosiguió hablando- ¿te suena el nombre de Tsukino Ryoichi?
Que mencionara ese desagradable nombre enfrente de mí, logro que bufara inmediatamente.
- ¿Tanto te desagrada? –pregunto con fingida inocencia- a mí me parece un buen joven.
- ¿Por qué lo menciona ahora? –como pocas veces, mi voz se había tornado seca y sin ninguna chispa de estar bromeando- Presienta, se está metiendo en temas que no le conciernen.
-Lo son cuando se tratan de Eli –imitando mi acción, su voz había cambiado al igual que sus gestos, antes dulces cual helado se habían convertido en un tempano de hielo- No me importa lo que hagas con tu vida o lo que dejes de hacer con ella, pero te aseguro que si el sale lastimado por tus niñerías –levantándose de su asiento, golpeo con las palmas de su mano la mesa- me encargare de hacer tu vida miserable en esta universidad. Cada segundo desearas haberte cambiado de país.
¿Qué haces cuando una mujer que a su vez es tu "superior" te amenaza de esa manera? En definitiva… No hacer lo que yo hice.
-Bien, si así quieres jugar –me levante de la silla y no aparte mi mirada de ella- tu misma lo has dicho, mi vida no te importa en lo más mínimo. Lo que haga o deje de hacer, te debe de tener sin cuidado –antes de que ella contestar, me adelante inclinándome un poco para quedar más cerca de ella- sé que no soy perfecta y tengo grandes problemas que aun debo de resolver –tome aire, así agarre el valor que necesitaba para proseguir- pero algo si te puedo decir. No voy a lastimar a Elicchi por voluntad propia… El, el… Él es una persona muy importante para mí y jamás voy a permitir semejante tontería –hable con firmeza, pero ella no se movía ni un centímetro.
- ¿Y a qué se debe eso? –manteniendo su postura, se aventuró a preguntar.
-Porque… -de nueva cuenta tome el valor que necesitaba. Si iba a decirle a Elicchi mis sentimientos, entonces no podía acobardarme cuando alguien me preguntaba sobre estos- "Vamos Nozomi, tu puedes" –me anime a mí misma y tomando el valor que me faltaba en un suspiro, le conteste- porque me gusta. Tal vez esas palabras se quedan cortas para lo que siento por él, pero se, que no dejare que sufra si es que puedo evitarlo.
Mis palabras fueron escuchadas tanto por la presidenta como las cuatro paredes que nos rodeaban y resguardaban. Parecía que nada podía romper ese perpetuo silencio que se había posado en la habitación. Yuki-san permanecía quieta, mirándome de pies a cabeza, examinándome y buscando algo con que contra atacar.
- ¿Así que eso es lo que piensas? –su sagaz pregunta fue contestada con una afirmación rápida de mi cabeza- me gusta la decisión de tus ojos, no veo duda alguna en ellos –confundiéndome, se alejó y volvió a su asiento- por favor, cuida a Eli. Puede ser tonto y distraído, pero es un chico de gran corazón. Sé que sabrás valorar sus sentimientos.
Y dicen que yo soy la loca…
- ¿Pero de que estas…? –antes de terminar de hablar, un peculiar ruso entro estrepitosamente a la habitación. Bueno, más bien azoto la puerta y entro como muy apresurado - ¿Elicchi?
- ¡Fue culpa mía! –grito agitado. Se le notaba lo cansado de haber corrido y lo asustado- Anju, Nozomi no tuvo la culpa fui yo el que llego tarde.
-Eli… -la presidenta intento pararlo, pero el continúo hablando con mucho fervor.
- ¡Arisa no paro de molestar a Umi en toda la mañana! De hecho, el también llego tarde… ¡Puedo traerlo para que lo castigue también!
-Elicchi… -mi intento fue en vano, el seguía hablando.
-Maki intento pararla… -paro por unos segundos para tomar aire y continuo- Pero es demonio con ojos azules, ¡un demonio! Tuvimos que sedarla para que lo dejara en paz… ¡Pero!
- ¡Elicchi/Eli! –gritamos al unisón la presidenta y yo- ¡ya basta y déjanos hablar!
-E-entiendo… -como buen niño, se sentó en uno de los asientos vacíos y espero respuestas.
