CAPITULO 21

(Anny Pov)

Respire muy muy hondo, y abrí la puerta del despacho de Hannival entrando en el.

-hola mi niña -dijo el sin levantar la vista de lo que estaba leyendo.

Yo cerré la puerta despacio, y me acerque a su escritorio mientras abrazaba fuerte a mi muñeca que reía cada vez que la abrazaba.

Lo mire mientras leía algo muy concentrado.

Suspire.

-¿Qué ocurre anny? -.

-quiero hablarte…. .

-te escucho mi niña -.

Mordí mi labio y abrace de nuevo a mi muñeca y esta comenzó a reírse de nuevo.

-yo…-.

Respire hondo de nuevo, y lo mire, el seguía leyendo.

-quiero comenzar la universidad .

Hannival dejo de leer lo que estaba leyendo, y dejo esos papeles sobre su escritorio. Levanto su vista, mirándome fijamente.

(Pov Sofía)

Ryan… ryan estuvo la mayor parte de lo que quedaba de la noche sin dejar de tocarme. Toco mi vientre, mis senos, mis muslos… con sus manos que eran… tan grandes, a su lado parecía realmente pequeña.

No supe cuando me dormir, solo había cerrado fuerte mis ojos mientras él me acariciaba hasta que pude dormirme.

Al abrir mis ojos Ryan no estaba a mi lado y el sol estaba alto. Ya era mediodía.

Suspire y me gire sobre la cama… olía a él.

Enterré mi rostro en la almohada. Tenía que pensar bien y fríamente lo que debía hacer a partir de ahora.

El ahora era mi "amo"

Levante el rostro de mi almohada al escuchar unos gritos y mas gritos.

"mi padre…."-.

Me levante de la cama rápidamente y fui hasta el armario buscando ropa. Al cambiarme salí disparada por la puerta. Corrí por el pasillo prácticamente volando.

Todos, y cuando decían todos estaban fuera de la biblioteca de mi padre.

"eres mujer muerta"-.

-¿Qué ha pasado? -.

-¡SOFIA! mi madre y se me acerco -.¿has visto un libro de tu padre? -.

Intente parecer tranquila.

-yo…papá tienes muchos libros.

-este es especial, tiene la encuadernación negra. Esta restaurado y es de la época de mi 1900. Es un libro de historia antiguo -.

"bien Sofía…lo has hecho muy bien" -.

-tu padre le tiene un gran aprecio, se lo regalo tu abuela cuando estaba en el instituto y suele leerlo seguido -.

Abrí mi boca para decir algo pero preferir callar. No tenía sentido hablar.

"de todos los putos libros justo coges el que le regalo su madre" -.

-¿lo has visto? -.

Negué rápidamente.

-no mamá, si yo nunca entro en la biblioteca…-.

-ya, ya -.

Ella se giro y entro de nuevo en la biblioteca. Me asome y podía ver como mi padre no dejaba de gritar. Mi abuelo V y mi abuela Ate estaban con él y se miraban entre sí sin saber que decir.

Podría decir la verdad….

-QUIERO MI LIBRO, LO QUIERO AHORA padre grito -.

-hijo… ó a decir mi abuela -.

-QUIERO MI LIBRO, LE CORTARE LAS MANOS AL QUE SE HA ATREVIDO A TOCARLO -.

"No, mejor me quedo callada" -.

Duque apareció, y llamo a Havers.

-¿Dónde está ese libro? -.

-no lo sé señor duque contesto Havers de los empleados entrar en la biblioteca….-.

Y el quedo cortado por el ruido de unos cristales. Todos miramos hacia dentro.

"¿mi padre acaba de romper una ventana con su puño?" -.

Parpadee varias veces sin creer lo que estaba viendo. Nunca lo había visto así…tan… enfadado. Siempre era muy tranquilo.

(Ryan Pov)

Intente no rearme mientras estaba en la cocina con los demás empleados. Esa niña engreída ahora pasaba a ser mi completa mascota.

Era virgen…

Pero esa virginidad tenía las horas contadas.

-nunca había visto al señor Vladimir así… Gianna al entrar en la cocina -.

-tienes razón dijo Heidi, otras de las empleadas pone realmente susceptible con sus libros.

Sorbí el café mirando fijamente la mesa. Sin decir nada.

Entonces esos eran los gritos que se escucharon. El señor casannova ya se había dado cuenta que le faltaba ese libros.

Esa niña engreída pudo haber dicho la verdad.

"no, si no en este momento estarías con un disparo en la cabeza" -.

Bueno, eso era cierto.

Deje la taza de café sobre la mesa, y me levante de la silla. Las heridas en nada cicatrizarían.

-¿no comerás nada mas? -dijo Alice a mi lado.

Al final no la habían echado. Algo que ella agradeció profundamente.

-no -.

Iba a hablarme pero fingí no darme cuenta, y me gire sobre mis pies saliendo de la cocina.

Ahora esa niña debía estar ocupada, inventando explicaciones. Sabía que por la tarde saldría, y cuando lo haría tendría que acompañarla.