-Sí que eres un ser complicado cuando se trata de Toujo-san –la presidenta negó rápidamente con la cabeza- ¿Qué te costaba esperar? Mira que hacer este escándalo en mi oficina. ¿sabes que podría llamar a los guardias solo por esto?
-Lo lamento… -de verdad parecía arrepentido por sus actos- pero, no podía dejar que culparan a Nozomi por intentar ayudarme. Si deben de castigar a alguien, es a mi…
-Elicchi –torpemente dije su nombre con una sonrisa embobada. Verlo así, es encantador en muchos sentidos.
-Ya, ya, no habrá castigo –pese a que quería aparentar estar fastidiada, Yuki-san nos sonreía de lado- solo si pregunta el profesor, dile que te regañe como es debido y es todo.
- ¿Es enserio? –el rubio la miro anonadado y la presidenta asintió animadamente- ¡gracias! –así que, se levantó de su asiento y la estrecho en sus brazos- ¡siempre supe que eras buena, pero no que tanto!
¿Esto es lo que llaman "celos"? siento como si algo desgarrara mis intestinos. In instinto de muerte por poco se apodera de mi de no ser por el fuerte carraspeo del salvador: Toudo Eren.
- ¡Eren! - me sentí un poco más relajada cuando Elicchi soltó ese gritillo un tanto afeminado- ¡no es lo que parece! –sin esperar, soltó a la novia del vice-presidente y se colocó detrás de mí.
- ¿Enserio? –alce la deja con duda al verlo temblando como conejillo.
-Hola, Eren –la presidenta miro al recién llegado con una enorme sonrisa- llegas tarde, ¿Qué te entretuvo?
Pese a la apariencia seria y dominante que tiene el pelimorado… Jamás pensé verlo con esa sonrisa cargada de malicia y sus ojos profesaban que algo divertido se avecinaba.
-Estaba con las chicas de la facultad de gastronomía –comento con gracia. La presidenta de inmediato frunció el ceño ante esas para nada sutiles palabras.
- ¿Y qué hacías con ellas? –en su intento por parecer relajada, sujeto un lápiz de su mesa de trabajo y jugueteo con el- porque hasta donde sé, tu jurisdicción no es esa facultad llena de… mujeres –aquel salvaje tic de su ojo derecho me decía que algo no iba a ir bien.
-También hay chicos en esa facultad. Ese fue un comentario un tanto sexista de tu parte, Anju –elegante, se cruzó de brazos y mostrando una sonrisa divertida prosiguió- aunque, contestando a tu pregunta, ellas me pidieron ayuda y no podía negarme. A fin y al cabo, ¿Qué no estoy para servir?
-Pero no a ellas –por primera vez, escuche a Yuki-san bufar- ustedes dos –aquel frio tono nos hizo saltar tanto a Elicchi como a mí- largo de aquí.
- ¿Por qué…? –inocente como siempre, Elicchi no sabe cuándo una mujer quiere arrancarle la cabeza.
- ¡LARGO DIJE! –bramo con ira la joven de cobrizo cabello.
Señal de alerta cuando una mujer toma un abrecartas y te amenaza con él, ¡alerta roja!
- ¡Vámonos! –sin esperar reclamación de mi rubio compañero, lo tome de la mano y lo saque de ahí lo más rápido posible- ¡más vale que corras rápido, Elicchi!
- ¡Ten lo por seguro, corre! –imitando mi acción, salió corriendo junto conmigo.
-Momentos después-
Patio compartido.
Jadeando como no tienen idea, mi compañero y yo llegamos a lo que consideramos era una zona segura, donde los gritos de la presidenta no se escucharían por fortuna. No sé cómo es que corrimos tan rápido, usualmente no me gusta correr, pero bien dicen que cuando tu vida depende de ello, la adrenalina es tu mejor aliada.
-Eso fue… -fue lo que alcance a decir cuando nos detuvimos en nuestra carrera de salir con vida- Elicchi…
-Sabes lo que pasara con esos dos, ¿verdad? –aunque cansado, él sonreía divertido.
-Claro que si –como su buena amiga, correspondí esa sonrisa y poco a poco me fui incorporando- van a "despedirse" –hablé de manera sugestiva y el respondió con una gran carcajada.
-No podría haberlo dicho mejor –contesto riendo- Anju puede ser muy posesiva cuando se lo propone.
-Es verdad. Jamás pensé que nos correría de esa manera –comente con gran risa al recordarlo- es todo un personaje.
-Y no viste cuando Eren le ayudo a Maki con unas materias. Dios, entre esas dos, no supe cual perdería en un reto de miradas.
-Le apuesto a Yuki-san –afirme mis palabras asintiendo con la cabeza- ella tiene habilidades sobrenaturales. Le ganaría a Maki sin esfuerzo.
-Espero no tener que comprobarlo –una sonrisa se estableció en sus ojos y con cuidado balanceo nuestras manos entrelazadas- lamento el espectáculo de hace rato. El simple hecho de pensar que te castigarían por mi culpa, resulto ser doloroso. Salí de clases cuando vi la oportunidad para hablar con quién sea que te impusiera el castigo.
- ¿Hice un espectáculo para que entraras a clase y te sales como si nada? –con el fin de aligerar esos hombros, comencé a hacer bromas- vamos Elicchi, tengo más vida que Rin-chan. Los castigos no son nada para mí.
-Sea como sea –levanto con gentileza nuestras manos y al girarlas, beso el dorso de mi mano- Quiero protegerte, ¿tiene eso algo de malo?
¿Cuándo va a entender que no debe de hacer eso conmigo? Hace que… Me guste un poco más con cada gentil gesto.
- ¿Lo tiene? –insistió al no encontrar respuesta de mi parte.
-No… No lo tiene –dije vagamente- haría lo mismo por ti, Elicchi –suena algo extraño viniendo de una mujer, pero imite su acción y bese el dorso de su mano- ¿sabes que un beso en el dorso de la mano significa: admiración, respeto o deseo de amor? –al mirarlo, vislumbre como sus mejillas se tornaban sonrosadas- dime, ¿Cuál es tu intención con ese beso? –aleje un poco mi mano y juguete con sus dedos con mi mano.
- ¿M-mis intenciones con eso? –abrió los ojos como platos. Como supuse, no esperaba esa pregunta de mi parte- p-pues yo…
-Porque yo –di un paso hacia adelante y lo mire con una sonrisa- se lo que quiero con ese beso.
- ¿A-así?
-Si –asentí suavemente- pero antes de que sepas mis intenciones, quiero saber las tuyas.
-P-pues yo… -busco en los alrededores una excusa a mi pregunta- yo… -aparto su mano de la mía y se dio de inmediato la vuelta- ¡vamos a la cafetería o a donde sea, vamos! –grito y alzo su brazo como si festejara algo: un comportamiento raro en él.
-Ay Elicchi… -sin siquiera esperar mi contestación, el comenzó a caminar a paso rápido y para nada seguro. Casi tropieza con unas piedras y por poco besa el piso- será mejor seguirlo –así comencé mi andar detrás de él.
Caminando detrás del… Estoy más que segura de mis sentimientos por él, por eso, esta vez no escapare y le diré lo que pienso. Y como diría Rin-chan: "¡Que empiece la diversión!"
-Cafetería escolar-
Que quede claro que no tenía pensado "declararme" en una cafetería o tocar el tema donde mi mejor amiga nos miraba como un halcón ve a su presa. Pero ese lugar fue el que escogió Elicchi.
Al principio evadía mi mirada, aunque al paso de los minutos volvió a un estado normal. Mas no contesto la pregunta que le había hecho.
Se preguntarán, ¿Qué pasa con la clase? No tiene caso entrar a una clase cuando ya falta poco para que termine, ¿verdad? Después de la clase de Takeda-sensei, nos dieron una hora libre porque un docente había faltado.
- ¿Qué van a pedir? –con una sonrisa de oreja a oreja, Kotori-chan nos atendió.
- ¿Y eso que estés en las mesas? –le pregunte curiosa. Pues usualmente ella atendía detrás del mostrador.
-No pasa nada por probar cosas nuevas, ¿verdad? –guiñándome el ojo, se dirigió a mi acompañante- Eli-san, ¿lo mismo de siempre?
-Claro que si –el asintió con una enorme sonrisa cual niño pequeño.
- ¿Lo de siempre? –alce la ceja un tanto confundida, a lo que mi mejor amiga contesto con una risita traviesa.
-Eli-san viene de vez en cuando y siempre pide lo mismo, ¿verdad? –miro al rubio y este asintió rápidamente.
-Venden un pastel de chocolate delicioso, deberías probarlo Nozomi –sus ojos brillaban mucho como estrellas- y el chocolate caliente es de lo mejor.
-Paso por hoy –reí con cierto nervio. No quise mencionarle el hecho de que no me gustan mucho los dulces, puesto que podría sentirse mal por ese pastel que me había traído hace mucho tiempo.
-Entiendo, prefieres algo menos dulce –lo mire extrañada y el soltó una pequeña risa- Lamento lo del pastel de la otra vez, no sabía que te desagradan las cosas muy empalagosas. ¿Te parece un capuchino y un pay de limón? –sugirió amablemente.
- ¿Cómo…? –tras mirarlo por unos segundos, dirigí mi mirada a la peligris que parecía encantada con la actitud del rubio- ¿Cuándo le dijiste?
-Créelo o no, él lo adivino solo. Solo confirmo la información conmigo –hablo la ojiambar como si nada- entonces, ¿eso les traigo?
-Por mi está bien. ¿Nozomi? –asentí torpemente cuando menciono mi nombre- entonces ese será nuestro pedido, Kotori-san.
-Se los traeré enseguida –apunto en su libreta el pedido y antes de irse se inclinó hacia mí- es tu oportunidad, no la desaproveches –me murmuro y salió corriendo antes de que le contestara.
-Esa chica… -negué con la cabeza y me dispuse a ponerle atención a mi acompañante- ¿hiciste la tarea?
-Claro que si –dijo con gran seguridad- ¿y tú?
-Claro que… si –termine sonriendo torpemente- aunque no me molestaría ver tus apuntes~
-Y dicen que soy yo el distraído –soltó una pequeña risa y comenzó a buscar entre sus cosas los apuntes que le había pedido.
-Eres tan amable~ -trague saliva e inhale y exhale aire- "vamos Nozomi, vamos"- me di ánimos para continuar- Elicchi, quiero decirte algo.
-Dime –con una brillante sonrisa dejo su cuaderno en la mesa- puedes contarme lo que quieras.
-Yo… -mentalmente, esperaba estar más calmada que por afuera; puesto que me había convertido en un mar de nervios- "¿Porque en los mangas si funciona y aquí no?" –rápidamente tomé su cuaderno y comencé a ojearlo- g-gracias por los apuntes.
-De nada- hablo amablemente.
- "Esto va a ser difícil…"
Les juro por todo lo santo y bueno del mundo que lo intente todo, ¡todo! Desde inhalar y exhalar como 50 veces, hasta jugar con una bolita anti estrés que ocultaba en mi bolsa, pero nada funcionaba. Cada vez que intentaba decirle mis sentimientos, algo pasaba; desde que Kotori-chan nos trajo nuestros alimentos; Rin-chan vino a la cafetería y me robo mi pay de limón y se fue corriendo; hasta que Arisa-chan llamara a Elicchi para decirle que es un mal hermano mayor… ¡nada me puede salir bien!
¿Por qué no puede ser como en esos cuentos de hadas? Aunque en este caso, el principie que quiere que su princesa le haga caso, termine siendo yo.
Momentos después
Solté un suspiro derrotada, mi querido acompañante había salido a tomar una llamada de su madre y aprecia ser importante. O en traducción de Elicchi "no quiero que la gente me escuche hablar en ruso, es incómodo porque me ven raro"
- ¿Ahora qué hago? –solté la pregunta al aire al mismo tiempo en el que me recostaba en la mesa- ya se está acabando la hora y debemos volver a clases.
-Entonces párate y haz algo, Nozomi-chan –aquella voz tan suave y sutil, era la de Kotori-chan, que se había sentado en el lugar que antes era ocupado por el ruso- ve y alcánzalo a fuera. Dile lo que sientes.
- ¿Qué no me viste malabarear con una botella hace como cinco minutos cuando le quería decir? –ironice y bufe con desesperación- detesto ser así. Puedo ser clara en muchas cosas, pero no con mis sentimientos.
- ¿Y eso no es divertido? –antes de poder contradecirla, ella siguió hablando- que no seas buena en eso y quieras vencerlo para decirle a esa persona especial lo que sientes por ella, eso debe significar que en verdad te importa.
-Es que si me importa…
-Entonces ve y dale esto –justo enfrente de mí, la Minami deposito una caja azulada- son chocolates. Eli-san los pide mucho cuando viene con sus amigos. Dale esto y dile lo que sientes.
- ¿Crees que funcionara? –me incorpore poco a poco- ¿algún plan?
-Deja los planes. Se espontanea –me guiño el ojo y de cierta manera, me transmitió algo de confianza.
-Comprendo, no te fallare –me levante y tome esa caja entre mis manos- ¡adiós!
Corrí en busca del ruso y… de
- ¡Oye, la cuenta! –el grito ensordecedor de la Minami me causo mucha gracia- ¡Nozomi-chan, esto va a salir de mi sueldo!
Ella fue la que dijo que me fuera, ¿esa no era una señal para irme y que ella pagara los gastos?
Al son de mis pasos, mi corazón latía sin parar. Era como si buscara una estrella, una brillante y cálida estrella para alumbrar toda la oscuridad que presentaba desde hace décadas.
De verdad estaba muy nerviosa, con cada paso, sentía que quería irme y dejar las cosas así. Pero, cuando vi su espalda y ese rubio cabello que tanto quiero, supe que no había marcha hacia atrás. El alumbraba mi camino y yo lo sigo sin importar el riesgo que se presentara.
Es raro pensarlo de esa manera. Me hubiera parecido tonto pensar en alguien de esta manera tiempo atrás, pero, no sé cuando comencé a pensar en su voz cada mañana y anhelar los momentos que estábamos juntos; amo tener este tipo de pensamientos.
Si en esta vida, el me corresponde, seré la persona más feliz del mundo. Como mil almas inseparables, que sueñan por un beso sin final. Yo sé que sucederá, su mitad y mi mitad, en ese momento se encontraran y no por casualidad.
Este miedo que tengo, me motiva a querer intentarlo. Quiero arriesgarme a un no y poder decirle que seguiré para él.
- ¡Elicchi! –lo llamé cuando estuve cerca de él. Nos encontrábamos a unos metros lejos del otro.
Las cosas pasaron en cámara lenta; él se giró y su cabello dorado bailo con el viento unos instantes, parecía sorprendido cuando lo llame; me disponía a dar un paso hacia adelante para entregarle la caja de chocolates y a su vez, decirle mis sentimientos, pero, alguien había tomado mi mano derecha y haciendo que soltara la caja me hizo girar; unos ásperos labios chocaron contra los míos, el sabor de aquel corto beso era desagradable a mas no poder.
Cuando aquella figura me soltó, vi lo que más temía. Unos maliciosos ojos azules cerúleo me observaban intrigados. Por acción voluntaria, lo abofete, tanto por aquel estúpido beso como de que me hiciera soltar esa caja.
-Siempre tan enérgica, Nozomi –su vaga risa causo en mi gran asco- ¿No te alegra que volviera? –su voz, como la recordaba, despreciable.
-Tsukino Ryoichi… -murmure molestes- ¿Qué haces aquí…?
- ¿Quién es el, Nozomi? –detrás de mí, la voz de Elicchi se hizo sonar. Era ese tono que únicamente utilizaba cuando se encontraba más que molesto con alguien.
- ¿Tu amigo? –de nuevo esa burlona y maliciosa sonrisa hacia aparición- Soy su prometido, Tsukino Ryoichi.
- ¿Su qué?
Madre, Padre que están en el cielo. ¿será que aún me tiene rencor por aquella ocasión en la que me escape de pequeña? Si es así… Desquítense conmigo, no con Elicchi. No con él.
¡Por fin puedo subir! No tengo perdón. Pero el lado positivo, es que ya se va a acabar el semestre y por ende, actualizo porque actualizo.
¿Qué tal les pareció el capítulo? ¿Cómo creen que se va a tornar la historia? Yo si fuera Eli… le daría un fuerte golpe a ese sujeto Xd
Hoy hay doble capitulo por compensación, espero que lo disfruten n_n
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
